Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

House, una casa alucinante (1986, Steve Miner) House (Ding dong, you are dead)

La tía del escritor Roger Cobb se ha ahorcado en la misma casa en la que tiempo atrás , e inexplicablemente, desapareció su hijo. Por si fuera poco también afronta con tristeza la separación de su mujer, la actriz Sandy Sinclair, y sufre una crisis creativa que le impide escribir desde hace un año. En medio de esa tormenta de problemas, Cobb decide mudarse a la casa de su difunta tía y empezar un libro en el que relatará las traumáticas experiencias que vivió en la Guerra de Vietnam. Pero lo que parece un refugio para volcar su escritura se convertirá en una pesadilla de monstruos y visiones de la que difícilmente podrá escapar.

Seguimos, después del comentario de El regreso de los muertos vivientes, con otro ejemplo de comedia terrorífica. En este caso una joyita de culto que hará las delicias de todo aficionado al cine fantástico. Con gran cariño recuerdo la primera vez que vi House (en VHS , por supuesto). Una primera experiencia que no sólo ha superado el paso del tiempo , sino que , una vez se ha adquirido cierto bagaje, ha salido reforzada en cuanto valoro toda su originalidad, desenfado, mimo, y, por qué no, desparpajo. House es una película artesanal de las que ya no se hacen. Claro que no la considero una obra maestra, ni mucho menos, pero ni falta que le hace. House ocupa su lugar dentro de ese universo de películas con encanto e inclasificables del que podemos extraer tantos ejemplos en los ochenta: Posesión infernal, El regreso de los muertos vivientes, La puerta , No matarás al vecino, El terror llama a su puerta ...(¡cuántas puertas había en los ochenta, eh!) Si te gustan películas así, esta te va a encantar. 
 
Sean Cunningham (Viernes 13) y Roger Corman producen esta película basada en una historia de Fred Dekker (Una pandilla alucinante, El terror llama a su puerta) con guión de Ethan Wiley y dirigida por Steve Miner, conocido, entre otras, por haber dirigido la segunda y tercera parte de Viernes 13, así como otra joyita de culto como es Warlock, el brujo. Resulta curioso el saber que, pese a lo cercano de esta propuesta a los trabajos de Fred Dekker, este la rechaza porque en principio él mismo iba a ser el director dándole un toque mucho más serio. El protagonista absoluto, William Katt, que interpreta a Roger Cobb, también protagonizó la serie de televisión el Gran héroe americano, otro papel es el de pareja de baile de Carrie en ...Carrie. George Wendt (Cheers) hace el papel de vecino pesado y Kay Lenz el de ex mujer de Cobb; ambos personajes son prácticamente anecdóticos, aunque aporta algo más el de Wendt como Harold Gorton. Richard Moll (Juzgado de guardia) interpreta a Ben.

El grueso de la trama se desarrolla, no podía ser de otra manera con este título, dentro de la casa, y consiste en una sucesión de sobresaltos, sustos y humor negro a raudales. Resumiendo, que la casa no para de hacerle la puñeta al pobre Roger Cobb. Pero claro, no se queda todo ahí, si todo consistiese en una sucesión de putadas de hora y media a algunos les valdría con ver Jackass (¡qué horror!) o algo por el estilo. Cobb, a raíz de una serie de visiones,  comienza a sospechar que en realidad a su hijo no lo han raptado, sino que permanece oculto en algún lugar dentro de la propia casa. Por otro lado, al tiempo que escribe su libro sobre el Vietnam, sale a la luz uno de sus recuerdos más traumáticos: durante una misión de reconocimiento, su amigo Ben resulta herido en una emboscada. Ben pide a Cobb que le remate, pero Cobb no se atreve y huye buscando ayuda dejando a Ben malherido a merced de los vietnamitas por lo que Ben jura vengarse de Cobb; y estos dos hechos, aparentemente inconexos, la desaparición de su hijo y el episodio en Vietnam, cobrarán todo su sentido al final de la película. 
 
Los fans de Cobb atacan de nuevo
Kay Lenz como Sandy Sinclaire
Nuestro sufrido protagonista
Cobb será atacado por entidades monstruosas, herramientas de jardinería voladoras, un pez espada que adorna una pared ... Cómo no, Harold Gorton, el entrometido de su vecino, no tarda en darse cuenta de que algo anda mal con el señor Cobb, vamos, que lo toma por chiflado. ¡Y no me extraña! En una de las escenas que más gracia me hace, ve a Cobb salir vociferando al porche, en plena noche y vestido de militar. En otra escucha varios disparos de escopeta y llama a la policía sin sospechar que disparó contra un monstruo que se hacía pasar por su mujer. Pero Gorton termina también por comprender que Cobb no es carne de psiquiatra (aunque un poco sí, para qué nos vamos a engañar) sino que la casa es un lugar de pesadilla. 

Y no es que el terror de House sea real. Para nada. Los monstruos son poco creíbles , los efectos especiales, hoy día, parecen desfasados - aunque tampoco se olvida fácilmente esa entrada a otra dimensión que se esconde tras un espejo con ataque de un esqueleto tipo pterodáctilo incluido- y las máscaras son tan pantagruélicas como caricaturescas - precisamente, en cuanto al maquillaje, se contó con lo que hoy día son dos veteranos como  Barney Bruman (Saturn Award y Oscar al mejor maquillaje en 2010 por Star Treck) y Brian Wade (La cosa, Terminator, El terror no tiene forma) -. Lo que más destacaría de esta labor, en cuanto al factor miedo del maquillaje, es la caracterización de Ben: un soldado muerto de aspecto realmente fiero y aterrador.  Pero estos detalles caricaturescos ayudan a potenciar ese toque gamberro y entrañable. No se busca la credibilidad, sino dar rienda suelta a la fantasía. La música de Harry Manfredini (compositor de la saga de Viernes 13) sí logra inquietar y transmitir una buena atmósfera de terror siempre que lo requiere la cámara, pero en general, House, divierte más que asusta. Abundan escenas jocosas como la del entierro del cadáver despedazado mientras escuchamos You're no good, la presentación a sus vecinos o su periplo como obligado canguro. No se puede obviar un par de toques melodramáticos que pueden descuadrarnos un poco. ¿No choca, y mucho, ver a Cobb llorando sobre el cadáver de su mujer a la que supuestamente ha disparado? En esto también reside parte de su encanto, así como en el hecho de tratar de confundirnos durante parte del metraje y darnos a pensar que, realmente, Cobb está loco.

Mi vecino está como una cabra
El monstruo del armario no existe
Joooder, vaya si existe
Como decía al principio, dos temas aparentemente tan inconexos como la desaparición del hijo de Cobb y sus vivencias en Vietnam guardaban relación directa. Pues bien, el misterio se desvela y Cobb descubre que es su antiguo compañero de batallas, Ben, el que regresó de la tumba para secuestrar a su hijo y vengarse por el episodio acaecido en tierras de los charlis. En este punto yo dudo si esto es así de literal (dentro de la ficción, claro está) o bien lo podemos interpretar como que la puerta (o puertas, ya que la piscina es otra) a otra dimensión que oculta la casa es una especie de subconsciente de los miedos de sus habitantes. Esta interpretación no me parece del todo baladí, puesto que, cuando Cobb encuentra a su hijo al otro lado, lo hace en un escenario selvático, además, al final, Cobb vence a Ben, no en una lucha física, sino en el terreno psicológico, al dejar de temerle y enfrentarse a sus traumas pasados; miedos encarnados en el soldado putrefacto.

Con un presupuesto de unos tres millones de dólares recaudó más de veintidós, por tanto, como era de esperar, las secuelas no tardaron en llegar. En total tres películas que progresivamente decaen en calidad. La segunda, House II: aún mas alucinante (1987), pese a lo disparatado de su argumento (sí, más que esta) se deja ver,  la tercera y la cuarta explotan sin piedad el encanto de la primera. Resulta curioso que el propio William Katt haya participado en la última.

¡Ah, una cosa más! ¿Alguien la quiere visitar? Pues la encontraréis en Monrovia, California (329 Melrose Avenue, Monrovia, CA 91016). Pero pensad que quizás os encontréis con algo que no seáis capaces de soportar ...

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

 
¿Tiene cara de bueno, eh?
¡Pues tomad bueno!
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Ficha técnica y artística


TRAILER


 SELECCIÓN DE ESCENAS TERRORÍFICAS


UNA ESCENA DIVERTIDA






4 comentarios:

Félix Redondo dijo...

sin duda, una obra maestra. Buena review

Julián Olmedo dijo...

Para mi es una delicia ver esta peli. Me ha encantado leer la review e ir recordando detalles de la película. Gracias y enhorabuena.

Miguel López Casellas dijo...

Me gusta mucho, tiene algo...no se que, pero lo tiene. Al igual que "No Matarás Al Vecino". Son pelis que tienen algo especial, al menos para mi, un ochenter :D

Jorge Vicente dijo...

Justo lo estaba viendo y buscando información me tope con tu blog hablando sobre esta gran película. Saludos.