Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Ninja 3: La dominación (1984, Sam Firstenberg) Ninja 3: The Domination

 


Una muchacha es poseída por el espíritu maligno de un ninja que reside en una antigua katana. Cuando toma posesión de su cuerpo comete terribles asesinatos. Tan solo otro ninja podrá evitar que el derramamiento de sangre continúe. (http://www.filmaffinity.com/es/film200951.html)

 Sólo un ninja puede destruir a otro ninja

De lejos la más desfasada de la “trilogía ninja”. Si La justicia del ninja pecaba de no tomarse a sí misma muy en serio y La venganza del ninja era pura acción desenfrenada, Ninja 3: La dominación es un disparate delirante y ochenterísimo que resume a la perfección las películas más desfasadas de la década aunando todos y cada uno de sus excesos. Repite en la dirección Sam Firstenberg y en el guión James Silke, aunque en esta ocasión no salen tan bien parados como en La venganza del ninja. Pero, eh, no me malinterpretéis, la película es mala, pero mala con clase y desopilante de principio a fin.

El inicio sigue la estela de sus predecesoras. Una masacre en la que un ninja (David Chung), tras armarse hasta los dientes con un arsenal escondido en la falsa piedra de una cueva, va liquidando a jugadores del golf y policías sin contemplaciones. ¿Por qué? Ni puta idea, ¡pero mola que flipas! Finalmente el ninja loco resulta acorralado por la policía y malherido a base de una buena dosis de plomo, pero escapa (ya veréis cómo) y se encuentra con una trabajadora de una compañía telefónica a la que cede su espada y posee espiritualmente antes de estirar la pata. La muchacha, Christie (Lucinda Dickey), comienza a tener visiones chunguísimas de los policías que mataron al ninja hasta el punto de perder el norte y cobrar venganza porque claro, está poseída por el espíritu del ninja malote. Una peculiaridad de este personaje es que aparte de trabajar en la compañía telefónica, da clases de aeróbic. Esto puede parecer una chorrada, pero no. Resulta que durante toda la película vamos a disfrutar de canciones marchosas y bailes a tutiplén. Y no creáis que esta puta locura no tiene sentido, lo tiene, en cierto modo. Lucinda Dickey era entonces conocida por haber participado en Grease 2 (1982) y por haber protagonizado las dos partes de Breakin (1984 ), película de bailarines producida por la Cannon y que resultó exitosa. Supongo que a los primos Golan y Globus se les ocurrió aprovechar esta baza y meter a calzador números musicales varios. Total, que lo que resulta es una historia de ninjas con tintes sobrenaturales y amenizada por bailes epilépticos y canciones molonas. ¡Para cagarse!




Seguimos. Íbamos con Chirstie. Bien. Chirstie no mata a todos los policías, porque resulta que se enamora de uno de los implicados. Este tío, Billy, que tiene más pelo en la espalda y el pecho que un gato persa, trata de ayudar a Christie. Ahí es cuando asistimos a la visita de una especie de mago chino (James Hong, conocidísimo actor secundario que recordaréis como Lo Pang en Golpe en la Pequeña China) que por medio de un encantamiento trata de averiguar lo que le pasa. Este , en principio, pone caras como de que no se cree nada, pero cuando un vozarrón de ultratumba sale de la boquita de Christie y esta se pone a dar giros en plan “la niña del exorcista”, pues ya se toman la cosa en serio. Pero falta alguien amigos. ¿Cuál era el único punto en común que unía a esta falsa trilogía? Exacto. Sho Kosugi (Yamada) aparece con un parche acojonante en el ojo y se dispondrá a terminar con el ninja negro (recordad que sólo un ninja puede matar a otro ninja). Entre medias vemos como la pobre Christie se vuelve completamente tarumba cuando la espada ninja sale levitando de su armario con una iluminación que le da el aspecto de un sable láser. Además, la máquina de videojuegos que tiene en casa (y quién no tiene una) le suelta un rayo en toda la jeta. Y eso vuelve loco a cualquiera. 




 Vamos terminando. El combate final se libra en un templo budista donde reposa el cuerpo del ninja negro. Yamada logra expulsar el espíritu de Christie, pero regresa al cuerpo del cabrón de su dueño. Tras un combate bastante chungo– como casi todos los de esta película a diferencia de los de La venganza del ninja – el ninja negro palma, no sin antes mostrar sus habilidades como taladro humano,   y Christie vivirá feliz con su gato persa, Billy.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA



TRAILER

Entradas relacionadas



5 comentarios:

Rodi dijo...

Para mí, una de las peores películas que he visto en mi vida, mala con ganas, incluso para los estándares de la Cannon.

Saludos.

Adolfo dijo...

Lucinda Dickey. Qué gran actriz. La conozco de cuando hicimos juntos Electric Bogaloo.
Que digo: ¿no tiene cojones que haya un actor portorriqueño que se llame exactamente como yo? que la combinación de nombre y apellido no es fácil.
Por otra parte, vaya hartada de tragar películas malas que te has pegado.
Saludos

Herman Master dijo...

Hola.

Rodi. Sí que es mala, pero a mí me hace mucha gracia.

Adolfo. Pues sí que es casualidad. Ja ja. He decidido centrarme en comentar "la trilogía del ninja" para no despistarme y dejar alguna sin comentar en el futuro. De hecho, creo que a partir de ahora, en cuando empiece con una saga, voy a comentar sucesivamente las películas que la componen. Muy probable que las siguientes que caigan sean Superman 2, 3 y 4.

Saludos, amigos.

Anónimo dijo...

Muy mala de esas peliculas que te dan risa por tan mala que esta.

Miguel López Casellas dijo...

Yo no recuerdo haberlas visto...no se, igual si vi alguna pero no lo recuerdo :P Pero vamos, si que pintan cutres si, jajá... Pero aun así dan ganas de verla ahora, será el síndrome nostálgico de los 80 :-)