Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Starman (1984, John Carpenter) Starman




Cuando derriban su nave espacial en Wisconsin, un ser del espacio exterior, Starman (Jeff Bridges), llega a la remota cabaña de una joven viuda, Jenny Hayden (Karen Allen), y allí toma la apariencia de su difunto marido. El extraterrestre convence a Jenny para que le lleve a Arizona, ya que si no llega a su nave nodriza antes de tres días, morirá. Al mismo tiempo, los agentes del gobierno quieren capturar al hombre de las estrellas, vivo o muerto... (http://www.filmaffinity.com/es/film387625.html)
 
 Te he observado con atención. Luz roja: pararse; luz verde: avanzar; luz amarilla: avanzar muy rápido.

 Decía en el comentario de Christine (1983) que esa fue su obra más impersonal de Carpenter hasta esa fecha. Un año después y bajo el nombre de Starman volvió a rodar otra película sin rastro de su impronta y completamente alejada de sus producciones anteriores. Claro que Starman se encuadra en el género fantástico, pero, a las antípodas de la oscuridad y el pesimismo de películas como 1997: Rescate en Nueva York (1981) o La Cosa (1982), Starman es una comedia romántica de ciencia ficción con tintes melodramáticos. Los motivos que impulsaron a Carpenter a dirigir esta historia fueron varios. En primer lugar, por consejo de su agente, quiso resarcirse del fracaso económico que supuso La Cosa (1982) y embarcarse en un producto más comercial. En segundo lugar, quiso probar que era capaz de rodar una película distinta y alejada de los temas arquetípicos que poblaban sus películas precedentes - aunque ya lo había demostrado con el biopic Elvis (1979) protagonizado por Kurt Russell - ofreciendo una historia cargada de positividad que sigue la estela de E.T. (1982, Spielberg) aunque ligeramente enfocada hacia el público adulto.
 

 La premisa es muy sencilla. En respuesta al envío de la sonda Voyager 2 un extraterrestre visita nuestro planeta. Desconocemos su apariencia original, sin embargo, al acceder al interior de la cabaña de la viuda Jenny Hayden (Karen Allen) observa un vídeo de su difunto marido y adopta su apariencia al clonarlo por medio de un cabello - los encargados de realizar esta transformación (de bebé a adulto en unos segundos) fueron nada más y nada menos que Stan Winston, Rick Baker y Dick Smith -. El choque “cultural” que se produce entre Starman (Jeff Bridges) y Jenny (Karen Allen) provoca las más disparatadas situaciones durante un viaje en coche que emprenden a Arizona (lugar de encuentro de Starman con sus congéneres). Entre medias el gobierno tratará de dar caza al extraterrestre.

 


Así, al estilo de Sucedió una noche (1934, Frank Capra) la tormentosa relación que se establece entre ellos al principio tornará en historia de amor. Este periplo, Carpenter lo narra de una forma sencilla, puramente clásica y ágil, de tal manera que los acontecimientos se desencadenan en un suspiro. Hay imágenes de gran belleza visual - destacan los efectos visuales a cargo de ILM – como la escena de amor entre los protagonistas o esa emotiva despedida, pero, en conjunto, la trama quizás peque de excesivamente simplista. La interpretación de Bridges le valió sendas nominaciones a los Oscars y a los Globos de Oro de 1985, aunque no ganaría ninguna de ellas y sí un Saturn a mejor actor. Bridges trabajó mucho su papel, para ello se imaginó lo qué ocurriría si él mismo estuviese metido en el cuerpo extraño de otra persona y tuviese que aprender a moverse y actuar imitando el comportamiento de los que le rodean en una sociedad ajena. De todas maneras, aunque tiene mucho mérito, esta interpretación me resulta algo robótica y acartonada. La de Allen, por su parte, me parece maravillosa y cambia de registro sin perder un ápice de credibilidad.  Como secundarios de renombre Charles Martin Smith interpreta a un científico bienintencionado y Richard Jaeckel a un despiadado funcionario gubernamental.
 

 
 

Starman es una película emotiva que cosechó buenas críticas en su momento y unos resultados comerciales justitos (con 22 millones de presupuesto recaudó 28 en Estados Unidos). Personalmente no es santo de mi devoción, la encuentro algo ñoña y , repito, excesivamente simplista en su planteamiento repleto de clichés, pero he de reconocer que está muy bien rodada y hay que alabar a Carpenter por su atrevimiento a la hora de salirse de sus registros habituales. Afortunadamente , al menos para mí, el resto de su filmografía ochentera - Golpe en la pequeña China (1986), El príncipe de las tinieblas (1987) y Están vivos(1988) - es más acorde con mis gustos y recupera al Carpenter más auténtico. En 1986 se creó una serie de televisión de 22 episodios en la que Starman regresa a La Tierra para conocer a su hijo y emprender la búsqueda de su madre.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


TRAILER


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