Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Gremlins (1984, Joe Dante) Gremlins


Rand (Hoyt Axton) es un viajante que un día regala a su hijo Billy (Zach Galligan) una tierna y extraña criatura, un mogwai. El inocente regalo, sin embargo, será el origen de toda una ola de gamberradas y fechorías en un pequeño pueblo de Estados Unidos. Todo empieza cuando son infringidas, una tras otra, las tres reglas básicas que deben seguirse para cuidar a un mogwai: no darle de comer después de medianoche, no mojarlo y evitar que le dé la luz del sol (http://www.filmaffinity.com/es/film455839.html)




¡Cuidado con los extranjeros, ponen Gremlins en las maquinas! Los mismos Gremlins que derribaron nuestros aviones en la grande. Sí, la grande, la Guerra Mundial ¡La 2ª Guerra Mundial!



Y por mucho que griten, por mucho que lloren, por mucho que te supliquen... No les des de comer después de medianoche.


 Resulta un verdadero placer comentar no ya una de las películas de mi infancia – y seguro que de cualquiera nacido en la década de los ochenta – sino un clásico ochentero por excelencia. Y es que Gremlins tiene todos los ingredientes para ser, por méritos propios, una de las obras más emblemáticas de la década: humor negro, fantasía, algún toque de terror, personajes icónicos como Gizmo y los gremlins, y un enfoque juvenil. Una tónica que siguen otras películas como Cazafantasmas y que recoge la semilla de clásicos como Abbott y Costello contra los fantasmas por esa mezcla de humor, fantasía y terror, y en este caso una película navideña paradógicamente antinavideña...  Una delicia parida de las entrañas de la mítica productora Amblin que tantas alegrías nos dio: E.T., Regreso al futuro, Los Goonies, El secreto de la pirámide, El chip prodigioso o ¿Quién engañó a Roger Rabbit? … un portal a la fantasía que cuenta con Steven Spielberg como uno de sus fundadores. Gremlins es otra de esas películas mágicas de principio a fin, sólo hacen falta unos minutos para dar cuenta de ello, y es que  esa aura misteriosa que envuelve el comienzo en que Randal Peltzer (Hoyt Axton)- genial arquetipo de inventor desastroso- busca un regalo para su hijo Billy (Zach Galligan) ya nos hace presagiar una gran aventura de la que no querremos escapar. 
 

 Navidad. Los habitantes de Kingston Falls viven con el trasiego propio de esas fechas. Billy, un joven empleado del banco de la ciudad que sueña con ser dibujante recibe de su padre un regalo muy  especial, un mogway al que llaman Gizmo. Gizmo es una criatura dulce y de aspecto entrañable, pero que si no se cuida de forma correcta puede dar lugar a problemas de proporciones colosales. Es especial hay que llevar a rajatabla estas tres reglas: no le puede dar la luz del sol, no puede tocar el agua, y jamás debe comer después de medianoche. Como es obvio, pronto una de esas reglas será quebrantada y por accidente Gizmo es mojado. El efecto que produce en Gizmo es que de su cuerpo surgen otros cinco nuevos mogwais. Pero estos mogwais, lejos de ser pacíficos y apacibles, son unos gamberros que parecen tener una aversión por Gizmo sin límites. Además, uno de ellos, Stripe, se erige jefe del grupo. Por medio de una estratagema consiguen que Billy los alimente después de medianoche y lo que eran unas criaturas de aspecto similar a Gizmo , pero de carácter revoltoso y travieso, mutan en unas horribles monstruitos verdes con motivaciones asesinas. A partir de entonces el caos de desata en Kingston Falls y serán Billy, su más que amiga Kate (Phoebe Kates) y Gizmo los encargados de poner fin a unas criaturas que constituyen una horda desatada.





El concepto de los gremlins surgió en la Segunda Guerra Mundial. Cuando se producía algún fallo en algún avión los soldados bromeaban y lo atribuían a la presencia de pequeños monstruos que bautizaron como gremlins, este hecho es señalado por Murray Futterman, el vecino de Billy, interpretado por un fijo en las filas de Dante como es Dick Miller – también  Corey Feldman cuya presencia en Gremlins es anecdótica repetiría en No matarás al vecino aunque con mayor protagonismo- . Por su parte, el escritor Roadl Dahl publicó en 1943 un libro infantil de título The Gremlins basado en estas criaturas. Dante conocía este libro, sin embargo el guión fue escrito por Chris Columbus (escritor de Goonies Y El secreto de la pirámide, director de Aventuras en la gran ciudad o Solo en casa) quien tuvo la idea al escuchar ruido de ratones en su desván. El productor ejecutivo fue Steven Spielberg y la dirección recayó en Joe Dante - quien había triunfado con Aullidos y colaborado con Spielberg en la adaptación de la serie En los límites de la realidad (1983) - . La música es de Jerry Goldsmith  (La profecía, Alien, Poltergeist, Acorralado…) y los gremlins, marionetas de plástico, algunas mecánicas,  fueron diseñados por Chris Walas (La mosca, Dragonslayer)





 El guión original era, sin embargo, mucho más violento y oscuro que la versión final. Ejemplo de esto sería la decapitación de la madre de Billy cuya cabeza rodaría escaleras abajo en el momento que su hijo entrase en casa,  los gremlins devorando al perro y un ataque a un restaurante McDonalds en el que se zamparían a los clientes en vez de a las hamburguesas. Quizás uno de los cambios más radicales que sufrió el guión fue que Gizmo iba a trasformarse en Stripe, hecho que no gustó nada a Spielberg porque supuso que podría utilizar a Gizmo para encandilar a la audiencia (cosa que naturalmente ocurrió). Como veis, la película resultante hubiera resultado mucho más dura que la original, no obstante, tal y como quedó, ¡fue objeto de duras críticas por la violencia de algunas de sus escenas! Dante firma una de sus mejores películas. Las secuencias inolvidables se cuentan por millares: los gremlins cantando villancicos, el ataque a Ruby Deagle, la escena del cine, Gizmo conduciendo a todo trapo, la lucha final con motosierra y flechas y Stripe derritiéndose bajo los efectos de la luz del sol en una de las escenas más grotescas… Pero una de mis favoritas es esa escena anticlímax donde Kate explica porqué odia la Navidad y relata la muerte de su padre en la chimenea tras este tratar de bajar por ella disfrazado de Papá Noel. Esta historia es una leyenda urbana que fue utilizada en la película. Spielberg , para variar, quiso eliminarla , pero Dante se negó para potenciar esa mezcla de terror y humor.Como veis, la Navidad muestra su lado más cruel.

 



 
 

Las críticas de Gremlins fueron generalmente positivas y en taquilla arrasó recaudando más de 150 millones de dólares, a eso hay que sumar otros 80 por los alquileres en videoclubs. En definitiva un clásico ochentero y una verdadera delicia en todos los aspectos.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA
 



Ficha técnica y artística

TRAILER





2 comentarios:

Adolfo dijo...

Vaya obra de arte. Por favor, no queremos un reboot ni un remake ni nada. Dejen a los gremlins descansar.

Iker dijo...

Clásico ochentero, sin duda alguna. Es un poco chorra vista hoy(¿No darles de comer después de medianoche?¿Cuándo es eso, vale la una del mediodía del día siguiente?)pero eran otros tiempos.
Y como apunta Adolfo: ¡Nada de reboot remake ni remierda! Como vea a un Gizmo CGI me da una subida de leche.