Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Los Goonies (1985, Richard Donner) The Goonies


Mikey es un chico que vive en, un pueblo costero de EEUU. Su padre se ve angustiado por los problemas que lo enfrentan a unos inversionistas que pretenden hacer un campo de golf en el barrio donde viven Mikey y sus amigos, Los Goonies.

Una tormentosa tarde de otoño, Mikey pasa el tiempo en su casa junto a sus amigos y su hermano mayor. Aburridos, suben al desván donde encuentran una gran variedad de objetos antiguos y extraños. Entre ellos descubren sin querer un mapa que indica la ubicación de un supuesto tesoro perteneciente a un pirata conocido como "Willy el Tuerto", desaparecido con su tripulación hace muchos años. El grupo decide entonces ir en busca de ese tesoro que podría solucionar económicamente el problema por el que está pasando el padre de Mikey y que en caso de no resolverse podría derivar en la disolución de "Los Goonies" como grupo.

La búsqueda del tesoro los llevará a una aventura bajo tierra escapando de las trampas de los piratas y de los Fratelli, una familia de gangsters que ansía hacerse también con el botín.

(https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Goonies)


Ojalá
que cuando tiren nuestra casa se les caiga encima...
¡Y que les pille las pelotas!

Los Goonies nunca dicen muerto.

El rufián que intentare descifrar
el contenido de este mapa, pagará su osadía con la más terrible de las muertes.

Willy El Tuerto fue el pirata más famoso de su tiempo. La leyenda cuenta que robó un tesoro de rubíes y esmeraldas, se lo llevó a su barco y navegó hacia Occidente. El Rey de Inglaterra se enteró y mandó a su armada para que lo apresaran; tardaron dos semanas y les alcanzaron. Se produjo una horrible guerra entre el barco de Willy, “El Infierno”, y la armada. Willy huyó y entró en una cueva y los ingleses volaron las rocas de la entrada y se quedó encerrado con su tripulación y no volvieron a salir nunca. Pusieron miles de trampas para los que quisieran entrar, muriesen, y luego mató a su tripulación para que no le robasen su tesoro.


JURAMENTO DE LOS GOONIES

Nunca traicionaré a mis amigos del muelle Goon,
nos apoyaremos hasta el fin del mundo,
a través de cielo e infierno, y guerra nuclear,
buenos colegas como nosotros, estaremos pegados como alquitrán,
en la ciudad o en el campo, en el bosque o en medio de la nada,
orgulloso me declaro un miembro Goonie


El siete de junio del 2015 se cumplió , nada más y nada menos, que el 30 aniversario del estreno de Los Goonies en Estados Unidos. Que mejor excusa, y aprovecho para recalcar lo inexcusable -valga la redundancia - de que no se haya comentado antes esta película en este espacio, para escribir sobre ella. Otro motivo por el que está de actualidad, aunque desde luego nada festivo y sí trágico, es la reciente muerte debida al cáncer de la actriz Mary Ellen Trainor, quien interpretó a Mrs Walls (la madre de Mikey y Brand y también conocida por su papel de psiquiatra en Arma Letal). 

La idea de lo que a la postre se convertiría en un clásico indiscutible de los ochenta, amén de todo un emblema para el cine de aventuras y juvenil, surgió de un Steven Spielberg que no tardaría en poner a rodar la maquinaria de la mítica productora Amblin (E.T., Gremlins, Regreso al futuro, El chip prodigioso ...) para dar forma al sueño. No en vano, la cómica historia de la vomitona en el cine que cuenta Gordi a la hora de ser interrogado implacablemente por los Fratelli, le habría ocurrido realmente a un joven Spielberg (que llegó a dirigir algunas de las escenas de la película). El guión, sin embargo, recayó en Chris Columbus , quien había escrito Gremlins (1984), firmaría otro clasicazo como El secreto de la pirámide (1985, Barry Levinson), y posteriormente dirigiría Aventuras en la gran ciudad (1987), Solo en casa (1990) o Harry Potter y la piedra filosofal (2001). Richard Donner se encarga de dirigir pese a ser su primera película juvenil, aunque echando un vistazo a su filmografía esto no sorprende por lo ecléctico de su trayectoria; desde el terror de La profecía (1976) a lo fantástico de Superman (1978) , pasando por el drama de Max´s Bar (1980), la comedia de Su juguete preferido (1982) o la acción desenfrenada de Arma Letal (1987). Increíble. Y que decir de ese pedazo de banda sonora compuesta por David Grusin o el temazo de Cindy Lauper, The Goonies Good Enough. Y es que con semejante panorama mucho se deberían haber torcido las cosas para que el resultado hubiese sido malo. Y claro que no lo fue. Todo lo contrario.



No le tuvo que resultar fácil lidiar a Donner con un grupo que rezumaba hormonas y la inquietud de la juventud, aún así dio manga ancha a sus actuaciones y les permitió improvisar y actuar siguiendo muchas veces sus propios impulsos. De este grupo de desconocido actores podemos destacar - en cuanto a su posterior fama - a Sean Austin en el papel de Mikey (nuestro querido Sam de la trilogía de EL Señor de los anillos de Peter Jackson ), Josh Brolin , o el que fuera un icono en la década: Corey Feldman. Como anécdota, en cuanto al propósito de Donner de que todo se percibiese de forma natural, decir que no les permitió ver el barco pirata hasta el momento de grabar estas tomas para captar los verdaderos gestos de asombro y sorpresa en sus rostros- también he leído que la toma se tuvo que repetir a causa de la cantidad de tacos soltados por los chavales debido a la impresión recibida- . Otras anécdotas, ya que hablamos de ellas - aunque para leer sobre anécdotas os recomiendo navegar por Internet donde encontraréis infinidad  - , es que en la versión original Bocazas hablaba español y no italiano, o que la frase de referencia a una lucha contra un pulpo , pronunciada en el tramo final, se deba a que había una escena de lucha contra un cefalópodo que fue cortada (y que se puede encontrar en los extras de algún DVD o en You Tube). 


Los Goonies no se ve desde el cine o desde el sofá . No. Y es que es tan absorbente, vibrante, fantástica , mágica y atesora tantos grandes momentos que uno deja de ser espectador para vivirla en primera persona como un Goonie más. El metraje conjuga aventura, misterio, humor y algún toque emotivo, aunque también mágico, y profundamente spielbergiano - como Mikey hablando a Willy el tuerto, o cuando convence a sus compañeros de que no se rindan y luchen por conservar sus hogares - , de tal forma que no parece que estemos frente a una película, sino ante un trocito de la vida misma. Al menos estoy seguro de que para muchos en eso se ha convertido, en parte de nuestra experiencia vital. Pero claro, esta película no sólo está dirigida a un público juvenil, también está protagonizada por un grupo de niños y adolescentes que destilan naturalidad y simpatía, pero que pese a conformar un grupo unitario, individualmente son de lo más variopinto que uno se puede encontrar. Así tenemos al patoso y tragón Gordi. a Bocazás (huelga explicar sus atributos), al genial Data (un inventor en potencia al que todos sus ingenios le salen mal), al sentimental Mikey y a su musculoso hermano Brand , a la preciosa Andy - sólo estos dos, Brand y Andy, representan el prototipo de adolescentes estadounidenses con que tanto nos bombardean las películas; no en vano uno es deportista y la otra animadora - , a Stef la cascarrabias y al gigante y deforme Sloth, el único adulto, y quien pese a ser Fratelli de nacimiento deserta al bando de nuestros Goonies. Todo un grupo de parias (casi todos), una granada selección de lo más impopular que podría pupular por colegios e institutos, pero que resultan deliciosos para nosotros, para un público entregado a sus andanzas por entre lúgubres pasadizos plagados de trampas , un desván desbordante de objetos variopintos y un barco pirata que contiene un tesoro inimaginable. 



La cantidad de escenas memorables no se podrían enumerar. El inicio magistral en el que se nos presentan uno a uno a los personajes, el hallazgo del doblón y el mapa en el desván de la casa de Brand y Mikey y el relato de Willy el tuerto (maravillosa atmósfera onírica), la leyenda de Chester Copperpot, la prueba del órgano de huesos o la visión de El Infierno, el barco pirata , son sólo algunas de mis favoritas. Y qué decir de Los Fratelli, una banda de gansters poco usuales formada por una madre implacable y dos hijos que no se soportan, la némesis de nuestros héroes.

Pero por encima de efectismos y filigranas, nos encontramos con una auténtica oda a la amistad. Un verdadero grupo de colegas que se lanzan con todas las consecuencias a la que quizás sea su última aventura con tal de salvar sus hogares, una aventura plagada de peligros, en la que conocen de primera mano la muerte, y que también les sirve de auténtico viaje de iniciación a la vida, una vida que puede ser cruel y duda , pero en la que siempre habrá espacio para la fantasía. Y yo siempre estaré dispuesto a acompañarles , una y otra vez, aunque conozca de memoria todos los recovecos de Los Muelles de Goon, y sus insondables pasajes subterráneos.

El éxito en taquilla fue considerable alcanzando más de sesenta millones de dólares sólo en Estados Unidos y en general recibió críticas favorables. Pero lo más importante es que ha perdurado a lo largo de estos treinta años y ha sido reivindicada como la película bandera de la generación de los ochenta, una generación que no dudará en transmitirla a las generaciones venideras.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA




TRAILER



5 comentarios:

Adolfo dijo...

Vaya Master Piece.

Herman Master dijo...

Clasicazo, amigo.

Eber dijo...

Que vuelvan los 80!

Carolina dijo...

Choooocolate

Eliud Palacios Cordoba dijo...

Qué rápido han pasado 30 años , pero este clásico ha envejecido bien.