Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Esta casa es una ruina (1986, Richard Benjamin) The Money Pit


Entretenida comedia producto de la Amblin (en este caso alejada del fantástico) de Spielberg , para mayor lucimiento de la estrella Tom Hanks y una Shelley Long que triunfaba como Diane Chambers en la mítica serie Cheers (1982-1993).
Dirige Richard Benjamin, un director de comedias ligeras como Mi año favorito, Mi novia es una extraterrestre o Made in America, pero también de dramas como Adiós a la inocencia o del thriller Espías sin identidad. David Giler escribe el guión de una historia rodada en Nueva York y que hay quien la considera remake de Los Blandings ya tienen casa (1948).

Walter Fielding (Tom Hanks) y Anna Crowley (Shelley Long) son una pareja que vive en el apartamento del ex marido de esta, el excéntrico y egoísta director de orquesta Max Beissard (el difunto Alexander Godunov). Beissard regresa mucho antes de lo que creían y se ven obligados a buscar un nuevo hogar en tiempo record. Pero en vez de alquilar otro apartamento, y considerando que la compra de una propiedad conjunta afianzará su relación, son estafados por una señora que les vende una mansión de (supuestamente) un millón de dólares por 200.000. Y es que esa casa es una ruina ...


A partir de entonces el humor se centrará en todas las desgracias que afrontará la pareja al, literalmente, ir desmoronándose la casa : escaleras que se derrumban, horno que explota, una bañera que hunde el suelo y cae un piso, una alfombra "voraz", la secuencia del derrumbe de los andamios (a destacar)... Y así hasta un millar de desastres que se cebarán , particularmente, en la pobre piel de un Hanks que adquiere protagonismo absoluto y suelta a placer sus características muecas.



Como comedia resulta bastante efectiva al centrarse casi exclusivamente en los gags de la casa, hecho que simplifica mucho un guión que precisamente se ve enturbiado al incluir esa subtrama dramática en la que Beissard trata de reconquistar a Anna causando problemas en su relación con Walter. 


Una comedia muy representativa de los ochenta que además triunfó en taquilla recaudando casi 55 millones de dólares con un presupuesto de diez. 

¡Cómo no lo iba a hacer si sale Tom Hanks!


Por cierto ... ¿A que recordáis esta canción?


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

La Tienda de los Horrores (1986, Frank Oz) Little Shop Of Horrors

La Tienda de los Horrores (1986, Frank Oz) Little Shop Of Horrors


Amigos, tras la discusión que se creó con las distintas adaptaciones de un payaso devorador de mundos llamado Pennywise, hoy me he atrevido a traeros otra película que es de esos pocos casos en los que no tengo duda alguna entre versiones, decantándome por el remake que supera con creces a la original (desde mi punto de vista, claro) En este caso, mencionaré por encima la original pero sobre todo me centraré especialmente en la cinta que nos ocupa.

Hablaremos ni más ni menos que de "La Tienda de los Horrores”, pero antes de empezar a comentar, os cuento partes de la trama, que en ambas es muy parecida salvo matices y el final, que desarrollaré más adelante.

Seymour Krelboyne, (interpretado por el gran Rick Moranis) es ayudante de dependiente y horticultor de la floristería del señor Mushnik, una tienda de barrio venida a menos que va de mal en peor. Seymour tiene por costumbre pasear por las floristerías cercanas en busca de esquejes para cultivar nuevas plantas. En esa misma mañana y durante su búsqueda, un eclipse solar inunda de oscuridad el barrio y, tras un zumbido venido del cielo, llega del espacio a una de las floristerías una extraña planta (con maceta y todo) que nuestro protagonista, Seymour, encuentra y lleva con él a la tienda del señor Mushnik para cuidarla. Hasta aquí todo muy “normal”.

a
"Te voy a comer con mi boquita"

Seymour bautiza a la planta Audrey II, pues Audrey es el nombre de su compañera de tienda y amor no confeso, la chica buena e ingenua que prepara los ramos y hace los envíos, si es que los hubiese.
En un arrebato de desesperación y tras no entrar un cliente en días, el señor Mushnik decide cerrar la tienda para siempre, a lo que Audrey le pide a Seymour que enseñe esa planta tan rara que guarda en el sótano para exponerla y así intentar atraer clientes. Y el plan funciona a la perfección, nada más colocar la planta en el escaparate entra un cliente y tras éste la gente empieza a venir a la tienda para hacer encargos.
Esa misma noche y antes de cerrar, Audrey II se empieza a marchitar de manera preocupante. Tras un par de quejas por el mal estado de la misma, el señor Mushnik obliga a Seymour a quedarse en la tienda cuidando a la planta para hacer que se recupere. El pobre Seymour prueba con todo; le da luz, tierra, fertilizante… pero nada surte efecto. Nada salvo una cosa, sangre humana, en este caso la sangre de Seymour


Pues bien, básicamente todo consiste en esto, pero ya podréis suponer que todo se va complicando para placer del espectador.

Como anteriormente mencioné, esta maravillosa película es carne de remake (remake por partida doble) ya que se basa en la original “La Pequeña Tienda de los Horrores” de 1960 de Roger Corman, interpretada por Jonathan Haze (odiado por unos y amado por otros) y con un cameo muy especial que posteriormente analizaré, (ya que tengo el corazón dividido en este caso) y también en el exitoso musical de Broadway “Little Shop of Horrors” que a su vez está basado en la película de Corman, por lo que, al contrario de la original que ha llegado a ser hoy día una película de culto de terror y comedia de serie B, “Little Shop of Horrors” es terror y comedia pero musical, la cual también está considerada una cinta de culto.


En esta versión de Corman, Audrey II es conocida como Audrey Junior

Pero el éxito a día de hoy de esta adaptación (pues en su estreno y al igual que la original pasaron con más pena que gloria, al contrario del éxito apabullante que tuvo el musical en Broadway) no es casualidad; la magia que consiguió hacer desprender Frank Oz, director de esta adaptación, acompañado por Howard Ashman al guión y de Brian Henson, hijo de su muchas veces compañero de viaje, el inigualable e irrepetible creador de criaturas, Jim Henson, es a día de hoy imposible de conseguir, pero esto lo trataremos más adelante porque no puedo seguir escribiendo sin comentar de una vez su maravillosa banda sonora con detenimiento y dejaros algunos temas musicales que aún hoy consiguen emocionarme (sí, reconozco que el musical está de los primeros entre mis géneros preferidos cinematográficos)

No nos equivoquemos, os tengo que advertir que aquí no hay personas guapas, los protagonistas no adornaban las carpetas de los adolescentes de la época pues no hay Sandys ni Dannys (ni falta que hacen) ya que son todo lo contrario a lo que nos suelen tener acostumbrados las superproducciones de Hollywood. No destilan elegancia, no son bellezas arrebatadoras, ni siquiera sonríen ya que no son personajes felices y de aquí puede venir parte de la magia que respira esta cinta generando un gusto por lo macabro insertado en la cotidianeidad.


"Los barrios bajos, donde la vida es una burla"

La BSO fue adaptada magistralmente por Alan Menken, conocido por componer las melodías de películas de la factoría Disney como “La Sirenita” “Pocahontas” “La Bella y la Bestia” y “Aladdin” y Howard Ashman autor de las letras de las mismas, los cuales tienen en su haber varios premios de la Academia, pero si esto no os anima pasemos a la acción dejándoos una de las canciones que más disfruto de su BSO y donde nos describe a la perfección cómo se sienten los protagonistas y habitantes del barrio, logrando incluso que empaticemos con ellos.

Os pongo en situación y os dejo el video (disculpad la calidad del mismo) para que lo disfrutéis; el malhumorado señor Mushnik recrimina la actitud de tres chicas que están holgazaneando delante de su tienda, a las que vocifera que hagan algo con su vida para ser alguien y progresar, a lo que responden que si naces en los barrios bajos, en el suburbio, jamás podrás progresar.



Como veis nos presentan de una manera muy directa a los habitantes de un barrio humilde cualquiera, personas que están atrapadas en el suburbio, donde la vida es una mierda y sólo sales de él para ir trabajar para los empresarios ricos de la ciudad, optando únicamente a trabajos de segunda clase que te dan para poco y todo para que, al final del día, vuelvas nuevamente al suburbio del que saliste.
En esta canción podemos ver básicamente cómo Seymour, uno de los integrantes de los barrios bajos, implora por salir del suburbio y ser alguien mientras que, en una escena que bien podría ser sacada de The Walking Dead, los vagabundos parecen querer atrapar a nuestro desdichado protagonista.


"Don't Dead, Open Inside"

Una de las frases que mejor definen a Seymour se da precisamente en esta canción,
“No hago más que preguntarle a dios para qué sirvo y me dice caramba, pues no estoy seguro”


Pasemos a presentar a otro de los personajes clave y vital en esta película, Orin Scrivello, novio de Audrey (el amor platónico de Seymour) e interpretado de manera magistral por Steve Martin (Mejor solo que mal acompañado, El padre de la novia…)


Si habéis visto el remake “La Tienda de los Horrores”, sabéis de quién hablo. Es la personificación de un sádico despreciable, vomitivo, violento y odioso. Disfruta torturando, de hecho entre sus aficiones está la de maltratar a la pobre Audrey… Su madre le decía que tenía un don para hacer sufrir a los demás, que debía compartirlo con la humanidad y sacar beneficio de ello, y aquí llega una de las canciones más divertidas y grotescas de la película, si sois aprensivos os recomiendo que la saltéis.




Fantástica escena usando la perspectiva desde la boca de un paciente de Scrivello.

Si habéis ido al dentista (y si no también) no habréis podido evitar encogeros en el asiento y soltar alguna risilla con esta brutal canción que, al igual que la anterior, “Downtown”, describe a la perfección a este cerdo sin escrúpulos.

Y aquí retomo la escena anteriormente mencionada que, tanto en la original de 1960 como en el remake musical de 1986 me tienen ganado, pues en ambas hacen un cameo dos actores imprescindibles en el mundo del cine, cada uno en su estilo. Os pongo en situación, Arthur Denton (Wilbur Force en la original) es un apasionado del dolor físico, le encanta y necesita de ese dolor para excitarse y ¿a quién acude? Pues a Orin Scrivello. Pues bien, en el musical este personaje es interpretado por el grandísimo Bill Murray, sí como lo oís y como nos tiene acostumbrados, la mayor parte de su texto es improvisado.

¡Oh sí doctor! ¡Es usted increible! - Arthur Denton.

¿Y quién pudo interpretar entonces al personaje en 1960 para que dude entre qué versión prefiero? Pues ni más ni menos que un jovencísimo Jack Nicholson.


"Mucho trabajo y poca diversión hacen de Jack un tipo aburrido" - Jack Torrance.

En la original, es el propio Seymour (tras asesinar al dentista que es igual de sádico que Scrivello pero con mucho menos protagonismo) quien le hace el estropicio a Wilbur Force (Nicholson)


Nicholson tras salir de la consulta del supuesto dentista.

En el remake musical sí es Orin Scrivello, el cual se llega a sentir incómodo, pues si sus pacientes disfrutan, él no lo hace, por lo que le pide que se marche de su consulta. Una escena de pocos minutos pero que no necesita más.

Pasemos a otro de los protagonistas que nos da la película, la propia Audrey, interpretada por Ellen Greene, acepta a Scrivello y su forma de ser, pues según ella es lo que se merece por la vida que llevó y por supuesto, no se merece a un hombre tan bueno como Seymour sin saber que él la ama en secreto. 


"Somewhere That's Green"

Debo hacer mención especial a la dificultad que tiene Ellen Greene en este papel, pues su personaje tiene una forma muy peculiar de hablar (¿os acordáis de la ceceante voz de Martin Prince en Los Simpson? Pues imaginadla así) que tiene que trasladar a las canciones, pero cuando saca su verdadera voz se crece enteros y es una delicia. Por desgracia para nosotros, Ellen Greene a día de hoy se dedica principalmente a teatro pero aún podemos verla en muchas producciones tanto cinematográficas como televisivas. ¿Os acordáis de la madre de Mathilda en Leon: El Profesional? Pues…


Ellen Green harta de su estilista...

Empezó siendo cantante en clubs nocturnos, donde llegó a cosechar muy buenas críticas que la llevaron al teatro musical en el cual siguió su andadura. Tras mucho rodar, le propusieron ser la protagonista femenina de un famoso musical de Broadway basado en una película de 1960… Sí, así es amigos, Ellen Greene fue la “Audrey” del musical de “Little Shop of Horrors”, y, por suerte para todos, ya que el papel de chica bondadosa e ingenua le quedaba que ni pintado y su talento para la canción estaba más que demostrado, lo fue también para el cine a pesar de no ser la primera opción de Frank Oz.
A parte del teatro y el cine, como en la ya citada “Leon El Profesional”, Ellen Green también se ha dejado ver en series como Expediente X, Ley y Orden o incluso en Héroes y como curiosidad, en 2015 hizo una performance de “La Tienda de los Horrores” junto a Jake Gyllenhaal, el cual interpretaba a Seymour.


"Suddenly Donnie"

Y para ir terminando, mi último personaje, como ya podréis suponer, no puede ser otro que Audrey II.


¡Tengo hambre! ¡Quiero comida Seymour!

Una maravilla de animatrónica que para la época en la que se filmó, 1986, hizo que una planta carnívora venida del espacio exterior hiciese una mejor interpretación y con más expresiones faciales que muchos de los actores que llenan las pantallas hoy día. Uno de los encargados de darle vida fue el propio hijo de Jim Henson, Brian Henson y absolutamente todo fue grabado con maquetas y mucha habilidad con la cámara. En relación a lo sonoro no se queda atrás, pues cuenta con la increíble voz del ya fallecido Levi Stubbs, que consiguió darle a Audrey II esa maravillosa personalidad, y nos dejó varias de las mejores canciones de la cinta como “Feedme Seymour” o “Suppertime”

Mención especial tiene Vincent Gardenia en su papel del señor Mushnik, el malhumorado dueño de la floristería, el cual sale mal parado al intentar chantajear a Seymour tras descubrir sus aficiones mortuorias; y por otro lado, Tichina Arnold, Michelle Weeks y Tisha Campbell que durante toda la película nos deleitan con sus voces que van apoyando la trama a modo de coro, integrándose a la perfección en cada escena y resultando imprescindibles en la cinta.


Ya para ir terminando, os quiero dejar con algunas curiosidades de la película que he ido descubriendo con los años:

-La original de Roger Corman de 1960 se rodó con tan sólo 30.000 dólares, la adaptación musical llegó a los 30 millones de dólares.

-Algunas de las escenas de Audrey II con los actores, tuvieron que filmarse a menor velocidad, por lo que éstos tenían que moverse a menor velocidad y sincronizar los labios a cámara lenta.

  
-El papel de Audrey, fue ofrecido principalmente a Cindy Lauper y más tarde a Madonna, pero por suerte para todos, rechazaron el papel siendo Ellen Greene, quien ya había interpretado al personaje en Broadway, la actriz elegida y la única Audrey perfecta.

-Frank Oz rodó un primer final de unos 15 minutos, más parecido a la original y al musical. En este final, Audrey moría y Seymour la llevaba en brazos depositándola en la boca de Audrey II que la engullía… Tras esto, Seymour se dejaba devorar por la planta, que lo agarra y lo traga sin ningún remordimiento escupiendo sus características gafas como final de escena. Así y con el camino libre, miles de Audrey II empiezan a venderse en todas las tiendas del mundo con un potente reclamo comercial sin tener constancia de sus gustos culinarios. Todo termina con infinidad de Audreys II atacando ciudades y devorando a la humanidad…


Sí, éste era el final original de Frank Oz, que a pesar de lo duro y desacertado que os pueda parecer, está rodado magistralmente y merece la pena su visionado sólo por ver la calidad que llegó a alcanzar, y todo con maquetas y juegos de planos hechos de una manera sublime. Por desgracia para él por fortuna para nosotros, este final cosechó tan malas críticas en sus visionados previos al estreno que tuvieron que volver a rodar uno nuevo, el que conocemos a día de hoy a pesar de su inconformidad, pues como digo, Frank Oz quería el final trágico y no hacer de Seymour el héroe que salvase la película.
Esta decisión por parte de Warner es bastante lógica, teniendo en cuenta el presupuesto que tuvo la película y el miedo al fracaso en taquilla y sobretodo, teniendo en cuenta que Hollywood nos tiene acostumbrados a los “Happy End” por lo que este final no hubiese sido el adecuado para el público. De todos modos, os dejo el link que, a pesar de que sólo lo he podido encontrar en inglés, os recomiendo que veáis como curiosidad y por lo brutal del mismo



A día de hoy este final alternativo se puede ver en la edición del blu-ray con el montaje del director y con subtítulos al español, aunque sinceramente, no os recomendaría su compra, al menos en las ediciones actuales, ya que es pobre en contenidos y sin subtítulos forzados para las canciones, por lo que si sois de ver cine con doblaje español, tendréis que ver la película completa con subtítulos o directamente perderos las magníficas letras de las canciones (que también cuentan con una traducción a nuestro idioma bastante lamentable)

-En la versión de Corman, Audrey Junior también devora a Seymour, apareciendo su cara en uno de los nuevos brotes de la planta.


-Hubo una versión animada de “Little Shop Of Horrors” para la televisión en 1991 llamada “Little Shop”, os dejo la intro del programa



-La película cuenta con varios cameos breves a parte del ya mencionado Bill Murray, que es sólo uno de ellos, también podemos ver a John Candy que entrevista a Seymour en la radio tras su éxito con Audrey II.


James Belushi, hermano del fallecido y genial integrante de “Los Blues Brothers”, John Belushi (otra gran película musical del magnífico John Landis que no os podéis perder y en la que hace un cameo el propio Frank Oz) podemos encontrar otra maravillosa colaboración, el cual busca ganar dinero vendiendo a Audrey II al por mayor. 


-Se rumorea que hay un remake de esta versión musical que sería dirigido por Greg Berlanti y adaptado por Matthew Robinson, que esperemos, quede sólo en rumor…

Bueno amigos, pues con estas curiosidades me despido. Espero queridos Ochenters que os haya gustado mi segundo artículo y que os hayan dado ganas, como mínimo, de volverla a ver, o por lo menos recordar su espléndida banda sonora.
Yo mientras tanto iré a visitar los barrios bajos, a tomarme un par de copas y a dar una vuelta por la floristería del difunto señor Mushnik.

Nos vemos en La Tienda de los Horrores.



¡SOCORRO! YA ES NAVIDAD (1989, Jeremiah Chechik) National Lampoon's Christmas Vacation


¡SOCORRO! YA ES NAVIDAD.1989.

 


Ahora que se acercan estas fechas tan señaladas como son las Navidades, lo que más suele apetecer, sobre todo con el frío, es sentarte , o tumbarte, en tu sofá y visionar una de las tantas películas con contenido navideño que nos inundan desde hace unas décadas. Lo más común es que sean tiernas y nos enseñen lo bonito que es el espíritu navideño. Que hay que ser buenos y perdonar todas las posibles maldades que hemos sufrido durante el resto del año.

Así que con todo esto, el otro día volví a revisionar una de las películas que desprenden el genuino espíritu de la Navidad. Con todos y cada uno de sus ingredientes más clásicos; reunión familiar, abeto navideño, decoración de árbol y del resto de la casa, luces, comida y bebidas típicas, etc…

La película no era otra que ¡Socorro! Ya es Navidad. Es del año 1989, y fue dirigida por Jeremiah Chechik. El reparto es genial, encabezado por el rey de la comedia de la época Chevy Chase en el papel de cabeza de familia. Interpreta a Clark Griswold, un empecinado padre de familia que desea celebrar unas navidades perfectas. No quiere escatimar en nada. Quiere el mejor y más grande abeto, la casa más iluminada del vecindario, y además quiere sorprender a su familia anunciando que va a construir una piscina en la casa. También le acompañan en el reparto Beverly D´Angelo  (su esposa Elen), una muy joven Juliette Lewis (su hija Audrey) y Johnny Galecki (su hijo Rusty). Este último le conocemos ahora por su papel de Leonard Hofstadter en la afamada y exitosa serie The Big Bang Theory. Además sumamos a Diane Ladd (su madre), Doris Roberts (su suegra), John Randolph (su padre), E.G. Marshall (su suegro), Julia Louis-Dreyfus (su vecina), Nicholas Guest (su vecino), y el que finalmente lo revoluciona todo, aún más, que no es otro que el divertido Randy Quaid (su primo). Aún sumaríamos a sus dos tíos interpretados por Mae Questel y Wiliam Hickey y su jefe que lo interpreta Brian Doyle-Murray (que para más señas es el hermano mayor del ochentero Bill Murray).
 

 

Voy a desgranaros por encima como es esta genial comedia navideña. Tras unos créditos de inicio en los que aparece un Santa Claus animado, nos encontramos a la familia Griswold a bordo de su coche familiar. Todo parece idílico y ultra familiar, entonan canciones navideñas, pasean por un paisaje nevado… Hasta que la cosa empieza a torcerse. De repente es como si me sumergiera en la película de Spielberg  “El Diablo Sobre Ruedas”. Unos paletos de la américa profunda les adelantan, y Clark decide picarse. Tras varios adelantamientos vemos una de las primeras escenas desternillantes (al menos para mí), es la escena de cuando van a adelantar se mete sin querer debajo de un tráiler que transporta madera. No ven nada fácil salir de ahí, pero finalmente lo hacen. Tras salir se salen de la carretera.
 

Lo siguiente es que la familia andan y andan por una nieve que les cubre hasta casi las rodillas. Están intentando buscar el abeto ideal , el abeto Griswold. En este trayecto su hija Audrey está al borde de la congelación. Finalmente ven el árbol ideal, pero su hijo Russel le pregunta si ha traido una sierra. Y la cara de Clark lo dice todo. Al final arrancan el árbol de cuajo y lo transportan como pueden.
 

Como es de esperar el árbol no cabe en el salón, que es donde quiere instalarlo. Así que ahora entran en acción los vecinos repelentes. Y Clark aparece con una sierra eléctrica y una máscara de hockey (clara referencia a Jason Voorhees), y se pone manos a la obra, no sin antes soltarle alguna lindeza a sus “queridos vecinos”.
 

Después de todo, y no se sabe bien como, el árbol acaba en el salón. Un trabajo menos. La escena del matrimonio en la cama también es para troncharse, hablan de sus cosas mientras Clark intenta leer, pero todas las páginas acaban pegándose a su dedos y va destrozando todas y cada una de las páginas ( ¿será la resina del abeto?).

La siguiente escena es la típica de casi todas las películas navideñas. Las compras en unos lujosos almacenes de la gran ciudad. Ahí tiene una escena graciosísima flirteando con una sexy dependienta, hasta que llega su hijo.
 

Una vez de vuelta a casa viene la reunión familiar con sus padres y suegros. Y la gran lucha que será iluminar toda la casa. Esto traerá mucho trabajo y muchas situaciones divertidas. Desde el intento de colocarlas, con varias y graciosas caídas, hasta el intento una y otra vez por que funcionaran.  Tras revisar todo una y otra vez no da con la avería. Y los espectadores nos damos cuenta que el problema es que sólo funcionan cuando se acciona un interruptor de la casa  al que van a parar un sinfín de enchufes. Tras varias hilarantes situaciones de enredo dan con la solución entre él y su mujer. Cada vez que iluminan la casa, hay tal potencia lumínica que ciegan y deslumbran a sus amados vecinitos. Aquí aparece en escena su primo Eddie, el cual aparece con su mujer y sus dos hijos en una cochambrosa autocaravana. A partir de aquí la película se enreda aún más, ya que este personaje potencia aún más las  situaciones cómicas de esta genial comedia.
 

Como comenté antes, Clark tiene en proyecto iniciar unas obras para poner una piscina. Ya ha pagado una señal, pero todo depende de que en su trabajo le paguen una suculenta gratificación extraordinaria. Él la espera con impaciencia, y está seguro de que la cobrará. Si no fuera así estaría en serios problemas, ya que no tendría dinero para el proyecto de la piscina. En una divertida escena en su lugar de trabajo, Clark está bebiendo en una chulísima taza de Taz, cuando se cruza con su jefe y su séquito de “pelotas”. El jefe le encarga a Clark un importante proyecto y así cree él que se asegura una más que suculenta gratificación.
 

Pero a lo largo de la película no llega la gratificación y la cosa se pone muy tensa para el cabeza de familia.

Me encanta la escena de la charla en el salón con su primo Eddie y como beben ponche en unas bonitas pero nada prácticas copas con forma de cabeza de reno.
 

En otro de los momentos Clark sube a la buhardilla y se queda encerrado mientras el resto de familia se van de compras. Ahí se empieza a helar de frío y decide ponerse unos ridículos atuendos y encuentra también un proyector y se pone a ver escenas familiares antiguas. En la buhardilla también tienen lugar un par de situaciones dignas de “Esta Casa es una Ruina”.

A todo esto,  su primo Eddie va descargando toda la porquería de la caravana en una alcantarilla cercana a la casa, lo cual generará unos serios problemas al final de la película por la acumulación de gases y demás. Digno de ver.
 

Otro contratiempo cómico es cuando su tío provoca un incendio y quema el abeto Griswold.

Estando todos reunidos en casa, llega una carta certificada. Clark supone que es la ansiada gratificación. Así que cuenta todo a su familia, el proyecto de la piscina, que ya había dado la señal, que iba a recibir una importante gratificación… Así que todos se ponen contentos y ansiosos por ver el cheque con la mágica cifra. Finalmente lo abre, y…. no, no hay gratificación. Así que Clark se deprime bastante. Su primo Eddie decide tomar cartas en el asunto y ver si puede salvar la navidad para la familia Griswold.  No se le ocurre otra cosa que presentarse en la casa del jefe de Clark y secuestrarle. Le lleva delante de la familia y allí Clark explota y le pone las cosas claras a su jefe, el cual le dice que para ahorrar ese año había decido no dar gratificaciones. Paralelamente, la  esposa del jefe de Clark  pone en conocimiento de la policía el secuestro. Y un grupo de operaciones especiales irrumpen  en la casa  tipo Los Hombres de Harrelson. Aquí hay una de las escenas más desternillantes y de mayor impacto (sobre todo por lo absurdo de la situación), cuando entra la policía y dicen que todos quietos, todos se quedan como petrificados, pero Elen se queda congelada con la mano en el “paquete” de Clark, a todo esto no aparta la mano en toda la escena. Es curiosa y digna de ver. Pues lo dicho, entra la policía, pero el jefe de Clark les dice que no va a presentar cargos y que se ha dado cuenta que ha hecho mal y que la familia Griswold tendrá su suculenta y ansiada gratificación. ¡¡¡Guau!!!, el espíritu de la Navidad ha hecho su labor. O eso creo yo.

El colofón final es cuando el tío de Clark se enciende un cigarro cerca de la alcantarilla y provoca una gran explosión.

Esta película, en cierto modo fue pionera de este subgénero de comedias navideñas. Luego se han realizado muchísimas hasta nuestros días con mayor o menor éxito, pero es indudable que ésta protagonizada por Chevy Chase es de las mejores y más recordadas. Yo la pondría en el top de películas de comedia familiar navideñas. No sé qué opináis el resto de ochenters.

 

Además, y por si alguno está un poco despistado y no lo sabía, esta es una de las películas de la saga de la familia Griswold.  Tiene varias películas anteriores y posteriores. La primera fue Las Vacaciones  de una Chiflada Familia Americana (1983), después Vacaciones Europeas (1985), luego Socorro es Navidad (1989), posteriormente Vacaciones en Las Vegas (1997) y por último Vacaciones (2015). Ésta última está protagonizada por Ed Helms (Resacón en Las Vegas), hace del hijo de Clark y planea unas vacaciones para recuperar el espíritu Griswold que le inculcó su padre Clark. En todas las películas los únicos que repiten son Chevy Chase y Beverly D´Angelo  , el resto del reparto ha ido variando. Sus hijos han sido interpretados por diferentes actores a lo largo de toda la simpática y divertida saga de los GRISWOLD.




 

Bueno, pues este es mi artículo sobre la película navideña “¡Socorro! Es Navidad”. Eso sí, lo que os recomendaría a todos es que pudierais ver toda la saga GRISWOLD.  Son comedias frescas, originales y con muchísimo humor. Siempre magníficamente dirigidas e interpretadas. No os defraudarán nuestros amigos Griswold. Un saludo a todos, felices fiestas y VIVA EL CINE.

 

Benjamín Carretero Montes.

Tron (1982, Steven Lisberger) Tron


Tron es más que una película. Tras su estreno, ochenters, nos dimos cuenta de que estábamos en los albores de un nuevo tiempo: el de las computadoras y los videojuegos. Por ello, esta joya del séptimo arte, parcialmente incomprendida en su momento, ocupa hoy un puesto de honor en el cine de ficción futurista de todos los tiempos. Innovadora, impactante y con un argumento rompedor, fue la primera película en la que se usaron efectos protodigitales para sus alucinantes escenas de acción. Fue escrita y dirigida para Disney por Steven Lisberger (no confundir con Steven Spielberg, se llama casi igual), y protagonizada por unos jovencísimos Jeff Bridges, Bruce Boxleitner y Cindy Morgan.



 EL ARGUMENTO Y LOS PERSONAJES
La acción se desarrolla en dos planos, en dos mundos: el físico y el informático, y el paso de uno al otro es uno de los momentos más memorables que nos ha dejado el cine de todos los tiempos. Kevin Flynn (Jeff Bidges) es un joven y talentoso informático al que el jefe de la empresa ENCOM, el pérfido Dilinger, ha despedido después de robar su idea (el exitoso videojuego “Paranoides espaciales”), lo que le obliga a sobrevivir regentando un local de recreativos. Con ayuda de sus amigos Alan y Lora (Bruce Boxleitner y Cindy Morgan), que todavía trabajan en la empresa, planea colarse en el complejo y acceder al sistema informático para obtener pruebas, pero es descubierto por el control central de programas que, mediante un láser de alta potencia, le captura y le integra en la rejilla de programas. A partir de ahí, la acción se desarrolla dentro de la red digital donde los alter ego de Alan y Lora, Tron y Yori ayudarán a Flynn a escapar con las pruebas que necesita al tiempo que destruyen al malvado control central, que planea la dominación del mundo ayudado por su lugarteniente Shark (alter ego del malvado Dilinger y que es interpretado por un villano clásico, David Warner, que venía de ser nada menos que “Jack el destripador” en la también futurista “Los pasajeros del tiempo” (Time after time, 1979).



 LOS ROMPEDORES EFECTOS ESPECIALES
Primitivos y toscos a ojos de hoy, los efectos especiales de Tron, diseñados por el artista conceptual Syd Mead (Blade Runner, Aliens) y el dibujante de comics Moebius, fueron toda una novedad, muy impactantes y verosímiles para la época. Como ya hemos mencionado, era la primera vez que se usaba el soporte informático para la creación cinematográfica, de hecho Disney tuvo que adquirir dos gigantescos superordenadores únicos en su momento llamados Super Foonly F-1y PDP-10, aunque solo se usaron en parte del metraje. Para el resto se utilizó una técnica ya conocida, la animación con luz de fondo, que consiste en rodar las escenas en blanco y negro, y luego colorearlas por capas mediante técnicas manuales, fotográficas y rotoscópicas, que consiguieron dar a los trajes y escenarios su brillante colorido y, junto con la extraña música de Wendy Carlos, dotar a la película su aspecto futurista y tecnológico.


 LOS JUEGOS Y LA CARRERA DE MOTOS
Mención aparte merecen las pruebas a las que se tiene que enfrentar Flynn en el mundo digital. Cuando es capturado, el control central le destina a los juegos, una práctica sentencia de muerte de la que se consigue librar cuando su moto atraviesa la pared virtual. Sin duda la carrera de motos es la secuencia más lograda y famosa de la película, porque tanto la hipérbola como el duelo de discos son variantes de del Frisby y la cesta punta, pero la carrera de motos, con ese diseño ovalado, esas líneas rectas, con vertiginosos giros de noventa grados, constituyen un antes y un después en la narrativa del cine de acción y han tenido gran influencia posterior.
Además, la película cuenta con otras aportaciones interesantes como los tanques, los centinelas, esas terroríficas máquinas voladoras con forma de frontis griego, el velero solar, o el original bit con forma de estrella, que ayuda a Flynn en su huida y que solo sabe responder si o no, uno o cero.



CONCLUSION
Tron es un ejemplo de película adelantada a su tiempo, tanto por su temática como por sus efectos especiales (el digital estaba en pañales y a los ojos de hoy las escenas parecen de dibujos animados), además se la criticó por la sencillez de su argumento y las interpretaciones faltas de profundidad. Sin embargo, vista como una película de aventuras, no es distinta en estos aspectos de los éxitos del momento, que tampoco se caracterizaban por complejos argumentos ni profundas interpretaciones.
El clásico de 1982 contó con una reciente secuela, Tron Legacy de 2010, en la que participaron tanto Bridges como Boxleitner, rodada en moderno digital, con un espectacular 3D y una potente banda sonora a cargo del grupo Daft Punk. Esta nueva película, si bien no fue del todo bien acogida como le ocurriera en los ochenta a su predecesora, retoma la temática con solvencia (introduciendo en el argumento la relación padre hijo), y contiene momentos espectaculares, como las batallas aéreas o el llamativo Quad de luz que se añade a las motos. Además cuenta en el reparto con una de las nuevas musas del cine fantástico, la bella Olivia Wilde, que interpreta al programa rebelde Quorra.
Tron es hoy toda una franquicia Disney con merchandising, videojuegos o spin off televisivos como Tron:la resistencia, y la película de 1982 está considerada como una de las joyas del cine futurista con una innegable influencia en dibujos animados, Código Lyoko por ejemplo, series o películas. Y además nos ha dejado para la historia del séptimo arte la frase “end of line”, que aquí se tradujo como “fin de transmisión”.

Por Víctor Sánchez González