Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Bloodfist (1989-Terence H. Winkless) Bloodfist

Año 1989, buen año para el cine de artes marciales, donde coincidieron Cyborg, Kickboxer y a rebufo de esta última nos llegaba la que se suponía que iba a ser la película definitiva de artes marciales, porque juntaba a lo mejorcito de aquella época y que iba a suponer el lanzamiento de una nueva estrella: Don "The Dragon" Wilson

Sinopsis: 
Manila, Filipinas. Tras un torneo de Kickboxing, el vencedor es asesinado a la finalización del mismo.
El muerto resulta ser el hermano de Jake (Don Wilson) quien raudo y veloz acude a Filipinas con el fin de averiguar los motivos y quien asesinó a su hermano, motivo por el cual se verá obligado a pelear en el Ta-chan, un torneo de artes marciales.

La previa:
Como vemos en los carteles de promoción de la película, los protagonistas se suponen que deberían ser Don Wilson , el mejor kickboxer de la historia con once campeonatos del mundo y Billy Blanks, 7 veces campeón del mundo de Karate y creador del método Tae Bo fitness.
A ellos dos habría que sumarle a Rob Kaman, campeón de peso ligero de Kickboxing, Chris Aguilar, campeón asiático de Kickboxing .
Estos cuatro lebreles, deberían ser sinónimo de que lo que íbamos a ver sería un digno espectáculo marcial al estilo de Operación Dragón (1973-Robert Clouse) o Contacto sangriento (1988), pero...

Primer round:
Terence H.Winkless, fue el director elegido para esta película. Primer error. Sin experiencia en escenas de acción y menos en el cine de artes marciales era nulo al igual que el del guionista Robert King, quien años más tarde prepararía una copia burda con diferentes personajes personificada en la película Full Contact (1992). 
Tan nula era la experiencia de ambos, que sin pudor ni rubor alguno, copiaron secuencias de Contacto Sangriento o Kickboxer , aunque claro está con unos medios precarios, ya que estamos hablando de una producción de la factoría Corman, con lo que si se hubiese sabido quien estaba detrás del meollo, nos hubiésemos ahorrado la entrada o incluso el alquiler del VHS.

Segundo round:
La trama es un mero refrito de las dos películas antes mencionadas. Podemos ver el entrenamiento de Wilson con Kwong, muy parecido al de JCVD en la jungla en Kickboxer.
La parte del torneo es una burda copia de Contacto Sangriento, cambiando los tableros con los nombres de estos, por fichas de Mah-Jong
Aquí en vez de ver a cada combatiente entrenar en su lugar habitual, los vemos a todos juntos entrenando en un tugurio que se cae a trozos, dejándonos al supuesto asesino, el equivalente a los Chong-Li o Tong-Po como personaje desquiciado, con una cicatriz como la de Po, si bien aquí se le incluye un pasado como ex-soldado en Vietnam ( de ahí lo de quitarle la cinta del pelo con la bandera americana a Baby tras derrotarlo, ¿os suena no?), para darle más emoción al asunto, aunque Tung Pin (el nombre suena también no?) (Edgardo Castañeda), no tenga el nivel marcial de los antes mencionados.
La rubia de turno y la chica oriental no podían faltar, si bien aquí optaron por emparejar a la rubia con Wilson y a la chica oriental con el colega de turno, es decir Baby.
KO:
Pues sí, KO. Porque lo que te interesa de una película de artes marciales, es ver leñazos sin ton ni son, buenas coreografías, pero...
Aquí tenemos fallos flagrantes, con muchos actores cayendo sin que ni siquiera se les toque, saltando despedidos hacia atrás sin haber recibido patada alguna.
Lo mejor sin duda es la pelea entre Billy Blanks y Wilson, donde al menos sí que podemos ver el impacto de los golpes y donde ambos muestran sus buenas dotes marciales. pero es lo único reseñable junto a la escena final, no el combate final, ya que el villano real no es Tung Pin, no, que va es Kwong y aquí al menos sí que dan un poco de empaque al hacerlo de noche y rodarla bajo la lluvia.
Lo que pasa es que si de toda la película uno tiene que quedarse con sólo dos combates y sin ninguna imagen que quede grabada en la retina, pues el veredicto no puede ser bueno,

Nota Ochenter: 3/10 
Por si queréis: Hay ¡¡¡8!!!! secuelas


Superman, La Película (1979, Richard Donner) Superman, The Movie


SUPERMAN, LA PELÍCULA (1978, RICHARD DONNER) SUPERMAN, THE MOVIE


“Como sabes, me gustan todos los cómics. Especialmente los de los superhéroes. Encuentro que toda la mitología que rodea a los superhéroes es fascinante… Piensa en mi héroe favorito, Superman. No tiene un gran argumento ni tampoco es un buen dibujo. Pero la mitología… su mitología no sólo es genial, es única. Verás, algo básico en la mitología de los cómics es que cada superhéroe tiene su alter ego. Batman no es otro que Bruce Wayne, Spiderman se llama Peter Parker. Cuando el personaje se despierta por las mañanas, sólo es Peter Parker. Tiene que ponerse un traje para convertirse en Spiderman. Y ésa es la característica que hace de Superman algo único. Superman no se convirtió en Superman, sino que nació como Superman. Cuando se despierta cada mañana, es Superman. Su alter ego es Clark Kent, y su traje, el que lleva esa enorme “S”, es la prenda en la que estaba envuelto cuando le encontraron los Kent siendo un bebé, ésa es su ropa. Lo demás; las gafas, el traje azul… es su disfraz. Es un disfraz que Superman se pone para ser uno más de nosotros. Y ¿cuáles son las características de Clark Kent? Es débil… No confía en sí mismo... Es un cobarde. Clark Kent, Superman, critica así a toda la raza humana.” – Kill Bill Vol. 2

Queridos Ochenters, después de un tiempo de ausencia por trabajo vuelvo por todo lo alto. Hoy voy a deleitarme escribiendo sobre una de las películas de mi infancia, que guardo sobretodo en el recuerdo de mi bagaje paterno, una de las cintas más famosas de Richard Donner (sí ya, es arriesgado decir esto con todo lo que nos ha dado este máximo exponente del cine a los Ochenters) y escrita por el mismísimo Mario Puzo (le hicieron una oferta que no pudo rechazar)

Como ya habréis adivinado por el magnífico monólogo escrito por el gran Tarantino e interpretado magistralmente por el ya fallecido David Carradine la película que vamos a tratar es “Superman

Este superhéroe, para bien o para mal, marcó a varias generaciones de niños amantes de los cómics o simplemente de los superhéroes y, a pesar de que para las nuevas generaciones, la imagen de Superman es la de un, cada vez más malogrado y venido a menos Henry Cavill, muchos crecimos fascinados con este héroe y pensando que sólo hubo y sólo habrá un actor que interpretase a Superman, Christopher Reeve.
 

Y es que no hubo mejor actor para Kal-El (para el que os escribe y para muchos) que él, al que le venía el papel del superviviente de Krypton como anillo al dedo.

Como siempre y a partir de aquí, os tengo que advertir que voy a comentar la trama de la cinta, por lo que será inevitable lanzar spoilers del correcto guion (pero cuyo derecho a enfurecidos reclamos ya ha expirado por ser una cinta de 1978)

Comenzamos la cinta en el planeta Krypton, donde se sucede el juicio del villano y dictador General Zod, interpretado por Terence Stamp, y sus secuaces, Ursa (Sarah Douglas) y Non (Jack O’Halloran)



Estos son acusados de sedición y traición a Krypton y condenados a la Zona Fantasma gracias a las pruebas presentadas por Jor-El (padre de Kal-El) científico y alto cargo del consejo de Krypton e interpretado por un magnífico (y siempre problemático) Marlon Brando. El voto decisivo para la condena cae en manos de Jor-El. Ante esta situación Zod pide a Jor-El que se una a ellos pero éste se niega, condenando a los tres al cautiverio. El general jura venganza contra él y su descendencia siendo finalmente transportado junto a sus secuaces a otra dimensión, ya la citada Zona Fantasma, ésta no es otra que una dimensión totalmente vacía utilizada a modo de prisión, siendo Jor-El el inventor de la máquina que accedía a dicha cárcel, condenados a vagar eternamente en el vacío, donde los prisioneros no envejecían ni necesitaban sustento biológico, pudiendo ver desde la Zona Fantasma la realidad pero sin poder interactuar con ella.


Tras el ajusticiamiento y ya con los villanos puestos a buen recaudo, Jor-El recibe felicitaciones de los demás miembros del consejo por la dura decisión que tenía que tomar, pero éste les recuerda que no están a salvo, que deben hacer una evacuación inmediata de todos los habitantes del planeta, pues Krypton está en peligro debido a la inestabilidad del uranio que compone el núcleo, que al someterse a una gran presión fundía algunos minerales convirtiéndolos en radiactivos, formando con esta fusión la Kryptonita, mineral radiactivo y mortal para los Kryptonianos siendo cuestión de días que el planeta fuese destruido.


Pero su intento no tiene éxito, siendo desacreditado por su “colega” Vond-Ah y amenazado con una condena a la Zona Fantasma por insurrección contra el consejo y por alarmar a las masas, negándole además salir del planeta Krypton a lo que Jor-El promete que ni él ni su mujer saldrán del planeta ni alarmará a las masas.

Ante tal desencuentro, Jor-El decide salvar a su único hijo, Kal-El (Superman) poniéndolo en una nave espacial y enviándolo a la Tierra donde tendrá extraordinarios poderes debido a la estructura molecular del sistema solar.


Jor-El se despide de Kal-El dejándole consigo unos cristales donde guarda su herencia de conocimientos y vida además de un cristal especial verde.


Kal-El es enviado a la Tierra y vemos como Krypton explota tras él, acabando con la vida de todos en el planeta. En su largo viaje a nuestro planeta, es instruido por Jor-El hasta caer en Smallville donde será encontrado por Jonathan y Martha Kent como un niño de tres años aproximadamente. Martha decide adoptarlo y Jonathan acepta a regañadientes, quienes lo crían como hijo suyo bajo el nombre de Clark.


Vemos como Clark crece como un muchacho normal en Smallville, pero ocultando sus poderes debido a las radiaciones de nuestro Sol amarillo, como súper-velocidad o una fuerza descomunal. (Lo oculta regular vamos)

Cuando hay necesidad… hay necesidad

Debido a sus poderes, de los que son sabedores los Kent, crece con las frustraciones y dilemas que le plantea saber que podría hacer mucho más y que debe de estar en el mundo por alguna razón, más que para ser una persona normal,

Tras la muerte de Jonathan tras sufrir un infarto, y bajo la batuta magistral de John Williams que nos maravilla durante toda la cinta, Clark siente una llamada que viene desde el granero de la casa de los Kent y allí descubre los restos de su nave con los cristales dentro, a la mañana siguiente se despide de Martha para ir al norte y descubrir sus orígenes llegando al Polo Norte donde verá un destello en el horizonte que hace que el cristal verde que Jor-El le dio parpadee, lanzándolo hacia ese destello y generando una construcción con la misma fisionomía de su Krypton natal, conocida como la Fortaleza de la Soledad lugar donde conoce sus orígenes y se instruye con los cristales de poder de Jor-El y sus enseñanzas sobre el universo, descubriendo también nuevos poderes como volar.

Ya adulto, Clark Kent llega a Metrópolis, donde consigue trabajo como reportero.


Allí conoce a Lois Lane, reportera del Daily Planet e interpretada por Margot Kidder (“Terror en Amityville”, “Halloween II” “Sisters”…) para muchos también la mejor Lois Lane conocida en cine y series, debido en parte por su carisma y fuerte personalidad.


Tras presentarnos a los “protagonistas” de la saga, entra en escena el villano terrestre, y éste no es otro que Lex Luthor, interpretado por Gene Hackman (pelucón en mano) y, por desgracia para los amantes del villano, fue donde más licencias se tomaron, pues lo dotaron de una comicidad que no era propia del personaje. Aun así, se disfruta y Hackman dota a la cinta de ese toque de humor característico del cine de Donner.


Para ser justos con el personaje de Hackman, he de decir que aún a día de hoy no han conseguido hacer un Luthor que dignifique al personaje como se merece, pues el Lex Luthor de los cómics es un hombre de negocios y uno de los más inteligentes del Universo DC, que cuenta con las tecnologías más avanzadas en sus empresas e incluso llega a crear una armadura (a lo Iron Man) que iguala en fuerzas al propio Superman Un súper villano que ha conseguido tener bajo su mando a muchos de los peores villanos de DC.


No mejora, muy a nuestro pesar, con los secuaces que lo acompañan, pues tenemos por un lado a Otis (interpretado por Ned Beatty) más cercano al humor del gag físico de la época de Benny Hill que a un peligroso secuaz de los villanos de DC.


Y a Eve Teschmacher (interpretada por Valerie Perrine), el cliché de chica explosiva y mala pero con buen corazón en el fondo (si la salud de su madre está por medio, claro) que salva la película y libera a Superman.


Una comedia que no le sienta mal, pues se hace divertida, pero que desentona un poco por lo absurdo (a mi parecer claro) con lo que la cinta nos quiere hacer ver, llegando a recordar por momentos (sin ser tan terrible) al estilo cómico que tomó Joel Schumacker y su desastroso “Batman y Robin” Para que entendáis lo que quiero decir, la cinta no está carente de humor, pero es un humor distinto al que se respira cuando los villanos de la Tierra, Luthor y compañía, hacen su aparición, os pongo dos ejemplos de un humor y otro.

-En la escena en la que Lois Lane está colgando del helicóptero tras el accidente en la azotea del Daily Planet y cae, Superman la coge y rescata al vuelo y se produce la siguiente escena


SupermanNo se preocupe señorita, yo la sujeto
Lois Lane¿Que va a sujetarme? ¿Y quién le sujeta a usted?

Esta escena dentro de la épica de la trama, pues es la primera aparición oficial de Superman como tal y con un John Williams inspirado (¿alguna vez no lo está?) hacen que disfrutemos de la situación con mucho.

Ahora os pongo una imagen de una de las escenas que quiero hacer relación, en este caso con la señorita Teschmacher que, para detener al ejército que transporta unos misiles, simula un accidente de coche y se tumba en la carretera con un sugerente vestido rojo, que enseña más que cubre.


Aquí vemos como los soldados discuten por ver quién le hace el “boca a boca”, ganando el sargento, pues para eso tiene más rango… Escena fuera de lugar que te saca un poco del tono de la cinta. Incluso John Williams le da un toque “cómico” a todas estas escenas que recuerdan por momentos a una mezcla de la BSO de “Hook” y “Solo en Casa”, (dos maravillas de Williams igualmente) os dejo un ejemplo


A pesar de todo, la cinta se va desarrollando sin ser soporífera en ningún momento, con sus dos horas y veintitrés minutos en versión de cine y video y tres horas y cuarto en su versión extendida.

Dirigida por Richard Donner (“Los Goonies”, “Arma Letal”, “Los Fantasmas Atacan al Jefe”…) el cual supo captar la relectura que desde siempre tuvo Superman, personaje con un carácter Mesiánico, para conseguir una mayor aceptación popular, acercándose claramente a los relatos religiosos que facilitarían la tarea de asimilar esta historia fantástica, haciéndola más “creíble” y dejando claro que Superman es una inmensa metáfora acerca de Dios y Jesucristo.

Pasaré a explicar por encima esta teoría religiosa.

Cuando comenzamos la cinta, nos adentramos en un gélido planeta, Krypton (Cielo) de tonos azulados y suaves. Tras esto vemos como Jor-El, (Dios) sabio y alto cargo en Krypton (Cielo), expulsa a la Zona Fantasma (Infierno) a Zod (Satán). Tras esto, Jor-El (Dios) envía a su único hijo, Kal-El (Jesucristo) a la Tierra. Como digo, esto es solo una relectura del guion y del superhéroe, que puede gustarnos o no, pero que existe.
Christopher Reeve y Richard Donner durante el rodaje de Superman

EL guion fue escrito de la misma mano de Mario Puzo, (“El Padrino”, “Cotton Club”…) y, relecturas aparte, ambos supieron captar a la perfección el estilo del Superman de esos años, amado por unos, odiados por otros.

Mario Puzo

Producción a la que le pone la guinda el también ya citado compositor John Williams (“Star Wars”, “Tiburón”, “E.T. El Extraterrestre”, “La Lista de Schindler”, “Indiana Jones En Busca del Arca Perdida”…) que consigue, como siempre, que su música te erice hasta el último vello de tu cuerpo, pero que no fue la primera opción de Donner, por suerte terminó siendo.




Como era de esperar, la película fue un tremendo éxito en taquilla, así como de público y crítica, éxito que llega hasta nuestros días donde sigue latente las cintas así como su merchandising, desde réplicas a disfraces, llegando a venderse incluso los cristales de sabiduría que Jor-El dio a Kal-El cuando era un bebé en dirección a la Tierra. Os dejo algunos ejemplos.



A pesar de todo el éxito cosechado, el personaje no está exento de "maldiciones" debido a la mala suerte sufrida entre los actores que se pusieron en la piel de Kal-El; todos sabemos la mala fortuna que corrió Christopher Reeve el cual sufrió un accidente de caballo que lo dejaría postrado en una silla de ruedas sufriendo una tetraplejia y falleciendo finalmente a los cincuenta y dos años en una eterna lucha por aprobar la investigación con células madre, pero éste no fue el único que sufrió la "maldición" de Superman, pues años antes Kirk Alyn, el primer Superman televisivo, renunció a volver a enfundarse las mallas kryptonianas lo que supuso el fin de su carrera, pues murió prácticamente en el anonimato a los 88 años, éste fue sustituido por George Reeves, el cual fue encuentrado muerto con un disparo en la cabeza. Por si esto fuera poco, Margot Kidder también sufrió de dicha maldición, pues sufría de un trastorno bipolar que no fue diagnosticado hasta muchos años después, trastorno que hacía muy difícil trabajar con ella y del que llegó a sufrir brotes de esquizofrenia en etapas avanzadas de la enfermedad. Como siempre, esto son sólo supersticiones dentro del mundo oscuro de Hollywood, pero que curiosamente tienen muchos defensores.

Para ir terminando, os dejo con una lista de curiosidades de esta película.

1. De todos los actores que han interpretado a Superman sin duda el más recordado y emblemático ha sido Chistopher Reeve, pero no fue la primera opción para enfundarse el traje de Superman, pues primero pensaron en Robert Redford, Steve McQueen, Clint Eastwood incluso Sylvester Stallone pero Redford cobraba mucho, McQueen estaba gordo, Eastwood no podía por tiempo, y Sylvester Stallone era muy italiano para el papel y Brando (Jor-El) lo vetó.


2. El actor norteamericano Christopher Reeve se basó en el papel de Cary Grant en “La Fiera de Mi Niña“, para interpretar a Clark Kent.


3. Superman fue entrenado por Darth Vader. Meterse en la piel de Superman suponía tener una buena masa muscular. Para conseguirlo, Christopher Reeve, se puso en manos del ninguneado  David Prowse, actor que interpretó (físicamente y con casco) a Darth Vader en la primera trilogía de la saga de “Star Wars


4. Marlon Brando grabó durante doce días y se llevó algo más de tres millones y medio de dólares, así como el porcentaje correspondiente de los beneficios de Superman.


5. Los créditos de la película original de Superman batieron el récord de duración de aquella época superando los siete minutos y fueron los más caros hasta aquel entonces.


6. Muchos actores interpretaron en cine y televisión a Superman, pero ninguno consiguió captar la esencia del personaje como hizo Christopher Reeve, el cual siempre ha sido el mejor considerado por todos como el auténtico Superman.


9. Christopher Reeve era amigo inseparable de uno de los actores de Hollywood más querido de todos los tiempos. Éste no era otro que el inolvidable Robin Williams, que Reeve conoció y compartió cuarto mientras estudiaban en la misma escuela de arte dramático Juilliard de Nueva York, haciéndose desde entonces amigos inseparables.


Queridos amigos, por hoy me despido esperando que os haya gustado el escrito tras mi vuelta, disfrutando aún de los acordes de Williams y de las mágicas escenas que Donner nos regaló. Un saludo, queridos Ochenters.



Star Trek VI, Aquel país desconocido (Star Trek VI, the undiscovered country, Nicholas Meyer, 1991)



          En 1991 el universo Star Trek había vuelto con fuerza a la televisión con La nueva generación, y nuestros héroes clásicos, ya entrados en años y en kilos, ya no daban para más en la gran pantalla. Roddenberry lo sabía, ellos lo sabían, y Paramount lo sabía. Ya hemos comentado que la escena final de Star Trek V era ya un amago de epílogo con Bones, Kirk, y Spock compartiendo una hoguera de acampada en el bosque y hablando del pasado con nostalgia.
         Sin embargo, los productores deciden “ordeñar la vaca” una vez más, en una sexta entrega que podía haber sido mucho más: Aquel país desconocido, esta vez con la dirección de otro habitual de la franquicia, Nicholas Meyer.


LO QUE PUDO HABER SIDO Y LO QUE FUE
         Pocos saben que la última película de la serie original pudo no haber contado con ninguno de los ya veteranos actores que la protagonizaron. En una primera idea, ni Shatner, ni Nimoy, ni DeKelley, Doohan, Nicholls o Takey iban a aparecer en pantalla, porque el argumento que había sobre la mesa era una recreación de sus años en la academia con actores jóvenes en sus papeles. Y no era la única idea. Había otra más:
         Todo el equipo creativo, incluidos Nimoy y Roddenberry, tenía ganas de hacer una película que reflejara en profundidad el desconocido mundo de los klingon, y esa idea es la primera que rondó cuando se estaba preparando el argumento para Aquel país desconocido. Además, tanto Leonard Nimoy como Harve Bennet, productor de los anteriores títulos de la franquicia, veían en ello la ocasión para hacer un guiño a los acontecimientos que se estaban viviendo en esos momentos en Europa Oriental: la caída del muro de Berlín, del telón de acero y la descomposición del bloque soviético. Así, dejaron volar su imaginación para idear una alegoría de la actualidad de 1991 en el futuro: La Federación y el imperio Klingon serían Occidente y la URSS, sumida en una grave crisis e incluso con un líder reformista estilo Gorbachov, y Kirk sería el enviado para firmar la paz entre los bloques.
         Sin embargo, cuando Paramount entró en juego con sus propios guionistas no fue ni lo uno ni lo otro y quedó a medio camino. Lo que en principio iba a ser una historia explicativa sobre el mundo de los klingon, un deja vú sobre nuestros héroes jóvenes la academia estelar o una alegoría sobre la caída del muro de Berlín, se quedó en una aventura más para nuestros avejentados protagonistas, en la que son enviados a negociar con los Klingon, son acusados falsamente de asesinato y han de escapar de una prisión en el hielo.


LOS PROTAGONISTAS
         Como siempre, el elenco contaría con los “siete magníficos” de siempre, y para el papel de villano se recurrió a otro actor de campanillas, en este caso a Christopher Pummer, todo un clásico del celuloide con títulos a sus espaldas como Sonrisas y lágrimas (1965), La batalla de Inglaterra (1969), o El hombre que pudo reinar (1975), y habituado también a papeles de malvado y roles de carácter como Sherlock Holmes, aunque ninguno que requiriera tantas prótesis faciales o kilos de maquillaje como el del jefe klingon Chang. Le flanquean otro villano de relumbrón, David Warner, al que recordamos como Jack el destripador en Los pasajeros del tiempo (1979) o Shark/Dillinger en Tron (1982), y la televisiva Rosanna de Soto.

       Para el bando de la Federación, los productores, en su afán por recuperar rostros conocidos de anteriores títulos, barajaron la posibilidad de que Kristie Alley recuperara su papel de Saavik, la vulcana lugarteniente de Spock, pero por entonces Alley ya era una superestrella gracias a la serie Cheers, y de nuevo su caché se puso prohibitivo para una Paramount siempre escatimando en el presupuesto. Además, en esta entrega, Spock es traicionado por su ayudante y era complicado que los fans hubieran aceptado algo así de la fiel e íntegra Saavik. Por ello se creó un nuevo papel, el de Valeris, que recayó en otra joven actriz, Kim Katrall, que ya estuvo entre las candidatas para ser Saavik a principios de los ochenta y que acabó participando en títulos como Loca academia de policía (1982) o Golpe en la pequeña China (1986).



El toque exótico lo puso la actriz y modelo de origen somalí Iman, que interpretaba un alienígena metamorfo que ayuda a los protagonistas a escapar de la cárcel subterránea de hielo del lejano planeta en el que son confinados por los kilingon. Es en esa parte de la película, con la nieve falsa y el cartón piedra, cuando más se percibe el aroma que augura el final de un ciclo.


LA DESPEDIDA
En su libro de memorias, al que ya hemos hecho referencia en otros artículos sobre Star Trek, Leonard Nimoy recuerda con un punto de amargura como se dirigió a su amigo William Shatner tras una de las últimas escenas en los siguientes términos: “¿Estás pensando lo mismo que yo, Bill? ¿De verdad que este es el final de nuestra misión?”.
 

         En un rápido balance, y tras reseñar las seis películas del reparto original de la serie, podríamos decir que la primera, Star Trek la película, es un alarde visual de gran presupuesto, con un argumento potencialmente atractivo, pero un desarrollo lento y sin dinamismo. La segunda, La ira de Khan, es quizás la más fiel al original, una historia de aventuras a la vieja usanza con buenos y malos, combates espaciales y un final dramático, la muerte de Spock. Siguiendo a partir de aquí un hilo argumental coherente, la siguiente película, En busca de Spock, es otra aventura muy similar, y concluye con nuestro vulcaniano revivido. Su continuación, Misión salvar la Tierra, es la más original y rompedora, repleta de humor, mensaje ecologista y un viaje en el tiempo a los ochenta; por eso quizás es la favorita de muchos fans, entre los que me incluyo, junto con La ira de Khan. El bajón llega ya con La última frontera, lastrada por un flojo guión y continuos recortes presupuestarios, y el epílogo Aquel país desconocido.
         Pese a todo, ochenters, nos quedamos con lo mejor: la alegría de haber disfrutado de Star Trek en nuestra infancia en pantalla pequeña y nuestra juventud en pantalla grande. Por eso “he sido, y siempre seré… su amigo”.

"Space, the final frontier. These are the voyages of the starship Enterprise. Its continuing mission: to explore strange new worlds, to seek out new life and new civilizations, to boldly go where no one has gone before…"

Ochenters, en marcha a velocidad factorial. Larga y próspera vida.

Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ