Especial navidades ochenteras


Nada mejor para celebrar estas fiestas que seleccionando un compendio de películas navideñas ochenteras. Ya sabéis: Papá Noel , turrón, arbolitos y demás selecto emperifolle. Aunque tratándose de los ochenta puede que la sangre fluya más que el champán o que algunos monstruitos verdes devoren a Santa… 



En la que según John Waters es la mejor película navideña de todos los tiempos, Navidades infernales (1980, Lewis Jackson), no esperéis encontrar un slasher al uso - dentro de este subgénero se la incluye - sino una atípica historia en la que un hombre obsesionado con la Navidad asumirá el papel de Papá Noel hasta las últimas consecuencias. Un ejemplo más típico es Noche de paz, noche de muerte (1984, Charles Sellier E. Jr), que nos presenta a un asesino traumatizado por la muerte de sus padres a manos de un hombre disfrazado de Papá Noel; un slasher mediocre que sorprendentemente dio lugar a una saga de nada menos que cinco películas, dos de ellas pertenecientes a la década que nos ocupa. Otros slashers navideños son No abrir hasta Navidad (1984, Edmun Purdon), en la que el asesino no se disfraza de Papá Noel sino que se carga a todo aquel que sí lo hace,  Feliz Nochebuena (1980, David Hess) donde nunca una celebración navideña fue tan sangrienta, y Fin de año maldito (1980, Emmett Alston) en la que la masacre tiene lugar durante otra celebración navideña, en este caso la noche de fin de año. 



Pero tranquilos, no todo van a ser psicópatas con postizas barbas blancas y trajes rojos con gorros a juego con la hemoglobina. También hay espacio para que luzca la cara más entrañable de la Navidad. En Historias de Navidad (1983, Bob Clark) se nos ofrece una preciosa comedia ambientada en la Navidad de los años cuarenta. Santa Claus , la película (1985, Jeannot Szwarc) es un estupendo ejemplo de cine familiar centrado en la historia de nuestro Papá Noel. En Un cuento de Navidad (1984, Clive Donner) disfrutaremos de una maravillosa adaptación televisiva de la inmortal obra homónima de Dickens protagonizada por el fenomenal George C. Scott. Otra adaptación del relato del inglés es la dirigida por Richard Donner bajo el título Los fantasmas atacan al jefe (1988), una actualización de la historia en clave de comedia y fantasía protagonizada por el mítico Bill Murray en el papel de un Scrooge desatado. Otra comedia navideña protagonizada por otro actor fetiche de los ochenta, Chevy Chase, es ¡Socorro, ya es Navidad! (1989, Jeremiah S. Chechik). 

Y llegados a este punto, aunque en un tono mucho más gamberro que las precedentes,  Gremlins (1984, Joe Dante) constituye el clásico navideño ochentero por excelencia. Humor negro, fantasía y toques de terror se dan la mano en una de las mejores películas de Dante. También clásicos de acción como Arma letal (1987, Richard Donner) o La jungla de cristal (1988, John MacTiernan) transcurren durante estas fechas, y aunque no son películas navideñas propiamente dichas no está de más nombrarlas como excusa de un nuevo visionado.


Y no quisiera terminar sin recomendar una obra rodada en Francia. Game Over: Se acabó el juego (1989, René Manzor), es una película que supura mala leche y que sería un trasunto de Solo en casa (1990, Chris Columbus) en versión macarra en la que un niño se defenderá a lo Rambo de un psicópata vestido… sí, de Papá Noel.


Esto es todo amigos, ¡feliz Navidad! y no olviden de disfrutar mucho de lo que resta de fiestas. ¡Jo ,jo , jo!

Este artículo fue originalmente escrito para la revista FUSIÓN FREAK

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

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