Viernes 13. Parte V: Un nuevo comienzo (1985, Danny Steinmann) Friday the 13th: A New Beginning


Jason ha regresado, con su máscara de hockey y dispuesto a poner de nuevo en práctica todas sus viejas costumbres y trucos en esta nueva entrega. Esta vez parece que ha puesto sus ojos en los jóvenes residentes de una retirada mansión, a medio camino del pueblo. Algunos de estos adolescentes acabarán en mitades, cuartos... Jason es capaz de convertir en realidad los peores sueños. (http://www.filmaffinity.com/es/film438316.html)


- Sé quien lo hizo

-¿Qué?

- He dicho que sé quien lo hizo

- ¿Quién?

- Jason Voorhees

- ¿Jason Voorhees? Estás como una puta cabra. Has estado bajo el sol demasiado tiempo. Jason Voorhees está muerto. Su cuerpo fue quemado. Él no es más que un puñado de polvo.


Llegamos a la quinta parte de la saga Viernes 13, una saga que como he comentado en previas entradas ya no daba más de sí por carecer de guión y limitarse a mostrarnos a un Jason descuartizando adolescentes. Teniendo en cuenta que la razón fundamental por la que la Paramount seguía invirtiendo los cuartos en un producto del que básicamente renegaba era que con cada nuevo estreno se embolsaba cantidades desorbitadas de dinero, la cuestión es, ¿qué nos podía ofrecer una nueva entrega de una saga cuya productora había prometido liquidar en su anterior entrega? Pues, en mi opinión, Viernes 13, parte V: Un nuevo comienzo, es la mejor secuela de la saga, no por su calidad técnica ni por su dirección- ni Miner ni Zito lo hicieron mal y la elección de Steinmann como director (provenía de la industria pornográfica) no daba mucha pie a la esperanza, pese al placer culpable de Calles salvajes (1984)-  pero sí porque consigue intrigar al espectador , le devuelve interés por lo que acontece en pantalla y consigue aquello que promete: un nuevo comienzo a algo que no daba más de sí. 



La historia comienza con una pesadilla de un Tommy adulto - en la que Feldman hace un cameo representando al personaje con doce años (sólo puso grabar un día de domingo porque en ese momento rodaba Los Goonies)- donde es atacado por un Jason que sale de su tumba. Tommy nunca ha superado sus secuelas psicológicas tras matar a Jason y por eso es internado en un peculiar sanatorio mental (se retomaría la idea desechada para la tercera parte) sito cerca al pueblo que , como es lógico, está plagado de chiflados. Y sin que nadie se lo espere, ¡bum! Una muerte brutal, a plena luz del día, ¡y no ha sido Jason, sino uno de los internos! A partir de este punto alguien, y digo alguien porque la identidad del asesino nos es ocultada hasta el final, empieza a cargarse hasta el apuntador. Aquí es donde esta secuela gana más enteros, porque juega al despiste con la autoría de las muertes. Como no podía ser de otra manera el nombre de Jason sale a la palestra, ¿pero cómo va a ser él si está muerto? Por otra parte contemplamos a un Tommy muy desequilibrado y que sufre alucinaciones, dando pie a la duda sobre si su cordura lo impulsa o no a matar, esto le otorga a la cinta un aire de  psycho killer que complementa al slasher manido al que estábamos acostumbrados.



En general vemos una auténtica sobrada la mar de disfrutable. El número de bajas llega a la veintena - Phil Scuderi sugirió a Steinmann un susto o una muerte cada ocho minutos, pero llega el punto de que diversos personjes mueren a los cuatro minutos de su presentación-  y la variedad de estas es tan creativa como siempre (a destacar la de las tijeras tras una escena de sexo censurada que iba a durar más de tres minutos), aunque menos gore que en otras entregas. Los personajes son muy excéntricos (aún teniendo en cuenta que la acción se desarrolla en un sanatorio mental): una pareja adicta al sexo, los rednecks (cuya muerte uno no deja de desear y que se cumple , tal y como preveíamos, para deleite del personal), o Demon , el hermano de Reggie y su pareja Anita, que se cantan una canción de amor en una de las situaciones más insospechadas y fuera de contexto para esas labores (juzguen ustedes mismos). Como novedad hay que señalar la mayor presencia de adultos (supongo que como gancho para que el espectador sospeche de todos como autores materiales de la carnicería), aunque no se librarán del jarabe de todo tipo de arma afilada. Lo que ya no resulta tanta novedad es la música de Manfredini. No voy a comentar más para no desvelar el final (en el comentario de la sexta hablaré sobre el dando por hecho que quien lo lea habrá visto ya la quinta). Únicamente mencionar el detalle de la nueva máscara de Jason, cuya pintura no es roja, sino azul, y que carece de la marca del hachazo. 






Viernes 13: Un nuevo comienzo iba a ser el inicio de una nueva trilogía, sin embargo, al no lograr tanto beneficio como anteriores partes (aunque 20 millones no son moco de pavo), se desechó la idea prevista regresando al convencionalismo de antes. Para mí quizás estemos ante la última película de calidad aceptable de la saga, y que además, vuelvo a repetir, me resulta muy entretenida y probablemente mi favorita (teniendo en cuenta de lo que hablamos, no me malinterpretéis); a partir de este punto el desfase fue más y más considerable ... Pero esa es otra historia ...

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


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