La gran revancha (1985, Sean S Cunningham) The New Kids (AKA Striking Back)

  

Abby McWilliams (Lori Loughlin) y su hermano Loren (Shannon Presby), siendo todavía unos adolescentes, se quedan huérfanos cuando sus padres mueren en un accidente. Se decide entonces que los jóvenes se vayan a Glenby, Florida, a vivir con su tío Charlie y su tía Fay, que poseen una pequeña gasolinera y un modesto parque de atracciones. En el instituto los hermanos no tiene problemas para hacer amigos, pero los problemas comienzan cuando el matón de la escuela, Eddie Dutra (James Spader), se encapricha de la bella Abby. (http://www.filmaffinity.com/es/film949003.html)

Película de acción juvenil que en ocasiones roza el thriller. Dirigida y producida por Sean Cunningham (Viernes 13), cuenta entre sus filas con actores conocidos como Eric Stolz (Máscara), Tom Atkins (La niebla, Cuando el terror llama a tu puerta) en un papel fugaz, James Spader (Lobo, Stargate, Sexo , mentiras y cintas de vídeo)interpretando al jefe de facinerosos y la preciosa Lori Loughlin (Padres forzosos).


Aunque las comparaciones son odiosas, la película que me viene a la cabeza tras terminar de ver La gran revancha es Perros de paja (1971, Sam Peckinpah). Y no porque se acerque a la maestría de esta a la hora de narrar una escalada de violencia que estallará en vorágine destructiva. Sino porque , salvando las distancias, repite su estructura aunque enmarcada en la temática juvenil de los institutos. Así tenemos a una pareja (en este caso hermanos) que se trasladan a otra ciudad y que poco a poco serán víctimas de las provocaciones y ataques de un grupo de paletos, culminando en una mortal confrontación final. Algunos detalles recuerdan demasiado a la película de Peckinpah, como la muerte del conejo (en sustitución a la del gato), o el intento de violación de Abby. Pero claro, donde Peckinpah exploraba la agresión humana huyendo de maniqueísmos  y mostrando situaciones de una ambivalencia moral que nos retorcían las entrañas, Cunningham se limita al plano más superficial y efectista que entronca con películas como Curso 1984 (1982, Mark Lester) o Calles Salvajes (1984, Danny Steinmann). 




He de matizar que pese a las similitudes que presenta con estas películas, La gran revancha es bastante más comedida (salvo en el tramo final) y menos estereotipada tanto en su planteamiento como en lo estético. Aunque ello no es óbice para poder leer entre líneas ese mensaje militarista tan en boga en la década de Reagan y encarnado en Loren (el desconocido Shannon Presley), quien gracias al entrenamiento militar recibido por su difunto padre (Tom Atkins) liquida a los macarras de la más variopinta forma en el parque de atracciones de su tío (son los 80, qué queréis). De todas maneras, los niveles de desfase alcanzados en Curso 1984 y Calles salvajes son difícilmente superables. Pero, precisamente la gracia de estas películas radica en esos excesos que les hacen rozar (cuando no la alcanzan plenamente) la parodia, y es por eso que me gustan más al encontrarlas mucho más entretenidas y divertidas. 


La gran revancha, aunque se deja ver, queda un poco en tierra de nadie y se me antoja un trasunto de Perros de paja juvenil y descafeinado, pero que gana  puntos con ese final abierto en el que la mirada vengativa del único superviviente de la pandilla de maleantes - un niño - sigue al grupo de Loren y Abby , quienes se alejan felices sin sospechar que la desgracia puede volver a cernirse sobre ellos.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


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1 comentario:

  1. Esta peli la vi hace poco y todavia me pregunto porque salen marionetas en la caratula.

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