Licencia para matar (1989, John Glen) License to Kill



Segunda película de Timothy Dalton como el agente doble cero más famoso y por desgracia para el que esto escribe, es la última aportación del notable actor británico a las andanzas del espía más famoso de todos los tiempos.

SINOPSIS:

James afronta la difícil misión de vengar la muerte de la esposa de su colega de la CIA Felix Leiter en una lucha encarnizada contra el cártel de la droga, encarnado en la figura del narcotraficante Sánchez.

OPINIÓN:

Las novelas se habían acabado, con lo que no había material original para la película, de ahí que el guionista Richard Maybaum decidió centrar la historia en China con los cárteles de la droga como antagonistas de 007. El caso es que viendo las dificultades que podrían tener con el rodaje en el páis asiático, decidieron trasladar la acción a un páis inventado, llamado Isthmus, pero manteniendo la trama de la droga.

Por desgracia una huelga del “Writer´s Guild”, dejó su obra a medio hacer y hubo de completarla Michael G. Wilson, productor asociado a Cubby Broccoli y que ya había colaborado con él en “Sólo para sus ojos”.

De todos modos en esta película lo que vemos es el Bond más genuino de las novelas, un Bond que sufre, profesional, arisco a veces y sobre todo solitario, a pesar de los intentos de la chica Bond Pam Bouvier interpretada por Carey Lowel y de Q (Desmond Lewellyn). Este Bond ya no está al servicio de su patria, si no de sí mismo, en una búsqueda insaciable de venganza en la que no dejará títere con cabeza y usará todos los medios a su disposición con el fin de ejecutarla.
Si ya de por sí el inicio de la película es trepidante y espectacular con el apresamiento de Sánchez, no lo es menos la posterior escapada de éste desde esa carretera que atraviesa de lado a lado los Cayos de Florida y que tantas veces hemos visto en multitud de películas.



Pero sin duda la palma de todas las escenas de acción, se las llevan los veinte minutos finales con la huida de la base de Sánchez a través de los camiones, con unas escenas que ríanse ustedes de las que vemos en “Fast and Furious” y sobre todo hechas con un realismo que para sí quisieran muchas de las obras que vemos en el cine en nuestros días. Lo de la muerte de Sánchez como colofón es algo antológico…y flambeante.

Las chicas Bond, otro de los ganchos de las películas de Bond destacan a partes iguales, si bien Talisa Soto como la pareja de Sánchez destaca por su belleza, yo particularmente me quedo con Carey Lowell, ya más bien por el hecho de que no es una mera mujer objeto, o florero, sino que es una mujer de armas tomar, decidida a ayudar a Bond cueste lo que cueste y con recursos propios, sino atentos a la escena en el bar de los Cayos, con esa escopeta guardada debajo de la mesa y como se enfrenta a los matones en el bar y el modo en el que busca una vía de escape…que queráis o no a mí esa escena de la lancha me ha recordado a esa obra maestra “bondiana” que es “Desde Rusia con Amor”.


El villano Sánchez, encarnado por el pétreo y siniestro a partes iguales, Rober Davi, uno de los mejores villanos de los ochenta , protagoniza uno de esos villanos carismáticos que tanto gustamos de ver en el cine de James Bond y sin el histrionismo que pudiesen tener antecesores suyos, ya que lo único que busca es que la droga se distribuya, cueste lo cueste, de ahí su lema tan famoso por la serie “Narcos” y que popularizó el general de Panamá Noriega: “Plata para los amigos, palo para los indecisos y plomo para los enemigos”. Magistral.

Si nos fijamos en uno de sus acólitos, podremos ver a un jovencísimo Benicio del Toro haciendo de Darío, asesino sanguinario, que aquí interpretó uno de sus primeros papeles de renombre siendo a sus 21 años el más joven villano en la historia cinematográfia de James Bond. Pero no nos podemos olvidar de otro actor de carácter: Cari Hiroyuki Tagawa ejerciendo de agente encubierto y al que actualmente podemos ver en la serie, recomendada por cierto “The Man in the High Castle”.


En cuanto a la música, como no, inolvidable partitura cantada por Gladys Night: “Licence to Kill”, siendo una de las mejores canciones para la saga Bond junto a “Skyfall” o “ We have all the time in the World”, por poner algunas de las mejores.
Sin duda una pena no haber podido disfrutar de más Dalton, porque hubiese sido una leyenda como Bond, viendo el gusto que le había cogido al personaje.

Por José María Molano



La galaxia del terror (1981, Bruce D. Clark) Galaxy of Terror





Una nueva era para el cine: el formato doméstico

Hay un pequeño hueco en mi corazón para esta película; recuerdo cuando en el cine club donde colaboro todas las semanas determiné que está película fuera la tercera en proyectarse dentro del ciclo que dedico al género Fantástico. Nadie la había visto, ni siquiera habían oído hablar de ella, tenía toda la pinta de otra peli casposa de los 80 lanzada directamente a las estanterias de cualquier video club de barrio. Sin embargo, pese a las pocas espectavivas, que pequeña sorpresa recibieron...



“La Galaxia del Terror” es una peli malilla, no lo voy a ocultar; es un producto de la extinta “New World Entertainment”, esa pequeña productora que acabo reconvirtiendose junto a otras en “Fox Network”; o lo que es lo mismo, productos sacados a la sombre de grandes éxitos comerciales, pero con una financiación muy baja y lanzados durante pocas semanas en algunas salas de cine, o bien para ser consumidos en formato domestico ya sea en video o en televisión por cable. Sin embargo, a esta pequeña productora debemos títulos tan interesantes e inolvidables como “Death Race 2000” (1975), “Battle beyond the Stars”(1980), “Creepshow 2” (1987), “Los chicos del maiz” (1984) o “Hellraiser” (1987).

Como ya ocurriera con “Battle beyond the Stars”, al cargo de la producción estaría una leyenda del cine, el gran Roger Corman, un grandísimo artesano con decenas de películas a sus espaldas y que demostró una y otra vez que los cineastas no pueden excusarse siempre en el presupuesto.
Capaz de amortizar hasta el último centavo invertido en sus producciones, y capaz de hacer virguerías con “cuatro perras”, el bueno de Corman es sin lugar a dudas una de las figuras más importantes del género fantástico en la historia del cine.

Para la dirección sin embargo se contó con el poco experimentado Bruce D. Clark, que si bien hace las veces de guionista, menos incierto es que se nota su mediocridad a la hora de dirigir, con multitud de escenas ridículas y con una dirección de actores lamentable.

Pero como os he comentado antes, “La Galaxia del Terror” es especial, y lo es porque se nota la mano del que poco tiempo después se convertiría en uno de los mejores cineastas del mundo, y el que elevaría el cine de ciencia ficción a otra categoría... JAMES CAMERON.


James Cameron, el cineasta más completo



Puede no ser el director favorito de nadie, es dificil trabajar con el, tiene un carácter autoritario, un ego que no cabe en este planeta, pero sabe trabajar como nadie.

Amo el cine desde mi más tierna infancia, soy un apasionado de Kurosawa, Lean o Kubrick, pero reconozco que si tuviera que elegir al cineasta más completo, elegiría sin duda a James Cameron.

Director, productor, guionista, montador, técnico de efectos visuales, director de fotografía, técnico de sonido, dibujante, capaz de dirigir a los actores con mano de hierro, exigente hasta el límite... Todo eso y más es Cameron.
Otros grandísimos directores han sido discípulos de Roger Corman, pero sin duda, su alumno más aventajado fue James Cameron.

La productora dotó a “La Galaxia del Terror” de un presupuesto que apenas llegaba al millón de dolares, y otorgó a Cameron todo el diseño de producción de la película, gran acierto por otra parte, puesto que consiguió un trabajo impresionante. En esta película veremos multitud de detalles que nos recordarán a “Terminator”, “Aliens” o “Abyss”. Es increible como está exprimido cada dólar, y animo a todo aquel que no haya visto la película a que se haga con una copia en alta definición para poder apreciar el extraordinario trabajo de efectos visuales, del diseño de los decorados, la fotografía o el sonido.

Desde los planos de la nave surcando el espacio exterior, los interiores de la nave que tanto nos recuerdan a “Aliens”, muchas de las escenas rodadas en el planeta con esa fotografía tan característica de Cameron que nos hará regresar a “Terminator” o “Aliens”, muchos de los primeros planos que tanto asemejan a “Abyss”, esa pirámide Loveftcriana...

Todo luce estupendamente, pero cuidado, tampoco quiero engañar a nadie, es una peli cutre, con poco presupuesto, pero que increible trabajo con tan poco...


Un refrito de Alien



Como he comentado antes, no quiero embaucar a ningún lector, “La Galaxia del Terror” es un refrito de “Alien” (1979), con el típico guión donde una tripulación ha de aventurarse en un planeta desolado en busca de la desaparecida nave “Rebus”, cuya última transmisión de socorro se perdió sin conocer la causa.
Pero también guarda ciertas ideas bastante originales como el tema de la “Pirámide” o el personaje llamado “Maestro”, al que no alcanzo a entender aún después de varios visionados. Si alguien me explica el final de la película lo agradecería ;) Por no hablar de la escenita gratuita de “violación” a humana por parte de un “gusano estelar”.

Lo cierto es que la peli a veces roza el esperpento...


Elección de actores barata



Con un presupuesto tan exiguo no alcanzo a entender como se pudieron contratar a tantos actores. Ninguno de ellos destaca pero todos cumplen.
Para encarnar al protagonista, se eligió a Edward Albert, un actor habitual de las teleseries de los 70, que si bien no destaca por su brillantez actoral, al menos nos brinda un personaje con cierta dignidad.
También contamos con el gran Ray Walston, nuestro añorado entrenador de “Rocky”, que en esta película, como en todas las que interpreta, cumple de manera sobrada.
Pero si algo nos hará esbozar una sonrisa de añoranza es la aparición de un jovencísimo Robert Englund, en uno de sus primeros papeles años antes de convertirse en una de las caras más representavivas de los 80 gracias a su intervención en “V” o por su inolvidable papel como Freddy Krueger.



Bendita época de los video-clubs



Mi primer acercamiento a esta peli fue a mediados de los 80, cuando mi hermano mayor me acompañó al video club de mi barrio a escoger otra de esas pésimas pelis que yo escogía en virtud de esas portadas que engañaban más que los cartelés de los Circos donde aparecen tiburones y cocodrilos gigantes.
El caso es que al llegar la noche, y mi madre tenernos pizza casera preparada para cenar, conectamos el VHS de marca JVC que teníamos en casa y vaya... menuda sorpresita nos llevamos... En esta ocasión mi hermano no pudo recriminarme que hubieramos alquilado otra petardada por mi culpa. En este caso la disfrutamos de verás.

Así que animo a todos aquellos que no la hayan visto, a que se libren de los prejuicios, recuperen el niño que todos llevamos en nuestro interior, y la disfruten como si estuvieran en los 80.

Que viva el cine de video club!!!!!!!!!!!




Por Rafael Fernández Moreno


BRB INTERNACIONAL: LOS DIBUJOS DE NUESTRA INFANCIA.



BRB INTERNACIONAL es una empresa española de nivel mundial que se dedica a la producción y distribución, sobre todo de dibujos animados. Fue fundada por Tito Basto, José Rodríguez y Claudio Biern boyd, este último es su cabeza más visible. En el campo de la animación en los 80 lo recordamos por grandes obras de éxito mundial como David el Gnomo, La vuelta al mundo de Willy Fog, D’artacan y los tres mosqueperros.

Por lo que se caracteriza esta empresa es porque sus producciones son tan entretenidas como educativas.




Breve historia:

Comenzaron en 1972 como agencia de merchandising, representando a productoras como Hanna-Barbera y Warner Bros., y de series de televisión como Tom y Jerry, Los Teleñecos, Marco, La Abeja Maya, Vickie el Vikingo, La Pantera Rosa, etc…

En 1975 empezaron con la distribución de series internacionales tan conocidas como Mazinger-Z, El bosque de Tallac, Banner y Flappy y Tom Sawyer.





Pero es a partir de 1980 cuando comienzan a producir y distribuir sus propias series de animación. Para comenzar se decidieron por Ruy, el pequeño Cid. En 1982 con la coprodución de Nippon Animation producen “Fútbol en acción”, la famosa serie ochentera de nuestro querido Naranjito. Con esta compañía japonesa también coprodujeron otras de gran éxito como D’Artacan y los tres mosqueperros y La Vuelta al mundo de Willy Fog.

Pero ahí no se detiene esta gran compañía española. Se han ido adaptando a los nuevos tiempos y a las innovaciones con nuevos contenidos también de gran éxito mundial como Iron Kid, Bernard, Suckers , Canimals y los Invizimals.
BRB Internacional a lo largo de su trayectoria ha acaparado un sinfín de premios, tanto en España como en el extranjero.




Para mí, personalmente, que soy un ochenter acérrimo, BRB ha hecho que mi infancia fuera grandiosa, divertida, entrañable, y encima el plus didáctico. Ya que a través de estos dibujos aprendí buenos valores y mucha geografía e historia. Además de acercarnos a grandes literatos como Alejandro Dumas y Julio Verne. Y de haber sido los que llevaron a dibujos animados a uno de los símbolos más ochenters que puede haber, la figura de nuestro inolvidable NARANJITO con la serie Fútbol en Acción.





CLAUDIO BIERN BOYD.


Ahora quisiera escribir sobre la persona que ideó este mundo fantástico. Sobre todo para los niños españoles de la década de los 80. No es otro que Caludio Biern Boyd. Conocido como el Walt Disney español, es guionista, productor y director de innumerables series animadas. Fue el fundador de BRB Internacional, y actualmente es el presidente de la compañía con sede en Barcelona. Actualmente la compañía se ha modernizado, para poder adaptarse a los tiempos modernos y lanza apps para tablets y smarphones y también para las Smart TV. Para Claudio los dibujos animados tienen una ventaja sobre el cine tradicional y es que no envejecen.

También opina que en España sería imposible hacer una serie como los Simpson, ya que cree que las cadenas son muy conservadoras. Se siente orgulloso de haber trasladado a los niños obras adaptadas de gente como Alejandro Dumas, Emilio Salgari o Julio Verne, porque cree que a los pequeños hay que darles más responsabilidad.


BRB INTERNACIONAL. UNA DE LAS COMPAÑÍAS ESPAÑOLAS MÁS PREMIADAS.

Desde que en 1982 se llevara el TP por la serie infantil más popular con D´Artacan y los tres mosqueperros, y con dicha serie también fue medalla de bronce en el Festival Internacional de Cine y Televisión de Nueva York en el mismo año.

Premios ha conseguido en España, el resto de Europa y toda América.

BENJAMÍN CARRETERO MONTES



Panorama para matar (1985, John Glen) A View to a Kill


Por Víctor Sánchez González

Panorama para matar (View to a Kill, 1985) es la decimocuarta película de la serie Bond y la última en la que aparece Roger Moore encarnado al mítico superespía británico salido de la pluma de Ian Fleming. Fue producida una vez más por Albert R. Broccoli y dirigida por John Glen.


Después de las extremadamente flojas Sólo para sus ojos (1981) y Octopussy (1983), Panorama para matar es una película muy digna y un buen colofón a la carrera de Moore como 007. Tiene un guion solvente, buenos secundarios, algunas escenas de acción memorables (pese a que el protagonista está ya para pocos trotes), y una banda sonora que ha pasado a los anales de la historia por el tema View to a kill de Durán Durán.

Una vez más, los productores repiten el formato que ha permitido mantener a flote y con éxito el personaje durante la década de los ochenta: Un villano de postín, un rival físico para Bond al estilo Tiburón (En este caso una mujer poderosa llamada May Day), un romance para el protagonista, acción y escenarios exóticos, en esta película la Torre Eiffel de París y el Golden Gate de San Francisco.

EL REPARTO
Si en Sólo para sus ojos y Octopussy, nuestro querido Roger Moore daba muestras de cansancio, en Panorama para matar pide el cambio desde el primer minuto. Ya es imposible ocultar los signos de la edad en su cara o sus manos, su estatismo y su falta de forma física lastran la dinámica de la película, pero no obstante, mantiene su natural buen porte y sentido del humor, al que tiene que recurrir de forma constante para suplir su falta de vigor físico.

La “chica bond” (ya sabéis que no me gusta utilizar este término por sus connotaciones machistas, pero es el nombre que reciben las partenaires femeninas del personaje), es en este caso la rutilante Tanya Roberts, una actriz de excepcional belleza que, tras aparecer en 1980 en la última temporada de la serie Los ángeles de Charlie, alcanzó la fama con el film de espada y brujería El señor de las bestias (1982), convirtiéndose para siempre en un icono del género fantástico.
Pese a que la diferencia de edad es evidente, su relación resulta creíble porque Roberts, que interpreta a la geóloga Stacey Sutton, con su sonrisa y sus ojos de color verde intenso, consigue llenar la pantalla y remontarle a Moore todas las escenas en las que salen juntos. Es la auténtica estrella de la película.


Para el personaje de villano el escogido es Christopher Walken, que lo borda como el megalómano magnate de los microchips Max Zorin, que planea destruir medio estado de California con una gran explosión al estilo Lex Luthor, pero esta vez para borrar del mapa Silicon Valley y así monopolizar el mercado de la informática. Al igual que ocurre con Tanya Roberts, la diferencia de edad entre Moore y Walken se hace evidente cuando están juntos.

Como hemos señalado al principio, se busca a Bond un rival físico al estilo Tiburón que en este caso es la modelo, actriz y cantante jamaicana Grace Jones, una mujer alta y fibrosa, con una imagen original y vanguardista que da un toque de modernidad ochentera a la película. Su papel es May Day, ayudante del villano que habla poco y actúa con contundencia pero que al final se pasará al lado de Bond y le ayudará a desactivar las toneladas de explosivo TNT que Zorin ha enterrado en una vieja mina para volar todo el valle.


Acompañan al elenco los habituales del universo Bond de la época: Lois Maxwell como Moneypenny, Desmond Lewelyn como “Q”, el hombre de los gadgets, o Walter Gotell como el general Gogol, jefe de KGB. Mención especial merece la aparición de Patrick Macnee, conocido por la serie de los sesenta Los vengadores, que aparece ya veterano como Sir Godfrey Tibbett, que acompaña a Bond en sus pesquisas en la mansión de Zorin de las afueras de París, en la tediosa mitad de la película.

LAS MEJORES ESCENAS
Tanto por su espectacularidad, como por haber sido inmortalizada en el videoclip de Durán Durán, la escena más recordada de la película es sin duda la persecución en las alturas de la Torre Eiffel entre Bond y May Day, que comienza en el restaurante con el asesinato de un informador, continua con una persecución a tiros por las escaleras de metal de la torre, y termina con el salto al vacío de la malvada asesina para desplegar un paracaídas negro y caer suavemente a orillas del Sena.
Para perseguirla, Bond roba un vehículo utilitario en otra secuencia memorable: la famosa persecución en el entonces novedoso Renault 11, que la marca aprovechó para anunciar el modelo en todo el mundo. El vehículo acaba partido por la mitad después de un espectacular sube y baja por las calles parisinas.

Otras escenas impactantes de la película son: La que ocurre bajo tierra, en la vieja mina saturada de explosivos con inundación incluida, y la secuencia del enfrentamiento final en un dirigible sobre el Golden Gate de San Francisco con Bond peleando en las alturas y cayendo sobre los cables de acero de sostienen el puente colgante.


LA BANDA SONORA
Es sin duda el punto fuerte de la película. La canción View to a kill de Durán Durán, que fue número uno en las listas pop de todo el mundo, está tan asociada a 007 como su propia sintonía de John Barry y Monty Norman o el tema de Goldfinger.


CONCLUSION
Después del adiós de Roger Moore, inaplazable ya por motivos de edad, los productores de la serie optaron por despojar al personaje de todo su glamour, elegancia y sentido del humor, y se empeñaron en convertirlo en un duro de acción al uso, primero con el fallido Timothy Dalton, que sólo aguantó dos películas, después con Pierce Brosnan, el Bond de los noventa, un actor al que el papel le va como anillo al dedo y con una importante vis cómica pero al que forzaban a poner una permanente “cara de ajo”, y actualmente con el incalificable Daniel Craig, una inexpresiva masa de músculos que ha convertido al personaje en un burdo mamporrero al que ya no le queda bien ni la pajarita.

Roger, te echamos de menos.

Por Víctor Sánchez González




SAGAS


He recopilado películas de los ochenta, también de finales de los setenta y principios de los noventa en este artículo. Algunas sagas han seguido hasta la actualidad, pero aquí están las más representativas de esta década.
Agrupadas por los géneros que he mencionado en el título, estos son los títulos que nos hicieron disfrutar entonces y ahora, destacando el género de terror con tres personajes convertidos en iconos.



TERROR

Wes Craven, maestro del terror nos regaló Pesadilla en Elm Street (1984) y Freddy Krueger entró en nuestros sueños para hacérnoslo pasar muy mal. A partir de ahí vinieron Pesadilla en Elm Street 2: la venganza de Freddy (1985), la 3 (1987), 4 (1988), 5 (1989), La pesadilla final: la muerte de Freddy (1991), que sirvieron como plataforma de lanzamiento a directores como Renny Harlin y Stephen Hopkins. En La nueva pesadilla (1994), Craven volvió a dirigir. Incluso en el año 2003 el amigo Krueger se enfrentó en una decepcionante película con Jason, protagonista de la saga que viene a continuación.

Jason Voorhees nos dio un susto de muerte en Viernes13 (1980), a la que siguieron un montón de películas en esta década. Viernes 13: 2ª parte (1981), Viernes 13: Capítulo final (1984), Viernes 13: Un nuevo comienzo (1985), Viernes 13 parte VI (1986), Viernes 13 parte VII: La nueva sangre (1988). Al igual que Tarzan, nuestro asesino de la máscara de hockey se va a la gran ciudad en Viernes 13:Jason en Nueva York (1989). Jason va al infierno (1993), pero vuelve para seguir matando, que es lo que mejor hace.

De la mano de John Carpenter conocimos a Michael Myers en La noche de Halloween (1978). Perseguido por el doctor Loomis y con su cuchillo y máscara blanca nos hizo pasarlo mal a nosotros y a Jamie Lee Curtis. Sanguinario (1981), Halloween 3 (1983), Halloween IV (1988), Halloween V (1989) y Halloween: La maldición de Michael Myers (1995) continuaron con esta rentable saga. Jamie Lee Curtis volvería en Halloween H20 (1998).

Siguiendo con el género de terror tenemos otras sagas que nos dieron algunas películas bastante chulas.

Si queremos una historia de fantasmas en casa encantada tenemos House, una casa alucinante (1986), House II: aún más alucinante (1988), House III (1989) y House IV (1992). Yo me quedo con la segunda, una surrealista comedia negra que supera la primera entrega.

Si pensamos en licántropos hay que mencionar Aullidos (1981), una buena película de Joe Dante. Aullidos 2: Stirba, la mujer lobo (1985), Aullidos III: Los marsupiales (1987), Aullidos 4: La pesadilla continúa (1988), son las siguientes películas de estos hombres lobo.

Una de bichos gamberros que vienen del espacio exterior, los Critters (1986), Critters 2 (1988), Critters 3 (1991) y Critters 4 (1992). Como gremlis pero más bestias.

El maestro Steven Spielberg rodó Tiburón (1975) y consiguió una obra maestra del terror y el suspense, con el gran John Williams acompañando musicalmente las idas y venidas del escualo. En Tiburón 2 (1978) el jefe Brody sigue del reparto de la primera y la verdad es que entretiene, pero no está a la altura de su predecesora. El gran Tiburón (1983) es un despropósito en 3-D y Tiburón, la venganza (1987) no es mucho mejor.



ACCIÓN

Kárate Kid. El momento de la verdad (1984) fue un éxito y allí conocimos a Daniel Larusso y al señor Miyagi. Con ellos dimos cera y pulimos cera, hicimos la grulla y derrotamos al violento Johnny Lawrence en el combate final. Kárate Kid II: La historia continúa (1986), Kárate Kid III: El desafío final (1989) continuaron la exitosa saga. En El nuevo Kárate Kid (1994) Hillary Swank sustituyó a Ralph Macchio como aprendiz de karateka.

Seguimos con las artes marciales, más o menos, con El guerrero americano (1986). La productora Cannon y su historia sobre este ninja americano o Michael Dudikoff repartiendo de lo lindo con unos malos de chiste. Pues por cuatro duros hicieron hasta cuatro, porque ahí están El guerrero americano II (1987), El guerrero americano III (1989) y El guerrero americano IV (1991).

Charles Bronson con su personaje Paul Kersey en El justiciero de la ciudad(1974) inició otra saga para el cine de acción. Mucha violencia y venganza en estas cintas, porque la verdad es que a este hombre no le dejan vivir. En Yo soy la justicia (1981), El justiciero de la noche (1985), Yo soy la justicia II (1987) y Death Wish 5: The Face of Death (1993) siguió exterminando malvados y limpiando las calles de chusma.



COMEDIA

Loca academia de policía (1984) ofrecía lo que prometía el título, una serie de novatos a cada cual más peculiar que llegaban a la academia y al mando tenían al despistado y entrañable comandante Lassard. Una vez licenciados llegó Loca academia de policía 2: Su primera misión (1985), siguiendo con Loca academia de policía 3 (1986), 4 (1987), 5 (1988), 6 (1989) y Loca academia de policía: Misión en Moscú (1994), cada vez con menos gracia pero tienen su encanto, la verdad.

¿Campamento de verano con Bill Murray? Pues habrá que apuntarse. Los incorregibles Albóndigas (1979) es una comedia divertida pero Los Albóndigas atacan de nuevo (1984), Los albóndigas 3: Campamento de verano (1984) y Los Albóndigas 4: Al rescate (1992) tuvieron menos fortuna contando las aventuras de los adolescentes campistas con las hormonas revolucionadas.



SUPERMAN


Lo que en mi opinión tiene que ser una película de superhéroes está en Superman (1978). Dirigida con gran acierto por Richard Donner y con la estupenda partitura de John Williams, nos ofrece una buena ración de aventura, acción, romance y emoción de principio a fin. Además tiene un gran malo: el Lex Luthor que interpreta Gene Hackman a la perfección. La aventura siguió con Superman II (1980) y la lucha del héroe de la capa contra los villanos kriptonianos en una película muy entretenida. Superman III (1983) tiró más por el humor y aunque se deja ver no está a la altura de sus antecesoras. Superman IV: En busca de la paz (1987) es un desastre de saldo cortesía de la productora Cannon.

JAVIER GRANADA VICENTE

007: Alta tensión (1987, John Glen) The Living Daylights



El siete de Agosto de mil novecientos ochenta y seis, Timothy Dalton era anunciado como el siguiente actor que interpretaría al agente doble cero con licencia para matar, tras la retirada del papel del carismático y ya envejecido para el papel Roger Moore.

Dalton ya había hecho el casting para el rol del más famoso agente secreto, tanto como para “007 Al servicio secreto de su Majestad”, como para “Diamantes para la Eternidad” , aunque en ambas ocasiones fue desestimado por ser demasiado joven.

En esta ocasión, las prisas urgían a la productora puesto que se trataba de la película que iba a suponer la celebración del veinticinco aniversario de la saga y tantearon tanto a Sam Neill, que casi se lleva el papel, como Sean Bean, que como recordaréis sería Alex Trebelien en “Goldeneye”, pero al final al que se llevaría el gato al agua sería este actor galés, al que habíamos visto por ejemplo en la adaptación a la pantalla grande de “Flash Gordon”.


En esta ocasión, se tomaba como referencia, no una de las obras de Ian Fleming, si no el relato corto “The living daylights” y la trama que se nos presentaba era como Bond, debía encargarse de la protección de un desertor de la KGB, el general Koskov, el cual luego resulta ser un impostor, cuyo fin es el tráfico de armas y opio junto al general Whitaker.

Para el que suscribe y para muchos otros, Dalton, era el Bond de las novelas, un Bond directo, que se mueve por instintos y cuyo único fin es servir a su Majestad, una pena que este actorazo, sólo estuviese en dos películas de la saga, porque realmente hubiese tenido mucho futuro.

Teniendo en cuenta que veníamos de una época, en la que lo primaba era el humor con Roger Moore, con Dalton, lo que imperaba era sobre todo la seriedad y el directos al grano, sin rodeos, es decir, si había que pegarse o disparar, directamente se hacía.


Desde el inicio de la película en Gibraltar se ve que la película va a ir directamente a la acción, con esa secuencia de la pelea con el jeep lleno explosivos ardiendo, mientras Bond y el saboteador se molen a palos y con un final muy explosivo, como mandan las películas de Bond.

Después la trama nos lleva a la extinta Checoslovaquia y aquí lo que vemos básicamente es una puesta al día de lo que era la “Guerra Fría”, con un Koskov ( Jeroen Krabbé) queriendo desertar de la KGB, pero con truco, ya que como veremos ha engatusado a una chelista de la ópera, Kara Milovy ( bellísima como no, Maryam D’Abo) , para que simule un ataque contra él y todo sea más verídico.

Por cierto que el fusil que usa Bond para interceptar a la supuesta francotiradora, a pesar de su aparatosidad, no era un prototipo creado para la película, si no que el modelo existía en aquella época. La posterior fuga a través del gaseoducto (el cual también era real y hubo de adaptarse para hacer posible la fuga de Koskov) y la huida a Inglaterra, son los momentos más intensos de esta primera parte de la película.

En Inglaterra, más concretamente en la mansión de M, todo se precipita y Koskov hace creer que es raptado y entonces James debe ponerse en marcha para averiguar quien y porqué se han llevado a Koskov, llevándole todas las pistas al general Pushkin ( John Rhys Davies, magistral como siempre) y posteriormente al coronel Whitaker ( Joe Don Baker).

Lo que ocurre tras Inglaterra, son las escenas que más suelen gustar de las películas de Bond, es decir persecuciones, tiroteos, acción a raudales, donde sobre manera debemos quedarnos con esa delirante escapada por la nieve de Bond y Kara montados en la funda del chelo en su bajada a la frontera con Austria y la persecución previa por parte del ejército checo por en medio del lago helado y donde 007 sabe darle un buen uso a todos los gadgets que Q ha incorporado a un Aston Martin que el pobre llevaba cogiendo polvo desde la trágica muerte de la esposa de Bond Tracy D’Vicenzo en “007 Al servicio secreto de su Majestad” ( si no la habéis visto, muy recomendable e infravalorada por desgracia).


El relleno de la estancia en Viena es un lastre que se hubiesen ahorrado en el metraje final, salvo por el asesinato del compañero de Bond, que desembocará en una Kara desesperada, delate su posición a Koskov y por lo tanto haga que Bond y ella misma sean retenidos y enviados a Afganistán, en plena guerra entre los rusos y el pueblo afgano, donde se descubrirá la tapadera del tráfico de opio de Koskov y Whitaker.

Tras una huida al más puro estilo Bond, usando uno de los gadgets de Q, en este caso el llavero del Aston Martin, con gas aturdidor y conseguir la ayuda de lso afganos, todo acabará con la muerte de Whitaker y el apresamiento de Koskov.

Por desgracia, a pesar de que la trama es correcta, fases como la de Viena, no ayudan a la película, encarecen la duración del producto y tampoco ayudan que en esta primera aparición de Dalton, le hayan puesto un villano tan vacío como Krabbé o como Baker. Mucho mejor está el despiadado asesino , esbirro de los dos que interpreta el rubio Andreas Wisnievsky al cual veríamos posteriormente en La Jungla de Cristal.

De todos modos puede considerarse un muy buen debut de Dalton en la saga Bond y el mejor resumen de lo que es en la mayor parte la película lo dijo el propio Dalton en una entrevista: “Bond es un hombre que puede morir en cualquier momento, por lo que el peligro y la tensión deben reflejarse en su modo de vida”, acción, acción y más acción.

Como apunte final, indicar que es la última película de la saga en la que John Barry actúa como compositor y la primera en la que Louis Maxwell no ejerce como Monney Penny.

Y por cierto no hay un tema principal, sino dos, el de “A-Ha” : “The living daylights”, impresionante y el del final de “The Pretenders”: “If there was a Man”.

Por Molano