Presa mortal ( 1987, David A. Prior) Deadly Prey


Un grupo de mercenarios secuestran y dan caza a sus víctimas como método de entrenamiento. Pero en esta ocasión han dado con el tipo equivocado. Mike Danton fue el mejor del grupo de las Fuerzas Especiales y se lo hará pagar muy caro. 




¡Madredelamorhermoso! Ni de lejos he visto todos los subproductos surgidos a raíz del éxito de Acorralado (1982), pero sólo os digo una cosa, Desaparecido en combate (1984) es una puta obra maestra comparada con la película que nos ocupa. Aunque esto no es malo per se, porque Presa mortal ocupa un lugar destacadísimo en el templo de la cutrez, en el de la comedia involuntaria o en el del horror innominable que con tanto acierto trató de plasmar Lovecraft en sus escritos. Sí, amigos, Presa mortal sería  el Cthulhu de las explotations de Rambo. Una Serie Z genuinamente abominable para uso y disfrute de las entidades más friquis del universo cinéfilo. Uséase, nosotros. 
 
Perpetrada por David Prior (Entrenamiento mortal, Fuerza futura) - otro candidato a destronar al mismísimo Ed Wood como peor director de la historia -  y protagonizada por su inefable hermano Ted Prior (colaborarían en varias ocasiones) en el papel de Mike Danton, un trasunto de Rambo en versión churretosa, la película narra las vicisitudes de un grupo de mercenarios que secuestran al pringao de turno para liberarlo en un bosque y luego darle caza. Esta línea argumental bien puede recordar a la clásica El malvado Zaroff (1932) (que tantas veces se repetiría en cientos de títulos de acción como Perseguido, Blanco Humano y etcétera), pero claro,  secuestran al hombre equivocado y es él el que comenzará a dar caza a sus perseguidores. He aquí la conexión con Acorralado.  Bueno, esa y que el protagonista también se gasta una melenilla a lo John Rambo y está “to mazas” el tío. 


Vale, ya sabéis de que va el tema. Lo difícil de entender es cómo un argumento tan simple da lugar a una sucesión de actuaciones a cada cual peor, de muertes a cada cual más cutre o de situaciones a cada cual más inverosímil. De los diálogos o de los efectos especiales ya os podéis imaginar: una mierda supina acompañada por una música igualmente aberrante. También es difícil explicar tal cúmulo de despropósitos porque la película entera es un despropósito. Pero voy a comentar algunos que se me ocurran sobre la marcha. Por ejemplo, si Mike Danton es el mejor de las fuerzas especiales, ¿cómo es posible que lo capturen de forma tan ridícula? Los mercenarios tienen montada una base militar con camiones, tanques, un ejército de la hostia… ¡a varios kilómetros de la ciudad! ¡Y no se entera ni Dios de su existencia! Mike Danton tiene un arsenal que va recogiendo de sus enemigos muertos, pero sólo necesita su cuchillo para acercarse por detrás y liquidarlos uno a uno. Las caras de loco del protagonista son la repanocha, a destacar el momento en que emerge del suelo. Sin duda, la mejor escena de toda la película es cuando Danton, después de, no se sabe como, esquivar varios disparos a bocajarro de su enemigo final, le cercena el brazo de un machetazo  para aporrearle la cabeza con el miembro recién amputado y posteriormente arrancarle la cabellera mientras emite un grito desgarrador. ¡Acojonante! 

 

 Pues nada, que el descojone está asegurado. Una pega es que se hace demasiado larga. Y es que 88 minutos aguantando una sucesión de gilipolleces se hacen cuesta arriba cuando algunas de ellas no hacen un pijo de gracia. Pero, vamos, que escenas memorables parar partirse el eje acapara un buen puñado. No en vano es una película de culto reivindicada por los fans del despropósito, y es que ya sabemos que hay películas que de lo malas que son, resultan buenas.Os recomiendo ver el vídeo que adjunto, en él queda resumida perfectamente la película y muestra las escenas más desopilantes.

   

En el momento que escribo estas líneas me entero de que en 2013 se ha rodado una secuela con el título de Deadliest Prey dirigida y protagonizada… ¡sí!, por los hermanos Prior. ¡Que Dios nos coja confesados!


TRAILER Y MEJORES ESCENAS




Sangre fácil (1984, Joel y Ethan Coen) Blood simple



Texas. Ray (Jonh Gerzt) contrata los servicios de un detective privado ( M.Emmet Walsh) para que investigue la posible infidelidad de su mujer Abby (Frances McDormand) con su empleado Marty (Dan Hehaya). Una vez confirmada la sospecha vuelve a contactar otra vez con el detective con el objetivo de asesinarlos. Pero lo que parece un asunto sencillo torna en un puzzle de intrigas, conspiraciones, desconfianzas y muerte del que ninguno saldrá bien parado.

Da igual si eres el Papa de Roma, el presidente de los Estados Unidos o el Hombre del año, lo mínimo puede hacer que todo vaya mal.(Prólogo de “Sangre fácil”)

Bajo esta premisa han desarrollado su cine los hermanos Coen. Ya se trate de secuestradores aficionados o de un marido codicioso en Fargo, de un pasota cuarentón apodado “El nota” o de un pueblerino perseguido por la mismísima  encarnación de la muerte en un país donde no hay sitio para viejos, si una cosa nos queda clara en el cine de los Coen, es que la desgracia es inmisericorde y aplasta con su peso. La desgracia será la más fiel acompañante de muchos de los personajes que pululan por películas como “Fargo” y “No es país para viejos”- como referentes más cercanos al caso que nos ocupa - o “Arizona Baby” y “El gran Lebowski” como paradigmas en una vertiente cómica. Todos ellos comparten ese calamitoso tránsito en ocasiones debido al puro azar y en otras a la propia incompetencia de los personajes; aunque posiblemente sea más bien causado por una mezcla de ambos.

Los protagonistas de “Sangre fácil” no escapan a este planteamiento. Sus vidas serán truncadas por acontecimientos que escapan a su control y entendimiento y serán dirigidos por un titiritero que bien podría llamarse azar pero que de la mano de los Coen pasa a ser Destino. En “Sangre fácil” sólo el espectador sabe lo que sucede realmente. Ray no sólo es engañado por su mujer y su empleado, sino por el propio detective que contrata para liquidarlos. Marty y Abby se acusan recíprocamente de haber asesinado a Ray, y ésta sólo al final descubrirá lo que ha sido de su marido. Tanta paranoia es realzada por unos recursos fílmicos en ocasiones muy acertados como en el caso de la fusión de las escenas del ventilador o la imagen final de la gota de agua como símbolo de la muerte inminente, pero que dejan regusto amargo por el empleo, a mi juicio desafortunado, de algunas elipsis que embarran la narración en ciertas partes. También los ambientes electrónicos que conforman la banda sonora firmada por Carter Burwell contribuyen a formar esa atmósfera malsana que se transmite en cada fotograma en el que parece respirarse, además, el hedor a sangre, sudor y suciedad emanante de las paredes y de los cuerpos. Aquí podría estar el mayor acierto de “Sangre fácil” ;en lograr una atmósfera desquiciada -sólo interrumpida en algunos momentos por unos toques de humor negro y varios latigazos de violencia salvaje, cruda y directa (destacando en este aspecto la escena del enterramiento y la del brutal apuñalamiento de la mano de Visser) - y esa estética visual para nada desnaturalizada. 

 En cuanto a los personajes, la novedad que respecto a otras de sus películas es que aquí no se salva nadie, presentando a las cuatro piedras angulares que componen la historia como profundamente degradadas. Esto queda claro muy pronto con respecto al despechado Ray y al detective Loren Visser. Ambos carentes de  principios o escrúpulos para conseguir sus objetivos, y así queda patente en el diálogo que mantienen en el coche, en el cual no quedan reflejadas sólo sus motivaciones, sino la de toda una sociedad; la del capitalismo salvaje. Pero tampoco los que podrían parecer los “buenos de la película”, esto es, Abby y Marty, escapan de esa naturaleza tan marcadamente corrupta. Marty toca fondo en la memorable escena donde entierra vivo a Ray. En un ejercicio de absurda lógica macabra prefiere enterrarlo vivo al darle reparo matarlo de un palazo; aunque peor es que ni siquiera lo hace por él, sino por evitar que inculpen a su amada, ya que el amor es lo que le motiva a cometer el más atroz de los asesinatos. Abby, que puede parecer la más salvable, no nos muestra su naturaleza tanto por sus acciones, sino como por sus omisiones; la degradación de su persona cristaliza en lo que insinúa o no hace, sobre todo en cuanto a su relación con Ray, al que se le puede anticipar un futuro solitario no muy lejano. Sólo Meurice (Sam Art Williams) da un punto de integridad, aunque su presencia sea tan sólo anecdótica.

Corría el año 1984 cuando se estrenó "Sangre fácil", un estreno dirigido por dos hermanos que no sólo imprimieron personalidad propia a una ópera prima de exiguo presupuesto y dieron un toque moderno al cine negro, sino que con el transcurso de los años siguieron firmando obras de cuño propio sin perder su carácter independiente. De ahí es nada.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


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Withnail y yo (1987,Bruce Robinson) Withnail and I


Una rara pieza de cine independiente inglés. Withnail y Peter , dos actores homosexuales sin oficio ni beneficio , navegan en alcohol embarcados en un apartamento cuyas condiciones higiénicas son prolíficas a la vida. La película se supone una comedia con tintes dramáticos, y no podría ser de otro modo cuando el retrato de la juventud que nos muestra es tan deplorable , en la que se nos narran las aventuras y desventuras de la pareja protagonista cuyo objetivo vital se resume en satisfacer sus necesidades hedonistas. Alcohol , otras drogas , y buena comida constituyen un horizonte finito que si fuese superado los condenaría al más frío vacío reflejado en la triste y lluviosa realidad londinense. El caso más paradigmático lo encontramos en un Withnail que representa el pináculo del egoismo nihilista , llegando incluso a alentar las esperanzas carnales que su tío tiene depositadas en Peter con tal de pasar unos días en la casa que su pariente tiene en la campiña. Peter es la parte moderada de tal debacle , hecho que abocará irremisiblemente a un distanciamiento paulatino.

En general me resultó aceptable, quizás cansina en ciertos momentos , y encuentro que adolece de cierto histrionismo (no sé si justificado por la profesión que caracteriza a los personajes), pero por otra parte amerita un puñado de escenas memorables y no resulta un visionado nada típico.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Ficha técnica y artística

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El beso de la mujer araña (1985, Héctor Babenco) Kiss of the spider woman


 Molina (William Hurt) ,un homosexual acusado de pervertir a un menor, y Valentín (Raúl Julia),  un revolucionario, comparten celda en una cárcel latinoamericana. Durante el encierro, Molina va relatando varias historias que harán aflorar sus anhelos y convicciones.

El director brasileño Hector Babenco dirige este drama carcelario basado en la novela homónima de Manuel Puig después de su debut con “Pixote, la ley del más débil” (1981) – según he leído una estupenda película de cine social-  logrando diversas nominaciones a festivales y ganando William Hurt, entre las más importantes, un Oscar al mejor actor.

A través de las historias de Molina se nos presenta una relación antitética en cuanto a dos maneras de concebir la vida. Éste encarna el hedonismo y a través de sus historias logra soportar el encarcelamiento evadiéndose de la realidad. En contra, Valentín la abraza, y contempla la lucha como único modo de transgredirla. Así , fantasía y realidad transcurren de modo paralelo. De un lado vemos las historias de Molina; una transcurre en la Francia ocupada por los nazis y otra en una isla y es protagonizada por una mujer araña (este relato de gran belleza estética) . De otro se nos muestra la relación que se establece entre los dos presos y de los que conocemos algunos aspectos de su vida por medio de sus recuerdos.

Babenco construye una narración a partir de dos dimensiones separadas que terminan entrelazándose con el desarrollo de  los acontecimientos y que da como resultado un cambio paradójico en las actitudes de los personajes; las historias de Molina tendrán más sustrato real (en esencia) del que podría parecer en un principio, al verse él sometido a los mismos avatares que los protagonistas de las historias que narra; a su vez, Valentino terminará refugiándose en la ínsula de la ensoñación de la que al principio renegaba.


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


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Sacrificio (1986,Andréi Tarkovski) The Sacrifice

Cómo hablar de una película de Andréi Tarkovski en un blog de cine de los 80 , cuando por cine de los 80 nos venimos refiriendo usualmente a la vertiente más comercial , hollywoodiense, macarra y sin pretensiones, cuando además la propia idiosincrasia del blog comulga con el propio desenfado de la década. Hablar de Tarkovski en este blog, dado sus características , parece un sacrilegio. Es como si el propio Tarkovski hubiese rodado una película al estilo "Top Secret"
, simplemente no es su estilo. Como no es el estilo de este blog , hasta el momento, comentar películas de temática aparentemente tan trascendental , a mi juicio, metafísica. Pero no creo que un pequeño comentario de "Sacrificio" signifique un cambio de derroteros, no obstante, en la descripción del blog figura la frase: Lo bueno, lo malo y lo peor del cine de los 80.

¿Dónde encuadrar "Sacrificio"?, ¿dentro de las películas buenas, malas o muy malas?, parece ser un verdadero dilema. El problema a la hora de catalogar una película de Tarkovski es que no suele haber punto medio, o lo amas o lo odias. Para muchos es un genio, para muchos otros un pedante , un pretencioso y ver sus películas la peor tortura inimaginable. "Sacrificio" no escapa a esas valoraciones, encontraréis la serie de elementos característicos en Tarkovski, los simbolismos, los planos fijos, los diálogos y monólogos interminables. Yo mismo no escapo a esa dualidad genérica. Por una parte disfruto con esa preciosa fotografía , con la profundidad de campo , con los sutiles movimientos de cámara. Por otra parte , concibiendo el cine como un arte en el que debe primar la composición de la imagen, el ritmo, es decir, los elementos propios cinematográficos , en Tarkovski el uso de la cámara se reduce, muchas veces, a planos fijos que constituyen simples escusas para volcar sus diálogos "filosóficos", y con ellos sus convicciones.

Quizás sea ésta su película más personal, pero en ella no encontramos ninguan novedad respecto a sus trabajos anteriores, siendo más obvio el empleo de metáforas cristianas en este caso. Lo que me parece claro es que la aparente "intelectualidad" no tiene por que ser sinónimo de calidad, y que la frontera entre lo maravilloso y lo aborrecible es , en ocasiones, demasiado difusa.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Ficha técnica y artística

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Jóvenes Ocultos (1987, Joel Schumacher) The Lost Boys


Sam (Corey Haim) y Michael Emerson (Jason Patric) son dos chicos americanos muy convencionales. Tras el divorcio de sus padres, se instalan con su madre en la tranquila ciudad de Santa Carla (California), donde corren rumores sobre vampiros. La personalidad de Michael cambia sensiblemente cuando empieza a ir con una banda de moteros cuyo líder es el carismático David (Kiefer Sutherland). A su madre no le gustaría nada saber en qué se está convirtiendo. (http://www.filmaffinity.com/es/film369140.html)


Bienvenidos a Santa Carla. Capital criminal del mundo.

 Luchamos por la verdad, la justicia y el modo de vida americano.

Tío, te has convertido en un vampiro. ¡Mi hermano es un vampiro de mierda!... verás cuando se entere mamá

Lo único que nunca me ha gustado de Santa Carla son estos malditos vampiros.


La historia de Jóvenes ocultos surge de Janice Fischer y James Jeremias. La idea era hacer una versión vampírica de la novela del Peter Pan de James Matthew Barrie (de ahí el título The Lost Boys: los niños perdidos del País de Nunca Jamás). Finalmente , sólo se tomaría como base el libreto porque el guión fue reescrito por Joel Schumacher junto a Jeffrey Joam (El chip prodigioso, Indiana Jones y la última cruzada,  Arma Letal 2). La cuestión es que a Schumacher no le gustó el original al recordarle a unos Goonies pasados por el tamiz del chupasangre; de ahí que hiciese hincapié en la carga sexual y modificase la edad de los protagonistas situándolos en la adolescencia. El productor ejecutivo Richard Donner (que volvería a trabajar con el difunto Harvey Bernhard quien ya había producido trabajos de Donner como La profecía, Los Goonies, Lady Halcón y ésta que nos ocupa) iba a dirigir la película, pero rechazó el trabajo para centrarse en Arma Letal (1987) y al final- después de barajar otros directores como Richard Franklin o Mary Lambert - la dirección recayó en un Schumacher que tenía tablas en televisión, pero que había rodado películas tan dispares como La increíble mujer menguante (1981), Los locos del taxi (1983) o St.Elmo. Punto de encuentro (1985).

Para el director suponía un cambio considerable respecto a sus películas anteriores y le planteó un reto por hacer algo original que otorgara un soplo de aire fresco al tradicional y encasillado cine de vampiros que permaneció incólume hasta principios de la década .  Sus influencias fueron las novelas Entrevista con el vampiro y Lestat el vampiro de Anne Rice. En cuanto al cine bebió de Nosferatu (1979) de Herzog , Drácula (1979) de Badham y El ansia (1983) de Tony Scott.; otras influencias fueron la mezcla de terror y humor presente en algunas películas de Hitchcok y en las de Abbott y Costello. 


Desde el principio, Schumacher decidió que el escenario contemporáneo de Jóvenes ocultos necesitaría redefinir el poder seductor y el horror asociado a los vampiros. Así, el estilo visual de la película, diseñado para provocar un efecto misterioso e inquietante, destaca por sus fuertes contrastes: para las escenas diurnas quería captar una sensación sutil de peligro; las escenas nocturnas son misteriosas y surrealistas, como si todo transcurriese dentro de un sueño. La iluminación, la estética de las vestimentas y los decorados son tan arriesgados como rompedores. Se combinaron elementos del mundo real y familiar con otros ligeramente surrealistas y extraños; un proceso que aportó un efecto desorientador. La guarida de los vampiros, por ejemplo, se diseñó como el vestíbulo de un hotel victoriano que se hundió en una gigantesca falla durante el gran terremoto de San Francisco de 1906. No es baladí señalar el detalle de que la guarida esté decorada con una gran fotografía de Jim Morrison (líder y cantante del grupo The Doors); sin duda, Morrison es un gran icono pop que desborda la sexualidad y el nihilismo que Schumacher quería encarnar en el grupo de jóvenes vampiros.



El reparto principal fue una elección arriesgada ya que la mayoría de los actores eran principiantes. Corey Feldman era, de entre los jóvenes, el que había participado en películas de más renombre como Gremlins, Goonies o Cuenta Conmigo. El resto (Jason Patric, Corey Haim, Kiefer Sutherland, Jami Gertz ...) se enfrentaban a la producción más "seria" de sus carreras como actores principales. Entre los actores veteranos cabe destacar a Edward Herrmann como Max, a Dianne Wiest (tantas veces vista en películas de Woody Allen) en el papel de la madre de Michael y Sam , y a Barnard Hughes interpretando al cachondo abuelo de la familia. En principio, los nombres de los personajes iban a estar también basados en la novela Peter Pan,  así David (Kiefer Sutherland) iba a llamarse Peter y Lucy (Dianne Wiest ), Wendy. Estas referencias fueron eliminadas, sin embargo hay otros guiños como el del nombre de los hermanos Edgar y Alan Frog (Corey Feldman y Jamison Newlander) en honor a Edgar Allan Poe , o el de Max (Edward Herrmann ) por Max Schreck (investigad el porqué). 

Como anécdota puede citarse que de entre el elenco actoral surgieron dos amistades muy fuertes (aunque corrieron desigual suerte con el tiempo). La primera de ella fue entre los dos Coreys (Haim y Feldman). Una amistad que se materializó en diversas películas que protagonizaron juntos como Papá Cadillac (1988) o Una chica de ensueño (1989) y que duraría hasta la desgraciada muerte de Corey Haim en 2010. Distinta suerte corrió la iniciada entre Jason Patric y Kiefer Sutherland: Sutherland quedó anodadano cuando Patric le birló a su prometida, Julia Roberts, días antes de la boda (aunque parece que hubo una reconciliación entre ambos en 2011).






Gran parte del rodaje transcurrió en la comunidad costera de Santa Cruz, California del norte, o en sus alrededores.  El popular paseo nocturno de Santa Cruz sirvió como lugar preferido por los vampiros adolescentes y el Pogonip Country Club hizo de hogar rústico , estilo de pabellón de caza, del abuelo (Barnard Hughes).  Miles de residentes de la localidad respondieron al anuncio de selección de familias y tribus urbanas tipo punks, surferos, patinadores y hippies. Unos 2000 candidatos firmaron para varias noches de trabajo en la que fue la mayor producción cinematográfica hasta el momento en la zona.



Para mostrar el poder sobrenatural de la banda de vampiros fue necesario una variedad de efectos especiales. Schumacher quería que fueran capaces de volar con rapidez y de repente parar en el aire sin descender lentamente. Este efecto era imposible usando sólo arnés y rendaje. Para lograrlo se utilizó una combinación de técnicas de pantalla azul y control de movimientos computerizado (que implica cambios de iluminación, movimientos de cámara y montajes ópticos). El director de efectos, Eric Breig, explica que el tiempo necesario para crear esos efectos dejaría pasmado a cualquier aficionado del cine.  Por ejemplo, en la escena en la que un vampiro se estrella contra el equipo de estéreo los efectos requirieron dos semanas de trabajo mientras en la pantalla la secuencia dura 10 segundos. Aún así no se abusa mucho de este tipo de efectos; de hecho, no vemos volar a los vampiros hasta la batalla final y cuando se suceden los primeros ataques sabemos que lo hacen porque la cámara nos muestra una visión subjetiva aérea; es decir,  algo ataca volando, pero no vemos qué. Destaca también el maquillaje del ganador de tres Oscars , Greg Cannom, quien les dota de unos rasgos grotescos, feroces y demoníacos.





Para mí Jóvenes ocultos es un clásico ochentero que contribuyó a revitalizar un subgénero de vampiros que en los setenta se encontraba en estado catatónico. Si bien no fue la primera - El ansia (1983) de Tony Scott bien podría ostentar tal honor-, sí que fue de las pioneras junto con Noche de miedo (1985, Tom Holland) y con Los viajeros de la noche (estrenada tamién en 1987). Estas películas son las que abrieron el camino a producciones como Blade (1998) ,  Underworld (2003) o Crepúsculo (2008) en su intento de modernizar la imagen y la temática clásica del vampiro.

La novedad que presenta Jóvenes ocultos respecto a sus coetáneas  reside en centrarse en la figura del vampiro adolescente. ¿Y si fueses inmortal y conservases para siempre tu aspecto a la edad de 20 años? ¿Estarías dispuesto a pagar el precio?
Esa es la disyuntiva a la que se enfrenta Michael (Jason Patric) , cuando tras los pasos de una bellísima mujer , Estrella (Jami Gertz) , da con un una banda de motoristas que resultarán ser unos sanguinarios vampiros (liderados por un tremendo Kiefer Sutherland) responsables de cientos de desapariciones en Santa Carla. Michael, engañado, bebe de una botella que contiene la sangre del vampiro jefe y comienza su transformación. Pero la sed es cada vez más acuciante y él, al contrario que sus compañeros, no es un asesino. Con ayuda de Estrella (con quien entablará una relación amorosa), de su hermano Sam (Corey Haim) y de los hermanos Frog (genial Corey Feldman) tratarán de matar al vampiro jefe para acabar con la maldición que pesa sobre ellos.




Como película de entretenimiento, Jóvenes ocultos, funciona al 100 % . La mezcla de humor y terror está bien dosificada y el público juvenil se identifica enseguida con los personajes, ya sean los buenos (algunos genuinamente frikis como el abuelo o los hermanos Frog) o los malos (aunque reconozcámoslo, ¿nunca soñasteis con pertenecer a la banda de vampiros macarras?) , y es atrapado por esa estética desbordante. Son muchas las escenas que no se borran de la memoria: los ataques aéreos, la llegada de Sam y Michael a Santa Carla sonando People are strange de The Doors (versioneada por  Echo & the Bunnymen), la escena del puente, el momento "gastronómico" de Michael dentro de la guarida, la batalla final ... Además cuenta con una gran banda sonora compuesta por Thomas Newman en la que el uso del órgano y la orquesta le da una atmósfera oscura que le va como anillo al dedo. Pero también contiene canciones como I still believe de Tim Capello, la versión de People are strange de Echo & the Bunnymen, Lost in the shadows de Lou Gramm (cantante de Foreigner), y la guinda del pastel, Cry little sister de Gerard McMahon, el tema principal que se repite a lo largo de la película y cuyos coros, tan angelicales como inquietantes, difícilmente podremos sacar de la cabeza.

Por poner algún pero creo que, en ocasiones,  el guión juega al despiste de forma gratuita, sobre todo en lo relativo a la identidad del vampiro jefe: la entrada de los vampiros al videoclub, la caída de la cometa con forma de murciélago en la casa de Max, la invitación a la casa de Lucy ...También flojea mucho el final, que encima de apresurado es rocambolesco, por no decir de traca.
Aún así es una de mis películas favoritas de la década y toda una referencia en el subgénero de los vampiros.



En taquilla funcionó bien: 32 millones de dólares con un presupuesto de 8,5. Dio lugar a una adaptación literaria y a cómics, y se barajó una secuela bajo el título de The Lost Girls que no se realizó. En su lugar , en 2008 se estrenó Jóvenes ocultos 2: vampiros del surf , y en 2010 Jóvenes ocultos 3: sed de sangre, ambas de bajo presupuesto y protagonizadas por Corey Feldman.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Ficha técnica y artística

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ESCENA PEOPLE ARE STRANGE


CRY LITTLE SYSTER


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