No matarás al vecino (1989, Joe Dante) The Burbs



Una terrorífica comedia en un barrio residencial que podría ser el tuyo (si tuvieses pasta , vivieras en EEUU y fueses capaz de soportar a Corey Feldman como vecino)

La Tierra gira parsimoniosa mientras , como por arte de magia , nos introducimos en su atmósfera para sobrevolar el continente americano y aproximarnos a … lo que parece un típico barrio residencial estadounidense.

¿He dicho típico? Pero , ¿entonces que diablos pinta esa casa medio destartalada escupiendo fuego por las rendijas de su sótano? ¿Por qué bajo esa aparente tranquilidad de una cálida noche de verano parece esconderse algún oscuro secreto? ¿Tendrá algo que ver la atmósfera gótica que imprimen esos acordes de órgano decimonónico? ¿Quién es ese tipo, y por qué, cuando pone un pie en la hojarasca seca que cubre la entrada de esa maldita casa, se levanta un viento que parece salido del infierno? 

Con este comienzo Dante parece dar a entender que el espectador forma parte de la trama ; quizás como observador imparcial de la misma , o puede que como un visitante extraterrestre que aterriza por casualidad en un barrio cualquiera de los Estados Unidos . Sea como fuere , señoras y señores , niños y niñas , tengo el honor de darles la bienvenida a la fantástica comunidad de MAYFIELD. Una aparente idílica vecindad poblada por vecinos singulares. 


Ray Peterson (Tom Hanks) se ha tomado una semana de vacaciones y está decidido , desoyendo la propuesta de su mujer (Carrey Fisher) de pasarlas con ella y su hijo en una cabaña del lago, a hacer lo que más le entusiasma ; nada. Y para Ray no hacer nada significa quedarse en casa y cotillear la vida de sus vecinos. No hay cosa más emocionante para él que ver como Queenie , el perro de Walter Seznick, se caga en el cesped del señor Rumsfield (Bruce Dern) , un ex combatiente del vietnam y , ante todo , patriota. Pero esas pequeñas emociones diarias se verán exponencialmente dilatadas cuando comience a interesarse por los Klopek ,unos vecinos que llevan un mes en el vecindario y de los que nadie sabe casi nada, excepto que ; como le informa su amigo y gorrón vecino , Art , su anterior casa fue pasto de las llamas, o que , según dice su hijo, son tres, ya que los observó cavando en la parte posterior de la misteriosa casa, y , sobre todo , lo que más inquieta a Ray son los extraños ruidos que salen de casa de los Klopek cada noche. Pero la alarma terminará por saltar cuando Walter desaparece en misteriosas circunstancias y los vecinos decidan investigar su desaparición con firmes sospechas de que los Klopek son responsables del embrollo.

De esta forma tan poco usual desarrolla la historia Joe Dante, quien dirige una deliciosa comedia por la que siento predilección. Dante sigue la estela de "Gremlins" y "El chip prodigioso" en cuanto que construye una comedia puramente desenfadada más allá de toda pretensión que la pura diversión, en la que la fantasía y la ciencia ficción son sustituidas por una temática realista - en la historia no aparecen ni bichos que se multiplican con el agua o naves miniaturizadas introducidas en el cuerpo de un humano - situada en un barrio residencial de una ciudad cualquiera de los Estados Unidos. Pero lo que puede parecer una película del estilo "Esta casa es una ruina" o "Un, dos, tres, Splash" - ambas comedias ligeras y protagonizadas por Tom Hanks - de la mano de Dante torna en una comedia negra con multitud de referencias y homenajes cinematográficos a la que imprime una atmósfera oscura como en pocas se ha visto y en la que la desenfadada actuación de los actores - perfectos en su papel de neuróticos y abiertamente contrapuestos unos de otros - crea un clima de paranoia que facilita la sucesión de situaciones a cada cual más disparatada.

Para acometer la empresa, Dante se rodea de un elenco de actores fetiche; así tenemos a Bruce Dern, Rick Ducommun, Corey Feldman, Henry Gibson, Wendy Schaal representando papeles principales y el cameo de Dick Miller y Robert Picardo encarnando a dos basureros - nótese de nuevo el afán de Dante por las referencias cinematográficas, en este caso a sus propias películas, ya que todos ellos repiten (aunque sea de manera anecdótica) en alguna película de Joe Dante - También cuenta con la presencia de la familia formada por Carrie Fisher , Tom Hanks - éste último en un papel de protagonista nada destacado en cuanto a notoriedad por las continuas interacciones con el resto del elenco - y su hijo Dave (Cory Danzinger). Todos ellos son ubicados en el microcosmos de Mayfield , un set, en realidad, que curiosamente ya se había utilizado para rodar la película "Dos sabuesos despistados", en la que Hanks también tenía un papel protagonista.

La banda sonora creada por el archiconocido Jerry Goldsmith - habitual colaborador de Dante -  adquiere una relevancia especial ; no sólo se adapta a todas las situaciones - empleando recursos musicales muy variados según se trate de una situación u otra y ofreciendo un gran contraste entre los momentos más alegres y festivos o los más tétricos y misteriosos- sino que define el espíritu de cada personaje a la perfección; destacando sobremanera las composiciones de órgano que dan ese punto gótico (sobre aspectos más concretos de la música me referiré a continuación, al comentar mis escenas favoritas). En cuanto a la iluminación decir que gran parte de la acción se desarrolla de noche, lo que potencia el aspecto lúgubre de la película. Destacan momentos como el de la sombra de D. Klopek y la secuencia en la que se emplean velas para alumbrar la casa.

Hay una serie de escenas que permanecen grabadas a fuego en mi cinéfila memoria. Son las siguientes.

El inicio

Observamos el típico globo terráqueo de la Universal y , lejos de dar paso a otra imagen, la cámara nos introduce en su atmósfera para que - mediante un travelling de proporciones astronómicas - posemos la mirada sobre el barrio de Mayfield. Ray sale de su casa en dirección a la de los Klopek al escuchar unos extraños ruidos en plena noche ; el viento infernal que se levanta y  la gótica música de Goldsmith nos advierte que algo no anda bien en esa casa.



La presentación de los personajes

Acto seguido irrumpe el día  y todos los personajes principales (excepto los Klopek, que se harán más de rogar) son presentados a golpe de cámara ; en esto ayuda mucho la música de Goldsmith, que parece hablar y describirnos su personalidad.






Primer encuentro


La escena en que los vecinos ven por primera vez a un Klopek da lugar a un descarado homenaje a Sergio Leone. Art y Ray tratan de entablar contacto mientras una secuencia de sendos prímerísimos primeros planos de los ojos de los vecinos es acompañada por "My fault"; canción compuesta por Ennio Morricone para la película "Mi nombre es ninguno" de Tonino Valerii





Una historia terrorífica

Art narra una historia espeluznante sobre un heladero y su picador de hielo y Ray recibe un susto de muerte. Una vez más destacar el empleo de la música para potenciar el efecto sobrenatural y misterioso.


La bolsa misteriosa

En medio de una noche tormentosa, Hans Klopek sale del garaje con una bolsa de basura la cual , una vez depositada en el contenedor, es apaleada sin piedad ante la atónita mirada de Ray, Art y Rumsfield


Satán es bueno y la pesadilla

Después de que Art le llene la cabeza con todo tipo de conspiraciones satánicas y vea unas nada recomendables películas de terror antes de acostarse,  Ray sufre una antológica pesadilla en la que se mezclan asesinos múltiples y sacrificios humanos (las referencias de las películas que aparecen en esta secuencia las podéis leer en un enlace que pegué al final del artículo).






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El fémur

El hallazgo de un fémur por el perro de Ray da lugar a una de las escenas más delirantes.



La visita inesperada

Hartos de especulaciones los matrimonios Peterson y Rumsfield van a presentarse a los Klopek. La acritud del señor Rumsfield, la poca hospitalidad de Reuben, la sardina de Ray y la desfachatez de Art harán las delicias del espectador.



Discurso

Antes del giro final (que no desvelaré) y después de la calamitosa intromisión en la casa de los Klopek, un Ray, completamente enajenado, ofrece un discurso sobre la intromisión en la vida de los demás y de cómo las personas supuestamente normales pueden convertirse en verdaderos lunáticos metomentodo.



"No matarás al vecino" es una película absolutamente infravalorada que si bien no es genial amerita un puñado de momentos inmejorables, y que, sin lugar a dudas, es muy superior a muchas de las comedias comerciales de la actualidad. Pocas aúnan con tanto acierto la incursión en el terreno fantástico de manera tan poco explícita y la (aunque sea sólo de pasada) crítica al modo de vida de las áreas residenciales estadounidenses (aunque podría extrapolarse a la vecindad ). Recomiendo darle una oportunidad aunque sólo sea por ver algo diferente y por disfrutar de los últimos coletazos de genialidad de Joe Dante, quien , desgraciadamente , a partir de este punto nunca alcanzaría la calidad de sus trabajos ochenteros y cuya estela, pese a películas como "Gremlins 2" o "Matinee", se iría inexorablemente apagando.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Ficha técnica y artística

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FINAL ALTERNATIVO




Información friqui adicional

Aquí tenéis una lista de las referencias cinematográficas incluidas en "No matarás ..."

http://www.imdb.com/title/tt0096734/trivia?tab=mc

Página de fans en la que podréis encontrar mucha información y un plano del vecindario

http://www.burbsmovie.com/



Gremlins (1984, Joe Dante) Gremlins


Rand (Hoyt Axton) es un viajante que un día regala a su hijo Billy (Zach Galligan) una tierna y extraña criatura, un mogwai. El inocente regalo, sin embargo, será el origen de toda una ola de gamberradas y fechorías en un pequeño pueblo de Estados Unidos. Todo empieza cuando son infringidas, una tras otra, las tres reglas básicas que deben seguirse para cuidar a un mogwai: no darle de comer después de medianoche, no mojarlo y evitar que le dé la luz del sol (http://www.filmaffinity.com/es/film455839.html)




¡Cuidado con los extranjeros, ponen Gremlins en las maquinas! Los mismos Gremlins que derribaron nuestros aviones en la grande. Sí, la grande, la Guerra Mundial ¡La 2ª Guerra Mundial!



Y por mucho que griten, por mucho que lloren, por mucho que te supliquen... No les des de comer después de medianoche.


 Resulta un verdadero placer comentar no ya una de las películas de mi infancia – y seguro que de cualquiera nacido en la década de los ochenta – sino un clásico ochentero por excelencia. Y es que Gremlins tiene todos los ingredientes para ser, por méritos propios, una de las obras más emblemáticas de la década: humor negro, fantasía, algún toque de terror, personajes icónicos como Gizmo y los gremlins, y un enfoque juvenil. Una tónica que siguen otras películas como Cazafantasmas y que recoge la semilla de clásicos como Abbott y Costello contra los fantasmas por esa mezcla de humor, fantasía y terror, y en este caso una película navideña paradógicamente antinavideña...  Una delicia parida de las entrañas de la mítica productora Amblin que tantas alegrías nos dio: E.T., Regreso al futuro, Los Goonies, El secreto de la pirámide, El chip prodigioso o ¿Quién engañó a Roger Rabbit? … un portal a la fantasía que cuenta con Steven Spielberg como uno de sus fundadores. Gremlins es otra de esas películas mágicas de principio a fin, sólo hacen falta unos minutos para dar cuenta de ello, y es que  esa aura misteriosa que envuelve el comienzo en que Randal Peltzer (Hoyt Axton)- genial arquetipo de inventor desastroso- busca un regalo para su hijo Billy (Zach Galligan) ya nos hace presagiar una gran aventura de la que no querremos escapar. 
 

 Navidad. Los habitantes de Kingston Falls viven con el trasiego propio de esas fechas. Billy, un joven empleado del banco de la ciudad que sueña con ser dibujante recibe de su padre un regalo muy  especial, un mogway al que llaman Gizmo. Gizmo es una criatura dulce y de aspecto entrañable, pero que si no se cuida de forma correcta puede dar lugar a problemas de proporciones colosales. Es especial hay que llevar a rajatabla estas tres reglas: no le puede dar la luz del sol, no puede tocar el agua, y jamás debe comer después de medianoche. Como es obvio, pronto una de esas reglas será quebrantada y por accidente Gizmo es mojado. El efecto que produce en Gizmo es que de su cuerpo surgen otros cinco nuevos mogwais. Pero estos mogwais, lejos de ser pacíficos y apacibles, son unos gamberros que parecen tener una aversión por Gizmo sin límites. Además, uno de ellos, Stripe, se erige jefe del grupo. Por medio de una estratagema consiguen que Billy los alimente después de medianoche y lo que eran unas criaturas de aspecto similar a Gizmo , pero de carácter revoltoso y travieso, mutan en unas horribles monstruitos verdes con motivaciones asesinas. A partir de entonces el caos de desata en Kingston Falls y serán Billy, su más que amiga Kate (Phoebe Kates) y Gizmo los encargados de poner fin a unas criaturas que constituyen una horda desatada.





El concepto de los gremlins surgió en la Segunda Guerra Mundial. Cuando se producía algún fallo en algún avión los soldados bromeaban y lo atribuían a la presencia de pequeños monstruos que bautizaron como gremlins, este hecho es señalado por Murray Futterman, el vecino de Billy, interpretado por un fijo en las filas de Dante como es Dick Miller – también  Corey Feldman cuya presencia en Gremlins es anecdótica repetiría en No matarás al vecino aunque con mayor protagonismo- . Por su parte, el escritor Roadl Dahl publicó en 1943 un libro infantil de título The Gremlins basado en estas criaturas. Dante conocía este libro, sin embargo el guión fue escrito por Chris Columbus (escritor de Goonies Y El secreto de la pirámide, director de Aventuras en la gran ciudad o Solo en casa) quien tuvo la idea al escuchar ruido de ratones en su desván. El productor ejecutivo fue Steven Spielberg y la dirección recayó en Joe Dante - quien había triunfado con Aullidos y colaborado con Spielberg en la adaptación de la serie En los límites de la realidad (1983) - . La música es de Jerry Goldsmith  (La profecía, Alien, Poltergeist, Acorralado…) y los gremlins, marionetas de plástico, algunas mecánicas,  fueron diseñados por Chris Walas (La mosca, Dragonslayer)





 El guión original era, sin embargo, mucho más violento y oscuro que la versión final. Ejemplo de esto sería la decapitación de la madre de Billy cuya cabeza rodaría escaleras abajo en el momento que su hijo entrase en casa,  los gremlins devorando al perro y un ataque a un restaurante McDonalds en el que se zamparían a los clientes en vez de a las hamburguesas. Quizás uno de los cambios más radicales que sufrió el guión fue que Gizmo iba a trasformarse en Stripe, hecho que no gustó nada a Spielberg porque supuso que podría utilizar a Gizmo para encandilar a la audiencia (cosa que naturalmente ocurrió). Como veis, la película resultante hubiera resultado mucho más dura que la original, no obstante, tal y como quedó, ¡fue objeto de duras críticas por la violencia de algunas de sus escenas! Dante firma una de sus mejores películas. Las secuencias inolvidables se cuentan por millares: los gremlins cantando villancicos, el ataque a Ruby Deagle, la escena del cine, Gizmo conduciendo a todo trapo, la lucha final con motosierra y flechas y Stripe derritiéndose bajo los efectos de la luz del sol en una de las escenas más grotescas… Pero una de mis favoritas es esa escena anticlímax donde Kate explica porqué odia la Navidad y relata la muerte de su padre en la chimenea tras este tratar de bajar por ella disfrazado de Papá Noel. Esta historia es una leyenda urbana que fue utilizada en la película. Spielberg , para variar, quiso eliminarla , pero Dante se negó para potenciar esa mezcla de terror y humor.Como veis, la Navidad muestra su lado más cruel.

 



 
 

Las críticas de Gremlins fueron generalmente positivas y en taquilla arrasó recaudando más de 150 millones de dólares, a eso hay que sumar otros 80 por los alquileres en videoclubs. En definitiva un clásico ochentero y una verdadera delicia en todos los aspectos.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA
 



Ficha técnica y artística

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El cielo protector (1989, Bernardo Bertolucci) The Sheltering Sky

Port (John Malkovich) y su mujer Kit (Debra Winger) viajan desde Nueva York al norte de África con objeto de salvar un matrimonio en crisis. Acompañados del adinerado George Tunner (Campbell Scott) emprenderán un trayecto que traerá consecuencias inesperadas a sus vidas.

En ocasiones pienso que las personas que leéis este blog podéis llevaros una impresión equivocada- y no es que me importe, en absoluto, pero la explicación viene al caso -  respecto  a mis gustos cinematográficos. Digo esto porque al corresponder la mayoría de los comentarios que hago a películas norteamericanas del estilo de "Rocky III" o "Cobra" y que encima son alabadas, pues es muy posible que penséis que el que escribe sólo ha visto cine de ese palo. Nada más lejos de la realidad, de hecho, soy un amante del cine clásico; tanto que me nutro prácticamente de él. Pero claro, esto es "Cine de los ochenta" y esas películas hay que comentarlas. Y con esto no quiero justificarme, es más, las películas comerciales de los años ochenta realmente me gustan. Dependiendo del momento puedo pasarlo en grande con "Karate Kid" , "Jóvenes Ocultos" o "Regreso al futuro" como también paladear clásicos de Murnau, Eisenstein, Chaplin , Huston o Dreyer. No lo veo incompatible. Encuentro muy satisfactorio el cine ochentero descarado y sin complejos que además no oculta que su principal objetivo es entretener sin más, es decir, sin trampa ni cartón. Cine que no se toma a sí mismo muy en serio y con el que disfruto como un enano haciendo lo propio; es decir, no tomándolo muy en serio - y eso sin perjucio de que, como no me cansaré de repetir, en los ochenta hay auténticas obras maestras-. Pero claro, hay ciertas personas, autodenominados muchas veces como intelectuales, que encaramados en la supuesta superioridad de su torre de marfil no dan una oportunidad a este tipo de películas, porque dicen estár dirigidas a la masa, cuando no a idiotas descerebrados. Y es que hay personas que alaban ciegamente el cine clásico como si constituyese un bloque homogéneo de virtud artística sin fisura ;aún cuando la realidad es que también hay bodrios como la copa de un pino o películas que bajo el epíteto de "cine intelectual" esconden ideas más ñoñas e infantiles que el cine comercial que tanto critican.

Y este rollo macabeo viene a colación de que, a mi juicio, "El cielo protector" entra dentro de este último tipo de películas. Se me ocurren tres palabras que dan una idea de por donde van los tiros (y las tres con p de puñetera) : petulante, pretenciosa y pseudointelectual. Y me importa un pepino agrio el hecho de que por ser una adaptación de una novela de Paul Bowles se justifiquen sus flaquezas con el típico: "es mejor el libro"; como dando a entender que la película queda desmerecida por la grandeza del texto impreso. ¿Y a mí qué? Yo lo que vi y de lo que hablo es de la película. Así que si no lograste captar la profundidad del libro en tu adaptación cinematográfica (de la que el propio Bowles reniega, por cierto) pues te jodes, Bertolucci. No haberla adaptado.

Dicho esto, también es verdad, y sería muy injusto si no lo hiciera, hay que reconocer grandes virtudes a "El cielo protector". La ambientación es fantástica y capta muy bien tanto la belleza de los parajes como las condiciones miserables en ciertas zonas del desierto de Sahara. La fotografía alcanza cotas preciosistas sobre todo , otra vez, en los parajes desérticos. Las actuaciones no me han cautivado, diría que los actores cumplen con su papel victimista en medio del bodrio, pero tampoco los mandaría al paredón. Y en cuanto a la dirección de Bertolucci, no voy a ser yo quien le reste méritos. ¿Entonces cual es el gran problema que encuentro en "El cielo protector"?

No creáis que es casualidad. Se pasa la película con esa cara de bohemio llorica.
Pues el mayor problema, amigos, es que la historia que cuenta me parece tan sumamente chorras y pijotera, tan penosa y ridícula, que con ese tono trágico y supermegatrascendete que le da Bertolucci me entran unas ganas locas de afilar el machete. Y es que encima uno trata de no ser bestia y se pone a buscar opiniones y críticas por la web (por eso de ver otros puntos de vista y tal y cual) y lee cosas como que los personajes van en busca de un viaje interior ... o que tienen miedo de la soledad ... o que mira los pobrecitos cómo sufren por su existencia ... y entonces el menda deja la piedra de afilar y directamente se pone a dar machetazos a diestro y siniestro. Porque lo que servidor ve son tres gilipollas integrales que se pasan toda la puta película soltando frasecitas sacadas de novelas baratas y haciéndolas pasar por grandes sentencias filosóficas. Porque estamos ni más ni menos que ante tres energúmenos de una clase acomodada que en 1947 (sí , dos años después de la II Guerra Mundial) tienen los santos cojones de ir de víctimas cuando un poco más al norte, en Europa, los muertos se cuentan por millones. ¿Queréis sentir dolor? Pues nada a primera línea de fuego en el desembarco de Normandía. ¿Queréis experimentar miedo? Pues venga, tres meses a Treblinka, ¡so desgraciaos! Y lo más patético es que Bertolucci utiliza sus recursos para, lejos de criticar su egoísmo autista e individualista, que empaticemos con ellos. Así, todo se muestra muy melodramático y con música muy emotiva para que compadezcamos a estos imbéciles adinerados que no dejan de quejarse mientras se emborrachan y echan polvos con tó lo que se menea. Y no penséis que es un decir. Al poco de empezar la película, Port, tanto que quería arreglar su matrimonio , se va de putas; pero es que al rato, su mujer y el que los acompaña se la pegan a Port, y no creáis que la cosa queda así; cuando éste último muere (cosa que , por cierto, no deje de desear que sucediera, porque se pasa media película muriéndose) acto seguido Kit se larga con unos tuaregs porque uno le pone ojos golosos y claro, también se lo cepilla; pero es que antes de eso, también el matrimonio tiene que copular en mitad del desierto. Pobrecitos los burgueses, que lastimica me dan y que problemas más gordotes. 

"El cielo protector" debería haber caído en manos de la Cannon. Así  la historia se hubiese reducido a la llegada de un helicóptero Apache del que, mediante una doble pirueta, desciende Chuck Norris y, antes de tocar el suelo, decapita a estos tres subnormales de una patada giratoria. Al menos, el regocijo del personal estaría asegurado, regalándonos de paso, otra escena mítica del género de la comedia involuntaria.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA


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Están vivos (1988, John Carpenter) They Live




Un trabajador encuentra casualmente unas gafas que permiten ver a las personas tal y como son. Gracias a ellas descubrirá que importantes personajes de la vida política y social son en realidad extraterrestres. Durante su particular cruzada podrá observar cómo estos alienígenas han ido sembrando el mundo de mensajes subliminales con los que pretenden convertir a los hombres en una raza de esclavos. (http://www.filmaffinity.com/es/film855019.html)


 ELLOS VIVEN

NOSOTROS DORMIMOS


 Finalizo con esta película el comentario de la filmografía de John Carpenter durante la década de los ochenta. La que nos ocupa vuelve a alejarse de esa atmósfera tan carpenteriana de La niebla (1980), 1997:Rescate en Nueva York (1981), La Cosa (1982), o El príncipe de las tinieblas (1987), construyendo, sin embargo, otra pieza única al estilo de Golpe en la pequeña china (1986) y alejándose de sus obras más impersonales como Christine (1983) o Starman (1984). En su segundo trabajo con Alive Films, Carpenter da cuenta de esa libertad otorgada por la productora ofreciéndonos una propuesta ecléctica, fresca y original que conjuga a la perfección la acción, la ciencia ficción y el humor, constituyendo todo un homenaje a las películas de extraterrestres de los años cincuenta y una crítica despiadada al sistema capitalista y al gobierno Reagan que gobernó durante toda la década de los ochenta en los Estados Unidos



La idea de la que parte el guión es un relato de ciencia ficción de Ray Nelson llamado Eight o Clock in the Morning que se adaptó también al cómic con el título de Nada en 1986. Carpenter compró los derechos tanto del relato como del cómic y escribió el guión – bajo el nombre de Frank Armitage, personaje de El horror de Dunwich (Lovecraft)- basándose en su idea principal. En el relato se habla de reptilianos que dominan a los humanos por medio de la hipnosis. Un hombre, John Nada, despierta y ve a los reptilianos tal y como son, y tiene hasta las ocho de la mañana del día siguiente para dar a conocer este hecho a sus congéneres hipnotizados. En el guión de Carpenter, Nada es interpretado por Roddy Pipper, un luchador profesional al que había conocido durante la celebración del evento Wrestlemania III, en 1987. Nada es un obrero que a través de unas gafas de sol especiales comenzará a ver la realidad tal y como es, y no como la humanidad cree que es: a merced de una especie alienígena y saturada de mensajes subliminales que incitan a la compra, al matrimonio y a la obediencia ciega al poder establecido. Acompañado por Frank (Keith David, La Cosa) y Holly (Meg Foster), tratará de destruir la señal que enmascara la realidad y permitir que todo el mundo pueda salir de la caverna.




En Están vivos presenciamos otro gran “¡que os jodan!” de John Carpenter. Tened en cuenta que no pudo menos que ser tachada de comunista. Nos muestra a una clase obrera pauperizada por efecto de otra crisis capitalista, pero que es solidaria entre sí, y revolucionaria en el sentido de que no dudará defender sus intereses por medio de la violencia organizada. Además, es de esta clase de donde parte la verdadera visión de la realidad por medio de esas gafas especiales que no dudan fabricar y repartir para que la gente despierte. Por otros lado, los políticos, los ejecutivos, la policía, los medios de comunicación… Poderes estatales y fácticos están plagados de los alienígenas que nos dominan. La visión de Carpenter no puede ser más clara. ¡Imaginaos una película de este calado en el seno de una sociedad gobernada durante nueve años por Ronald Reagan!

Una de las partes más interesantes es cuando Nada se pone por primera vez las gafas de sol y comienza a ver los mensajes subliminales con los que los alienígenas nos bombardean y que se encuentran en todas partes: libros, revistas, anuncios. Asimismo, Nada verá a los alienígenas tal y como son y se dará cuenta de que al igual que los mensajes subliminales están en todas partes. El aspecto de los alienígenas es muy caricaturesco y cada vez que vemos a través de las gafas el color se sustituye por el blanco y negro. Estos dos hechos potencian aún más el manifiesto homenaje de Carpenter a la ciencia ficción de los cincuenta y a la serie B. Otro momento alucinante es cuando Nada y Frank se enzarzan en un combate demencial que dura la friolera de seis minutos. Carpenter aprovechó la presencia de Pipper para dar rienda suelta a una de las peleas más increíbles del séptimo arte.





En definitiva, Carpenter despidió los ochenta por la puerta grande, ofreciendo otra película genuina, original, fresca, divertida, revolucionaria, radical en su planteamiento y con otro final sin concesiones. La recaudación no fue para tirar cohetes (trece millones), pero para cuatro de presupuesto no estuvo nada mal.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA




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El secreto de la pirámide (1985,Barry Levinson) Young Sherlock Holmes

“Era un frío día de nieve a principios de diciembre, la falta de recursos había forzado a cerrar mi vieja escuela y a mitad de curso me enviaban a una nueva. Estaba acostumbrado a la tranquilidad de los espacios abiertos del campo y ahora me encontraba en el corazón de Londres en plena época victoriana. Las calles estaban llenas de todo tipo de actividad imaginable; era tal la cantidad de cosas que veía que no conseguía reaccionar. Al bajar de mi carruaje, la visión de mi nueva escuela me llenó de miedo y aprehensión. A pesar de ello me invadía una ola de curiosidad. No obstante, nada podía prevenirme de la increíble aventura que iba a correr y del extraordinario individuo que iba conocer y que cambiaría mi vida.”

John Watson, “El secreto de la pirámide”



Londres, siglo XIX, un caballero inglés cruza las nevadas calles londinenses sin percatarse de que una extraña figura encapuchada le sigue sigilosa emitiendo un ligero tintineo. El hombre de porte elegante se detiene frente a la carta de un lujoso restaurante cuando siente un pequeño pinchazo en el cuello, acto seguido la sombra de la figura encapuchada desaparece entre el trasiego de carruajes y viandantes, poco sospechará el desdichado que esa será su última cena, y que instantes después de su muerte – después de haberse precipitado contra el pavimento desde la ventana de su mansión presa de poderosas alucinaciones- la sombra del encapuchado se alejará de nuevo, esta vez por encima de su cadáver.



“Young Sherlock Holmes”, conocida en España como “El secreto de la pirámide”, es una película de aventuras dirigida por Barry Levinson, escrita por Chris Columbus y producida por el rey midas de la industria cinematográfica, Steven Spielberg. “El secreto de la pirámide” supone una original incursión en el terreno del cine de aventuras juvenil tan trillado a lo largo de la década con películas como “Exploradores”, “Una pandilla alucinante”, “ET” o “The Goonies” -estas últimas selladas con el cuño spielbergiano , la primera como director, la segunda como productor- presentando, como novedad respecto a sus coetáneas, una revisión del personaje de Arthur Conan Doyle en un tiempo anterior a sus obras y del que nada escribió; la juventud de Sherlock Holmes, su primer encuentro con J.Watson y su primera gran aventura. Es por eso que “El secreto de la pirámide” se aparta por completo de adaptaciones más fieles al personaje de Conan Doyle- recomiendo la maravillosa “La vida privada de Sherlock Holmes”, dirigida por uno de los grandes del séptimo arte, nada menos que el gran Billy Wilder-, y tal y como reza una advertencia al comienzo de la película: “El siguiente relato es original y no está basado en las hazañas de Sherlock Holmes tal y como fueron descritas en las obras de Sir Arthur Conan Doyle”



En la película se pueden diferenciar claramente dos partes. En la primera asistimos a una presentación de los personajes principales en la que se nos muestra a un joven Holmes (Nicholas Rowe) con un enorme talento deductivo – Holmes describe la personalidad de Watson en su primer encuentro tan solo mirándole unos segundos-, excelente estudiante- rasgo que contrasta con el que nos da Conan Doyle, quien le atribuyó un talento excepcional en determinados aspectos y un absoluto desconocimiento de otros rangos del saber (Holmes sería, según Doyle, el especialista de Ortega y Gasset y no el sabio que se pretende mostrarnos en esta película)-, y perdidamente enamorado de la bella Elisabeth, la única chica residente en la escuela que vive a cargo de su tío y mentor intelectual de Holmes, el erudito profesor Waxflatter. Por su parte, John Watson es retratado como un joven bonachón, torpe y sensato que muestra predilección por los dulces. Watson supone la antítesis de un Sherlock Holmes aventurero, seguro de si mismo, con gran vanidad intelectual y diestro espadachín.



Esta presentación de personajes es acompañada por una línea argumental paralela en la que varios hombres se suicidan tras experimentar terribles alucinaciones y que tendrá relación directa con los protagonistas en la segunda parte. Así, una vez que Holmes vence a Dadley (un envidioso compañero de Watson y Holmes) en una prueba de deducción, tal y como reza el narrador: “Fue un momento maravillosos para Holmes, pero poco podía él espera que sus maravillosos poderes y su talento pronto serían sometidos a una prueba mucho mayor, una prueba de proporciones terroríficas y mortales.” Los tres amigos se verán envueltos en una aventura que adquiere tintes épicos- una aventura con secta egipcia incluida (Rame Tep), sacrificios humanos, duelo de espada y persecuciones- que tendrá por objeto solucionar las extrañas muertes, en la que Holmes encarará primera vez , con consecuencias trágicas para su vida, a su archienemigo Moriarty, y en la que se nos ira desvelando el hipotético origen de ciertos rasgos de la constitución psicológica de Holmes tal y como nos es presentado por Conan Doyle; nos descubre el origen de su futura misoginia y de su complejo de Edipo; además de explicarnos los porqués de su afición a fumar en pipa, de su indumentaria, de su rivalidad con Moriarty e incluso el de su típica frase: “Elemental, querido Watson”



Pese a su relativo fracaso de taquilla creo que estamos frente a una película muy destacable en comparación a otras de su estilo. No se aprecian deficiencias en su trama o en su estructura, está bien enfocada al público al que se dirige y cumple a la perfección su objetivo, que no es poco tratándose de una película de aventuras; entretener. Esto lo logra sin reparar en gastos de un gran despliegue de efectos especiales que son francamente muy buenos- de hecho, en “El secreto de la pirámide” podemos disfrutar del primer personaje en 3D aparecido en una película- y que harán las delicias visuales del espectador; en este aspecto destacan todas las escenas de las alucinaciones. Por su parte, la ambientación está muy cuidada y es rica en matices, ya sea al mostrarnos las calles de Londres o la decoración egipcia de la secta Rame Tep.


Escena aparición primer personaje 3D

La estupenda banda sonora corre a cargo de Bruce Broughton, autor de temas míticos como el de “Silverado” o el de la serie Dallas, que por el tema principal de “El secreto de la pirámide” fue nominado a un Grammy, lo más destacable, a parte del ya mencionado tema principal, es la música utilizada en las escena del sacrificio, que añade gran intensidad y acentúa la tensión con el uso de los coros a una ya de por si tensa escena. Quizás la mayor carencia de la película sea que evoque irremediablemente a otros productos de la factoría Spielberg; así podemos encontrar similitudes entre el vuelo de Holmes y Watson y el vuelo de Eliot en “E.T” o entre los sacrificios en honor de Osiris y a los cometidos en “Indiana Jones y el templo maldito”. En general, el regusto que nos deja la película es el de un producto muy Spielberg, nada fuera de lo normal si nos atenemos a otras de las películas en las que ejerció como productor, véase “Los Goonies” o “Poltergeist” (en la que quizás, dicen las malas lenguas,  hizo algo más que producir).


Escena sacrificio

Una fantástica película de aventuras que hará las delicias de jóvenes y nostálgicos.

Atención especial a los créditos finales.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Ficha técnica

Trailer



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