Presentación

"Cine de los 80" es un proyecto que surge de alguien que se ha criado con un buen puñado de películas de esta década. Como reza el título, en este blog recogeré lo bueno, lo malo y lo peor que han dado esos años. No haré ascos a casi ningún género, ni discriminaré por razón de nacionalidad o calidad de las películas; simplemente escribiré sobre películas y otros temas relacionados con el cine de los ochenta que considere interesantes.

ADVERTENCIA AL LECTOR: Aquí no se escribe crítica cinematográfica ni se pretende sentar cátedra. Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo de este blog es aprender y disfrutar con el cine y, por supuesto, con vuestros comentarios.

martes, 14 de mayo de 2013

El chico de oro (1986, Michael Ritchie) The Golden Child


Chandler Jarred, un detective especializado en la búsqueda de niños desaparecidos, es requerido para encontrar a un niño muy especial, "El chico de Oro", un niño nacido cada mil años para evitar que el mal se apodere del mundo. Chandler es "El elegido", el hombre predestinado según la profecía del oráculo de Neuchung para liberar a "El chico de oro" de las garras de Sardo Numspa - un demonio enviado por Satanás para acabar con el niño e instaurar el infierno sobre la tierra -. Para ello, Jarred estará acompañado de Kee Nang, una bella mujer que le desvelará la verdadera naturaleza del problema al que se enfrentan.

 

Un caso perfecto de como, en los ochenta, lo fantástico desbordó sus ya de por sí difusos límites e inundó multitud de películas. Sí, una de las características de esta década no sólo es la gran cantidad de producciones del género fantástico, sino la incursión de éste, en su más amplia acepción, en todo tipo de temáticas que perfectamente podrían serle ajenas. Sin embargo, encontramos ejemplos por todas partes: aventuras juveniles como "Una pandilla alucinante" o "El secreto de Joe",  películas de acción como "Los inmortales", románticas como "Sueños eléctricos" (1984) ... Por no decir trilogías como "Regreso al futuro" o "Indiana Jones"; películas , todas ellas, que se vieron en mayor o menor medida contagiadas por la temática fantástica. Así, El chico de oro, no sólo es una película de acción, humor y aventura, sino que la eterna lucha de las fuerzas del bien y el mal, copa muchos de sus fotogramas. Puede también considerarse como ejemplo de la "fiebre oriental" que se puso de moda con esa ingente cantidad de películas de artes marciales - con "Karate Kid" a la cabeza - que nos bombardeaban desde las estanterías del videoclub o la pantalla grande. Por esa mezcla de humor, acción, aventura y fantasía tamizada por la imaginería oriental  no queda más remedio que relacionarla con esa maravilla de lo friqui llamada "Golpe en la pequeña china" (1986), estrenada además el mismo año y que, a pesar de que hoy día, quizás reciba mejor consideración, en el año de sus estreno fue barrida en la taquilla por la película que nos ocupa.


El chico de oro es una película sumamente entretenida y puramente divertida en la que la acción transcurre veloz de forma que apenas quede tiempo para reflexionar sobre lo descabellado de algunas de sus situaciones (o de su propuesta). En esto ayuda la ágil dirección de un veterano todoterreno como Michael Ritchie, quien  ha tocado desde la serie televisiva pasando por el drama , la comedia, la acción o el eclecticismo que nos ocupa. Entre algunas de sus películas más conocidas se encuentran la comedia "Fletch , el camaleón" (1985) protagonizada por Chavy Chase o "La isla" (1980), una adaptación de la novela homónima de Peter Blenchy con Michael Cane. Otra baza a su favor - junto con la exótica belleza de Charlotte Lewis (Kee Nang, la compañera de Jarred) -  es la presencia imponente del malo malísimo, Sardo Numspa - encarnado por Charles Dance, ahora superconocido por su papel de Tywin Lannister en la serie  "Juego de Tronos"- todo un demonio, enviado por el mismísimo Satanás para matar al Chico de oro e instaurar su maléfico reinado sobre la tierra .  Por si esto fuera poco, el amigo Eddie Murphy no nos dará tregua a base de muecas y los habituales chascarrillos que lo hicieron tan popular, siendo algunas frases francamente divertidas como la de la cuchilla y el  "Kleenex" o la del aeropuerto con su "hermano Numsi",  y otras sencillamente antológicas como la del cuchilo. En cuanto a los efectos especiales, apartado fundamental tratándose de una película fantástica, son aceptables, destacando las escenas de la lata de refresco y la de la lucha contra el demonio - en las que se emplea la técnica "Stop motion" -

Yo, yoyo, yoyoyo yo quieeerrrooo el cuhiiiilloooo. Por faaavoorrrr ...
 Así que ya sabéis queridos lectores. Preparaos para pelear con una banda de moteros, conocer a gente y a seres fuera de lo común, vivir el amor de Chandler Jarred y Kee Nang, viajar al enigmático Tibet para recuperar un cuchillo de otro mundo y enfrentaros a hordas maléficas. Pero no temáis, este viaje no lo haréis solos, disfrutaréis de buenísima compañía y, por supuesto,  mucha diversión. Todo de la mano de "El chico de oro".

 
¡Mi hermano Numsi me ha perdonado!
 Ficha técnica y artística

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Escena "Yo quiero el cuchillo"



jueves, 9 de mayo de 2013

Dieciséis velas (1984, John Hughes) Sixteen candles

Samantha cumple dieciséis años, pero lo que para ella es un acontecimiento muy especial quedará eclipsado por el casamiento de su hermana mayor. Para colmo el chico que le gusta la ignora (eso cree) mientras es acosada por un novato que le resulta insoportable. Dieciséis velas en un pastel que nadie se ha dignado a ofrecer.

John Hughes es el director por antonomasia de cine sobre adolescentes. Nótese que he escrito "sobre" y no "para" adolescentes. Es bien sabido que en los ochenta el cine dirigido a adolescentes era hegemónico, así la comedia gamberra de "Porkys", el terror del "Slasher",  o las aventuras de "Los Goonies" eran productos claramente dirigidos a un público adolescente ávido de películas de entretenimiento puro y duro.  La diferencia , en el caso de Hughes, es que no sólo se dirigía a este público en concreto sino que trato el tema de la adolescencia desde dentro, desde la visión que un adolescente tenía de sus amigos, de sus problemas, el colegio, la sociedad ... de la vida, del mundo. Y no es que considere a John Hughes como el pionero de este tratamiento "desde dentro"; a su manera películas como "La última película" de Bogdanovich o "American Graffiti" de George Lucas  ya hicieron ésto. No. Lo que caracteriza a Hughes es que el grueso de su filmografía está dedicada al cine sobre adolescentes y que, además, mientras que los anteriores referentes pueden considerarse más "serios" en cuanto al tratamiento del tema, él lo hace de una forma cómica y desenfadada, pero,  al mismo tiempo, sin dejar de remarcar la importancia de los problemas (que hoy pueden parecernos nimiedades) propios de muchos jóvenes de su sociedad mediante alguna pincelada melodramática ."Dieciséis velas", su ópera prima, supone el perfecto paradigma del sello propio que imprimió en todas y cada una de sus películas como director, además, marcó el camino a seguir a la multitud de comedias románticas de adolescentes que surgieron después de su estreno. Pero que lo dicho no os lleve al engaño, "Dieciséis velas", aunque sí melosa e idílica, no es una película cursi y chorras como muchas que continuaron su senda, sino una muy entretenida y disfrutable y, probablemente, la primera en su especie.


A través de Samantha, interpretada por la reina adolescente Molly Rinwald, seremos testigos de los inquietudes, miedos y anhelos que Hugues pretende extrapolar a la juventud estadounidense. Y aunque en un principio muchos de los personajes que campan por "Dieciséis velas" parezcan estereotipados - como ocurría en "El Club de los cinco" - Hughes no tarda en romperlos : la típica "tía buena" se desvelará no tan tonta y superficial, el pardillo será avispado, el popular guaperas es un joven sensible y de gran corazón ... Además de Rinwald, otro conocido de Hugues, Anthony Michael Hall, interpreta un papel de friqui/pardillo (que cuenta entre sus colegas a un primerizo John Cusack) no muy alejado de su actuación en "La mujer explosiva" y da la réplica a Sammantha al representar la otra cara de la moneda - si ella supone ser ninguneada por Jake Ryan, éste lo es por ella -. Pero no sólo veremos a este peculiar trío amoroso , sino que asistiremos a la descacharrante boda de la hermana de Samantha, una boda plagada de personajes estrafalarios (la familia y un estudiante chino de intercambio entre otros) y situaciones a cada cual más disparatada. Como he dicho, algún que otro punto melodramático dota de más relevancia a las vicisitudes de sus protagonistas, pero en general el humor es la regla, y el optimismo, con final feliz incluido, es desbordante. Otro gran acierto es la elección de una banda sonora plagada de canciones y melodías populares perfectamente sincronizadas con las imágenes que recuerdan al tratamiento musical  de otro "clásico" de Hugues: "Todo en un dia" (1986). Pero esa es otra historia ...

Jake: Feliz cumpleaños Samantha. Formula un deseo.
Samantha: Ya se me ha concedido

Ficha técnica y artística

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miércoles, 24 de abril de 2013

Noche de miedo (1985, Tom Holland) Fright Night



 
 Los cuerpos de varias chicas jóvenes aparecen en la ciudad. Charly Brewster, un adolescente con las hormonas a punto de ebullición, sospecha que su nuevo vecino, Jerry, es el asesino;  pero no un asesino normal, sino un vampiro. Por supuesto, su novia Amy, su madre y su amigo “ Rata” permanecen incrédulos ante la teoría de Charly, e incluso el gran Peter Vincent, un matavampiros de película en horas bajas al que recurre como medida desesperada, le toma por loco. Pero Charly sabe que bajo la encantadora fachada de Jerry Dandrige se esconde un verdadero chupasangre. 

Noche de miedo supone la reinvención de un subgénero de capa caída y que películas como “El ansia” (1983), “Mordiscos peligrosos” (1985), “Jóvenes ocultos” (1987) o “Los viajeros de la noche” (1987) – cada una en su estilo- pondrían de nuevo en la palestra.  “Noche de miedo” trata de acercarlo al terreno juvenil tan propio de los ochenta e imbuirle un humor cargado de autoreferencias que recuerdan a un gran homenaje/parodia como es “El baile de los vampiros” (1967), aunque,  en este caso, sin dejar de ser una película de terror.

  ¡Soy Peter Vincent, el matavampiros!
 Así, uno de sus puntos fuertes es precisamente esa continua parodia/homenaje al cine de vampiros característico de la productora Hammer y que encuentra en el personaje Peter Vincent (Roddy McDowall) su encarnación (no por casualidad el nombre proviene de dos grandes “monstruos” del cine de terror: Peter Cushing y Vincent Price). Peter Vincent, una de las bazas fuertes de la película y mi personaje favorito de Noche de miedo,  es un actor pasado de moda que sobrevive presentando un programa que emite viejas películas de terror (Noche de miedo) que ya nadie- excepto Charly- ve. Y es que según sus propias palabras: “Los jóvenes sólo quieren ver locos furiosos con la cara cubierta haciendo picadillo a chicas vírgenes”. Esto, como no, no es más que una claro guiño a la oleada de “slashers” que inundó el género de terror de los ochenta a raíz de “Halloween” (1978). Vincent, pese a su reticencia inicial, se verá obligado a aceptar su papel ficticio y enfrentarse en “la realidad” a uno de los seres que tantas veces ha matado en sus películas. La diferencia es que ni él es tan valiente como su personaje de celuloide - y ni siquiera cree en los vampiros- ni su enemigo se mostrará  tan vulnerable como las vampiresas que mata hasta con la estaca empuñada al revés.

Y así llegamos a la otra novedad que “Noche de miedo” nos presenta con respecto a otras películas: el personaje de Jerry Dandrige (Chris Sarandon). Un “hombre” refinado, atractivo, seductor y aparentemente encantador  – a quien para más inri, entre víctima y víctima, vemos hincar el diente  a varias piezas de fruta- que pasa completamente desapercibido y que constituye la antítesis del arquetipo acartonado y anacrónico al que el cine nos tiene acostumbrados. Una ruptura del estereotipo que, por otra parte, podemos ver en la vampira que acechaba a Jim Carrey en  “Mordiscos peligrosos” (1985), pero que sin duda tiene su origen en la pareja de sofisticados chupasangres  de “El ansia” (1983) y que continuarían por otros derroteros más modernos (macarras, si se quiere) los vampiros de “Jóvenes ocultos” o los de “Los viajeros de la noche”, ambas de 1987, conformando una selección de auténticos vampiros del siglo XX.

Además, los amantes del terror gozarán de la gran fuerza que despliegan las escenas más escabrosas - en gran parte gracias al magnífico maquillaje de Ken Díaz (La Cosa, Piratas del Caribe)- como la del ataque en casa de Charly, los enfrentamientos entre Peter y "Rata", o la"batalla final" en la guarida del no muerto. Una atmósfera bien lograda que complementan a la perfección la composición musical de Brad Fiedel (Terminator 1 y 2, “Mentiras arriesgadas”) y una buena ambientación a caballo entre lo "moderno" y lo "retro". Todo ello bajo la dirección de un Tom Holland (quien repitió éxito al mostrar al mundo uno de los iconos más conocidos del cine de terror, Chucky, "El muñeco diabólico", 1988)que escribió y dirigió la que para mí es su mejor película. Por poner un pero, me resulta un poco descafeinada la "intrusión" del idilio entre Amy y Jerry; aunque gracias a esto se logren las hipnóticas escenas del baile y de la "conversión" de Amy. 

¿He de decir que me encanta esta película?

Por cierto, en 2011 se perpetró un "remake" protagonizado por Colin Farrell, pero esa es otra (desgraciada) historia.

 


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miércoles, 17 de abril de 2013

Policías ochenteros II. Mejor solo que mal acompañado.

Continuamos el especial de policías ochenteros centrando nuestro ojillo en las parejas de policías que copaban la pantalla grande por aquellos tiempos. Estas películas, pertenecientes al sugénero de las "buddy cop movies", a la vez una variante de las "buddy films", nos muestra la forzosa relación entre dos agentes de la ley, uno suele ser un capullo mientras el otro  un repelente dicharachero, que enfrentando un problema terminan por hacer amistad a base de sangre, sudor y lágrimas (éstas normalmente de los malos que dejaban hechos unos zorros). Veamos cuales fueron algunas de estas encantadoras parejitas.

Ellos se soportan ... porque no tienen más remedio ...



Riggs y Murtaugh

Sí, amigos, creo que en este caso ni siquiera merecen presentación, pero para los despistados diré que si uno está como un cencerro, el otro más. Martin "Perro loco" Riggs y Roger "Mala uva" Murtaugh son los protagonistas de Arma Letal (1987) y de las otras tres películas que conforman, la hasta ahora, tetralogía dirigida por Richard Donner.

Películas : Arma Letal (1987), Arma Letal II (1989), Arma Letal III (1992), Arma Letal IV (1998)

Interpretados por Mel Gibson (Riggs) y Danny Glover (Murthau)



Jack Cates y Reggie Hammond

Es considerada la primera "buddy cop movie", aunque paradójicamente, Hammond no es un policía sino un timador encarcelado al que Cates recurre para dar caza a dos delincuentes. Walter Hill trató de repetir el éxito de la fórmula con "Danko, calor rojo", pero la jugada no le iba a salir tan bien.

Películas: Límite: 48 horas (1982), 48 horas más (1990)

Interpretados por Eddie Murphy (Hammond) y Nick Nolte (Cates)



Danko y Ridzic

¡Esto es la hostia! El Chuache haciendo el papel de Chuache y el Belushi haciendo de Belushi en una de esas películas tan característicamente maniqueas de los ochenta en la que el personaje del ruso de turno es una especie de robot oxidado (llamémosle, por decir algo, Terminator) y el americano es la pera limonera. ¡Ah, también está dirigida por Walter Hill! ¡Mola! Y veremos al Chuache enseñar teta. ¿Mola?

Película : Danko, calor rojo (1988)

Interpretados por Arnold Schwarzeneger (Danko) y James Belushi (Ridzic)



Tango y Cash

Tango y Cash, Cash y Tango , los maderos fugitivos que ponen el listón muy alto (juas). Restallone hace de capullín y Russell de ... sí, de listillo.

Película: Apuesto a que lo adivináis (Nota del "escritó": éste no es el título de la película sino una gilipollez mía- aunque supongo que ya estaréis acostumbrados-)

Interpretados por Syslvester Stallone (Tango) y Kurt Russell (Cash)



Friday y Streebek (¡qué sí coño, que se llaman así, no he bebido!)

Dos de las caras más indiscutiblemente ochenteras protagonizan este homenaje/parodia a la famosa serie homónima de televisión (Dragnet- por cierto, el que haya traducido el título al español sí que ha bebido, ¡y seguro que mucho!-). 

Película: Dos sabuesos despistados (1987)

Interpretada por Dan Aykroyd (Friday) y Tom Hanks (Streebek)


Wilbur Walsh y Matt Kirby (¡y qué más da el nombre de los personajes! Son Bud y Terencio, de toda la vida)

Los únicos, los irrepetibles, los desopilantes emisores de cascoporros renuevan placa en el pecho y las caras  (en forma de pamesta) de los pobrecitos que osen enfrentarles (¿no son acaso los únicos seres humanos capaces de liarse a hostias con Chuck Norris y empatar? Bueno, ellos son dos ...)

Películas: Dos superpolicías (1977), Dos superpolicías en Miami (1985)

Interpretados por Bud Spencer y Terence Hill 




Tom Beck y Lloyd Gallagher

Interesante propuesta de "buddy cop movie" pasada por el tamiz de la ciencia ficción, la serie B y el "psychokiller"

Película: Hidden: Lo oculto (1987)

Interpretados por Michael Nouri (Beck) y Kyle McLachlan (Gallagher)




Matthew Sykes y Samuel "George" Francisco

Esta es , como el caso anterior, otra variante de "buddy cop movie" en la que se inserta de fondo la ciencia ficción. En una Tierra poblaba también por extraterrestres el sargento Sykes tendrá como nuevo compañero a un alienígena policía; juntos darán caza a un peligroso criminal.

Película: Alien Nation (1988)

Interpretados por James Caan (Sykes) y Mandy Patinkin (Francisco)


Puedes leer la primera parte del especial aquí 


domingo, 10 de febrero de 2013

Creepshow (1982, George A. Romero)

Creepshow es un homenaje a los EC Cómics de los años 50.  El guión es de Stephen King, está dirigida por el maestro del "cine  zombie", George A. Romero, y los efectos especiales corren a cargo de Tom Savini. Creepshow se divide en cinco cortes independientes unidos por la historia principal de un padre que no quiere que su hijo lea el comic de terror Creepshow. Este punto puede resultar baladí, pero es toda una referencia crítica al motivo por el que se dejaron de publicar los EC Cómics: las presiones provocados por sectores conservadores. Aquí resulta crucial la hipocresía de un padre que no deja a su hijo leer cómics de terror; pero que es asiduo a la pornografía y maltrata a su hijo (aunque esto no quedará sin consecuencias, como nos desvela el último tramo de la película).

Como homenaje a los EC Cómics, Creepshow,  no oculta sus referencias tanto en temática como en la forma; con encuadres clavados a viñetas, colores chillones y humor negro a raudales. Los personajes (interpretados por Leslie Nielsen, Ed Harris, Ted Danson o el propio Stephen King, entre otros) sobreactúan, pero es una sobreactuación completamente justificada con la temática y el tono caricaturesco de las historias.

En cuanto a la temática, campan a sus anchas los zombies que buscan venganza (cómo no , tratándose de una película de Romero), así tenemos "El día del padre" y "La marea" (mi favorita, con una escena que me recuerda al final de "El pirata barbanegra" de Raoul Walsh, y un Leslie Nielsen que hace un papel soberbio de cabroncete). Formas de vida extraterrestres en "La solitaria muerte de Jordy Verrill" (protagonizada por Stephen King), una clara referencia a "El color surgido del espacio" de Lovecraft. Monstruos demoníacos en "La caja" y , por último, las cucarachas dan forma a la historia más asquerosa de toda la película : "La invasión de las cucarachas".

En definitiva, una película muy entretenida que disfrutarán más los lectores de cómics o quien guste de una buena sesión de humor negro con una pizca de terror.

Ficha técnica y artística

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martes, 2 de octubre de 2012

No estaba muerto, estaba de parranda.

Como veréis, la actividad en el blog es nula. Desde el principio me he tomado esta historia como un mero pasatiempo y como es obvio tengo que dar prioridad a mi trabajo y a los estudios que realizo ; evidentemente el tiempo del que dispongo es poco y eso explica la escasa actividad de este humilde espacio virtual. Pero desde hace unos meses , paralelamente al blog, he creado una cuenta y una página en Facebook , ambas sobre cine de los ochenta. De momento, la experiencia está siendo positiva; casi 2000 amigos en el perfil y casi 700 "me gusta" en la página; también me ha servido para conocer a gente con gustos similares y se me ha ofrecido colaborar en varios proyectos relacionados con el cine. Es por eso que os  propongo seguirme en las direcciones que enlazo a continuación. Ésto no significa el fin del blog (no descarto publicar algún que otro artículo) , simplemente continúo con mi afición  en un medio que se adapta mucho mejor al tiempo del que dispongo y a mis circunstancias.

Perfil de "Cine de lo Ochenta" :  https://www.facebook.com/cinedelosochenta

Página Facebook "Cine de los 80" : https://www.facebook.com/CineDeLos80



Saludos cinéfilos.

sábado, 21 de abril de 2012

Muertos y enterrados (1981, Gary Sherman) Dead and Buried


Dan Gillis, el sherif del pueblo costero Potter´s Bluff, investiga una sucesión de asesinatos a cada cual más bizarro que comparten denominador común: todas las víctimas son forasteras.

 ¡Qué desperdicio! Pensaba según avanzaba “Muertos y enterrados”. Pero, ¡qué despropósito! Concluían mis pensamientos según se resolvía hasta dar con un final completamente irrisorio. Y es que si bien el inicio es prometedor, la cosa va perdiendo fuelle hasta quedar como un globo pinchado. ¿La culpa? Un guión que si hubiese recibido un tratamiento de comedia negra – de hecho esa fue la intención original – hubiese dado un resultado meritorio, pero que al intentar ser una película de terror al uso decir que da vergüenza ajena es poco.

La cosa, como ya he dicho, comienza bastante bien, con una historia que atrapa con su suspense y que con una sucia ambientación (como sucia es la fotografía) potencia el elemento bizarro cristalizando en una gran atmósfera. Además, el aire retro setentero le da un toque todavía más macabro. Y es que la trama de unos vecinos que se cargan a todo osado visitante con la consecuente investigación policial para clarificar tan horrendos crímenes, no puede menos que clavar al espectador en su butaca e inocular a éste con el intríngulis necesario para no moverse hasta desvelar el quid de la cuestión. Pero no, lo prometedor da paso a lo chabacano y lo intrigante al desinterés por una historia que ya te da igual como termine y de la que lo único que esperas es que finalice como ha transcurrido; con más pena que gloria.

Es una pena porque el tema, a priori, ofrecía muchas posibilidades, y el final podía haber sido antológico; del estilo de – esta sí película de culto – “El hombre de mimbre” (1973). Pero Gary Sherman (Poltergeist III) desaprovecha completamente lo que la historia podía haber dado de sí y es a partir de su mitad cuando el desfase es brutal y el resultado delirante. Son demasiados los peros que hay que pasar por alto en su desarrollo, demasiadas lagunas argumentales y demasiada la voluntad para hacer creíble muchas de las secuencias (y esto lo digo aceptando de lleno su planteamiento de película de terror “sobrenatural”, no criticándolo). La credibilidad, en definitiva, es nula; zombis asesinos que aparecen de la nada, transiciones físicas hacia la decrepitud sin progresión, crímenes chapuceros (el del hospital es absurdo a más no poder por su resolución ), arbitrariedad en cuanto al uso de las normas que caracterizan a los muertos vivientes, tramposa hasta la extenuación en las relaciones de sus protagonistas… Poco más puedo decir sin desvelar al lector el núcleo de la historia.

La verdad que no me explico por qué esta película es considerada “de culto” (tanto en su clasificación por género en webs especializadas como por algunos de los comentarios que se leer por la red). La fantasía, dentro de su propia concepción, tiene unas normas que no pueden (no deben) saltarse a la torera, y si se hace – si no se trata de una parodia – restará muchos puntos en cuanto al resultado de la obra.  Y , en efecto, así sucede en “Muertos y enterrados”, pese a sus buenos momentos (que también los tiene) decepciona para convertirse en un quiero y no puedo.


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