Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Invasión USA (1985, Joseph Zito) Invasion U.S.A.



Buenas, ochenters. Hoy volvemos a coger nuestro Delorean y nos trasladamos a mil novecientos ochenta y cinco, concretamente al veintisiete de septiembre, fecha de estreno en los USA de la película que vamos a tratar de analizar a continuación.


SINOPSIS

El agente del gobierno Matt Hunter, debe acudir a la llamada de auxilio de su país ante la presencia del espía ruso Mikhail Rostov, el cual ha urdido un plan para invadir los USA partiendo de las costas de Miami.

OPINIÓN

Muestra clara del cine más puramente patriótico americano de mediados de los ochenta, intentando mostrar la fuerza que tendría los USA en caso de una posible invasión…es decir que “a nosotros no nos tose ni Dios y encima contamos con Chuck Norris”.

El caso es que por desgracia, como hemos podido comprobar posteriormente, los USA ya han sufrido desde 2001el terrorismo en sus carnes, con lo que su presupuesta fortaleza, no ha sido tal y como nos la mostraban en el cine…aunque me voy por la ramas y mejor enfoco lo que nos interesa, es decir la película.

Para el que escribe, que tuvo el placer de disfrutarla acompañado de su padre en el estreno en cines, esta es una de las mejores películas protagonizadas por Norris, a pesar de que las escenas de diálogo de él son más bien escasas ( de hecho el guión lo firmó él junto a James Bruner), las escenas de acción son de esas que te quedan marcadas en la retina, no ya por su espectacularidad, sino porque en cierto modo algunas se han quedado en la retina como impactantes ( cuando le clava el cuchillo en la mano al confidente de Rostov), brutales ( el asesinato que perpetra Rostov , castrando a tiro limpio al narcotraficante interpretado por Billy Drago, aquí en uno de sus primeros papeles, a la vez que le clava el “turutu” hasta el fondo de la nariz a la chica que se encarga de comprobar la calidad de la droga), icónicas (el final sin dudas, Chuck le dice a Rostov: “Ha llegado tu hora” y cuando éste se gira Norris le descerraja un bazocazo pulverizándolo y dando fin a la película).


Interesante es el modo en el que Norris y Bruner se devanaron los sesos, para alcanzar la idea en la que mediante una genial argucia, consiguen que Norris sea incriminado como culpable de los atentados y de ese modo atraer a todo el ejército de Rostov al lugar donde se presupone que está encerrado Norris, mientras las tropas de la Guardia Nacional rodean el edificio emboscando a todo el equipo ruso.

Equipo ruso que por otra parte, si nos fijamos detenidamente chirria por todos los lados, ya que lejos de parecer un ejército, más bien parecen unos pandilleros del Bronx rescatados de los restos de “Warriors” y a los que se les han dado armas con munición inagotable…ni un solo cambio de cargador en todas las escenas y del lanzacohetes que Rostov usa en la urbanización que vamos a decir, si de una tirada se carga cinco…cuando sólo tienen un proyectil como munición. Milagros del cine no vayáis a creer otra cosa.



En fin, que a mí personalmente me ha parecido muy disfrutable, ha envejecido muy bien y las escenas de acción han sido muy bien rodadas por Joseph Zito ( las escenas con los coches son de esas que puedes ver sin llegar a marearte de los tumbos) y si bien su temática pasado el tiempo en cierto modo ha sido premonitoria, desde el punto de vista cinéfilo, es una muy defendible cinta de la mejor acción de los años ochenta.

OCHENTESIDADES
  • Hasta el 2007 era la segunda película más alquilada en la major MGM, tras “Lo que el viento se llevó”
  • La escena en la que Rostov destruye la urbanización, de hecho fue realizada realmente, ya que se iba a realizar la extensión de la autopista del aeropuerto de Hartsfield.
  • Chuck Norris había elegido a Whoopi Goldberg para el rol de la periodista, pero Zito prefería a otra actriz que tuviese menos vis cómica que la actriz afroamericana.
  • La película iba a tener una secuela llamada “La Fuerza de la Venganza”, pero Norris desestimó participar en ella, por lo que el papel recayó sobre la por entonces estrella emergente Michael Dudikoff y por ende hubo que reescribirla como una película independiente, aunque el protagonista continuase siendo Matt Hunter.
JOSE MARÍA MOLANO








Código de silencio (1985, Andrew Davis) Code of silence


CÓDIGO DE SILENCIO

Hoy cogemos el Delorean y nos trasladamos a mil novecientos ochenta y cinco.
Este año es para quien os escribe estas líneas, el mejor año en cuanto a producción de joyas de nuestra añorada época y para ello os dejo un pequeño listado y así os hacéis una idea de lo que os digo:
  • Terminator
  • Los Goonies
  • Lady Halcón
  • El Club de los cinco
  • Mad Max III
  • El Jinete pálido
Estos son sólo unos pocos ejemplos de la calidad cinematográfica que había en aquella época y en la que tuvimos el estreno de una de las películas más destacables de Chuck Norris: “Código de silencio”.

SINOPSIS

Dos agentes de policía son asesinados en medio de una operación contra el tráfico de drogas. La investigación recae sobre los hombros de Eddie Cusack ( Norris) el cual se verá envuelto en una pelea entre familias por el monopolio del tráfico de drogas y venganza por el asesinato en el que se vieron involucrados los policías.


OPINIÓN

Notable producto a mayor gloria de Chuck Norris, marcando el acento en su modo “Lone Wolf” de trabajar que ya pudimos observar en “Mc Quade”. Esta vez además está solo de verdad, ya que sus compañeros en cierto momento le dan la espalda, por no apoyar a un compañero acusado de homicidio voluntario de un civil ( acusado con razón y causa que defiende Norris).

Acorde a su estatus de estrella, veremos a Norris acompañado por un secundario de lujo como Dennis Farina y el imborrable villano encarnado en la persona de Henry Silva, un villano de esos que con sólo mirarte ya te acojonaba porque seamos sinceros, vemos a este hombre frente a nosotros y como esboce esa medio sonrisa, seguro que a más de uno/a nos entraban las ganas de salir pitando.

Las escenas de acción son dignas de nuestro protagonista como aquella que tiene lugar en los billares enfrentándose solo a cerca de veinte pandilleros o aquellas que tienen lugar al final de la película en la que esta vez se hace acompañar por ese robot policía, el cual visto con perspectiva hacia nuestra época actual, segur que se lo cepillaban en un decir Jesús, viendo la velocidad de tortuga con reuma a la que se movía el cacharrete.

Destacar la notable dirección de Andy Davis ( El Fugitivo), en la que no escatima en ofrecernos la crudeza de los asesinatos que son cometidos por el equipo de Silva así como mantener un ritmo alto para lo que era el cine de acción de la época de modo que los apenas noventa y cinco minutos se nos pasan muy rápido.


OCHENTESIDADES
  • El papel de Norris había sido ofrecido a Clint Eastwood pero éste estaba comprometido para la realización de “ El Jinete Pálido”
  • Dennis Farina era, en el momento del rodaje un verdadero policía, que trabajaba en el departamento de Chicago, lugar donde se rodaron la mayor parte de las localizaciones de la película
  • También se pensó para el papel de Norris en Kris Krisofferson , el cual había sufrido un batacazo con “ Las Puertas del Cielo”, pero también la declinó para hacer “”Flashpoint”
  • Considerada como “Harry el Sucio” al “NorriS Style”, es la segunda película con más recaudación de Norris tras “Desaparecido en Combate”
  • Henry Silva desempeñó el mismo rol en otra película de similars características protagonizada por el bigotudo Burt Reynolds , llamada la “Brigada de Sharky”.


Por José María Molano

Desaparecido en combate (1984, Joseph Zito) Missing in action



Hoy cogemos nuestro Delorean y regresamos al año 1984, aunque en España el film del que os voy a hablar hoy no se estrenó hasta un año después.

SINOPSIS:

Tras pasar siete años en un campo de prisioneros en Vietnam, el coronel Braddock consigue volver a su país, pero sabiendo que muchos de sus compatriotas aún siguen encerrados, decide aprovechar una misión diplomática estadounidense, para regresar e intentar localizar y rescatar a esos soldados que aún siguen confinados, tiempo después de acabada la guerra.



OPINIÓN:

La factoría Canon puso en manos del correcto Joseph Zito,( Viernes 13: el último capítulo o Red Scorpion) esta bélica película, descaradamente patriótica y encabezada por la estrella marcial Chuck Norris.

Apoyada en una decente banda sonora, y sumergiéndonos en la selva vietnamieta, en la comunista Saigon o en la decadente Tailandia mostrándonosla como un lugar de vicio, suciedad y corrupción ( prostitutas, strippers desnudas, calles sin asfaltar ) y aunque la verdad es que fue rodada en Filipinas esta película es una de las muchas que se hicieron por aquellos años, como una especie de manifiesto protesta en contra de la política tomada por Estados Unidos en la guerra de Vietnam y en el abandono que se hizo de muchos soldados, los cuales se sospechaba que siguieron confinados en centros de prisioneros, mucho tiempo después de que hubiese finalizado la contienda.

Con un estilo muy ochentero en las escenas de acción y con un Norris en plena forma y siguiendo los cánones de películas similares, como por ejemplo Acorralado, aunque ésta se centraba más bien en los problemas de la vuelta a casa tras la contienda ( si bien es cierto que en el inicio del film, Braddock a través de flashbacks, no para de recordar todas las penalidades sufridas en su confinamiento, las cuales devienen en su decisión de retornar a Vietnam), la película es muy entretenida, con unos veinte minutos finales intensos, con sucesivos tiroteos y explosiones con nuestro héroe en plan “destroyer” y llevando a buen puerto su misión.

Escenas como la destrucción del campamento vietnamita, él solito, por supuesto, que para eso es Chuck o las finales en las que se deshace de los soldados a base de metralleta, son escenas por las que siempre se recuerda esta película, porque luego serían copiadas, bien en parodias como Hot Shots o bien en otras películas de acción.

En mi opinión es una de las mejores películas de Norris, alejado de sus roles marciales y marcando las pautas que le iban a convertir en uno de los mejores action-man de los ochenta y parte de los noventa, además de ser el inicio de una trilogía y de un personaje que le iban a dar buenos réditos a lo largo de décadas, pesto que treinta y dos años desùés, todos seguimos recordando al coronel Braddock junto a John Rambo, como los iconos por antonomasia del cine bélico americano de los ochenta.



OCHENTESIDADES:
  • Uno de los especialistas que trabajaron con el equipo no fe otro que otro de los action-man por excelencia de aquella época: Jean Claude Van Damme.
  • Ésta fue la primera de las cinco películas que Norris protagonizó para la factoría Cannon y por las que percibió una cifra nada desdeñable para la época de un millón de dólares por film.
  • Aaron Norris, hermano de Chuck, sería el responsable de los especialistas para la trilogía entera.
  • Este film y su secuela fueron rodadas seguidas, pero al visionarla, los productores se dieron cuenta que ésta era mejor y decidieron que la secuela sería en realidad una precuela, que mostraría los acontecimientos previos a este film.
  • Chuck Norris quiso protagonizar esta película, como un sentido homenaje a su hermano pequeño Wieland caído en combate en 1970 en la Guerra de Vietnam.
  • Rodada entre Junio y Octubre de 1984 su recaudación fue de 23.000.000 dólares sólo en USA.

Nos vemos en la siguiente review ochenters.


Por José María Molano 



Espías como nosotros (1985, John Landis) Spies Like Us


Espías como nosotros (1985)

Por Víctor Sánchez González

Espías como nosotros (John Landis, 1985), es una divertidísima comedia ambientada en el tenso conflicto Estados Unidos-URSS de mediados de los años ochenta; un ejemplo de cómo se puede hacer cine de actualidad geopolítica en clave de humor y parodia, del director de Desmadre a la americana.


Sus puntos fuertes: la pareja protagonista (Chevy Chase y Dan Aykroid, dos cómicos de relumbrón, entonces en lo más alto de su carrera), la pareja creativa Aykroid-Landis (guionista y director, con un texto lleno de gags hilarantes llevados con efectividad a la pantalla), el magnífico elenco de secundarios (encabezados por Steve Forrest), y su mensaje conciliador y optimista en plena Guerra Fría. Su punto débil: aunque de forma sutil y contenida (no tan descaradamente como algunos productos de acción de la década), toma partido del lado americano en el conflicto.

EL ARGUMENTO

Emmet Fritz-Hume (Chase) y Austin Millbarge (Aykroid), son dos funcionarios de poca monta que se presentan a las pruebas para hacerse espías. Tras un examen desastroso, son reclutados para una acción encubierta en el extranjero, que les llevará desde el Medio Oriente al mismísimo corazón de la Unión Soviética, donde, con la ayuda de un grupo de militares rusos, tratarán de evitar un conflicto nuclear global.


EL REPARTO

Los divos absolutos de la película son Chevy Chase y Dan Aykroid, auténticas estrellas de la comedia ochentera que provenían, como Bill Murray o John Belushi, de la inagotable cantera del show televisivo “Saturday Night Live”. Chase es un “caradura” con habilidades diplomáticas que se junta por casualidad con un despistado experto en decodificación (Aykroid), y ambos se convertirán en atribulados espías.

El protagonismo femenino corre a cargo de dos actrices y modelos: Donna Dixon, casada entonces con el propio Aykroid, que interpreta a una bella agente de la CIA, y Vanesa Angel (conocida por la serie “La mujer explosiva” y que estuvo a punto de interpretar a “Xena la princesa guerrera”), que hace de militar rusa. Ambos papeles tienen una gran carga erótica y escasa relevancia argumental más allá de convertirse en objeto de deseo de los protagonistas masculinos, algo, por otra parte, muy habitual en el cine de entonces (por cierto, Dan Aykroid, autor del guión, “enrolla” a su esposa con el personaje de Chase en vez de con el suyo).

El malo de la película no es otro que el “SWAT” Steve Forrest, que interpreta a un desquiciado general de las fuerzas aéreas empeñado en desatar por su cuenta la tercera guerra mundial para que prevalezca el “modo de vida americano.”

Les acompañan secundarios como Bruce Davison (Agente del gobierno) o Bernie Casie (el “malencarado” coronel instructor), así como un montón de caras conocidas en breves cameos: Desde Frank Oz (El actor, director y marionetista que pone voz a Joda en Star Wars, que interpreta al profesor del examen), pasando por los también directores Terry Gilliam, Joel Cohen, Sam Raimi y el mago de los efectos especiales Ray Harryhausen (en las desternillantes escenas de los doctores), el cantante B. B. King, el cómico Martin Brest, y hasta el mismísimo Bob Hope, ya muy anciano pero con su chispa de siempre, que asoma la cabeza apenas un instante en una tienda de campaña.


AMBIENTACIÓN HISTÓRICA

Pese a ser una comedia de entretenimiento, Espías como nosotros refleja el ambiente de permanente desconfianza que viven en los primeros ochenta las denominadas entonces “dos superpotencias”, Estados Unidos y la URSS, con sus ejércitos en una descontrolada escalada nuclear que llevaba inexorablemente a lo que se denominó “destrucción mutua asegurada” (Siglas en ingles MAD, “loco”; los americanos desplegando en Europa Occidental sus misiles Persing y Cruise y los rusos copando sus bosques con las plataformas móviles de SS-20), y los dos con el espionaje como principal arma para obtener información del otro. Una inestabilidad acrecentada si cabe por la agresiva política exterior llevada a cabo por la administración Reagan (que también trata de utilizar el cine como herramienta de propaganda política contra el enemigo comunista), y que coincide con los breves y sucesivos liderazgos en Moscú hasta la llegada de Gorbachov (un pacifista convencido que acabará arrastrando al viejo “cowboy” americano a la mesa de desarme, algo que se anticipa también en el gag final de la película en el que los dos países negocian ya la paz). 


ESCENAS HILARANTES

Desde el principio, la película es una sucesión de escenas a cual más divertida, desde el comienzo, cuando Fritz-Hume está haciendo que estudia en plena oficina mientras ve en su pantalla una vieja película de Ronald Reagan.
Muy poco después, la graciosísima secuencia del examen, en la que Chevy Chase saca a pasear todo su arsenal de humor físico y chusco, desde la flatulencia a las caídas, pasando por sus incontables gadgets, trucos y chuletas para copiar, implicando casi sin querer a su “nuevo amigo” Aykroid.
Rápidamente y de forma sorpresiva, ambos son ascendidos a espías de “nivel 10” y enviados a un campamento para entrenarse en el que su comportamiento es tronchantemente desastroso. Aun así, son enviados a Oriente Medio, donde se hacen pasar por eminentes doctores en dos escenas memorables (la del saludo, “doctor, doctor”, y la de la operación “a vida o muerte”). De allí pasan a la frontera soviética por las heladas montañas y, para no ser descubiertos, improvisan un destartalado escenario con luces en plena nieve para hacerse pasar por extraterrestres en la secuencia más famosa del film.
Al final acabarán en un pequeño campamento militar ruso que custodia un misil nuclear donde descubren que se su misión es un señuelo, ideado por un general americano para desatar la guerra total.
En esta parte, aunque también con una buena dosis de humor, se muestra a los rusos como personas de carne y hueso, no tan distintos de nosotros, y no como en otros filmes de la época en los que aparecen retratados siempre como pérfidos monstruos sin alma. Al final todos tienen los mismos anhelos de paz, amor y fraternidad, y colaboran para reprogramar y anular la secuencia de lanzamientos y juntos salvar el mundo.

CONCLUSIÓN

Más en la línea comercial de “Que vienen los rusos” de 1966, que en la sátira mordaz de la excelente “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” (Stanley Kubrick, 1964), Espías como nosotros es una más de las comedias ochenteras de Aykroid y su grupo de amigos humoristas como El pelotón chiflado o Cazafantasmas. Esta vez con el telón de fondo de la Guerra Fría.

Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ


Remo, desarmado y peligroso (1985, Guy Hamilton) Remo Williams: The Adventure Begins




REMO: desarmado y peligroso


Producto de su época


Remo Williams: The Adventure Begins”, título original de la cinta, solo puede concebirse dentro de una década plagada de imaginación, pasión por las artes marciales y valentía absoluta por parte de las productoras cinematográficas a la hora de realizar todo tipo de films.

Nos encontramos en 1.985, y la tristemente desaparecida “Orion Pictures” venía de triunfar arrolladoramente, un año antes, con “Amadeus” y “Terminator” por lo que decide producir una serie de películas basadas en las novelas pulp de los años 70, escritas por Richard Sapir y Warren Murphy, con el personaje “Remo Williams” como protagonista, un policía sentenciado a muerte por un delito accidental y que es captado por una organización gubernamental que opera al margen de la ley, falseando la muerte de Remo y otorgándole una nueva identidad.

Esta película se engloba dentro de las 18 producciones previstas por “Orion” para el mismo año y que resultan ser un desastre financiero todas ellas. Sólo la excelente acogida de público y crítica de “Platoon” en 1986 y el éxito comercial de “Robocop” en 1987 salvan a “Orion Pictures” de la quiebra. Por ello, y debido a la escasa recaudación de “Remo Williams: The Adventure Begins”, se descarta cualquier posible secuela.



Reparto singular y director eficaz

Para interpretar a “Remo Williams” la productora buscaba a un actor que pudiera interpretar a un nuevo “duro” del cine de acción y por ello eligieron a Fred Ward, actor que había participado en dos producciones de notable éxito en 1983 como fueron “Elegidos para la gloria” y “Más allá del valor”. Y esta era sin duda una oportunidad de oro para Fred Ward de lanzar su carrera hacia el estrellato, cosa que no ocurriría debido a la pobre recaudación en taquilla y los problemas financieros de “Orion”.

Para encarnar al inolvidable maestro coreano de artes marciales que enseñaría a Remo todo tipo de técnicas de combate, los productores, inspirándose claramente en el personaje de “Pat” Morita (Karate Kid, 1984), decidieron no seleccionar a un actor asiático sino, como solía hacer Hollywood en décadas anteriores, elegir a un actor occidental y maquillarlo con rasgos orientales.
Esta incompresible decisión, a priori, resultó todo un acierto ya que un irreconocible Joel Grey (Cabaret, 1972), debido a una fantástica labor de maquillaje, realizó una soberbia e inolvidable interpretación como el inflexible maestro “Chiun”, por la que sería nominado en la categoría de mejor actor secundario en los Globos de Oro.

Otros actores que acompañarían a Fred Ward y Joel Grey serían veteranos como Wilford Brimley, que había participado en producciones tan notables como “La Cosa” (1982) o “Cocoon” (1985); J.A. Preston, un habitual de multitud de series de televisión durante los años 70 y 80; y una semi desconocida Kate Mulgrew, que una década después se haría mundialmente famosa por interpretar a la capitana “Janeway” en la serie “Star Trek: Voyager”.

Pero si hay una persona a la que debemos destacar es al director de la cinta, Guy Hamilton (James Bond contra Goldfinger, 1964; La batalla de Inglaterra, 1969; El hombre de la pistola de oro, 1974, etc.), célebre por ser el director de las consideradas por muchos, mejores películas de la saga de James Bond, y que debido a sus problemas fiscales tuvo que declinar en 1978 dirigir “Superman” en detrimento de Richard Donner. Suyo es el mérito de pese a contar con un lamentable guion y un ínfimo presupuesto, lograr una película llena de humor y acción bien rodada que ocuparía un hueco en nuestro corazoncito ochentero.



Serie B pero cuando tienes buenos profesionales…

Si hay un apartado que sobresale en esta película por encima de cualquier otro es la portentosa labor de maquillaje, por la que sería nominada al Oscar compitiendo duramente con “El Color Púrpura” de Steven Spielberg y “Máscara” que finalmente sería quien obtuviera el premio.

Las interminables sesiones de maquillaje para caracterizar a Joel Grey surtieron el efecto deseado puesto que al ver la cinta, olvidamos por completo al maestro de ceremonias de “Cabaret” y creemos ver a un auténtico maestro coreano.

También cabe destacar la fotografía de Adrew Laszlo, excelente director de fotografía húngaro, experto en rodar secuencias de acción como ya había demostrado en “The Warriors” (1979) o “Acorralado” (1982).

Y qué decir de la banda sonora puramente ochentera compuesta por Craig Safan (serie “Cheers”, 1982; “The Last Starfighter”, 1984).


Los 80…

Como he comentado anteriormente, “Remo Williams: desarmado y peligroso”, es una de aquellas entrañables producciones contextualizada en una década donde la pasión por las artes marciales y todo lo que proviniese de Oriente, los justicieros callejeros, la defensa del débil frente al fuerte y la imaginación desbordante e inocente, estaban a la orden del dia.

Como hemos cambiado… a peor…


por Rafael Fernández Moreno










McQuade, el lobo solitario (1983, Steve Carver) Lone Wolf McQuade


Muy buenas ochenters, hoy os traigo una de las mejores películas de nuestro action-man: Chuck Norris y esta vez teniendo un digno oponente como es el fallecido y añorado David Carradine.

Sinopsis:

Mc Quade debe enfrentarse a una red de traficantes de armas, los cuales han puesto en peligro la vida de su hija y asesinado al novio de ésta. Dicho cartel, está dirigido por Rawley Wilkes ( David Carradine) maestro además de artes marciales y campeón invicto.

Opinión:


Western moderno, con unos primeros planos y una música en total simbiosis con la acción y que no hacen más que recordarnos los buenos tiempos del spaghetti western, de los maestros Ennio Morricone y Sergio Leone.

Realizado con cierta soltura por Steve Carver, la película es una de las mejores protagonizadas por Norris, poniendo énfasis además, en el hecho de que las escenas de acción han sido bien realizadas, mostrando las dotes marciales de nuestro protagonista.


A destacar, las escenas rodadas en el desierto donde se inicia la película y la facilidad con la que Norris se deshace de los villanos, aparte claro está de las escenas que comparte con David Carradine, donde se masca la tensión en todo momento…especialmente en el duelo final, con un David Carradine activando el modo “ Kung-Fu”, ya que recordemos que su fama marcial procedía de la serie del mismo nombre.

No podemos olvidarnos de esa belleza ochenter : Bárbara Carrera, la cual, , tal y como sucedía en el cine de los ochenta no deja de ser un mero adorno al servicio de nuestro héroe y que perece en brazos de su amado al final de la película.


Ochentesidades:
  • Siempre que se le comentaba a Norris, acerca de las cualidades marciales de Carradine, siempre decía lo mismo: “Es tan buen artista marcial, como yo actuando”
  • La escena final, fue íntegramente rodada por Norris y Carradine, sin dobles, con el consiguiente enfado por parte de los productores. Siempre se dijo que ambos actores se llevaban mal y por consiguiente en esta última escena, Norris se entregaba con demasiado celo contra Carradine.
  • En la escena de cama entre Carrera y Norris una serpiente se introdujo entre ellos con el consiguiente susto de ésta, que por lo visto había tenido otro percance en la película no oficial de James Bond : “ Nunca digas Nunca Jamás” interpretada por Sean Connery.

Si tenéis oportunidad, no dejéis de verla, pues es una de las mejores de Norris, con acción a raudales y que nunca deja de entretener.
Próxima parada: “Desaparecido en Combate”

José María Molano

TRAILER

Platoon (1986, Oliver Stone) Platoon


En contrapartida a la versión que reflejó John Wayne en “Boinas verdes” (1968), Oliver Stone se propuso dar una versión más real y cruda de la guerra de Vietnam, en la cual el director y guionista sí estuvo. Se trata de un proyecto valiente teniendo en cuenta que cuando se estrenó (1986) ya se habían llevado a cabo dos películas sobre dicha guerra y que gozaban del beneplácito de público y crítica. “Apocalypse now” de Coppola y “El cazador” de Michael Cimino se presentaban como las versiones definitivas sobre una guerra que siempre ha obsesionado a la sociedad norteamericana por los años que duró, los soldados americanos que murieron (58.000) y la aparente inutilidad del conflicto.

Oliver Stone inicia su trilogía sobre Vietnam con esta película, a la que seguirán “Nacido el 4 de Julio” (1989) y “El cielo y la tierra” (1993). No solo hace alusión a los jóvenes estadounidenses sin futuro que acuden a la muerte, sino a la cantidad de víctimas civiles que en toda guerra mueren sin sentido y, muchas veces, desde el crimen de guerra. Hay que tener en cuenta que murieron 58.000 americanos, pero que también lo hicieron más de un millón de vietnamitas. Stone refleja la crueldad de la guerra y convierte una película bélica en un panfleto pacifista, usando la que se considera la peor derrota de EEUU en una guerra. Hay un momento de la película donde un personaje le dice a otro que van a perder la guerra, y éste le responde con incredulidad. La superioridad militar de EEUU era innegable, y todos pensaban que vencerían, sin embargo la historia se escribe sola. Esta ingenuidad inicial del novato que no conoce y supone y llena de prejuicios su mente ante la idea de ser un héroe que luchará por su país es parte del mensaje de esta película y se resume fácilmente con el fragmento de biblia con el que se inicia el filme y que pertenece al libro de Eclesiastés: “Regocijaos jóvenes en vuestra juventud…”

El joven idealista que llega a Vietnam con el ímpetu de la inconsciencia que brinda dicha juventud es Charlie Sheen interpretando a Chris, un joven universitario que se alistó de forma voluntaria y que formará parte del pelotón (Platoon) protagonista de la película. Es un guiño del destino que su padre protagonizara la otra gran película bélica basada en Vietnam. Los novatos llegan y lo que reciben es un golpe de realidad en forma de bolsas de basura con cuerpos de compañeros. Eso es Vietnam y el director nos lo muestra desde el minuto uno.

La película no solo defiende la paz ofreciendo el horror de la guerra, consigue también desarrollar escenas de acción de un alto grado de suspense y tensión, logrando que no despeguemos la mirada para intuir en esa noche cerrada en la selva, cuándo aparecerá el enemigo para dispararte desde cualquier flanco. Es una combinación perfecta de ritmo donde se mezclan notables escenas de acción con los magníficos diálogos entre reclutas, los cuales no dejan de ser inteligentes reflexiones sobre la realidad social de los EEUU de los años 60. Oliver Stone, como guionista, plantea en varios momentos de la película la injustica social de los sectores más pobres del país, el “no future” de los jóvenes perdidos en esa desigualdad socio-económica, el machismo e incluso el racismo y clasismo imperante hacia los negros; como si de un espejo se tratase, la realidad del país se refleja en un conjunto de muchachos en una guerra. Incluso el inicio de las drogas en la sociedad norteamericana tiene presencia en gran parte de la película. Un fragmento de la voz en off de Chris resume perfectamente lo expuesto.

Pues aquí estoy, anónimo. Con chicos que a nadie importan un carajo. Vienen de ninguna parte muchos de ellos. Ciudades pequeñas de las que nunca has oído hablar. Pulaski, Tennessee, Brandon, Mississippi, Pork Van, Utah;, Wampum, Pennsylvania. Dos años en el instituto, como mucho. Con suerte, a la vuelta les espera algún trabajo en fábricas, pero la mayoría de ellos no tienen nada. Son los pobres, los marginados, sin embargo luchan por nuestra sociedad y nuestra libertad. Extraño ¿no es cierto? Son chusma, y lo saben. Tal vez por eso se llaman a sí mismos ‘Grunts’ (carne de cañón), porque pueden soportarlo todo. Son los mejores que he visto, abuela. Son el corazón y el alma de América.”



Pero la película es mucho más. El recluta es un lienzo en blanco sobre el que pintar un cuadro. Hay dos oficiales que representan la lucha del bien contra el mal. Y esto es el leit motiv de la película, saber si el joven recluta tenderá a “el mal” o a “el bien”. Prácticamente todos los personajes de la película son ambiguos excepto tres. Estos dos oficiales están brillantemente interpretados por Willem Dafoe (Elias) y Tom Berenguer (Barnes). Chris (Sheen) se encuentra con estas fuertes influencias que determinaran todo su recorrido a lo largo de la película. Pero Chris no es el tercer personaje que representa valores absolutos. Está claro que Elias representa el bien, Barnes el mal, pero hay un tercer recluta que representa exactamente en lo que Chris puede llegar a convertirse si sigue incondicionalmente a Barnes. El tercer “absoluto” es un apóstol del oficial Barnes, y es interpretado por Kevin Dillon (Bunny). Hay un momento especialmente dramático donde Chris está a punto de ser absorbido por Barnes y su discípulo Bunny. Y en eso consiste gran parte del fondo dramático de la película. En conocer el destino del recluta Chris. La voz en off de Charlie Sheen ayuda a entender la perspectiva desde la que mira y siente el protagonista. 


Es evidente que la película tiene un reparto amplio donde destacan apariciones como Forest Whitaker, Johnny Deep, John C. McGinley,… pero el triángulo interpretativo que sustenta toda la película está centrado en Tom Berenguer, Willem Dafoe y Charlie Sheen. Elías representa el sacrificio del mártir para que todas las almas se salven de la condena, el profeta que te guía hacia la virtud en un infierno de sangre, violencia y decadencia. Y Barnes representa toda la fealdad del ser humano, los instintos sin censura, la violencia, la falta de empatía e incluso la autodestrucción. Una cicatriz cruza la cara del oficial como carreteras en un campo de trigo, mientras sus ojos incendiados por el fuego de la muerte se iluminan rojos como el infierno. Esta sería la mejor forma que tengo de describir a un personaje que, por lo verdadero que resulta, se convierte en un terrorífico demonio que todos temeríamos tener cerca. A Barnes parece que tampoco le queda hogar al que volver, como Chris confiesa en un momento dado. Ese sería un punto en común para los dos personajes, no tienen un puerto en el que atracar el barco y siguen navegando hasta naufragar.

La película es espléndida y tiene momentos realmente duros donde se levantan todas las cartas y entiendes cual es la realidad que ocupan cada uno de los componentes del pelotón en Vietnam. Oliver Stone critica con el desproporcionado asalto a un poblado de campesinos vietnamitas, hasta qué punto el miedo puede conducir a la violencia, la injusticia, la crueldad, la carencia de empatía, incluso hasta la conversión de hombres en monstruos. Los crímenes contra la humanidad que se producen en todas las guerras quedan grabadas a fuego con las imágenes que Stone logra introducirnos en la mente a través de la inhumanidad de Barnes y Bunny, sobre todo. Esa vorágine de violencia acaba contagiando a todos, incluido Chris que está a punto de sucumbir y caer al pozo.

Esa peligrosa inercia acaba con el sacrificio de Elías, el cual inocula luz en el corazón del joven soldado. En una escena bellísima con el imprescindible Adagio para cuerdas (adagio for strings) de Samuel Barber, Elías levanta sus brazos al cielo como si guiara el camino que su alma vejada debe seguir. Esta escena serviría, a la postre, como portada del filme y representa el sacrificio que sirve a Chris para desmarcarse de Barnes y elegir un camino definitivo.


Una película bélica donde hay drama (ataque al poblado), denuncia social, suspense (muerte de Elías), acción, intriga (posible consejo a Barnes), buenas interpretaciones, una gran dirección, buena fotografía y una música conmovedoramente delicada. Una joya que cada año envejece mejor y que se convierte en imprescindible

Termino mi crítica con las últimas palabras del joven soldado Chris (Charlie Sheen) y que creo que resumen el devenir de un Ulises en busca de su hogar, cansado de muerte y oscuridad y que busca la luz, la virtud y el compromiso de que lo vivido no vuelva a sucederle a nadie más. Mientras el helicóptero inicia el vuelo se contemplan cientos de muertos plagando la tierra y Chris inicia su discurso final.

Cuando pienso en lo que pasó allí, creo que no luchábamos contra el enemigo. Luchábamos contra nosotros mismos. El enemigo estaba dentro de nosotros. Ahora la guerra ha terminado para mí pero siempre formará parte de mi vida. Estoy seguro de que Elías estará luchando con Barnes por lo que Rhah llamaba la posesión del alma. Hay momentos en los que me siento como un niño que tuviera dos padres, pero sea como sea, nosotros, los que sobrevivimos, tenemos un deber a cumplir: enseñar a los que vengan detrás lo que sabemos e intentar el resto de nuestra vida encontrar la virtud y perfeccionarnos.”

By moanbe ;-)

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