Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vuestros comentarios.

Viernes 13 (1980, Sean Cunningham) Friday the 13th


Varios jóvenes pasan sus vacaciones en un campamento de verano, reabierto recientemente, y en el que unos años antes murió un joven ahogado en el lago. En poco tiempo, algunos de ellos son encontrados sin vida. (http://www.filmaffinity.com/es/film265349.html)


¡Nunca volverás , chica! ¡Crystal Lake está maldito!


Viernes 13 supone el inicio de una de las sagas de terror más influyentes y conocidas de todos los tiempos. No sólo resultó un éxito comercial asombroso (60 millones de recaudación con medio millón de presupuesto) , sino que es piedra angular del subgénero slasher y  creó a uno de los iconos del cine de terror  más conocidos: Jason Voorhees. La paradoja es que el gigantón asesino de la máscara de hockey y el machete ni siquiera aparece en esta entrega ... pero esa, esa es otra historia ...

Tanto Sean Cunningham (productor y director) como Victor Miller (guionista) encontraron la inspiración en el Halloween (1979) de John Carpenter . Curiosamente, ambos venían de un mundo muy distino al del terror. Si bien Cunningham había producido La última casa a la izquierda (1972,  Wes Craven) y dirigido conjuntamente Case of the Full Moon Murders (1974), su filmografía hasta entonces estaba centrada en el cine familiar. Victor Miller, por su parte , era conocido por sus guiones televisivos de culebrones. Pero en 1979 el fenómeno Halloween sacudió al mundo. ¿Cómo era posible que una película independiente de terror recaudase más de 47 millones con un presupuesto de 300.000? Cunningham tenía claro que quería lograr algo así y aprovechó la estela Halloween para dar rienda suelta a su proyecto.Fue tal la confianza depositada que sólo con el título en mente y sin guión terminado anunció la película en la revista Variey : un título de grandes letras rompiendo un espejo y presentándose como la película más terrorífica de todos los tiempos (¡ole tus huevos, Cunningham!). Miller también lo tuvo claro, y consciente de que la película de Carpenter había asentado las reglas de un nuevo subgénero las siguió a rajatabla para escribir el guión. Tres aspectos fundamentales tomó Miller de Halloween: algo maligno ha ocurrido en el pasado, protagonistas adolescentes se enfrentan a algo terrible sin ayuda de adultos, y si mantienes relaciones sexuales mueres. 


Viernes 13 se rodó en  el campamento de Boy Scouts de Blairstown, New Jersey,  y el rodaje duró cuatro desapacibles semanas a causa del frío y la humedad. El elenco de actores principales está formado por jóvenes de menos de veintidos años de los que se buscaba un físico atractivo y que supieran decir sus frases de manera aceptable. Entre ellos destaca la presencia de Kevin Bacon y de Harry Crosby (hijo de Bing Crosby). Betsy Palmer encarnó a la madre de Jason y aceptó el papel únicamente porque necesitaba dinero para poder cambiar el coche.  Aún así se lo tomó bastante en serio y en la escena de la pelea con Alice (Adrienne King) parece ser que se le escapó algún golpe real. 


Sabemos de antemano que la desgracia se cernirá sobre los pobres campistas al advertirles diversos lugareños de la condición maldita de Crystal Lake; la muerte del pequeño Jason ahogado , un incendio y dos asesinatos cometidos en 1958 (de los que somos testigos al inicio de la película) nos ponen alerta. Pronto somos conscientes de la presencia de un asesino, que , aunque no se muestra físicamente hasta el tramo final, se nos manifiesta acechante entre los árboles o cualquier rincón del campamento , viendo a través de sus ojos por medio de una cámara subjetiva- este punto de vista, el del asesino, cuyo máximo exponente es la magistral secuencia inicial de Halloween (sí, otra vez), sería imitado en el subgénero slasher hasta la saciedad-  Muy importante para acentuar el suspense es el ritmo pausado, incluso con algún momento de humor,  que precede a unas muertes, a cada cual más truculenta, materializadas con maestría por el genial Tom Savini. Míticos son los momentos del hachazo en la cara o la muerte de Bacon por una flecha que atraviesa su garganta :el primer efecto se logró pegando un hacha de gomaespuma a la cara de la actriz, el segundo con un torso de plástico atravesado por un tubo y sangre de cordero; sangre que el propio Savini degustó al no funcionar la bomba y tener él mismo que soplar a través del tubo (¡todo por el arte!). 



Otro gran acierto , y que contribuye en demasía a crear una atmósfera de tensión constante, es la música compuesta por Harry Manfredini. Cuando nos introducimos en el asesino el omnipresente leit motiv crispa los nervios del espectador. Es curioso como Manfredini compuso este tema. Al parecer, se le ocurrió al ver el primer plano de la boca de Betsy Palmer pronunciando la frase: Kill her Mommy (mátala, mamá) . El músico utilizó las dos primeras letras de kill (ki) y de mommy (ma). Así , experimentando con un artilugio llamado Ecoflex (aparato de reverberación), logró que la cadencia silábica "ki ki ki , ma ma ma" se superpusiese a la inquietante música. La composición que acompaña a las muertes es, sin embargo, más frenética y recuerda a la empleada en la clásica escena de la ducha de Psicosis (1960, Alfred Hitchcok). Pero para lograr un verdadero impacto , y en busca de sorprender al espectador y acentuar los golpes de terror, Manfredini suprimió la música a propósito en diversas escenas. 

La guinda del pastel es ese final en el que el pequeño Jason emerge del agua y vuelca  la barca en la que escapó Alice. A esta sorpresa contribuye , otra vez, la melodramática música de Manfredini que no augura nada que no sea un final feliz, pero que vuelve a ser rota por otra frenética y desquiciada al tiempo que nuestro psycho killer preferido hace acto de presencia de forma abrupta e inesperada. También el magnífico maquillaje de Savini hace de las suyas dándole un aspecto repulsivo y horripilante. La idea - he leído que fue cosa de Savini, aunque también que fue del propio Miller - surgió de las mismísimas entrañas del final de Carrie de Brian de Palma.  
Esta escena final fue lo que convenció a Paramount para comprar la película y distribuirla en América (la Warner haría lo propio en el extranjero). La acogida en su estreno fue espectacular. El hecho de tener distribución nacional, cosa que nunca había ocurrido con una película independiente, ayudó mucho, pero lo que realmente la catapultó fue que la gente disfrutaba en el cine asustándose y gritando, lo que potenció el efecto boca a boca y culminó en todo un fenómeno social.


Las críticas, sin embargo, fueron muy malas. No se entendía cómo una película de estas características se había convertido en todo un éxito. Cosa que , personalmente, me importa un huevo. Porque vista hoy, Viernes 13, puede parecer desfasada , pero lo realmente importante es que constituye una de las piedras angulares del terror moderno.


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El nombre de la rosa (1986, Jean- Jacques Annaud) Der Name der Rose


Año 1327. En compañía de un joven e inexperto novicio, el monje Guillermo de Baskerville investiga una serie de muertes intrigantes acaecidas en una abadía Benedictina del norte de Italia. Aunque todo parece indicar que las muertes están ligadas a una de las profecias del Apocalipsis, Baskerville está convencido de que la clave del misterio se halla en la custodiada biblioteca del monasterio. (http://decine21.com/peliculas/El-nombre-de-la-rosa-3395)


Habiendo llegado al final de mi vida de pecado, con mi cabeza cana, me preparo para dejar en este pergamino mi testimonio de los maravillosos y terribles hechos que vi en mi juventud , hacia finales del año de Nuestro Señor. Que Dios me dé la sabiduría y la gracia de ser fiel cronista de los hechos ocurridos en una remota abadía en el norte de Italia.


- El abad y sus colegas creen que el diablo está aquí dentro.

- Lo está.

-La única evidencia que veo del diablo es el deseo de todos de que esté aquí.


La risa mata el temor, sin temor no hay fe, y sin temor al demonio no se necesita a Dios.


Basada en la novela homónima de Umberto Eco, aunque centrada en su trama detectivesca y despojada de su profundidad histórica , teológica y filosófica, la adaptación cinematográfica de Annaud es una gran película de misterio e intriga con trasfondo religioso, y todo un clásico ochentero de visión obligada. Quizás el primer inconveniente al que se enfrenten muchos de los conocedores de la obra de Eco se encuentre en la ya tan manida pregunta : ¿es mejor la película o el libro? Para el que suscribe esta cuestión carece de todo sentido por el hecho de que el cine y la literatura, pese a sus conexiones, son formas artísticas distintas y lo que se puede encontrar en un libro muchas veces es imposible trasladarlo a la gran pantalla. En efecto, ¿cómo adaptar esas precisas descripciones de la abadía , los eruditos debates teológicos o la información histórica, tan abundante en la novela, a un formato audiovisual, sin que resulte tedioso? El propio Eco se pronunció en su día  dejando claro que en el momento que Annaud aborda la novela la obra deja de ser suya cobrando vida propia, una vida que sigue un camino distinto al de la palabra impresa. Annaud por su parte reafirma que su labor, como director, es la de interpretar la obra de Eco, añadiendo o quitando lo que considere necesario y ofreciendo su propia visión. 


Pero no quisiera dar la impresión de que la versión de Annaud conforma una suerte de sucedáneo o visión descafeinada del libro de Eco. Annaud es un obsesivo del detalle. Cuatro años , nada más y nada menos, estuvo preparando la película. Los interiores se rodarían bajo las vastas bóvedas del antiguo monasterio cisterciense de Eberbach, mientras que las localizaciones para los exteriores están sitas en Roma. Esa iluminación, tenue y lóbrega a base de velas y lámparas de aceite corre cargo de Tonino Delli Colli, asiduo de Passolini, Leone o Fellini,. La música es obra del difunto oscarizado James Horner. Para mostrar de la manera más fidedigna la vida y el comportamiento de los monjes de la abadía benedictina contrató al especialista en historia medieval Jacques Le Goff, quien asesoró respeto al  más mínimo detalle referente a decorados, objetos, vestimenta ... Fue tan radical Annaud en su concepción que tanto los libros de la biblioteca como los trajes de los personajes fueron hechos a mano, obligó a los intérpretes de los monjes a afeitarse la cabeza, a recibir clases de canto o incluso a arrancarse los empastes dentales, y no contento con esto sólo contrató a los de rostros más grotescos, peculiares, desproporcionados; de narices prominentes y caras redondas como la luna ... Annaud huye de los personajes de postín, de los peluquines o de los campesinos impolutos que copaban las películas ambientadas en el medievo hasta la fecha, mostrándonos una pauperización real plagada de piojos, suciedad y ratas. Aún así, en aras de conseguir el éxito mundial , y concebida como una superproducción, fue rodada en inglés, y los papeles más destacados encarnados por estrellas de la talla de Sean Connery o F. Murray Abraham y de promesas como Christian Slater o Ron Perlman, todos simplemente fabulosos.



La historia gira en torno a la investigación que Guillermo de Baskerville (Sean Connery) , acompañado de su joven pupilo, Adso de Melk (Christian Slater),  emprende en un monasterio benedictino a raíz de las extrañas y terribles muertes de algunos monjes. El personaje de Guillermo de Baskerville, queda , sin duda, definido por su propio nombre; formado por la unión del del filósofo Guillermo de Okham y el de la obra El perro de los Baskerville de Connan Doyle, en clara alusión al archiconocido Sherlock Holmes. Así, nuestro Sherlock Holmes franciscano junto con el inexperto Adso - un pequeño Watson - empleará toda su potencia deductiva para demostrar que las muertes tienen una explicación natural y no son obra del diablo ni está aconteciendo la profecía del apocalipsis. Los ojos de Guillermo , sagaces, inquisitivos, observan y asimilan todo lo que sucede alrededor para hilvanar a fuego lento y establecer las conexiones entre los hechos que para la mayoría pasan desapercibidos. Y es que , Guillermo, pese a ser un fervoroso creyente, representa a la razón, una razón que no va reñida con la fe en cuanto cree que no hay que atribuir causa sobrenatural a lo que escapa a nuestro entendimiento sin agotar las explicaciones naturales. Por si fueran pocas las referencias filosóficas, descubrimos que todo el misterio ronda alrededor de un libro de Aristóteles. Pero además, el amor a la verdad de Guillermo es tan intenso que no dudará en sacrificar su vida por el conocimiento (¡Adso, salva los libros!, grita a su pupilo en medio de un incendio en el que por poco perece consumido) , o por defender la causa que cree justa (actúa como un Socrates al enfrentarse a los veleidosos designios de la Inquisición). 
El joven Adso , por su parte, representa la inocencia, el candor, de la juventud. Pese a ello, adelanta a su maestro en cuestiones amorosas y sexuales, al yacer junto a la campesina - la rosa, de quien desconocemos su nombre- o al utilizar sus conocimientos clásicos (la historia de Teseo y el laberinto del Minotauro) para encontrar la salida del laberinto de la biblioteca.
La relación entre ambos es de amistad, e incluso paterno filial, pero pese a la erudición de Guillermo de Baskerville, este no menosprecia a su alumno y le insta a que actúe y piense "por sí mismo".





Por contra, los antagonistas, Jorge de Burgos (Feodor Chaliapin Jr) y el inquisidor Bernardo Gui (F. Murray Abraham) representan la tradición eclesial más ortodoxa. El primero, ciego furibundo que odia la risa por encima de todas las cosas, llegando a declamar : la risa mata el temor, sin temor no hay fe, y sin temor al demonio no se necesita a Dios.  No nos extraña que sea el artífice principal del misterio que rodea a la abadía, y a los libros , que culmina con la máxima: el que sabe demasiado ... muere ... El segundo, radical inquisidor, fanático e intransigente que no duda en manipular las pruebas, los testigos y los acusados con tal de que se adecuen a una férrea sentencia que ya ha dictado de antemano.  
Entre estos cuatro personajes principales (Guillermo, Adso, Jorge y Bernardo) es donde se libra una verdadera batalla entre la luz y la oscuridad, la razón y el fanatismo, que queda complementada por las pinceladas que nos informan de las desavenencias entre franciscanos, benedictinos, dulcinistas y representantes papales, así como por la atmósfera de  miedo y superstición que ciegan a la mayoría de los monjes - de los que Severino el arbolario (magnífico Elya Baskin) sería otra excepción. 

Atreveos pues, ¡oh, aguerridos aventureros! , a adentraros en la lúgubre abadía benedictina y sus inextricables laberintos. A nada temáis siempre que os ilumine la luz de la razón ...





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Los Goonies (1985, Richard Donner) The Goonies


Mikey es un chico que vive en, un pueblo costero de EEUU. Su padre se ve angustiado por los problemas que lo enfrentan a unos inversionistas que pretenden hacer un campo de golf en el barrio donde viven Mikey y sus amigos, Los Goonies.

Una tormentosa tarde de otoño, Mikey pasa el tiempo en su casa junto a sus amigos y su hermano mayor. Aburridos, suben al desván donde encuentran una gran variedad de objetos antiguos y extraños. Entre ellos descubren sin querer un mapa que indica la ubicación de un supuesto tesoro perteneciente a un pirata conocido como "Willy el Tuerto", desaparecido con su tripulación hace muchos años. El grupo decide entonces ir en busca de ese tesoro que podría solucionar económicamente el problema por el que está pasando el padre de Mikey y que en caso de no resolverse podría derivar en la disolución de "Los Goonies" como grupo.

La búsqueda del tesoro los llevará a una aventura bajo tierra escapando de las trampas de los piratas y de los Fratelli, una familia de gangsters que ansía hacerse también con el botín.

(https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Goonies)


Ojalá
que cuando tiren nuestra casa se les caiga encima...
¡Y que les pille las pelotas!

Los Goonies nunca dicen muerto.

El rufián que intentare descifrar
el contenido de este mapa, pagará su osadía con la más terrible de las muertes.

Willy El Tuerto fue el pirata más famoso de su tiempo. La leyenda cuenta que robó un tesoro de rubíes y esmeraldas, se lo llevó a su barco y navegó hacia Occidente. El Rey de Inglaterra se enteró y mandó a su armada para que lo apresaran; tardaron dos semanas y les alcanzaron. Se produjo una horrible guerra entre el barco de Willy, “El Infierno”, y la armada. Willy huyó y entró en una cueva y los ingleses volaron las rocas de la entrada y se quedó encerrado con su tripulación y no volvieron a salir nunca. Pusieron miles de trampas para los que quisieran entrar, muriesen, y luego mató a su tripulación para que no le robasen su tesoro.


JURAMENTO DE LOS GOONIES

Nunca traicionaré a mis amigos del muelle Goon,
nos apoyaremos hasta el fin del mundo,
a través de cielo e infierno, y guerra nuclear,
buenos colegas como nosotros, estaremos pegados como alquitrán,
en la ciudad o en el campo, en el bosque o en medio de la nada,
orgulloso me declaro un miembro Goonie


El siete de junio del 2015 se cumplió , nada más y nada menos, que el 30 aniversario del estreno de Los Goonies en Estados Unidos. Que mejor excusa, y aprovecho para recalcar lo inexcusable -valga la redundancia - de que no se haya comentado antes esta película en este espacio, para escribir sobre ella. Otro motivo por el que está de actualidad, aunque desde luego nada festivo y sí trágico, es la reciente muerte debida al cáncer de la actriz Mary Ellen Trainor, quien interpretó a Mrs Walls (la madre de Mikey y Brand y también conocida por su papel de psiquiatra en Arma Letal). 

La idea de lo que a la postre se convertiría en un clásico indiscutible de los ochenta, amén de todo un emblema para el cine de aventuras y juvenil, surgió de un Steven Spielberg que no tardaría en poner a rodar la maquinaria de la mítica productora Amblin (E.T., Gremlins, Regreso al futuro, El chip prodigioso ...) para dar forma al sueño. No en vano, la cómica historia de la vomitona en el cine que cuenta Gordi a la hora de ser interrogado implacablemente por los Fratelli, le habría ocurrido realmente a un joven Spielberg (que llegó a dirigir algunas de las escenas de la película). El guión, sin embargo, recayó en Chris Columbus , quien había escrito Gremlins (1984), firmaría otro clasicazo como El secreto de la pirámide (1985, Barry Levinson), y posteriormente dirigiría Aventuras en la gran ciudad (1987), Solo en casa (1990) o Harry Potter y la piedra filosofal (2001). Richard Donner se encarga de dirigir pese a ser su primera película juvenil, aunque echando un vistazo a su filmografía esto no sorprende por lo ecléctico de su trayectoria; desde el terror de La profecía (1976) a lo fantástico de Superman (1978) , pasando por el drama de Max´s Bar (1980), la comedia de Su juguete preferido (1982) o la acción desenfrenada de Arma Letal (1987). Increíble. Y que decir de ese pedazo de banda sonora compuesta por David Grusin o el temazo de Cindy Lauper, The Goonies Good Enough. Y es que con semejante panorama mucho se deberían haber torcido las cosas para que el resultado hubiese sido malo. Y claro que no lo fue. Todo lo contrario.



No le tuvo que resultar fácil lidiar a Donner con un grupo que rezumaba hormonas y la inquietud de la juventud, aún así dio manga ancha a sus actuaciones y les permitió improvisar y actuar siguiendo muchas veces sus propios impulsos. De este grupo de desconocido actores podemos destacar - en cuanto a su posterior fama - a Sean Austin en el papel de Mikey (nuestro querido Sam de la trilogía de EL Señor de los anillos de Peter Jackson ), Josh Brolin , o el que fuera un icono en la década: Corey Feldman. Como anécdota, en cuanto al propósito de Donner de que todo se percibiese de forma natural, decir que no les permitió ver el barco pirata hasta el momento de grabar estas tomas para captar los verdaderos gestos de asombro y sorpresa en sus rostros- también he leído que la toma se tuvo que repetir a causa de la cantidad de tacos soltados por los chavales debido a la impresión recibida- . Otras anécdotas, ya que hablamos de ellas - aunque para leer sobre anécdotas os recomiendo navegar por Internet donde encontraréis infinidad  - , es que en la versión original Bocazas hablaba español y no italiano, o que la frase de referencia a una lucha contra un pulpo , pronunciada en el tramo final, se deba a que había una escena de lucha contra un cefalópodo que fue cortada (y que se puede encontrar en los extras de algún DVD o en You Tube). 


Los Goonies no se ve desde el cine o desde el sofá . No. Y es que es tan absorbente, vibrante, fantástica , mágica y atesora tantos grandes momentos que uno deja de ser espectador para vivirla en primera persona como un Goonie más. El metraje conjuga aventura, misterio, humor y algún toque emotivo, aunque también mágico, y profundamente spielbergiano - como Mikey hablando a Willy el tuerto, o cuando convence a sus compañeros de que no se rindan y luchen por conservar sus hogares - , de tal forma que no parece que estemos frente a una película, sino ante un trocito de la vida misma. Al menos estoy seguro de que para muchos en eso se ha convertido, en parte de nuestra experiencia vital. Pero claro, esta película no sólo está dirigida a un público juvenil, también está protagonizada por un grupo de niños y adolescentes que destilan naturalidad y simpatía, pero que pese a conformar un grupo unitario, individualmente son de lo más variopinto que uno se puede encontrar. Así tenemos al patoso y tragón Gordi. a Bocazás (huelga explicar sus atributos), al genial Data (un inventor en potencia al que todos sus ingenios le salen mal), al sentimental Mikey y a su musculoso hermano Brand , a la preciosa Andy - sólo estos dos, Brand y Andy, representan el prototipo de adolescentes estadounidenses con que tanto nos bombardean las películas; no en vano uno es deportista y la otra animadora - , a Stef la cascarrabias y al gigante y deforme Sloth, el único adulto, y quien pese a ser Fratelli de nacimiento deserta al bando de nuestros Goonies. Todo un grupo de parias (casi todos), una granada selección de lo más impopular que podría pupular por colegios e institutos, pero que resultan deliciosos para nosotros, para un público entregado a sus andanzas por entre lúgubres pasadizos plagados de trampas , un desván desbordante de objetos variopintos y un barco pirata que contiene un tesoro inimaginable. 



La cantidad de escenas memorables no se podrían enumerar. El inicio magistral en el que se nos presentan uno a uno a los personajes, el hallazgo del doblón y el mapa en el desván de la casa de Brand y Mikey y el relato de Willy el tuerto (maravillosa atmósfera onírica), la leyenda de Chester Copperpot, la prueba del órgano de huesos o la visión de El Infierno, el barco pirata , son sólo algunas de mis favoritas. Y qué decir de Los Fratelli, una banda de gansters poco usuales formada por una madre implacable y dos hijos que no se soportan, la némesis de nuestros héroes.

Pero por encima de efectismos y filigranas, nos encontramos con una auténtica oda a la amistad. Un verdadero grupo de colegas que se lanzan con todas las consecuencias a la que quizás sea su última aventura con tal de salvar sus hogares, una aventura plagada de peligros, en la que conocen de primera mano la muerte, y que también les sirve de auténtico viaje de iniciación a la vida, una vida que puede ser cruel y duda , pero en la que siempre habrá espacio para la fantasía. Y yo siempre estaré dispuesto a acompañarles , una y otra vez, aunque conozca de memoria todos los recovecos de Los Muelles de Goon, y sus insondables pasajes subterráneos.

El éxito en taquilla fue considerable alcanzando más de sesenta millones de dólares sólo en Estados Unidos y en general recibió críticas favorables. Pero lo más importante es que ha perdurado a lo largo de estos treinta años y ha sido reivindicada como la película bandera de la generación de los ochenta, una generación que no dudará en transmitirla a las generaciones venideras.




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Mad Max, más allá de la cúpula del trueno (1985, George Miller, George Ogilvie) Mad Max Beyond Thunderdome


Hay que ver las vueltas que da la vida, un día gallo de pelea y el siguiente plumero.

Dos hombres entran, uno sale.


Totalmente alejada de lo visceral de su propuesta primigenia y de la acción trepidante con tintes de wester de su secuela, Mad Max 3: Más allá de la cúpula del trueno deviene en una película de aventuras enfocada a todos los públicos. Parte de la explicación a este cambio en la hasta entonces implacable propuesta de Miller bien podría deberse a la muerte de su amigo y productor de las dos primeras partes de la saga.  Así es, Miller dudaba sobre su participación en una nueva entrega como director, pero Byron Kennedy (a quien va la película dedicada ) murió en un accidente de helicóptero cuando buscaba localizaciones para la tercera parte y este desgraciado suceso impulsó a Miller, supongo que como una especie de tributo al difunto, a retomar posición tras las cámaras. No obstante, debido a lo apesumbrado que se encontraba, Miller no se vio capacitado en ese momento para tomar solo las riendas y pidió ayuda a otro colega con el que había colaborado con anterioridad , George Ogilvie. 


Aunque se pueda pensar lo contrario, a mi juicio, esta dirección compartida no se nota mucho en el resultado final al encargarse Miller de las escenas de acción. El cambio acontece en el seno de un guión escrito  por el propio Miller nuevamente junto con Terry Haves. Así que de esa dulcificación en comparación de sus dos partes precedentes habría que "culpar" a George Miller. Otro cambio notable con respecto a entregar anteriores ocurre en el apartado musical;Brian May es sustituído por Maurice Jarre (Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago) y se incluyen varios temas (We don´t need another hero y One of the living) de la superestrella del pop Tina Turner, quien, de hecho, es una de las protagonistas.  Como curiosidad, señalar que Bruce Spence, "The Gyro Captain" en El guerrero de la carretera,  repite en esta ocasión pero interpretando a otro personaje, Jedediah el piloto.


Pese a lo dicho, esta nueva entrega me parece un espectáculo muy disfrutable y entretenido, y como película, si bien no alcanza las cotas de genialidad de sus precedentes , yo no dudaría en calificarla de notable. El problema fundamental  lo encontrarán aquellos que rastreen en busca de los elementos que caracterizaron y dieron forma a ese Mad Max seminal. Y es que son muchos de estos elementos los que se pierden a la hora de adentrarnos en La Cúpula del Trueno. 


Para empezar destaca el  poco protagonismo de los vehículos y las persecuciones -estas reducidas al tramo final-. En cuanto a las escenas de acción, que las tiene, como esa épica lucha en La cúpula , se encuentran a años luz de la violencia descarnada que Miller mostraba sin tapujos; esta acción es una muestra ligera para todos los públicos, olvídense pues de mutilaciones, sangre o cadávedes carbonizados. Los villanos , con Tina Turner a la cabeza como gobernadora en pugna con Master Blaster por la hegemionía de la Negociudad, son unos personajes en el fondo entrañables comparados con la horda de salvajes de la autopista o el Humongous de El guerrero de la carretera. Por otro lado, nuestro Max, nuestro loco Max, nunca ha mostrado un lado tan "humano" como en esta ocasión.  Pero el mayor choque, sin duda, lo hallamos en la inclusión del grupo de niños aislados en el oasis que recuerdan claramente a "los niños perdidos" de Peter Pan. Así Max adoptará ese rol de guía (Peter Pan) en busca del mundo del "mañana, mañana" , tramo final en el que la película alcanza las mayores cotas de infantilización, aunque al final reivindique ese carácter mítico con el que habría El gurrero de la carretera.


Mad Max 3: La cúpula del trueno es pues , para bien o para mal, la parte más ochentera de la saga, con todas las virtudes y defectos de la palabra - vosotros sabéis más que nadie a qué me refiero -, y en taquilla alcanzó la nada desdeñable cifra de 36 millones de dólares en Estados Unidos.



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Mad Max 2: El guerrero de la carretera (1981, George Miller) Mad Max 2


Tras el holocausto nuclear, la gasolina se ha convertido en un bien escaso y muy codiciado. Mad Max, héroe solitario, inicia una lucha sin cuartel para ayudar a una colonia de supervivientes constantemente atacada por un grupo de violentos guerreros que intenta arrebatarle un tanque de gasolina. Max decide ayudar a los defensores del tanque... (http://www.filmaffinity.com/es/film652388.html)



Mi vida se apaga... mi vista se oscurece... sólo me quedan recuerdos. Recuerdos que evocan el pasado. Una época de caos, de sueños frustrados, éste páramo. Pero sobre todo, recuerdo al Guerrero de la Carretera, al hombre que llamábamos Max.
Para comprender quién era hay que retroceder a otros tiempos, cuando el mundo funcionaba a base del combustible negro, y de los desiertos surgían grandes ciudades de tuberías y acero.
Ciudades desaparecidas, barridas...
Por razones olvidadas hace largo tiempo, dos poderosas tribus guerreras se declararon la guerra, provocando un incendio que devoró a las ciudades. Sin combustible ya no eran nada. Construyeron una casa de paja. Las máquinas rugientes jadearon y se detuvieron.
Los líderes hablaron... y hablaron... y hablaron. Pero nada pudo detener la avalancha. El mundo se tambaleó. Las ciudades estallaron en un vendaval de pillaje, en una tormenta de miedo. Los hombres se comieron a los hombres.
Los caminos eran pesadillas interminables. Sólo sobrevivían los que se adaptaban a vivir de los desechos o eran tan brutales como para dedicarse al pillaje. Bandas de malhechores se adueñaron de las carreteras, listas para entablar combate por un tanque de gasolina.
Y en medio de este caos de ruina, los hombres normales sucumbían aplastados. Hombres como Max... el Guerrero Max... que con el tremendo rugido de una máquina lo perdió todo. Y se convirtió en un hombre vacío, un hombre quemado y sin ilusión. Un hombre que, obsesionado por los fantasmas de su pasado, se lanzó sin rumbo al páramo.
Y fue aquí, en este lugar desolado, donde aprendió a vivir de nuevo.

Que mejor que aprovechar el reciente estreno de Mad Max: Fury Road (2015) para comentar las dos partes de la trilogía ochentera (lo siento, la primera es de 1979). Respecto al regreso del loco Max, he de decir que recién vista en su estreno me ha parecido una sobrada acojonante, visualmente impactante, pura adrenalina, y un regreso a lo más alto de George Miller. Pero esa es otra historia. Quién sabe, quizás en un futuro también se comenten por estos lares estrenos que tengan relación con clásicos de los ochenta ... Pero a lo que vamos, abróchense sus cinturones - aunque esto no les librará de morir calcinados dentro de algún vehículo monstruoso - y viajen conmigo a lo más profundo del páramo australiano, donde el combustible escasea y los locos abundan.


En 1979 , un neófito llamado George Miller, cuya profesión, bien alejada del séptimo arte,  era la medicina, debutó con una de las películas de culto más aclamadas del siglo XX. Mad Max (1979) es una serie B cruda, sucia y sin concesión alguna ambientada en un futuro aciago en el que ya se entreve el escenario post apocalíptico en el que se nos sitúa de pleno en su segunda parte. Max es un policía que vive al límite jugándose la vida en cada servicio por la presencia de bandas de despiadados asesinos que no respetan nada ni a nadie. Con el asesinato de su mujer e hijo Max cruza el límite de la cordura y tomará venganza de aquellos que le despojaron de quienes eran todo en su vida.


En el prólogo de esta secuela se nos explica que el escenario de la primera parte culminó en una guerra nuclear que desoló el mundo. Así , Max deambula sólo por ese páramo , rodado en realidad en los desiertos australianos de Broken Hill, con un objetivo: sobrevivir a cualquier precio. Esta sencilla premisa conforma el núcleo. Así, sobre la estructura compacta de un guión sencillo , Miller construye una película de acción trepidante en la que la historia y los diálogos son reducidos a la mínima expresión. La acción, pese a situarse en un futuro post- apocalíptico, contiene reminiscencias medievales, por ese retroceso, o vuelta atrás de la civilización - ese acoso al que son sometidos los habitantes de la refinería  recuerda a la toma de un castillo -  y del espaguetti western - cómo no al tratarse de un solitario héroe que actuará únicamente por interés propio al igual que el hombre sin nombre de Leone- . Pero además, la épica  narración inicial dota de un carácter mítico a nuestro héroe al más puro estilo del Conan de Millius, - Miller cita el libro El héroe de las mil caras de Joseph Campbell como base para esa concepción del héroe arquetípico -  sin obviar otras influencias como el cómic, la estética punk y , como reconoció el propio Miller, Kurosawa.



El mayor logro de Miller es construir una epopeya post-apocalíptica de corte minimalista pero sumamente efectiva y que deja sin aliento al espectador con unas persecuciones a motor - vehículos que conforman monstruosas aberraciones reflejo de la personalidad de sus conductores y de la sociedad podrida que habitan -  que crearon escuela - perfectamente ensambladas con la música compuesta por Brian May (no es el guitarrista de Queen)- , esto sin obviar momentos de humor negro y creando un universo propio poblado - que sería imitado desde entonces sin piedad en numerosos ejemplos del explotation más infecto- por una panda de freaks sin parangon. Max no es el único loco. Héroes y villanos - exceptuando a la mayoría de habitantes de la estación - son gente perturbada o sumamente peculiar. Así nos encontramos con el niño del boomeran, al freak del autogiro, o a una corte de desquiciados malvados con un gusto especial por el cuero y la violencia gratuita que tratarán a toda costa de satisfacer sus instintos más primarios; destacando sobre todos ellos el malvado Humungus y su mano derecha Wez. Y luego está Mel Gibson interpretando a Max al volante del Interceptor. Un personaje que le pertenece por derecho propio y que en esta ocasión parece recuperar un poco de esa humanidad de la que fue despojado de las manos de un niño del boomerang que narrará de adulto esta historia. 





Aunque mucho más violenta en su corte original - Mad Max 2 fue cercenada por la censura australiana - cosechó grandes críticas, un apoyo incondicional del público que le otorgó el estatus de culto y una recaudación de más de 23 millones de dólares en los Estados Unidos partiendo de un presupuesto de 2.