Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

AKIRA (1988, Katsuhiro Otomo) Akira


Desde el primer minuto donde surge la imagen de una ciudad desde una perspectiva casi topográfica siendo aniquilada por una explosión similar a la Bomba de hidrógeno, sabes que no estás ante una película de animación habitual. El miedo de todo una país, el único que ha sufrido un ataque contra población civil con una bomba atómica, queda reflejado en una escena donde el creador del manga, y del anime homónimo, Katsuhiro Otomo plasma lo que, como niño, japonés y ciudadano de un mundo invadido por el miedo al apocalipsis nuclear ha podido experimentar. La “Guerra Fría” es el estado político permanente que Otomo había vivido durante toda su vida. Aquí las víctimas son la población de Tokio pero reflejan, o son ejemplo, de la situación que podría vivir cualquier país. La cuerda del equilibrio político internacional está tensa y cercana a la rotura en varias ocasiones. Por supuesto para Otomo si hay víctimas hay culpables. En la película se culpa al gobierno, estado militar, religión, incluso ciencia.  


De las cenizas renace Neo Tokio, un personaje más de la película. Un escenario prototípico de la imagen que se tiene de la ciudad del futuro, influenciada claramente por el Blade Runner de Ridley Scott. En este nuevo espacio, el miedo a Akira (culpable físico y metafísico del desastre de Tokio) se usa para imponer un estado de terror y represión. Las fuerzas del orden se muestran continuamente usando el abuso de poder y la violencia, demostrando el fracaso del gobierno para desarrollar una sociedad pacífica y equilibrada. Otomo vivió en su infancia una época convulsa repleta de protestas estudiantiles contra el gobierno, en plena década de los 60, algo que queda reflejado en su obra. A su vez, la muerte de Tokio representa también la dualidad de la cultura japonesa donde la tradición va dejando paso a la modernidad; la magnífica música, de Shoji Yamashiro, que suena en los primeros quince minutos están basados en los tambores japoneses, tan arraigados a la tradición, y a la misma vez se mezclan con una imagen futurista donde una ciudad repleta de luces, hologramas y motos eléctricas aparece con un gran esplendor visual. Esta dualidad se alarga en toda la película, donde hay pilares dobles que se retroalimentan, se atraen o se repelen formando una imagen muy parecida al concepto del Yin y el Yang.


La pareja principal es la formada por Kaneda (金田 正太郎 Kaneda Shōtarō) y Testsuo ( 鉄雄 Shima Tetsuo). Kaneda es el líder de una banda bosozoku (motociclistas delincuentes) llamada “Los cápsulas”, en honor al tipo de droga que consumen. Tetsuo es el amigo y protegido desde la infancia, de Kaneda; este representa el personaje frágil que necesita de la protección, muchas veces paternalista y condescendiente, de Kaneda. Este desequilibrio en la relación provoca un sentimiento de amor-odio de Tetsuo hacia Kaneda, un sentimiento que se basa principalmente en la dualidad admiración-envidia y que provoca que Tetsuo fluctúe durante toda la película como compañero o antagonista del líder de la banda. Es una cuerda en tensión que está al borde de la rotura. Hay una ensoñación de Tetsuo donde el mundo alrededor se desmorona mientras él y Kaneda se miran separados por pocos metros. Aparecen como niños y él intenta alcanzarlo para ser salvado de la destrucción. En una imagen de gran belleza sus manos, brazos y cuerpo empiezan a desmoronarse y romperse como si un jarrón de porcelana chocase contra el suelo. Su fragilidad lejos de Kaneda aumenta, pero también su independencia.


 La película tiene momentos épicos con escenas de acción e imágenes elevadas al cine de culto. La moto de Kaneda, que a veces recuerda al estilo de moto de la película Tron, es una moto eléctrica de gran cubicaje y de gran belleza. Kaneda representa el héroe y su moto es su montura. Esta moto ya es un icono del cine.


La JUVENTUD, en contraposición al gobierno y al ejército, se muestra en la película como una generación sin esperanza y sin futuro, un sentimiento de pérdida muy habitual en la década de los 80 y del estilo de música PUNK de la época cuando fue escrito el manga. Esta visión ciberpunk de esa diferencia generacional se acentúa por la crisis que NeoTokio parece estar sufriendo.
¡Si fracasáis en esta escuela no tendréis más oportunidades!”- se le escucha a un profesor. Se intuye que aunque estudien no parece existir una salida para la juventud. De hecho hay un mensaje en la puerta del bar donde advierte “Adults only” y da la sensación de que es un mensaje del sentir de una sociedad que excluye a la juventud en general, y no solo un mensaje de acceso al local.
En resumen, una sociedad de bases injustas donde las revueltas, el terrorismo, el integrismo religioso y los grupos filoanarquistas constituyen la oposición a un gobierno autoritario, violento y represor. La representación del gobierno es reflejada en el filme mediante un consejo de adultos y ancianos, de banqueros y políticos, incapaces de entenderse mientras el país perece. Caos.

En el lado rebelde aparece otro doble pilar. Key (ケイ) y Ryu. Key es una activista que lucha por la libertad y cuyo líder, al que admira, es Ryu. Key es la conexión necesaria para el desarrollo de la historia de Kaneda con Tetsuo. Cuando Kaneda se une a Key, Tetsuo inicia su periplo en solitario al autoconocimiento y la transformación. Ese periplo es la emancipación, la independencia pero también la corrupción, el poder y la búsqueda del concepto de “superhombre”, de evolución y destrucción. Akira, que, sin aparecer, está presente en toda la obra empieza a plantar su semilla en el alma de Tetsuo. 

El otro doble pilar es el coronel Taisa, jefe militar del proyecto AKIRA, y el doctor, responsable científico del mismo. Y hay una trinidad de niños-ancianos llamados los números, (25,26 y 27) que provocan el renacer de Tetsuo-Akira y guían su camino. Estarán omnipresentes en toda la película. La crítica al desempeño de una ciencia sin bioética, y al uso del conocimiento humano sin fronteras con el único objetivo de aumentar la capacidad de destrucción de un estado militar imperante en NeoTokio, es uno de los temas fundamentales de la película en cuanto a la crítica sobre el poder y la responsabilidad inherente que la humanidad debe poseer. Jugar a ser Dios, el moderno Prometeo que se vuelve contra su creador, y el salto evolutivo, referencia de “2001, una Odisea en el espacio” (Kubrick). Referencias claras de un escalón representado por Akira en esta película y por el impresionante monolito negro en la de Kubrick. El mono que adquiere la consciencia, aquí pretende ser el hombre que se eleva al concepto de superhombre en busca de una supracultura.

Como si de una alegoría del mito clásico se tratase tenemos al oráculo representado por la niña-anciana del proyecto AKIRA, un héroe montando su “caballo rojo” y un monstruo nacido de la incomprensión, la soledad y el complejo.

Una línea temporal que se inicia en la antigua Tokio, en la tradición, que sigue con la destrucción de Akira, la guerra, la posguerra, el terrorismo, el integrismo religioso, el miedo y la represión. Nace un integrismo religioso que clama y reza por la segunda venida de Akira, como si de un Mesías de la destrucción se tratase. Una sociedad corrompida, necesitada de un diluvio universal, una explosión divina y un renacimiento de la virtud. Todo es una bomba y no se necesita a Akira, realmente, para que todo explote.

La muerte de Yamagata, un personaje menor, supone la inflexión donde Kaneda deja de ser el protector para convertirse en el ejecutor. Hay que parar a Tetsuo-Akira cuyo poder inconmensurable le hace convertirse en un monstruo, en la amenaza de la destrucción total.

El simbolismo en la película es constante y un ejemplo es cuando Tetsuo agarra un trapo rojo y se lo coloca como capa. Se ha convertido en un superhombre, en un hombre fuerte, independiente de Kaneda, y con mucho poder.



 Akira es una obra de arte, es una película única cuyo presupuesto fue de 10 millones de dólares, algo inaudito para un proyecto de animación, y que no hubiera sido posible sin la conjunción de diversas productoras formando el proyecto de financiación llamado “COMITÉ AKIRA”. Se basa en su manga homónimo, incompleto en 1988, y que fue terminado (de forma diferente) por Otomo años después. Algunos rumores apuntan a que fue una charla con Alejandro Jodorowsky (creador de “El Incal”, entre otras muchas obras) lo que inspiró a Otomo para el final del manga (cómic). El caso es que la recaudación solo en Japón fue de 50 millones de dólares y la distribución al resto del mundo también fue igual o más productiva. En cuanto a la distribución en EEUU se dice que Spielberg y George Lucas rechazaron distribuirla aludiendo que no sería entendida por el público occidental. La realidad fue que se convirtió en un triunfo mundial y supuso la apertura del manga y el anime al mundo de una forma que antes hubiera sido impensable. Los hechos reafirmaron que estábamos ante una historia de carácter universal y no centrada en el sentir japonés. Esta obra ciberpunk, aunque influenciada por referentes como Blade Runner, Mad Max, 2001, Odisea en el espacio, … es y será una obra única y original.


Su ritmo es correcto y aunque alguno lo niegue sus tres actos principales, véase 1- persecución de los motoristas y presentación de los personajes, 2- huida del hospital y retrospección de Tetsuo , 3- desenlace de Tetsuo y estadio olímpico de NeoTokio, reparten el ritmo con abundantes escenas de acción y está perlada de filosofía metafísica. Un cóctel complejo y lleno de éxito.

Se convierte así en un anime imprescindible donde su persecución de motos se coloca entre las mejores escenas de acción del cine, y que por su belleza quería dejarle el honor de cerrar este comentario-crítica. “The Clowns vs The Capsules” : las luces de los faros se alargan dibujando la trayectoria de unas motocicletas unidas a unos caballeros que luchan por la victoria. Una escena única que todo cinéfilo debe conocer y que sirve como excusa para mostrarnos las capacidades técnicas de una animación que no tenía rival. Nos muestran en una escena de 5 minutos a los personajes, sus vinculaciones y a la gran ciudad que es y será en el mundo del cine NeoTokio.


By moanbe ;-)

Desaparecido en combate II (1985, Lance Hool) Missing in action II



Muy buenas “ochenters”, cogemos nuestro Delorean y nos trasladamos a 1985, fecha en la cual tuvo lugar el estreno de la película que vamos a comentar hoy: “Desaparecido en Combate II”.

Lo primero que hay que decir de ella, es que no nos dejemos engañar por su título, puesto que no es una secuela, sino que es una precuela, es decir, se nos cuentan los hechos acaecidos previamente a lo ocurrido en “ Desaparecido en Combate”.

SINOPSIS:

El coronel James Braddock es apresado por el ejército vietnamita en 1972, acusado de crímenes de guerra contra el pueblo vietnamita. Diez años después y ante los continuos abusos a los que son sometidos él y sus soldados, Braddock decide tomarse justa venganza y escapar de su cautiverio.



OPINIÓN:

Como he comentado previamente lo que se nos cuenta, son los hechos acaecidos anteriormente a “Desaparecido en Combate”. El caso es que ambos films fueron rodados a la vez y viendo el resultado de una y otra, se decidió estrenar primero “Desaparecido en Combate” y posteriormente ésta, que visto lo visto, mejor se hubiesen ahorrado estrenarla y lo mejor hubiese sido dejarlo en la caja de los guiones olvidados.

En esta ocasión pasamos de lo que era un panfleto puramente patriota como era la anterior película de Norris, “Invasión USA” a un panfleto también patriota pero a la vez de denuncia por el abandono al que eran sometidos los soldados que aún perduraban encerrados en los campos de concentración o de cultivo de opio vietnamitas, sin que la por entonces administración Reagan hiciese nada por remediarlo.

El inicio nos lleva a la captura de nuestros soldados, cuando son abatidos en su helicóptero y de ahí directamente damos un salto en el tiempo de diez años y aquí empieza la fase más anodina de la película.

Nos pasamos una hora viendo como el coronel Yin y su cómplice Lao, hacen la vida imposible a Braddock y cía y teniendo como cómplice al americano Nester, cuyo papel no es más que el de un maniquí puesto para hacer bulto en el film, puesto que se limita a poner su sonrisa y lucir palmito en la pelea que tiene con Norris, aparte de ser un mero colaborador sin nada que aportar siendo un personaje aburrido y carente de sentido.



A Chuck Norris en ciertos momentos parece que el personaje le provoca desgana y el Profesor Tanaka ( Lao) y Soon-Tek Ho ( Yin) están completamente desaprovechados y parece que están en pantalla por el mero hecho de llenarse los bolsillos. La pena es que ni siquiera la banda sonora de Brian May ayuda a que se nos haga más liviano el metraje…hasta que llegamos a la media hora final y hombre, ahora sí que merece la pena haber aguantado sin dormirse para ver la película.

Braddock desesperado, decide dar rienda suelta al guerrero que lleva dentro y nos empieza a dejar escenas marca de la casa, como aquella en la que prende fuego a los soldados vietnamitas que vigilan el puente colgante o como hace volar el campamento entero.

Luego la huida con Mazilli es muy dinámica, con el cerco por parte de los soldados vietnamitas y como se deshacen de ellos, con granadas y a base de darle buen uso a la metralleta.

Lo mejor se supone que quedaría para el final con el enfrentamiento entre Yin y Braddock, pero…la pele es un querer y no poder, los golpes no son nada realistas y nunca parece que esté equilibrada la pelea, puesto que se ve desde el inicio que Braddock le va a dar una buena tunda de palos…pero claro está, siendo Norris, las cosas deben finalizar al más puro estilo americano, es decir, con muchos fuegos y para eso nos quedamos con esa voladura por los aires de la casa de Yin.

Una película ciertamente olvidable y que sin duda es una de las peores que hizo Norris para la Cannon.

Próxima parada : “Delta Force”

JOSE MARÍA MOLANO




Peligrosamente juntos (1986, Ivan Reitman) Legal Eagles


Peligrosamente juntos (Legal Eagles, Universal Pictures, 1986) es un Thriller judicial con toques de comedia romántica ambientado en el mundo del arte moderno de Nueva York. Fue dirigida por el maestro de la comedia ochentera Ivan Reitman (El pelotón chiflado, Cazafantasmas o Poli de guardería), y protagonizada por el gran Robert Redford y dos estrellas emergentes de la década: Debra Winger y Daryl Hannah.

Sus puntos fuertes: El excelente reparto, un guión efectivo y las gotas justas de acción, intriga, humor y romance. Su punto débil: Se trata de una película de género que resulta entretenida y se ve con agrado, pero no pasa de ahí.


EL REPARTO

Aunque la estrella de la película es, sin duda, Robert Redford, consigue no acaparar la pantalla y sabe ceder protagonismo a sus dos partenaires femeninas, sobre todo a Debra Winger, que está colosal como joven abogada intrépida e idealista.

Redford se interpreta a sí mismo como, Tom Logan, un fiscal cuarentón, divorciado, atractivo y con una hija adolescente que le quiere “enrollar” con el personaje de Debra Winger. Logan no dudará en poner en peligro su brillante y prometedora carrera como aspirante a fiscal del distrito al descubrir un turbio caso de asesinato y robo de obras de arte.

Debra Winger es Laura Kelly, una abogada de causas perdidas que suele tener siempre a Logan como rival en el estrado. Ella le admira como letrado y acabará enamorándose de él cuando unan sus fuerzas para resolver el misterio que envuelve a su cliente Chelsea Reardon, el tercer vértice del triángulo, que interpreta Daryl Hannah (la replicante Pris de Blade Runner y que acababa de hacer de sirena en el taquillazo 1, 2, 3, Splash). Su papel, más breve y contenido (muy acorde con su registro interpretativo), es el de una joven artista conceptual, hija de un famoso pintor muerto en extrañas circunstancias, y que es acusada de robar un cuadro de su padre en una famosa galería neoyorquina.

Las dos actrices interpretan personajes complejos, nada esterotipados y llenos de matices. Winger consigue salir de sus papeles de “novia de” de principios de los ochenta (Urban Cowboy con John Travolta u Oficial y caballero con Richard Gere), y con su actuación cargada de ingenio consigue incluso “robarle” escenas al mismísimo Robert Redford. Por su parte Hannah, aunque su personaje tiene una innegable carga erótica, sabe transmitir la naturalidad creativa del artista.

El reparto lo completan secundarios de lujo como Brian Dehenny (al que recordamos como el policía de Rambo Acorralado), aquí también encasillado en el papel del villano agente Cávanough, y el británico Terence Stamp (El malvado general Zod de Superman), que interpreta a Victor Taft, el retorcido dueño de la galería de arte de cuyo asesinato también se va a acusar a Chelsea (Hannah).


LA TRAMA

El argumento es el de un policíaco clásico, y gira en torno al triángulo que forman los tres protagonistas: El fiscal, la abogada defensora, y la acusada. En todo momento se juega con la ambigüedad y el malentendido en torno al macguffin del filme (recurso que hace de hilo conductor de la trama), que en este caso es la propia Chelsea y el cuadro que supuestamente le regaló su padre y ella trata de robar de la galería Taft. En un primer momento ella parece culpable tanto del robo como del asesinato del galerista interpretado por Stamp, pero fiscal y abogada van a descubrir que tras el glamour de los coleccionistas de la alta sociedad neoyorquina, se esconde un oscuro entramado de tráfico ilegal de obras de arte que destapará que la muerte del padre de Chelsea fue un asesinato, y ella es inocente y la propietaria legítima del cuadro en cuestión.

Junto a la trama principal, discurren varias subtramas paralelas y convergentes en las que entra la acción o el humor: la romántica, con el triángulo amoroso de Logan con Chelsea primero y con Laura después, la de la hogareña vida del cuarentón divorciado que ve a su hija adolescente una vez por semana, o la que sucede en el juzgado, en los diferentes procesos y alegatos (en la que Redford se hace guiños a sí mismo, con referencias a su famosa mirada), y que tornará a la pareja Logan-Kelly, de rivales a socios cuando los dos asumen la defensa de Chelsea e investigan por su cuenta corriendo innumerables peligros como escapar de un almacén a punto de explotar para acabar en el río Hudson o la escena final del incendio.


LA AMBIENTACIÓN

La película nos permite, casi sin darnos cuenta, echar una mirada al arte moderno del siglo XX, de Picasso a Lichtenstein, pasando por Pollock o Mondrian. Muestra una performance contemporánea a cargo de Daryl Hanna en la que interpreta una canción, y también refleja la vanidad superficial de la alta sociedad de los ochenta, consumidora de arte moderno caro. La banda sonora corrió a cargo de un clásico como Elmer Bernstein y el tema principal de la película, “Love Touch”, lo interpretaba la estrella del pop Rod Steward. 


CONCLUSIÓN

Peligrosamente juntos es cine de calidad, para disfrutar de una intriga judicial romántica y con “Happy end”, y si además eres aficionado al arte, mejor que mejor.

Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ





Invasión USA (1985, Joseph Zito) Invasion U.S.A.



Buenas, ochenters. Hoy volvemos a coger nuestro Delorean y nos trasladamos a mil novecientos ochenta y cinco, concretamente al veintisiete de septiembre, fecha de estreno en los USA de la película que vamos a tratar de analizar a continuación.


SINOPSIS

El agente del gobierno Matt Hunter, debe acudir a la llamada de auxilio de su país ante la presencia del espía ruso Mikhail Rostov, el cual ha urdido un plan para invadir los USA partiendo de las costas de Miami.

OPINIÓN

Muestra clara del cine más puramente patriótico americano de mediados de los ochenta, intentando mostrar la fuerza que tendría los USA en caso de una posible invasión…es decir que “a nosotros no nos tose ni Dios y encima contamos con Chuck Norris”.

El caso es que por desgracia, como hemos podido comprobar posteriormente, los USA ya han sufrido desde 2001el terrorismo en sus carnes, con lo que su presupuesta fortaleza, no ha sido tal y como nos la mostraban en el cine…aunque me voy por la ramas y mejor enfoco lo que nos interesa, es decir la película.

Para el que escribe, que tuvo el placer de disfrutarla acompañado de su padre en el estreno en cines, esta es una de las mejores películas protagonizadas por Norris, a pesar de que las escenas de diálogo de él son más bien escasas ( de hecho el guión lo firmó él junto a James Bruner), las escenas de acción son de esas que te quedan marcadas en la retina, no ya por su espectacularidad, sino porque en cierto modo algunas se han quedado en la retina como impactantes ( cuando le clava el cuchillo en la mano al confidente de Rostov), brutales ( el asesinato que perpetra Rostov , castrando a tiro limpio al narcotraficante interpretado por Billy Drago, aquí en uno de sus primeros papeles, a la vez que le clava el “turutu” hasta el fondo de la nariz a la chica que se encarga de comprobar la calidad de la droga), icónicas (el final sin dudas, Chuck le dice a Rostov: “Ha llegado tu hora” y cuando éste se gira Norris le descerraja un bazocazo pulverizándolo y dando fin a la película).


Interesante es el modo en el que Norris y Bruner se devanaron los sesos, para alcanzar la idea en la que mediante una genial argucia, consiguen que Norris sea incriminado como culpable de los atentados y de ese modo atraer a todo el ejército de Rostov al lugar donde se presupone que está encerrado Norris, mientras las tropas de la Guardia Nacional rodean el edificio emboscando a todo el equipo ruso.

Equipo ruso que por otra parte, si nos fijamos detenidamente chirria por todos los lados, ya que lejos de parecer un ejército, más bien parecen unos pandilleros del Bronx rescatados de los restos de “Warriors” y a los que se les han dado armas con munición inagotable…ni un solo cambio de cargador en todas las escenas y del lanzacohetes que Rostov usa en la urbanización que vamos a decir, si de una tirada se carga cinco…cuando sólo tienen un proyectil como munición. Milagros del cine no vayáis a creer otra cosa.



En fin, que a mí personalmente me ha parecido muy disfrutable, ha envejecido muy bien y las escenas de acción han sido muy bien rodadas por Joseph Zito ( las escenas con los coches son de esas que puedes ver sin llegar a marearte de los tumbos) y si bien su temática pasado el tiempo en cierto modo ha sido premonitoria, desde el punto de vista cinéfilo, es una muy defendible cinta de la mejor acción de los años ochenta.

OCHENTESIDADES
  • Hasta el 2007 era la segunda película más alquilada en la major MGM, tras “Lo que el viento se llevó”
  • La escena en la que Rostov destruye la urbanización, de hecho fue realizada realmente, ya que se iba a realizar la extensión de la autopista del aeropuerto de Hartsfield.
  • Chuck Norris había elegido a Whoopi Goldberg para el rol de la periodista, pero Zito prefería a otra actriz que tuviese menos vis cómica que la actriz afroamericana.
  • La película iba a tener una secuela llamada “La Fuerza de la Venganza”, pero Norris desestimó participar en ella, por lo que el papel recayó sobre la por entonces estrella emergente Michael Dudikoff y por ende hubo que reescribirla como una película independiente, aunque el protagonista continuase siendo Matt Hunter.
JOSE MARÍA MOLANO








Código de silencio (1985, Andrew Davis) Code of silence


CÓDIGO DE SILENCIO

Hoy cogemos el Delorean y nos trasladamos a mil novecientos ochenta y cinco.
Este año es para quien os escribe estas líneas, el mejor año en cuanto a producción de joyas de nuestra añorada época y para ello os dejo un pequeño listado y así os hacéis una idea de lo que os digo:
  • Terminator
  • Los Goonies
  • Lady Halcón
  • El Club de los cinco
  • Mad Max III
  • El Jinete pálido
Estos son sólo unos pocos ejemplos de la calidad cinematográfica que había en aquella época y en la que tuvimos el estreno de una de las películas más destacables de Chuck Norris: “Código de silencio”.

SINOPSIS

Dos agentes de policía son asesinados en medio de una operación contra el tráfico de drogas. La investigación recae sobre los hombros de Eddie Cusack ( Norris) el cual se verá envuelto en una pelea entre familias por el monopolio del tráfico de drogas y venganza por el asesinato en el que se vieron involucrados los policías.


OPINIÓN

Notable producto a mayor gloria de Chuck Norris, marcando el acento en su modo “Lone Wolf” de trabajar que ya pudimos observar en “Mc Quade”. Esta vez además está solo de verdad, ya que sus compañeros en cierto momento le dan la espalda, por no apoyar a un compañero acusado de homicidio voluntario de un civil ( acusado con razón y causa que defiende Norris).

Acorde a su estatus de estrella, veremos a Norris acompañado por un secundario de lujo como Dennis Farina y el imborrable villano encarnado en la persona de Henry Silva, un villano de esos que con sólo mirarte ya te acojonaba porque seamos sinceros, vemos a este hombre frente a nosotros y como esboce esa medio sonrisa, seguro que a más de uno/a nos entraban las ganas de salir pitando.

Las escenas de acción son dignas de nuestro protagonista como aquella que tiene lugar en los billares enfrentándose solo a cerca de veinte pandilleros o aquellas que tienen lugar al final de la película en la que esta vez se hace acompañar por ese robot policía, el cual visto con perspectiva hacia nuestra época actual, segur que se lo cepillaban en un decir Jesús, viendo la velocidad de tortuga con reuma a la que se movía el cacharrete.

Destacar la notable dirección de Andy Davis ( El Fugitivo), en la que no escatima en ofrecernos la crudeza de los asesinatos que son cometidos por el equipo de Silva así como mantener un ritmo alto para lo que era el cine de acción de la época de modo que los apenas noventa y cinco minutos se nos pasan muy rápido.


OCHENTESIDADES
  • El papel de Norris había sido ofrecido a Clint Eastwood pero éste estaba comprometido para la realización de “ El Jinete Pálido”
  • Dennis Farina era, en el momento del rodaje un verdadero policía, que trabajaba en el departamento de Chicago, lugar donde se rodaron la mayor parte de las localizaciones de la película
  • También se pensó para el papel de Norris en Kris Krisofferson , el cual había sufrido un batacazo con “ Las Puertas del Cielo”, pero también la declinó para hacer “”Flashpoint”
  • Considerada como “Harry el Sucio” al “NorriS Style”, es la segunda película con más recaudación de Norris tras “Desaparecido en Combate”
  • Henry Silva desempeñó el mismo rol en otra película de similars características protagonizada por el bigotudo Burt Reynolds , llamada la “Brigada de Sharky”.


Por José María Molano

Desaparecido en combate (1984, Joseph Zito) Missing in action



Hoy cogemos nuestro Delorean y regresamos al año 1984, aunque en España el film del que os voy a hablar hoy no se estrenó hasta un año después.

SINOPSIS:

Tras pasar siete años en un campo de prisioneros en Vietnam, el coronel Braddock consigue volver a su país, pero sabiendo que muchos de sus compatriotas aún siguen encerrados, decide aprovechar una misión diplomática estadounidense, para regresar e intentar localizar y rescatar a esos soldados que aún siguen confinados, tiempo después de acabada la guerra.



OPINIÓN:

La factoría Canon puso en manos del correcto Joseph Zito,( Viernes 13: el último capítulo o Red Scorpion) esta bélica película, descaradamente patriótica y encabezada por la estrella marcial Chuck Norris.

Apoyada en una decente banda sonora, y sumergiéndonos en la selva vietnamieta, en la comunista Saigon o en la decadente Tailandia mostrándonosla como un lugar de vicio, suciedad y corrupción ( prostitutas, strippers desnudas, calles sin asfaltar ) y aunque la verdad es que fue rodada en Filipinas esta película es una de las muchas que se hicieron por aquellos años, como una especie de manifiesto protesta en contra de la política tomada por Estados Unidos en la guerra de Vietnam y en el abandono que se hizo de muchos soldados, los cuales se sospechaba que siguieron confinados en centros de prisioneros, mucho tiempo después de que hubiese finalizado la contienda.

Con un estilo muy ochentero en las escenas de acción y con un Norris en plena forma y siguiendo los cánones de películas similares, como por ejemplo Acorralado, aunque ésta se centraba más bien en los problemas de la vuelta a casa tras la contienda ( si bien es cierto que en el inicio del film, Braddock a través de flashbacks, no para de recordar todas las penalidades sufridas en su confinamiento, las cuales devienen en su decisión de retornar a Vietnam), la película es muy entretenida, con unos veinte minutos finales intensos, con sucesivos tiroteos y explosiones con nuestro héroe en plan “destroyer” y llevando a buen puerto su misión.

Escenas como la destrucción del campamento vietnamita, él solito, por supuesto, que para eso es Chuck o las finales en las que se deshace de los soldados a base de metralleta, son escenas por las que siempre se recuerda esta película, porque luego serían copiadas, bien en parodias como Hot Shots o bien en otras películas de acción.

En mi opinión es una de las mejores películas de Norris, alejado de sus roles marciales y marcando las pautas que le iban a convertir en uno de los mejores action-man de los ochenta y parte de los noventa, además de ser el inicio de una trilogía y de un personaje que le iban a dar buenos réditos a lo largo de décadas, pesto que treinta y dos años desùés, todos seguimos recordando al coronel Braddock junto a John Rambo, como los iconos por antonomasia del cine bélico americano de los ochenta.



OCHENTESIDADES:
  • Uno de los especialistas que trabajaron con el equipo no fe otro que otro de los action-man por excelencia de aquella época: Jean Claude Van Damme.
  • Ésta fue la primera de las cinco películas que Norris protagonizó para la factoría Cannon y por las que percibió una cifra nada desdeñable para la época de un millón de dólares por film.
  • Aaron Norris, hermano de Chuck, sería el responsable de los especialistas para la trilogía entera.
  • Este film y su secuela fueron rodadas seguidas, pero al visionarla, los productores se dieron cuenta que ésta era mejor y decidieron que la secuela sería en realidad una precuela, que mostraría los acontecimientos previos a este film.
  • Chuck Norris quiso protagonizar esta película, como un sentido homenaje a su hermano pequeño Wieland caído en combate en 1970 en la Guerra de Vietnam.
  • Rodada entre Junio y Octubre de 1984 su recaudación fue de 23.000.000 dólares sólo en USA.

Nos vemos en la siguiente review ochenters.


Por José María Molano 



Espías como nosotros (1985, John Landis) Spies Like Us


Espías como nosotros (1985)

Por Víctor Sánchez González

Espías como nosotros (John Landis, 1985), es una divertidísima comedia ambientada en el tenso conflicto Estados Unidos-URSS de mediados de los años ochenta; un ejemplo de cómo se puede hacer cine de actualidad geopolítica en clave de humor y parodia, del director de Desmadre a la americana.


Sus puntos fuertes: la pareja protagonista (Chevy Chase y Dan Aykroid, dos cómicos de relumbrón, entonces en lo más alto de su carrera), la pareja creativa Aykroid-Landis (guionista y director, con un texto lleno de gags hilarantes llevados con efectividad a la pantalla), el magnífico elenco de secundarios (encabezados por Steve Forrest), y su mensaje conciliador y optimista en plena Guerra Fría. Su punto débil: aunque de forma sutil y contenida (no tan descaradamente como algunos productos de acción de la década), toma partido del lado americano en el conflicto.

EL ARGUMENTO

Emmet Fritz-Hume (Chase) y Austin Millbarge (Aykroid), son dos funcionarios de poca monta que se presentan a las pruebas para hacerse espías. Tras un examen desastroso, son reclutados para una acción encubierta en el extranjero, que les llevará desde el Medio Oriente al mismísimo corazón de la Unión Soviética, donde, con la ayuda de un grupo de militares rusos, tratarán de evitar un conflicto nuclear global.


EL REPARTO

Los divos absolutos de la película son Chevy Chase y Dan Aykroid, auténticas estrellas de la comedia ochentera que provenían, como Bill Murray o John Belushi, de la inagotable cantera del show televisivo “Saturday Night Live”. Chase es un “caradura” con habilidades diplomáticas que se junta por casualidad con un despistado experto en decodificación (Aykroid), y ambos se convertirán en atribulados espías.

El protagonismo femenino corre a cargo de dos actrices y modelos: Donna Dixon, casada entonces con el propio Aykroid, que interpreta a una bella agente de la CIA, y Vanesa Angel (conocida por la serie “La mujer explosiva” y que estuvo a punto de interpretar a “Xena la princesa guerrera”), que hace de militar rusa. Ambos papeles tienen una gran carga erótica y escasa relevancia argumental más allá de convertirse en objeto de deseo de los protagonistas masculinos, algo, por otra parte, muy habitual en el cine de entonces (por cierto, Dan Aykroid, autor del guión, “enrolla” a su esposa con el personaje de Chase en vez de con el suyo).

El malo de la película no es otro que el “SWAT” Steve Forrest, que interpreta a un desquiciado general de las fuerzas aéreas empeñado en desatar por su cuenta la tercera guerra mundial para que prevalezca el “modo de vida americano.”

Les acompañan secundarios como Bruce Davison (Agente del gobierno) o Bernie Casie (el “malencarado” coronel instructor), así como un montón de caras conocidas en breves cameos: Desde Frank Oz (El actor, director y marionetista que pone voz a Joda en Star Wars, que interpreta al profesor del examen), pasando por los también directores Terry Gilliam, Joel Cohen, Sam Raimi y el mago de los efectos especiales Ray Harryhausen (en las desternillantes escenas de los doctores), el cantante B. B. King, el cómico Martin Brest, y hasta el mismísimo Bob Hope, ya muy anciano pero con su chispa de siempre, que asoma la cabeza apenas un instante en una tienda de campaña.


AMBIENTACIÓN HISTÓRICA

Pese a ser una comedia de entretenimiento, Espías como nosotros refleja el ambiente de permanente desconfianza que viven en los primeros ochenta las denominadas entonces “dos superpotencias”, Estados Unidos y la URSS, con sus ejércitos en una descontrolada escalada nuclear que llevaba inexorablemente a lo que se denominó “destrucción mutua asegurada” (Siglas en ingles MAD, “loco”; los americanos desplegando en Europa Occidental sus misiles Persing y Cruise y los rusos copando sus bosques con las plataformas móviles de SS-20), y los dos con el espionaje como principal arma para obtener información del otro. Una inestabilidad acrecentada si cabe por la agresiva política exterior llevada a cabo por la administración Reagan (que también trata de utilizar el cine como herramienta de propaganda política contra el enemigo comunista), y que coincide con los breves y sucesivos liderazgos en Moscú hasta la llegada de Gorbachov (un pacifista convencido que acabará arrastrando al viejo “cowboy” americano a la mesa de desarme, algo que se anticipa también en el gag final de la película en el que los dos países negocian ya la paz). 


ESCENAS HILARANTES

Desde el principio, la película es una sucesión de escenas a cual más divertida, desde el comienzo, cuando Fritz-Hume está haciendo que estudia en plena oficina mientras ve en su pantalla una vieja película de Ronald Reagan.
Muy poco después, la graciosísima secuencia del examen, en la que Chevy Chase saca a pasear todo su arsenal de humor físico y chusco, desde la flatulencia a las caídas, pasando por sus incontables gadgets, trucos y chuletas para copiar, implicando casi sin querer a su “nuevo amigo” Aykroid.
Rápidamente y de forma sorpresiva, ambos son ascendidos a espías de “nivel 10” y enviados a un campamento para entrenarse en el que su comportamiento es tronchantemente desastroso. Aun así, son enviados a Oriente Medio, donde se hacen pasar por eminentes doctores en dos escenas memorables (la del saludo, “doctor, doctor”, y la de la operación “a vida o muerte”). De allí pasan a la frontera soviética por las heladas montañas y, para no ser descubiertos, improvisan un destartalado escenario con luces en plena nieve para hacerse pasar por extraterrestres en la secuencia más famosa del film.
Al final acabarán en un pequeño campamento militar ruso que custodia un misil nuclear donde descubren que se su misión es un señuelo, ideado por un general americano para desatar la guerra total.
En esta parte, aunque también con una buena dosis de humor, se muestra a los rusos como personas de carne y hueso, no tan distintos de nosotros, y no como en otros filmes de la época en los que aparecen retratados siempre como pérfidos monstruos sin alma. Al final todos tienen los mismos anhelos de paz, amor y fraternidad, y colaboran para reprogramar y anular la secuencia de lanzamientos y juntos salvar el mundo.

CONCLUSIÓN

Más en la línea comercial de “Que vienen los rusos” de 1966, que en la sátira mordaz de la excelente “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” (Stanley Kubrick, 1964), Espías como nosotros es una más de las comedias ochenteras de Aykroid y su grupo de amigos humoristas como El pelotón chiflado o Cazafantasmas. Esta vez con el telón de fondo de la Guerra Fría.

Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ