Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Rojo Oscuro (1975- Darío Argento) Profondo Rosso.


ROJO OSCURO (PROFONDO ROSSO).1975.

 

Hoy quiero comenzar un ciclo sobre el maestro y genio italiano Dario Argento.
 
 Escribiré y desgranaré algunas de sus obras más importantes dentro del subgénero italiano conocido como cine Giallo.
 
 Para empezar nada mejor que una de sus obras más conocidas, respetadas y veneradas por los fans del género giallo y de su posterior transformación al género slasher.

Rojo Oscuro fue realizada en 1975. La dirección y el guion corren a cargo de Dario Argento y la música, de la cual hablaremos más adelante, a cargo de Girogio Gaslini y del grupo de rock Progresivo italiano Goblin.


 

Antes de hablar de la película en sí, quiero comentar algo sobre el género giallo (del cual me considero fan), este género cinematográfico surge a raíz de unas novelas italianas de argumento policiaco y detectivesco con una mezcla de literatura Pulp y el thriller americano. Al trasladarse al cine, se convirtió en un género casi de serie B con tintes gore, sexo y mucho del cine gótico italiano. El giallo adoptó muchos tópicos para diferenciarla de otros géneros. Casi siempre usaba repetitivamente unos argumentos algo similares, en los que un asesino implacable y despiadado comienza a cometer horrendos asesinatos. Y un protagonista debe de hacer las labores de detective para tratar de esclarecer los crímenes. Normalmente no se ve al asesino hasta el final, mostrándonos falsas pistas durante toda la película. Como mucho se nos muestra o unos guantes, o unos zapatos o cualquier parte o indumentaria del asesino, pero su identidad no es  aclarada hasta justo el final de la película. Por norma general es un final explosivo, sorpresivo y sangriento. Argento, por decirlo de algún modo, fue el sucesor de Mario Bava, que es otro de los grandes exponentes del Giallo.
Aquí os dejo un enlace a mi artículo sobre Giallo:

 

 

 

Argumento:

En las primeras escenas presenciamos lo que es un supuesto crimen mientras suena una canción infantil (School at night de  Giorgio Gaslini). La escena acaba con un cuchillo ensangrentado que cae a los pies de una figura infantil.
 

En las siguientes escenas se nos muestra una especie de charla a cargo de una especie de médium. La cual dice que puede percibir lo que la gente piensa en el momento. En ese mismo teatro la médium parece sintonizar mentalmente con una mente criminal que se haya ahí en ese mismo momento. La persona en cuestión parece darse por aludida y se levanta para irse.
 

Tras la charla de la médium aparece en la película el que será el protagonista, que no es otro que un pianista inglés. Tras una charla con un colega que parece algo borracho, él es testigo de cómo se comete un asesinato. Ve a través de una ventana como la médium es asesinada. El pianista, que es vecino de la víctima, corre para auxiliarla, pero al llegar a la escena del crimen sólo logra encontrar el cadáver de la mujer y ve por la ventana como una persona en gabardina se aleja de la escena del crimen.
 

El caso es que este pianista, al parecer, tiene vocación de detective, y con la ayuda de una periodista local intenta averiguar que pasó y cuál es la identidad del asesino.
 

Antes de cada crimen, el director nos va mostrando distintos objetos que parecen juguetes infantiles para acabar  con objetos para asesinar, todo ello aderezado con la inquietante y agobiante música de Goblin.

Del asesino en cuestión sólo sabemos unos pocos aspectos o pistas, que siempre hace sonar la dichosa canción infantil, sus ojos exageradamente pintados de negro, una gabardina y unos guantes negros.

Durante toda la película va cometiendo sus atroces asesinatos mientras el pianista va acercándose encontrando pequeñas pistas con la ayuda de la periodista. Él mismo es acosado por el asesino en su propia casa. Argento intenta jugar al despiste con el espectador creando pistas falsas o falsos culpables, lo que hace que no se conozca la identidad del asesino hasta justo el final de la película, como buen Giallo.

 

Supongo que mucha gente que lea este artículo conocerá la película, pero espero también que haya mucha gente que no y que tras leerlo se anime, así que no quiero hacer spoiler y no voy a contar ni como acaba ni quien es el asesino o asesina, ya que es uno de los grandes valores de este tipo de cine.

Ahora quisiera escribir sobre otros aspectos de la película a parte del argumento. Para mí es una joya imprescindible, tengo que decir que soy un super fan del género de terror y en especial del slasher, y como muchos sabéis, el giallo, de algún modo es precursor del subgénero conocido como slaher.

La cinta me encanta en su conjunto, es una obra de arte magnífica e imprescindible. A parte de ser un Giallo 100%, en ella podemos ver referencias al maestro Hitchcock. El genial uso de primeros planos mezclados con travellings y la genialidad de meter muchos planos con cámara subjetiva, lo que hace meternos muy profundamente en el ambiente de la historia. Como buen Giallo, lo de menos es la historia y un guion más bien pobre y previsible, esto será un sello en la gran mayoría de giallos, lo que verdaderamente da valor a esta película es la ambientación. Por que como se puede observar no es una obra en la que los actores hagan grandes interpretaciones, más bien todo lo contrario. Las actuaciones son bastante mediocres, a veces con conversaciones y situaciones  bastante surrealistas. La manera de meter al pianista como protagonista para hacer que investigue, y de la presencia extraña y casi testimonial de la policía en toda la cinta. Tampoco vemos mucho cuidado en el montaje, se pueden observar varios fallos de raccord, y algunas escenas en las que los extras o figurantes dan mucho que pensar, ya que no se sabe muy bien que pintan ni en la escena ni en la película.
 

 Como ejemplo dejaré esta pequeña muestra de escenas que lo corroboran:
 

Lo bueno, lo grande y lo que engancha de esta gran película es la mezcla vertiginosa de primeros planos, planos subjetivos, planos generales tomados de forma nada convencional. El uso de componer las escenas como si fueran unos lienzos de pintura, con multitud e infinidad de detalles, el buen y acertado uso de colores.

En su época fue una película arriesgada y que rompió moldes, algo inverosímil para esos años era mostrar una relación homosexual y travestida.

La música, que decir de ella. Es única, es genial y es un acierto total. Desde la canción infantil a todos los temas de Goblin. Cada aparición del asesino es refrendada con una música que encumbra la escena para darle mayor dramatismo y suspense. Además es una música original y vanguardista, que, por decirlo de algún modo, rompió moldes. Ni que decir tiene que es un pilar fundamental de la película, sin esta música la cinta no pasaría de ser una película corriente y algo cutre, pero ahí estuvo el gran acierto de Dario Argento.

A día de hoy es una cinta de culto total, yo la  recomiendo totalmente, no defraudará a los amantes del terror clásico en general y al Giallo en particular. Una obra culmen e imprescindible en la carrera del señor Argento.

 

Ficha Técnica:

Direccion;        Darío Argento.

Guion;              Dario Argento.

Producción;     Dario Argento y Salvatore Argento.

Fotografía;       Luigi Kuvellier.

Montaje;           Franco Fraticelli.

Música;            Giorgio Gaslini y Goblin.

Protagonistas; David Hemmingngs, Daria Nicolidi, Gabrielle Lavia,      Macha Méril, Eros Pagni, Giulana Calandra y Piero Mazzinghi.

Nacionalidad;  Italiana.

Género;           Giallo.

 

 

Bueno, mi próximo artículo será sobre otra gran película del maestro Argento, será sobre Suspiria de 1985.
 
 Espero que os haya entretenido y como siempre digo, ¡Viva el CINE!.

 

 

Benjamín Carretero Montes.

Star Trek III, En busca de Spock (Star Trek III, The search of Spock, Leonard Nimoy, 1984)



Ochenters, nos hemos percatado de en la serie de reseñas sobre las pelis de Star Trek, nos habíamos dejado por el camino nada menos que En busca de Spock, así que vamos con ella.
Por entonces, Leonard Nimoy atravesaba por una etapa de desapego con el personaje que le había encumbrado y le había convertido en un icono a nivel mundial. No quería verse encasillado o siendo objeto de mofa en espacios de humor como el ácido Spitting Image de la televisión Británica. Estaba reciente la publicación de su primera autobiografía con el revelador título de “No soy Spock”, en la que reivindicaba el resto de su carrera artística y sus cualidades interpretativas más allá de las orejas de goma de Star Trek, sobre todo en los años setenta tanto en cine, teatro o televisión.

LEONARD NIMOY EN LA SILLA DEL DIRECTOR
         Mucho se ha escrito sobre ese desapego de Nimoy por su personaje: que estaba harto de Star Trek y exigió por contrato que muriera su personaje en “La ira de Khan”, que si no volvería jamás a ponerse las orejas de vulcaniano, que si Paramount le ofreció la silla del director para que volviera… En su posteror y definitivo libro de memorias “Yo soy Spock” , Nimoy lo niega todo, y ofrece su propia versión: fue él mismo quien se propuso para dirigir la tercera entrega, y los directivos de Paramount, entonces encabezados por Michael Eisner, el que luego sería presidente de Disney, se mostraron encantados con la idea, y, una vez más, Harve Bennet escribiría el guión, toda una garantía.
         Su compañero y amigo Bill Shatner, mucho más prosaico y desenfadado, reconoce en sus memorias ese desapego temporal de Nimoy con su personaje, pero que Star Trek iba tan lanzada en los ochenta, que, si no hubiera seguido Leonard Nimoy, los de Paramount hubieran puesto a otro diciendo “este es ahora Spock”, así que había que continuar.


EL ARGUMENTO
Tras el argumento único de “Star Trek, la película” y su relativo fracaso, el resto de los episodios iban a tener continuidad narrativa. Por tanto, para hablar de “En busca de Spock”, hay que retrotraerse al capítulo anterior, “La ira de Khan”. Recordemos: en el esfuerzo titánico por derrotar a su archienemigo por antonomasia, el capitán Kirk compromete al Enterprise hasta el punto de su destrucción total por sobrecarga en el reactor. Solo un miembro de la tripulación puede salvar a todos los demás: Spock, por su naturaleza vulcaniana tiene más resistencia a la radiación que los terrestres, “el bien común es más importante que el bien de unos pocos… o el de uno solo”. Por ello, se ofrece para entrar en el reactor y salvar la nave, pero queda atrapado en el interior y, en una de las escenas más emotivas de la serie de películas, y, podríamos decir, de todo género de ciencia ficción, se despide a través del cristal de su capitán con la frase “he sido y seré siempre… su amigo”.

Sin embargo, hay un detalle de esa memorable escena que pasa desapercibido, pero que en las revisiones se detecta a la primera: poco antes de entrar en el reactor, Spock le susurra al oído al Dr. McCoy “recuerda” y le toca levemente el cuello con dos dedos.
Le ha transmitido su katra, su conciencia, antes de morir, ser expulsado y caer con su sarcófago en el recién nacido planeta Génesis. Al principio de “En busca de Spock”, Sharek, su padre vulvaniano, se presenta ante Kirk para exigirle que le entregue el katra para llevarlo a Vulcano. Esto coincide con el extraño comportamiento que empieza a manifestar McCoy, enloquecido, incoherente y repitiendo que esto o aquello “no es lógico”. Conclusión: el Enterprise debe volver a Génesis para recuperar lo que quede de Spock y poder reintegrar su katra.
Con este MacGuffin (recurso que sirve de hilo conductor a la historia) y unos inevitables klingons como malvados, Benett y Nimoy se pusieron manos a la obra con el guión y el reparto.


LOS PERSONAJES
         No repetiremos de nuevo la lista de “los siete magníficos” de la franquicia, aunque sí nos detendremos en alguno de los nuevos personajes de la película. Todos estaban muy contentos con el trabajo de Kristie Alley como la oficial vulcana, protegida de Spock, Saavik, en “La ira de Khan” y en esta entrega tenía también un papel destacado.
Sin embargo, por una negligencia de los abogados de Paramount, en su contrato para “La ira de Khan” no se había incluido la rutinaria cláusula de compromiso ante posibles continuaciones (algo habitual, sobre todo con actores noveles como era el caso), así que la joven actriz era libre de negociar de nuevo para esta película, y su agente se descolgó con una cantidad exorbitante que la situaba a la altura de estrellas como DeForest Kelley que llevaba diecisiete años en la franquicia.
         Se intentó negociar una rebaja, pero ni ella ni su agente cedieron, así que hubo que recurrir a otra joven actriz, Robin Curtis, que desde el principio encajó en el papel, y dejó al director Nimoy, al equipo y a los fans muy satisfechos.

Para el malvado de turno se recurrió al siempre solvente Christopher Lloyd, que, recordemos, por entonces no era todavía el famoso Doc de “Regreso al futuro” sino tan solo una estrella televisiva por su papel en la serie “Taxi”. Interpretaría al renegado comandante Kruge (un papel para el que también se barajó a Edward James Olmos), y, pese a los kilos de maquillaje, hace un trabajo impecable como el líder klingon que quiere robar el secreto del Génesis para su raza.
         Como curiosidad, otro de los klingon, el lugarteniente Maltz, lo interpretó un por entonces desconocido John Larroquette (Juzgado de Guardia, El pelotón chiflado).

           En el bando de los héroes repetirían personajes de la anterior entrega, como el amor de juventud del capitán Kirk, la belleza madura Bibi Besch, como la Dr. Carol Marcus (por cierto, impresionante el parecido que se buscó para la reciente “Star Trek, en la oscuridad” con la actriz Alice Eve), y el hijo de ambos, David, interpretado por el joven Merritt Butrick. 


Además, por exigencia del director y como luego sucedería en “Misión: salvar la Tierra”, cada personaje de la serie original, tendría un papel relevante en la historia y momentos de lucimiento. Aunque sin duda, el “momentazo” de la película es cuando Saavik da la noticia a Kirk de que su hijo ha muerto asesinado por el renegado Klingon en la superficie del planeta Génesis. Nimoy dio libertad a su amigo Shatner para plantear la escena, que, en principio, se iba a basar en el derrumbamiento psicológico del personaje, sin embargo, al echarse para atrás, el actor tropezó y cayó, pero se continuó rodando. La escena quedó tan redonda que se positivó tal cual e impresiono tanto a los directivos de Paramount como a los fans en los cines. Después de la escena, propia de un drama Shakesperiano, Leonard Nimoy, medio en broma medio en serio, le dijo  a su amigo: “Bill, ha sido impresionante, deberías dedicarte a la dirección.”

DOS INCIDENTES EN EL RODAJE
         La escena final de la película iba a ser un combate a puñetazos entre Kirk y Kruge en un planeta Génesis en destrucción. Como el presupuesto aguantaba, se montó un impresionante set con decorados móviles que tenían que simular enormes rocas inestables por las que los protagonistas saltaban en su lucha. William Shatner cuenta en sus memorias que, en los ensayos, las rocas estuvieron a la altura de la ambiciosa escena; sin embargo, a la hora de rodar, “en vez de caer estruendosamente, rebotaban flácidamente como enormes zurullos de fibra de vidrio”. La verdad es que en las revisiones, la secuencia rezuma aroma a cartón piedra barato, no así el resto de los efectos especiales, encargados de nuevo a la prestigiosa ILM de George Lucas, que han resistido bastante bien el paso del tiempo.

         El otro incidente, según cuenta también Shatner, ocurrió el penúltimo día de rodaje cuando se declaró un incendio en el plató que amenazaba no solo los decorados de Star Trek para el último día, sino otras producciones inminentes como la propia serie T. J. Hooker, en la que tenía que participar él mismo unos días después. Así que, ni corto ni perezoso, el capitán Kirk, vestido con el uniforme de la flota estelar, se fue a por una manguera y se unió a los operarios que combatían el fuego de tal forma que “conseguimos aplacar las llamas y cuando llegaron los bomberos, la batalla casi había terminado”.

         El rodaje concluyó el 15 de octubre de 1983, y la película se estrenó el 1 de junio de 1984, con una buena acogida de crítica y la nada despreciable cifra de recaudación de 76 millones de dólares.

Por Víctor Sánchez González