Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

GIALLO.

 

 

Giallo, palabra de origen italiano, que significa amarillo. Y el porqué‚ de esta palabra radica en el color de las cubiertas de muchas obras policíacas de precio muy barato que se editaron en los años 30 en Italia. El cine Giallo tomó como referencia gran parte de las formas y argumentos de estas novelas.
 

 

El llamado cine Giallo es un subgénero, de origen italiano, que hace una amalgama entre el thriller, el terror y el suspense. Sus inicios se remontan allá  por el año 1963, donde un cineasta llamado Mario Bava realizó la película titulada La muchacha que sabía demasiado.

 

Ya he dicho que surge del género thriller, pero se diferencia de este estilo por abusar constantemente del recurso psicoanalítico, y por no dar mucha importancia a que la película tenga una trama coherente y sí dársela a la parte visual. Otro punto muy importante de diferenciación es el recrearse muchísimo en una violencia bastante explícita y con grandes dosis de morbosidad. Lo que verdaderamente asombra es la impresión de que todo esto es bastante deliberado, y es además su gran atractivo diferencial con respecto a otros géneros o subgéneros del cine de terror. Con respecto al thriller policiaco, del que hemos dicho ya que tiene su origen, se diferencia en que no centra toda la atención en descubrir quién es el asesino, si no que su foco principal se centra en el mismo crimen en s¡, el cual suele presentarse en unas larguísimas secuencias que suelen acabar en una bomba de violencia extrema.

Con el transcurso de los años, el Giallo tendió por aportar a los asesinos de fuerza u otras características rayando lo sobrenatural. Daba igual que el asesino fuera fornido o una mujer aparentemente débil, todos tenían gran fuerza para acabar con sus víctimas. Otra gran capacidad con la que dotan a estos asesinos es la de ser escrupulosamente sigilosos, tanto para entrar en el escenario de un crimen, como para fugarse sin ser vistos y sin dejar rastro ni pruebas. Todo esto, por decirlo de alguna manera, coloca al Giallo como precursor en películas del subgénero Slasher, en el cual el asesino es un ser con apariencia humana pero que acaba siendo la encarnación del mismo mal. Con poderes sobrehumanos y casi inmortales. Características que acogieron películas slaher como Viernes 13 y Halloween. De hecho, una película de 1971 de Mario Bava  BAHÍA DE SANGRE, es el antecesor e inspiración para grandes slashers como por ejemplo Viernes 13.
 

Aunque Mario Bava fue el precursor, el nombre más conocido y que más exportó este género más allá  del Atlántico, no es otro que un romano llamado DARÍO ARGENTO. Tuvo gran ‚éxito en los años 70, sobre todo por lo que se llamó la trilogía zoológica. EL PÁJARO DE LAS PLUMAS DE CRISTAL (1970), EL GATO DE LAS NUEVE COLAS (1971) y CUATRO MOSCAS SOBRE TERCIOPELO GRIS (1971). Digamos que para nada son sus mejores películas, pero seguramente son las que más contenido acumulan de la representación del Giallo. Son puro y estricto Giallo llevado al extremo. En la trilogía zoológica nos muestra muchas de las características que le encumbraron y le hicieron tan conocido en el cine. Su recurso fetiche es dejar que el protagonista tenga la clave del misterio sobre la identidad del asesino en el subconsciente, lo cual hace más fuerte y tenso el suspense. El misterio por el cual se revela al asesino lo deja para el final de la cinta, por norma general el recurso recurrente es a través de flashbacks, y tras la revelación suele haber una explosión bastante sangrienta y violenta.
 

Argento hacia también mucho hincapié‚ en la estética y revolucionó bastante por el uso de la cámara lenta. La composición pictórica, juegos de luces, el uso del color (sobre todo de tonos rojos) y la maestría al ejecutar los planos subjetivos. Tubo manías o fetiches que llevó a casi todas sus películas como la manía de sacar cortinas de terciopelo, imágenes de insectos algo muy recurrente para él como los primeros planos de ojos o de manos cubiertas de guantes.

Argento es uno de los más conocidos del género, pero muchos de los fans o seguidores del Giallo creen que el mejor de todos ellos es Lucio Fulci. Cuestión de gustos, como siempre. En mi humilde opinión el pódium lo compondrán, en este orden, Darío Argento, Lucio Fulci y Mario Bava. Pero ha habido muchos más directores de Giallo, con más o menos ‚éxito o fortuna, que también colaboraron en hacer del Giallo un subgénero de importante ‚éxito en los 60 y los 70. Nombrar‚ a otros como Sergio Martino,  Giulio Questi, Paolo Cavara o Francesco Barilli.

 




Como todo en la vida, tuvo su momento. Momento de gran auge y ‚éxito. Pero todo se acaba. Tras grandes y míticas obras como LA MUCHACHA QUE SABÍA DEMASIADO, SEIS MUJERES PARA EL ASESINO, EL PÁJARO DE LAS PLUMAS DE CRISTAL, LA COLA DEL ESCORPIÓN, UNA LAGARTIJA CON PIEL DE MUJER, VICIOS PROHIBIDOS, ROJO OSCURO, TÉNEBRE y PHENOMENA, el mismo Argento se desvió hacia el subgénero del terror sobrenatural (SUSPIRIA Y ROJO OSCURO), de las cuales bebió John Carpenter para urdir el personaje de Michael Myers y la saga de Halloween. Tras la aparición del subgénero slaher en los 70 y 80, comenzó el declive de las producciones de Gaillo, que fueron desapareciendo paulatinamente. El relevo lo tomó el slasher, que tras sus grandes éxitos de los 80 continúa con gran aceptación y muchos seguidores en la actualidad.



 

Los grandes amantes del cine de terror en general y del slasher en particular, no podemos abandonar ni olvidar estas joyas del Gaillo. Yo reconozco que no las conocía mucho, salvo a Argento, pero llevo una temporada empapándome de Gaillo y no puedo si no recomendarlo. Cuanto arte y cuanto se aprende de cine y de los recursos que a día de hoy han heredado las cintas slasher.

Pues nada, esto es todo, no quiero escribir más para explicaros y recomendaros Gaillo, prefiero que cojáis y rebusquéis algunas de las joyas que he recomendado y luego me digáis que opináis vosotros. Yo lo tengo claro, si amante del Terror eres, el Giallo ver debes.

 

Un placer como siempre escribir en este blog de cine de los 80. Como anticipo os diré que mi próximo artículo girar  en torno al Slasher. Gracias a todos y larga vida al CINE.

 

Benjamín Carretero Montes.

LA FUGA DE LOGAN (1976)

La fuga de Logan es sin duda alguna, una de las películas icónicas para aquellos que peinamos canas y que crecimos enamorados de la vieja sci-fi y que en mi caso es digna sucesora de otras distopías como pueden ser Soylent Green o Almas de Metal y si me apuráis, una predecesora de esa obra maestra que es Escape de Nueva York.
De hecho esta película la tenía un poco olvidada, pero un amigo me hizo rememorarla al leer su reseña en su libro, por cierto muy recomendado (Ciencia ficción, terror y otras fantasías-Juan Carlos Paredes) y el hecho de que sea un aficionado a las distopías hizo que me decidiese a meterle un revisionado del cual os voy a pasar a hacer un esbozo a continuación.
SINOPSIS:
Estamos en el siglo veintitrés y nos encontramos en una sociedad hedonista, en la que todos/as son jóvenes, altos/as, guapos/as y viven en comunidad en la que tienen de todo...hasta que cumplen los treinta, momento en el cual les toca la llamada renovación en medio de una ceremonia conocida como el Carrusel.
Sin embargo en esta sociedad idílica, no es oro todo lo que reluce y hay quienes consideran que hay algo oscuro detrás de la ceremonia y su fin es la huida en busca de lo que se denomina como santuario.
OPINIÓN:
Desde el principio la película te atrapa, desde esos decorados de cartón-piedra, curradísimos para la época en la que se rodó, con una melodía orquestada magistralmente por Jerry Goldsmith, si bien el conjunto de la misma no estará a la altura de este gran compositor, puesto que en determinados momentos de la acción, la música no parece seguirle el ritmo.
Pero a lo que iba, el señor Michael Anderson, que ya tenía experiencia en esto de las distopías, puesto que en 1955 había rodado 1984, basándose en la novela de George Orwell y que sigue dando cera a sus 97 añazos, si bien lleva unos cuantos retirado, conduce de manera eficaz este vehículo basado en la novela de William F. Nolan, aunque introduciendo ciertas modificaciones respecto a la misma, como el hecho de que si aquí los habitantes digamos que llegan hasta la treintena, en la novela el final se tocaba a los veintiuno, o el nombre de nuestro protagonista, que pasa de ser Logan 3 en la novela, a ser Logan 5 en el film.
Lo bueno es que nos metemos en faena pronto, cuando asistimos al ritual del Carrusel, con toda la gente enfervorizada asistiendo al evento, en el que vemos como todos/as aquellos/as que han alcanzado la treintena, visten unas túnicas blancas y unas máscaras para que nadie los identifique y en un momento determinado empiezan a levitar hasta un punto en el que se desvanecen...o eso parece.
Dicha escena fue de una complejidad suma, puesto que tanta gente girando enganchada a unos cables, era una tarea titánica para coordinarlo todo y evitar que se enganchasen unos con otros, aunque el resultado tal y como vemos en pantalla es muy eficaz, a pesar de que no consiguiesen disimular del todo los cables.
A partir de aquí se desencadena la trama principal, a partir del apresamiento de un fugitivo que intentaba salir al exterior y que es detenido por Logan, un jovencísimo Michael York y su compañero Francis interpretado por un correcto Richard Jordan. Como consecuencia de ello, Logan lleva los efectos personales del sujeto a la comisaría para su identificación, pero lo que se le comunica es que debe salir de la ciudad al exterior en busca de Santuario y acabar con la rebelión que se está gestando y  para ello adelantan su ciclo vital hasta los treinta, de modo que sea más creíble el motivo de su huida al exterior. De todos modos esta parte, nunca queda clara y el hecho de que Logan se huela que no le van a devolver los cuatro años que le quedaban hasta la renovación, hace que su alianza con Jessica-Jenny Agutter, sea convertida por el director en un mero vehículo para el lucimiento de ambos actores como una pareja que lógicamente se enamora y huyen sin control, mientras son perseguidos por Francis a lo largo de los subterráneos de la urbe hasta llegar a un lugar helado, donde les recibe un robot Box, cuyo fin es congelar a todo aquello que llegue a sus aposentos y mantenerlo refrigerado.
Espera...si ese robot antes era el encargado de la despensa de la ciudad...¿quiere decir que esa cantidad de humanos que vemos en la nevera, son simplemente carne para alimentar a los habitantes de la ciudad?, otra cosa que el guión no nos aclara.
Tras esta parte nuestros protagonistas descubren por primera vez la cegadora luz del sol y su calidez, ojo, que para ser la primera vez que ven el sol, no muestran signos de ceguera temporal ni desorientación, que va, que somos del siglo 23 y estamos a tope de evolucionados...
Poco después llegaremos a una Washington cubierta por la maleza y allí detrás del monumento a Lincoln ( cuantas veces habremos visto subir en el cine esos escalones y plantarse delante del antiguo presidente norteamericano), encontrarán primero lo que es un rostro envejecido, como el de Lincoln y después...Santuario, su meta, que no es si no que una biblioteca, donde habita un sólo hombre: el Anciano, un brillante Peter Ustinov el cual vive rodeado de gatos sin ningún humano a su alrededor y que a pesar de que parece que llevase años sin ver un humano, no muestra ninguna sorpresa por la presencia de los dos extraños.
Esta parte es la mejor de la película para mí, porque la ternura con la que Jess toca el rostro del anciano, la reacción de éste tras tantos años sin sentir el contacto con un humano, es enternecedora y sobre todo, el desenlace final, cuando Logan y Jess dan la voz de alarma en su regreso a la urbe, desmontando la farsa del mundo en el que vivían y la cara de sorpresa de todos/as cuando salen al exterior y ven al anciano y éste a todos/as, tiene una carga emotiva que dan un final digno al filme.

Si bien en conjunto el filme destaca por la puesta en escena, los decorados ( la urbe, la parte central de la misma similar a un centro comercial, la clínica estética o ese Washington tomado por la maleza y ojo a las pistolas de gas que usaban, icónicas para muchos de nosotros/as y que sin embargo dieron multitud de problemas en el rodaje puesto que no siempre funcionaban como tocaba) o incluso el vestuario, el cual en el film estaba relacionado con el color que le correspondía a cada uno por rama de edad, los notables cambios respecto a la novela y ciertas imprecisiones del guión hacen que la película no sea lo que en un principio se esperase, si bien con el paso de los años, se ha convertido en una de las películas de referencia en cuanto a distopías y si no recordemos la Isla del hiperactivo Michael Bay la cual tiene muchos puntos en común con nuestra película.

En resumidas cuentas, una película que si bien para muchos dista de mucho de alcanzar lo que se esperaba de ella tras leer la novela, no deja de ser una de esas películas icónicas e imprescindibles en cualquier videoteca, lo que me recuerda que aún sigue en el limbo ese remake en ciernes y que años ha Leonardo di Caprio estuvo a punto de protagonizar y Brian Singer de dirigir y que viendo la fiebre que hay por estas cosas en remakilandia es decir Hollywood, no dudéis que más pronto que tarde este proyecto verá la luz
Cabe destacar así mismo que la película tuvo una serie de sólo una temporada de duración que surgió tras su éxito en taquilla y de la cual os dejo la intro aquí debajo, así como les ha ido a los actores desde el filme.




Espacio 1999 (Space 1999, Cosmos 1999, Sylvia y Gerry Anderson, 2 temporadas, 48 episodios, 1975)


Ochenters, vamos a comentar una de las más legendarias series televisivas de ciencia ficción de todos los tiempos: Espacio 1999, creada por los especialistas Gerry y Sylvia Anderson en coproducción la italobritánica, ITC y RAI, y protagonizada por Barbara Bain y Martin Landau.
Espacio 1999 nació como un proyecto ambicioso desde el primer momento. Los Anderson, sus productores, venían de cosechar éxitos notables en el género como la serie de marionetas de los sesenta Thunderbirds, El Capitán Escarlata, El Capitán Marte, XL5 o ya en los primeros setenta UFO, su antecedente más claro; su objetivo con esta serie era marcar un antes y un después en la ciencia ficción televisiva y para ello contaron con el presupuesto más alto hasta entonces de la televisión británica, lo que les permitió contar con un amplio elenco protagonista, estrellas invitadas del renombre de Cristopher Lee o Joan Collins, magníficos decorados en los legendarios estudios Pinewood de Londres, y unos efectos especiales notables para la época que recuerdan a 2001 Una odisea en el espacio.

EL ARGUMENTO DE PARTIDA
El planteamiento a ojos de hoy nos parecería optimista, pero entonces realmente se pensaba que en 1999 íbamos a tener una base permanente en la Luna y tecnología para viajar al espacio. Así, la base lunar Alpha es el principal centro de colonización e investigación en nuestro vecino planetario, y a la vez custodia y administra el almacén de residuos nucleares en que se ha convertido su cara oculta. El 13 de septiembre de 1999 se produce una gigantesca explosión accidental, y la Luna sale despedida de su órbita sin control hacia el espacio exterior. Atrapados en la base, los 311 habitantes de Alpha se convierten en forzosos viajeros interestelares mientras buscan un planeta de condiciones similares a la Tierra donde establecerse.


LA PRIMERA TEMPORADA
Sin duda es la más espectacular y con los argumentos más interesantes. Tanto Gerry como Sylvia Anderson apuestan por un guión que mezcle la acción y la aventura con historias trascendentes y cargadas de simbolismo, en las que se abordan los misterios de la existencia desde un punto de vista filosófico muy de la época. Los escenarios para los planetas que visitan en su periplo, recreados con lujo en los enormes estudios Pinewood y con la técnica del fondo pintado, son a veces oníricos, alucinógenos, casi lisérgicos, como salidos de la fantasía quimérica de un dibujante o un novelista.
En cuanto al elenco protagonista, lo encabezan, como ya hemos dicho, dos estrellas de postín como Barbara Bain y Martin Landau (pareja entonces en la vida real y que ya hicieron juntos la serie de espías de los sesenta “Misión Imposible”), ambos interpretan a la doctora Elena Russell y al comandante de la base John Koenig (ambos en una permanente y siempre pendiente tensión romántica no resuelta), se les une como tercer protagonista el veterano Barry Morse, que interpreta al profesor Víctor Bergman, que aporta la visión científica e incluso moral a la historia.
Les secundan habituales de la escena británica como Nick Tate, que interpreta al piloto de las Águilas Alan Carter, Ziena Merton como la oficial de comunicaciones Sandra, el técnico de la computadora  Kano (Clifton Jones) y el supervisor Paul (Prentiss Hancock) y estrellas invitadas como los antes mencionados Christopher Lee y Joan Collins, junto a Margaret Leighton, Peter Cushing, Isla Blair, Julian Glover o David Prowse, que más tarde interpretaría a Darth Vader en la gran pantalla.
Mención aparte merecen tanto el diseño de producción como los efectos especiales, ambos propios de una gran superproducción: La sala de control, los pasadizos y estancias de la base, el turbotransporte, el microtransmisor personal con pantalla, las pistolas de rayos, el vestuario y mobiliario futurista (sillas y mesas con diseños que hoy vemos en terrazas de bar), los trajes espaciales, y por supuesto las maquetas de la base Alpha y las espectaculares naves espaciales, las míticas Águilas que todos queríamos tener de pequeños. Estos efectos especiales corrieron a cargo del reputado Brian Johnson, pionero de los fundidos y el blue screen y que luego trabajaría con Scott y Lucas en Alien y El imperio contraataca.
Entre los mejores momentos de la primera temporada encontramos los capítulos “El fin de la etenidad”, “Curso de colisión” o “Hacia la Tierra” en el que participaba Christopher Lee.

LA SEGUNDA TEMPORADA
Para la segunda temporada, y después de una tibia acogida de la serie en el mercado anglosajón (que no en el resto del mundo), se introducen cambios drásticos: el presupuesto se recorta, se pasa de los gigantescos y espectaculares decorados planetarios de fantasía en los estudios Pinewood a exteriores rodados en el campo, de los argumentos profundos y complejos a sencillas historietas en las que prima la acción y la aventura prescindiendo del toque científico-trascendente, la amplia y vistosa sala de control de Alpha es sustituida por un pequeño escenario con mesas, se reduce y modifica el elenco protagonista y la talla de los actores invitados y se reciclan de la primera temporada la mayoría de los efectos especiales.
En cuanto al reparto, aunque se mantiene la pareja protagonista Bain-Landau y otros secundarios como Ziena Merton o Nick Tate, se prescinde de Barry Morse como el profesor Víctor Bergman, así como de otros personajes más secundarios como el técnico Kano (Clifton Jones) y el ayudante Paul (Prentiss Hancock), y entran en su lugar el segundo de a bordo Toni Verdeschi (Toni Anholt), y sin duda el único fichaje de campanillas, Catherine Schell, que ya actuó como invitada en la primera temporada, y que interpreta a la alienígena mutante Maya (capaz de transformarse en cualquier tipo de ser vivo), un personaje muy original y llamativo, y también de los más recordados de la serie.
Además de esto, se modifica la cabecera de entrada (pasando del espectacular redoble de tambor, la partitura orquestal y la guitarra eléctrica, a una música más al modo sintonía), y también se renueva el vestuario, haciéndolo aún más colorista y setentero, con grandes cuellos de solapa en las chaquetas, pantalones de pata de elefante para ellos y minifalda con botas altas de tacón para ellas.
Pese a todo, la segunda temporada tiene episodios memorables y muy conseguidos como el espectacular capítulo 17 “Portadores de misterio” en el que unas extrañas criaturas, a las que solo Maya y el comandante Koenig pueden ver en su fealdad, poseen la mente de los tripulantes de Alpha para apoderarse de la base.

LA CANCELACIÓN PREMATURA
como hemos dicho, la serie fue recibida con tibieza en el mercado anglosajón, más predispuesto a la aventura intrascendente que a argumentos pausados y adultos. Si para la primera temporada, la serie había sido realizada en coproducción con la RAI italiana, para la segunda, Gerry Anderson, por entonces ya separado de su esposa y socia, Sylvia, buscó apoyo en el productor estadounidense Fred Freiberger, lo que sin duda influyó en los cambios en el guión para convertirla en una space opera más al uso con el objetivo de calar en el mercado americano, algo que posteriormente el propio Martin Landau reconoció como un error, declarándose defensor del estilo de la primera temporada de la serie.
Pese a que la acogida en Reino Unido y Estados Unidos fue fría y no con buenas críticas, la serie obtuvo un éxito notable tanto en la Europa continental como la América de habla hispana (donde sus seguidores, aún hoy son legión), y ello hubiera permitido a Anderson rentabilizarla económicamente para continuar alguna temporada más, pero, fracasado en su objetivo de copar el mercado anglosajón, el productor tiró la toalla y Espacio 1999, como en su día la serie original de Star Trek, fue víctima de la falta de visión de los ejecutivos de las grandes cadenas de tv.

CONCLUSION
Aunque el  terremoto provocado por La Guerra de las Galaxias en 1977 dejó temblando todo lo anterior, hoy en día Espacio 1999 es una serie de culto con seguidores en todo el mundo, que marcó a nuestra generación, y de la que se celebran convenciones y encuentros de los fans, la última en New Jersey en julio de 2017 a la que asistió un veteranísimo Nick Tate. Aún hoy la serie mantiene su atractivo original, sorprenden sus logrados efectos especiales, y atraen sus personajes y sus complejos argumentos, por lo que os recomendamos su revisión.

Por Víctor Sánchez González











"KRULL"

Fenómeno de culto para unos/as, cutrez máxima para otros/as, sí, hoy toca coger nuestro Delorean e irnos a 1983 para contaros un poco de: "Krull".

SINOPSIS:
Bienvenidos al planeta Krull, donde una raza llamada los "Slayers" ha llegado con futesas intenciones de arrasar con todo a su paso y el único modo de derrotarlos, consiste en la unión de los hijos de dos clanes ( hijo e hija) con el fin de detener a la raza. Pero la joven princesa Laryssa es raptada y el príncipe Calwyn es malherido justo en el día de la unión.
Dominando todo el territorio desde su fortaleza de la Oscuridad, los "Slayers" sólo pueden ser derrocados si Calwyn encuentra cierta espada mágica ( aunque su forma parece la de una estrella ninja si me apuráis) y para encontrar tal espada, Calwyn deberá reclutar a un variado repertorio de personajes.
OPINIÓN OCHENTER:
Nominada a los Saturn Awards por su música, su diseño y mejor película de 1983, por desgracia lo que se llevó fue un "Stinker" ( apestoso) a la peor película de 1983.
¿Merecido el Stinker?, hombre pues veamos los nombres principales de la película.
James Horner a los mandos de la partitura, altamente disfrutable, se fundía con la película, haciendo que no perdamos detalle de lo que pasa en ningún momento, sí porque la música siempre es parte esencial de una película.
Peter Yates a los mandos de la dirección, el director de un peliculón como "Bullit" no puede realizar una película muy mala, o no tan mala como para que le den un "Stinkie", aunque sí es verdad que aquí no hay coches y sí muchos espadachines y cuerpo a cuerpo y aquí ochenters, es donde flojea la película, especialmente en las escenas de la ascensión a la fortaleza "slayer", la búsqueda de la espada mágica, muy alargada y luego las escenas de la boda, del ataque de la boda, donde se intentó hacer una coreografía similar a las que Burt Lancaster nos dejaba en sus películas más aventureras, pero que se quedaron en meras intenciones, siendo excesivamente lentas en la ejecución.
Si ya de por sí la acción defrauda, la trama es más de lo mismo que hemos visto cientos de veces, es decir la clásica aventura en busca de la amada y que se ve influenciada por la saga del "Señor de los Anillos", no en vano la fortaleza "Slayer" es similar a la de Saruman, incluyendo el ojo de la bestia, jefe de los "Slayers"e incluso los paisajes evocan a la "Tierra Media".
Por otra parte las armaduras "Slayer" son muy similares a las de las tropas de "Skeletor" en "Masters del Universo" y si hay que sumarle más ingredientes al batido cinéfilo, pues sumémosle cierto pantano, que hemos visto en la "Historia Interminable", con cierta escena muy similar vista en esta última y el ingrediente final, es cierta referencia a "Star Wars", cierta escena en la que cambiamos cierto aplastante vertedero, por pinchos.
Y ya el punto que quizás me huelo que mató del todo la película fue el final, muy light, muy desangelado, un final en el que con sólo un golpe de espada, la bestia perece sin más.
Del reparto, pues las actuaciones a cada cual peor:
Un Ken Marshall que aquí tuvo su momento de gloria porque a pesar de que estuviese cuatro meses entrenando la espada y la monta a caballo, no supo conectar con la audiencia y de hecho la mayor parte de su carrera quedó sepultada en papeles ínfimos en la televisión, al igual que la princesa Larissa.
Pero hete aquí que tenemos a grandes actores, que luego serían estrellas, como Liam Neeson en su debut en el cine, Robbie Coltrane de la saga " Harry Potter" o Alun Armstrong como Ydir al que reconocemos de "La Momia" por ejemplo.
Como vemos la mayor parte del elenco, era británico, puesto que el rodaje fue hecho en el "007 Stage"e incluyendo como coordinador de las escenas de acción al celebérrimo Vic Armstrong, responsable de las escenas de acción de la saga Bond.

En resumen, queridos ochenters, si bien es floja y los más puristas la apaleen, un servidor que sólo busca disfrutar del cine, pues la disfruté como un enano, como el enano que era cuando con seis años fui a su estreno, os la recomiendo, porque de vez en cuando no hay nada mejor que volver a disfrutar como cuando éramos niños/as.



"Furia de Titanes"

Joyita, joyita icónica de los ochenta la que os traigo hoy"ochenters", una de esas joyas imborrables y eternas que perduran por los año en nuestras córneas.
Cogemos nuestro "Delorean" y nos vamos hasta el año 1980 y conocemos: "Furia de Titanes"-

SINOPSIS:
Un pequeño bebé y su madre son arrojados a las procelosas aguas del océano, por orden del `padre de ésta, enervado por la relación de ésta con Zeus.( Sir Lawrence Olivier), un Zeus que guiará los pasos del joven Perseo ( Harry Hamlin), que con el paso del tiempo se convertirá en todo un héroe.

OPINIÓN:
Hace 37 años esta película supuso el culmen de los efectos especiales "stop-motion" ideados por el mago Ray Harryhausen, el cual debido a la complejidad de los susodichos y a la gran cantidad que debían hacerse, tuvo que delegar por primera vez en varios ayudantes con el fin de llegar a buen puerto la realización de tal tarea.
Al principio, el principal motivo de ir al cine a ver la película, no era otro que ver los FX de Harryhausen y deleitarnos con la belleza de Afrodita ( Úrsula Andress), aunque por desgracia esta última quedó reducida a casi un mero cameo, aunque como anécdota, la suiza, tuvo un affaire con el protagonista Harry Hamlin, fruto del cual tendrían a su hijo Dimitri.
Dejando de lado la crónica rosa, lo que de verdad nos atrapó a muchos, fue la impecable labor realizada por el equipo "Harryhausen".
Ojo al diseño del Kraken y como surge de las aguas para acabar con Argos. Ojo a Medusa, esas serpientes que tiene por pelo y al efecto conseguido cuando petrifica a sus adversarios y por encima de todo, creo que todos/as identificamos la película con ese búho mecánico, enviado por la diosa Atenea y que no dejaba de ser un homenaje o copia del R2D2 de "Star Wars" y que tan de actualidad estaba en esa época en la que se rodó el filme.
La trama en sí es de la típica película de aventuras, cuya realización tiene un sólo objetivo, que es el que disfrutemos con lo que estamos viendo y a decir verdad, lo consigue, a pesar del popurrí de mitología griega y nórdica que nos presentan.

Por ejemplo "Dioskilos" guardian del templo de Medusa, tenía tres cabezas en vez de dos, pero la realización de us FX, era tan compleja que se decidió el usar sólo dos, bueno por su complejidad y por el delicado estado de salud de Harryhausen.
Otro ejemplo es Kalibos, hijo de Thetis, el cual nunca existió en la mitología griega, ya que el verdadero hijo de Thetis no era otro que el famoso Aquiles. Kalibos realmente procede de Cáliban ( no, el mutante no) personaje aparecido en la obra de Shakespeare "The Tempest" de 1611.
De los "Titanes" del equipo, realmente sólo había dos, el Kraken, que tampoco aparece en la mitología griega y que era en realidad Cretus y Medusa, de cuya sangre no manaban escorpiones como se ve en el filme, si no Pegaso, el caballo alado y el gigante Chrisaor.


La excelente labor de Harryhausen sólo obtuvo un "Saturn Award" cuando quizás un Oscar lo hubiese merecido y además nos quedamos con las ganas de la secuela, proyectada para 1984, con el título de "Force of the Trojans" y que debido a los múltiples retrasos, nunca pudo ser estrenada.

Con el paso de los años y varias revisiones, es de recibo decir que la película a pesar del paso de los años y la lógica mejora de los FX, ha sabido mantener todo su encanto y belleza y es por eso que tampoco podemos desmerecer el logrado remake de 2010, de Louis Leterrier, protagonizado por Sam Worthington como Perseo y Liam Neeson como Zeus y que fue rodada como la original en nuestro país, si bien la primera fue en Málaga y este remake en Tenerife.

Con todo lo dicho, espero que sea suficiente para que podáis volver a darle una oportunidad como se merece.



El pelotón chiflado (Stripes, Ivan Reitman, 1981)


Ochenters, hoy vamos a comentar una de las comedias emblemáticas de la década:  El pelotón chiflado (Columbia Pictures, 1981), dirigida por el especialista Ivan Reitman y protagonizada por el totum revolutum de los cómicos norteamericanos del momento, encabezados por el dúo Bill Murray-Harold Ramis y con nombres como John Candy, Warren Oates, Sean Young o John Larroquette.

EL ARGUMENTO

Como tantas películas de temática militar, la acción se divide en dos partes: El entrenamiento y la misión. El personaje de Murray es un taxista fracasado, que, en un arrebato de locura tras dejarle su novia, convence a su compinche Ramis, un profesor malpagado, para que los dos se alisten voluntarios en el ejército. Allí se van a encontrar con un pelotón de auténticos chiflados al mando de un veterano y estricto sargento “curtido en mil batallas” y un capitán novato e incompetente. Tras un entrenamiento de lo más accidentado, les enviarán a una misión secreta en Europa en plena Guerra Fría.


EL ELENCO PROTAGONISTA

La estrella de la película es el gran Bill Murray, un cómico de campanillas procedente del prestigioso show televisivo “Saturday Night Live” y que será la estrella indiscutible del género en los ochenta con títulos como “Cazafantasmas” o “Atrapado en el tiempo”. Su personaje es Winger, el caradura del grupo.
El compañero de fatigas de Murray es su amigo Harold Ramis, guionista también de la película, que interpreta a Russell Ziskey, inseparable de Winger. Ramis, que antes había escrito “Los albóndigas” (protagonizada por el propio Murray), y “Desmadre a la americana”, era reacio a participar en El pelotón chiflado como actor, incluso se llegó a hablar con Denis Quaid, pero su colega Bill Murray se plantó y le dijo que si no salía él no haría la película.
Los personajes femeninos principales corren a cargo de Sean Young, la replicante buena de “Blade Runner”, y la menos conocida P. J. Soles. Las dos tienen papeles de poco recorrido; son dos policías militares que sacan de apuros a los protagonistas para caer rendidas en sus brazos.
El grupo de reclutas lo componen jóvenes cómicos en lo mejor de su carrera como Judge Reinhold, John Diehl o Conrad Dunn. Mención especial merece el genial John Candy, memorable en el papel de Ox, el soldado entradito en kilos, que se lleva todas las escenas en las que aparece y es el condimento imprescindible de la película.
Los mandos del pelotón son el inepto capitán Stillman, interpretado por otro as de la comedia como John Larroquette, y el sargento Hulka, un papel a la medida del veterano Warren Oates, que, aunque también tiene sus momentos chistosos, pone el contrapunto serio a la película, situando a su personaje en el pódium de los sargentos cinematográficos ochenteros junto al sargento Highway, Clint Eastwood, y al sargento Folley, Louis Grosset Jr. (Dejamos aparte al terrorífico sargento Hartman de “La chaqueta metálica”, Lee Ernie, que era exmilitar).


LOS MEJORES MOMENTOS

La película es tan divertida, tan redonda, con un guión tan logrado, que es difícil destacar algunos momentos sin dejarse otros igual o más graciosos. De todas formas, vamos mencionar algunos de los más conocidos.
Nada más bajar del autobús, Ox (John Candy), antes de que le rapen su llamativa melena ochentera, no se le ocurre otra cosa que soltarle al sargento Hulka su famosa frase “Espero que esto sea el comedor, estoy hambriento. ¿Qué hay, Eisenhower?”, poniendo ya patas arriba a toda la audiencia.


Luego llegan los madrugones, el entrenamiento en la pista americana y un intento nocturno de escapada en el que Murray y Ramis son descubiertos por las dos policías militares (Young y Soles), y que termina en ligoteo entre los cuatro, con Murray seduciendo a Soles en plan burdo mientras la pareja Young-Ramis siguen más el “rollo intelectual”.
Poco después llegamos a la divertida secuencia del primer fin de semana de permiso en la ciudad, puro ejemplo de comedia zafia, con los reclutas de paisano entrando en un local de mala nota en el que Ox va a enfrentarse a su famosa pelea en el barro en la que tiene que quitar el sostén a cuatro luchadoras profesionales, una escena de la que el propio  Candy desconfiaba hasta ver en el cine como el público se tronchaba de risa, y que le hizo famoso.


Cómo no mencionar también el desfile de graduación; como el sargento Hulka sufre un accidente, deben prepararlo por su cuenta, y la noche antes todo el pelotón se duerme en el hangar en el que practicaban y llega tarde, sin preparación ni uniforme de gala, pero, siguiendo las instrucciones de Murray, improvisa una actuación totalmente irreverente y absolutamente fuera del reglamento, pero que impresiona al general al mando, que inmediatamente les destina a un proyecto secreto en Europa, en el que les espera un recuperado sargento Hulka.

Escena del desfile con el doblaje original

Ese proyecto secreto no es otro que probar el prototipo de un “vehículo de asalto urbano” camuflado como inocente e inofensiva furgoneta de turistas (el macguffin de la película).
En su primer fin de semana en Italia, la única función del pelotón es custodiar la ridícula autocarabana y en su turno de guardia, mientras el intelectual Ziskey (Ramis) se estudia el manual del vehículo, Winger (Murray) planea que lo “tomen prestado” para pasar el fin de semana en Alemania con las chicas que estás allí destinadas.
Cuando el capitán Stillman quiere llevar a una conquista femenina a ver el vehículo para presumir, se encuentra con que ha desaparecido, y lejos de dar parte al mando (para no ser el hazmerreír del regimiento), decide por su cuenta y contra la opinión del experimentado sargento Hulka, que el pelotón salga a buscarlo en plena noche con un camión.
En el colmo de su ineptitud, Stillman se confunde en el mapa y se adentran por error dentro de las fronteras de Checoslovaquia, donde el enemigo soviético les toma prisioneros a todos menos a Hulka, que consigue mandar un S. O. S. por radio.


Solo el sofisticado receptor del vehículo EM-50 que los muchachos se han llevado de escapada a las montañas es capaz de recibir la comunicación y, al descubrir que es su unidad, deciden ir a rescatarlos aprovechando que la furgoneta lleva sofisticado armamento camuflado.
Es el momento para los disparos y las explosiones, incluida la del puesto fronterizo en el que dos guardias checos hacen frente a la “horda capitalista”, según los periódicos locales.


El final de la película, ambientado por la marcha militar compuesta por el siempre solvente Elmer Bernstein, es un delirio de carcajadas porque a cada personaje se le obsequia con la portada de una revista o diario: “gana una cita de ensueño con Ox”, “El sargento Hulka se retira y abre una hamburguesería” o para el destituido capitán Stillman un pequeño recuadro en el que dice “El mando del Ártico recibe a su nuevo comandante”, y la cosa termina con Murray y su fusil M-16 con el titular “El nuevo ejército, ¿Estados Unidos sobrevivirá?”

CONCLUSION

El pelotón chiflado fue un éxito de crítica y taquilla, y con el tiempo se ha convertido en uno de los clásicos de la comedia de los ochenta. Una verdadera lástima que la versión extendida fuera redoblada al español sin respetar ni las voces ni los textos originales con lo que no solo pierde todo su encanto sino la gracia de la mayoría de sus gags. A veces, alguna cadena emite todavía la versión auténtica que es mucho más divertida.

Por Víctor Sánchez González











TORO SALVAJE. 1.980. MARTIN SCORSESE.
 

         Obra genial donde las haya. Para mí es como una sinfonía de la mejor música clásica, y no me refiero sólo a la genial banda sonora, si no que la forma de narrarla, la manera en que las imágenes te hacen sentir partícipe de todo lo que viven los protagonistas. Imagen magnífica y unos movimientos de cámara geniales. Todo ello hacen de esta cinta una gran obra maestra imprescindible para cualquier cinéfilo, te guste o no el cine sobre deporte, en este caso sobre boxeo.

Voy a profundizar en los entresijos de esta bellísima película, os contaré como se fraguó, los méritos interpretativos de los actores, principalmente del genio De Niro. Y comentaré sobre algún que otro secreto del rodaje. Espero que os guste.

Esta película fue estrenada en 1980, su director no fue otro que el magnífico Martin Scorsese. Está basada en el libro “Raging Bull: My Story” escrita por el mismísimo Jake LaMotta.



 El papel principal fue otorgado con gran acierto a Robert De Niro, el cual hizo un gran trabajo, tanto interpretativo, como de boxeador. Y ya hablaremos del cambio físico al que se forzó el mismo para este papel.

El resto de actores son:

Cathy Moriarty – Vickie Thailer LaMotta.

Joe Pesci – Joey LaMotta.

Nicholas Colasanto – Tommy Como.

Theresa Saldana – Lenora LaMotta.

Frank Vincent – Salvy “Batts”.

Mario Gallo – Mario

Frank Adonis – Patsy.

Charles Scorsese – Charlie.

Michael Badalucco – Vendedor de sodas.

John Tuturro – Personaje del Webster Hall.

 

El argumento gira en torno a la figura de Jake LaMotta, un joven boxeador ítalo-americano que se prepara duramente para intentar llegar a ser un día el número uno y campeón de los pesos medios. Cuenta con la ayuda de su hermano Joey. Tras una gran preparación y míticos combates logra su objetivo. En un principio su rabia con tintes un poco sadomasoquistas y una furia y violencia desatadas le ayuda dentro del cuadrilátero. Pero todo esto mezclado con unos enfermizos celos sexuales hacen que poco a poco vaya destruyendo la relación con su esposa y con toda su familia y amigos. Su vida secreta con otras mujeres acabó siendo el detonante para que su mujer fuera infiel para vengarse de él. El detonante del declive de su carrera pugilística y su vida personal fue el trato con la mafia ítalo-americana que le presionan para amañar combates.

La película acaba con un Jake LaMotta hundido emocionalmente que intenta reinsertarse como cómico en un club nocturno.
 

 

Esta gran obra maestra está considerada como una de las mejores películas de la historia del cine de Estados Unidos. Además, está entre las 100 mejores del American Film Institute (en la última actualización de ésta está en el puesto 4), y está en el puesto número uno entre las de deportes.


PREMIOS:

ÓSCARS 1980; Mejor actor Robert De Niro. Mejor montaje Thelma Schoonmaker. Además obtuvo otras seis nominaciones.

GLOBOS DE ORO 1980; Mejor actor Robert De Niro. Y cinco nominaciones más.

Para mi gusto se queda muy corta esta lista de premios, pero esto es una apreciación personal mía. La música merece una mención especial, a mi entender con una soberbia y bien llevada Banda Sonora a cargo de Pietro Mascagni.

Como dato curioso, los productores son los mismos que lo hicieron con Rocky y sus posteriores secuelas, los señores Irwin Winkler y Robert Chartoff. Dos grandes productores que siempre apostaron por grandísimos éxitos.

 

CURIOSIDADES:

Robert De Niro apostó fuerte desde el primer  momento por esta película. Evidentemente acertó. Él leyó la autobiografía de Jake LaMotta mientras rodaba “El Padrino: Parte II” en 1974 y automáticamente vio el enorme potencial que tenía la historia para hacer una grandísima película. De Niro estuvo más de cuatro años intentando convencer a todo el mundo, productores y demás e incluso al mismísimo Martin Scorsese.

De Niro llegó a engordar cerca de 27 Kilos para hacer más creíble el personaje.
 Scorsese aparece en la película haciendo un cameo. Es cuando una persona, en la escena final, le dice a LaMotta que vaya al escenario.

Robert De Niro y Joe Pesci, para hacer creíble su hermandad en la película, vivieron y entrenaron juntos durante un tiempo antes de rodar la película. Desde entonces les une una estrecha y gran amistad.
 

De Niro y Pesci realmente llegaron a darse puñetazos en la famosísima escena  de “Golpéame, Golpéame”. Y en otra escena en la que están entrenando De Niro le da un golpe en  las costillas y vemos como Pesci da unos grandes gemidos debido al dolor. Era porque en realidad le había roto una costilla. Durante la escena, en la película, podemos apreciar un corte rápido y giro de cámara hacia otro ángulo.

Para recrear el sonido de los golpes y puñetazos, éstos se realizaron en verdad sobre melones y tomates. El sonido para imitar los flashes de las cámaras realmente eran disparos de revólver.

La obsesión para la preparación del personaje por parte de Rober De Niro llega hasta tal extremo que no sólo se contentó con un duro entrenamiento físico, sino que además llegó a participar en tres campeonatos de boxeo real en Brooklyn, incluso ganó dos de los combates. Así es nuestro amigo Robert.

Sharon Stone llegó a hacer la audición para el papel de Vicki LaMotta. El papel para mujer de Jake fue el último en adjudicarse.
 

Como la película se rodó en blanco y negro, usaron chocolate Hersey´s para imitar la sangre.

Scorsese dice que el guion sólo le llevó dos semanas para escribirlo.

En España teníamos un famoso comentarista deportivo, José Félix Pons, que es uno de los que dobla a los reporteros.
TRAILER TORO SALVAJE.


 

 

Pues nada, queridos ochenters, espero que os haya gustado todo esto y que compartáis comentarios y demás conmigo. Y espero haber convencido a los que todavía no la hayáis visionado. De verdad que os la recomiendo.

Benjamín Carretero Montes.