Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Bandas de los 80 aún en activo IV: SIMPLE MINDS



Aunque formada en 1977 y habiendo sacado su primer disco dos años más tarde, el consenso es más que generalizado y no hay ningún tipo de problema en etiquetar a los Simple Minds como banda paradigmática de los 80, y ello no sólo por el hecho de haber desarrollado una mayor actividad discográfica en nuestra década favorita sino además por su tamaña influencia durante el transcurso de aquellos años, algo que se vería más que sellado gracias a ese himno generacional que es el "Don't You (Forget About Me)" incluido en la BSO de ese gran hito cinematográfico que fue "El Club de los 5" de John Hughes.


De Simple Minds se suele decir que son los "U2 escoceses" cuando la realidad pudiera ser bien distinta ya que hay voces que claman que es un poco lo contrario y que bien pudiera señalarse del mismo modo a los U2 como los "Simple Minds irlandeses". Mucha gente podría llevarse las manos a la cabeza al leer esto teniendo en cuenta quiénes son los U2, los millones de discos que han vendido y el ejército de fans que poseen a lo largo y ancho del mundo... vale, ¿y qué?. No todo es perfecto en esta vida y la originalidad en el mundo de la música es algo muy, muy raro: los grupos tienen sus influencias, éstas influencias suelen derivar de artistas anteriores por así decir pero, en el caso de U2 hay quienes opinan que no fue siempre tan así y digamos que, tras saborear un poco del sonido de los Simple Minds, se dice que discretamente recondujeron un poco el suyo. Fuera como fuese no es raro que, teniendo en consideración las veces que tourearon juntas ambas bandas y la buena relación existente entre sus 2 cantantes - que hasta hacían entrevistas juntos afirmando que se casarían juntos o se subían al escenario para acompañar al otro cuando tocaba con su banda - algo se pegase en una dirección o en la otra. Éste es simplemente uno de esos debates que siempre estará ahí para aquel que tenga ganas de enzarzarse bien en favor de una o de otra banda, pero lo que sí es indiscutible es que ambas fueron grandes exponentes del llamado "anthemic rock" o rock de himnos de los 80.

1979-1981: INICIOS DE OSCURIDAD Y EXPERIMENTACIÓN

Tras la formación de Simple Minds, pasaron dos años hasta que dieron luz no a uno ¡sino a dos discos!, lanzándose pues en aquel 1979 los largos Life In A Day y Real To Real Cacophony los cuales sonaban aún algo anclados a los 70. Sobre el primero hay que decir que supo conjugar muy bien el Post Punk y la New Wave ello a pesar de que es un disco del cual Jim Kerr, el propio líder de los Simple Minds, ha sido bastante crítico en lo relativo a su producción, lamentando que las canciones no transmitieran en el disco lo que sí hacían en directo. A pesar de no ser uno de los singles que sacaron de éste primer álbum, me quedo particularmente con el oscuro y delicioso "Pleasently Disturbed".


Como decía, tras Life In A Day poco después llegó Real To Real Cacophony, un disco que no entró en listas (ni tan siquiera su único single "Changeling") algo debido probablemente a su carácter particularmente experimental (en ocasiones con pinceladas de psicodelia) sobre todo en su lado A, siendo su lado B mucho más fácil de digerir y el que concentraba en mi opinión los mejores temas del disco, incluyendo este pedazo de "Premonition" con un Derek Forbes dándole duro al bajo.



Aunque sin éxito comercial, fue mayormente bien recibido por la crítica algo que quizá les animó a no tomarse descanso alguno e iniciar los 80 lanzando, tan sólo un año después del anterior, un nuevo disco de nombre Empires And Dance mediante el cual la banda no comenzaría a perfilar todavía ese sonido tan popular entre sus miles y miles de seguidores. El disco tenía temas que sugerían un Post Punk a veces - y a su manera - bailable, no siendo así en otras permitiéndose de nuevo la banda todas las licencias creativas que apetecía, algo que se puede percibir especialmente a partir del ecuador del disco.


Empires And Dance sí entraría en listas - cosa que no hizo su primer y animado single "I Travel" - pero no precisamente de manera fuerte. Para colmo y, a pesar de las buenas críticas, comercialmente no fue exitoso debido sobre todo a que su por aquel entonces discográfica - Arista - no distribuyó un gran número de copias, algo que quizás empujase a los Minds a fichar por Virgin Records donde sí hallarían un mayor éxito comercial.

1980 sería el año no sólo para éste tercer disco sino que lo fue también para llevar a cabo su primera actuación en España, teloneando ni más ni menos que al ex Genesis Peter Gabriel. Y sin intención de parar la locomotora, en 1981 sacarían un cuarto álbum de nombre Sons & Fascination / Sisters Feelings Call que en realidad se trataba de dos discos diferentes lanzados simultáneamente pero que finalmente pasarían a venderse como álbum doble. Con este trabajo (o trabajos) mantuvieron su perfil Post Punk / New Wave pero con ligeros coqueteos con el Rock progresivo. Consiguieron apertura internacional y en él se comenzaba a perfilar ese sonido por el cual tanto lo petaron en los 80. Para mi gusto algo lineal en su primera mitad y, a pesar de que ésta concentra los singles que fueron lanzados ("Love Song", "The American" y "Sweat In Bullet"), siento una especial predilección por un tema precisamente instrumental de nombre "Theme For Great Cities" el cual era completamente vanguardista y en el que todas las piezas del puzzle simplemente encajaban a la perfección.


1982-1988: LAS MIELES DEL ÉXITO

Comienza esta nueva etapa para la banda con el lanzamiento en 1982 de un disco crucial para su carrera: New Gold Dream 81-82-83-84 mediante el cual dieron el campanazo, encontrando éxito comercial y críticas positivas al mostrarse al mundo con un sonido más abierto y digerible que seguiría percibiéndose en sus próximos 2 trabajos.
 
U2 declaró que su The Unforgettable Fire de 1984 estuvo muy influenciado por este New Gold Dream 81-82-83-84 de Simple Minds, influencia que realmente en realidad va más allá de éste disco de los de Glasgow abarcando también su siguiente - y todavía anterior al de los U2 - disco Sparkle In The Rain, álbum en el cual Simple Minds ya tenía bien sacada la punta a su sonido más popular con temas como "Up On The Catwalk", "East At Easter" o este "Speed Your Love To Me".


Justo al año siguiente, en 1985, Simple Minds tocaría techo en lo que al menos fue su labor durante la década de los 80, y ello debido a varios factores como fueron la interpretación - que no composición - del mítico "Don't You (Forget About Me)" canción capital - y bien capitalizada - que sigue siendo uno de los 100 singles más vendidos de la Historia gracias también al aparecer en esa - ya mencionada al principio del artículo - banda sonora de El Club de los 5, película para la cual se escribió. El segundo factor para que Jim Kerr y los suyos alcanzasen el cenit fue el lanzamiento de un nuevo y exitoso disco de nombre Once Upon A Time en el cual se incluirían entre otros temas ese grandioso himno que es "Alive And Kicking".


Sin embargo los Simple Minds fueron perdiendo algo por este camino de baldosas amarillas pues lo cierto es que el line up de la banda iba poco a poco variando y, el hecho determinante por el cual se pudo observar que a pesar de todo las cosas no marchaban internamente tan bien como parecía, fue la salida del gran Derek Forbes.


La marcha de quien en 1982 fuera elegido el mejor bajista del mundo y que a día de hoy sigue siendo el mejor bajista escocés de todos los tiempos - título que no parece que vaya a cambiar de manos en bastante tiempo - no fue desde luego una maniobra sensata, siendo de hecho - en palabras del propio Jim Kerr - un error lamentable. Esta salida no fue al parecer muy amistosa. Forbes clamó haber compuesto alrededor del 60% del nuevo disco y ni siquiera fue incluido en los créditos, si bien, al considerar que pronto sería llamado a una reunificación - alg que pasó en realidad bastante tarde - prefirió no tomar medidas legales.


A pesar de todo hubo un tercer factor para que los Simple Minds tuvieran una temporada excepcional en aquel 1985 al ser una de las bandas que participó - ya sin el Señor Forbes al bajo - en el mítico Live Aid junto con un listado de bandas y artistas tal que convertirían al más indiferente en todo un melómano de pies a cabeza.

Tras esto vendría una gira que desembocaría en el disco en directo Live In The City Of Light que mostraría parcialmente esa gira al recoger grabaciones de la actuación de 2 noches que dieron en 1986 en París.

 1989-2000: OCASO

Tras la gira antes mencionada, la banda se tomaría unas merecidas vacaciones. Si bien a nivel personal era algo más que necesario, a nivel profesional no fue probablemente el mejor momento para ello. Habían trabajado muy duro para llegar ahí, se habían ganado el éxito a costa incluso de haber perdido compañeros por el camino, pero era perfectamente comprensible que aunque no fuese un movimiento muy estratégico, había que echar un poco el freno. La vuelta tras ese periodo de asueto fue con el disco Street Fighting Years (precedido por el EP Ballad Of The Streets), un trabajo en el cual la banda parecía que continuaba de descanso pues se apreciaba una enorme pérdida de energía respecto de los anteriores trabajos, cambiando los himnos capaces de hacer temblar estadios, por canciones que parecían más propias de un Bryan Adams descafeinado y a punto de echarse la siesta que de esos Simple Minds que habían afianzado a sus fans escasos años atrás. Además de ser un álbum en mi opinión bastante aburrido, marcó un nuevo antes y después en la banda ya que las diferencias de status entre miembros fundadores y nuevos miembros habían crecido y así, en este clima enrarecido, se produjo la fuga de otro de los grandes talentos de la banda: el teclista y miembro fundador Mick Macneil, no siendo el único pues el que supliera a Derek Forbes tras su marcha, el bajista John Giblin, también decidió partir.

Finalizando con Street Fighting Years hay que decir que al menos creativamente los Simple Minds, en su eterno inconformismo a la hora de definir su sonido, se tomaron sus licencias como por ejemplo incluir un tema ciertamente folk como "Belfast Child", basado en una antigua canción celta de nombre "She Moved Though The Fair" y cuyo single consiguió el número 1 en UK a pesar de tener - hasta casi llegado el final - la frecuencia cardiaca de un elefante, pues la canción - aunque bonita - invitaba a dormir en sus primeros minutos.


Los lanzamientos de Simple Minds en los 90 pasarían apenas sin pena ni gloria, con el disco Real Life de 1991 se percibía casi lo mismo que ofrecía su trabajo anterior: una casi completa perdida de fuerza. Los Minds parecían haber envejecido 20 años de golpe y este nuevo álbum parecía sacado más por inercia o compromiso que otra cosa. Obviamente hablamos de buenos músicos y el disco sigue siendo audible - de hecho no lo hizo mal en los charts - pero ello no quita que me parezca aburrido e insulso en su mayor parte. Simplemente no eran los Minds de antaño y no es de extrañar que tras el mismo la banda terminara por romperse - cosa que en realidad duró bien poco - sacando tras este disco un recopilatorio de nombre Glittering Prize 1981-1992 que para colmo obviaba los 3 primeros álbumes - los cuales no fueron lanzados por Virgin - y que a pesar de ello se vendió bastante bien e incluso fue lanzando en diferentes versiones según la zona geográfica.



Como decía antes el barco no se hundió por mucho tiempo y en el 95 hubo nueva ración de Minds con Good News From The Next World, álbum con críticas mixtas y éxito moderado. Sus 2 singles "She's A River" y "Hypnotized" no lo hicieron mal en listas pero tampoco consiguieron un número 1 en ninguna parte.



Casi parecía que la banda quería despertar con temas como "Night Music" pero no lograba retornar a las calidades de la primera mitad de los 80, algo que quizá contribuyó a que para el siguiente trabajo - ya en 1998 - se acudiese a Peter Walsh - productor de aquel mítico New Gold Dream 81-82-83-84 - y se produjera el regreso de Mel Gaynor a la batería así como del Señor Derek Forbes quien volvería para darle caña al bajo de nuevo en ese disco de nombre Nèapolis que, a pesar de lo que parecía indicar tamaños regresos y el hecho de que incluso hicieran algo como irse a grabar un videoclip al museo Guggenheim de Bilbao, no terminó de cuajar del todo...


... pues una vez más el trabajo de Simple Minds recibiría críticas mixtas y de hecho su nuevo sello - Chrysalis - se negaría a lanzar el disco en los EEUU siendo esto probablemente una de las razones por las que la banda lo abandonaría tras el tour que seguiría al disco. Derek Forbes, lamentablemente, transitaría de nuevo por un camino diferente - algo que no tardaría en hacer Mel Gaynor - al ver que esta reunificación parcial no funcionó tal y como era de esperar.

2001-2018: COMO EL VINO

Con unos Simple Minds saboreando su retiro - algo que Jim Kerr venía haciendo en Sicilia donde abrió por entonces el que sigue siendo el hotel que regenta - se vieron forzados a salir del mismo - especialmente por la cantidad de artistas italianos que iban a tocar a la puerta de Kerr en busca de consejo o una oportunidad para grabar - algo que llevaron a cabo mediante la firma de un contrato limitado con un nuevo sello el cual les recomendó que - de cara a obtener la atención de los medios y el público - realizaran un álbum de covers el cual se materializaría en 2001 con su Neon Lights, nombre en honor a un tema de Kraftwerk cuya versión fue incluida a la par que otras covers de artistas de la talla de David Bowie, The Velvet Aunderground, The Doors o Echo & The Bunnymen por citar algunos.
El disco no gustó a cierto sector de la crítica y de los fans - hay quien puede considerar un álbum de covers a esas alturas de su carrera un paso atrás - pero yo sin embargo debo romper una lanza en favor del mismo, no sólo por los artistas seleccionados para versionar sino además porque se aprecia un gran esfuerzo y cuidado por parte de los Minds teniendo como resultado algo que va más allá de lo simplemente audible, llegando a ser uno de esos discos que puedes escuchar de seguido sin saltar entre canciones.

(aquí el álbum completo)

Ese mismo año aparece un nuevo recopilatorio de nombre The Best Of Simple Minds que fue el más completo hasta la fecha - no olvidemos que Glittering Prize 1981/1992 obviaba completamente los inicios de la banda - y al siguiente, ya en el 2002, un nuevo largo de estudio ve la luz y recibe el nombre de Cry que, como en ocurre en ocasiones, fue leakeado y accesible para descarga antes de salir oficialmente. A pesar de no encontrar el respaldo de la crítica, sí lo hizo en un buen sector de sus fans y, particulamente, aprecio una producción cuidada y unas pistas en su mayoría convincentes, resultando en un álbum moderno, probablemente el mejor álbum de estudio desde 1985 lo cual no es una apreciación fácil de compartir teniendo en cuenta que hablamos de Simple Minds.


Lo genial de todo es que la banda parecía saber que estaba por el buen camino y ello desembocó 3 años más tarde en el disco Black & White 050505 en el que además se contaba nuevamente con Mel Gaynor a la batería. Este trabajo fue una excelente continuación del anterior, mejorando de hecho en muchos aspectos, sonando a los Minds de mitad de los 80 pero con un sonido modernizado, pulido y definitivamente maduro. Sin duda podría ocupar un puesto en el top 5 de sus mejores discos. El single "Home" fue elegido como mejor canción de Rock alternativo por las radios estadounidenses, algo gracioso teniendo en cuenta que el disco no fue lanzado oficialmente en EEUU.


Tras celebrar su 30 aniversario habiendo acompañado a INXS durante una gira, la banda se pone manos a la obra con el mismo coproductor de Black & White 050505 - Jez Coad - lanzando finalmente en el 2009 el decimoquinto disco de estudio - Graffiti Soul - con el que volvían a entrar en el top 10 de las listas de UK (algo que no pasaba curiosamente desde 1995). Este trabajo fue una decente - que no mejor - continuación de los 2 anteriores e incluso obtuvo una edición deluxe con un segundo disco de nombre Searching for the Lost Boys que añadía bastantes canciones en forma de muy agradecidas covers - al más puro estilo Neon Lights - de artistas como Siouxsie & The Banshees, Massive Attack o Neil Young entre otros, añadiendo más valor y complementando al disco principal.


Aprovechando el éxito recuperado tan arduamente, la banda decide sacar 2 recopilatorios en los años 2012 y 2013, el primero 5X5 Live y el segundo de nombre Celebrate: The Greatest Hits en honor al popular single del disco Empires And Dance de 1980.

Durante estos años y los venideros Simple Minds manteniene alta su actividad a base de directos, no por ello dejando de lado las labores de estudio que vinieron a culminar con su decimosexto disco en 2014 el cual recibiría críticas merecidamente muy favorables y en el que el pop y el rock conjugaban bien con bases potentes y estupendos arreglos electrónicos.

 
A Big Music - que es como se llama este cuidadísimo trabajo -  le seguiría al año siguiente una nueva gira que los llevaría por un gran número de paises con lleno total en todos los conciertos. Durante este 2015 los Simple Minds actuarían también en los Billboard Music Awards para homenajear no sólo a la película de El Club de los 5 sino también a ellos mismos ya que 30 años antes habían conseguido por esas mismas fechas el número 1 con su consabido himno "Don't You (Forget About Me)".

En 2016 la banda lanzó Acoustic seguido de Acoustic In Concert en 2017. El primero de ellos fue - como su propio nombre insinúa - una grabación en acústico de parte de su repertorio, siendo el segundo disco la versión en directo del mismo.


Por fin - y tras celebrar ya el 40 aniversario de la banda - llegamos al presente año 2018 en el cual Simple Minds por supuesto sacarían un nuevo trabajo llamado en esta ocasión Walk Between Worlds, disco para el que se observan además nuevos cambios en el line up de la banda. Parte del repertorio del disco eran inicialmente canciones de Jim Kerr para su proyecto en solitario llamado LostBoy! cuyo primer y único trabajo vió la luz allá en el año 2010. Sin embargo decidió que estas nuevas canciones pasaran a formar parte de la esfera de Simple Minds - desde Big Music - facilitando así los últimos lanzamientos por parte de la banda.


Aquí en España hemos tenido la ocasión de recibir a los Simple Minds durante la presentación de este último trabajo - que todavía sigue tras varios meses desde su inicio - concretamente en Madrid, Valencia y - mi amada - Granada.

Finalizar este artículo sobre Simple Minds resumiendo algunos puntos clave:

- una de las mayores cualidades de los Minds ha sido siempre una inusual hambre de experimentación y cambios que los llevaría a tocar palos tan diversos como el Post Punk más "joydivisionero" de sus comienzos junto con el New Wave, el Rock de estadios, el Pop, el Folk y la Electrónica. Sus inicios fueron oscuros, experimentales y tristemente incomprendidos pero tras variar su sonido pudieron abrirse a un público mayor y con ello ser mundialmente conocidos, para bien y para mal.

- han sido comparados con razón a la par que injusticia con U2, perdiendo en cuestiones de popularidad por actitudes completamente diferentes respecto al manejo de la fama y el uso de la imagen pública. Simple Minds han sido al igual que U2 muy solidarios pero no han hecho de esa solidaridad casi un rasgo inherente a la banda fácilmente confundible con una estrategia de marketing.

- en 1985 tocaron techo y a partir de ahí, exhaustos tras un ritmo de trabajo frénetico, la presión de la fama y las diferencias internas, se echaron una siesta que les costó demasiado porque - siempre en mi opinión - no volvieron a sacar un disco verdaderamente redondo hasta entrado el nuevo milenio.

- el famosísimo "Don't You (Forget About Me)" fue tanto una bendición como una maldición al mismo tiempo.

- los cambios en el line up del grupo durante los años tuvieron efectos mayormente negativos - al menos a partir de mediados de los 80 - produciéndose la fuga de grandes talentos a pesar de los posteriores - y breves - reenganches que acontecieron.

- Nunca es tarde para rectificar, ponerse las pilas y volver con ello a hacer las cosas bien: borraría de un plumazo y sin dudarlo la mayor parte de lo que los Minds hicieron durante los 90 si bien la discografía del nuevo milenio es mayormente oro.

- cabe recordar que la influencia de Simple Minds sobre otras bandas y artistas durante todo el tiempo que ha permanecido activa ha sido enorme, encontrándonos entre el enorme listado de quienes han señalado dicha influencia o gran admiración grupos como U2, Depeche Mode, Tears For Fears, Manic Street Preachers, Smashing Pumpkins, Radiohead, Moby, Blur y un larguísimo etc.

Por último señalar que la extensísima labor musical de Simple Minds comprende además muchos otros lanzamientos bajo la forma de compilaciones, reediciones, etc... que evidentemente extenderían aún más este artículo, queriendo reflejar más que nada la discografía básica de la banda a la cual deseo física y musicalmente una muy buena salud.



Flashdance (Adrian Lyne, 1983)


“Si renuncias a tu sueño morirás…”

Ochenters, hoy comentamos una película icónica de nuestra época: Flashdance (Adrian Lyne, 1983), un musical moderno y urbano, con estética de videoclip e indiscutible protagonismo femenino. Una historia sobre la pasión, el amor, la danza y los sueños.

El cine clásico de Hollywood nos tenía acostumbrados a musicales tipo Hello Dolly, Sonrisas y lágrimas, La leyenda de la ciudad sin nombre o a los estrellones de la danza como Fred Astaire, Ginger Rogers o Gene Kelly (quizás el único musical urbano de la época dorada es West side story), por eso en los setenta el género se renueva con títulos como Cabaret (1972) o Jesucristo superstar (1973), y se actualiza con Hair (1979) o las emblemáticas Grease y Fiebre del sábado noche (1978), que tuvo su continuación en Staying Alive, que se estrenó también en 1983, como Flashdance. Como en estas últimas, los actores no cantan, pero la música es la auténtica protagonista, y en esta sobre todo, los temas musicales actúan como auténtico soporte narrativo, como catalizador. Son los que cuentan la historia, los que te la hacen sentir.


EL ARGUMENTO Y LOS PERSONAJES
         La película gira en torno a la apuesta vital de Alex Owens, una joven de clase baja que sueña con ir al conservatorio de danza, pero se gana la vida como soldadora en una obra, y por las noches sacia su sed de baile en un tugurio de mala muerte en el que comparte camerino con otras chicas. Alex vive sola con su perro, se mueve en bicicleta, y, como espejo de la juventud de principios de los ochenta, está llena de dudas. El papel fue a parar a una cuasidebutante Jennifer Beals, que está espléndida, ilumina la pantalla con su sonrisa y su pelo cardado, y dota al personaje del nivel justo de ternura, determinación y vulnerabilidad.  


         Junto a ella, un elenco de jóvenes llenos de sueños: su amiga Jeannie (Sunny Jonhson), que trabaja como camarera en el club y se prepara para ser patinadora sobre hielo, el cocinero Richie (Kyle T. Heffner), novio de Jeannie, que aspira a ser humorista, y al que el dueño del local  permite de vez en cuando hacer breves monólogos entre las actuaciones de las bailarinas, entre ellas, Tina (Cynthia Rhodes, que ese año también aparecería en Staying alive y un año después protagonizaría Runaway brigada especial junto a Tom Selleck).




        El protagonista masculino es el apuesto y atractivo Michael Nouri, de ascendencia iraquí, que interpreta a Nick Hurley, un cuarentón divorciado que es el capataz de la obra en la que trabaja Alex. Al contrario que ella, Nick es un hombre acomodado y pragmático cuyo único capricho es conducir un Porche 911. Su personaje, tan diferente de los demás protagonistas, es quizás el menos sólido y más difícil de encajar en la trama, y en ese "happy end" romántico de la última escena. Nick se siente atraído por la joven Alex, la invita a salir, la “enchufa” para una prueba en el conservatorio, y luego se enamora de ella.



LA MÚSICA DE GIORGIO MORODER
         El tema principal de la película, que acompaña a Alex de principio a fin, es el emblemático What a feeling, que se llevó el Óscar a la mejor canción, y que en la famosísima escena final de la prueba de danza del conservatorio, escuchamos íntegro y cantado por Irene Cara, que también compuso la letra junto a Keith Forsey.
         Entre los diez temas de la banda sonora también nos encontramos el no menos conocido Maniac, interpretado por Michael Sembelo, que hizo furor en las discotecas, y que en la película sirve de fondo al entrenamiento con sus mallas y calentadores tan ochenters.



       Moroder también nos obsequia con la emotiva balada “Lady, lady, lady”, cantada por Joe Expósito, y toma prestado el tema Gloria (éxito de 1979 del italiano Humberto Tozzi, cantado por  Laura Branigan), cuando Jennie sufre una caída en su competición de patinaje sobre hielo que rompe su sueño y pasa de la eufora a conocer la cara amarga del fracaso.






Y mencionemos también el instrumental tema de amor, llamado así Flahsdance love theme, que tiene el inconfundible sello Moroder, y que aparece a mitad del film, cuando la chispa del amor surge entre los protagonistas.




CONCLUSION

Flashdance fue un éxito en todo el mundo, recaudó más de 100 millones de dólares en taquilla, recibió dos estatuillas (mejor música, mejor canción original), y hoy es un icono del cine de los ochenta. Como curiosidad, la película se rodó en la industriosa Pittsburgh, Pensilvania, y se armó cierto revuelo tras su estreno al saberse que Jennifer Beals había sido doblada por una especialista en algunas de las escenas del baile final. Flashdance fue la primera colaboración de los productores Don Simpson y Jerry Bruckheimer, que, con diferente planteamiento y temática, repetirían el estilo de videoclip en Top Gun (1986). Nos quedamos con Alex Owens, nuestra heroína de la clase trabajadora, su independencia y su valor mas allá de estereotipos, en ese final  épico y optimista de Flashdance. ¡Que tiempos aquellos!


 Por Víctor Sánchez González