Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Freddy Contra Jason (2003, Ronny Yu) Freddy Vs Jason

Freddy Contra Jason (2003, Ronny Yu) Freddy Vs Jason


Queridos Ochenters, hoy vamos a terminar (sí, ya sé que llevo diciendo esto dos escritos atrás pero esta vez es cierto) con dos de los mayores exponentes y representantes del género Slasher; el maestro y señor de las pesadillas de la calle Elm, Frederick Charles Krueger más conocido por Freddy Krueger y su equivalente de Crystal Lake, Jason Voorhees. Dos asesinos incombustibles de lujuriosos adolescentes receptores de machetes y cuchillas, cada uno en su propio estilo. Por desgracia para ambos villanos, (y para nosotros) los explotaron hasta la nausea agotando por completo a los personajes, un declive comercialmente inevitable y cargado de malas y arriesgadas ideas que los destrozó, en mayor o menor proporción (pues Jason salió mucho peor parado…)

Hoy nos detendremos en la última película que New Line Cinema fabricó, un croosover sangriento que unía los mundos de Krueger y Voorhees con un guion aceptable y un Robert Englund en su pompa, volviendo a hacer de las suyas (por última vez) con la socarronería y el humor vulgar que le caracterizan. 


En el papel de Jason Voorhees por el contrario, se estrenaría un aceptable Ken Kirzinger (“13 Fantasmas”, “Leyendas De Pasión”…) actor y doble de cine canadiense que cuenta con 1,96 de altura. 


Entrega que une a los dos villanos y trata con cierto respeto a ambas sagas y que, al menos para el que os escribe, tiene un lugar especial en mi corazoncito slasher.

Pero para seguir escribiendo sobre esta cinta, debemos conocer a qué nos estamos enfrentando. Como siempre y a partir de aquí, los spoilers serán inevitables, así que si no la habéis visto, estáis a tiempo.

Con apenas unos segundos en pantalla y sobre el logo de New Line Cinema, ya podemos intuir dónde nos estamos metiendo y podemos disfrutar de una fantástica mezcla de las características BSO principales de cada cinta y unidas a la perfección, gesto que hizo que media sala de cine nos ilusionáramos con menos de diez segundos de metraje. Os la dejo a continuación.


La película comienza resumiéndonos a grosso modo la historia de Krueger en Springwood y su situación actual, donde el propio Freddy nos narra sus comienzos y su ajusticiamiento por parte de los padres de Springwood


También nos relata su época dorada de muerte y terror, donde era temido por todos y gozaba de un inmenso poder, hasta que todo acabó, pues en la ciudad habían conseguido encerrar al perturbado Krueger en un lugar del que no podría escapar, el olvido; ya nadie lo recordaba y los que aún tenían algo que ver con su ser, fueron recluidos en el psiquiátrico de Westin Hills bajo una fuerte medicación que les impedía soñar, haciendo que Freddy Krueger, el hijo de los cien maníacos, perdiera todo su poder. 
Ante esta desesperada situación, Krueger decide buscar entre los rincones del infierno a algún ser que haga recordar a la gente lo que es el miedo, miedo que relacionarán con él,  un ser del inframundo que aterrorice a Springwood, Jason Voorhees.

Tras esta interesante introducción, nos trasladamos a Crystal Lake, donde una desdichada adolescente (de treinta años o más) decide darse un baño nocturno totalmente desnuda en el lago del campamento “Voorhiano” donde aparece una de las mejores versiones de Jason Voorhees (al menos para el que os escribe y sobretodo teniendo en cuenta su última aparición en “Jason X” donde todos esperábamos oír “Mis amigos me llaman Jason, usted llámeme JasonCop”) ajusticiando a machetazo limpio a la torpe y descalza adolescente desnuda, la cual queda clavada en un árbol de manera bastante gráfica, pero todo era una trampa de Krueger para Jason, una pesadilla que Freddy utiliza para resucitar a Jason, (recordemos el final de “Viernes 13, parte 9” donde Jason era arrastrado a los infiernos por demonios y en los créditos Krueger aparecía para llevarse su máscara de Hockey) apareciéndose en sus sueños como Pamela Voorhees, la cual le ordena que vaya a Elm Street e infunda el terror en Springwood, todo volvemos a repetir para que relacionen las muertes con el propio Krueger.


Debo hacer un alto en el camino para anotar lo bien diferenciados que están ambos mundos donde la sexualidad y estilo de “adolescentes alocados” están muy presentes en las interacciones con Voorhees y el miedo psicológico y aterrador lo está en las partes de Freddy; todo ello y a pesar de que Ronny Yu, director de esta cinta, no había visto ninguna de las entregas de ambas sagas (toma ya preparación previa)

Tras esto y por orden de Pamela “Krueger”, Jason resucita (pues a una madre hay que hacerle caso siempre) poniendo rumbo a Elm Street donde empezará a cosechar vidas, en concreto se dirige al 1428 de la calle Elm. Como recordaréis, ésta era la casa de Nancy Thompson en “Pesadilla en Elm Street”, ahora propiedad del viudo Dr Campbell y su hija adolescente, Lori Campbell interpretada por Monica Keena 


la cual ha organizado una fiesta nocturna aprovechando que su padre no está en casa fiesta que va subiendo de tono, pretexto para que Jason se encolerice (porque todos sabemos cómo se pone ante los actos sexuales adolescentes) y empiece a descuartizar como sólo él sabe hacer. Tras estas primeras muertes, algunos policías en la escena del crimen empiezan a sospechar que Krueger ha vuelto, comentarios que acallan los altos cargos para evitar lo que Freddy busca, ser recordado.

Ya en la comisaría de policía donde los adolescentes supervivientes son interrogados, entramos por primera vez al mundo de Krueger, el cual va recobrando su poder. Durante el interrogatorio de Lori, ella insiste que escuchó el nombre del posible asesino de boca de los propios policías, pero por desgracia no lo recuerda. Una vez sola en la sala de interrogatorios para descansar, sigue intentando recordar el nombre que oyó de boca de los policías y como un fogonazo, invade su mente el nombre de Freddy y aquí entramos nuevamente al mundo de Krueger representado de manera correcta con alguna escena bastante aceptable, como por ejemplo los carteles de los niños desaparecidos que siguen con la mirada a Lori cuando pasa junto a ellos


o la niña con las marcas de cuchillas que atraviesan sus ojos arrancados y le advierte que Freddy ha vuelto y que corra la voz 


pasando inmediatamente después a las clásicas niñas que saltan a la comba mientras cantan la canción infantil sobre Freddy Krueger

Vuelvo a destacar lo bien integrado que está cada personaje a pesar de las pésimas actuaciones de los adolescentes, que a fin de cuentas, sólo son una excusa para que Jason y Krueger hagan lo que mejor saben hacer. Tras esta pesadilla introductoria para implantar el terror en Lori, pasamos a Jason el cual no cesa y sigue matando a más adolescentes mientras el nombre de Freddy empieza a sonar cada vez con más fuerza. 

Es aquí donde se nos presentan nuevos personajes, como Will Rollins, ex de Lori e interpretado por Jason Ritter (hijo del fallecido actor John Ritter


Mark Davis, que fueron dos de los jóvenes encerrados en el manicomio Westin Hills de Springwood bajo una fuerte medicación que impide soñar llamada “Hypnocil” (originalidad al poder) para evitar ser asesinados por Freddy, pues el hermano de Mark se “suicidó” gracias a Krueger. Durante el reparto de medicinas diarias, Will escucha en la televisión de los celadores de Westin Hills la noticia de que varios adolescentes han sido asesinados en Elm Street, apareciendo el número 1428 de la calle (toma ya secreto de sumario) el cual es reconocido por Will al instante, pues su ex vive allí y deciden salir del manicomio para asegurarse de que Lori está bien.

Lori sigue teniendo pesadillas recurrentes con Krueger, que aún no tiene suficiente poder y tras las clásicas conversaciones de instituto buscando explicación a las muertes donde aparece el nombre de Freddy, Will y Mark llegan a la escuela para reencontrarse con Lori. El problema viene cuando empiezan a nombrar a Krueger y su historia, dándole suficiente poder para que varios adolescentes empiecen a tener leves pesadillas con él.

Will y Mark deciden investigar qué ocurrió en Elm Street, comprendiendo así el por qué de su reclusión en Westin Hills, por lo que deciden marcharse del pueblo, no sin antes asegurarse de que Lori está bien. Tras todo lo ocurrido, Lori y compañía deciden que lo mejor para superar el duelo, es irse de fiesta (esto es muy del estilo de Craven) Claro está que una fiesta “rave” es lo mejor para superar las penas pero también es un escenario propicio para que Jason se ponga las botas. Ya en la fiesta, y con el primer coma etílico aflorando, Krueger decide cobrarse su primera víctima, la amiga de Lori, Gibb Smith, la cual es perseguida por las clásicas calderas de la saga Elm Street por el mismo Krueger y aquí viene la verdadera trama de la cinta, pues cuando Freddy se dispone a asesinar a Gibb a base de guante de cuchillas, Jason se adelanta asesinándola en el mundo real, por lo que Gibb desaparece de la pesadilla haciendo que Krueger pierda su oportunidad de mostrar su razón de ser y tenga un nuevo problema que lidiar a parte del olvido de Springwood, un enorme Jason Voorhees el cuál no quiere parar de matar. 


Y en esto se basa prácticamente el guion, en un Jason Voorhees dispuesto a quitar los juguetes a un enfurecido Krueger, y en medio de ambos una amalgama de adolescentes intentando lidiar con sendos asesinos. Como era de esperar, Jason hace una carnicería en la fiesta pero prácticamente todos los protagonistas huyen de la escena (si no a ver por quién se pelean Voorhees y Krueger)

Tras la fatídica fiesta, Will y Lori buscan a Mark para obtener más información sobre Freddy para así poder derrotarlo, pues como decíamos líneas atrás, su hermano murió a manos de Krueger. El problema viene cuando el mismo Freddy encuentra a Mark antes que Will y Lori, el cual ya no está tomando “Hypnocil” y perece a manos de Krueger, que lo usa básicamente para mandar un "mensaje” de que ha vuelto.


Tras la muerte de Mark, Will relata a Lori el por qué de su reclusión en Westin Hills, pues le confiesa que vio al padre de Lori asesinar a la madre de ésta. Lori le cree, pues su padre se niega a decirle qué pasó con su madre y actúa de manera extraña, por lo que decide fugarse con Will.

Antes de marcharse del pueblo, se reencuentran varios supervivientes de la matanza de la fiesta junto al oficial Stubbs, interpretado por Kochlyn Munro (“Scary Movie”, “Sé Lo Que Hicisteis El Último Verano”…) el cual recibe amenazas del propio Sheriff de Springwood cuando intenta investigar qué ocurre, y que les confiesa que el artífice de la matanza en la fiesta no fue Freddy Krueger, si no Jason Voorhees, el asesino de Crystal Lake


Tras esto deducen el plan de Freddy pero también que está perdiendo el control sobre Jason, así Will recuerda que en Westin Hills les administraban una droga (Hypnocil) que les impedía soñar, por lo que deciden ir al psiquiátrico para poder tomar las pastillas y debilitar a Krueger. Durante la reunión, Lori se queda dormida, recibiendo nuevamente la visita de Krueger al cual le arranca una oreja despertando y comprobando que la ha traído consigo, comprendiendo que Freddy puede ser traído al mundo real, así el plan ahora es ir a Westin Hills a por Hypnocid para protegerse de los sueños y traer a Krueger al mundo real para que Jason acabe con él.

Ya en el psiquiátrico, Krueger (que tonto no es) posee el cuerpo de Freeburg, uno de los adolescentes, el cual decide hacer un alto en el camino para fumar maría. Una vez conseguido, Fred usa su cuerpo para deshacerse de todo el Hypnocil.
Mientras tanto, Jason también aparece en Westin Hills y asesina al oficial Stubbs electrocutándolo; Krueger, aún con el cuerpo prestado de Freeburg, inyecta dos potentes tranquilizantes a Jason para sedarlo. Tras ambas inyecciones Voorhees corta por la mitad a Freeburg antes de caer inconsciente y Krueger aprovecha la situación, con Jason en el suelo, para entrar en él a través de los sueños. 


Aquí podemos ver otra de las escenas que merecen la pena de la cinta, pues Freddy usa los miedos de Jason para acabar con él, ya que no lo necesita. Mientras, en el mundo real, Lori,  Will y demás amistades ven cómo Jason está sufriendo grandes daños en el sueño y deciden llevarlo al lugar al que pertenece, Crystal Lake para sacar allí a Freddy y que luche contra Jason. Cerca ya del campamento, Lori decide entrar en el sueño para ayudar a Jason, pues temen por su vida, y es en este sueño donde descubre que fue el propio Krueger quien mató a su madre y no su padre como creyó ver Will. Ya en Crystal Lake, Jason consigue despertar y desaparece del sueño, enfureciendo a Krueger que ataca a Lori, la cual consigue sujetar a Krueger y sacarlo del sueño dando lugar a uno de los mejores enfrentamientos de toda la película.


Ésta, básicamente, es la historia de “Freddy Vs Jason”, y hasta aquí el relato de la historia pues no pienso contaros el final, si ya habéis visto la cinta, sabéis que ocurre y si no, os recomiendo darle una oportunidad, eso sí, sólo si sois amantes de las sagas “Elm Street” o “Viernes 13”.

El guion fue escrito por Damian Shannon (“Los Vigilantes De La Playa”, “Viernes 13” el reboot…) y Mark Swift (“Glee”, “Los Chicos Del Maiz IV”…) 


y dirigido por Ronny Yu (“La Novia De Chucky”…) productor y director de cine chino, el cual no conocía ninguna de las dos sagas.


“Freddy Vs Jason” contó con un presupuesto de treinta millones de dólares alcanzando una buena recaudación en taquilla con más de ciento catorce millones. La producción volvía a estar al cargo de un viejo conocido de Jason, Sean S. Cunningham, el cual estuvo al cargo de la dirección de la primera “Viernes 13”, y que produciría años después “Viernes 13 Parte IX, Jason Va Al Infierno” y la vapuleada “Jason X” así como su posterior reboot.


Esta historia se centraría justo después de la citada “Viernes 13, Parte IX” y la sexta entrega de la saga Pesadilla En Elm Street “La Muerte De Freddy: La Pesadilla Final” gozando de unas críticas contrarias, dando así la peor puntuación por parte de la crítica especializada y una crítica más afable de parte del público. Debido al éxito cosechado se rumoreó sobre posibles secuelas aumentando la mezcla de mundos, por ejemplo un crossover incluyendo al propio LeatherFace de “La Matanza De Texas”


 o con el mismismo Mike Myers


Pero el único nuevo croosover que llegó a materializarse fue el protagonizado por el mismísimo Ash Williams de la saga “Evil Dead” enfrentándose Necronomicón en mano a Freddy y a Jason. Esta secuela fue la que sonó con más fuerza, pero Bruce Campbell (Ash en “Evil Dead”) se negó en rotundo a este crossover para nuestra desgracia (o suerte) por lo que nunca se llegó a materializar ninguna de estas ideas en cinta, pero sí en el mundo del cómic en el caso de Ash Williams, forjando unas curiosas historias llamadas “Freddy Vs Jason Vs Ash”.


La agresiva banda sonora cuenta con veinte canciones con variaciones del metal y con momentos de grandeza que son el ya citado comienzo sobre el título de New Line Cinema, uniendo los principales acordes que conforman las melodías de ambos villanos y que se intercalan muy bien durante todo el metraje de la cinta. El tema principal corre a cargo de la banda de nu metal “Ill Niño” con la canción “How Can I Live”.


Amigos, para ir terminando, comentaremos algunas curiosidades que nos dejó esta cinta para vuestro disfrute.

-El primer guion data de 1994, pero la película no se pudo llevar a cabo hasta que los derechos de las franquicias quedaran en manos de New Line Cinema.


-Para transformarse en Freddy Krueger, Robert Englund tuvo que soportar tres horas de maquillaje diarias más una adicional para quitar todo el maquillaje una vez terminado el rodaje.


-Una de las actrices protagonistas, Kelly Rowland fue una de las integrantes del grupo Destiny’s Child, la cual lo pasó realmente mal durante el rodaje en el psiquiátrico porque estaba asustada de verdad.


-Fue la última vez que Robert Englund se atavió con los ropajes de Freddy Krueger, pues en el remake contaron con otro actor, Jackie Earle Haley, para dar vida a Freddy Krueger.


-En un principio, la trama principal buscaba una colaboración entre Freddy y Jason sin llegar a enfrentarse, idea que se declinó dándonos el guion que hoy conocemos.


-Para el guion de la película, se contó con numerosos guionistas que confeccionaron distintas historias, pero al final el director eligió las versiones de Damian Shannon y Mark Swift, decisión en la que tuvo mucha participación el mismísimo Englund.

-La idea de enfrentar a dos iconos del cine de terror con más o menos acierto, provocó una avalancha de merchandising que dura hasta nuestros días.






-En algunos borradores y durante la batalla en el lago de Crystal Lake, una enorme mano aparecía en medio del lago y agarraba a ambos personajes arrastrándolos al infierno donde los esperaba el mismísimo demonio, que los haría pelear en un coliseo durante toda la eternidad (ahí queda eso).


Con esta última curiosidad me despido, dejando que asimiléis esa escena que pudo haber sido y que, por suerte, no fue y esperando que como siempre, hayáis disfrutado de la lectura.

Por muchos años que pasen, los personajes de Jason Voorhees y Freddy Krueger seguirán siendo los máximos exponentes del cine Slasher, por muy maltratados que hayan sido por guionistas ávidos de recaudación.

Hasta la próxima lectura mis queridos Ochenters.


El regreso de los muertos vivientes (1985, Dan O' Bannon) The return of the living dead


Todos los hechos que refleja esta película son ciertos, así como los nombres de personas y organizaciones.

Freddy comienza a trabajar en un almacén de suministros médicos. Frank, un empleado, le cuenta una extraña historia acerca de unos contenedores depositados en el almacén: los zombis de la película "La noche de los muertos vivientes" (1968, George A. Romero) eran reales y se encuentran dentro de los contenedores que han llegado allí  procedentes del ejército debido a un error; la película no sería más que una historia basada en hechos reales en la que Romero tuvo que obviar algunos detalles. Cuando Frank se los enseña a Freddy un gas se escapa desencadenando una serie de catastróficos sucesos que desembocan en una plaga zombi.


El regreso de los muertos vivientes en un claro homenaje a La noche de los muertos vivientes, en la que se basa, no ya como influencia, sino como punto central y origen de su trama revirtiendo el puro terror de la de Romero en una película en la que abunda el humor, pero sin rehuir los toques terroríficos. Y, ¡ojo!, estamos ante un homenaje, las descabelladas situaciones que acontecen son de cosecha propia, no burdos intentos de ridiculizar una película ante la que se muestra un respeto total, yo diría casi reverencia; es más, casi se puede considerar El regreso de los muertos vivientes como la particular segunda parte de la saga de Romero si hubiese sido rodada por O' Bannon. Pero, ¿es tan particular esta visión de O'Bannon? La respuesta es doble: sí y no. No, porque resulta, y poca gente lo sabe, que en 1977 se publicó un libro titulado El regreso de los muertos vivientes (John Russo) que continuaba la historia diez años después del final de la película de Romero. Además, el propio Russo, junto con Rudy Ricci y Russell Streiner, llegó a escribir el guión para lo que sería la segunda parte de la trilogía de Romero. Sea como fuere, las aguas no llegaron a buen puerto y Romero continuó su periplo escribiendo el guión de lo que sería El amanecer de los muertos (1978) . El mismo Russo es el autor de la novela La noche de los muertos vivientes y el coautor del guión junto con Romero (además actuó con un pequeño papel, como zombi, claro está, y como periodista). Y, sí, continuando con la segunda parte de la respuesta, la visión de O' Bannon en la película que nos ocupa es particular porque él mismo reescribió el guión alejándose totalmente de la idea original.



 Dan O' Bannon- amigo y compañero de Carpenter en la universidad- , debuta como director (aunque ya había dirigido el corto Blood Bath en 1969) con El regreso de los muertos vivientes, y pese a haber dirigido sólo dos películas - ésta y The resurrected (1991) - pasó (literalmente porque ya murió) a la historia por el texto original y guión de Alien (para más información sobre O Bannon consultar link al final del comentario). Pese a su bisoñez tras las cámaras nos ofrece una película trepidante en la que la hora y media de duración se queda muy corta al precipitarse las situaciones de tal modo que al espectador le falta tiempo para digerirlas. Vamos, ¡que dura un suspiro! A esto no sólo ayuda la ya comentada mezcla de humor y terror, sino el hábil enlace de subtramas. Por un lado vivimos el periplo de Frank (James Karen), Freddy (Thom Mathews), Burt (Clu Gulager) y Ernie (Don Calfa); por otro el de la pandilla de punkis en el cementerio Resurrección(ja y já); todos ellos terminarán unidos frente al ataque los muertos. Pero no hay que olvidar las escenas del coronel encargado del rastreo de los contenedores; punto clave que nos sorprenderá en un final tan  abrupto como exento de concesiones. Luego, claro está, nos hallamos ante una película irreverente, genuinamente lúdica y con un aire (vendaval diría yo) de serie B que tira para atrás. ¡Un cachondeo!

 
 
  
Una novedad que El regreso de los muertos vivientes presenta con respecto a otras películas de su misma temática (hasta ese momento, vamos) es el tratamiento que da al comportamiento e los zombis. Para empezar a estos no basta con dañarles el cerebro para que mueran, de hecho, sólo es la cremación (con sus catastróficas consecuencias ) la única solución para eliminarlos. De otro modo cualquier parte de su cuerpo (previo desmembramiento) continuará vivito y coleando. Otra diferencia respecto a zombis precedentes que salivaban ante cualquier trocito de carne humana es que los de O Bannon tienen un apetito exclusivo por los cerebros vivos (han salido sibaritas los "jodíos"). Esto tiene su explicación en que los cerebros calman el dolor que sienten al estar muertos. Más novedades son cierta capacidad de habla, de correr, e incluso inteligencia suficiente como para coordinarse y tender emboscadas.¡ Estos zombis no tienen ni un pelo de tontos! Pero no se queda ahí la cosa, no sólo serán las personas muertas las que se levantarán de sus tumbas, sino que medio perro (sí, habéis leído bien) o una colección de mariposas tratarán de escapar del almacén de suministros médicos. Y si los precedentes son que la causa del despertar de los muertos no afecta a los vivos, asistiremos a un nuevo quebrantamiento de reglas al transformar a Frank y a Freddy en auténticos adictos a los cerebros.


¿Qué otras cosas me gustan de la película? Pues unas actuaciones cachondísimas, destacando a Frank ,Freddy, Burt y a Ernie el embalsamador, sin duda un personaje entrañable; y qué decir de la pandilla de punkies con Trash (Linnea Quigley) como fémina absolutamente desmadrada con una escena de destape, tan antológica como gratuita, en pleno cementerio, o la tétrica confesión a Spider (Miguel Nuñez) que terminará por hacerse realidad. Y si cachondas son las actuaciones tampoco se quedan cortos unos diálogos desternillantes que juegan con el absurdo. También destacaría algunas escenas como la aparición del zombie Tarman y su declaración de intenciones: "¡Cerebros, cerebros vivos!"; el despertar de los muertos en el cementerio; o la entrevista con la medio fémina zombi (sí, otra media parte, ésta de cintura para arriba). El maquillaje está muy logrado, no en vano fue nominado en los Saturn Awards, y la banda sonora plagada de canciones macarras de The Cramps, 45 Grave, The Flesh Eaters o The Dammned entre otros grupos. El tema principal de la película, de Matt Cliford, va como anillo al dedo, con un toque tétrico sin dejar de ser pegadizo e incluso divertido.




 Son ya cinco las películas de la saga iniciada con El regreso de los muertos vivientes (ninguna otra con Bannon), su secuela The return of the living dead II (1988), o como se conoce en España, La divertida noche de los muertos vivientes, se centra más en el humor e incluso repiten James Karen y Thomas Mathews en distintos papeles; la tercera dirigida por Brian Yuzna está mucho más enfocada en el elemento grotesco tan característico de Yuzna.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA



ENTRADAS RELACIONADAS

LA DIVERTIDA NOCHE DE LOS ZOMBIS