Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Recomendaciones de series : La Ruta/A3 Player (Roberto Martin y Borja Soler)

 


La fiesta debe continuar. Así fue como acabó la grabación el mítico DJ de Espiral y acto seguido se colgó en directo en su estudio en un miércoles de 1993.
Eran tiempos tristes en la Ruta, pero la ruta seguía su camino hacia fiestas más vibrantes, con un Puzzle que convirtió el My Way de Nina Simone en un himno en sus cierres y que supuso el punto álgido de una época en la que Valencia era la pista de baile de toda Europa, llenándose de foráneos con ganas de evadirse de todo y desfasar .




Esta introducción es el inicio de una serie , que ya se ha convertido en un fenómeno televisivo y que tiene visos de arrasar en los premios Feroz de este 2022. Una serie con una guionista de la tierrina , Clara Botas , que ha conseguido que los que vivimos aquella época nos sintamos identificados con algunos de los personajes que tan bien encarnan Alex Monner como el DJ que va abandonar Valencia , pincha por última vez en mi templo favorito que era Puzzle y se va a Ibiza a ser DJ residente en Amnesia o su amigo/agente Sisto encarnado por el ya crecidito guaje de Cuéntame, Ricardo Gòmez.
Porque ese es el punto de partida de una serie que va a describirnos desde el ocaso, hasta el inicio , la historia de la Ruta a través de un grupo de amigos que nosnvan a destripar lo que era la verdadera fiesta, aquella en la que las pastillas, la farlopa, el éxtasis flying free como decía la canción por las pistas y parkings de los templos de la música.
Porque los parkings eran un apéndice más de las discotecas, eran el alma de la fiesta donde todo fluíay si en el primer episodio en  Puzzle veíamos esbozos, en el segundo en N.O.D. todo se dispara y aquí hay que quedarse con la Toni, imperial Claudia Salas currante de hotel en Cullera de día y RRPP a la vez de N.O.D como ve os cuando cascos en ristre (Walkman) atiende a esos astures de Sotrondio que quieren darle a Chusín /Gonzalo Caps ese último desfase antes de que se vaya a los Juegos Olímpicos a competir en Barcelona 92. Lo que acontece en ese parking, es ni más ni menos que lo que vivimos los que experimentamos aquellos tiempos, fiestas de buen rollo, que sí, que corrían cacharros y sustancias prohibidas, sí, pero allí siempre eras bienvenido aunque fueses foráneo y esa candidez la muestra mejor que nadie la Toni.
Por cierto, aquí me quedo con el conseguido acento astur que la guionista Clara Botas ha conseguido para con los tres actores que interpretan a los sotrondinos.

La serie nos va a transportar por los templos de la música recibiendo cada episodio el nombre de uno de ellos. Ocho episodios de los que cuando leáis estás líneas serán cuatro los emitidos, habiendo bailado ya en Puzzle, N.O.D., A.C.T.V . Y Espiral y que promete mucho cariño a una época irrepetible, mucho drama ( sobre todo lo que atañe al difunto hermano del personaje de Alex Monner) ,ojo a sus padres , cuando ven como Alex pincha por primera vez en A.C.T.V. Aquí reconozco que se me saltaron las lágrimas.
En resumen, váis a viajar al fondo de la fiesta, váis a disfrutarla y vivirla desde dentro y sobre todo váis a saber por qué "la fiesta debe continuar"




Nota Ochenter: 10/10 Poneros los cascos y a volar 

José María Molano 

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Series ochenter: Camuflaje (1984/1985/Glen A.Larson) Cover-up

 

Del 22 de Septiembre de 1984 al 6 de Abril de 1985 se emitiò una serie que para muchos #ochenters sigue siendo icónica y una de esas que dejaban una impronta tan grande en nuestras mentes, que hoy 38 años después de su estreno es difícil no recordarla.
Hoy #ochenters cogemos el Delorean para irnos a la pequeña pantalla y adentrarnos en el mundo de la moda y una agencia de agentes secretos encubiertos dentro de ese mundillo. Hoy nos ponemos nuestras mejores galas para introducirnos en : Camuflaje.


SINOPSIS:
Una fotógrafa de moda \Jennifer O'Neill une sus fuerzas con un veterano de operaciones especiales \Jon -Erik Hexum los siete primeros episodios y Anthony Hamilton los 14 restantes para combatir el crimen a lo largo de todo el mundo.



Una serie que prometía acción y la daba ,con una intro que destilaba molonidsd por todos los lados , sonando a toda mecha el "Holding out of a Hero" de Bonnie Tyler,  con un piloto de hora y media como presentación en el que asesinaban al marido de Jennifer O'Neil y por el que se veía obligada a contratar a un veterano soldado, apuesto y fornido que le ayudaría a encontrar y castigar a los asesinos de su marido. Con un villano como Louis Jordan, con explosiones y persecuciones , nada hacia presagiar tras el éxito del piloto (sobre todo motivado por presentarnos al que se vislumbraba como nuevo héroe de acción, Jon-Erik Hexum y que ya había mostrado sus dotes en la venerada serie de viajes en el tiempo "Voyagers) que la serie sòlo tendría una temporada.
Porque los episodios rezumaban aroma a las películas de espías de James Bond o series como Misión Imposible , había cameos potentes, como George Lazenby y todo con el sello inconfundible de Glen A.Larson notable productor y guionista que había ideado series como Magnum, Battlestar Galáctica o Misión Imposible. 
Eran episodios autoconclusivos en el que el hilo era siempre el mismo: presentación del entuerto y resolución por parte del equipo , aunque con el matiz de estar metido el mundo de la moda por medio.


SOBREVIVIR A LA TRAGEDIA:
Por desgracia el camino de rosas que llevaba la serie se marchito en el episodio 8.
En uno de los recesos de la serie , Jon-Erik Hexum , se puso a jugar con una pistola de fogueo , poniéndola en su sien, sin ser consciente que a esa distancia, el disparo podía ser mortal.
Su cerebro no aguantó el impacto y tras seis días de agonía falleció.
¿Qué pasó tras el fallecimiento de su estrella?
Pues que Larsson aplicó lo de "el show debe continuar" y en una semana contrato a otro fornido guaperas , como Anthony Hamilton para ser el substituto de Hexum. Sin rubor alguno se rehizo la intro cambiando a Hexum por Hamilton y entres semanas ya se estaba emitiendo el noveno episodio .
Los ratios de audiencia se desplomaron, motivados por el cambio y el hecho palpable de que allí no había pasado nada, pero sí pasó y fue que la serie tras 21 episodios no fue renovada y aquellos infantes que nos deleita vamos con aquellas modelos y aquellas tramas llenas de acción, nos quedamos con lo puesto.



LAS DESGRACIAS Y CURIOSIDADES DE LOS PROTAGONISTAS:
  • Jenifer O'Neil casi muere en 1982 por un manipular un arma cargada. Tuvo nueve matrimonios y multitud de problemas mentales que la han llevado a un semiretiro casi permanente.
  • Anthony Hamilton murió en 1995 por una neumonía surgida como complicaciòn del SIDA. 
  • Hamilton , tras el retiro de Sir Roger Moore como James Bond, fue considerado para el rol de 007. El rechazo oficialmente, fue que era rubio (sic) y que no pintaba un Bond rubio por lo que Timothy Dalton fue la elección. Pero extraoficialmente se criticaba su carácter libertino y su abierta homosexualidad, con el daño que supondría a la imagen de un icono heterosexual como era James Bond . Lo más cerca de Hamilton estaría de ser Bond sería en la nueva serie de Misión Imposible que se rodaría en Australia.


NOTA OCHENTER: 🦸🦸🦸🦸
Ideal para evadirse y disfrutar de una buena sesión de espías, mamporros y bellezas 

José María Molano

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Especial series de dibujos de nuestra infancia


Ochenters, vamos a echar la vista atrás hasta nuestra más tierna infancia para recordar aquellas series de dibujos que nos marcaron, nos han hecho como somos, y, sin duda, deberíamos poner a nuestros hijos. Como siempre, Lo hemos hecho con todo el cariño, no hemos podido dedicar largos comentarios a todas, y seguro que nos hemos dejado alguna, pero por lo menos encontraréis, aunque sea sólo mencionadas, las más simbólicas y representativas.


MAZINGER Z

         Nuestra serie de aventuras por excelencia. La historia original se publicó como manga en Japón en 1972, e inmediatamente interesó a la Toei Animation para su adaptación televisiva, que ya la tenía lista para su emisión por la Fuji TV a finales de aquel año, y se emitió allí hasta 1974. Pronto llegó a todo el mundo, y también a España.
         La serie contaba con todos los ingredientes para fascinar al público infantil: Robots gigantes que volaban y lanzaban rayos, jóvenes protagonistas con los que te podías identificar, malvados villanos a los que combatir, y aventura a raudales.
         Todos recordamos su famosa canción de cabecera, el grito “¡planeador abajo!” o “¡puños fuera!” de Koji Kabuto (el chico que manejaba a Mazinger), o el famoso también “fuego de pecho” del robot femenino Afrodita A, compañera de Mazinger, y que pilotaba la joven y bella Sayaka Yumi, probablemente el primer amor platónico/televisivo que tuvimos de los chavales de la época (como Koji lo sería de la chicas).
         La serie original constaba de 92 episodios, de los que TVE compró 33 para su emisión a partir de 1978 en el horario estrella de la sobremesa de los sábados, después del telediario y antes de la película de Sesión de tarde. Como anécdota diremos hubo un glorioso momento, allá por 1979, en el que los sábados ponían Mazinger Z y los domingos La abeja Maya.
          Pese a que la serie fue todo un éxito, TVE no compró más capítulos, y la cortó de sopetón, casi sin avisar, para poner en su lugar Orzowei, una serie italiana con actores, temática muy distinta, ambientada en África, y que resultó bastante decepcionante.
 


VICKIE EL VIKINGO


         Sin duda, la más emblemática de las series de dibujos animados de nuestra infancia, y que TVE emitió por primera vez en 1975 los lunes por la tarde. La serie era una coproducción de las televisiones alemana y austriaca, ZDF y ODF, aunque la factura gráfica corrió a cargo de la prestigiosa productora japonesa Nippon Animation.         
         Al contrario que otras series de dibujos de entonces, como Heidi o Marco, que tenían una trama bastante melodramática e incluso lacrimógena, Vickie el Vikingo era una serie de aventuras, llena humor, optimismo y valores como la amistad, el compañerismo, el respeto a la diferencia, el trabajo en equipo, o el cuidado de la naturaleza.
         Los protagonistas eran los vikingos de la aldea sueca de Flak, liderados por Alvar, padre de Vickie, un niño curioso e inteligente, cuyas ideas sorprendentes e imaginativas salvaban todo tipo de situaciones, y le hacían imprescindible en cada viaje por mar en busca de tesoros.
         En esta serie cabe destacar también su preciosa banda sonora, compuesta por el especialista checosclovaco Karel Svoboda, que combinaba magistralmente los temas cantados que son casi himnos, con la potente música electrónica para las persecuciones, o bellas melodías para los finales felices.

LA ABEJA MAYA

         Si hasta ahora hemos hablado de series, digamos, “de personas”, La abeja Maya es una de esas historias tan propias de la literatura infantil protagonizadas por animales humanizados, que, si bien mantienen las funciones básicas de su especie (en su caso, vuelan, recolectan néctar y polen o hacen miel), por lo demás hablan y se comportan como humanos.
         La serie, de 1975, estaba basada en el libro del escritor alemán Waldemar Bonsels, y nos contaba las aventuras de una pequeña abejita junto con su amigo Willy, el saltamontes Flip, y el resto de los insectos del bosque.
         Al igual que Vickie el vikingo, La abeja Maya era una coproducción de la ZDF y ODF, producida por la Nippon Animation, y compartía con ella su espíritu alegre y optimista, y la preciosa música original de Karel Svoboda, que también forma parte de la banda sonora de nuestra vida.
         Como anécdota diremos que, aparte de lo comentado, Vickie el vikingo y La abeja Maya también compartieron sus voces españolas, ya que las dos dobladoras de los personajes principales de ambas series se intercambiaron los papeles: Matilde Vilariño era Maya e Ílvi, la amiga de Vickie, y Mari Pe Castro, que ponía la voz a Vickie, también lo hacía con el amigo de Maya Willy.

PIPI CALZASLARGAS

Aunque no fuera de dibujos, “Pipi Calzaslargas” fue todo un fenómeno televisivo que marcó a nuestra generación. Estaba inspirada en los libros infantiles de la escritora sueca Astrid Lindgren, traducidos a más de 70 idiomas.
Su origen es muy curioso: Para confortar a su hija enferma durante su convalecencia en cama, Lindgren se inventó un personaje alocado y divertido, una niña peliroja llamada Pippi Långstrump, que llevaba dos trenzas casi horizontales, que vivía con un mono y un caballo, y era imaginativa y rebelde contra todo convencionalismo.
La serie, con guión de la propia autora, se rodó en 1968 y fue emitida por primera vez en Suecia en 1969. Dado su gran éxito internacional, TVE la tenía en su agenda, pero era tan rompedora para la época que no se atrevió a programar  su estreno hasta la agonía del régimen franquista, en 1974. Se emitía los domingos por la tarde y no nos la perdíamos.
Pese a que los niños y niñas adorábamos la serie, tuvo un cierto rechazo por parte de la España carpetovetónica y recalcitrante de entonces, que no la aceptó desde un primer momento, y solo recuerda de ella que en un capítulo se les veía probando un cigarrillo, como si ningún chaval de los sesenta o setenta, incluso ellos mismos, hubiera fumado o al menos dado una calada de chavales.
Desde los sectores más conservadores de la sociedad se creía que la serie era un “mal ejemplo”, al mostrar una niña que daba rienda suelta su imaginación, y animaba a sus amigos Tommy y Anika a jugar y divertirse con libertad, en contacto con la naturaleza, sin ataduras, y a hacer todo tipo de locuras, como caminar hacia atrás, pintarse la cara o dormir con los pies en la almohada (algo escandaloso e impensable parece ser). Por cierto, ese conservadurismo casposo y trasnochado lo representa en la serie la estirada señorita Prysselius, en contraposición con los Settergren, los tolerantes padres de Tommy y Anika. Por cierto, un personaje muy similar al que encontramos en la ya mencionada Heidi, representado por la odiosa Srta. Rottenmeyer, rezongando y protestando por todo, incluso de los maravillosos parajes de los Alpes suizos, y siempre tratando de coartar el espíritu libre y bondadoso de la niña, y su benéfica influencia sobre su amiga Clara, en contraposición con el adusto pero comprensivo abuelo.




LAS SERIES ESPAÑOLAS DE BRB

         Todos recordamos la cabecera de tantas series de nuestra infancia y adolescencia que llevaban el logotipo de BRB Internacional, la productora fundada en 1972 entre otros, por Claudio Biern Boyd, que comenzó como simple distribuidora de muchas de las series que estamos comentando, y otras como Los ángeles de Charlie, La pantera Rosa, Tom y Jerry, El bosque de Tallac, Banner y Flappy, Tom Sawyer o El osito Misha que fue la mascota de los Juegos Olímpicos de Moscú 80.
No fue hasta ese año, 1980, cuando BRB comenzó a producir sus propias series animadas. La primera de ellas fue Ruy el pequeño Cid, que contaba las aventuras infantiles del que luego sería héroe legendario del medievo español, y que le encargó a la Nippon Animation. Después vendrían Fútbol en acción (protagonizada por Naranjito, la mascota del Mundial España 82), David el Gnomo, D'Artacan y los tres mosqueperros o La vuelta al mundo de Willy Fog, imprescindibles en  la sobremesa de los sábados y que tampoco nos perdíamos.
         Contrariamente a lo que se pudiera pensar, otra legendaria y muy popular serie de animación española de la época, Don Quijote de La Mancha (1979), no fue producida por BRB sino que TVE se la encargó a los realizadores Cruz Delgado y José Romagosa, que pese al éxito cosechado, disolvieron su sociedad tras ella. Sin embargo, BRB sigue funcionando hoy en día, y ha distribuido series de referencia para nuestros hijos como Pokemon, y ha seguido produciendo dibujos propios, como los del oso deportista Bernie.



LOS LOONEY TUNES Y HANNA-BARBERA

         No podemos dejar de recordar la avalancha de dibujos animados procedentes de Hollywood, como todos los de la factoría Disney, o los Looney Tunes, de la Warners Bros. Como no recordar las Merrie Melodíes (“fantasías animadas de ayer y de hoy presenta…”), al Pato Lucas, a Porky, el Correcaminos, Silvestre y Piolín, El gallo Claudio, Speedy González, o la estrella del estudio Bugs Bunny (“¿qué hay de nuevo, viejo?”). Todos ellos inseparables de sus creadores, los dibujantes y realizadores David DePatie, Fritz Freeling, Chuck Jones, o Tex Avery.
         Mención aparte merecen también los dibujos de Hanna-Barbera, un estudio de animación independiente fundado en 1957 por William Hanna y Joseph Barbera, que anteriormente habían trabajado para la Metro-Goldwin-Mayer. A ellos les debemos, entre otras, Los Picapiedra, Los Supersónicos, Tom y Jerry, El oso Yogui, Jonny Quest, Hong Kong Phooey, Pixie y Dixie, Maguila Gorila, Leoncio el león y Tristón, Pepe Pótamo, Don Gato, Canuto y Canito, o el gran Scooby-Doo.



LAS SERIES DEL MOMENTO QUE TAMBIÉN VEÍAMOS

Y bueno, para terminar mencionaremos también varias series emblemáticas de nuestra infancia, que, aunque no fueran “para niños” específicamente, pues también veíamos, cuando nos dejaban nuestros padres, como Curro Jiménez, Espacio 1999, Sandokan, Wonder Woman, El increíble Hulk, Starky y Hutch, Los hombres de Harrelson, Galáctica, Verano azul, o la ya referida Los ángeles de Charlie. Luego, ya entrados los 80, llegarían V, El coche fantástico, El Equipo A o MacGyver.



CONCLUSIÓN

Ochenters, suerte tuvimos de crecer con aquellas maravillosas series y dibujos, que, como ya hemos dicho, nos hicieron como somos, y, junto con otros referentes televisivos como Los payasos de la tele, Gloria Fuertes, Félix o Carl Sagan, y también cinematográficos, como los de La guerra de las galaxias, Star Trek, 007, Alien, Conan o Terminator, nos forjaron como mujeres y hombres con carácter, nobleza, generosidad y principios, pero también imaginación, inteligencia, curiosidad y sentido del humor. ¡Somos ochenters!


Por Víctor Sánchez Escritor @VíctorSescritor






















“Los Ángeles de Charlie”, serie (Aaron Spelling, 1976-1981)


“Había una vez tres muchachitas que fueron a la academia de policía… Les encargaron misiones muy peligrosas… Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí. Yo me llamo Charlie…”
Ochenters, vamos con todo un clásico de los sábados por la tarde en la tele de nuestra infancia/adolescencia, Los Ángeles de Charlie, una serie icónica de finales de los setenta y principios de los ochenta, que ya forma parte del imaginario colectivo de toda una generación, la nuestra, que recuerda con cariño y nostalgia las aventuras de Kelly, Jill y Sabrina. Con los perfiles de las tres en negro sobre una explosión, y aquella sintonía tan inconfundible, que forma parte de la banda sonora de nuestra vida.

EL ARGUMENTO Y LAS PROTAGONISTAS

         Por estricto orden de aparición en los créditos iniciales, vamos con las protagonistas de la serie:
         SABRINA DUNCAN (Kate Jackson): Es la mente analítica del grupo, y, oficiosamente podríamos decir, la líder del trío. Siempre equilibrada, mesurada, y segura.
         KELLY GARRETT (Jaclyn Smith): Es la más emotiva y empática. También es mesurada y cerebral, aunque más tendente a meterse en líos. Si Sabrina es elegante y sencilla, Kelly es un poco más sofisticada y glamurosa.
         JILL MUNROE (Farraw Fawcett): Es la más valiente e imprevisible de las tres. La más arrojada ante el peligro, y también la que pone el punto de humor a las situaciones. Como contrapunto a Sabrina e incluso a Kelly, y para completar el triángulo, Jill es explosiva, y cuando ella entra en escena, siempre va a pasar algo.
Completan el reparto, el enigmático Charlie Townsend (al que ponía la voz en inglés el actor John Forsythe, conocido también por ser Blake Carington en Dinastía), un hombre al que nunca se ve en pantalla, aunque se le presume maduro, atractivo, y que aparece siempre rodeado de lujos y bellas mujeres. Y también, su ayudante, John Bosley (David Doyle), que sí aparece con su perfil en la cabecera de la serie.
En cuanto al argumento, la frase de Charlie al principio de cada capítulo, resume la trama de partida de la serie: Los ángeles son tres jóvenes y atractivas detectives que trabajan para la agencia que dirige Townsend en la ciudad de Los Ángeles (los juegos de palabras son constantes, también con los títulos de los episodios).
         A partir de ahí, la historia de cada capítulo era independiente y autoconclusiva. Comenzaba y terminaba siempre en la oficina de Investigaciones Charles Townsend, y en ella, las tres detectives debían resolver un caso que les encargaba, siempre por teléfono, su jefe Charlie. Los detalles de cada operación, siempre se los daba John Bosley, una especie de secretario de la agencia, al cargo del papeleo, los informes o los pagos, y que ejerce también como consejero y ayudante de las tres. Bosley es un hombre de mediana edad, campechano y regordete, que también pone el punto de humor a las situaciones.
        La mayoría de los capítulos eran corales, con protagonismo parecido de las tres ángeles trabajando en equipo (un buen ejemplo es el episodio en el que tienen que dejarse detener en una remota carretera, para que las encierren en un penal inmundo, en el que son explotadas con trabajos forzados, y en el que además, las presas son utilizadas como damas de compañía), pero en otros casos había una mayor intervención de una de ellas. Así por ejemplo hay un episodio en el que Sabrina tiene que participar como piloto en una carrera de coches, u otro en el que Kelly se enfrenta a un trauma de su infancia.
         Aunque las tres, en mayor o menor medida, utilizan lo que se denominan armas de mujer, para hacer averiguaciones o colarse en todas partes, en alguna de ellas, el rasgo es mucho más acusado: mientras Sabrina, como ya hemos comentado, es más cerebral y deductiva, y recurre al razonamiento (incluso, ya hemos apuntado que, vista la serie tantas veces, incluso se la podría considerar la líder del equipo), tanto Kelly como Jill se aprovechan más descaradamente de su atractivo, su sonrisa, y su encanto, para abrirse todas las puertas; más empática quizás Kelly, como también hemos señalado, y con menos reparos Jill, que incluso sabe hacerse la tonta, cuando queda muy claro que no lo es, con tal de acceder a pruebas o evidencias, y, si la pillan, salir del paso con cualquier excusa, sus ojos azules y su espléndida sonrisa.
Inseparables de las tres protagonistas, estaban sus coches, diferentes modelos de Ford, acordes en color y estilo a cada una de ellas: Más deportivo el de Jill (el llamativo Mustang Cobra II de color blanco con dos rayas azules en el centro), deportivo aunque más formal el de Kelly (el Mustang Ghia amarillo claro), y el más sencillo de Sabrina (el Pinto rojo apagado).

LAS NUEVAS INCORPORACIONES
         A lo largo de las 5 temporadas de la serie, solo Jacklyn Smith (Kelly), y los dos protagonistas masculinos, Doyle y Forsythe (Bosley y la voz de Charlie), se mantuvieron en el reparto principal.
         La primera en abandonar el barco fue Farraw Fawcett, que pese a ser considerada parte del trio legendario de ángeles de la serie, solo apareció en el piloto y los 22 episodios de la primera temporada. Antes de Los Ángeles de Charlie había tenido un pequeño papel en el film futurista La fuga de Logan (hoy considerada un clásico del género), y su deseo era saltar de nuevo a Hollywood y convertirse en estrella de la gran pantalla. Por eso, a la primera oferta que recibió, otro título de ciencia ficción, Saturno 3, que iba a coprotagonizar junto al veterano Kirk Douglas, decidió dejar la serie. Sin embargo, la cinta, con un argumento enrevesado y unos efectos especiales flojos, no tuvo el éxito esperado (aunque hoy se la recuerde con nostalgia dentro del mundillo), y su carrera no terminó de despegar.
         Su puesto en Los Ángeles de Charlie lo ocupó Cheryl Ladd, en el papel de KRIS MUNROE, que era en la trama la hermana pequeña de Jill. Rubia como ella, aunque menos explosiva, heredó también su rol en el grupo aunque con un carácter un poco menos apabullante. También se quedó con su coche, el llamativo y espectacular Cobra II. Se podría considerar a Kris como una especie de cuarto angel, junto al trío legendario, ya que, desde su incorporación, también permaneció en la serie hasta el final, e incluso en alguna ocasión aparecen las cuatro juntas.
         Kate Jackson dejó la serie al final de la tercera temporada. Es ahí donde los fans más puristas, que, como ya hemos dicho, consideran a Cheryl Ladd como parte integrante del grupo primigenio, ven una especie de “final anticipado” de la franquicia. En la salida de Sabrina tuvo gran parte de responsabilidad, si no toda, el productor Aaron Spelling: al parecer, mientras se rodaba la tercera temporada, Kate Jackson recibió una oferta de Columbia Pictures para protagonizar Kramer contra Kramer, junto a Dustin Hoffman (papel que luego daría toda la fama a Merryl Streep). Kate no quería dejar la serie y pidió a Spelling que le permitiera hacer ambos rodajes compatibles, pero el productor se negó, y al final de la temporada Jackson dejó la serie. Intentó hacer sus pinitos en el cine con Su otro amor, junto a Harry Hamlin en 1982, pero al final acabó volviendo a la pequeña pantalla con la serie El espantapájaros y la Sra. King.
         El puesto de Sabrina en la agencia lo ocupó Tiffany Wells, interpretada por Shelley Hack, y la serie se resintió bastante. Ya no era lo mismo. De hecho, Hack solo permaneció en la serie una temporada, la cuarta, y en la quinta, y última, fue sustituida por una por entonces jovencísima y desconocida Tanya Roberts, en el papel de Julie Roberts, que no venía de la academia de policía, sino de una agencia de modelos. Como curiosidad, esta última actriz, Tanya Roberts, figura prácticamente decorativa en Los Ángeles de Charlie, es quizás la que más brilló en el Hollywood de los 80 en la gran pantalla, puesto que apareció en el clásico de espada y brujería El señor de las bestias, fue Sheena, reina de la selva, e incluso “chica Bond” (ya sabéis que no nos gusta el término pero es el que se utiliza de referencia), en Panorama para matar, junto a Roger Moore.
Y un par de curiosidades más de la serie:
En el episodio Objetivo: Ángeles, de la primera temporada, podemos ver a un joven, desconocido y “sin bigote” Tom Selleck haciendo de un atractivo médico que es el hombre perfecto para una enamoradísima Kelly.
También hubo lo que se denomina un crossover entre dos series de éxito de Aaron Spelling en aquel momento, Los Ángeles de Charlie y Vacaciones en el mar, en el que los repartos se fundían en un viaje de las protagonistas en el famoso barco del amor.

  

REFERENCIAS Y LEGADO
       Para algunos recalcitrantes críticos estadounidenses, Los ángeles de Charlie es una simple producción televisiva del subgénero Giggle TV, término despectivo que se acuñó en los setenta para productos en los que había chicas ligeras de ropa que se bamboleaban en pantalla (también denominado Tits & Ass Television, o “televisión de tetas y culos”), que no tiene trama ni sustancia. Para tal argumento tan peregrino, se apoyan en el hecho de que, efectivamente, las protagonistas, en especial Jaclyn Smith y Farraw Fawcett, aparecían muchas veces sin sostén, lo que era llamativo, sobre todo en las secuencias de acción.
         Sin embargo, esto era algo habitual entre las actrices en los setenta, época en la que eclosionaba el movimiento feminista que llamaba a “quemar los sujetadores” (de hecho la propia Carrie Fisher no llevaba sostén bajo el vestido de princesa Leia en La guerra de las galaxias, y mientras corría por la Estrella de la Muerte se manifiesta de forma evidente). A este respecto, y en repetidas ocasiones, Farraw Fawcett se ha quejado en entrevistas de que “algunos solo recuerden de Los Ángeles de Charlie que íbamos las tres sin sostén, en vez de por nuestra interpretación”, y sostiene el carácter claramente feminista de la franquicia. Cheryl Ladd también ha defendido sus personajes como “inspiradores” para otras mujeres, “más allá de su peinado o que fueran en bikini”, y recordaba cómo por entonces recibía cartas de fans que le decían “yo quiero ser como tú, no me voy a conformar con ser profesora o secretaria”.
         De hecho, era una serie que mostraba a mujeres capaces, autosuficientes, dueñas de su destino, que conducen coches en persecuciones, hacen saltar cerraduras, disparan, y saben defenderse a puñetazos. En ese aspecto, sirven de antesala del modelo de heroína que llegaría en los 80 con iconos como la propia Leia, Ripley o Sarah Connor.
Y por otra parte, tanto las tramas, como el diseño de producción, los repartos y el acabado de los capítulos de la serie eran de calidad homologable al resto de las producciones televisivas de primera línea del momento.

CONCLUSION
La serie fue todo un éxito de audiencia, que convirtió a sus protagonistas en iconos del momento a la altura de las estrellas del pop y el rock. A ello contribuyó también la pegadiza sintonía de la serie, compuesta por Jack Elliott y Allyn Ferguson, y que, como dijimos al principio, forma parte de la banda sonora de nuestra generación.
En España se pudieron ver las cuatro primeras temporadas por TVE, en el horario estrella de los sábados por la tarde, entre 1978 y 1981. Para ver la quinta temporada tuvimos que esperar hasta la reposición de la serie completa en un canal privado a principios de los 90.
Hoy en día, Los Ángeles de Charlie está considerada una serie icónica, casi de culto, sobre todo para los amantes de la cultura popular de los 70 y 80, al nivel de otras series de entonces como Los hombres de Harrelson, Starsky y Hutch, Curro Jiménez o la mencionada Vacaciones en el Mar.
Si para las jóvenes de entonces, Los Ángeles de Charlie, eran modelos a seguir en actitud o incluso moda y estilo, para los adolescentes eran puro amor platónico. En mi caso, ya sabéis que soy fan incondicional declarado de la serie, yo estaba enamorado de las cuatro, pero los seguidores de la página de Facebook ya sabrán, porque lo he confesado en varias ocasiones, que era más de Sabrina.
De los recientes intentos de reavivar la franquicia en la gran pantalla mejor ni hablamos, porque han sido rotundos fiascos. Nos quedamos con la serie original, con Sabrina, Kelly, Jill y Kris.  

                                Por Víctor Sánchez Escritor














Verano Azul, serie (Antonio Mercero, 1981-82)


Ochenters, hoy comentamos una de las series emblemáticas de nuestra infancia y adolescencia, Verano Azul, convertida en canon de la España de su época, y una de las más exitosas y repuestas de Televisión Española. Ya os adelantamos, que, como fans declarados de la serie, nos hemos permitido un análisis crítico y en perspectiva, también sobre sus aspectos colaterales, los personajes, y la época, siempre desde el cariño y la nostalgia, ya que la vivimos con ellos y como ellos.
La serie fue un proyecto original del guionista y director Antonio Mercero, un renovador del lenguaje cinematográfico y televisivo, reconocido internacionalmente por su premiadísimo mediometraje La cabina (1972), y que ya había cosechado el éxito en tv con la serie Crónicas de un pueblo (1971-74).

         Al igual que Verano Azul es inseparable de Mercero, también lo es del compositor de su archifamosa sintonía, Carmelo Bernaola, que concibió una melodía alegre y optimista, propia del título y el espíritu de la serie, y que ya forma parte de la banda sonora de nuestra vida. Quién no la recuerda cada vez que monta en bici.



EL ESTRENO TARDÍO
         El proceso de producción de la serie hasta su emisión duró en total tres años, entre escritura del guion, localizaciones, rodaje y montaje. Se rodó entre finales de agosto de 1979 y diciembre de 1980, sobre todo en la localidad malagueña de Nerja (auténtica protagonista también de la serie), aunque también en Vélez-Málaga y en Motril y Almuñécar (Granada). Sin embargo, debido a su complejidad y a la burocracia de TVE, no llegó a la primera cadena de Televisión Española hasta el 11 de octubre de 1981, y sus 19 capítulos se emitieron cada domingo en la sobremesa hasta el 14 de febrero de 1982. 

EL ARGUMENTO Y LOS PERSONAJES
La serie trata sobre el verano de descubrimientos de un grupo de niños y adolescentes, en el que despertarán al mundo y a la vida, acompañados de dos amigos adultos, una pintora en horas bajas y un viejo marinero retirado.
La pandilla de Verano Azul la componen siete chavales de diferentes edades, cinco chicos y dos chicas:
BEA (Pilar Torres): Es la “guapa” del grupo y objeto de interés amoroso de los dos adalides de la panda, Javi y Pancho. Ella mantiene en todo momento la incertidumbre a ese respecto sin decantarse por ninguno, pero, vista la serie tantas veces, da la impresión al final de preferir un poco más a Pancho (que es además el que más hace por conquistarla, Javi espera más que le caiga “por derecho”). Bea es la hermana mayor del benjamín del grupo, Tito.
DESI (Cristina Torres): es la amiga inseparable de Bea y siempre está a su sombra. Pese a ser una joven con atractivo, es retratada como “fea” (al llevar gafas y corrector dental), y además ella asume ese complejo. También lleva mal la separación de sus padres.
JAVI (Juan José Artero): Es el líder de la panda. Orgulloso, seguro de sí mismo, y hecho al mando. Es alto, guapo, rubio, y viste de marca. Aunque no lo reconozca, está enamorado de Bea.
PANCHO (José Luis Fernández): es un amigo temporal de la pandilla, ya que, al contrario que los demás, no es veraneante sino que vive en el pueblo, es huérfano, no estudia, y trabaja como repartidor para su tío. Al principio rivaliza con Javi, tanto por el mando del grupo como por el amor de Bea, pero luego se hacen grandes amigos, pese a que son personalidades y estilos opuestos (Pancho es un chico de la calle, moreno, guapo también, con el pelo largo y un poco “macarra”).
QUIQUE (Gerardo Garrido): es el equivalente de Desi para Bea, el mejor amigo de Javi, y relegado siempre a un segundo plano. “Menos guapo”, algo fondón y con un protagonismo limitado.
PIRAÑA (Miguel Ángel Valero): En realidad se llama Manolito, pero recibe el apodo por su voracidad a la hora de comer. Es uno de los pequeños junto con su inseparable Tito. Pese a ser el “gordito” del grupo, también es el más intelectual, el que lee, y a menudo instruye no solo a Tito, sino también a los mayores.
TITO (Miguel Joven): Es el pequeño del grupo, y también el más ocurrente, espontáneo, y con las frases más divertidas (“Jo, tío, es que tu padre es un plasta”). Como hermano de Bea, es muchas veces el nexo de unión entre chicos y chicas, y también protagonista junto con su amigo Pi, de las situaciones más rocambolescas y jocosas de la serie.


El protagonismo principal de la serie recae también en dos adultos, que se hacen amigos de la pandilla por casualidad:
JULIA (María Garralón): Es una pintora de mediana edad, una mujer instruida, sensible, y de indudable atractivo, que vive envuelta en un halo de misterio. Es el referente sobre todo de las dos chicas de la pandilla, que siempre recurren a ella en busca de consejo.
CHANQUETE (Antonio Ferrandis): Es el personaje más carismático sin duda de la serie, un pescador retirado que vive en un idílico cerro frente al mar, en su viejo barco, La Dorada, habilitado como vivienda junto a su huerta. Si julia es el referente de las chicas, Chanquete lo es de todos, pero en especial de los chicos, a los que aconseja recurriendo a su experiencia y al refranero común, como un filósofo del pueblo y de la vida. Es conocido y querido por todo el vecindario, socarrón y de fácil risotada.


Junto a los protagonistas infantiles y juveniles, que la serie convirtió en iconos para toda una generación de niños y adolescentes, encontramos también a sus familias, madres y padres, encarnados por actores profesionales del cine y la televisión, que reproducen  de alguna forma los estereotipos más instalados en la época, y a los que incluso se los podría encasillar en el espectro sociológico e incluso ideológico del momento (la España de la Transición): el padre tradicional de “ordeno y mando” y bofetada fácil (conservador), encarnado por el padre de Javi, Javier (Manuel Gallardo), el padre dialogante, tolerante y comprensivo, partidario de tomar las cosas con mesura (progresista), el padre de Bea y Tito, Agustín (Manuel Tejada, que aparece además muchas veces leyendo en la playa “El País”).
Luego tendríamos también otros modelos sociales, como el padre entrometido, el de Quique, Enrique (Fernando Hilbeck), el padre siempre ausente, aunque consentidor y dadivoso, Jorge (Carlos Larrañaga), el padre de Desi, y el padre que cree que “se las sabe todas”, Cosme (Manuel Brieva), el padre del Piraña.
Sin embargo, si hay un modelo estereotipado de la época, que se refleja en la serie, es el de las madres, retratadas casi siempre tomando el sol o en labores domésticas, cotilleando entre ellas, o despotricando de sus maridos, de los que asumen ser dependientes en todos los aspectos (en contraposición con el personaje de Julia, una mujer “sin hombre”, autosuficiente, que vive sola, y tiene un pasado misterioso del que nunca habla, salvo a retazos).
Las madres de Bea y Javi, Carmen y Luisa (Elisa Montés -hermana de  Emma Penella y Terele Pávez, y madre de Emma Ozores-, y Helga Liné, ambas actrices de recorrido, curtidas en el Landismo, los Spagetti Western y el Destape), son dos bellezas maduras que aparecen exhibiendo sus hermosos cuerpos, cubiertos tan solo por diminutos bikinis, mientras chismorrean entre ellas de todo y todos (“esa, esa, es que está separada”), ya que dan la impresión de ser amigas de antes y veranear las dos familias juntas.
Por su parte la madre de Quique, Mercedes (Concha Leza), aparece como una mujer manipuladora e intervencionista, que convence a su marido para que se “infiltre” en el grupo de los muchachos, todo un desastre.
Como su hijo, la madre del Piraña, Nati (Ofelia Angélica), es el arquetipo de mujer “gorda” y bonachona, casada con un hombre pequeño y delgado al que dominar, y que atiborra a su hijo de comida ( Pi aparece en casi todas sus escenas deglutiendo bocadillos, hasta en la bici). Y finalmente, la madre de Desi, Pilar (Concha Cuetos), la “mujer doliente”, abandonada por su marido (Larrañaga), un mujeriego empedernido que, sin embargo, piensa que sigue siendo de su posesión (es curioso que Cuetos interpretara un personaje muy similar en el capítulo de Curro Jiménez en el que aparecía, y por cierto, Mercero volvería a recurrir al tándem Cuetos-Larrañaga en los noventa, para su teleserie Farmacia de Guardia).


 LA ESPAÑA DE 1979 EN 1981-82
Ya en su estreno, la serie, pese a ser todo un éxito, llegó a TVE podríamos decir que un poco desfasada. Aunque solo habían pasado un par de años, la España de 1981 casi 82, no tenía nada que ver con la de 1979. En moda y en música, se había pasado ya de la rumba y el pasodoble, al punk, el rock duro y el tecno-pop, de los apretados y exiguos bañadores Turbo, a los bermudas de color fuxia, de la coleta y el vestidito de tirantes, a los cardados, las hombreras y las faldas ra-ra. El mayor deseo de la chavalería ya no era tanto la bicicleta como el Walkman, estábamos en plena Movida y de fuera llegaba la explosión del pop anglosajón de los ochenta.
Sin embargo, hay otros aspectos de la vida infantil y juvenil, que aparecen en la serie, y que si tenían plena vigencia, como los recreativos, el cine de verano, el tabaco ocasional semitolerado, el futbol de chapas, tirar piedras, o “mirarle el culo” a las chicas. Y por supuesto, las bicicletas. Si tanto se ha dicho del protagonismo de Nerja en Verano Azul, ¡qué decir de las bicicletas! ¡Si eran las que teníamos los chavales de la época! (por ejemplo, en mi caso, era la BH azul de Desi).
Además, la serie tuvo el atrevimiento de abordar, aunque que fuera de forma incidental y suavizada, asuntos impensables en la televisión de aquellos tiempos, como la separación y el divorcio, la menstruación femenina, el derecho de protesta, la especulación inmobiliaria, el medio ambiente o los conflictos generacionales. Consiguió así, romper ciertos tabúes, aunque sin cuestionar otros tan “hispánicos” como la religión o la autoridad. También abordaba fenómenos muy en boga a finales de los setenta, como el fenómeno fan y los ídolos musicales, o el movimiento Hippie.


Analizada en perspectiva, la serie reflejaba también la ideología del partido dominante del momento, la extinta UCD (que más tarde heredaría el PSOE), ese conformismo con lo establecido, con cierta tolerancia pero sin cuestionar el orden existente en aras a la “convivencia”, el llamado “Espíritu de la Transición” (hay un discurso de Chanquete en ese sentido, aunque con la excusa de una pelea, “huyamos del enfrentamiento, olvidemos el pasado”). 


LOS EPISODIOS MÁS EMBLEMÁTICOS
         Como suele ocurrir en las series corales, hay capítulos en los que la historia se centra sobre todo en las vivencias de uno de los personajes, otros en un actor invitado, los hay en los que prima la aventura, la trama romántica, una temática seria o más cómica. Aunque no nos faltan ganas, no desgranaremos los 19 capítulos, pero sí tres de los más emblemáticos. El episodio 3 “a lo mejor”, el 16, “No nos moverán”, y el 18, “Algo se muere en el alma”.

EPISODIO 3 “A LO MEJOR”
         La temática de este episodio es el conflicto generacional. Los chavales de la pandilla están hartos de obedecer “porque sí” a sus padres, y debaten la manera de rebelarse con una huelga al estilo obrero. Al final acuerdan no responder ni que “sí” ni que “no” a sus padres, y cuando les digan algo, contestar “a lo mejor”. La estrategia resulta un fracaso, así que deciden cambiar de táctica, y responder de forma elaborada, pero hablando con las sílabas al revés, con lo que nadie les entiende. Al final, después de un montón de situaciones cómicas, padres e hijos, junto con Chanquete y Julia,  acaban ante la policía local.
         Es sin duda el episodio más divertido de la serie, y en él participa como actor invitado el orondo Ricardo Palacios, secundario en infinidad de Spagetti Western, haciendo del agente municipal apodado Barrilete, dicho al revés Telerriba (“Hay que aprender idiomas, Telerriba”).
EPISODIO 16 “NO NOS MOVERÁN”
         Su temática es la especulación inmobiliaria. Una promotora quiere edificar un gigantesco complejo de torres de apartamentos, y para ello es imprescindible que Chanquete les venda su terreno frente al mar, pero se niega a tal monstruosidad, pese a las múltiples ofertas, y las presiones del alcalde, los comerciantes del pueblo y el resto de propietarios. Fracasado el intento “por las buenas”, la inmobiliaria decide utilizar malas artes, primero intentando desacreditar a Chanquete con propaganda, y luego agrediéndole físicamente para amedrentarle (a lo que su amigo Frasco, dueño de la taberna, responde a tiros contra la sede de la inmobiliaria). Finalmente, la promotora envía a las bravas a sus excavadoras para derribar La Dorada, pero Julia y la pandilla se plantan delante, entonando una versión de la famosa canción protesta “No nos moverán” (“¡del barco de Chanquete, no nos moverán!”)
         El capítulo denuncia uno de los males endémicos de nuestro país ya por entonces, y que se prolonga hasta nuestros días: la especulación inmobiliaria, la corrupción, y los pelotazos urbanísticos. Además sirve de excusa para algo tan impensable en aquel momento como era emitir por el canal público, y aunque fuera con la letra modificada, una canción tradicional de reivindicación de los movimientos izquierdistas, popularizada, entre otros por Joan Baez o Quilapayún.

CAPÍTULO 18 “ALGO SE MUERE EN EL ALMA”
         Es el famoso capítulo de la muerte de Chanquete, que fue anunciado a bombo y platillo por la prensa nacional incluso antes de su emisión, algo nada habitual, en lo que hoy se conoce como un “spoiler” en toda regla. Se trata de un episodio único, y al margen del tono y el estilo de la serie, en el que toda España lloró al son de la famosa sevillana “Cuando un amigo se va” (“El barco se hace pequeño, cuando se aleja en el mar…”).
Como fan de Verano Azul, y en general de las series televisivas, considero que el episodio de la muerte de Chanquete, es un final en exceso dramático y trágico, que además ponía fin definitivo a la historia en impedía de facto una posible continuación de la serie. Hubiera sido igualmente plausible, y no exento de tensión dramática, un final menos funesto, simplemente con la tristeza del fin de las vacaciones y las despedidas (el propio capítulo 19 “El fin del verano”). Los fans hubiéramos llorado igual, pero sin morir nadie, y se hubiera dejado abierta una posible segunda temporada con los mismos protagonistas.
Fue tanta la repercusión de este capítulo, que España entera llegó incluso a creer que el propio Antonio Ferrandis, Chanquete, había fallecido de verdad. A este respecto, contaré una anécdota personal: A mediados de los ochenta iba con mi abuela por Gandía cuando nos topamos con Antonio Ferrandis en una parada de autobús. Yo me quedé pasmado, pero mi abuela sí que hablo con él, y fue muy amable. Me cercioraba por fin de que los rumores no eran ciertos (el actor falleció en 2000).

VALORACIÓN Y LEGADO
La serie fue un éxito rotundo desde su estreno, y congregaba a grandes y pequeños frente al televisor cada fin de semana (bien es cierto que era la época en que todos veíamos lo mismo, al haber solo los dos canales de la tele pública). Por ello, en la iconografía de nuestra generación, está a la altura de otras series españolas míticas como Curro Jiménez, Turno de Oficio, Anillos de oro o Brigada Central.
Lanzó a la fama a sus protagonistas. En especial al veterano Antonio Ferrandis, un curtido actor secundario, fajado en el cine del Landismo, en papeles casi siempre de tipo serio, por su calva, su bigote, y su imponente vozarrón; muy lejos del entrañable Chanquete, un “abuelo” bonachón de barba y pipa (sin duda Verano Azul fue el papel de su vida, como Curro Jiménez para Sancho Gracia o Juncal para Paco Rabal).
Por su parte, los niños de la serie sufrieron, en muchos casos, el síndrome de la estrella infantil. De hecho, solo Juanjo Artero se dedica hoy en día profesionalmente a la actuación, y con una tortuosa carrera llena de altibajos, en la que solo ha conseguido cierto reconocimiento ya cincuentón, con el gesto más pausado, y la voz educada y profunda, en papeles sobre todo de policía, o capitán de “El Barco”.
Por su parte, Juan José Valero, el Piraña, tuvo un breve paso por el legendario programa infantil y juvenil “La Bola de Cristal”, en el que interpretaba al detective “Mantequilla”, y hoy es profesor universitario en Madrid (como curiosidad, tanto él con Tito, como Pancho con Javi, tuvieron, tras la serie, una breve carrera musical como dúo).
En cuanto a las dos chicas de la panda, Bea y Desi, Pilar y Cristina Torres, son enfermeras. Pancho, (José Luis Fernandez), tras pasar por el infierno de las drogas, vive en el anonimato. Gerardo Garrido (Quique), es fotógrafo, y el pequeño Tito (Miguel Joven), trabaja como guía turístico para el Ayuntamiento de Nerja, su ciudad natal. 
La serie se emitió también en Francia, en Iberoamérica, Portugal, Angola, Argelia, y en algunos países del Este, como Yugoslavia, Checoslovaquia, Polonia, o Bulgaria, causando gran impacto por su temática adolescente y por mostrar aspectos desconocidos entonces en aquellos países como el movimiento Hippie.
Hoy en día, Verano Azul, es, sin duda, con Curro Jiménez, la serie más emblemática de TVE, que la repone regularmente, y forma parte de su oferta gratuita a la carta. Además, en la ciudad de Nerja hay calles y parques dedicados la serie y sus personajes, y una reproducción de La Dorada.
Y los fans solo tenemos una cosa que decir: “A lo mejor”.

Por Víctor Sánchez González