Lo bueno , lo malo y lo peor del cine de los setenta , ochenta y noventa.
Presentación
Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.
ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
Estos son tres pequeños comentarios sobre la trilogía de Subspecies que escribí hace poco para el fanzine Vídeo Arqueología que editan los amigos de Exhumed movies. Mantengo el formato original con el que fueron publicadas las reseñas.
SUBESPECIES / Subspecies
(Ted Nicolau) 1991- Rumanía / Estados Unidos
Intérpretes: Angus
Scrimm, Anders Hove, Irina Movila.
Tres estudiantes
norteamericanas viajan a Transilvania para completar sus estudios
sobre las costumbres de la región, pero quedarán atrapadas en medio
de una lucha fratricida entre dos hermanos vampiros.
Primera película
coproducida por Estados Unidos en Rumanía después de la caída del
comunismo en este país. Una obra curiosa al más puro estilo de
la mítica productora Full Moon Studio de Charles Band que atesora
todos sus recurrentes aciertos y fallos. Dio lugar a una saga
compuesta por cuatro partes dirigidas por Ted Nicolau: Subspecies
(1991), Bloodstone: Subspecies II (1993), Bloodlust: Subspecies III
(1994) y Bloodstorm: Subspecies IV (1998). Actualmente está en
desarrollo una quinta parte (también dirigida por Nicolau) que sería
una precuela de esta.
BLOODSTONE: SUBSPECIES II
/ Bloodstone: Subspecies II (Ted Nicolau) 1993 – Estados Unidos.
Intérpretes:
Anders Hove, Denice Duff, Kevin Spirtas.
Radu regresa y secuestra
a Michelle. Becky, la hermana de esta, tratará de encontrarla y
salvarla de las garras del temible vampiro.
Una secuela más
dinámica, sangrienta, terrorífica y con mejores efectos especiales.
Además da mayor protagonismo al personaje de Radu, lo cual es un
acierto pleno. Destaca un inicio que no da tregua donde se nos
muestra la resurrección de Radu y el asesinato de su hermano a manos
de este. También me gusta la ambientación y la caracterización de
los personajes. Una película superior en todos los aspectos a su
predecesora.
BLOODLUST: SUBSPECIES III
/ Bloodlust: Subspecies III (Ted Nicolau) 1994 – Estados Unidos.
Radu descansa en la
profundidad de su castillo junto a su amada Michelle. La hermana de
esta, Becky, sigue intentando rescatarla...
Esta tercera parte baja
un poco de nivel respecto a la segunda al no avanzar en la trama y
repetir básicamente lo ofrecido. Cuenta, sin embargo, con aspectos
interesantes como el hecho de profundizar en la psicología y
motivaciones de un Radu que es mostrado aquí como una pobre alma en
pena que nunca obtendrá su bien más preciado: el amor de Michelle.
Así Bloodlust: Subspecies III deviene en una suerte de trágica y
terrorífica historia de amor, una especie de La Bella y la Bestia
oscura y tétrica y, por supuesto, sin final feliz.
U LLevaba tiempo queriendo volver a hincarle el diente a esta película. Vista en VHS, con un recuerdo entrañable motivado por haber puesto en pantalla el Kenpo Kárate, un arte marcial visualmente atractivo y que encarnado con solvencia por un desconocido por entonces Jeff Speakman, hizo que se convirtiese en una joya de culto, una joya del videoclub.
Hoy hablamos de : El Arma Perfecta
¿DE QUÉ VA?
Jeff vuelve a su pueblo natal para enfrentarse a los fantasmas de su pasado y una vez allí, lo que hará será adentrarse en una espiral de venganza por la muerte de uno de sus mejores amigos, Kim (interpretado por el entrañable Mako) a manos de la mafia coreana liderada por Yung ( James Hong) y cuyo brazo ejecutor es Tanaka ( el gigantón Profesor Toru Tanaka)
HOSTIÓMETRO
La película ya empieza a lo grande con un Jeff Speakman en plan pecho palomo, marcándose una Kata, al ritmo de The Power de SNAP, una maravilla noventera si no la habéis escuchado.
Y tras ese inicio lo que vemos es una serie de flash backs en las que el joven Jeff es reeducado a través de su inmersión en un dojo de Kenpo Karate dirigido con maestría por Master Lo ( el entrañable Seth Sakai) y donde a través de este arte marcial, el joven Jeff aprende autodisciplina, hasta que en un incidente por culpa de su hermano, le parte la crisma a un jugador de fútbol americano, por lo cual debe abandonar su casa prematuramente.
Pasan los años y vemos como Jeff regresa a su antiguo hogar para visitar a su amigo Kim. En el momento en el que llega, Kim está siendo extorsionado por la mafia coreana y la presentación marcial de Speakman es impactante, al sacar por la ventana a uno de los mafiosos y luego deshacerse del resto de la banda en un santiamén, con unos movimientos endiabladamente rápidos, especialmente con las manos, usando de puching ball la cara de uno de los mafiosos, en unos movimientos que ya quisiera usar el coletu de Seagal en sus mejores tiempos ( aquellos por cierto).
Hagamos un aparte, que alguno/a seguro que desconoce quien es Mako. El puto amo, Mako es el puto amo, es el narrador, el brujo de las películas de Conan , voz del maestro Splinter de las Tortugas Ninja (película animada) y junto a James Hong el impulsor de la asociación de actores asiáticos de Hollywood. Una leyenda que apareció en series como Magnum, Hawaii 5.0, Walker y que sigue siendo hoy en día uno de los actores asiáticos más recordados y añorados.
Esta intervención de Jeff, traerá como consecuencia que Kim sea asesinado vilmente por un descomunal Tanaka. El profesor Toru Tanaka, a quien ya habíamos visto en Golpe por Golpe de Chuck Norris, encarna aquí un papel que en cierto sentido recuerda al mítico Harold Sakata, el OddJob de Goldfinger. Ambos fornidos luchadores, casi sin líneas de diálogo y que se muestran como implacables asesinos al servicio de sus jefes. Si bien Tanaka, no usaba sombrero, su seña de identidad, será una flor dejada en los cadáveres de aquellas víctimas a quien asesine.
Jeff , tras regresar a casa de su amigo y verle muerto, oye un crujido y sale corriendo tras Tanaka a ver, que a no ser que seas Flash, es imposible coger a alguien que va en coche, pero de alguna manera nos tienen que meter otra escena de hostias de Speakman y aquí nos llega, cuando una vez que ve imposible alcanzar el coche de Tanaka, cuatro ladrones intentan quitarle el dinero...ERROR...en una escena que dura menos de un minuto y a una velocidad descomunal, acaba con los cuatro ladrones en una demostración apabullante de lo que es dominar un arte marcial. También hay que reconocerle el mérito al director Mark Disalle , que venía de dirigir Kickboxer (1989), bueno dirigir y crear, puesto que la idea de Kickboxer y posteriores secuelas es toda suya. Incluso se atrevió a ser actor en Contacto Sangriento y la propia Kickboxer .
Tras esta escena, la película ya cogerá velocidad de crucero. Bueno dura apenas hora y veinte minutos y tampoco es que tenga mucho tiempo de pausa, exceptuando el funeral de Kim y el encontronazo con su hermano Adam, el fallecido John Dye que encarna el papel de investigador del asesinato de Kim.
Velocidad de crucero reflejada en tres coreografías marciales. La primera, la más recordada es la que tiene lugar en un gimnasio coreano, donde se enfrenta a tres artistas marciales , el más conocido James Lew a quien hemos podido ver en Golpe en la Pequeña China por poner un pequeño ejemplo . En esta escena, es donde se demuestra lo que para mí es ser un buen artista marcial, es decir saber tanto dar como encajar golpes de la manera más realista posible. Jeff lo corrobora, en una coreografía en la que a pesar de recibir de lo lindo, no se da por vencido y usa su técnica de brazos y un par de patadas espectaculares, que decantan el combate de su parte. Para mí de la película es la mejor coreografía y la que muestra verdaderamente el potencial del Kenpo como arte marcial , visualmente atractivo para las lides cinematográficas .
Y de aquí lo mejor es pasar al final. Una vez sabido que Hong y Tanaka son los responsables de la muerte de Kim, Jeff se arma cual Ninja con ¡Dos dagas y dos tonfas¡ sobrado el muchacho y parte raudo en busca de venganza.
Como buena película marcial, deudora de los ochenta, el duelo final con Tanaka es lo más esperado y ese duelo no defrauda. Tanaka es como el Hulk de Marvel, no para de recibir pero sigue en pie, inamovible, rechazando los golpes de Jeff y contraatacando de manera más destructiva cada vez y no duda en usar su cinturón para ello, no uno al uso, si no uno cuyos extremos son dos afilados puñales, cuyo objetivo es degollar a Jeff, pero lógicamente, eso no va a ocurrir y es Jeff quien en un alarde de agilidad, hace explotar un depósito inflamable, haciendo que Tanaka arda.
Y al final...volvemos con The Power de SNAP
IMPRESIONES FINALES:
La película, es una joya muy, muy reivindicable. Protagonizada por un actor que merecía mejor suerte, para muchos, la muerte de su mentor y creador del conocido actualmente como Kenpo americano fue un lastre para su carrera.
Ed Parker había sido entrenador de muchas estrellas de Hollywood, entre ellas Elvis Presley de quien llegó a ser guardaespaldas y era muy buen amigo de Bruce Lee, aparte de ser un consumado especialista.
Responsable en cierta medida de la occidentalización del Kenpo, tenía mucho poder en la industria del cine, era muy influyente y eso sumado al penoso trabajo de quien fuese agente de Speakman, provocó que la carrera de éste fuese muy corta.
Si bien como he dicho, la película es una joya, hay cosas que se echan en falta como el romance que se ve a leguas que podía haber pasado con su compañera de dojo, aunque parece que hubo cortes en la sala de montaje obviando esta trama.
Había una secuela en proyecto, pero problemas en Paramount, hicieron que esta secuela fuese a parar a manos de Jan de Bont, con Keanu Reeves de protagonista junto a Sandra Bullock y Dennis Hopper...sí la secuela se convirtió en Speed /1994.
En fin, que una pena que no hayamos visto más a Speakman repartiendo leña. porque merecía mejor suerte, aunque sigue siendo un seminarista de lujo de Kenpo y uno de los mejores exponentes de este arte marcial, no en vano es un 8º Dan.
Nota ochenter: 8/10
AGRADECIMIENTOS:
@EspartanosCine gracias por ese podcast dedicado a esta joyita. A tope the Power
@johny_lawrence si alguien sabe de Kenpo, es usted caballero
Volvemos a la acción, a las hostias como panes y al cine de artes marciales de los 90 con dos actioners, uno de creciente actualidad y otro tristemente fallecido hijo de la leyenda por excelencia de las artes marciales . Hoy nos vamos a Little Tokyo, hoy nos vamos de fiesta con Dolph Lundgren y Brandon Lee
SINOPSIS
Chris Kenner y Johnny Murata ( Lundgren y Lee) son dos policías que unen sus fuerzas para combatir una nueva mafia que se ha introducido en Little Tokyo en L.A. , la temida Yakuza regida con mano de hierro por el psicopáta nipón Yoshida ( Cary -Hiroyuky Tagawa)
OPINIÓN
Recuerdo cuando alquilé esta película en el videoclub...la portada era una pasada y si a eso le sumabas que aparecía Ivan Drago y el hijo de mi idolatrado Bruce Lee, los pelos se me ponían como escarpias de la emoción.
Con apenas catorce años , mi imaginación y mi testosterona estaba en fase de ebullición y sumando os dos ingredientes anteriores , más los desnudos gratuitos, más las hostias como panes, el resultado final fue de quedarme grabada en la memoria, una película que para mí desde aquel entonces, se convirtió en una especie de película de culto...eso era el año 1991
Año 2019, veintiocho años después he vuelto a ver esta película, influenciado en cierta manera por tener a Lundgren de cierta actualidad con Aquaman y Creed II y por otro lado, porque creo que Brandon Lee se merecía un apartado en este blog.
Bien, pues vista de nuevo, queda decir que se me ha hecho corta, muy corta, apenas dura una hora y veinte minutos, pero un tiempo bien aprovechado donde se nos introduce en la acción sin ningún tipo de rodeos desde el minuto uno, cuando Kenner interviene en un combate ilegal de artes marciales para detener al organizador y se ve metido de lleno en el ring, repartiendo estopa como buen karateca que es (porque sí, el sueco es cinturón negro de karate Kyokushin y de taekwondo, amén de ser licenciado en biología y bioquímica).
El caso es que aquí ya conocemos a parte de la Yakuza, no al jefazo y sí al lugarteniente e intuimos por donde vana a ir los tiros (nunca mejor dicho).
De ahí nos trasladamos a un pequeño restaurante donde el chantaje de la Yakuza a la dueña, provoca que por primera vez se junten los dos protagonistas repartiendo mamporros y viendo como los genes marciales de Bruce Lee fueron transmitidos de buena manera a su vástago.
De aquí en adelante, lo que nos encontramos es la clásica buddy movie o película de colegas que tanto abundó en el cine de los ochenta, a partir de películas como Límite 48 horas o Arma Letal.
Es decir, uno es un pirado, el otro es el raciocinio en persona, uno cumple las normas, el otro se la pasa por el forro, uno es pulcro y elegante y el otro un hortera...
Vamos que sigue el patrón de estas películas pero a velocidad del rayo, mostrándonos una sucesión de coreografías marciales, mejor o peor rodadas ( casi lo último) pero que sirven como hoja de presentación para un Brandon Lee pre Rapid Fire y confirmaban a Dolph Lundgren como una alternativa macho alfa a Sly , Arnold o Van Damme.
El papel del villano recae en los hombros del señor Tagawa ( Yoshida) un villano sádico, ególatra, quizás haciendo uno de sus mejores papeles y dejando para el recuerdo la decapitación de la prostituta ,el espectacular tatuaje que llevaba y sin duda el final del film, con el duelo a katana entre él y Kenner /Lundgren, acabando con una de las mejores muertes que pudimos ver en aquella época y que puede llegar a ser comparada en cierto modo ( por el explosivo final) con la ocurrida en el final de Invasión USA.
Como no, no puedo olvidarme del bellezón de turno, que toda película de acción noventera u ochentera que se preste debe tener uno y en este caso el peso de esa interpretación recayó en los hombros de la espectacular Tia Carrere, marcando un papel de mera chica florero ( desnudo incluido) sin más que aportar a la trama que ser la testigo contra Yoshida y partenaire amoroso de Lundgren.
CONCLUSIÓN
No nos aporta nada nuevo al género, es más fue la primera película de la Warner en ser lanzada directamente a vídeo en la mayoría de los países donde se distribuyó.
Recuerda a Tango y Cash sin ir más lejos, que se estrenó dos años antes, cambiando a Sly por Lee y Russel por Lundgren y ya puestos Hatcher por Carrere ( si hasta las dos cantaban) e incluso coinciden en la trama del tráfico de drogas, pero aquí la espectacularidad de aquella se reduce y se remite sólo a las escenas marciales que como ya he comentado no ueron del todo bien rodadas a pesar de encontrarnos tras las cámaras con el responsable de Commando.
Pero a pesar de todo es una joya reinvindicable, por tant oen cuanto, atisbábamos las cualidades para el cine de acción que podía tener Brandon Lee y que se verían refrendadas en su siguiente película Rapid Fire. pero esa...esa es otra historia
En
1991 el universo Star Trek había
vuelto con fuerza a la televisión con La
nueva generación, y nuestros héroes clásicos, ya entrados en años y en kilos,
ya no daban para más en la gran pantalla. Roddenberry lo sabía, ellos lo
sabían, y Paramount lo sabía. Ya hemos comentado que la escena final de Star Trek V era ya un amago de epílogo
con Bones, Kirk, y Spock compartiendo una hoguera de acampada en el bosque y
hablando del pasado con nostalgia.
Sin embargo, los productores deciden
“ordeñar la vaca” una vez más, en una sexta entrega que podía haber sido mucho
más: Aquel país desconocido, esta vez
con la dirección de otro habitual de la franquicia, Nicholas Meyer.
LO
QUE PUDO HABER SIDO Y LO QUE FUE
Pocos saben que la última película de
la serie original pudo no haber contado con ninguno de los ya veteranos actores
que la protagonizaron. En una primera idea, ni Shatner, ni Nimoy, ni DeKelley,
Doohan, Nicholls o Takey iban a aparecer en pantalla, porque el argumento que
había sobre la mesa era una recreación de sus años en la academia con actores
jóvenes en sus papeles. Y no era la única idea. Había otra más:
Todo el equipo creativo, incluidos Nimoy
y Roddenberry, tenía ganas de hacer
una película que reflejara en profundidad el desconocido mundo de los klingon,
y esa idea es la primera que rondó cuando se estaba preparando el argumento
para Aquel país desconocido. Además,
tanto Leonard Nimoy como Harve Bennet, productor de los anteriores títulos de
la franquicia, veían en ello la ocasión para hacer un guiño a los acontecimientos
que se estaban viviendo en esos momentos en Europa Oriental: la caída del muro
de Berlín, del telón de acero y la descomposición del bloque soviético. Así,
dejaron volar su imaginación para idear una alegoría de la actualidad de 1991
en el futuro: La Federación y el imperio Klingon serían Occidente y la URSS,
sumida en una grave crisis e incluso con un líder reformista estilo Gorbachov,
y Kirk sería el enviado para firmar la paz entre los bloques.
Sin embargo, cuando Paramount entró en
juego con sus propios guionistas no fue ni lo uno ni lo otro y quedó a medio
camino. Lo que en principio iba a ser una historia explicativa sobre
el mundo de los klingon, un deja vú
sobre nuestros héroes jóvenes la academia estelar o una alegoría sobre la caída
del muro de Berlín, se quedó en una aventura más para nuestros
avejentados protagonistas, en la que son enviados a negociar con los Klingon,
son acusados falsamente de asesinato y han de escapar de una prisión en el
hielo.
LOS
PROTAGONISTAS
Como siempre, el elenco contaría con
los “siete magníficos” de siempre, y para el papel de villano se recurrió a
otro actor de campanillas, en este caso a Christopher Pummer, todo un clásico
del celuloide con títulos a sus espaldas como Sonrisas y lágrimas (1965), La
batalla de Inglaterra (1969), o El
hombre que pudo reinar (1975), y habituado también a papeles de malvado y
roles de carácter como Sherlock Holmes, aunque ninguno que requiriera tantas
prótesis faciales o kilos de maquillaje como el del jefe klingon Chang. Le
flanquean otro villano de relumbrón, David Warner, al que recordamos como Jack
el destripador en Los pasajeros del
tiempo (1979) o Shark/Dillinger en Tron
(1982), y la televisiva Rosanna de Soto.
Para
el bando de la Federación, los productores, en su afán por recuperar rostros
conocidos de anteriores títulos, barajaron la posibilidad de que Kristie Alley
recuperara su papel de Saavik, la vulcana lugarteniente de Spock, pero por
entonces Alley ya era una superestrella gracias a la serie Cheers, y de nuevo su caché se puso prohibitivo para una Paramount
siempre escatimando en el presupuesto. Además, en esta entrega, Spock es
traicionado por su ayudante y era complicado que los fans hubieran aceptado
algo así de la fiel e íntegra Saavik. Por ello se creó un nuevo papel, el de
Valeris, que recayó en otra joven actriz, Kim Katrall, que ya estuvo entre las
candidatas para ser Saavik a principios de los ochenta y que acabó participando
en títulos como Loca academia de policía
(1982) o Golpe en la pequeña China
(1986).
El
toque exótico lo puso la actriz y modelo de origen somalí Iman, que interpretaba
un alienígena metamorfo que ayuda a los protagonistas a escapar de la cárcel
subterránea de hielo del lejano planeta en el que son confinados por los
kilingon. Es en esa parte de la película, con la nieve falsa y el cartón
piedra, cuando más se percibe el aroma que augura el final de un ciclo.
LA
DESPEDIDA
En
su libro de memorias, al que ya hemos hecho referencia en otros artículos sobre
Star Trek, Leonard Nimoy recuerda con
un punto de amargura como se dirigió a su amigo William Shatner tras una de las
últimas escenas en los siguientes términos: “¿Estás pensando lo mismo que yo,
Bill? ¿De verdad que este es el final de nuestra misión?”.
En un rápido balance, y tras reseñar
las seis películas del reparto original de la serie, podríamos decir que la
primera, Star Trek la película, es un
alarde visual de gran presupuesto, con un argumento potencialmente atractivo,
pero un desarrollo lento y sin dinamismo. La segunda, La ira de Khan, es quizás la más fiel al original, una historia de
aventuras a la vieja usanza con buenos y malos, combates espaciales y un final
dramático, la muerte de Spock. Siguiendo a partir de aquí un hilo argumental
coherente, la siguiente película, En
busca de Spock, es otra aventura muy similar, y concluye con nuestro
vulcaniano revivido. Su continuación, Misión
salvar la Tierra, es la más original y rompedora, repleta de humor, mensaje
ecologista y un viaje en el tiempo a los ochenta; por eso quizás es la favorita
de muchos fans, entre los que me incluyo, junto con La ira de Khan. El bajón llega ya con La última frontera, lastrada por un flojo guión y continuos
recortes presupuestarios, y el epílogo
Aquel país desconocido.
Pese
a todo, ochenters, nos quedamos con lo mejor: la alegría de haber disfrutado de
Star Trek en nuestra infancia en
pantalla pequeña y nuestra juventud en pantalla grande. Por eso “he sido, y
siempre seré… su amigo”.
"Space, the final
frontier. These are the voyages of the starship Enterprise. Its continuing
mission: to explore strange new worlds, to seek out new life and new civilizations,
to boldly go where no one has gone before…"
Ochenters,
en marcha a velocidad factorial. Larga y próspera vida.
Pesadilla En Elm Street 6, La
Muerte de Freddy (1991, Rachel Talalay) A Nightmare On Elm Street 6, Freddy’s
Dead.
Queridos Ochenters, hoy
me toca revisión de una de las cintas menos afortunadas y peor tratadas (desde
mi punto de vista) de uno de los indiscutibles amos más influyente del género
Slasher, el señor “Freddy Krueger”
Mi pasión por este
personaje es infinita y siento devoción por su saga. Gracias a Wes Craven (y
sus muchos traumas) el mundo tembló con un sádico asesino de niños que fue
ajusticiado por el pueblo de Springwood, concretamente por los padres de esos
niños (historia que, si os interesa, se trata de mejor forma en la mini serie,
“Las Pesadillas de Freddy”)
Pues bien, en este caso
nos centramos en la sexta pesadilla, bajo el título “La Muerte de Freddy” que a
pesar de sentenciar de tal manera a Krueger, es la penúltima de la
saga (sin contar claro “Freddy Vs Jason” ni mucho menos el simplón remake de la original de 1984 “Pesadilla en Elm Street” con un Freddy Krueger descafeinado interpretado por
Jackie Earle Haley)
Robert Englund se enfundaba por sexta vez el guante de cuchillas, pero esta vez
haciendo quizá demasiado uso de ese humor socarrón y absurdo que fue adquiriendo a medida que avanzaban las continuaciones que del propio terror que infundió en sus primeras películas que, al menos a mí, me recuerda a
la evolución que tuvo Ash Williams en la trilogía de “Evil Dead” que fue
perdiendo en terror y ganando en comedia (Aprovecho para recomendaros
encarecidamente la serie de Sam Raimi“Ash Vs Evil Dead”, un auténtico homenaje para los amantes de la trilogía)
La historia comienza, como no podía ser de otro modo, con
una pesadilla de uno de los protagonistas de la cinta
del cual no se conoce el nombre ya que sufre
de amnesia (en los créditos es llamado John Doe (Como curiosidad, John
Doe es el nombre que en América se le da a los cadáveres masculinos sin
identificar o directamente para referirse a alguien del que no se sabe o no se quiere dar su nombre; Jane Doe en el caso femenino, más o menos es la equivalencia a nuestro "Fulano y Mengano")
Tras varias pesadillas introductorias (en las que llegamos a ver a un Freddy
Krueger ataviado a lo bruja mala del oeste de “El Mago de Oz”),
éste despierta totalmente
desorientado a las afueras de Springwood. Deambulando termina en el albergue
juvenil del pueblo anexo, donde es ingresado. Allí conoce a Maggie Burroughs,
una trabajadora social del internado a cargo de adolescentes con problemas, la
cual también sufre de pesadillas.
Indagando en el recién
llegado y entre sus escasas pertenencias, descubre un recorte de periódico en
el que se habla sobre la desaparición de la mujer de Krueger, Loretta Krueger
de Springwood. Esa misma noche, el recién llegado vuelve a tener pesadillas,
pero esta vez con una niña pequeña. Al día siguiente, describe su pesadilla con esta niña a Maggie, que comprende que es la misma niña que aparece en sus sueños, por lo que deciden
volver a Springwood para investigar esta conexión onírica.
“Springwood, un bello lugar para vivir.”
John y Maggie llegan al
pueblo, y descubren que tres de los internos intentaban fugarse colándose en su furgoneta, los cuales y a petición de Maggie, deciden volver al centro, por lo que se detienen en lo que parece una feria para llamar al
internado e informar de que están allí sanos y salvos y así poder volver. El problema es que en esa feria no hay niños, de hecho esta escena es
otra de las absurdas, ya que en esta feria sólo hay adultos “divirtiéndose”
(impagable el abuelo dando vueltas en modo peonza en los coches de choque)
Aquí
debo detenerme para hacer mención a modo de curiosidad de uno de los actores
que interpreta a uno de los personajes del pueblo en la feria, que increpa a su
mujer por hablar con los adolescentes recién llegados a los que pide que se
marchen o él (Krueger) volverá, a ver si lo reconocéis.
“¡Ethel! ¡Sabes que vendrá él!”
¿Ya? Para los que no lo
hayáis reconocido (yo no lo hice) es un breve cameo de Tom Arnold (Mentiras
Arriesgadas, Nueve Meses…)
Básicamente, ésta es la
excusa que se toma el guion para situar a los personajes de nuevo en Elm Street y traer nuevas víctimas a Krueger.
No quiero contaros más de la trama por si aún queda algún incauto que no haya
visionado esta cinta.
Rachel Talalay fue la
encargada de dirigir (y finiquitar, al menos de momento) la última pesadilla de
Krueger, la cualsiempre había estado bajo la producción de la saga, y junto al
mismísimo Wes Craven, escribió el guion que luego se materializó en “La Muerte
de Freddy”.
Por aquel entonces,
Rachel Talalay intentó reflejar su pasión por la serie "Twin Peaks" y el estilo
narrativo del genio David Lynch en esta cinta, pero por desgracia no tuvo el éxito
esperado y llevó a cabo una sexta pesadilla que pasó con más pena que gloria y
que fue considerada la peor de la saga, que no por ello mala película.
¿Pero qué queréis después de tanta pesadilla?
Además y para colmo de
males, la película ha sido maltratada por el tiempo, ya que en su época se
tomaron decisiones bastante arriesgadas que hoy día muchos no conocen, como por
ejemplo su final rodado en 3D que ha desaparecido con las re-ediciones
domésticas y que hacen un sinsentido esta etapa final.
Pero antes de continuar, permitidme un regreso al
pasado para que comprendáis qué llegamos a sentir en su época los amantes de
Krueger. Retornemos a 1991, cuando se estrenó esta cinta, en un viejo cine de ciudad que hoy ya no existe. Con sólo siete añitos y acompañado de mi
hermano mayor de doce (en aquella época, la clasificación por edades no se
tenía en cuenta) y con nuestra entrada en mano, el acomodador nos hacía entrega
a cada uno de los valientes de este misterioso objeto que os dejo a continuación,
unas gafas de cartón con
celofán de dos colores, rojo y azul, que parecían haber sido diseñadas por Bebop
de las Tortugas Ninja y que no teníamos ni idea de a qué venían, pero que, tras
una breve explicación del acomodador de para qué y cuándo debíamos hacer uso de
ellas, hacían aumentar el misterio por esa película. Valiese la pena o no ese
final rodado en 3D, cierto es que hizo que todos sintiésemos una emoción extra
por ver qué nos deparaba nuestro amigo Krueger y su directora Talalay, y
recibimos la señal del uso de las misteriosas gafas como si fuésemos a tocar
directamente a Freddy.
Pues bien, el problema a
día de hoy como digo, es que todo esto se ha perdido en las ediciones
domésticas pero sigue pasando en la película; o sea, para que me entendáis, hay
escenas rodadas de forma exagerada para potenciar y hacer uso del efecto 3D de
la época pero sin el efecto en 3D que, al eliminarse, hace que algunas de estas escenas rocen
el ridículo. De hecho vemos a uno de los personajes que, tras ponerse
exactamente las mismas gafas que todos teníamos al entrar en uno de los sueños
(acción que daba la señal para que el público del cine se pusiese las suyas) este personaje mueve
su mano y sus dedos en primer plano que sin este efecto no tiene ningún sentido
porque pierde totalmente su intencionalidad. Lógico que, sin saber que un día
existió esa intención resulte de lo más ridículo que podáis ver, pues se ha
perdido la esencia de la escena pero que en su día y en esa época, nos pareció una
maravilla.
Para los que no sepáis de
qué hablo ni que existió esta escena, he encontrado trozos de la misma en
inglés con el efecto 3D. Si no habéis visto la cinta, pasad el video ya que
contiene spoilers del final.
Como comprenderéis, esto
quita mucha gracia al final de la película. También todos recordamos
otra de las escenas que a día de hoy pasa factura a la película, y es la de
Freddy Krueger jugando con un videojuego. Situándonos en 1991 y con un imparable y creciente
boom en el mundo de los videojuegos, Talalay pensó que era buena idea que
pudiésemos ver a Fred disfrutando de uno de ellos (eso sí, para torturar a uno
de los adolescentes) pero que visto a día de hoy roza el ridículo para
desgracia del onírico psicópata.
Una más y me acuesto
En esta escena, veíamos a
Spencer, uno de los adolescentes fugados del centro, dentro del videojuego
controlado por Krueger. El problema es que, además de lo cutre del videojuego,
se intercala con escenas del mundo real donde vemos a Spencer saltar de forma
cómica por la casa en la que se encuentran, con sonidos acordes a la estupidez
de la escena.
Ya de por sí, todo era bastante
ridículo consiguiendo sacarte de la película por completo, y que por desgracia,
al intercalarse con las tomas del personaje como protagonista del videojuego, no mejoraba.
Y aquí debo detenerme
nuevamente para hacer mención a otro cameo, antes de que Krueger empiece con su
videojuego, la escena ocurre así; nuestro amigo Spencer decide tumbarse en un mugriento sofá de la
casa a la que han ido a parar y fumar marihuana. Tras esto, podemos ver un
anuncio en la pequeña televisión que hay frente al sofá (rota) con el siguiente
personaje que, a modo de documental, simula los daños producidos en el cerebro por el consumo de drogas usando un huevo y una sartén (toma ya)
Un joven Johnny Depp
vuelve a la saga de Pesadilla en Elm Street (pues en la primera parte era uno
de los personajes relevantes) a modo de cameo para disfrute del personal. Lo
curioso es que por aquel entonces, el joven Depp estaba metido de lleno en el
mundo de la droga.
Talalay intentó como
decimos dar ese toque personal a la cinta rodando alguna escena muy perturbadora
que ya se repetía alguna vez en anteriores entregas, como las vueltas en bucle
a la Calle Elm cuando intentan salir de Springwood.
¿Qué dice el mapa? Pues…
O la muy desagradable escena
de la limpieza de oídos a uno de los personajes usando un enorme bastoncillo.
Qué limpito va a quedar.
Talalay también quiso dar un toque más personal al mismísimo Krueger, mostrándonos distintas etapas
de su vida, aunque algunas partes de la historia estén muy cogidas por los
pelos para que casen con el guion.
En esta evolución podemos
ver a un pequeño Frederick Charles Krueger en el colegio torturando animalitos
en clase y siendo acosado por todos sus compañeros por ser raro (y tanto…)
O a un Fred Krueger ya adolescente
que es maltratado por su padre
Y a un Freddy ya adulto y
felizmente casado con Loretta, su esposa, que tiene la desdicha de descubrir el “trabajo
especial” de su marido.
Incluso nos muestran a la
hija pequeña Kathryn Krueger.
Y aquí debo detenerme
nuevamente y retroceder a la adolescencia de Krueger para mencionar otro cameo
que tampoco reconocí en su día, y es precisamente el protagonizado por el padre
adoptivo de Freddy Krueger, un alcohólico que maltrata a un Fred adolescente a
base de correa.
“You’re poison man”
Nada más y nada menos que
el gran Alice Cooper (ahí queda eso) es el encargado de dar vida al agresivo padrastro
del ya de por sí perturbado Freddy Krueger.
Con respecto a la BSO, la
saga Elm Street vuelve a cambiar de compositor en su sexta parte, de hecho no se
repitió autor en ninguna de las anteriores entregas, pasando a formar una lista
de compositores de la talla de Angelo Badalamenti que compuso la BSO de la
tercera película, (la cual considero la mejor de toda la saga), Christopher
Young que hizo lo propio con la segunda entrega, o Charles Bernstein, autor de
la primera y amante de sintetizadores tan característicos que sentó las bases
en cuanto a la musicalización de toda la saga. Más tarde confesó que el motivo
del uso de sintetizadores, en vez de contratar a una orquesta, se debía al bajo
presupuesto con el que contaba la película.
Pues bien, para la BSO de esta
sexta parte, se escogió al australiano Brian May (que no tiene nada que ver con el grupo Queen),
Hazme una foto así como que poso.
conocido por ser el
compositor de toda la saga de "Mad Max", y que, siguiendo la misma línea de entregas
anteriores, realizó un buen trabajo incluyendo canciones de varios artistas
como Iggy Pop
o del grupo Goo Goo Dolls entre otros
Para la
instrumentalización, de nuevo se hizo uso de los sintetizadores y la música
electrónica en gran parte de sus temas para no desentonar con el resto de la
saga.
Para ir terminando, no
puedo dejar de mencionar algunas curiosidades que me he ido encontrando de esta
cinta y de la saga en general.
-Para el guion de esta
sexta película, un joven realizador neozelandés les proponía una historia que
él mismo había escrito, donde un envejecido Freddy Krueger sufría la ira de un
grupo de jóvenes que bajo los efectos de las drogas, torturaba al psicópata
cuando entraban al mundo de los sueños.
Más tarde, este mismo realizador fue el
encargado de dirigir y escribir “Braindead” una película de culto del género de
terror hoy día.
Así es, Peter Jackson estuvo interesado en escribir esta sexta
parte pero fue rechazado para Elm Street.
-Destaca la inclusión en
la BSO y en varios momentos de la cinta el poema sinfónico “Una noche En La Árida Montaña”,
de Modest Mussorgsky
-Wes Craven, creador del personaje, bautizó al psicópata con el nombre de Freddy Krueger, nombre tomado de un ex compañero de clase que lo acosaba, marcando su infancia para siempre.
-El éxito de Elm Street
dio lugar a innumerable merchandising que aún perdura a día de hoy (de peor o
mejor calidad) como camisetas, figuras, vdeojuegos…
Incluso las distintas
versiones del famoso guante de cuchillas que hemos ido conociendo en cada una
de las películas que conforman la saga han tenido sus respectivas réplicas, y
del que me siento afortunado de poder decir que poseo una de ellas,
confeccionada en tela y metal, en concreto el guante de la primera entrega con
la firma del mismísimo Robert Englund.
En definitiva, podemos
decir que con esta entrega tuvimos un cierre más o menos digno de la ya de por
sí explotada franquicia, en la que se tomaron algunos riesgos que han
envejecido terriblemente mal con el paso del tiempo y con las ediciones para el
uso doméstico que dejan mucho que desear.
Este sádico psicópata
llamado Frederick Charles Krueger, es a día de hoy y lo seguirá siendo, uno de los máximos exponentes del género Slasher gracias al magnífico Robert
Englund y a su creador Wes Craven.
Me despido hasta el
próximo artículo esperando que os haya gustado y que no sigáis teniendo pesadillas con este gran personaje que traumatizó a infinidad de niños... Pero por si acaso, nos vemos en vuestras pesadillas.