Lo bueno , lo malo y lo peor del cine de los setenta , ochenta y noventa.
Presentación
Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.
ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
Hoy en el blog, traemos a uno de esos pateadores, a uno de esos gladiadores que amenizaban nuestras sobremesas en la gran pantalla en los 90, sobremesas y noches en Antena 3 y Telecinco.
Hoy traemos una joyita del videoclub, protagonizada por Jeff Wincott junto a otra pateadora nata como Karen Sheperd. Hoy nos ponemos a tono con: Misión de Justicia
SINOPSIS:
Kurt Harris ( Wincott) se harta del sistema policial y justo en el momento que uno de sus mejores amigos es asesinado, decide adherirse a una asociación llamada ''Misión de Justicia', formada por los denominados peace makers encargados de llegar donde no llega la policía...pero no todo es como parece y la asociación dominada por los Larkin ( Brigitte Nielsen y Mathias Hues) tiene mucho que esconder y eso incluye asesinatos...
UN POCO DE HISTORIA:
Cine de serie B directo al videoclub, carne de mamporros, postre de patadas y un plantillón de actores y actrices, que no merecían serie B, si no serie A ( como el Calcio) donde dar rienda suelta a sus dotes, porque aquí hay músculo de sobra y talento para el cine de acción a raudales. Y si no me creéis vamos a conocer al reparto de lujo :
Jeff Wincott: Cinturón negro de Taekwondo. Hermano mayor de Michael Wincott, sí, el villano de El Cuervo y protagonista junto a Cynthia Rothrock de Ley Marcial II y de dos secuelas de Soldado Universal ,interpretando el rol de hermano de Van Damme , junto a Burt Reynolds y Gary Busey
Karen Sheperd: Primera mujer cinturón negro, séptimo Dan y campeona del mundo de Karate. Especialista y famosa por su rol de The Enforcer en la serie Hércules , amén de ser encargada de las coreografías de Buffy la cazavampiros ,Angel o Walker junto a Chuck Norris. Además fue la compañera de viaje de Anjelina Jolie en su debut cinematográfico : Cyborg 2 , interpretando el rol de Chen, papel hecho para un actor, pero su destreza hizo que el papel fuese cambiado a una mujer
Mathias Hues: Sí, el narcotraficante galáctico de Dark Angel, aquí tiene un papel secundario como hermano de Brigitte Nielsen además de hablar más que en aquel papel, aunque la mala baba sigue intacta, además de mostrar una masa muscular digna de Arnold
Brigitte Nielsen: Nuestra Red Sonja ,ex mujer de Sly, ex mujer de Iván Drago hace aquí el rol de villana, un rol que le viene como anillo al dedo a la larguísima rubia
James Lew: Uno de los mejores artistas marciales de las últimas décadas y siempre relegado a roles de secundario, si bien es siempre recordado por sus roles en Golpe en la pequeña China o la escena plagio de Kickboxer de Hot Shots 2 . Experto en Taekwondo , Kung-Fu, boxeo oriental y lucha libre , es además un afamado especialista que ha trabajado con todas las estrellas marciales desde los años 70 hasta ahora
La película iba a ser una secuela de Ley Marcial II, pero la renuncia de seguir con el mismo papel de Cynthia Rothrock , hizo que dicho papel pasase a ser para Karen Sheperd y se cancelase la secuela por la película que nos llegó a las estanterías del videoclub.
IMPRESIONES:
La película es una joya de la serie B más noventera. Acción a raudales desde el inicio ( conocemos a Wincott en la primera escena de la película, arrojando a un delincuente a través de una ventana), seguimos sus pasos dando una paliza a unos ladrones en una tienda y además no sólo le vemos a él, sino a su compañera Lynn ( Sheperd) ayudándole, demostrando que es igual o mejor artista marcial que él ( qué manera de repartir estopa).
La película no sólo mantiene el ritmo en su poco más de hora y media, si no que además nunca pierde el Norte.
Wincott atiza a un superior y por consecuente es despedido de la policía. Vemos que tras eso, decide desestresar acudiendo al gimnasio de uno de sus mejores amigos ( ojito al entrenamiento de pesas, mítico de las películas de los 90), pero hete aquí que su amigo Cedric , el dueño del gym, colaboraba con la Misión y dejarla, no es del gusto de la doctora Larkin, quien busca el mayor número de apoyos y de dinero para su campaña hacia la alcaldía y así conseguir que los Peacemakers sean los verdaderos guardianes de la ley en la ciudad pese a quien le pese.
Y Cedric es un obstáculo que acaba siendo degollado tras una pelea muy lograda con el gran Mathias Hues ( ojo al modo en el que rompe las manos al forzudo Cedric y como de bien plasmado queda en pantalla).
La muerte de Cedric y las sospechas de Wincott, hacen que se infiltre en la Misión con el fin de descubrir quien asesinó a su amigo , sin saber aún que hay un testigo, miembro de la Misión y que será clave para desenmascarar a Larkin.
La carta de presentación de Wincott en la Misión es de impacto, deshaciéndose de unos matones que quieren destrozar un local de la empresa, en tiempo récord y con una agilidad felina digna de Van Damme o por poner otro actor infravalorado de la época, Loren Avedon.
Una vez dentro, hay que quedarse con la ceremonia de aceptación en la Misión. Un pasillo lleno de Peacemakers, armados con bastones y el fin es abrirse paso a través de ellos, hasta llegar a la doctora Larkin.
Wincott sólo tuvo 45 minutos con el maestro de esgrima Burton Richardson para preparar esa escena y queridos y queridas ochenters, lo que hizo fue una memorable escena de ostias como panes con las porras, saltos, codazos y patadas que nos mostraban el brutal estado físico que tenía el canadiense en aquellos momentos y además tenía algo que demuestra lo buen artista marcial que era... saber encajar de la manera lo más real posible y en eso , Wincott era un maestro. Si podéis, vez esa escena .
De aquí al final la trama discurre por los derroteros habituales donde Larkin ejerce de villana, acumulando poder para llegar a la alcaldía y donde una vez que se sabe que Wincott es un infiltrado, su fin es acabar con él de cualquier manera y se resume en dos escenas. Una , la que tiene lugar en un taller, donde junto a otros dos Peace Makers y donde se suceden unas coreografías espectaculares, cuya responsable fue Karen Sheperd, a pesar de que ella no sale y donde las espectaculares patadas y saltos, movimientos, innovadores de aquella, de Parkour, son una delicia para los amantes de las artes marciales.
Y llegamos al final, un clímax brillante donde Wincott y Hues nos dejan un brillante epílogo marcial, donde ambos demuestran una brillante condición física y donde las patadas laterales y una final giratoria impactante donde hace atravesar a Hues por una cristalera a la altura de un tercer piso en el preciso instante en el que Larkin hace su discurso de investidura como nueva alcaldesa.
CONCLUSIONES:
Como Avedon, Speakman, Dacascos o Bradley entre otros, Wincott merecía mejor suerte en el cine de acción. De todas las películas que hizo, ésta es la mejor sin duda, gracias a una condición física envidiable y unas dotes marciales de nivel altísimo, pero no sólo él sino Karen Sheperd también, que era mejor artista marcial a mi modo de ver que el propio Wincott.
Esta película es de obligada visión para los que crecimos con el cine de serie B videoclubero. Una joya marcial , de la que muchos directores de acción podían tomar nota , con espectaculares secuencias hechas de modo artesanal, sin uso de cables , sólo con sus puños y sus piernas.
Queridos Ochenters, hoy nos toca volver a Ludlow de la mano de una segunda e innecesaria parte (desde mi punto de vista siempre, claro) de una película de terror de principios de los 90, me estoy refiriendo a "Cementerio Viviente 2". Sí, "Cementerio Viviente" tuvo una secuela, una continuación muy libre, pues no existe libro en el que basarse ni hay “Stephen Kings” por medio que apoye su guion como en la primera parte.
Pero antes de seguir y como siempre advierto, a continuación habrá spoilers por doquier, por lo que, si aún no habéis visto esta segunda cinta vais a conocer partes importantes de la trama.
Dicho esto, comencemos.
La historia nos sitúa diez años después de los hechos acaecidos en aquel cementerio indio en Ludlow, pero no estamos en Maine, sino en Los Ángeles, durante la filmación de una película de “terror”. Bien, la escena nos introduce en pleno rodaje de dicha película, donde podemos apreciar la baja calidad del film que se está grabando, el cual parece más cercano a “El Liguero Mágico” de Esteso y Pajares que a una película de terror al uso; la película en cuestión se titula “El Castillo del Terror”. Aquí nos presentan brevemente a la famosa actriz Renee Hallow, interpretada por Darlanne Fluegel (“Érase una vez en América”, “Encerrado”…)
que durante una pausa debido a problemas técnicos en el rodaje, conversa con su hijo Jeff Matthews, al que da vida Edward Furlong (“Terminator 2”, American History X”…)
La corta escena nos aclara que los padres de Jeff están separados, aun así, Jeff insiste que su padre quiere volver con Renee, la cual sutilmente le pide que no se haga muchas ilusiones, y… permitidme la pausa, porque aquí ya podemos encontrar lo que considero uno de los problemas más acuciados de toda la película, (y sólo llevamos unos minutos) y es que las actuaciones y calidad del guion dejan tanto que desear (salvo Furlong y su eterno papel de niño inadaptado socialmente) que incluso en las muertes de los personajes que nos van presentando no nos transmite absolutamente nada. Pero sigamos, tras esa breve interacción con Jeff, Renee sigue con el rodaje, pero debido a que el set para la ocasión está lleno de agua, muere electrocutada al caer una batería a causa de la torpeza de un integrante del equipo de rodaje (muy lógico todo) y aquí nuevamente tengo que detenerme para que comprendáis qué quiero decir con lo de las pésimas actuaciones; os dejo directamente la muerte de Renee Hallow y su calidad interpretativa para esta película (en inglés)
…
Bien, tras esta escena, que a mí siempre me trajo a la mente al grandísimo Daniel Stern siendo electrocutado en “Solo en Casa 2” y con un Furlong gritando histérico, comienza realmente la película.
Al morir Renee, Jeff debe ir a vivir con su padre, Chase Matthews, al que da vida Anthony Edwards, (“Top Gun”, “La Revancha de los Novatos”…) veterinario de profesión, el cual decide que lo mejor para Jeff es mudarse a Ludlow, donde tienen una casa de verano, y enterrar allí los restos de Renee para evitar así el acoso mediático, que no pueden evitar, ya que el entierro está lleno de fotógrafos intentando captar el momento.
En el entierro conocemos a Gus Gilbert, el sheriff del pueblo, interpretado por Clancy Brown (“Cadena Perpetua”, “Starship Troopers”…) que intercambia unas palabras con Chase para saber si se va a mudar al pueblo y sin más, se despide.
Tras el funeral y ya en casa, vemos como los transportistas están subiendo al piso de arriba las cajas de ropa de Renee, pues Jeff no quiere deshacerse de ellas. Tras esto conocemos a Marjorie Hargrove, interpretada por Sarah Trigger (“El Viaje Alucinante de Bill y Ted”…) la cual se presenta como la nueva asistenta de la familia y, carente de toda sensibilidad recuerda alegremente que adoraba a la madre de Jeff como actriz.
Tras esto, uno de los transportistas deja caer una de las cajas de ropa de Renee que caen a los pies de Marjorie, la cual decide deleitarse con el buen gusto de la difunta, todo delante de Jeff, el cual se ofende (como es normal) y le pide que no toque las cosas de su madre.
Ya asentados, Chase sale a visitar la antigua clínica veterinaria del pueblo y Jeff decide acompañarlo. En esta vieja y polvorienta clínica y tras unos sobresaltos relacionados con gatos que saltan a las caras (sobresaltos para Jeff, para el espectador ninguno) el joven conoce a Drew Gilbert, (Jason McGuire)
el cual es hijastro del sheriff y que entra junto a su padrastro a la clínica tras Zowie, el perro, que está persiguiendo a uno de los gatos de la clínica. Aquí Chase hace una rápida revisión de Zowie, pues tiene arañazos en la cara, a lo que Gus confiesa que se los ha hecho con la verja donde él guarda a sus conejos intentando darles caza (sí, el sheriff cría y comercia con conejos)
Al día siguiente, en clases, Jeff (con gato incluido escondido bajo la chaqueta) tiene un tropiezo con los “matones” de la escuela, (entre los que se encuentra el bonachón de Drew, vete a saber por qué) en concreto con Clyde Parker, interpretado por Jared Rushton (“Cariño, he Encogido a los Niños”, “Big”…)
que lo acosa por ser hijo de una actriz de Hollywood y que le quita el gato al descubrirlo. Tras esto, se inicia una persecución en bici para recuperar al gato, terminando el trayecto junto a la casa de la familia Creed, concretamente en el sendero que lleva al cementerio de animales.
Ahí, Clyde confiesa a Jeff que ha matado al gato y que lo ha dejado en el cementerio, también le pregunta si conoce la historia del cementerio indio ya que éste tiene poderes para resucitar a los muertos, y le recomienda con sorna enterrar allí a su madre para revivirla, lo que provoca que Jeff lepropine un puñetazo y desencadenando una pelea entre ambos, dejando a nuestro protagonista magullado en el suelo. Tras esto, se adentra en el sendero buscando al gato y llegando hasta el cementerio de animales, donde descubre que la cría está viva y encerrada en una pequeña jaula. Drew se separa de los matones y sigue a Jeff al cementerio, y tras una breve charla sobre la muerte de los padres, confiesa que le gustaría que su padrastro, Gus, muriese, pues es cruel y violento y lo castiga constantemente. Tras esto se marchan del cementerio.
Esa misma noche Gus, en un ataque de ira debido a que Zowie, el perro de Drew, no deja de atacar a sus conejos, dispara al pobre perro dejándolo malherido (sí, el sheriff dispara al perro porque sí, como leéis). Al día siguiente Zowie fallece y Drew pide a Jeff que lo acompañe para enterrar el cadáver, pero Drew no quiere enterrarlo en el cementerio de animales, sino en el cementerio indio en un intento desesperado por resucitarlo y comprobar si las historias que se cuentan son reales.
Como era de suponer, esa misma noche el perro vuelve de entre los muertos convertido en un ser diabólico y sus ojos tienen un brillo sobrenatural y Gus castiga a Drew sin salir de casa por mentir con la muerte de Zowie. Chase mientras tanto,acude a la casa del sheriff a curar la herida de bala del perro y Drew oculta la verdad sobre la procedencia del disparo. Tras analizar la herida, decide llevárselo a la clínica para vigilarlo hasta que se estabilice pero pasan los días y observa que la herida no está sanando y que tampoco tiene latidos cardíacos, por lo que decide sacar un poco de sangre para mandarla a analizar. Como es normal, esto inquieta a los chicos y Jeff llega a dudar si Zowie estaba realmente muerto, a lo que Drew asegura que sí.
Los días pasan y llegamos a Halloween, y el plan es, cómo no, ir a celebrarlo al cementerio de animales, cosa que sabe, al menos, la madre de Drew, Amanda, interpretada por Lisa Waltz pero a la que el plan no le resulta raro.
Amanda advierte al chico que debe volver a casa temprano, pues está castigado y que si su padrastro se entera, van a sufrir las consecuencias.
Jeff y Drew llegan al cementerio buscando a los demás chicos del pueblo, pero una broma de mal gusto de Clyde y su panda, con un maniquí flotante simulando ser la difunta Renee hace que Jeff caiga aterrorizado al suelo. Mientras tanto Gus vuelve a casa y al descubrir que Drew ha salido se enfurece y va en su busca. Mientras, los chicos cuentan historias de miedo en el cementerio, en concreto la de la familia Creed que han pasado a ser leyenda del pueblo.
Gus llega al cementerio, por lo que los niños salen despavoridos (sí, les causa más temor el sheriff que los muertos) Su idea es dar una paliza a Drew por desobedecerle, pero antes de que Gus pueda golpear a su hijastro con una cruz de madera del propio cementerio, Zowie sale corriendo desde las sombras y degolla al sheriff de un mordisco en el pescuezo, desapareciendo poco después entre las sombras y escapando de la escena. ¿Cuál es el plan tras la muerte del sheriff? Pues enterrarlo en el cementerio indio para que vuelva a la vida… Volvemos a chocarnos de frente con el ilógico guion, o sea, Drew hace referencia varias veces que teme a su padrastro, que desea que no esté y la maravillosa idea del guionista es que los chicos arrastren el cuerpo desde el cementerio viviente hasta el cementerio de los Micmacs (que recordemos costó horrores llegar a Louis Creed, protagonista de la original, situado tras una colina escarpada) y enterrarlo allí para que vuelva a la vida pero convertido en un ser infernal, diabólico y sobrenatural, ansioso de sangre, al igual que Zowie… En fin, sigamos…
Los chicos proceden con el entierro y como era de esperar, el maligno Gus vuelve de entre los muertos convertido en “Evil Gus x2” pero ahora con un toque cómico sin sentido que parece sacado de la saga Evil Dead (guardando muchísimo las distancias) Regresa a casa en la madrugada, pero ahora hace movimientos rígidos, cayendo incluso por las escaleras al no poder subirlas bien (pues tiene que justificar lo muerto que está). Sin embargo, en un primer momento no parece ser peligroso como Zowie, (o más de lo que era en vida)
Al día siguiente Jeff, tras ver que Gus efectivamente ha regresado de entre los muertos incluso mejorado, pues es amable con Drew, comienza a preguntarse si todos los seres humanos enterrados allí volverían a la “vida” (pues aún no se lo ha creído del todo con Zowie y las historias narradas previamente de los Creed) por lo que comienza a considerar la opción de enterrar en el viejo cementerio indio a su madre, Renee.
Esa misma mañana, Chase tiene un mensaje del encargado del laboratorio al que había enviado la muestra de sangre de Zowie donde le ruega que lo llame en cuanto pueda. Cuando Chase le devuelve la llamada, le pregunta si la muestra era una broma, pues la sangre corresponde a la de un animal muerto. En ese mismo momento entra una familia a la clínica atraídos por un cartel colgado en la puerta de la clínica donde se especifica que hay gatitos en adopción, las crías del gato que en un principio asustó a Jeff. Chase invita a la familia a pasar y elegir al gato que prefieran, pero cuál es su sorpresa cuando, ante los gritos histéricos de la familia adoptiva, descubre que Zowie ha escapado y ha acabado con la vida de todos los gatos que estaban en adopción.
Esa misma mañana Chase se dirige a la escuela para informar a Jeff y Drew que Zowie se ha escapado, cosa que ya saben, pues había matado al sheriff, y que si lo ven deben avisarlo inmediatamente, tras esto, Jeff le pide permiso para dormir en casa de Drew.
Ya con la familia de Drew, vemos cómo Gus empieza a mostrar un comportamiento errático y cruel, pues está partiendo el cuello y desollando a todos los conejos que tenía para su venta ante la mirada de ambos niños. Tras una fatídica y absurda cena en casa del sheriff
Chase recibe la visita de Zowie que lo ataca mientras duerme, consiguiendo librarse de él pero dejándolo con heridas en el brazo. Al día siguiente, Jeff tiene otro encontronazo con Clyde, que lo persigue con una moto mientras Jeff va en bicicleta arrojándolo fuera del camino y cayendo por un terraplén. Entonces Clyde amenaza con destrozar la cara de Jeff con el giro de la rueda, pero de repente y ante la pérdida inminente e irremediable de la nariz de Jeff, aparece Gus que salva al joven (seguimos sin saber por qué lo ayuda) y, sin venir a cuento, mata a Clyde poniendo su cara bajo la rueda de la moto del chico, destrozándosela por completo…
Mientras Drew es testigo de todo en la distancia. Gus se percata del testigo y lo persigue para acabar con él, y… aquí amigos, voy a dejar el comentario. Como siempre, prefiero dejaros el escrito en “lo mejor” para, si no habéis visto la cinta, os pique la curiosidad (o no) por terminarla vosotros mismos.
Con un presupuesto de ocho millones de dólares, (menor que la original de once millones y medio de dólares) no funcionó en taquilla, ganando unos diecisiete millones. Recordemos que la original recaudó unos más que respetables sesenta millones de dólares.
Mary Lambert volvió a ponerse a los mandos de dirección, pero Stephen King se desvinculó por completo de esta cinta (de hecho, no existe el libro secuela de la original)
El guion fue escrito por Richard Outen (“Lionheart”, “Viaje al Centro de la Tierra 2”…) que, a pesar de mis críticas, creo que no hizo un mal trabajo del todo, teniendo en cuenta que rivalizaba con la escritura de King, y supieron darle un toque más gore que no le sienta del todo mal a la cinta.
Vuelvo a inquirir que, pese al reparto conocido, pues recordemos que Furlong venía directamente de luchar contra los Terminators, Anthony Edwards de "Top Gun", Clancy Brown fue Kurgan y años más tarde, dejaría en silla de ruedas al líder de “las hermanas” en esa maravillosa película también basada en una novela de Stephen King llamada “Cadena Perpetua”, incluso el pequeño Russell Thompson, vecino de los Szalinski, hace de matón en esta cinta, pero algo falla… Con toda esta capacidad actoral, la cinta y personajes llegan a ser tediosos y tópicos (algunos ridículos, sobretodo en sus muertes) deseando en muchos momentos que todo pase rápido a la siguiente escena y nos hace creer que estamos ante un capítulo poco inspirado de la serie “Pesadillas” (sin menospreciarla) que en una cinta secuela de terror estrenada en los cines.
Aún así, no puedo negar que tiene alguna buena escenas, aunque muchas relacionadas con, a quien considero, la mejor interpretación de toda la cinta, Zowie.
Con respecto a su BSO volvemos a tener a los Ramones y su canción “Poison Heart”, aunque esta vez, no se compuso nada para la cinta.
Como curiosidad, os dejo un montaje (en latino) de todas las muertes acaecidas en la cinta donde podemos ver nuevamente la tomadura de pelo que son las muertes de la cinta...
Amigos, antes de irme quiero insistir y dejar claro que ésta es sólo mi opinión; quizá puse el listón muy alto tras la película original, pero siendo sinceros, aquí no me dejo nada para el recuerdo más allá de la comicidad que me inspiran algunas escenas que no pretendían ser graciosas.
Lo que sí atesoraré en mí es la desazón que me hizo sentir la muerte del pequeño Gage, el terror que me producía mirar a la mortecina y espeluznante hermana de Raquel o los ojos sin vida del gato Church.
Sin más que añadir, me despido de vosotros hasta el próximo escrito y, deseando sinceramente que hayáis disfrutado (aunque sea un poco) de las letras de éste que os escribe.
Tras la dar la bienvenida el mes pasado a nuestro blog, al añorado y tristemente fallecido, hijo de la celebérrima estrella de las artes marciales, Bruce Lee, volvemos de nuevo con una película protagonizada por Brandon Lee la cual supuso en su momento, su consagración como una de las estrellas del cine de acción de los años noventa y su plataforma para interpretar al Cuervo.
Hoy vamos a hablar de Rapid Fire o como suele decirse, una de hostias
De que va:
Va de un chavalín chino-americano (Brandon), que estudia Bellas Artes y que en medio de una recaudación de fondos en una galería de arte, presencia el asesinato del mecenas de la galería a manos de un mafioso de Chicago, en una trama con el tráfico de drogas como eje central.
Calentamiento:
En pleno auge de los machos alfa musculados ( Arnold, Van Damme, Stallone) la industria del cine buscaba nuevos talentos que compitiesen contra éstos y de aquella época surgieron figuras menos mazadas, como fueron Steven Seagal, Don "The Dragon"Wilson yBrandon Lee.
En él teníamos al prototipo ideal de repartidor de estopa: artista marcial, hijo de leyenda de las artes marciales y sobre todo, sobre todo, tenía algo que enganchaba, carisma y estilo. El muchacho enganchaba en sus apariciones, era todo muy real, muy de estar viendo a alguien que fuera de la pantalla ( salvando las distancias, claro está, no va a liarse a hostias cada tres por cuatro). podría ser nuestro amigo o vecino de al lado.
El caso es que desde el principio de la película, tenemos claro que al igual que en su película precedente, lo que vamos a encontrarnos es una escasa hora y media en la que no vamos a poder quitar la mirada de la pantalla, puesto que la acción es frenética y contínua a lo largo de todo el metraje, con un protagonismo indiscutible de Brandon, bien secundado por dos secundarios de lujo como Raymond J.Barry ( Pena de Muerte, Sudden Death), haciendo el papel que más le pega, el de agente corrupto y el inolvidable y tristemente fallecido Powers Boothe ( Philipp Marlowe, Avengers, Agents of SHIELD) que aquí se marca el papel de poli en plan: soy poli hasta cuando voy al baño y me rasco las pelotillas.
Pero como no, en una película de hostias , faltan los que mejor las reparten, es decir, orientales y en este caso ese peso recae ...Al Leong sí, como no iba a aparecer el chino que siempre la palma, es un fijo en la alineación y de hecho os cuento un secreto, él que había trabajado con Bruce Lee, estaba muy orgulloso de compartir pantalla con su hijo y de hecho su papel favorito era el que interpretaba en esta película, porque por fin le habían dado comba, para mostrar sus dotes marciales y partirse el lomo de tú a tú con la estrella en ciernes que era por aquel entonces Brandon Lee y si no me creéis, ved la película y esperad a la secuencia , porque es un homenaje al cine de artes marciales en toda regla.
Aunque el bueno de Al no es realmente el verdadero villano, ese rol cae en otros dos actorazos como Nick Mancuso (Alerta Máxima 1 y 2) como el mafioso que persigue sin tregua a Brandon Lee, por ser el testigo de un asesinato cometido por él y Tzi Ma ( Esta casa es una ruina, El Rascacielos), interpretando el rol del principal traficante de drogas al que busca Boothe y cuyo lugarteniente fue asesinado por Mancuso.
Las hostias:
Como buena película de hostias, la acción no tarda mucho en aparecer y aquí es cuando uno lo ve y piensa este chaval sabe repartir leña. Para la película Brandon a parte de sus conocimientos de Kung-Fu, había aprendido nociones de Wing Tchun, Muay Thai,Kenpo y Jiu-jitsu y a fe de que todo ese conocimiento lo pateó en todas y cada una de las brillantes escenas marciales que tiene la película, de las cuales me quedo con cuatro:
Desde la que tiene lugar en la galería de arte, donde da muestras de una agilidad igual a la de su padre y donde en unos seis o siete minutos que dura la secuencia, es imposible dejar de mirar la pantalla y disfrutar de una imponente coreografía ( ojo al momento en el que desarma a uno de los mafiosos o el momento escalera).
Aunque personalmente, para mí la mejor secuencia es la que véis en esta imagen. Toda la coreografía diseñada dentro del piso en el que le tienen oculto, como testigo protegido, debería ser de obligada visión para muchos de los directores de acción actuales.Y por qué digo ésto, porque es un homenaje a Jackie Chan y su forma de pelear, usando todos los recursos a su alcance (incluso hay un poco de comicidad), es un homenaje al cine de hostias puro y duro y porque aquí le dieron vía libre a Brandon Lee para que improvisase y sacase lo mejor de sí mismo y a fe que lo saca, desde patadas laterales, frontales, hostias con la nevera, con el puño, con la puerta ...para acabar con un final made in Martin Riggs.
Si bien junto que ésta anterior, la escena que tiene lugar en el restaurante del mafioso, no destaca por su corte marcial, sino más bien por convertir aquello en un asalto a la fortaleza totalmente desmadrado, sí quiero incidir en la camada de hostias que el pobre Brandon recibe a manos de Mancuso y Tony Longo su esbirro, con quien por cierto tendrá un Mortal Kombat de esos que nos gustan y que acaba de una manera digamos que aplastante ( mejor lo véis )
Y llegamos al final, ese final en ese pedazo de lavandería, de donde los chinarcos ( broma fácil, lo se) consiguen extraer la droga, mediante un ultraprocesado que permite sacarla de la ropa que lavan. Pero lo importante, lo que mola aquí de verdad, es el duelo final. Ver a Al Leong contra Brandon Lee, es una delicia para nuestros ojos y ves reminiscencias del cine de artes marciales de la mejor época de Bruce Lee y Chuck Norris, acción sin freno, se homenajea a Jackie Chan en muchos aspectos ( la escalera) y sobre todo, en ciertos momentos, parece que estemos viendo a Bruce Lee encarnado en su hijo, repartiendo estopa. Y sí el pobre Al la palma, pero la palma al menos con decencia y mostrándonos su gran nivel marcial
Porqué hay que ver las hostias:
Es una delicia, una pasada, puro cine de hostias sin tregua ni descanso. Es un homenaje al cine de artes marciales en cada secuencia en la que se da rienda suelta al malogrado Brandon Lee y qué narices, si Al Leong aguanta hasta el final, porque a darse de hostias con Brandon, eso ya merece la pena.