Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Efemérides - 20/06 - Jaws (1975, Steven Spielberg)

 


El 20 de junio de 1975 se estrenó Tiburón.

Death Race 2000 ( 1975/Paul Bartel) La Carrera de la muerte del año 2000

 

Joya de la factoría Corman, con un plantel de lujo para los ochenters. Una película de apenas una hora y cuarto de duración, que se disfruta sin pretensiones, como era el cine de Corman y que tras casi cuarenta años de su estreno, sigue siendo una película a revisionar de vez en cuando y recordar viejos tiempos. 
Metamos sexta , pulsemos el turbo, preparemos nuestros gadgets, porque hoy corremos la : Death Race 2000

¿DE QUÉ VA?
En un imaginario año 2000,  cinco zumbaos que con sus coches tope tuneados, se marcan la llamada Transcontinental. Una carrera en la que el objetivo es cepillarse transeúntes, hasta llegar a 700 puntos, donde el vencedor será coronado por el presidente tirano de los USA.


FACTORÍA CORMAN:

Pues sí queridos/as ochenters, la película es una producción de la factoría Corman, lo que viene a ser una Cannon de los ochenta. Poco presupuesto, mucha imaginación, destape y casquería en las dosis correctas.
El director Paul Bartel provenía del mundo de la animación en sus inicios y luego nos dejó la divertida Cannonball (1984) o Escenas de la lucha de Sexos en Beverly Hills (1989).
Lo de la animación tiene su aquel, porque si nos observamos con detenimiento, hay algo que nos suena familiar.
Una evocación a nuestros tiempos infantiles y específicamente a una serie de dibujos animados ( se dice dibujos animados, no animación, seamos ochenters) creada por Hanna-Barbera y cuya temática, quitando la violencia , era muy similar a la película de la que hablamos. 
Sí, es la que pensáis: Los Autos Locos. ¿O acaso no véis las similitudes del coche de Frankenstein, con el de Pierre nodoyuna, el súper Perrari? , ¿no veis una Penélope en la copiloto de Frankie, si no vez su casco ? ¿No es el coche nazi, una versión sutil del Stuka Rakuda? y el Súper Chatarra especial , con el cañón, la ametralladora, bien podría ser el coche de Johnny Metralleta, interpretado por Stallone.
Dicha serie de dibujos, estaba basada en la película la Carrera del Siglo de 1965 y fue emitida a lo largo de 17 episodios de 1968 a 1970 .
La idea de Death Race era quitarle el cariz cómico de aquella , respetando la temática de las carreras y pasarlo por el filtro de la factoría Corman ( sangre, senos y sarcasmo)

Pero había que buscar quien diese el pego en cada personaje y Corman tenía claro que Peter Fonda debía ser su Frankestein, el campeón de la carrera, pero Fonda rehusó la oferta al considerar que la película era una gilipollez sin sentido. Con lo que aquí es donde entra el pequeño saltamontes, David Carradine, que ansiaba un papel en el cine tras haber salido de la serie Kung-Fu hacía apenas un par de semanas antes del inicio del rodaje y veía el personaje de Frankie, para quien hizo casi todos los diálogos y diseñó el traje como la perfecta vía de escape.
Aunque lo parezca, el traje que usa no es cuero, debido a problemas cutáneos del propio Carradine, pero, OJO SPOILERS ( la idea de una máscara que imitase un rostro desfigurado fue suya , ocultando su cara sin ningún rasguño).
A Frankestein lo presentan como un héroe de la nación, alguien que ha sufrido numerosos accidentes, entrenado por el gobierno como arma propagandística y cuyas lesiones han sido curadas por médicos americanos como bien recalca en determinado momento.
Aquí vemos que no se comieron la mollera con el tema de las cicatrices, puesto que no se ve ni rastro de alguna, como si no hubiese pasado nada.
Pronto veremos que el héroe tiene principios, en la escena en la que un grupo de abuelos de un geriátrico son puestos para que él los atropelle, decide virar y llevarse por delante a las enfermeras que los atienden.
No sólo eso, si no sabremos que a pesar de saber que su copiloto pertenece a la Resistencia y  que pretende derrocar al presidente de los USA , él tiene otro plan mejor, como es ganar , para así estrecharle la mano, su mano ortopédica en la que tiene pegada una granada, con la que acabar consigo mismo y el Presidente...el final será un giro inesperado.

Pero al héroe hay que ponerle un villano enfrente, un rival de enjudia. Aquí es donde aparece un Stallone, reclutado tras los Halcones de la noche. Un Sly pre mazas, cuyos diálogos fueron redactados por él y que se dedica a atropellar sin freno a todo el que se ponga por delante ( su primer atropello, es delirante, ensartando a un pobre obrero por las partes bajas) y buscando ser el ídolo de masas que es Frankestein. Hay que decir que en los tiempos que corremos, de lo políticamente correcto, el trato vejatorio hacia su copiloto (llega incluso a pegarla) sería susceptible de denuncia, viendo como está el panorama. 
Para el recuerdo nos queda su enfrentamiento a puñetazo limpio con David Carradine, quedándole la cara como un mapa (lleno de ketchup, claro está, porque canta la sangre).
Por cierto que ambos, a parte de hacer buenas migas en el rodaje, hicieron ellos mismos las escenas de conducción, si bien hay truco.
Ninguno de los coches podía moverse, debido al atrezzo de cartón que llevaban y es por eso que la mayor parte de las veces, debían rodarse las escenas cuesta abajo y si no con maquetas como Excalextric ( hay un par de escenas que se nota que son juguetes).
Como añadido al dúo protagonista hay que sumarle a un jovencísimo Martin Kove , sí el sensei de Cobra Kai , que aquí hace un papel casi de cameo, puesto que la espicha al poco de empezar la película ( a ver, dura 76 minutos, así que había que cepillarse al personal por la vía rápida) y a la belleza Mary Woronov (Warlock, Hart y Hart) asidua de la factoría Corman y a quien hubo de substituir en las escenas de conducción puesto que no sabía conducir.


NUDITY Y CRÍTICA :

La película , muestra la retransmisión de la carrera, por unos presentadores vendidos al régimen dictatorial del presidente de los USA, Unos presentadores que se limitan a poner su sonrisa Profident, leer las notas que les pasan, enmascarar los asesinatos de los participantes y buscar mantener a la audiencia pegada al televisor. 
Cómo veis la desinformación no es algo actual, ya hace años que se daba, sobre todo en unos USA con Vietnam de fondo 
Esa crítica a la administración USA , se refleja en la Resistencia, que busca reinstaurar los viejos valores americanos ( volver a la época dorada de los años 50/60 americanos vamos)
A parte de la crítica política, la película muestra senos sin reparo ( las escenas entre Carradine y su copiloto) o las escenas del masaje grupal, en una época en la que la industria del cine XXX estaba floreciendo , aquí Corman , mostraba sus credenciales y si no lo hacía abiertamente, lo hacía jugando con los escotes abiertos o el lenguaje provocador.
Es decir lo que mostraba Corman, no era otra cosa que la realidad de una sociedad que cambiaba a pasos acelerados en aquellos tiempos y que reflejaba el descontento social reinante y que se estaba librando de las ataduras de una censura que había perdido terreno.
Fuera del transfondo social , la película transmite una oda al cine más artesano . Ojo al túnel de cartón en uno de los accidentes...el túnel se nos muestra como un decorado de cartón , en plan Coyote vs Correcaminos. 
Las explosiones son sin FX, son explosiones de verdad, los coches están montados con atrezzo de cartón que ni siquiera se molesta en disimular. Hay decorados como la casa de verano del presidente, el circuito del principio , donde sólo vemos cartón pintado. La sangre es ketchup mal tirado y los moratones son betún lanzado a la cara de los actores y actrices.
Es un cine artesanal, hecho sin pretensiones, sin casi prepuesto, del que ya no se hace y del que habría que rescatar más joyas como la presente.

¿PORQUÉ HAY QUE VERLA?
Por que es cine artesano del que ya no hay y porque ver a Carradine y Sly compartiendo pantalla, tienen su aquel y por que son sólo 76 minutos que se te pasan volando

¿PORQUÉ NO HAY QUE VERLA?
Por que si eres un ofendidito/a fijo que la vas a despreciar 


Por cierto la tenéis disponible en Amazon Prime por si queréis pegarle un repaso 


De vuestros niños de cincuenta años: Homenaje a “Los payasos de la tele”



Ochenters, suerte tuvimos de vivir aquellos años y aquella tele, con Los payasos, Félix Rodríguez de la Fuente, Gloria Fuertes… Ellos nos hicieron como somos, junto a nuestros padres claro, y les debemos, como a ellos, lo que somos. Por eso vamos a dedicar unas emotivas y cariñosas líneas a aquellos locos vestidos de rojo, que tanto nos hicieron reír, en aquellos años en blanco y negro, a los que empezaba a llegar el color. Ay, aquellos sábados por la mañana con Gaby, Fofó, Miliki, y los demás… ¿Cómo están Ustedes?... ¡Bien!

EL ORÍGEN DE LA LEYENDA
Nuestros héroes vienen de una familia de payasos circenses que se remonta al siglo XIX, y comenzaron en la profesión en los felices años treinta de nuestro siglo, nada menos que en el mítico Circo Price, pero, después de la guerra, fueron de los tantos que emigraron a Hispanoamérica en busca de una vida mejor.
 
Su primer destino fue la soleada y caribeña Cuba, donde los tres hermanos Aragón, Gabriel (Gaby), Alfonso (Fofó) y Emilio (Emilín en un principio, aunque pronto se lo cambiaría por Miliki), comenzaron a hacer sus pinitos en televisión, lo que les hizo conocidos también en México (donde se iniciaron en el cine), Venezuela e incluso Estados Unidos. Su siguiente destino sería Puerto Rico, donde estarían desde 1965 hasta 1971, con el programa El Show de las 5, uno de los más vistos y recordados en la historia de la televisión en aquel país. Luego recalaron en Argentina, donde, ya con la incorporación de Fofito, hijo de Fofó, tienen también su propio Show televisivo y ruedan más películas.
Su éxito en Hispanoamérica hace que una TVE con aires de renovación se fije en ellos, y en 1972 les contrate para el programa El gran circo de TVE, que pasaría a sustituir a Los Chipitirifláuticos.
Su carisma, su talento, y esa conexión mágica que, como Félix o Gloria Fuertes,  tenían con el  público infantil, hizo que alcanzaran un éxito arrollador, y, ya conocidos como Los payasos de la tele, se convirtieran en todo un fenómeno televisivo y social en la España de los setenta y primeros ochenta.

LOS PAYASOS UNO A UNO
         GABY: Su papel era del serio del grupo, el que, supuestamente ponía orden en el caos de los demás. No vestía de payaso, como los otros, sino de frac, y siempre iba un poco al margen de ellos. Tocaba el saxofón.
         FOFÓ: Pese a no ser el mayor, era el que hacía las veces de jefe, el que mandaba (por lo menos entre los de la nariz de payaso), el que quedaba siempre por encima en las situaciones cómicas, y el que llevaba la voz cantante, también en las canciones. Su instrumento era la trompeta. Pese a ser a veces brusco y mandón, era el personaje más querido, hasta el punto de que su fallecimiento inesperado en 1976, fue una tragedia para los niños de entonces, y de un impacto social a nivel nacional, similar al que tendría cuatro años más tarde la trágica muerte en accidente de avioneta del gran Félix Rodríguez de la Fuente, en 1980, de la que también nos enteramos un sábado por la mañana. Siempre nos emocionamos al recordar estos momentos, como al ver la estatua dedicada al Fofo en la entrada al Parque de Atracciones de Madrid.
         MILIKI: Su personaje era quizás el de mayor poso interpretativo, y el que más calaba en la chavalería. Era el más noble, el más soñador, siempre risueño, y también atolondrado. Su instrumento era el acordeón. Al fallecer su hermano Fofó, fue el que, digamos, tomo la jefatura del grupo, aunque siempre con un aire mucho más benévolo y tolerante, también el liderazgo en las canciones, dándoles un toque más entrañable, y también pasó a ocupar el primer lugar en el corazón de los niños.
         FOFITO: Al ser el más joven, era también el más alocado, el más procaz y el que decía siempre la mayor tontería. Tocaba la guitarra, y hoy es el único del cuarteto original que todavía vive, aunque el resto estén siempre en nuestros corazones.
         MILIKITO: Hijo de Miliki, se incorporó al grupo tras el fallecimiento de Fofó. Con una sólida formación musical (es pianista), y un talento natural como mimo, tenía escasa experiencia ante las cámaras, y por ello inicialmente se decidió que fuera mudo (al estilo de Harpo Marx), y se comunicara agitando un cencerro en vez de una bocina como aquel. Sin embargo, más adelante, “recuperó milagrosamente la voz”, revelándose como un excelente payaso. Quizás por ello, dejó el circo en 1981 para emprender carrera en solitario, inicialmente como humorista y cantante (recordemos su mítico programa de gags al estilo Paul Hogan, Benny Hill o Saturday Night Live, Ni en vivo ni en directo), para luego convertirse en presentador y productor con la llegada de las televisiones privadas.
         RODY: Hijo pequeño de Fofó, fue el último en incorporarse a la troupe, entre 1982 y 83, cuando Milikito dejó el show, y éste paso a llamarse, en su última etapa, El loco mundo de los payasos. Rody se pintaba la cara de negro y se caracterizaba de afrocubano. En las últimas décadas, ha sido también el que ha seguido un poco el legado circense de la familia con giras por España, algunas junto a su hermano Fofito.
 
         A estos componentes también habría que añadir a Rita Irasema, hija de Miliki, que, junto a su padre, presentó una variante del programa entre 1993 y 95.

EL CIRCO Y SUS CUATRO PARTES
         El programa se grababa inicialmente en una carpa de circo, en Madrid, con un enloquecido público infantil llenando la grada, normalmente colegios enteros llevados allí en autobús. Comenzaba con la famosa canción que todos recordamos y sabemos tararear: Había una vez… Un circo que alegraba siempre el corazón…
Luego se dividía en cuatro partes:
LA PRESENTACIÓN: Los payasos salían de uno en uno preguntando a los niños del público ¿Cómo están ustedes?... ¡Bien! Cuando los cuatro estaban en pista, hacían un breve entremés cómico al estilo de los payasos del circo clásico.

LA ACTUACIÓN: Era un número de circo, alternando malabaristas, equilibristas, domadores, trapecistas, etc.
LA AVENTURA: Era el momento preferido de los seguidores del programa. Se trataba de una escena de unos 10 minutos de duración, ambientada a modo de telecomedia, en la que los payasos vivían una peripecia cada vez en un lugar distinto, y en la que participaban también otros actores. Entre ellos el personaje recurrente del Señor Chinarro, muy querido también por la audiencia infantil, interpretado magistralmente por el actor Fernando Chinarro, que hacía de un tipo normal, que se veía envuelto en las locuras de los payasos, y se desesperaba con sus tonterías. Hay que decir también que las aventuras muchas veces tenían moraleja, y también las utilizaban para hacer pedagogía (aprender las tablas numéricas, por ejemplo).



LA CANCIÓN: Para terminar el espectáculo, los payasos cantaban una de sus populares canciones, siempre con la participación de los niños del público, y con la ayuda de sus instrumentos musicales. 


AQUELLAS INOLVIDABLES CANCIONES
          Vamos a reseñar tan solo algunas de ellas, las que nuestra generación más recuerda, y también comentaremos su intencionalidad, siempre didáctica o festiva, y, por supuesto, contextualizada a la época:
         HOLA DON PEPITO, HOLA DON JOSÉ: Es quizás la canción más popular junto con la que comentaremos después, La gallina turuleca. Habla de dos señores que se encuentran por la calle y se saludan. Ensalza el valor de la amistad y las buenas costumbres. Como en casito todas, contaba con la participación del público infantil haciendo de coro, y respondiendo al Hola Don Pepito… con un Hola Don José… ¿Pasó usted por mi casa?... Por su casa yo pasé…
         LA GALLINA TURULECA: Como ya hemos comentado, otra de las más recordadas. Tiene una intención didáctica, para ayudar a los más pequeños a aprender los números, porque cuenta la historia de una gallina que ha puesto un huevo, ha puesto dos y ha puesto tres…
         EL AUTO NUEVO: Es la canción por la que más se recuerda a Fofó, también la más divertida, y en la que los niños nos lo pasábamos en grande, porque aparte de cantar, había que hacer movimientos con las manos y el cuerpo (llevar el volante, el tunel, los baches, las curvas…). Su intencionalidad era sobre todo lúdica, aunque, como era constante en ellos, los payasos siempre ensalzaban los valores familiares, y también en este caso la prudencia en la conducción. El viajar es un placer, que nos suele suceder. En el auto de papá, nos iremos a pasear… Vamos de paseo, ¡pí, pí, pí!  Vamos con el semáforo… Rojo, amarillo y... ¡Verde!
                                             El auto de Papá con Fofó
         MI BARBA TIENE TRES PELOS: Es otra de las más divertidas porque es un juego en el que, a medida que avanzan las estrofas, hay que sustituir las palabras, barba y pelos, por gestos. Mi barba tiene tres pelos… Tres pelos tienen mi barba…
         COMO ME PICA LA NARIZ: Otro de los clásicos de su repertorio, en el que los niños tenían que estornudar. Cómo me pica la nariz… Ya no lo puedo resistir…
     DALE RAMÓN: La canción del niño futbolista. Dale Ramón, Dale Ramón… Chuta más fuerte para ver si metes gol…
         ASÍ PLANCHABA: Es una canción deliciosa, y también muy recordada, pero también es quizás por la que más ha pasado el tiempo, ya que reproduce los estereotipos asociados a las niñas, y al género femenino en general, en aquellos tiempos(lavar, planchar, cocinar, rezar… Así planchaba así así…), mientras, como hemos visto en la anterior, al niño se le ponía a correr, saltar y jugar al futbol. Era algo consustancial a los tiempos, espontáneo y nada intencionado por parte de nuestros queridos payasos, que nos querían igual a niños y niñas, y tienen muchas canciones dedicadas a ellas, como la siguiente.
         SUSANITA TIENE UN RATÓN: Es otra de las más recordadas, y también la favorita de Miliki. Susanita tiene un ratón… Un ratón chiquitín…  Aunque asociamos las canciones al conjunto de los payasos, es justo también decir que letra y música son casi siempre de Emilio Aragón padre, Miliki.
         SI TOCO LA TROMPETA: Si toco la trompeta, tara, tara tareta… Con esta canción, los payasos buscaban que los más pequeños conocieran los instrumentos musicales de forma divertida. A este respecto, siempre recordaremos a nuestro Miliki tocando una canción con niños puestos en fila a modo de teclado y con una campana cada uno. Él les tocaba el hombros y así iban nota a nota. ¡Qué momentos!
         FELIZ EN TU DÍA: Es otra de las más famosas, y que aún hoy cantamos a nuestros hijos junto al Cumpleaños feliz, en sus onomásticas. Feliz, feliz en tu día… Amiguito que Dios te bendiga… Que reine la paz en tu vida… Y que cumplas muchos más… Nuestros payasos eran entrañables, les adorábamos, y les adoramos, pero también reconocíamos y reconocemos, que eran bastante tradicionales y beatones. Era la España de entonces.

VALORACIÓN Y LEGADO
         Para un niño de entonces, que además tuvo la ocasión de ir de pequeño con el colegio a ver el rodaje de uno de los programas, os podréis imaginar la emoción que supone hacer este artículo homenaje. Fue una fría mañana de invierno de aquella España aún en blanco y negro. Nunca habíamos estado en un rodaje televisivo. Nos sorprendía todo, desde las cámaras grúa hasta las largas esperas, y las repeticiones. Los payasos tardaron una eternidad en salir, y luego hicieron la presentación por lo menos seis veces (debía ser para ver cuál quedaba mejor), hubo varias actuaciones circenses, un bocadillo más pan que chorizo con una Mirinda, y, para nuestra decepción, nada de Aventura. Y ese sábado por la mañana plantados delante del televisor para vernos, y no salimos, y troceados, hasta meses después. Otra decepción.
         Más adelante, allá por 2001 tuve la ocasión de conocer a mi ídolo de los payasos, el gran Miliki, en una rueda de prensa en la presentaba un libro. Llego tarde también, como todos los artistas, y diciendo ¿Cómo están ustedes? En mi turno, antes de la pregunta, le di las gracias “por la infancia que nos habían dado” a nuestra generación, a lo que él respondió emocionado, hasta tal punto que su gesto salió reflejado en los periódicos del día siguiente. Para él, ya anciano, éramos “sus niños de treinta años” a los que dedicó un CD de canciones.
         Años después, también tuve ocasión de dar las gracias a Rody, que vino con su circo a nuestro barrio. Se llenó de madres y padres cuarentones con hijos pequeños. En las canciones, pidió “un padre” y allí estaba yo para cantar Mi barba tiene tres pelos, junto a mi hijo, que se pegó al micrófono. Y Rody, sinceramente emocionado también, manifestó su sorpresa porque él también se la supiera.
         Como toda historia de payasos, esta también tiene que tener un punto triste, y es que el legado de estos iconos del circo y la televisión, no es un legado de unidad, sino de disgregación, porque los herederos han tomado caminos diferentes. Como ya hemos dicho, Emilio Aragón hijo es un reputado productor de televisión, compositor y director de orquesta, y encarna el legado de Miliki. Por otro lado están Los gabitos, que son hijos de Gaby, que también han sacado sus discos y han montado espectáculos. Y por otro lado, como ya también hemos reseñado, Rody, hijo de Fofó, y que encarna su legado.
         Pero nos quedamos con la magia de entonces, con aquellos recuerdos, con aquel se me luenga la traba, feliz año huevo, y… ¿Cómo están ustedes?... ¡Bien!
        
         Por Víctor Sánchez González @VictorSescritor













Especial series de dibujos de nuestra infancia


Ochenters, vamos a echar la vista atrás hasta nuestra más tierna infancia para recordar aquellas series de dibujos que nos marcaron, nos han hecho como somos, y, sin duda, deberíamos poner a nuestros hijos. Como siempre, Lo hemos hecho con todo el cariño, no hemos podido dedicar largos comentarios a todas, y seguro que nos hemos dejado alguna, pero por lo menos encontraréis, aunque sea sólo mencionadas, las más simbólicas y representativas.


MAZINGER Z

         Nuestra serie de aventuras por excelencia. La historia original se publicó como manga en Japón en 1972, e inmediatamente interesó a la Toei Animation para su adaptación televisiva, que ya la tenía lista para su emisión por la Fuji TV a finales de aquel año, y se emitió allí hasta 1974. Pronto llegó a todo el mundo, y también a España.
         La serie contaba con todos los ingredientes para fascinar al público infantil: Robots gigantes que volaban y lanzaban rayos, jóvenes protagonistas con los que te podías identificar, malvados villanos a los que combatir, y aventura a raudales.
         Todos recordamos su famosa canción de cabecera, el grito “¡planeador abajo!” o “¡puños fuera!” de Koji Kabuto (el chico que manejaba a Mazinger), o el famoso también “fuego de pecho” del robot femenino Afrodita A, compañera de Mazinger, y que pilotaba la joven y bella Sayaka Yumi, probablemente el primer amor platónico/televisivo que tuvimos de los chavales de la época (como Koji lo sería de la chicas).
         La serie original constaba de 92 episodios, de los que TVE compró 33 para su emisión a partir de 1978 en el horario estrella de la sobremesa de los sábados, después del telediario y antes de la película de Sesión de tarde. Como anécdota diremos hubo un glorioso momento, allá por 1979, en el que los sábados ponían Mazinger Z y los domingos La abeja Maya.
          Pese a que la serie fue todo un éxito, TVE no compró más capítulos, y la cortó de sopetón, casi sin avisar, para poner en su lugar Orzowei, una serie italiana con actores, temática muy distinta, ambientada en África, y que resultó bastante decepcionante.
 


VICKIE EL VIKINGO


         Sin duda, la más emblemática de las series de dibujos animados de nuestra infancia, y que TVE emitió por primera vez en 1975 los lunes por la tarde. La serie era una coproducción de las televisiones alemana y austriaca, ZDF y ODF, aunque la factura gráfica corrió a cargo de la prestigiosa productora japonesa Nippon Animation.         
         Al contrario que otras series de dibujos de entonces, como Heidi o Marco, que tenían una trama bastante melodramática e incluso lacrimógena, Vickie el Vikingo era una serie de aventuras, llena humor, optimismo y valores como la amistad, el compañerismo, el respeto a la diferencia, el trabajo en equipo, o el cuidado de la naturaleza.
         Los protagonistas eran los vikingos de la aldea sueca de Flak, liderados por Alvar, padre de Vickie, un niño curioso e inteligente, cuyas ideas sorprendentes e imaginativas salvaban todo tipo de situaciones, y le hacían imprescindible en cada viaje por mar en busca de tesoros.
         En esta serie cabe destacar también su preciosa banda sonora, compuesta por el especialista checosclovaco Karel Svoboda, que combinaba magistralmente los temas cantados que son casi himnos, con la potente música electrónica para las persecuciones, o bellas melodías para los finales felices.

LA ABEJA MAYA

         Si hasta ahora hemos hablado de series, digamos, “de personas”, La abeja Maya es una de esas historias tan propias de la literatura infantil protagonizadas por animales humanizados, que, si bien mantienen las funciones básicas de su especie (en su caso, vuelan, recolectan néctar y polen o hacen miel), por lo demás hablan y se comportan como humanos.
         La serie, de 1975, estaba basada en el libro del escritor alemán Waldemar Bonsels, y nos contaba las aventuras de una pequeña abejita junto con su amigo Willy, el saltamontes Flip, y el resto de los insectos del bosque.
         Al igual que Vickie el vikingo, La abeja Maya era una coproducción de la ZDF y ODF, producida por la Nippon Animation, y compartía con ella su espíritu alegre y optimista, y la preciosa música original de Karel Svoboda, que también forma parte de la banda sonora de nuestra vida.
         Como anécdota diremos que, aparte de lo comentado, Vickie el vikingo y La abeja Maya también compartieron sus voces españolas, ya que las dos dobladoras de los personajes principales de ambas series se intercambiaron los papeles: Matilde Vilariño era Maya e Ílvi, la amiga de Vickie, y Mari Pe Castro, que ponía la voz a Vickie, también lo hacía con el amigo de Maya Willy.

PIPI CALZASLARGAS

Aunque no fuera de dibujos, “Pipi Calzaslargas” fue todo un fenómeno televisivo que marcó a nuestra generación. Estaba inspirada en los libros infantiles de la escritora sueca Astrid Lindgren, traducidos a más de 70 idiomas.
Su origen es muy curioso: Para confortar a su hija enferma durante su convalecencia en cama, Lindgren se inventó un personaje alocado y divertido, una niña peliroja llamada Pippi Långstrump, que llevaba dos trenzas casi horizontales, que vivía con un mono y un caballo, y era imaginativa y rebelde contra todo convencionalismo.
La serie, con guión de la propia autora, se rodó en 1968 y fue emitida por primera vez en Suecia en 1969. Dado su gran éxito internacional, TVE la tenía en su agenda, pero era tan rompedora para la época que no se atrevió a programar  su estreno hasta la agonía del régimen franquista, en 1974. Se emitía los domingos por la tarde y no nos la perdíamos.
Pese a que los niños y niñas adorábamos la serie, tuvo un cierto rechazo por parte de la España carpetovetónica y recalcitrante de entonces, que no la aceptó desde un primer momento, y solo recuerda de ella que en un capítulo se les veía probando un cigarrillo, como si ningún chaval de los sesenta o setenta, incluso ellos mismos, hubiera fumado o al menos dado una calada de chavales.
Desde los sectores más conservadores de la sociedad se creía que la serie era un “mal ejemplo”, al mostrar una niña que daba rienda suelta su imaginación, y animaba a sus amigos Tommy y Anika a jugar y divertirse con libertad, en contacto con la naturaleza, sin ataduras, y a hacer todo tipo de locuras, como caminar hacia atrás, pintarse la cara o dormir con los pies en la almohada (algo escandaloso e impensable parece ser). Por cierto, ese conservadurismo casposo y trasnochado lo representa en la serie la estirada señorita Prysselius, en contraposición con los Settergren, los tolerantes padres de Tommy y Anika. Por cierto, un personaje muy similar al que encontramos en la ya mencionada Heidi, representado por la odiosa Srta. Rottenmeyer, rezongando y protestando por todo, incluso de los maravillosos parajes de los Alpes suizos, y siempre tratando de coartar el espíritu libre y bondadoso de la niña, y su benéfica influencia sobre su amiga Clara, en contraposición con el adusto pero comprensivo abuelo.




LAS SERIES ESPAÑOLAS DE BRB

         Todos recordamos la cabecera de tantas series de nuestra infancia y adolescencia que llevaban el logotipo de BRB Internacional, la productora fundada en 1972 entre otros, por Claudio Biern Boyd, que comenzó como simple distribuidora de muchas de las series que estamos comentando, y otras como Los ángeles de Charlie, La pantera Rosa, Tom y Jerry, El bosque de Tallac, Banner y Flappy, Tom Sawyer o El osito Misha que fue la mascota de los Juegos Olímpicos de Moscú 80.
No fue hasta ese año, 1980, cuando BRB comenzó a producir sus propias series animadas. La primera de ellas fue Ruy el pequeño Cid, que contaba las aventuras infantiles del que luego sería héroe legendario del medievo español, y que le encargó a la Nippon Animation. Después vendrían Fútbol en acción (protagonizada por Naranjito, la mascota del Mundial España 82), David el Gnomo, D'Artacan y los tres mosqueperros o La vuelta al mundo de Willy Fog, imprescindibles en  la sobremesa de los sábados y que tampoco nos perdíamos.
         Contrariamente a lo que se pudiera pensar, otra legendaria y muy popular serie de animación española de la época, Don Quijote de La Mancha (1979), no fue producida por BRB sino que TVE se la encargó a los realizadores Cruz Delgado y José Romagosa, que pese al éxito cosechado, disolvieron su sociedad tras ella. Sin embargo, BRB sigue funcionando hoy en día, y ha distribuido series de referencia para nuestros hijos como Pokemon, y ha seguido produciendo dibujos propios, como los del oso deportista Bernie.



LOS LOONEY TUNES Y HANNA-BARBERA

         No podemos dejar de recordar la avalancha de dibujos animados procedentes de Hollywood, como todos los de la factoría Disney, o los Looney Tunes, de la Warners Bros. Como no recordar las Merrie Melodíes (“fantasías animadas de ayer y de hoy presenta…”), al Pato Lucas, a Porky, el Correcaminos, Silvestre y Piolín, El gallo Claudio, Speedy González, o la estrella del estudio Bugs Bunny (“¿qué hay de nuevo, viejo?”). Todos ellos inseparables de sus creadores, los dibujantes y realizadores David DePatie, Fritz Freeling, Chuck Jones, o Tex Avery.
         Mención aparte merecen también los dibujos de Hanna-Barbera, un estudio de animación independiente fundado en 1957 por William Hanna y Joseph Barbera, que anteriormente habían trabajado para la Metro-Goldwin-Mayer. A ellos les debemos, entre otras, Los Picapiedra, Los Supersónicos, Tom y Jerry, El oso Yogui, Jonny Quest, Hong Kong Phooey, Pixie y Dixie, Maguila Gorila, Leoncio el león y Tristón, Pepe Pótamo, Don Gato, Canuto y Canito, o el gran Scooby-Doo.



LAS SERIES DEL MOMENTO QUE TAMBIÉN VEÍAMOS

Y bueno, para terminar mencionaremos también varias series emblemáticas de nuestra infancia, que, aunque no fueran “para niños” específicamente, pues también veíamos, cuando nos dejaban nuestros padres, como Curro Jiménez, Espacio 1999, Sandokan, Wonder Woman, El increíble Hulk, Starky y Hutch, Los hombres de Harrelson, Galáctica, Verano azul, o la ya referida Los ángeles de Charlie. Luego, ya entrados los 80, llegarían V, El coche fantástico, El Equipo A o MacGyver.



CONCLUSIÓN

Ochenters, suerte tuvimos de crecer con aquellas maravillosas series y dibujos, que, como ya hemos dicho, nos hicieron como somos, y, junto con otros referentes televisivos como Los payasos de la tele, Gloria Fuertes, Félix o Carl Sagan, y también cinematográficos, como los de La guerra de las galaxias, Star Trek, 007, Alien, Conan o Terminator, nos forjaron como mujeres y hombres con carácter, nobleza, generosidad y principios, pero también imaginación, inteligencia, curiosidad y sentido del humor. ¡Somos ochenters!


Por Víctor Sánchez Escritor @VíctorSescritor






















El viento y el león (The wind and the lion, John Milius, 1975)


Ochenters, os traemos el comentario de todo un clásico del cine de aventuras, El viento y el león, con el que iniciamos una serie dedicada al maestro John Milius en la que también comentaremos su clásico ochenter Amanecer Rojo.
La película está protagonizada por Sean Connery y Candice Bergen, en los papeles principales, acompañados, entre otros, por Brian Keith y John Huston.

AMBIENTACIÓN HISTÓRICA
         La película se basa en un incidente que ocurrió en realidad, el secuestro del comerciante norteamericano de origen griego Ion Hanford Perdicaris y su hijo, en mayo de 1904, por parte del líder rebelde Mulei Ahmed al-Raisuli, un personaje singular, mitad bandido, mitad líder carismático, y aspirante al trono de Marruecos. En el incidente tuvo que intervenir el propio presidente Theodore Roosevelt, en plena campaña de reelección (como se refleja en la película). 
       El pesidente mandó una escuadra de buques a las costas marroquíes para forzar al sultán a que pagara el rescate de 70.000 dólares bajo la proclama “Perdicaris vivo o Raisuli muerto”. Al final el sultán accedió, y El Raisuli fue recompensado, pero pronto cayó en desgracia y volvió a las montañas. Hubo un momento en que El Raisuli hostigaba a los franceses en el sur y Ab-El-Krim a los españoles en el norte.
Este suceso que inspira la trama, conocido como el incidente Perdicaris,  fue recogido por la historiadora  Barbara Tuchman en un artículo de la revista American Heritage, y relatado también en el libro de Rosita Forbes, The sultan of the mountains; the life story of Raisuli, escrito en 1924.
Para la película, y en un alarde de ingenio y habilidad, John Milius sustituyo la insulsa figura del maduro comerciante, por la atractiva Eden Perdicaris, interpretada por la bellísima Candice Bergen, lo que añadía además, una tensión sexual permanente con el personaje de El Raisuli (Sean Connery en uno de sus mejores personajes).
         Cineasta antes que historiador, Milius se tomó todavía más licencias a la hora de contar la historia. Por ejemplo, añadió de su cosecha la marcha en perfecta formación, y entrada triunfal a tiro limpio, de una escuadra de marines en el palacio del sultán, una secuencia espectacular desde el punto de vista cinematográfico, sin duda, aunque, en la realidad, desembarcaron un número muy pequeño de marines, provistos de armas cortas, y solo para proteger el consulado estadounidense. También incluyó la presencia de tropas alemanas del Kaiser en territorio de Marruecos, cosa que no sucedió y carece de rigor histórico.
Lo que si queda retratado con bastante fidelidad es la personalidad y carisma del líder tribal El Raisuli, si bien su aspecto real difería un poco del de  Connery, algo, por otra parte, habitual en Hollywood.
También se refleja con precisión cómo el continente africano, en plena era colonial, era una tarta que se intentaban repartir las viejas potencias europeas, franceses, ingleses, belgas, alemanes, mientras potencias emergentes como EE. UU., o Japón eran “convidados de piedra”.
         Además de rezumar toda la esencia del cine de Milius, El viento y el león también recoge el legado de la gran novela de aventuras de Verne o Kipling, y de clásicos del celuloide como Gunga Din, Las cuatro plumas, o La fortaleza escondida de Kurosawa.

RODADA EN ESPAÑA
         Milius quiso dotar a la película del ambiente de grandiosidad y orientalismo de clásicos como Lawrence de Arabia o El Cid. Por ello eligió los escenarios de Almería, Sevilla y Madrid, para rodar la mayor parte del film (como haría posteriormente para su epopeya épica Conan el Bárbaro, en 1980, rodada íntegramente en España). También se desplazó a Tanger y Fez para rodar las espectaculares escenas de desierto y playa, aunque la mayor parte del equipo y los extras siguieron siendo españoles. Por cierto, el grupo de marines que asalta el palacio son en su mayoría soldados españoles de reemplazo, y, curiosamente, las escenas en las que el presidente Roosevelt (un excelente y muy bien caracterizado Brian Keith), aparece cazando en Yellowstone, se rodaron en la sierra de Madrid.

LOS PROTAGONISTAS
         Para los personajes principales de la película, Milius, pensó, en un primer momento, en Omar Sharif como Raisuli y Faye Dunaway como Eden Perdicaris, pero el actor egipcio no aceptó, y Dunaway estaba enferma. Pensó entonces en Anthony Quinn, que sin duda hubiera bordado el papel, pero al final recayó en un espléndido Sean Connery, sin duda en una de sus mejores interpretaciones.  Milius, reconoció que había escrito el personaje de Eden pensando en Julie Christie (reviviendo así la pareja Sharif-Christie de Doctor Zivago), sin embargo, Candice Bergen lo encarna a la perfección con esa sutil mezcla de sensibilidad y firmeza que aporta al personaje.
         Milius también quiso contar con Orson Welles, que interpretaría al mismísimo Charles Foster Kane, de Ciudadano Kane, pero el personaje ficticio era propiedad de la RKO y no pudo usarse, por lo que la cosa se diluyó, y se conformó con apareciera el personaje real que lo inspiró, William Randolph Hearst, queriendo influir en el presidente Roosevelt (Brian Keith). También podemos ver al director John Huston, en su faceta de actor, como uno de los colaboradores del presidente, el secretario de estado, John Hay. Incluso aparece en un cameo el propio John Milius, conocido aficionado a las armas, como un oficial alemán que muestra al sultán de Marruecos el funcionamiento de la ametralladora Maxim. Y, como curiosidad, el capitán del pelotón de marines es Steve Kanaly, que luego se haría famoso en televisión como el capataz del rancho de los Ewing en Dallas.  


CONCLUSIÓN
         La película tuvo una excelente acogida de crítica y público, y hasta fue alabada por el entonces presidente de EE. UU., Gerald Ford. Obtuvo dos nominaciones a los Óscar, una de ellas por la excelente banda sonora de Gerry Goldsmith (inspirada claramente en la partitura de Maurice Jarre para Lawrence de Arabia), pero aquel año competía con la imbatible y mítica Tiburón de John Williams, que se llevó la estatuilla.
Hoy en día,  El viento y el león está considerada todo un clásico, y uno de los films emblemáticos de su director, el gran John Milius.

Por Víctor Sánchez González

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