Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Retroceder nunca, rendirse jamás (1986, Corey Yuen) No Retreat, No Surrender.

Jason entrena Karate en Los Angeles con su padre, Tom Stillwell. Una noche, miembros de la mafia irrumpen en el "dojo" y tratan de presionarle para que se lo venda. Ante la negativa, Tom es atacado por uno de los matones, Ivan Kraschinsky, y resulta herido gravemente en su pierna. Deciden entonces mudarse a Seattle para empezar una nueva vida, pero Jason no podrá rehuir los problemas y un día, cuando pide ayuda al mismísimo Bruce Lee frente a su tumba, obrará el milagro ...

Ni retirada, ni rendición

Cachis la mar. Mientras veo esta película no puedo dejar de gritarme, ¡vivan los ochenta! Sí, amigos. ¿En qué década rodaron películas plagadas de despropósitos, excesos y chorradillas, pero resultando al mismo tiempo entretenidas y divertidas? Exacto, ¡en los ochenta! Y Retroceder nunca, rendirse jamás es un ejemplo perfecto de esto. Como habréis supuesto leyendo la sinopsis, sigue el esquema propuesto por Karate Kid (1984) casi a pies juntillas: chaval karateca que se muda a otra ciudad y recibe palos por todos los lados conoce a maestro que lo convertirá en el mejor mamporrero cuya valía demostrará en un combate final. Otro ejemplo que me viene a la memoria es Karate Kimura (1987), pero claro, a raíz del éxito de Karate Kid las copias se multiplicaron como setas. Otra fuente de la que bebe directamente es de Rocky IV (1985) por ese enfrentamiento final entre el estadounidense y el ruso. Ya veis cómo queda plasmada en la carátula del VHS la confrontación EEUU/ URSS, aunque en este caso se obvia el discurso final. Aquí se presenta al ruso como un hijo de puta y punto. Y sí, las escenas del entrenamiento serán la hostia e irán acompañadas por una música molona 100%.

Dirigida por Corey Yuen,  un veterano del cine de artes marciales,  Retroceder nunca, rendirse jamás resulta tan excesiva y maniquea tanto en situaciones como en personajes que parece una parodia del subgénero. Pero claro, no lo es, al menos voluntariamente. Del padre de Jason nos queda claro que a raíz de su conflicto rechazará toda pelea, a esta conclusión llega cuando está postrado en la cama del hospital y mediante un primer plano de su jeta y una desopilante voz en off nos cuenta que deben pirarse para no poner en peligro a su familia; ésta motivación no la dejará de repetir a su hijo durante toda la película de manera incesante: pelear es malo, pelear es malo, pelear es malo y etcétera. Jason, por el contrario, es el fan “number one” de Bruce Lee: posters, libros, aparatos… El chaval tiene el kit completo del Dragón y no deja de visitar su tumba; hecho decisivo para que el propio Lee se materialice y sea quien lo convierta en una máquina de matar por medio de un entrenamiento tortuoso a más no poder. El actor que interpreta a Bruce Lee (Tai Chung Kim) es el mismo que lo interpretó en Juego con la muerte (1978), y nos ofrece un despliegue de tics y chascarrillos propios del difunto fundador del Jeet Kune Do. Luego tenemos a R.J, el coleguilla negro que Jason conoce al llegar a Seattle, tremendo personaje que tanto juega al baloncesto como baila Break Dance o imita a Michael Jackson al tiempo que ayuda a Jason en sus progresos. Flipante la escena en la que, mientras Jason hace unas flexiones muy raras, este permanece sentado encima de sus partes nobles jalándose un helado y gesticulando de placer (no se sabe si por comer el helado o por otra cosa).

 
 
Los malos son la repanocha. El mafiosete es la encarnación del mal, sólo le faltan dos cuernos y cola para ser Satán. Tremendísimas frases durante el combate final cuando micro en mano suelta perlas como “esa impresionante máquina aniquiladora”, refiriéndose a Kraschinsky, o “que empiece la destrucción", para dar paso al combate. Mención aparte merece Juan Claudio en el papel de Ivan Kraschinsky. Su primer papel importante, aunque sea secundario, y que sin duda le abrió el camino para protagonizar las películas que todos conocemos: Contacto sangriento, Kickboxer, etc. De su actuación poco hay que hablar, todo el mundo conoce sus caretos legendarios y demás, sólo decir que aquí hace de malo malote bastante bien y que las coreografías de artes marciales me parecen bastante buenas y mucho más realistas (no es broma) que la mayoría de sus películas. Digamos que en ciertos momentos uno duda que no se les haya escapado algún golpe. Imperdible el momento de su entrada en el ring secundado por ocho gorilas que gritan al unísono: “Uh, uh, uh, uh”. Cuando Van Damme se hizo famosete, la película se promocionó como si hubiese sido protagonizada por él, pero no.

El resto de reparto secundario resulta bastante indiferente, la novieta de Jason, Kelly Reilly (Kathie Sileno), cuando no directamente irrisorio, como el gordo de Scott o el capullo que pretende a la novia de Jason (de cuyo nombre no quiero acordarme). El hermano de Kelly, el campeón de karate Frank Peters, es Peter Cunningham, un verdadero campeón retirado de Kick Boxing del que queda claro que lo suyo no es la actuación.


 
 

La verdad es que uno se lo pasa muy bien revisionandola, y quien no la haya visto, sabiendo ante lo que se encuentra, probablemente la disfrutará en compañía de unos coleguillas con ganas de cachondeo. Es lo mejor que se puede decir de este película, que divierte, que entretiene, lo cual hoy no es poco, que retrotrae a la infancia y que resume a  la perfección todos los excesos de las películas más delirantes de los ochenta. Las cifras en taquilla fueron bastante buenas teniendo en cuenta que con un presupuesto de 400.000 dólares se recaudaron más de 4.600.000 y las secuelas (al parecer un porrón de ellas) no se hicieron esperar.


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA





Ficha técnica y artística

TRAILER


ENTRENAMIENTO



3 comentarios:

Ternin dijo...

Vista en una noche de verano en la Primera. Molaba eso de que el fantasma entrenara al muchacho con pesas en los brazos y las piernas.

Rodi dijo...

Para mí, esta peli está entre lo peor de Van Damme, la recuerdo como un film ridículo y exagerado, que eso sí funcionaba en sus escenas de lucha, pero poco más.

Saludos.

Herman Master dijo...

Hombre, Rodi, es que mala es mala con ganas. Pero vamos que yo me lo pasé estupéndamente viéndola; de crío porque cualquier cosa donde se pegasen patadas y puñetazos me molaba, y ahora porque me rei durante hora y media.

Saludos