Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en mi colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dio una década.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

Licencia para matar (1989, John Glen) License to Kill



Segunda película de Timothy Dalton como el agente doble cero más famoso y por desgracia para el que esto escribe, es la última aportación del notable actor británico a las andanzas del espía más famoso de todos los tiempos.

SINOPSIS:

James afronta la difícil misión de vengar la muerte de la esposa de su colega de la CIA Felix Leiter en una lucha encarnizada contra el cártel de la droga, encarnado en la figura del narcotraficante Sánchez.

OPINIÓN:

Las novelas se habían acabado, con lo que no había material original para la película, de ahí que el guionista Richard Maybaum decidió centrar la historia en China con los cárteles de la droga como antagonistas de 007. El caso es que viendo las dificultades que podrían tener con el rodaje en el páis asiático, decidieron trasladar la acción a un páis inventado, llamado Isthmus, pero manteniendo la trama de la droga.

Por desgracia una huelga del “Writer´s Guild”, dejó su obra a medio hacer y hubo de completarla Michael G. Wilson, productor asociado a Cubby Broccoli y que ya había colaborado con él en “Sólo para sus ojos”.

De todos modos en esta película lo que vemos es el Bond más genuino de las novelas, un Bond que sufre, profesional, arisco a veces y sobre todo solitario, a pesar de los intentos de la chica Bond Pam Bouvier interpretada por Carey Lowel y de Q (Desmond Lewellyn). Este Bond ya no está al servicio de su patria, si no de sí mismo, en una búsqueda insaciable de venganza en la que no dejará títere con cabeza y usará todos los medios a su disposición con el fin de ejecutarla.
Si ya de por sí el inicio de la película es trepidante y espectacular con el apresamiento de Sánchez, no lo es menos la posterior escapada de éste desde esa carretera que atraviesa de lado a lado los Cayos de Florida y que tantas veces hemos visto en multitud de películas.



Pero sin duda la palma de todas las escenas de acción, se las llevan los veinte minutos finales con la huida de la base de Sánchez a través de los camiones, con unas escenas que ríanse ustedes de las que vemos en “Fast and Furious” y sobre todo hechas con un realismo que para sí quisieran muchas de las obras que vemos en el cine en nuestros días. Lo de la muerte de Sánchez como colofón es algo antológico…y flambeante.

Las chicas Bond, otro de los ganchos de las películas de Bond destacan a partes iguales, si bien Talisa Soto como la pareja de Sánchez destaca por su belleza, yo particularmente me quedo con Carey Lowell, ya más bien por el hecho de que no es una mera mujer objeto, o florero, sino que es una mujer de armas tomar, decidida a ayudar a Bond cueste lo que cueste y con recursos propios, sino atentos a la escena en el bar de los Cayos, con esa escopeta guardada debajo de la mesa y como se enfrenta a los matones en el bar y el modo en el que busca una vía de escape…que queráis o no a mí esa escena de la lancha me ha recordado a esa obra maestra “bondiana” que es “Desde Rusia con Amor”.


El villano Sánchez, encarnado por el pétreo y siniestro a partes iguales, Rober Davi, uno de los mejores villanos de los ochenta , protagoniza uno de esos villanos carismáticos que tanto gustamos de ver en el cine de James Bond y sin el histrionismo que pudiesen tener antecesores suyos, ya que lo único que busca es que la droga se distribuya, cueste lo cueste, de ahí su lema tan famoso por la serie “Narcos” y que popularizó el general de Panamá Noriega: “Plata para los amigos, palo para los indecisos y plomo para los enemigos”. Magistral.

Si nos fijamos en uno de sus acólitos, podremos ver a un jovencísimo Benicio del Toro haciendo de Darío, asesino sanguinario, que aquí interpretó uno de sus primeros papeles de renombre siendo a sus 21 años el más joven villano en la historia cinematográfia de James Bond. Pero no nos podemos olvidar de otro actor de carácter: Cari Hiroyuki Tagawa ejerciendo de agente encubierto y al que actualmente podemos ver en la serie, recomendada por cierto “The Man in the High Castle”.


En cuanto a la música, como no, inolvidable partitura cantada por Gladys Night: “Licence to Kill”, siendo una de las mejores canciones para la saga Bond junto a “Skyfall” o “ We have all the time in the World”, por poner algunas de las mejores.
Sin duda una pena no haber podido disfrutar de más Dalton, porque hubiese sido una leyenda como Bond, viendo el gusto que le había cogido al personaje.

Por José María Molano



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