Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.

EPISODIO VI, "EL RETORNO DEL JEDI" (1983, Richard Marquand) THE RETURN OF THE JEDI




Ochenters, completamos ya nuestro emocionado recorrido por las tres películas clásicas de Star Wars: después de la aclamada “El imperio contraataca”, y como no hay dos sin tres, “El retorno del Jedi” cerraba la trilogía de “La guerra de las galaxias” (o eso nos creíamos nosotros), en 1983.
Para entonces, Lucasfilm y sus filiales eran empresas boyantes, Star Wars una marca de éxito y George Lucas, junto con su amigo Steven Spielberg, el nuevo “rey Midas” de la Meca del cine (no deja de ser curioso que un cineasta sin ambición como Lucas, que tan solo aspiraba a una cierta independencia creativa, consiguiera lo que ningún otro antes).
No obstante, en la edición de los óscar de 1980, la soberbia “El imperio contraataca” solo había conseguido cuatro nominaciones y dos estatuillas (mejor sonido y efectos visuales), el premio a la mejor película fue para el correcto melodrama “Gente corriente” de Robert Redford y ni siquiera la de nuevo espectacular partitura de John Williams obtuvo estatuilla que fue a parar a “Fama”.
Todos estábamos expectantes por ver el desenlace de las aventuras de Luke, Leia y Han Solo que tan incierto había quedado en el segundo film. Esta vez la maquinaria de producción funcionó a pleno rendimiento y en apenas dos años la tendríamos en cartel, no obstante, también surgirían contratiempos.


EL ASUNTO DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO
Como todos sabemos, Lucas no había puesto títulos de crédito al principio de “La guerra de las galaxias” para dotar al comienzo de toda su intensidad dramática y eso había molestado a los envidiosos del mundillo. Al volver a hacer lo mismo en “El imperio contraataca”, el sindicato de directores le multó con 250.000 dólares. Enfurecido, Lucas dejó el sindicato.
Como seguía reacio a sentarse en la silla de director, su idea era  contratar a su amigo Steven Spielberg (entonces disponible y con el que luego haría tándem para Indiana Jones), pero el sindicato de directores de Hollywood, del que Spielberg era miembro no lo permitió. ¡Ochenters, hubiera sido la bomba! ¡Spielberg dirigiendo Star Wars!, pero no pudo ser.
Obligado a buscar director fuera de Hollywood, Lucas se fijó en el joven realizador galés Richard Marquand, que había obtenido un cierto nombre con la intriga bélica de serie B “El ojo de la aguja”, y le ofreció nada menos que la dirección del capítulo crucial de su gran obra, un encargo, que, como luego se vio, le venía demasiado grande. Lejos de facilitarle la labor como productor ejecutivo, a Lucas solo le dio quebraderos de cabeza y es algo de lo que en privado se arrepiente (de hecho, Marquand, fallecido en 1987, es uno de los grandes ausentes en los "Detrás de las cámaras" de la franquicia).



LA VENGANZA DEL JEDI Y LA MUERTE DE SOLO
El título inicial de la película no iba a ser “El retorno”, sino “La venganza” del Jedi. Todos estaban de acuerdo, se había imprimido la cartelería, puesto en marcha el merchandising, incluso circulaban entre el equipo las primeras camisetas con el logo “The revenge of the Jedi”. Sin embargo, un día entró George Lucas por la puerta y simplemente dijo: “Un jedi no se venga”, y hubo que cambiarlo todo.
Lo que también cambió fue lo que podría haber sido uno de los bombazos del guión que hubiera trastocado la historia por completo: La muerte de Han Solo.
La idea partió inicialmente del propio Harrison Ford, y el guionista Lawrence Kasdan estaba de acuerdo. Su plan era que el personaje de Sólo se sacrificara por Luke y Leia y pasara de simple héroe a adquirir la categoría de mito. Pensado con lógica, era un movimiento coherente; Han no tenía familia, responsabilidades, ambiciones o propósito de vida y de los tres era el más indicado para dar un punto dramático y potente al capítulo final, y así acrecentar el vínculo ente Luke y Leia (su romance con Solo habría sido un mero escarceo, como en la vida real). Sin embargo, Lucas, obsesionado por concluir con un “Happy end” al estilo Hollywood, se opuso a la idea y fue el que convenció personalmente a Ford, que ya era mundialmente famoso como Indiana Jones, de que su Han Solo debía pervivir (francamente, ochenters: para luego dejarle morir de forma tan insulsa y poco elegante en el reciente episodio VII, era mejor que hubiera muerto heroicamente en la épica batalla de Endor).
Descartada la muerte de Solo, George Lucas estuvo barajando la posibilidad de sacrificar en su lugar a Lando Calrissian estrellando el Halcón Milenario en la segunda Estrella de la Muerte (un detalle que se intuye incluso en el montaje final en un comentario entre Han y Lando antes de separarse), pero los productores se lo desaconsejaron alegando motivos de imagen: no era buena idea “matar a la única estrella afroamericana de la película”.
De esa forma, sin correr riesgos narrativos, todo encajaría dentro de los cánones hollywoodienses: los buenos ganan, los malos pierden y el final feliz queda un poco almibarado, quizás la única crítica que se puede hacer a la película, que por otro lado es cinematográficamente espectacular.



RODAR EN EL BOSQUE
Desde el principio, la idea de George Lucas para la frondosa luna de Endor era rodar en los espectaculares bosques de secuoyas de los parques nacionales de California, pero las autoridades del estado no lo permitieron y hubo que recurrir a terrenos privados.
Para entonces todo lo que olía a Star Wars era considerado un “chollo” y los propietarios pedían cantidades exorbitantes por ceder sus terrenos para el rodaje, así que, para abaratar los precios, al equipo de producción se le ocurrió una ingeniosa idea: inventarse una supuesta película de serie B llamada “Blue Harvest” y comenzar a filmar. La estrategia surtió efecto mientras solo se movían por allí los pequeños, inquietos y encantadores Ewoks, pero cuando aparecieron por allí Mark Hamill o Carrie Fisher la cosa ya no se pudo ocultar.


            Allí se rodó una de las escenas más impactantes de la década. La persecución de los speeders a toda velocidad entre los gigantes arbóreos. Para que resultara espectacular y realista (recordemos que por entonces se rodaba de verdad, sin el falso digital de hoy), se recurrió a un hábil truco de cámara: el operador recorrió a pie unos ocho kilómetros a lo largo del bosque andando al paso, sorteando obstáculos y rodando con una steady cam, pero en vez de grabar a la velocidad normal de 24 fotogramas por segundo lo hacía a un solo fotograma por segundo, así, al editarlo de nuevo en la sala de montaje a 24/1 parecía que el speeder volaba a más de 160 km por hora. Para las escenas con actores se usaron logradísimos fundidos.


LEIA Y JABBA EL HUTT
Uno de los nuevos personajes que aparecía al principio de la película era el enorme y viscoso Jabba el Hutt, el jefe del hampa de Tatooine que tiene congelado en carbonita a Han Solo en su guarida del desierto (todos recordamos la intensa escena en que Leia, disfrazada de cazarecompensas, lo libera y luego es capturada).




            Para dar verosimilitud al personaje de Jabba, se confeccionó un gigantesco muñeco de goma que accionaban ocho operarios para mover desde sus manos a sus ojos o su asquerosa lengua a la que obligaban a acercarse a Leia tras convertirla en su esclava. Por cierto, a Carrie Fisher le repugnaba verdaderamente el muñeco de Jabba y sus gestos de asco y repulsión cuando estaba junto a él eran del todo reales.


Además, a Fisher había otro aspecto de esas secuencias que también le incomodaba. El escueto, sugerente y provocativo traje de esclava que tenía que lucir y que hizo volar la imaginación de los adolescentes de la época. No se sentía cómoda con tener que llevarlo (recordemos que la princesa Leia era un icono feminista desde “La Guerra de las galaxias”). Además le preocupaba que se le moviera el sostén y por eso en la escena en la que acaba con Jabba, que inicialmente iba a ser más larga, con golpes y forcejeos, sugirió ella misma el recurso de ahogarlo con la cadena. Paradógicamente, y después de tantos reparos, el traje de esclava se ha convertido en uno de los preferidos de las fans de Leia junto con el vestido blanco clásico.


            Otra de las escenas espectaculares es la del mar de las dunas, donde está la fosa del gran Sarlakk, donde Jabba pretende arrojar a los protagonistas y les espera “una digestión de mil años”. La escena se rodó en los estudios Elstree de las afueras de Londres, donde se recreó al monstruo de la arena. Cuando uno de sus tentáculos atrapa por el pie a Lando Carlrissian, el actor Billy Dee Williams quedó enganchado de verdad y sus gritos, sus gestos de angustia y dolor también son reales, porque además le alcanzaron la pierna los petardos que simulaban los disparos laser.


EL INCIDENTE CON DAVE PROWSE
            El momento culminante de la película va a tener lugar en la conocida como Segunda Estrella de la Muerte, que el imperio construye en secreto en la órbita de Endor y los rebeldes quieren destruir antes de que esté operativa. Allí se concentrarán las dos flotas y Luke se enfrentará en duelo de espadas de luz con su padre Darth Vader en presencia del malvado emperador, mientras sus amigos en la luna santuario tratan de destruir el blindaje de energía para que la Estrella de la Muerte pueda ser atacada por el Halcón Milenario y los cazas Ala X.



            Como sucediera en “El imperio contraataca”, el guión de “El retorno del Jedi” también guardaba sorpresas. Una de ellas era que Luke y Leia descubrían que en realidad eran hermanos mellizos (lo que dejaba camino libre a la pareja romántica Leia-Han), la otra era la muerte de Darth Vader, que pese a ser un argumento casi cantado, George Lucas se obsesionó por mantener en secreto.
            Por eso se incomodó hasta el enfado cuando en pleno rodaje lo vio escrito en una revista británica a la que Dave Prowse, el actor que interpretaba a Vader, había concedido una entrevista. Lucas le culpó de haberlo filtrado pese a que en ningún momento de la entrevista lo menciona y es tan solo una conjetura a la que llega el periodista por su cuenta, como después reconoció (no hacía falta ser un lince; los fans, sin que nos lo dijera nadie, ya podíamos intuir un final trágico para Vader).
            Pese a que la noticia tuvo escaso eco, a partir de entonces, Prowse fue arrinconado por Lucas y la mayoría de sus escenas las rodaba su doble (de hecho sigue apartado y nunca ha sido invitado a eventos oficiales desde entonces). Ni siquiera le iban a dejar participar en la secuencia final en la que un Vader recuperado para el lado bueno de la fuerza arroja al emperador al abismo antes de que mate a su hijo con el rayo sith. Sin embargo, su doble era incapaz de coger al emperador en vilo y tuvo que ser el propio Bowse, desde bambalinas, el que se ofreciera para hacerlo, algo a lo que accedió Lucas a regañadientes. Sin el menor problema, Prowse realizó la escena a la primera.


            Lo que sí parece que Lucas tenía decidido antes del incidente de la filtración, era sustituir a Prowse en la escena en la que Luke retiraba la máscara a Vader y por fin se le veía la cara. Lucas prefería un rostro venerable y paternal, y las facciones de Prowse le parecían demasiado duras, por lo que eligió a otro actor, Sebastian Shaw. Sin duda fue un duro golpe para Dave Prowse, como reconoció en el reciente reportaje “Soy tu padre” que reivindica su figura.


            El final de la película, tras la batalla en el boscoso Endor con los Ewoks y la destrucción de la Estrella de la Muerte, combina el emotivo y épico funeral jedi de Vader, quemado en una pira encendida por su hijo Luke, con, como no podía ser menos, una fiesta en el poblado Ewok para celebrar la derrota del imperio y la vuelta de la libertad a la galaxia, en la que no falta la música, los fuegos artificiales y una foto de familia con todos los protagonistas.


LA SAGA DESPUES DE LOS OCHENTA
Saciado de éxito, George Lucas pasa la siguiente década dirigiendo su imperio desde el mítico rancho Skywalker en el condado de Marin. Con la ILM, colabora con directores como James Cameron o Steven Spielberg, introduce en las salas el sonido THX, en los noventa reestrena remasterizadas las tres películas con añadidos digitales intrascendentes o poco afortunados y sigue con la venta y desarrollo todo tipo de productos como juguetes, libros, comics o videojuegos.
Para olvidar quedan las conocidas como "precuelas" de principios del siglo XXI (Episodios I, II, y III), en las que se embarca un George Lucas que lleva más de veinte años sin dirigir y que acusa falta de forma. Además, decide escribir él también el guión (algo que siempre le costó y por eso recurría a especialistas como Brackett o Kasdan).
El resultado de esas tres películas, duele decirlo, es decepcionante, con una historia mediocre, plagada de errores de bulto y contradicciones argumentales con la saga original, inventos absurdos (como los polémicos "midiclorianos" que afortunadamente Disney ha borrado de un plumazo), o personajes discutibles que parecen puestos de pegote para lucir el digital como el pretendidamente gracioso Jar Jar Binks.
Para colmo, se empeña en rodar toda la película en formato digital cuando es una tecnología todavía en desarrollo, lo que lastra visualmente el resultado y le hace poco creíble tanto en los escenarios, con ese artificioso tono pastel, como en personajes principales, como Yoda o los androides R2 y C3PO, que parecen de dibujos animados.
Solo acierta en la elección de dos de sus protagonistas, Natalie Portman como Padme (la madre de leia y Luke), aunque va diluyendo su personaje hasta convertirlo casi en una figurante en la tercera entrega, e Ewan McGregor como un joven Obi Wan Kenobi, que cala el espíritu de Alec Guinnes hasta tal punto que los fans ya piden que tenga un serial propio.
Sin embargo el actor que elige para el personaje que debía ser clave, Annakin-Vader,
Hayden Christiensen, resulta insulso, poco convincente, y tampoco le ayudan sus frases ni el frágil argumento, que pinta un Vader de caricatura, desnaturalizando al que en la saga clásica era el villano más potente que ha dado el cine de aventuras.
Ni siquiera la vigorosa banda sonora compuesta de nuevo por el incombustible John Williams consigue salvar los muebles, y los ansiosos fans salen una y otra vez del cine desconcertados.
Después de ese fiasco, el fenómeno Star Wars entra en un impass, y su creador, el grandísimo pese a todo George Lucas con el que siempre estaremos en deuda, no se ve capaz ya de continuar y decide retirarse del cine para dedicarse a la filantropía, pero no quiere que su gran obra se apague y opta por la decisión más razonable, vender su franquicia a Disney, un socio con el que hace años explota la marca en sus parques temáticos.
Como hizo antes con Marvel, el gigante del entretenimiento decide que Lucasfilm opere como marca independiente y sitúa al frente a una persona del entorno de Lucas y Spielberg, la reputada productora Kathleen Kennedy con la intención de revitalizar la saga.
Con buen criterio, Disney lo primero que ha hecho es volver al estilo de la saga clásica (recuperando a los actores originales junto con nuevos talentos), con un argumento sencillo pero potente, escenarios y personajes reales y creíbles, y el uso de los efectos digitales sólo para lo imprescindible. El resultado hasta el momento satisface a los fans.


CONCLUSIÓN
Volvamos a 1977. Nada sería igual sin “La Guerra de las galaxias”. Somos lo que somos y cómo somos porque vimos en el cine “La Guerra de las galaxias”, la cinta que marcó a nuestra generación, significó un antes y un después en la historia del séptimo arte, hoy es un fenómeno social y cultural global en plena vigencia, y que comenzó "hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana..."
La fuerza estará con nosotros siempre.



Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ


Granujas A Todo Ritmo (1980, John Landis) The Blues Brothers


Granujas A Todo Ritmo (1980, John Landis) The Blues Brothers


Queridos amigos, hoy os voy a hablar de la película que marcó mi infinito gusto por los musicales; no me entendáis mal, siempre me gustaron, pero con esta película hubo un antes y un después en mi vida cinéfila. ¿Recordáis esa película que os marcó para siempre? Pues ésta fue la mía. Si sois apasionados del rock clásico, del rhythm&blues, del jazz, del soul… ésta entonces amigos, es vuestra película.

¿Y qué la hace especial? Para empezar, sus protagonistas, Joliet Jake y Elwood Blues, más conocidos como los Blues Brothers. Interpretados por el fallecido John Belushi (Saturday Night Live, Desmadre a la Americana…) y por Dan Aykroyd (Cazafantasmas, Mi Chica, Mi Novia es una Extraterrestre…), esta pareja de actores casaron desde el primer momento, pero nos extenderemos en los actores más adelante.

Empecemos por situarnos en la historia; Jake va a salir de la cárcel por atraco a mano armada, y su hermano Elwood lo espera fuera (En su secuela, “Blues Brothers 2000” esta escena se repite y vemos a Elwood esperando a que Jake salga de la cárcel, pero esta vez no sale, escena que nos partió un poquito el corazón a todos)
Tras su salida, Elwood le dice que tienen que ir a ver al “pingüino”, la monja del orfelinato en el que se criaron, la Hermana Mary (interpretada por Kathleen Freeman), ya que Jake se lo prometió. Tras su encuentro con la Hermana Mary y después de propinar varios golpes de regla a los hermanos por su lenguaje vulgar, les dice que el orfelinato no tiene dinero y que va a cerrar. Jake y Elwood comprenden inmediatamente que tienen una misión, una misión de dios y que deben reunir el dinero que le falta al orfelinato para poder salvarlo y evitar su cierre.

“¡Pingüina gorda!”– Elwood Blues

Tras una visión divina en la iglesia del reverendo Cleophus James (interpretado por James Brown, mismo), deciden reunir de nuevo a la banda y dar el mayor concierto que han dado nunca para donar el dinero al orfelinato. Y aquí empieza el periplo de los hermanos. Y creedme que no les resulta fácil reunir de nuevo a la banda, pues tras el ingreso de Jake en prisión, cada uno ha rehecho su vida.


John Landis, director de esta película, consiguió reunir junto a John Belushi y Dan Aykroyd un elenco musical como nunca antes conoció otra cinta; a el ya citado James Brown, se le une Aretha Franklin, Cab Calloway, John Lee Hocker… así como cameos inmejorables; John Candy, Henry Gibson, Carrie Fisher, Frank Oz, Steven Spielberg… Como veis, la lista no es para nada desdeñable.

Tras pocos minutos, empezamos a conocer poco a poco a la banda, y los primeros en ser reclutados son Murph y “los Magic Tones”, grupo formado por Steve “El Coronel” Cropper, Donald “Duck” Dunn, Willie “Too Big” Hall y Tom “Bones” Malone. Este grupo, ha terminado tocando en un restaurante donde prácticamente forman parte del decorado, ya que apenas se les presta atención.

Damas y caballeros, Murph y los Magic Tones

Con la banda casi al completo, sólo faltan “Mr Fabuloso” que es encargado de un lujoso restaurante, Matt “Guitarra” Murphy, el cual se ha casado y vive felizmente junto a su esposa junto a la que ha abierto un restaurante Soul, y en último lugar, Lou Marini, que trabaja para Matt y su esposa. 

Pero ¿quién es la mujer de Matt “Guitarra” Murphy y jefa de Lou Marini? Pues…

”Una tostada de pan blanco, seca” “Cuatro pollos fritos y un refresco de cola” – Elwood y Jake Blues

Así es, nada menos que la inigualable Aretha Franklin, que no ve con buenos ojos que su marido se vaya de gira con dos granujas que aún le deben dinero, y aquí sucede la siguiente canción la cual dedica especialmente a su marido, magnífica canción que a todos sonará. Siento decir que no he podido encontrar las canciones subtituladas a nuestro idioma como sí lo están en la película (según versiones) pero son igualmente disfrutables.



Con Matt y Lou también a bordo, sólo falta la incorporación de “Mr Fabuloso” el cual se resiste a dejar su bien remunerado puesto de trabajo para volver con la banda.
Aquí se produce una de las escenas más graciosas de la película, al menos para mí, donde vemos a los hermanos Blues haciendo uso de sus habilidades para convencer (obligar) al último miembro de la banda a que acepte el trato y vuelva con los Blues Brothers. Finalmente acepta a regañadientes. Ya con la banda al completo sólo falta organizar el concierto.

Dicha banda y al igual que la mayoría de cómicos de la época (Bill Murray, Eddie Murphy, Chevy Chase, Billy Crystal, John Goodman, Harold Ramish, James Belushi…), comenzó en el imprescindible Saturday Night Live, el late show americano más famoso, cuna de muchísimos actores de comedia.
Aykroyd y Belushi eran los encargados de empezar el programa con la banda y “calentar” al público con su número musical, habían nacido los Blues Brothers. Fue tal el éxito cosechado que formaban parte imprescindible del show y de ahí, dieron su paso al cine.


El encargado de dirigir esta maravilla musical fue John Landis (Un Hombre Lobo Americano en Londres, En los Límites de la Realidad, Clue…) y junto a Dan Aykroyd, dieron vida al guion. En un principio Aykroyd escribió un borrador de 324 páginas, lo que viene a ser tres veces más largo que un guion convencional de cine, debido a su inexperiencia ya que no había escrito ni siquiera leído un guion tradicional.


Con un presupuesto de treinta millones de dólares, (del cual se habían gastado prácticamente todo antes de conocer dicho presupuesto) la película recaudó en taquilla más de ciento quince millones de dólares. Pero no todo fue un camino de rosas, pues durante el rodaje, John Landis y John Belushi discutían constantemente, pues la adicción a las drogas de este último, las cuales le costaron la vida por sobredosis a los pocos años, hacían que todo el rodaje fuese un caos. A pesar de esto, John Belushi fue, es y será el alma de los Blues Brothers, sin él nada hubiese sido igual. Su brutal carisma llevaba a la película de la mano y se lucía prácticamente en cada plano. De hecho era puro espectáculo dentro y fuera de la pantalla. Su fallecimiento fue una dura pérdida para Aykroyd, con el que mantuvo una intensa y gran amistad.


Años más tarde, Aykroyd intentó ayudar a una joven estrella que también caía presa de las drogas, pues un prometedor River Phoenix se cruzó en su camino. Por desgracia, todos sabemos cómo acabó, y al igual que su amigo John, años más tarde fue encontrado muerto por sobredosis.


A pesar de todos los problemas derivados de las adicciones, la cinta que nos dejó el dúo Aykroyd y Belushi fue, para el cine musical, un gran soplo de aire fresco, considerada hoy una película de culto, recordada por los que crecimos con ella y a la que tenemos especial cariño. Además "Los Blues Brothers" 
llegó en el momento justo en una época de excesos y desenfreno, donde empezaban a decaer grandes estrellas musicales que aparecían en la película pero que tras la cinta consiguieron volver a relanzar sus carreras, el propio James Brown dedica unas palabras en su libro autobiográfico “I Feel Good” a los Blues Brothers y da las gracias personalmente a Aykroyd y Belushi por haberle devuelto a la palestra musical, según sus propias palabras, “fue como si el resto de mi carrera volviera a encajar en su sitio” y es que su BSO amigos, es sencillamente espectacular y no sólo por sus canciones base, si no por toda la melodía que acompaña los acontecimientos. Podemos escuchar piezas de blues, rock, jazz, rhythm&blues… que van acompañando a las escenas y casan perfectamente y es que, la película, tanto visual como sonora, está hecha con muy buen gusto intercalando escenas cotidianas con otras no tanto que bien podrían ser sacadas de un cómic y ahí radica su belleza (gran parte de su belleza). Pero no puedo seguir escribiendo sin antes dejaros algunas de sus grandísimas canciones protagonizadas por los mismos artistas que en su día las cantaron.

Ya hemos escuchado a Aretha y su tema “Think” que aún algunos estaréis tarareando, pues preparaos para la siguiente de manos de uno de los mayores artistas del Soul, R&B y Jazz, no podemos referirnos a otro que a Ray Charles y su tema “Shake A Tail Feather” En esta escena, Ray interpreta al dueño de una tienda de instrumentos musicales donde acuden los Blues Brothers para comprar todo lo necesario para la banda.

Disfrutadla


Pero para que comprendáis la grandeza musical y lo maravilloso de esta cinta, antes de llegar al señor Ray Charles y su maravilloso cameo, previamente podíamos disfrutar de una escena introductoria protagonizada por el mítico John Lee Hooker que interpreta a un artista callejero y que nos deleitaba con su tema “Boom Boom Boom


El siguiente es para Cab Calloway que interpreta a Curtis, mecenas musical de Jake y Elwood en el orfelinato, que les ayuda a llevar a cabo esta misión de dios. Os pongo en situación, a estas alturas de la película, los Blues Brothers son perseguidos por los integrantes de un partido nazi, las fuerzas policiales del estado y por un grupo country llamados “The Good Old Boys” por hacerse pasar por ellos y robarles una actuación en el local “El Bunker Country de Bob”, por lo que llegan tarde al concierto. El público empieza a desesperar y Curtis (Calloway) nos deja una de las canciones más divertidas de toda la película, “Ey, ¿conocéis “Minnie el bigotes”?”


No nos podemos olvidar de las canciones interpretadas por los propios Blues Brothers tocando grandes temas como “Jailhouse Rock”,“Everybody Needs Somebody”, el tema country "Rawhide" (grandísima la reacción de Jake) o la que os dejo a continuación, mi favorita “Sweet Home Chicago


Y por último, pero no menos importante, el primer cantante citado, James Brown interpretando "The Old Landmark"


A parte de los enormes artistas musicales que nos vamos encontrando en esta película, los ya citados cameos de actores son de gran nivel, por ejemplo Carrie Fisher que interpreta a una vengativa ex-novia de Jake Blues, que lo persigue y ataca de maneras exageradamente cómicas por venganza y despecho.


Otro de los asiduos al cameo es John Candy que también aparece en esta cinta, el cual va detrás de los Blues Brothers junto a la policía estatal del condado de Chicago para cobrar parte de la recompensa que se ofrece por ellos.


O Frank Oz (La Tienda de los Horrores, El Cristal Oscuro…) que hace otro cameo al principio de la película e interpreta al funcionario que entrega sus pertenencias a Jake Blues al salir de la cárcel.

“Un preservativo… usado” Frank Oz The Blues Brothers.

También tenemos al líder del partido nazi protagonizado por Henry Gibson que los persigue durante buena parte de la película. Una cantidad de caras conocidas de la época que vistió cada segundo de metraje de la cinta.


Los Blues Brothers alcanzaron tal fama que prácticamente se convirtieron en leyenda y su innumerable merchandising da muestra de ello, pudiéndose encontrar en tiendas a día de hoy; desde figuras a ropa, pasando por videojuegos para las consolas de la época, sin olvidarnos de la marca de la casa, el sombrero y las gafas.




Para ir terminando, no podemos dejar de lado algunas de sus maravillosas curiosidades

- En el puente donde los Blues Brothers esconden su coche hay un grafiti que pone "John *heart* Deborah". Esto es una referencia al director John Landis y a su esposa Deborah.

“Es de noche, y llevamos gafas de sol” “Tira” – Jake y Elwood Blues.

- Durante el rodaje John Belushi fue apodado "The Black Hole" (El Agujero Negro), ya que no podía pasar de una escena a otra sin perder sus gafas de sol. Supuestamente, alcanzó a usar mil pares diferentes.

Everybody needs sunglasses

- Entre los distintos cameos, hay uno que aún a día de hoy muchos desconocen; al final de la película cuando Elwood y Jake abonan en la oficina de impuestos del condado el dinero que debía el orfanato donde se criaron, el funcionario que les cobra es el mismísimo Steven Spielberg, eso sí, sin barba. Su nombre aparece el último en los títulos de crédito.


- Joliet y Elwood son dos ciudades al sudoeste de Chicago, cuna del Blues y el Jazz.


-Cada vez que vemos la ventana en el apartamento de Elwood, pasa un tren.

- “¿Cuántas veces pasa el tren?” - “Tan a menudo que no te darás cuenta”

-La película consiguió el record mundial de número de coches estrellados.


-Para rodar la escena del centro comercial, los productores encontraron un centro comercial abandonado que decoraron con varios millones de dólares en mercancías reales y tiendas verdaderas. Fue un reclamo turístico hasta 2012, año en el que fue demolido.

¿Tiene la cerdita de los Teleñecos?

Queridos amigos, esperando que hayáis disfrutado de este escrito, y saboreando aún los mágicos acordes de Blues, Rock, R&B y Jazz que se dan en esta maravillosa película (al menos para el que os escribe) me despido dando gracias a estos hermanos, Jake y Elwood, que hicieron que mi yo de niño amase aún más (si cabe) la música y el cine.


Hasta el próximo artículo, amigos Ochenters.