Lo bueno , lo malo y lo peor del cine de los setenta , ochenta y noventa.
Presentación
Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.
ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
REPARTO: Dennis Quaid, Martin Short, Meg Ryan, Kevin McCarthy, Fiona Lewis, Vernon Wells, Robert Picardo, Henry Gibson, Dick Miller, Wendy Schaal.
PRODUCTORA: Warner Bros, The Guber-Peters Company, Amblin Entertaiment.
GÉNERO: Aventuras, Acción, Fantástico, Comedia.
PREMIOS:
Oscar a los mejores efectos visuales (1988): Dennis Muren, Bill George, Harley Jessup, Kennet, Smith,
SINOPSIS:
Tuck Pendelton (Dennis Quaid) es un piloto que se presenta voluntario a un experimento de miniaturización para explorar el interior de un conejo. Pero unos delincuentes roban el proyecto y por accidente acaba dentro del hipocondríaco Jack Putter (Martin Short). Para conseguir que Tuck salga del cuerpo de Jack piden ayuda a Lydia (Meg Ryan), la ex novia de Tuck. Mientras, la organización criminal no deja de perseguirlos.
En 1984, el productor Peter Guber propuso a Joe Dante rodar el guión de Innerspace escrito por Chip Proser. Guber había desarrollado la idea junto al ejecutivo Bruce Berman en la Universal. Dante no consideró muy interesante este proyecto por recordarle a Un viaje alucinante (1966, Richard Fleischer). Tiempo después, Berman dejó la Universal por la Warner y contrató al guionista Jeffrey Boam (La Zona Muerta, Jóvenes Ocultos, Arma letal 2 y 3) para reescribir el guión de Innerspace. El enfoque del guión de Boam se orientó hacia la comedia. Junto con la Warner, los productores fueron Steven Spielberg (es una película Amblin) y Peter Guber junto con Jon Peters (socios desde Un hombre lobo americano en Londres). Los papeles protagonistas recayeron en Dennis Quaid, Martin Short y Meg Ryan. Los secundarios son habituales en las producciones de Dante: Kevin McCarth, Robert Picardo, Henry Gibson, Dick Miller, Wendy Schaal … Vernom Welles encarnó al matón con reminiscencias de Terminator.
Otros que también trabajaron en diversas ocasiones con Joe Dante fueron Rob Bottin (creador de los diseños y efectos de maquillaje) y Jerry Goldsmith (compositor musical). El director de fotografía fue Andrew Laszlo (La Presa, Acorralado, Calles de Fuego). El rodaje transcurrió entre el 24 de julio y el 1 de noviembre de 1986 en los platós de la Warner y exteriores de San Francisco y Los Angeles. Dennis Muren, al frente de la Industrial Light of Magic, se encargaría de los efectos especiales. Muren tiene en su haber dos records Guinness; el de mayor nominaciones en los Oscars y el de ganador de mayor número de Oscars en la categoría de efectos especiales. En cuanto a los Oscars ganados en la categoría de mejores efectos especiales nos encontramos con: Jurassic Park, Terminator 2, The Abyss, El Chip Prodigioso, Indiana Jones y el Templo Maldito, El Retorno del Jedi, E.T., y El Imperio Contraataca. Para adaptarse al estilo desenfadado de Dante, Muren optó por unos efectos que huyeran de trucajes ópticos y que fueran grabados frente a la cámara a la vieja usanza; así lo que primó fue el uso de maquetas y miniaturas. Para recrear el cuerpo humano se consultaron expertos médicos y documentales. Otra técnica empleada fue la perspectiva forzada en la que se utilizaban objetos de tamaño doble para hacer a los actores más pequeños: por ejemplo cuando los villanos están en el coche o en la cabina telefónica.
En el Chip prodigioso nos encontramos frente a un película que conjuga comedia, acción y ciencia ficción, rodada impecablemente y que es más comedida respecto a lo que Dante nos venía acostumbrando. Tiene un toque de buddy movie en cuanto a la relación entre Tuck y Jack; ambos de temperamentos diametralmente opuestos, pero que se complementan estableciendo una relación simbiótica. Tanto Dennis Quaid como Martin Short están sensacionales, pero a mi gusto el que se lleva el gato al agua es Martin Short con su cachondísima interpretación de Jack Putter. Y es que los momentos que nos ofrece son inolvidables; la pesadilla en el supermercado que se hace realidad, su transformación en El Cowboy, su arrebato de valor en el camión frigorífico … Pero mi favorito es cuando espera en la consulta del médico y al escuchar la voz interior de Tuck exclama aterrado: “¡Ay, Dios mío! ¡Qué alguien me ayude! ¡Estoy poseído!”. El doblador español para Putter fue Joan Pera (al que todos conoceréis como la voz de Woody Allen). Por otra parte es un placer contemplar a Meg Ryan en su papel de Lydia, una mujer dulce pero de armas tomar. Fue durante este rodaje donde Ryan y Quaid se conocieron y entablaron una relación de pareja que duró años. Desgraciadamente, la acogida por parte de crítica y público muy floja. A la crítica no le entusiasmó y en taquilla no llegó ni a cubrir su presupuesto (25 millones recaudados con un presupuesto de 27). GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA TRAILER ESCENA ENTRADAS RELACIONADAS Aullidos Gremlins No matarás al vecino
Rand (Hoyt Axton) es un viajante
que un día regala a su hijo Billy (Zach Galligan) una tierna y extraña
criatura, un mogwai. El inocente regalo, sin embargo, será el origen de toda
una ola de gamberradas y fechorías en un pequeño pueblo de Estados Unidos. Todo
empieza cuando son infringidas, una tras otra, las tres reglas básicas que
deben seguirse para cuidar a un mogwai: no darle de comer después de
medianoche, no mojarlo y evitar que le dé la luz del sol (http://www.filmaffinity.com/es/film455839.html)
¡Cuidado con los extranjeros, ponen Gremlins
en las maquinas! Los mismos Gremlins que derribaron nuestros aviones en la
grande. Sí, la grande, la Guerra Mundial ¡La 2ª Guerra Mundial!
Y por mucho que griten, por mucho que lloren,
por mucho que te supliquen... No les des de comer después de medianoche.
Resulta un verdadero placer
comentar no ya una de las películas de mi infancia – y seguro que de cualquiera
nacido en la década de los ochenta – sino un clásico ochentero por excelencia.
Y es que Gremlins tiene todos los ingredientes para ser, por méritos propios,
una de las obras más emblemáticas de la década: humor negro, fantasía, algún
toque de terror, personajes icónicos como Gizmo y los gremlins, y un enfoque
juvenil. Una tónica que siguen otras películas como Cazafantasmas y que recoge
la semilla de clásicos como Abbott y Costello contra los fantasmas por esa
mezcla de humor, fantasía y terror, y en este caso una película navideña paradógicamente antinavideña... Una
delicia parida de las entrañas de la mítica productora Amblin que tantas
alegrías nos dio: E.T., Regreso al futuro, Los Goonies, El secreto de la
pirámide, El chip prodigioso o ¿Quién engañó a Roger Rabbit? … un portal a la
fantasía que cuenta con Steven Spielberg como uno de sus fundadores. Gremlins es
otra de esas películas mágicas de principio a fin, sólo hacen falta unos minutos
para dar cuenta de ello, y es queesa
aura misteriosa que envuelve el comienzo en que Randal Peltzer (Hoyt Axton)- genial arquetipo de inventor desastroso-
busca un regalo para su hijo Billy (Zach Galligan) ya nos hace presagiar una gran
aventura de la que no querremos escapar.
Navidad. Los habitantes de Kingston
Falls viven con el trasiego propio de esas fechas. Billy, un joven empleado del
banco de la ciudad que sueña con ser dibujante recibe de su padre un regalo
muyespecial, un mogway al que llaman
Gizmo. Gizmo es una criatura dulce y de aspecto entrañable, pero que si no se
cuida de forma correcta puede dar lugar a problemas de proporciones colosales.
Es especial hay que llevar a rajatabla estas tres reglas: no le puede dar la
luz del sol, no puede tocar el agua, y jamás debe comer después de medianoche.
Como es obvio, pronto una de esas reglas será quebrantada y por accidente Gizmo
es mojado. El efecto que produce en Gizmo es que de su cuerpo surgen otros
cinco nuevos mogwais. Pero estos mogwais, lejos de ser pacíficos y apacibles,
son unos gamberros que parecen tener una aversión por Gizmo sin límites. Además,
uno de ellos, Stripe, se erige jefe
del grupo. Por medio de una estratagema consiguen que Billy los alimente
después de medianoche y lo que eran unas criaturas de aspecto similar a Gizmo ,
pero de carácter revoltoso y travieso, mutan en unas horribles monstruitos
verdes con motivaciones asesinas. A partir de entonces el caos de desata en
Kingston Falls y serán Billy, su más que amiga Kate (Phoebe Kates) y Gizmo los
encargados de poner fin a unas criaturas que constituyen una horda desatada.
El concepto de los gremlins
surgió en la Segunda Guerra Mundial. Cuando se producía algún fallo en algún
avión los soldados bromeaban y lo atribuían a la presencia de pequeños
monstruos que bautizaron como gremlins, este hecho es señalado por Murray
Futterman, el vecino de Billy, interpretado por un fijo en las filas de Dante
como es Dick Miller – también Corey
Feldman cuya presencia en Gremlins es anecdótica repetiría en No matarás al
vecino aunque con mayor protagonismo- . Por su parte, el escritor Roadl Dahl
publicó en 1943 un libro infantil de título The Gremlins basado en estas
criaturas. Dante conocía este libro, sin embargo el guión fue escrito por Chris
Columbus (escritor de Goonies Y El secreto de la pirámide, director de
Aventuras en la gran ciudad o Solo en casa) quien tuvo la idea al escuchar
ruido de ratones en su desván. El productor ejecutivo fue Steven Spielberg y la
dirección recayó en Joe Dante - quien había triunfado con Aullidos y colaborado
con Spielberg en la adaptación de la serie En los límites de la realidad (1983)
- . La música es de Jerry Goldsmith (La
profecía, Alien, Poltergeist, Acorralado…) y los gremlins, marionetas de plástico,
algunas mecánicas,fueron diseñados por
Chris Walas (La mosca, Dragonslayer)
El guión original era, sin
embargo, mucho más violento y oscuro que la versión final. Ejemplo de esto
sería la decapitación de la madre de Billy cuya cabeza rodaría escaleras abajo
en el momento que su hijo entrase en casa,los gremlins devorando al perro y un ataque a un restaurante McDonalds
en el que se zamparían a los clientes en vez de a las hamburguesas. Quizás uno
de los cambios más radicales que sufrió el guión fue que Gizmo iba a
trasformarse en Stripe, hecho que no gustó nada a Spielberg porque supuso que
podría utilizar a Gizmo para encandilar a la audiencia (cosa que naturalmente
ocurrió).Como veis, la película
resultante hubiera resultado mucho más dura que la original, no obstante, tal y
como quedó, ¡fue objeto de duras críticas por la violencia de algunas de sus
escenas! Dante firma una de sus mejores
películas. Las secuencias inolvidables se cuentan por millares: los gremlins
cantando villancicos, el ataque a Ruby Deagle, la escena del cine, Gizmo
conduciendo a todo trapo, la lucha final con motosierra y flechas y Stripe
derritiéndose bajo los efectos de la luz del sol en una de las escenas más
grotescas… Pero una de mis favoritas es esa escena anticlímax donde Kate explica porqué odia la Navidad y relata la muerte de su padre en la chimenea tras este tratar de bajar por
ella disfrazado de Papá Noel. Esta historia es una leyenda urbana que fue
utilizada en la película. Spielberg , para variar, quiso eliminarla , pero
Dante se negó para potenciar esa mezcla de terror y humor.Como veis, la Navidad muestra su lado más cruel.
Las críticas de Gremlins fueron
generalmente positivas y en taquilla arrasó recaudando más de 150 millones de dólares,
a eso hay que sumar otros 80 por los alquileres en videoclubs. En definitiva un
clásico ochentero y una verdadera delicia en todos los aspectos.
Karen White es una reportera que investiga los crímenes del asesino en serie Eddie Quist, quien ha dejado tras de sí un gran número de chicas horriblemente mutiladas. Cuando Karen finalmente encuentra a Eddie y lo confronta, lo ve transformarse en un hombre-lobo justo antes de caer abatido por los disparos de la policía. Su experiencia le hace sufrir un colapso nervioso que la obliga a internarse en la colonia experimental del doctor George Waggner, un lugar habitado por un grupo de extraños personajes.(http://horasdeoscuridad.blogspot.com.es/2006/07/resea-100-el-aullido-1981.html)
La represión es el padre de la neurosis, del odio hacia uno mismo. La tensión surge cuando luchamos contra nuestro impulsos. Todos hemos oído hablar alguna vez del magnetismo animal, del noble natural, del hombre salvaje, como si hubiésemos perdido algo valioso en nuestra larga evolución hacia los seres civilizados. Y eso tiene una explicación. El hombre es una combinación... de lo sofisticado y lo primitivo. Nunca deberíamos engañarnos ignorando a la bestia, un animal entre nosotros.
Corre el año 1981 cuando un desconocido Joe Dante – Hollywood Boulebard (1976, junto a Allan Arkush) y Piraña (1978) –, oriundo de la factoría Corman, dirige de carambola lo que con el paso del tiempo se convertiría en una película de culto y a la postre una de las más importantes de un director que al igual que John Carpenter o David Croeneberg – figuras claves en los ochenta – lograría aportar una visión genuina aunque, al contrario de sus colegas, sin renunciar a la comercialidad. En efecto, fue un golpe azaroso del destino el que lanzó por la borda a Jack Conrad (director original y guionista del germen de Aullidos que terminó por figurar como productor) y concedió a Dante (quien iba a dirigir a su vez Tiburón 3) un proyecto que le brindaría una futura oportunidad de oro: Spielberg le envió el guión de Gremlins porque le entusiasmó Aullidos.
El guión, recordemos escrito por Jack Conrad, estaba basado en una novela de Gary Brandner, pero a Dante no le gustó y logró que la productora Avco Embassy (La niebla, Scanners, Escape de Nueva York) contratase a John Sayles (guionista de Piraña) para reescribirlo - fue el propio Sayles el que aportó la idea de la colonia , no concebida en la novela de Brandner -. En la historia resulta alargada la sombra de Curt Siodmak (El hombre lobo, 1941), quien sentó las bases de las películas de hombres lobo con sus guiones, y cuyas máximas respecto a las vicisitudes de los licántropos son tomadas a rajatabla en Aullidos (luna llena, balas de plata, maldición del hombre lobo ...) . Además, el aspecto de los hombres lobo está basado en dibujos de archivo histórico y grabados antiguos. Paradójicamente, ese clasicismo nuclear es roto por una revisión moderna que dota a la película de un aura de culto que la diferencia de obras de temática similar. Y esta revisión y actualización del mito no se da sólo en el terreno del contenido, sino también en su forma. Aullidos, junto con la sobresaliente Un hombre lobo americano en Londres (1981, John Landis)- aunque también habría que nombrar Lobos humanos (1981) o En compañía de lobos - , son al cine de hombres lobo lo que Jóvenes ocultos, El ansia, Noche de miedo o Los viajeros de la noche al de vampiros: películas que revitalizan y transgreden un género que se daba por muerto en los setenta.
Lo primero que sorprende al encarar la película es que bien parece que podría tratarse de un psycho – thriller. El propio Dante confirma esta teoría y explica que el cartel evoca a uno de esos slashers que tanto demandaba la juventud por entonces. Esa ausencia de hombres lobo en el poster promocional puede deberse a la voluntad de captar al mayor público posible, pero también a la intención de sorprender al espectador con una película ajena a lo que en un principio parece ofrecer con ese inicio totalmente policíaco. Y si bien la reinterpretación freudiana del mito del licántropo, aquí metáfora de la represión sexual y del lado más oscuro y violento del ser humano: nuestro lado animal, no sería tan novedosa - bien podría , aunque de manera velada, permanecer latente en la película de Waggner o en la novela El doctor Jekyll y Mr Hyde de Stevenson, por ejemplo – si lo es el entramado de la colonia y los gurús de autoayuda, con ese colofón final que nos desvela la verdadera identidad de esos supuestos enfermos psíquicos que no son más que hombres lobo a terapia para no contravenir las normas sociales.
Otro apartado en el que Aullidos rompió moldes fue en el de los efectos especiales. Un dato muy curioso fue que , en principio, ofrecieron el puesto a Rick Baker, pero este lo rechazó por estar comprometido con Landis para el rodaje de Un hombre lobo americano en Londres (1981). Fue Baker el que sugirió a Rob Bottin, alumno suyo, e incluso lo orientó para los efectos de una transformación totalmente revolucionaria para la época que el propio Baker superaría meses después en Un hombre lobo americano en Londres (obtendría un Oscar por su trabajo). Sin embargo, el primer corte de Aullidos adolecía de unos efectos especiales decentes debido al escaso presupuesto y fue después del primer pase a los productores cuando Dante los convenció para aportar más dinero y fortalecer el trabajo de Bottin impulsando así una película que de otro modo quedaba coja, pero en la que, de todos modos, se nota la falta de presupuesto.
Tanto exteriores, transcurren en el condado de Mendocino, como la ambientación son muy acertados, y se nota la influencia del trabajo de Bob Burns (La matanza de Texas) en el diseño de producción. El director de fotografía es John Hora, con quien Dante repetiría en Gremlins, Exploradores y Matiné. La música corre a cargo de Pino Donaggio, un habitual colaborador de Brian de Palma. En cuanto al reparto, la verdadera protagonista es Dee Wallace, quien se dejó la piel en el papel de Karen White. Wallace se involucró tanto con su personaje que realmente llegó a sentirse aterrorizada durante el rodaje, sensación que transmite al espectador. Pero el papel de Wallace en Aullidos no se limitó a la interpretación. No sólo logró un casting para Christopher Stone (por entonces su prometido en la vida real) , quien finalmente fue contratado para interpretar al marido de Karen sin que se supiese su verdadera relación, sino que mediante exigencias contractuales logró que se eliminaran escenas de desnudos y suavizó su transformación en una mujer lobo con aspecto dulce y vulnerable (cuando originalmente se iba a tranformar en una mujer lobo aterradora). Por si fuera poco nos ofreció uno de los gritos más desgarradores escuchados en una película, ¡y de su propia voz!. Otro actor a destaca es Robert Picardo en la piel del paria Eddie Quist. Picardo ofrece una interpretación perturbadora y sufre estoicamente las inclemencias de sesiones interminables de maquillaje e incómodos experimentos en su propia piel para lograr su mítica transformación. La malograda Elisabeth Brooks también destaca con su personaje de la voluptuosa Marsha Quist, una femme fatal muy lobuna.
En Aullidos se entrevee ese particular y único estilo que marcaría las producciones posteriores de Dante: uso continuado del metalenguaje - la inclusión de fragmentos de El hombre lobo (1941, George Waggner) o que muchos personajes tengan nombres de directores de películas de terror (Freddi Francis, George Waggner, Lew Landers, Erle Kenton) - ; toques de humor; actores fetiche que repetirían una y otra vez en sus películas: Dick Miller, Susan Arnold, Robert Pìcardo, Kevin McCarthy; y un método de trabajo rápido y eficaz que no rehuye la improvisación, fruto de su época con Roger Corman en la que había que ahorrar a toda costa. Pero Aullidos quizás sea su única película de terror puro y ,en vista de los resultados y su tan lograda, al tiempo que onírica ,atmósfera, así como de esos coletazos sangrientos y alguna que otra escena antológica, uno echa de menos su alejamiento de lo truculento en pos del, aunque muy disfrutable en su mayoría, género fantástico familiar (con algún susto que otro de por medio) que cultivó en el resto de su filmografía.
Para el recuerdo quedan las escenas del primer encuentro de Karen y Eddie en el sex shop, la transformación, la sorpresa que se esconde tras la colonia, o ese mítico final que no da tregua al espectador.
Comercialmente resultó todo un éxito. Con apenas un millón y medio de presupuesto recaudó 18; éxito que dio lugar a casi una decena de, a cada cual más infame, secuelas de las que hoy no voy a hablar.