Lo bueno , lo malo y lo peor del cine de los setenta , ochenta y noventa.
Presentación
Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.
ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
TÍTULO ORIGINAL: Indiana Jones and the Temple of Doom
AÑO: 1984
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Steven Spielberg
GUIÓN: Gloria Katz, William Huyck
MÚSICA: John Williams
FOTOGRAFÍA: Douglas Slocombe
REPARTO: Harryson Ford, Kate Capshaw, Jonathan Ke Quan, Amrish Puri, Roshan Seth, Roy Chiao, Philip Stone, Raj Singh, David Yip, Ric Young, Dan Aykroyd
PRODUCTORA: Paramount Pictures / Lucasfilm
GÉNERO: Aventuras. Acción. Fantástico. Precuela
PREMIOS:
- Oscar mejores efectos visuales (1985): Dennis Muren, Michael J.McCalister, George Gibbs, Lorne Peterson.
- BAFTA mejores efectos visuales (1985): Dennis Muren, Michael J.McCalister, George Gibbs, Lorne Peterson.
- Jupiter Mejor actor internacional (1984): Harryson Ford
- Jupiter Mejor director internacional (1984) : Steven Spielberg
- Golden Screen (1985)
- Young Artist Award (1985): Ke Huy Quan
SINOPSIS: Indiana Jones Harryson Ford), junto con la cantante Willie Scott (Kate Capshaw) y su ayudante Tapón (Jonathan Ke Quan), huyén de Shangai para “caer” en la India tras un accidentado vuelo. Allí, los habitantes de un poblado desolado por una maldición, les piden ayuda para derrotar el mal que se oculta en un palacio maldito ...
Fortuna y Gloria
Cuando George Lucas le propuso a Spielberg dirigir En Busca del Arca Perdida le había vendido la idea como una trilogía, pero en realidad no tenía escritas las tres historias y tuvieron que inventarlas. Lucas no quería hacer una secuela de Indiana Jones en la que volvieran a aparecer nazis así que decidió que la nueva aventura sería una precuela.
Después de descartar varias líneas argumentales en las que se recuperaría el personaje de Marion (e incluso se introduciría a su padre) - como la de un mundo de dinosaurios en territorio chino, u otras historias en las que aparecía El Rey Mono y un castillo en Escocia -, Lucas escribió la base del guión definitivo: una historia en torno a un culto religioso que practica la magia negra , la esclavitud infantil y rituales de sacrificio humano,
Recurriría de nuevo a Lawrence Kasdan (había guionizado En busca del arca perdida) quien rechazó la oferta horrorizado por el argumento, y en su lugar se contrato a Willaed Huysck y a Gloria Katz (escribieron la historia de American Graffiti y colaboraron en Howard... un nuevo héroe). Estos conocían muy bien la cultura india y se basaron parcialmente en la película Gunga Din (1939, George Stevens) para recrear la historia. El libreto original de Lucas constaba con 20 páginas y llevaba por título Indiana Jones and the Temple of Death que finalmente se cambiaría por Temple of Doom.
La secta de Los Estranguladores, más conocidos como Thugs, en la que se basaron para crear la secta del culto a Kali, existió de verdad en la India desde la Edad Media hasta 1830. Esta secta es considerada la primera mafia del mundo y su modus operandi era trabar amistad con los peregrinos para después matarlos (muy a menudo por medio de la estrangulación) y después desvalijarlos. Según ellos cada asesinato evitaba la llegada de la diosa Kali por mil años. En el Libro Guinness de los Récords la secta thug consta como artífice de más de dos millones de asesinatos.
Diosa Kali
Lucas atribuye el tono más oscuro de El Templo Maldito a dos motivos: las respectivas separaciones de Lucas y Spielberg y que, del mismo modo que El Imperio Contraataca, la segunda parte de la trilogía de Indi debía de ser la más oscura de las tres. Debido a su violencia (a lo que también contribuyó Gremlins) forzó la creación de una nueva clasificación por edades: la PG-13.
Puesto que Indiana había recibido su nombre del perro de Lucas, el personaje de Willie fue nombrado así en honor a la perra de Spielberg y Tapón era el nombre del perro de Huyck.
Lucas, Huyck y Katz habían estado desarrollando el guión de Radioland Murders (1994, Mel Smith) desde principios de la década de los 70 y el número musical que abre la película (coreografiado por Danny Daniels) se tomó de este guión. Pero esta secuencia no fue lo único que reciclaron: escenas como la de la lucha en el club de Shanghai, la huida en avión, o la persecución en vagonetas por la mina se recuperaron de ideas originales para el guión de El Arca Perdida.
La elección de Harryson Ford como Indiana Jones es obvia, pero en cuanto al resto de personajes principales todos recordaremos a Jonathan Ke Quan como Tapón por su actuación como Data en Los Goonies. Quan fue elegido tras superar un casting de más de 6000 candidatos.
Amrish Puri es el temible (y terrible) Mola Ram. Un personaje terrorífico que se creó aunando elementos culturales aztecas, hawaianos, europeos y , por supuesto, hindús. La imagen de Mola Ram sacando el corazón del pobre joven sacrificado para después sostenerlo en su mano mientras lo consumen las llamas pertenece hoy al imaginario cinéfilo de cualquier nacido en los 80.
Por último, en cuanto al elenco principal, tenemos a la dulce y desesperante Willie, interpretada por Kate Capshaw (Black Rain). Su personaje fue creado para ser la antítesis de Marion, por lo que Capshaw tiñó de rubio su pelo castaño y basó su interpretación en las películas La reina de África y Dos en el cielo. Superó un casting en el que se presentaron más de 120 actrices, entre ellas una Sharon Stone que terminaría de comparsa de Richard Chamberlain en los exlotation made in Cannon Las Minas del Rey Salomón (1985, Jesse Huston) y Allan Quatermain y La Ciudad Perdida del Oro (1986, Jesse Huston).Fue durante el rodaje de El Templo Maldito donde Spielberg (recordemos que acababa de salir de una ruptura sentimental) y Capsahw comenzaron una relación que se extiende hasta la actualidad.
Ford, Capsahw y Quan forman un tándem muy conjuntado y da lugar a escenas que desprenden química e hilaridad a partes iguales.
El director Steven Spielberg, los productores George Lucas, Frank Marshall y Kathleen Kennedy y el actor Dan Aykroyd tienen breves cameos en la escena del aeropuerto de Shanghai.
El gobierno indio no encontró muy gracioso el tema de la secta así que denegó el permiso para rodar en el norte de la India y en el Fuerte Amber. El rodaje se trasladó a Kandy (Sri Lanka) y el Palacio de Pankot, el poblado y el templo se recrearon a base de maquetas, fondos y decorados. La iluminación de Douglas Slocombe (que también fue director de fotografía en El arca perdida y lo sería en La última cruzada) ayudó muchísimo a disimular que la mayoría del rodaje transcurría en un estudio.
Se rodaron tomas adicionales en el cañón del río Snake en Idaho, en la montaña Mammoth, en el río Tuolumne y en el río de los Americanos, en el Parque nacional de Yosemite, en el Valle de San Joaquín, y en el aeródromo Hamilton. En Florida se grabaron los caimanes que simulaban los cocodrilos que devoran a Mola Ram.
Harrison Ford sufrió una hernia discal mientras montaba en elefante y por ello se instaló en el estudio una cama de hospital en la que se tumbaba entre escenas. Finalmente se detuvo la producción para que Ford se recuperara y el doble del actor, Vic Armstrong, lo sustituyó durante cinco semanas en las escenas donde no se le veía la cara.
Los supervisores de efectos visuales Dennis Muren y Joe Johnston y el equipo de Industrial Light and Magic se encargaron de los efectos especiales, mientras que la compañía Skywalker Sound ,encabezada por Ben Burtt, elaboró los efectos de sonido. Burtt grabó los gritos de Willie Scott y de la gente que se montó en la montaña rusa de Disneyland en Anaheim para usarlos en la escena de las vagonetas de la mina.
Indiana Jones y el Templo Maldito resultó una película bastante controvertida en cuanto a recepción crítica y de fans. Sin embargo , personalmente, es quizás la que más me gusta de la saga (soy así de rebuscado, es lo que hay).
Recuerdo perfectamente ver una y otra vez esta película en una cinta de VHS en la que las imágenes de Indi rompiendo las cuerdas del puente colgante eran cortadas intermitentemente por las de la serie Scooby-Do grabadas, por error, encima. Y es que eso jamás se podría olvidar.
Bromas aparte, El Templo Maldito resulta trepidante como película de aventuras y acción (y más trepidante pudo ser puesto que tras el primer visionado se ralentizó el montaje) y la incursión en el género del terror ofrece imágenes imperecederas grabadas a fuego en mi retina.
Y es que no se da tregua al espectador con un inicio en el que una monumental pelea se funde con un increíble salto en avión o esa frenética persecución por la mina que se creó combinando una montaña rusa y maquetas con muñecos parecidos a los actores con animaciones en stop motion. ¿Quién puede olvidar esa locura que supone cortar las cuerdas del puente colgante para ver cómo se precipitan los enemigos a un río repleto de cocodrilos hambrientos?
En cuanto al horror no sólo se nos asusta con imágenes ya icónicas como la de la apetecible cena a base de serpiente rellena, sopa de ojos, escarabajos gigantes o sesos de mono, la celda-trampa y esa miríada de bichos repugnantes o la ya mencionada y horripilante escena del sacrificio humano; la propia atmósfera de la película - con esos niños escuálidos esclavizados, Indi zombificado o los decorados de un templo repleto de calaveras, lava y fuego que remite al mismísimo infierno - produce un acongoje notable.
En taquilla , sin embargo, supuso otro éxito ya que recaudó más de 330 millones de dólares con un presupuesto de 28. Esto dio pie a que en 1989 se estrenase la tercera parte de las aventuras del Dr. Jones que próximamente, y Crom mediante, comentaré por estos lares ... ¡Seguidme! ¡Conozco el camino!
Ochenters, tenemos el honor de comentar uno de los
grandes hitos del séptimo arte de los años 80, el clásico de aventuras “En
busca del arca perdida” (Raiders of the
lost ark, Los cazadores del arca perdida, Steven Spielberg, 1981), producida
por George Lucas, dirigida por Steven Spielberg, y protagonizada Harrison Ford, Karen Allen, Paul Freeman,
John Rhys-Davies y Denholm Elliott. Convertida en icono, y tras su éxito arrollador, daría paso a una serie de películas
que seguiría con “Indiana Jones y el templo maldito”, que reseñaremos también.
ANTECEDENTES DE LA HISTORIA
Aunque
en los títulos de crédito veamos en primer lugar al maestro Steven Spielberg,
todo el mérito de la idea y la puesta en marcha del proyecto se lo debemos al
genio y la visión del gran George Lucas. El propio Spielberg lo confiesa en
cada entrevista: “todo el mérito es de George”, dice, “a mí solo me eligió para
dirigirla”.
Y es
que fue así: tras el éxito arrollador de la saga Star Wars, y con todavía el capítulo final sin estrenar, el creador
cinematográfico George Lucas ya estaba pensando en una nueva historia de
aventuras, aunque esta vez no la ambientaría en “Una galaxia muy, muy lejana”,
sino más cerca, en exóticos parajes de nuestro planeta, y tampoco en un contexto
de fantasía futurista, sino en la reciente historia del siglo XX, en concreto
en el contexto de los años previos a la Segunda Guerra Mundial, caracterizados
por las ansias expansionistas de la Alemania Nazi ante el estupor y la pasividad de la Sociedad de Naciones, que le permitió anexionarse Austria y los Sudetes, apoyar a la Italia de Musolini, o participar en la Guerra de España apoyando a los sublevados para instaurar un régimen fascista.
Si
para Star Wars, Lucas se inspiró en
comics, y viejas películas de viajes espaciales, en especial en el Flash Gordon de Alex Raymond, para esta
nueva película prefirió inspirarse en el modelo clásico de aventuras de los
años cincuenta, y los seriales de bajo presupuesto de la productora Republic, que veía de pequeño.
Rápidamente,
se puso a escribir una historia de acción, humor y aventura, protagonizada por
un intrépido arqueólogo, que busca por todo el mundo reliquias de gran valor.
En un principio, llamó a este personaje Indiana
Smith. El apelativo Indiana hacía
referencia, no tanto al estado de la Unión que lleva ese nombre, sino a un
perro que Lucas tuvo en su infancia, y por el que guardaba un gran cariño y
recuerdo.
Como
es sabido, tras la crisis de stress que sufrió tras el rodaje de La guerra de las galaxias (que hizo que
su por entonces esposa Marcia Lucas completara el montaje de la película casi
en solitario), George Lucas era reticente a seguir dirigiendo sus films porque
los médicos le tenían amenazado con un posible ataque cardíaco (de hecho, El imperio contraataca, la había
dirigido uno de sus profesores de la Escuela de Cine, Irvin Kershner, con él
como productor ejecutivo). Por ello, debía buscar un director solvente y de su
absoluta confianza para dirigir este nuevo proyecto.
Inmediatamente,
pensó en su amigo Steven Spielberg, el único que había creído en La Guerra de las Galaxias cuando, antes
del estreno, en su casa de las afueras de San Francisco, mostró un premontaje
del film a un selecto grupo de nuevos cineastas de su círculo, entre los que
estaban, entre otros, Brian de Palma, Martin Scorsese o su mentor, Francis Ford
Coppola.
Sin
embargo, la cosa no iba a ser fácil; Spielberg acababa de estrenar con éxito
arrollador Encuentros en la tercera fase,
y ya planeaba otros proyectos. Lucas no sabía si quiera si podría proponérselo,
cuando, casualmente, ambos se encontraron de vacaciones en Maui, y Spielberg le
comentó que estaría interesado en dirigir alguna película de James Bond.
Animado por esta confesión, Lucas le dijo: “Yo tengo un personaje mejor que
James Bond”, y entonces le habló de su proyecto. Se pusieron de acuerdo
enseguida, solo con una salvedad; a Spielberg no le convencía el apellido “Smith”.
“¿Qué te parece Jones?”, le respondió
Lucas. Y así se quedó.
Aunque la historia ya estaba
clara desde un principio, y tanto Lucas como Spielberg la perfilaron a medias,
para la redacción del guión recurrieron a todo un profesional de su círculo, el
reputado Lawrence Kasdan, convertido en otro de los pilares de la trama y los
personajes. Y a ellos se unió el equipo de efectos especiales “marca de la casa”,
con la ILM de Lucasfilm al frente, y el responsable
de la banda sonora sería, como no, el habitual de ambos directores, el
superlativo John Williams, que compondría una partitura épica y romántica a la
altura, que se ha convertido en todo un clásico, y la gran familia ochenter
puede tararear de memoria.
Y para producir la película, George
Lucas se guardaba una pequeña venganza con la XX Century Fox: dolido aún por el despido de Alan Ladd Jr., que
tanto le apoyó en La guerra de las
galaxias, y enfadado por la cicatería presupuestaria del estudio para El imperio contraataca, que le obligó a
pedir un crédito él mismo para financiarla, Lucas les dio con la puerta en las
narices para este nuevo proyecto, y se lo ofreció a Paramount, estudio
caracterizado por su apuesta desde siempre por el cine de aventuras.
LA ELECCIÓN DEL PROTAGONISTA
Contrariamente a lo que se
pudiera pensar, Harrison Ford no era la primera opción para el personaje de Indiana Jones. El hombre en quien
primero pensaron Lucas y Spielberg fue en Tom Selleck, y, hay que reconocer que
el personaje le cuadraba por completo: era alto, apuesto, fornido, con sex apeal y sentido del humor. Ideal
para el papel. Así que ambos se fueron a por él como el Séptimo de Caballería. Sin embargo, se chocaron contra un muro. Por
entonces, Selleck era la estrella de una serie de televisión de gran éxito, Magnum P. I., y tanto Universal Televisión como CBS se negaron en redondo a “cederles”
al actor, que ya estaba decidido a embarcarse en el nuevo proyecto. Tan es así
que incluso esgrimieron su contrato para impedirlo por completo, algo que al
propio Tom Selleck, aunque no abiertamente, siempre le ha dolido, porque,
aunque ha sido y es una estrella indiscutible, Indiana Jones le hubiera convertido en mito de Hollywood. Solo podemos
conformarnos con un vago remedo de cómo hubiera sido el Indi de Selleck, y lo
tenemos en la cinta de aventuras de serie B La
gran ruta hacia China (1983), con la que sus productores televisivos
quisieron compensarle.
Descartado Selleck para el
papel, Lucas y Spielberg tiraron de lista, y el número dos era un actor de su
total confianza, la estrella emergente Harrison Ford, que ya trabajaba con Lucas
en la saga Star Wars, y que también
reunía todos los atributos del personaje: Apostura, carácter, atractivo y vis
cómica. Así, aparte de Han Solo, Ford se convertiría para siempre en Indiana
Jones.
LA TRAMA Y LOS PERSONAJES
El
protagonista de la película es el arqueólogo y aventurero Indiana Jones
(Harrison Ford), inseparable de su sombrero Fedora,
su chaquetilla de cuero marrón, su pistola Webley,
y su látigo. Se ha hablado mucho del atuendo del personaje, y de su parecido
con otros anteriores, ya sea de la ficción o de la realidad, como el personaje
de Humprey Bogart en El tesoro de Sierra
Madre (1948), el de Charlton Heston en El
secreto de los incas (1954), o el famoso arqueólogo descubridor de Machu
Pichu, Hiram Bingham, que también vestía de explorador y con un sombrero de ala
ancha.
Vemos, al principio de la
película, al protagonista del film en la selva de Sudamérica, entrando en una
cueva perdida, y llena de trampas, en busca de un ídolo de oro, y de la que
sale escapando de una gigantesca piedra rodante, en una secuencia que quita el
aliento, emociona, y se ha convertido en uno de los símbolos del personaje (En
esa secuencia, por cierto, le acompaña un por entonces joven y desconocido Alfred
Molina).
Al
salir de la cueva, se da de bruces con el villano de la película, Monsieur Belock (interpretado por un
malo de manual Paul Freeman), un arqueólogo como él, aunque francés, más mayor,
y con menos escrúpulos, que le roba el ídolo y manda a los indios óbitos que lo
persigan y maten.
Tras
escapar, volvemos a verle, pero esta vez como profesor de universidad, en esa
dualidad propia de los superhéroes, que alternan su identidad y personalidad. Tras
la clase, en la que tiene que “vérselas” con embelesadas alumnas mientras habla
del neolítico y un túmulo cerca de El Cairo, le espera su superior, el Dr.
Marcus Brody (un espléndido, como siempre Delholm Elliott), que dirige el museo
en el que se aceptan “sin preguntas” todas las reliquias que Jones encuentra
por el mundo.
Brody
le lleva con dos hombres del gobierno, que desvelan la trama de la película: La
búsqueda del Arca de la Alianza, que han emprendido en Egipto los nazis
alemanes, porque Hitler está convencido de sus poderes sobrenaturales, y que,
si la encuentra, sus ejércitos serán invencibles. Este aspecto de la trama, también tiene un apoyo histórico: Efectivamente, en su maniática locura, Adold Hitler sí que estaba "chiflado por el tema" del ocultismo, como se dice en la película, y más todavía que él, su segundo Heinrich Himler, que buscó reliquias y objetos sagrados por todo el mundo (de hecho estuvo en la España franquista buscando por las catedrales el "Santo Grial", y tuvo una embarcación dragando el Rhin durante toda la guerra buscando el famoso "Oro del Rhin" de la leyenda germánica y las óperas de Wagner).
Para
encontrar el arca, Jones debe ir primero a Nepal, en busca de su mentor cuando
era estudiante, el legendario profesor Abner Ravenwood. Sin embargo, allí a la
única que encuentra es a su hija Marion. Para este papel, la heroína de la
película y el interés romántico del protagonista, se barajaron varias actrices jóvenes
del momento, y de hecho, tanto Sean Young como Debra Winger hicieron
audiciones, pero Spielberg tenía claro que quería a Karen Allen para el
personaje, con ese punto de sarcasmo que la joven actriz había desplegado en su
pequeño papel en Desmadre a la americana.
Marion es decidida y valiente, y, en su primera escena hace una exhibición de
aguante bebiendo, en otra de las escenas legendarias de la película. Además, Marion
tiene una historia anterior con Jones, ya que ambos fueron novios por un tiempo
cuando él era el ayudante de su padre, y sigue dolida porque la dejó para irse por
el mundo en busca de reliquias.
Marion
guarda un medallón egipcio, el cabezal del Bastón
de Rá, que también buscan los nazis, y que es la clave para encontrar el Pozo de Almas, donde supuestamente
estaría el arca . Al no querer deshacerse de él, Marion se unirá a la aventura,
que les llevará a Egipto. Y en El Cairo, encontrarán a Salah, un viejo amigo
que les ayudará en su búsqueda, y que interpreta un genial y siempre solvente John
Rhys Davis. En un principio, Spielberg pensó en Danny de Vito para el papel por
su carácter cómico, pero no estaba disponible. Quizás De Vito hubiera dado al
personaje un cariz más histriónico, incluso ridículo, mientras que Rhys-Davis pone
el punto justo de humor, y también el poso y el temple del experto y amigo.
En las
afueras de la capital egipcia, los nazis han montado una gigantesca excavación,
empleando a cientos de obreros locales, y al frente de los trabajos tienen a un
viejo conocido de Jones, el Dr. René Belock.
NIÑOS, AVIONES Y SECUENCIAS ÉPICAS
Si
algo no puede faltar en las películas de Spielberg son niños, aviones, y espléndidas
secuencias de acción, posibles o imposibles, narradas paralelamente por la
batuta sinfónica de John Williams.
Podemos
ver un pequeño hidroavión biplano al principio de la película. Si nos fijamos bien en las letras de su código de identificación, podemos ver que hacen referencia a Obi Wan y a C3PO, de La guerra de las galaxias (también encontramos a los dos androides de Star Wars en un jeroglífico egipcio).
Otro avión emblemático es el soberbio
Clipper de pasajeros, en el que Jones viaja al Tibet, seguido de cerca por la Gestapo, y un DC-3 que le lleva a Egipto. En
estos dos últimos casos, Spielberg aprovecha el vuelo de los aviones, superpuesto
sobre un mapa con el trayecto, para realizar las transiciones a nuevos
escenarios, en un alarde propio del cine clásico.
En
otra de las escenas emblemáticas de la película, los nazis planean llevarse el
arca a Berlín en un extraño monoplano de dos hélices que, aunque fue diseñado y
construido expresamente para la película en Inglaterra por la Vickers Aircraft
Company, y pintado en los estudios Elstree, se inspira en los innovadores
prototipos nazis de la Segunda Guerra Mundial, especialmente en los diseños de
Blohm y Voss y el Lippisch P 04-106 de una sola ala. Junto a él, y en otra secuencia espectacular, Indi recibe una soberana paliza de un forzudo alemán.
En
cuanto a la participación infantil, bien es cierto que en este film en particular
no tiene un protagonismo especial, como ocurre en otras muchas del director,
pero sí son un grupo de niños los que salvan a Jones al correr a abrazarle en
un bar de El Cairo, cuando Belock iba a matarle con una pistola. Son los hijos
de su amigo Salah, que hace un comentario muy estadounidense: “Son mejores que
los marines americanos”.
En
cuanto a secuencias épicas, las tenemos a raudales. Desde el principio, con la
famosa secuencia de la bola que ya hemos comentado, y que se rodó también en
los estudios Elstree, cerca de Londres, pasando por la escena de disparos en el
bar de Nepal, o la famosa persecución en camión, una secuencia de más de veinte
minutos, rodada en Túnez, en los mismos escenarios del Tatooine de La guerra de las galaxias, y en la que
podemos ver a Indiana Jones arrastrado por el suelo con su característico
látigo, o peleando en la cabina del camión con un soldado alemán del Africa Corps.
Cómo
no comentar la famosa escena del combate en las calles de El Cairo entre
Indiana Jones y un gigantesco árabe con turbante y una enrome cimitarra.
Inicialmente, se había previsto una larga y épica pelea, brillantemente
coreografiada, y para la que el especialista contratado se había estado
preparando a conciencia. Sin embargo, ya iban bastante sobrados de metraje y
otra larga escena de acción podía hacer la película excesivamente extensa, así
que Spielberg quería acortarla como fuera, pero no se le ocurría cómo, y fue el
propio Harrison Ford el que dio con la solución, y le dijo: “¿Por qué no le
pego un tiro y ya está?”. La solución convenció al director, y la verdad es que
la secuencia resultó, y además provocaba carcajadas en el cine. También circula
otra versión en la que se dice que no se pudo rodar porque Ford estaba enfermo.
La verdad, me quedo con la primera.
Como
anécdota diremos también que la primera secuencia en rodarse fue la del submarino
alemán, que fue filmada en el puerto francés de La Rochelle, y se utilizó uno
de los submarinos del film Das Boot (El
submarino), original de la Segunda
Guerra Mundial.
En cuanto a la parte que se desarrolla en el yacimiento arqueológico, esta llena de "momentos Spielberg", como cuando Marion trata de emborrachar a Belock, cuando Indi la rescata en la tienda, o la mágica secuencia de la Cámara de mapas.
Y cómo
no referirnos también a la famosa escena de las serpientes en el Pozo de Almas, rodada también en los estudios Elstree, y para la
que se utilizaron diez mil ejemplares vivos, de las que solo las cobras eran
venenosas, aunque una pitón mordió a un técnico del equipo. Pese a que en la
trama, Indiana Jones tiene miedo a las serpientes, no era el caso de Harrison
Ford, pero el actor confesó que sintió repugnancia al encontrarse con tantas, y
de hecho nunca estuvo en contacto cercano con ninguna, ya que, en el primer
plano en el que aparece junto a la cobra, el equipo de producción colocó un
cristal entre él y la serpiente.
En la
otra escena con bichos de la película, la del principio con Alfred Molina,
también se utilizaron tarántulas vivas, que se le pusieron por toda la espalda.
Sin embargo, como no se movían, la escena no lograba transmitir la tensión
necesaria, así que los especialistas se vieron obligados a colocarle también un
ejemplar hembra para “excitarlos”.
CONCLUSIÓN
En busca del arca perdida es hoy un
referente del cine de aventuras de todos los tiempos, y una película
emblemática. En su estreno fue un éxito total en todo el mundo, con una
recaudación de casi 400 millones de dólares. Tuvo 9 nominaciones a los Óscar
(curiosamente ninguna por su banda sonora), de las cuales obtuvo 5 estatuillas,
de los llamados “premios técnicos” (una vez más, Hollywood ninguneaba a las “películas
de verdad”), aunque cabe destacar que uno de ellos fue un reconocimiento
especial a Ben Burtt y Richard L. Anderson por la edición de sonido. La película
ha tenido hasta hoy, tres secuelas: la soberbia “Indiana Jones y el templo
maldito”, que también comentaremos, la muy notable “Indiana Jones y la última
cruzada”, y la más reciente y mucho menos notable “Indiana Jones y la calavera
de cristal”.
Así que solo nos queda decir: “¡Están excavando en
lugar equivocado!”
Celebra con los JONES el Día del Padre en una sesión matinal inolvidable con la que recordarás una de tus primeras películas en una sala de cine.
El Domingo 18 de marzo a las 12 disfrutaréis de una proyección especial para El Día del Padre.
*Proyección en castellano
¿Hace cuánto que no vas al cine con tu padre? Esta vez sí que sí:"el regalo más original". ¡El mejor clásico de aventuras para celebrar el Día del Padre en sesión matinal y en la Gran Vía!
No hay nada más excitante que tratar de mantener el endiablado ritmo de los Jones en su épica odisea alrededor del mundo para encontrar el mismísimo Santo Grial.
Cuando se acaba de anunciar que, tras su doblete de este año 2018 con "Los Archivos del Pentágono" y "Ready Player One", el próximo proyecto de Steven Spielberg podría ser el gran regreso del explorador más famoso de la historia del cine, con la que sería su quinta aventura en pantalla grande, desde Sunset Cinema hemos querido celebrar esta noticia y festejar el Día del Padre con la tercera entrega, broche de oro de la gran trilogía original que tantas satisfacciones nos ha dado desde su estreno a finales de los años 80.
Una ÚLTIMA CRUZADA que sorprendió a todos al tratarse de la hazaña más trepidante y emocionante. Cine de aventuras de calidad y en mayúsculas gracias al tándem creado por Spielberg y George Lucas, con el que, además, en esta ocasión, podemos disfrutar de la química y apasionante relación que se establece entre Indiana y su padre, encarnados por dos estrellas únicas: Harrison Ford y Sean Connery. Además de formar un dúo en la mejor tradición de la "screwball comedy" norteamericana, el Rey Midas de Hollywood introdujo un componente sentimental nunca antes visto en las andanzas del profesor y arqueólogo más divertido y extraordinario, elegido además, a través de una encuesta, como el personaje de cine más grande de todos los tiempos.
...En lancha, en moto (y sidecar), en avión e incluso, en dirigible: con algunas de las persecuciones que pueden ser, fácilmente, de lo mejor del género. En definitiva, la más salvaje, ingeniosa y elegante de todas las peripecias de Indy, y la mejor demostración de que la verdadera magia no está en los efectos especiales...
La búsqueda del Grial no es arqueología. Es una carrera contra el mal. Si el Grial es capturado por los nazis, los ejércitos de la oscuridad marcharán sobre la faz de la Tierra, ¿me comprendes?
-Henry Jones Sr.-
REVIVE ESTA JOYA DEL CINE DE AVENTURAS EN FAMILIA ¡FELIZ DÍA DEL PADRE! CON “INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA”
¿Quién Engañó a Roger Rabbit? (1988, Robert Zemeckis) Who Framed Roger Rabbit?
“Toc-toc-toctoc-toc…” U-na-copi-ta…”
Si ya habéis saltado entre espasmos y rompiendo la pared en mil pedazos para
gritar “¡De Ojén!” ésta es vuestra lectura.
No puedo referirme a otra película
que no sea “¿Quién engañó a Roger
Rabbit?” Y permitidme que me recree en este comentario, pues apenas tenía
cuatro añitos cuando se estrenó y le guardo especial cariño, además de por su
casting, pues siempre quise quiero y querré a Bob Hoskins y a Christopher
Lloyd, si no por su magistral forma de mezclar una historia del cine negro
clásico de Hollywood con lo mejor de
cada casa del mundo de la animación.
Hoy día puede que lo veamos
menos impresionante de lo que lo veíamos por aquel entonces (que no) pero esta
cinta, con un presupuesto de setenta millones de dólares, llegó a necesitar la
friolera de trescientos veinte animadores que tuvieron que dibujar ochenta y
dos mil ochenta fotogramas y hacer alrededor de un millón de dibujos… Ahí queda
eso. Por suerte la película fue un auténtico éxito generando más de ciento
cuarenta millones de dólares. Pero pasemos ya a desgranar un poco la trama, por
si hay alguien despistado (que acabase de despertar de una catalepsia mínimo) y
que aún no sepa de qué estamos hablando.
En “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”, producida por Steven Spielberg(Tiburón,
E.T. El Extraterrestre, Indiana Jones…) y dirigida por el gran Robert Zemeckis(Trilogía de Regreso al futuro, Forrest Gump, La Muerte os sienta tan
bien…) nos extrapolan a un mundo alternativo donde los dibujos animados son
actores y protagonistas de sus propias películas y conviven con los humanos en
su día a día, con exigencias y sueños al igual que los de cualquier actor de carne y hueso de Hollywood. Basada en la novela de Gary Wolf“¿Quién censuró a Roger
Rabbit?”
El film nos cuenta la
historia de un detective privado venido a menos, Eddie Valiant, contratado por R.
K. Maroon, productor de películas de animación, para investigar la
infidelidad de Jessica Rabbit, novia
del famoso “dibu” (pues así llaman a los protagonistas animados) Roger Rabbit, pues éste no consigue
concentrarse en su trabajo tras leer una publicación en el periódico de la noticia
de la posible infidelidad por parte de su mujer, Jessica. La idea es sacar unas fotos a la señora Rabbit con su amante, para intentar
hacer que Roger acepte la situación y
abra los ojos ante esta traición amorosa. Eddie
acepta a regañadientes, pues odia a los “dibus” y hace unas fotos comprometidas
a Jessica (palmas palmitas) junto al
conocido magnate y dueño de “Dibullywood”
Marvin Acme, Como era de esperar y ante la confirmación del hecho, Roger no acepta que su querida Jessica le sea infiel y desaparece. Al
día siguiente, Marvin Acme aparece
muerto, pues alguien lo ha asesinado tirándole un piano a la cabeza (a lo dibu)
por lo que todas las sospechas apuntan a Roger
Rabbit. Esta historia, digna de cualquier película de cine negro de la
época, es la que nos va a ir desgranando Robert
Zemeckis.
Robert
Zemeckis y Roger Rabbit
durante el rodaje de la película.
Pero dejemos la historia
a un lado de sobra conocida por todos y centrémonos en los protagonistas,
empezando por el propio Eddie Valiant.
Interpretado por el fallecido Bob Hoskins,
(Hook, El Mundo Perdido…) el cual es
una de las piezas claves para el buen funcionamiento de la película. Hoskins brilla en esta cinta
interpretando a un detective venido a menos, deprimido y serio, un papel que le
va como anillo al dedo. La causa de su tristeza es debida a la reciente muerte
de su hermano, con el que compartía la agencia de detectives Valiant&Valiant, pues un dibu lo ha
asesinado.
Lo curioso es que antes
de pensar en Bob Hoskins, Zemeckis y compañía barajaron muchos
nombres para interpretar este papel, entre ellos se encuentran Robert Redford, Harrison Ford, Sylvester
Stallone, Jack Nicholson, Ed Harris y el favorito del director, el CazafantasmasBill Murray, al que fue imposible encontrar y tuvieron que
desecharlo. Posteriormente Bill Murray
se arrepintió de haber estado “desaparecido” pues le hubiese encantado
interpretar al detective.
Pasemos a otro de los
personajes que hoy día resultaría polémico, pues es un bebé gruñón y mujeriego
que fuma puros (ahí es nada) nos referimos a Baby Herman,
“Lo malo es que tengo una
lujuria de cincuenta años y un pito de tres” Baby
Herman.
compañero y amigo de Roger Rabbit y uno de los pocos que
confía en la inocencia del conejo animado. Este dibu, que interpreta a un bebé
que tiene que ser atendido por Roger
Rabbit en ausencia de su madre, es en realidad un adulto al que han
dibujado con el cuerpo de un bebé. Tras todo lo acontecido con Jessica y el posterior asesinato de Marvin Acme, pide a Valiant que investigue y ayude a su amigo Roger, ya que cree que le han tendido una trampa para endosarle al
muerto (que me viene al pelo).
Otro de los personajes
clave para el desarrollo de la historia es la despampanante y voluptuosa Jessica Rabbit, que consigue transmitir
más sensualidad que muchas actrices de hoy día.
“Esa mujer es puro veneno pero él se cree que es Blancanieves” (R. K. Maroon)
Este dibu, es la perfecta
recreación del clásico personaje de cine negro conocido como “Femme Fatale” y
desencadenante de todo. De hecho tiene una de las mejores frases de la película
de la cual salió multitud de merchandising, y es la sentencia de “Yo no soy mala… es que me han dibujado así”.
Contaba con la apariencia física del resultado de la mezcla de tres mujeres del
cine clásico; el atuendo de Rita Hayworth
en Gilda, el pelo de Verónica Lake y la mirada de Lauren Bacall. Además contó con la voz
de Katheleen Turner y la voz de la
actriz Amy Irving para la canción “Why you don’t do right”, canción con
la que nos detendremos más adelante.
Seguimos ahora con el
villano más terrorífico que recuerdo en mi niñez, y como supondréis nos
referimos al Juez Doom,
Marty,
tenemos que regresar al futuro.
Interpretado
magistralmente por Christopher Lloyd(La Familia Addams, Regreso al futuro,
Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco, Cluedo…), este personaje es el juez y
verdugo que va tras el conejo. Tiene la “misión” de ajusticiar con pena de
¿baño? a todos esos dibus que se salten la ley. El “baño” era una mezcla de
trementina, acetona y benceno y también lo único que podía matar a un dibu. Aún
recuerdo con estremecimiento el sonido de ese dibu, un risueño zapato, disolviéndose
en este baño, gritando de terror e implorando por su vida mientras el Juez Doom lo introducía en esta mezcla y
ese desagradable sonido del roce del guante de goma cubierto con los restos de
pintura (roja para causar más impresión) del ajusticiado dibu…
Este juez tiene varias
escenas que todos recordaremos con mayor o menor impresión (depende de la edad
con la que la vierais) sobre todo su trágico final, a lo bruja de Oz.
Tampoco nos podemos
olvidar de los “esbirros” que acompañaban a este juez, Las Comadrejas. Incansables dibus que seguían las ordenes de su
jefe, y que también iban tras la pista del conejo para que cumpla con su pena.
A pesar del magnífico
resultado, Christopher Lloyd tampoco
fue la primera opción para interpretar al Juez
Doom, pues se barajó a Tim Curry
para darle vida a este personaje (sí sí, el mismísimo Pennywise de los 90) pero resultó tan terrorífico que fue descartado.
¿Habéis
visto a un conejo flotar?
Otro de los personajes
recordado y querido por muchos es el taxi Benny,
un dibu que protagoniza varias de las frenéticas y divertidas persecuciones de
la película, incluso sale en la portada de la misma.
También es amigo de Roger, cree en su inocencia y se ofrece
para ayudar al conejo y a Valiant en
todo lo que necesiten. Le prestó su voz Charles
Fleischer, que no os sonará de nada, pero si os pide con voz rasposa que
salvéis el reloj de la torre, quizá os suene algo más.
Y para terminar, no
podemos dejar atrás al personaje que da nombre a esta cinta, Roger Rabbit.
Es la personificación de
un bufón animado, creado simplemente para hacer reír, de hecho no concibe un
mundo sin risas. De su diseño se encargó Richard
Williams, director de animación de la película, y para crearlo utilizó tres
premisas; cara al estilo Warner Bros,
cuerpo basado en los dibujos de Disney
y la excentricidad de los personajes de Tex
Avery, todo combinado con unos pantalones al estilo de Goofy, los clásicos guantes de Bugs
Bunny o Mickey Mouse y la
pajarita de Porky, y para rematar,
mezclando los colores de la bandera americana para conseguir la simpatía
subliminal del público americano.
Este personaje, fue
interpretado por Charles Fleischer, y
digo interpretado porque algunos de los actores que interpretaban a los “dibus”
estaban de cuerpo presente para evitar que los actores de carne y hueso
replicaran a la nada. Para conseguir una mayor sincronía con el personaje, Fleischer acudía a los rodajes ataviado
con un cutre disfraz de Roger Rabbit.
La gente que pasaba por
los estudios, trabajadores de otras películas y demás, veían a Fleischer de esta guisa y cuchicheaban
sobre la extraña película que allí se estaba rodando y bromeaban por el escaso
presupuesto que ésta debía tener.
Fue tal el éxito de Roger y de la película, que se lanzaron
tres divertidos cortometrajes de animación que fueron proyectados en el cine
antes de distintas películas a la antigua usanza. Os los dejo para que los
disfrutéis
El primero es “Algo se Cuece”
El segundo es “Roller Coaster Rabbit”
Y el tercero es “Trail Mix Up”
Ahora toca hablar de su
BSO, a la que podríamos tratar casi como a un personaje más. Si bien no podemos
concebir a Tim Burton sin musicalizar
por Danny Elfman, con Robert Zemeckis nos ocurre exactamente
igual, pero con su compañero inseparable Alan
Silvestri. Por desgracia, este compositor puede resultar menos conocido que
otros igualmente grandes como son John
Williams, Ennio Morricone o el ya citado señor Elfman, pero sin duda, películas como Regreso al Futuro o la que nos ocupa no habrían sido lo mismo sin
el maestro Silvestri. Dotó a la cinta
de una maravillosa BSO con tonos de Jazz y Blues clásico, muy típico en
películas detectivescas de la época dorada del cine negro pero con su toque
particular, pero sobretodo donde podemos ver cómo se crece en las escenas de
gran tensión adaptando la música perfectamente, como en el tema “Doom’s a Toon!” que os dejo a
continuación.
También mencionar la que
es, para mí, la mejor canción de toda la película. Como supondréis es la
canción de Jessica Rabbit“Why Don’t You Do Right” interpretada
como dijimos anteriormente por Amy Irving.
Esta canción, grabada originalmente como “Weed
Smoker’s Dream” de los Harlem Hamfats,
fue adaptada en 1941 por McCoy,
creador de la misma, a la versión del tema que conocemos hoy, ésta fue
interpretada por Lil Green. El
significado de la letra viene a ser los reproches y castigos de una mujer a su
hombre venido a menos por su manera de arruinarse por no hacer buenos negocios,
no como otros hombres que sí tienen éxito. Posteriormente fue versionada por Peggy Lee, pues quedó maravillada con la
canción, así como por infinidad de cantantes.
Pero centrémonos en
disfrutar la que nos ocupa, y lo maravilloso de la escena. A los instrumentos,
los cuervos de Dumbo y Jessica Rabbit siendo la auténtica
protagonista de la escena por más dibus que puedan aparecer en ella (Lo siento Betty... aunque todavía pitas)
Recordadla
Para ir terminando os
dejo con algunas curiosidades que he ido recopilando de la película.
-La primera que os
traigo hace mención al famoso túnel que conecta Hollywood con Dibullywood.
Este túnel es el mismo que sale en “Regreso
al Futuro 2” en la escena que Marty
intenta recuperar el almanaque deportivo que el Biff del futuro robó y entregó usando el Delorean al Biff joven.
-En los carteles
originales de cine, y a pesar de que el título es claramente una pregunta, se
suprimió el signo de interrogación, pues esto era sinónimo de fracaso
comercial. (Sí, todos sabemos del poder de los signos de interrogación con
respecto al éxito en nuestro subconsciente)
-“¿Quién
engañó a Roger Rabbit”, se hizo durante “el descanso” que Zemeckis se tomó entre “Regreso al Futuro“ y su secuela “Regreso al Futuro 2” (el resto de los
mortales entre descansos hacemos el intento de pensar en hacer algo que no
terminamos de pensar si quiera…)
-Se llegaron a hacer
hasta cuarenta versiones de guion y en algunas, Jessica o Baby Herman eran los malos de la historia. Incluso hubo una versión
donde el Juez Doom se declara como el
villano de la película y a su vez el cazador que acabó con la madre de Bambi.
-El director de animación
Richard Williams tenía tres reglas
básicas para conseguir esa calidad en el acabado con la animación y poderla
integrar de la mejor manera con la imagen real; la primera es que las cámaras
se moviesen todo lo posible para que los personajes no pareciesen superpuestos
en la imagen, la segunda es que las luces y sombras también tenían que estar
reflejadas en los personajes animados, y la tercera, que los personajes reales
debían interactuar todo lo posible con los personajes animados. Además, los
actores de carne y hueso tenían que agarrar a los personajes animados sin dejar
ningún espacio entre los dedos, pues dibujar entre estos huecos al personaje de
animación era tremendamente caro, de ahí que todos sujeten a los personajes
animados de la misma forma.
-“¿Quién
engañó a Roger Rabbit?” tiene el logro de haber reunido a más
personajes de Warner Bros y Disney en una misma película, como a Donald con El Pato Lucas o a Mickey
con Bugs Bunny, la única condición
que pusieron las productoras, dueñas de estos personajes, es que el personaje
de la compañía rival no podía ocupar más tiempo en pantalla que el propio, de
ahí a que los personajes más característicos de cada compañía compartan
escenas.
-Cuando el Juez Doom pregunta en el bar si han
visto al conejo animado, uno de los parroquianos dice que sí, que está en ese
mismo bar, cuando el juez se acerca le responde que está justo a su lado y hace
ademán de abrazar a un conejo llamado “Harvey”.
Muchos creen que hace
referencia al conejo “Harvey” de la
película de 1950 “El Invisible Harvey”
donde vemos a un James Stewart
conversar con su amigo imaginario, un conejo gigante llamado Harvey.
Y bien, ¿cómo es que
hacen referencia a un personaje ficticio de 1950 si la película se centra en
1947?, Zemeckis ya aclaró en su día
que esta película nunca pretendió ser una guía exacta de los personajes
animados, sino un homenaje a ellos, y podría pasar por válida esta respuesta,
pero no es así, ya que la obra de teatro basada en la misma película de Stewart se estrenó en Broadway en 1944.
Pues nada amigos, espero
que mi visita guiada os haya resultado agradable. Yo seguiré mientras tanto buscando el cartel
apuntando a Dibullywood y cruzaré el
túnel sin miedo alguno, pues como decía aquel “Ríe y verás como este mundo es un magnífico lugar”