Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
Mostrando entradas con la etiqueta Los 80. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los 80. Mostrar todas las entradas

De vuestros niños de cincuenta años: Homenaje a “Los payasos de la tele”



Ochenters, suerte tuvimos de vivir aquellos años y aquella tele, con Los payasos, Félix Rodríguez de la Fuente, Gloria Fuertes… Ellos nos hicieron como somos, junto a nuestros padres claro, y les debemos, como a ellos, lo que somos. Por eso vamos a dedicar unas emotivas y cariñosas líneas a aquellos locos vestidos de rojo, que tanto nos hicieron reír, en aquellos años en blanco y negro, a los que empezaba a llegar el color. Ay, aquellos sábados por la mañana con Gaby, Fofó, Miliki, y los demás… ¿Cómo están Ustedes?... ¡Bien!

EL ORÍGEN DE LA LEYENDA
Nuestros héroes vienen de una familia de payasos circenses que se remonta al siglo XIX, y comenzaron en la profesión en los felices años treinta de nuestro siglo, nada menos que en el mítico Circo Price, pero, después de la guerra, fueron de los tantos que emigraron a Hispanoamérica en busca de una vida mejor.
 
Su primer destino fue la soleada y caribeña Cuba, donde los tres hermanos Aragón, Gabriel (Gaby), Alfonso (Fofó) y Emilio (Emilín en un principio, aunque pronto se lo cambiaría por Miliki), comenzaron a hacer sus pinitos en televisión, lo que les hizo conocidos también en México (donde se iniciaron en el cine), Venezuela e incluso Estados Unidos. Su siguiente destino sería Puerto Rico, donde estarían desde 1965 hasta 1971, con el programa El Show de las 5, uno de los más vistos y recordados en la historia de la televisión en aquel país. Luego recalaron en Argentina, donde, ya con la incorporación de Fofito, hijo de Fofó, tienen también su propio Show televisivo y ruedan más películas.
Su éxito en Hispanoamérica hace que una TVE con aires de renovación se fije en ellos, y en 1972 les contrate para el programa El gran circo de TVE, que pasaría a sustituir a Los Chipitirifláuticos.
Su carisma, su talento, y esa conexión mágica que, como Félix o Gloria Fuertes,  tenían con el  público infantil, hizo que alcanzaran un éxito arrollador, y, ya conocidos como Los payasos de la tele, se convirtieran en todo un fenómeno televisivo y social en la España de los setenta y primeros ochenta.

LOS PAYASOS UNO A UNO
         GABY: Su papel era del serio del grupo, el que, supuestamente ponía orden en el caos de los demás. No vestía de payaso, como los otros, sino de frac, y siempre iba un poco al margen de ellos. Tocaba el saxofón.
         FOFÓ: Pese a no ser el mayor, era el que hacía las veces de jefe, el que mandaba (por lo menos entre los de la nariz de payaso), el que quedaba siempre por encima en las situaciones cómicas, y el que llevaba la voz cantante, también en las canciones. Su instrumento era la trompeta. Pese a ser a veces brusco y mandón, era el personaje más querido, hasta el punto de que su fallecimiento inesperado en 1976, fue una tragedia para los niños de entonces, y de un impacto social a nivel nacional, similar al que tendría cuatro años más tarde la trágica muerte en accidente de avioneta del gran Félix Rodríguez de la Fuente, en 1980, de la que también nos enteramos un sábado por la mañana. Siempre nos emocionamos al recordar estos momentos, como al ver la estatua dedicada al Fofo en la entrada al Parque de Atracciones de Madrid.
         MILIKI: Su personaje era quizás el de mayor poso interpretativo, y el que más calaba en la chavalería. Era el más noble, el más soñador, siempre risueño, y también atolondrado. Su instrumento era el acordeón. Al fallecer su hermano Fofó, fue el que, digamos, tomo la jefatura del grupo, aunque siempre con un aire mucho más benévolo y tolerante, también el liderazgo en las canciones, dándoles un toque más entrañable, y también pasó a ocupar el primer lugar en el corazón de los niños.
         FOFITO: Al ser el más joven, era también el más alocado, el más procaz y el que decía siempre la mayor tontería. Tocaba la guitarra, y hoy es el único del cuarteto original que todavía vive, aunque el resto estén siempre en nuestros corazones.
         MILIKITO: Hijo de Miliki, se incorporó al grupo tras el fallecimiento de Fofó. Con una sólida formación musical (es pianista), y un talento natural como mimo, tenía escasa experiencia ante las cámaras, y por ello inicialmente se decidió que fuera mudo (al estilo de Harpo Marx), y se comunicara agitando un cencerro en vez de una bocina como aquel. Sin embargo, más adelante, “recuperó milagrosamente la voz”, revelándose como un excelente payaso. Quizás por ello, dejó el circo en 1981 para emprender carrera en solitario, inicialmente como humorista y cantante (recordemos su mítico programa de gags al estilo Paul Hogan, Benny Hill o Saturday Night Live, Ni en vivo ni en directo), para luego convertirse en presentador y productor con la llegada de las televisiones privadas.
         RODY: Hijo pequeño de Fofó, fue el último en incorporarse a la troupe, entre 1982 y 83, cuando Milikito dejó el show, y éste paso a llamarse, en su última etapa, El loco mundo de los payasos. Rody se pintaba la cara de negro y se caracterizaba de afrocubano. En las últimas décadas, ha sido también el que ha seguido un poco el legado circense de la familia con giras por España, algunas junto a su hermano Fofito.
 
         A estos componentes también habría que añadir a Rita Irasema, hija de Miliki, que, junto a su padre, presentó una variante del programa entre 1993 y 95.

EL CIRCO Y SUS CUATRO PARTES
         El programa se grababa inicialmente en una carpa de circo, en Madrid, con un enloquecido público infantil llenando la grada, normalmente colegios enteros llevados allí en autobús. Comenzaba con la famosa canción que todos recordamos y sabemos tararear: Había una vez… Un circo que alegraba siempre el corazón…
Luego se dividía en cuatro partes:
LA PRESENTACIÓN: Los payasos salían de uno en uno preguntando a los niños del público ¿Cómo están ustedes?... ¡Bien! Cuando los cuatro estaban en pista, hacían un breve entremés cómico al estilo de los payasos del circo clásico.

LA ACTUACIÓN: Era un número de circo, alternando malabaristas, equilibristas, domadores, trapecistas, etc.
LA AVENTURA: Era el momento preferido de los seguidores del programa. Se trataba de una escena de unos 10 minutos de duración, ambientada a modo de telecomedia, en la que los payasos vivían una peripecia cada vez en un lugar distinto, y en la que participaban también otros actores. Entre ellos el personaje recurrente del Señor Chinarro, muy querido también por la audiencia infantil, interpretado magistralmente por el actor Fernando Chinarro, que hacía de un tipo normal, que se veía envuelto en las locuras de los payasos, y se desesperaba con sus tonterías. Hay que decir también que las aventuras muchas veces tenían moraleja, y también las utilizaban para hacer pedagogía (aprender las tablas numéricas, por ejemplo).



LA CANCIÓN: Para terminar el espectáculo, los payasos cantaban una de sus populares canciones, siempre con la participación de los niños del público, y con la ayuda de sus instrumentos musicales. 


AQUELLAS INOLVIDABLES CANCIONES
          Vamos a reseñar tan solo algunas de ellas, las que nuestra generación más recuerda, y también comentaremos su intencionalidad, siempre didáctica o festiva, y, por supuesto, contextualizada a la época:
         HOLA DON PEPITO, HOLA DON JOSÉ: Es quizás la canción más popular junto con la que comentaremos después, La gallina turuleca. Habla de dos señores que se encuentran por la calle y se saludan. Ensalza el valor de la amistad y las buenas costumbres. Como en casito todas, contaba con la participación del público infantil haciendo de coro, y respondiendo al Hola Don Pepito… con un Hola Don José… ¿Pasó usted por mi casa?... Por su casa yo pasé…
         LA GALLINA TURULECA: Como ya hemos comentado, otra de las más recordadas. Tiene una intención didáctica, para ayudar a los más pequeños a aprender los números, porque cuenta la historia de una gallina que ha puesto un huevo, ha puesto dos y ha puesto tres…
         EL AUTO NUEVO: Es la canción por la que más se recuerda a Fofó, también la más divertida, y en la que los niños nos lo pasábamos en grande, porque aparte de cantar, había que hacer movimientos con las manos y el cuerpo (llevar el volante, el tunel, los baches, las curvas…). Su intencionalidad era sobre todo lúdica, aunque, como era constante en ellos, los payasos siempre ensalzaban los valores familiares, y también en este caso la prudencia en la conducción. El viajar es un placer, que nos suele suceder. En el auto de papá, nos iremos a pasear… Vamos de paseo, ¡pí, pí, pí!  Vamos con el semáforo… Rojo, amarillo y... ¡Verde!
                                             El auto de Papá con Fofó
         MI BARBA TIENE TRES PELOS: Es otra de las más divertidas porque es un juego en el que, a medida que avanzan las estrofas, hay que sustituir las palabras, barba y pelos, por gestos. Mi barba tiene tres pelos… Tres pelos tienen mi barba…
         COMO ME PICA LA NARIZ: Otro de los clásicos de su repertorio, en el que los niños tenían que estornudar. Cómo me pica la nariz… Ya no lo puedo resistir…
     DALE RAMÓN: La canción del niño futbolista. Dale Ramón, Dale Ramón… Chuta más fuerte para ver si metes gol…
         ASÍ PLANCHABA: Es una canción deliciosa, y también muy recordada, pero también es quizás por la que más ha pasado el tiempo, ya que reproduce los estereotipos asociados a las niñas, y al género femenino en general, en aquellos tiempos(lavar, planchar, cocinar, rezar… Así planchaba así así…), mientras, como hemos visto en la anterior, al niño se le ponía a correr, saltar y jugar al futbol. Era algo consustancial a los tiempos, espontáneo y nada intencionado por parte de nuestros queridos payasos, que nos querían igual a niños y niñas, y tienen muchas canciones dedicadas a ellas, como la siguiente.
         SUSANITA TIENE UN RATÓN: Es otra de las más recordadas, y también la favorita de Miliki. Susanita tiene un ratón… Un ratón chiquitín…  Aunque asociamos las canciones al conjunto de los payasos, es justo también decir que letra y música son casi siempre de Emilio Aragón padre, Miliki.
         SI TOCO LA TROMPETA: Si toco la trompeta, tara, tara tareta… Con esta canción, los payasos buscaban que los más pequeños conocieran los instrumentos musicales de forma divertida. A este respecto, siempre recordaremos a nuestro Miliki tocando una canción con niños puestos en fila a modo de teclado y con una campana cada uno. Él les tocaba el hombros y así iban nota a nota. ¡Qué momentos!
         FELIZ EN TU DÍA: Es otra de las más famosas, y que aún hoy cantamos a nuestros hijos junto al Cumpleaños feliz, en sus onomásticas. Feliz, feliz en tu día… Amiguito que Dios te bendiga… Que reine la paz en tu vida… Y que cumplas muchos más… Nuestros payasos eran entrañables, les adorábamos, y les adoramos, pero también reconocíamos y reconocemos, que eran bastante tradicionales y beatones. Era la España de entonces.

VALORACIÓN Y LEGADO
         Para un niño de entonces, que además tuvo la ocasión de ir de pequeño con el colegio a ver el rodaje de uno de los programas, os podréis imaginar la emoción que supone hacer este artículo homenaje. Fue una fría mañana de invierno de aquella España aún en blanco y negro. Nunca habíamos estado en un rodaje televisivo. Nos sorprendía todo, desde las cámaras grúa hasta las largas esperas, y las repeticiones. Los payasos tardaron una eternidad en salir, y luego hicieron la presentación por lo menos seis veces (debía ser para ver cuál quedaba mejor), hubo varias actuaciones circenses, un bocadillo más pan que chorizo con una Mirinda, y, para nuestra decepción, nada de Aventura. Y ese sábado por la mañana plantados delante del televisor para vernos, y no salimos, y troceados, hasta meses después. Otra decepción.
         Más adelante, allá por 2001 tuve la ocasión de conocer a mi ídolo de los payasos, el gran Miliki, en una rueda de prensa en la presentaba un libro. Llego tarde también, como todos los artistas, y diciendo ¿Cómo están ustedes? En mi turno, antes de la pregunta, le di las gracias “por la infancia que nos habían dado” a nuestra generación, a lo que él respondió emocionado, hasta tal punto que su gesto salió reflejado en los periódicos del día siguiente. Para él, ya anciano, éramos “sus niños de treinta años” a los que dedicó un CD de canciones.
         Años después, también tuve ocasión de dar las gracias a Rody, que vino con su circo a nuestro barrio. Se llenó de madres y padres cuarentones con hijos pequeños. En las canciones, pidió “un padre” y allí estaba yo para cantar Mi barba tiene tres pelos, junto a mi hijo, que se pegó al micrófono. Y Rody, sinceramente emocionado también, manifestó su sorpresa porque él también se la supiera.
         Como toda historia de payasos, esta también tiene que tener un punto triste, y es que el legado de estos iconos del circo y la televisión, no es un legado de unidad, sino de disgregación, porque los herederos han tomado caminos diferentes. Como ya hemos dicho, Emilio Aragón hijo es un reputado productor de televisión, compositor y director de orquesta, y encarna el legado de Miliki. Por otro lado están Los gabitos, que son hijos de Gaby, que también han sacado sus discos y han montado espectáculos. Y por otro lado, como ya también hemos reseñado, Rody, hijo de Fofó, y que encarna su legado.
         Pero nos quedamos con la magia de entonces, con aquellos recuerdos, con aquel se me luenga la traba, feliz año huevo, y… ¿Cómo están ustedes?... ¡Bien!
        
         Por Víctor Sánchez González @VictorSescritor













Verano Azul, serie (Antonio Mercero, 1981-82)


Ochenters, hoy comentamos una de las series emblemáticas de nuestra infancia y adolescencia, Verano Azul, convertida en canon de la España de su época, y una de las más exitosas y repuestas de Televisión Española. Ya os adelantamos, que, como fans declarados de la serie, nos hemos permitido un análisis crítico y en perspectiva, también sobre sus aspectos colaterales, los personajes, y la época, siempre desde el cariño y la nostalgia, ya que la vivimos con ellos y como ellos.
La serie fue un proyecto original del guionista y director Antonio Mercero, un renovador del lenguaje cinematográfico y televisivo, reconocido internacionalmente por su premiadísimo mediometraje La cabina (1972), y que ya había cosechado el éxito en tv con la serie Crónicas de un pueblo (1971-74).

         Al igual que Verano Azul es inseparable de Mercero, también lo es del compositor de su archifamosa sintonía, Carmelo Bernaola, que concibió una melodía alegre y optimista, propia del título y el espíritu de la serie, y que ya forma parte de la banda sonora de nuestra vida. Quién no la recuerda cada vez que monta en bici.



EL ESTRENO TARDÍO
         El proceso de producción de la serie hasta su emisión duró en total tres años, entre escritura del guion, localizaciones, rodaje y montaje. Se rodó entre finales de agosto de 1979 y diciembre de 1980, sobre todo en la localidad malagueña de Nerja (auténtica protagonista también de la serie), aunque también en Vélez-Málaga y en Motril y Almuñécar (Granada). Sin embargo, debido a su complejidad y a la burocracia de TVE, no llegó a la primera cadena de Televisión Española hasta el 11 de octubre de 1981, y sus 19 capítulos se emitieron cada domingo en la sobremesa hasta el 14 de febrero de 1982. 

EL ARGUMENTO Y LOS PERSONAJES
La serie trata sobre el verano de descubrimientos de un grupo de niños y adolescentes, en el que despertarán al mundo y a la vida, acompañados de dos amigos adultos, una pintora en horas bajas y un viejo marinero retirado.
La pandilla de Verano Azul la componen siete chavales de diferentes edades, cinco chicos y dos chicas:
BEA (Pilar Torres): Es la “guapa” del grupo y objeto de interés amoroso de los dos adalides de la panda, Javi y Pancho. Ella mantiene en todo momento la incertidumbre a ese respecto sin decantarse por ninguno, pero, vista la serie tantas veces, da la impresión al final de preferir un poco más a Pancho (que es además el que más hace por conquistarla, Javi espera más que le caiga “por derecho”). Bea es la hermana mayor del benjamín del grupo, Tito.
DESI (Cristina Torres): es la amiga inseparable de Bea y siempre está a su sombra. Pese a ser una joven con atractivo, es retratada como “fea” (al llevar gafas y corrector dental), y además ella asume ese complejo. También lleva mal la separación de sus padres.
JAVI (Juan José Artero): Es el líder de la panda. Orgulloso, seguro de sí mismo, y hecho al mando. Es alto, guapo, rubio, y viste de marca. Aunque no lo reconozca, está enamorado de Bea.
PANCHO (José Luis Fernández): es un amigo temporal de la pandilla, ya que, al contrario que los demás, no es veraneante sino que vive en el pueblo, es huérfano, no estudia, y trabaja como repartidor para su tío. Al principio rivaliza con Javi, tanto por el mando del grupo como por el amor de Bea, pero luego se hacen grandes amigos, pese a que son personalidades y estilos opuestos (Pancho es un chico de la calle, moreno, guapo también, con el pelo largo y un poco “macarra”).
QUIQUE (Gerardo Garrido): es el equivalente de Desi para Bea, el mejor amigo de Javi, y relegado siempre a un segundo plano. “Menos guapo”, algo fondón y con un protagonismo limitado.
PIRAÑA (Miguel Ángel Valero): En realidad se llama Manolito, pero recibe el apodo por su voracidad a la hora de comer. Es uno de los pequeños junto con su inseparable Tito. Pese a ser el “gordito” del grupo, también es el más intelectual, el que lee, y a menudo instruye no solo a Tito, sino también a los mayores.
TITO (Miguel Joven): Es el pequeño del grupo, y también el más ocurrente, espontáneo, y con las frases más divertidas (“Jo, tío, es que tu padre es un plasta”). Como hermano de Bea, es muchas veces el nexo de unión entre chicos y chicas, y también protagonista junto con su amigo Pi, de las situaciones más rocambolescas y jocosas de la serie.


El protagonismo principal de la serie recae también en dos adultos, que se hacen amigos de la pandilla por casualidad:
JULIA (María Garralón): Es una pintora de mediana edad, una mujer instruida, sensible, y de indudable atractivo, que vive envuelta en un halo de misterio. Es el referente sobre todo de las dos chicas de la pandilla, que siempre recurren a ella en busca de consejo.
CHANQUETE (Antonio Ferrandis): Es el personaje más carismático sin duda de la serie, un pescador retirado que vive en un idílico cerro frente al mar, en su viejo barco, La Dorada, habilitado como vivienda junto a su huerta. Si julia es el referente de las chicas, Chanquete lo es de todos, pero en especial de los chicos, a los que aconseja recurriendo a su experiencia y al refranero común, como un filósofo del pueblo y de la vida. Es conocido y querido por todo el vecindario, socarrón y de fácil risotada.


Junto a los protagonistas infantiles y juveniles, que la serie convirtió en iconos para toda una generación de niños y adolescentes, encontramos también a sus familias, madres y padres, encarnados por actores profesionales del cine y la televisión, que reproducen  de alguna forma los estereotipos más instalados en la época, y a los que incluso se los podría encasillar en el espectro sociológico e incluso ideológico del momento (la España de la Transición): el padre tradicional de “ordeno y mando” y bofetada fácil (conservador), encarnado por el padre de Javi, Javier (Manuel Gallardo), el padre dialogante, tolerante y comprensivo, partidario de tomar las cosas con mesura (progresista), el padre de Bea y Tito, Agustín (Manuel Tejada, que aparece además muchas veces leyendo en la playa “El País”).
Luego tendríamos también otros modelos sociales, como el padre entrometido, el de Quique, Enrique (Fernando Hilbeck), el padre siempre ausente, aunque consentidor y dadivoso, Jorge (Carlos Larrañaga), el padre de Desi, y el padre que cree que “se las sabe todas”, Cosme (Manuel Brieva), el padre del Piraña.
Sin embargo, si hay un modelo estereotipado de la época, que se refleja en la serie, es el de las madres, retratadas casi siempre tomando el sol o en labores domésticas, cotilleando entre ellas, o despotricando de sus maridos, de los que asumen ser dependientes en todos los aspectos (en contraposición con el personaje de Julia, una mujer “sin hombre”, autosuficiente, que vive sola, y tiene un pasado misterioso del que nunca habla, salvo a retazos).
Las madres de Bea y Javi, Carmen y Luisa (Elisa Montés -hermana de  Emma Penella y Terele Pávez, y madre de Emma Ozores-, y Helga Liné, ambas actrices de recorrido, curtidas en el Landismo, los Spagetti Western y el Destape), son dos bellezas maduras que aparecen exhibiendo sus hermosos cuerpos, cubiertos tan solo por diminutos bikinis, mientras chismorrean entre ellas de todo y todos (“esa, esa, es que está separada”), ya que dan la impresión de ser amigas de antes y veranear las dos familias juntas.
Por su parte la madre de Quique, Mercedes (Concha Leza), aparece como una mujer manipuladora e intervencionista, que convence a su marido para que se “infiltre” en el grupo de los muchachos, todo un desastre.
Como su hijo, la madre del Piraña, Nati (Ofelia Angélica), es el arquetipo de mujer “gorda” y bonachona, casada con un hombre pequeño y delgado al que dominar, y que atiborra a su hijo de comida ( Pi aparece en casi todas sus escenas deglutiendo bocadillos, hasta en la bici). Y finalmente, la madre de Desi, Pilar (Concha Cuetos), la “mujer doliente”, abandonada por su marido (Larrañaga), un mujeriego empedernido que, sin embargo, piensa que sigue siendo de su posesión (es curioso que Cuetos interpretara un personaje muy similar en el capítulo de Curro Jiménez en el que aparecía, y por cierto, Mercero volvería a recurrir al tándem Cuetos-Larrañaga en los noventa, para su teleserie Farmacia de Guardia).


 LA ESPAÑA DE 1979 EN 1981-82
Ya en su estreno, la serie, pese a ser todo un éxito, llegó a TVE podríamos decir que un poco desfasada. Aunque solo habían pasado un par de años, la España de 1981 casi 82, no tenía nada que ver con la de 1979. En moda y en música, se había pasado ya de la rumba y el pasodoble, al punk, el rock duro y el tecno-pop, de los apretados y exiguos bañadores Turbo, a los bermudas de color fuxia, de la coleta y el vestidito de tirantes, a los cardados, las hombreras y las faldas ra-ra. El mayor deseo de la chavalería ya no era tanto la bicicleta como el Walkman, estábamos en plena Movida y de fuera llegaba la explosión del pop anglosajón de los ochenta.
Sin embargo, hay otros aspectos de la vida infantil y juvenil, que aparecen en la serie, y que si tenían plena vigencia, como los recreativos, el cine de verano, el tabaco ocasional semitolerado, el futbol de chapas, tirar piedras, o “mirarle el culo” a las chicas. Y por supuesto, las bicicletas. Si tanto se ha dicho del protagonismo de Nerja en Verano Azul, ¡qué decir de las bicicletas! ¡Si eran las que teníamos los chavales de la época! (por ejemplo, en mi caso, era la BH azul de Desi).
Además, la serie tuvo el atrevimiento de abordar, aunque que fuera de forma incidental y suavizada, asuntos impensables en la televisión de aquellos tiempos, como la separación y el divorcio, la menstruación femenina, el derecho de protesta, la especulación inmobiliaria, el medio ambiente o los conflictos generacionales. Consiguió así, romper ciertos tabúes, aunque sin cuestionar otros tan “hispánicos” como la religión o la autoridad. También abordaba fenómenos muy en boga a finales de los setenta, como el fenómeno fan y los ídolos musicales, o el movimiento Hippie.


Analizada en perspectiva, la serie reflejaba también la ideología del partido dominante del momento, la extinta UCD (que más tarde heredaría el PSOE), ese conformismo con lo establecido, con cierta tolerancia pero sin cuestionar el orden existente en aras a la “convivencia”, el llamado “Espíritu de la Transición” (hay un discurso de Chanquete en ese sentido, aunque con la excusa de una pelea, “huyamos del enfrentamiento, olvidemos el pasado”). 


LOS EPISODIOS MÁS EMBLEMÁTICOS
         Como suele ocurrir en las series corales, hay capítulos en los que la historia se centra sobre todo en las vivencias de uno de los personajes, otros en un actor invitado, los hay en los que prima la aventura, la trama romántica, una temática seria o más cómica. Aunque no nos faltan ganas, no desgranaremos los 19 capítulos, pero sí tres de los más emblemáticos. El episodio 3 “a lo mejor”, el 16, “No nos moverán”, y el 18, “Algo se muere en el alma”.

EPISODIO 3 “A LO MEJOR”
         La temática de este episodio es el conflicto generacional. Los chavales de la pandilla están hartos de obedecer “porque sí” a sus padres, y debaten la manera de rebelarse con una huelga al estilo obrero. Al final acuerdan no responder ni que “sí” ni que “no” a sus padres, y cuando les digan algo, contestar “a lo mejor”. La estrategia resulta un fracaso, así que deciden cambiar de táctica, y responder de forma elaborada, pero hablando con las sílabas al revés, con lo que nadie les entiende. Al final, después de un montón de situaciones cómicas, padres e hijos, junto con Chanquete y Julia,  acaban ante la policía local.
         Es sin duda el episodio más divertido de la serie, y en él participa como actor invitado el orondo Ricardo Palacios, secundario en infinidad de Spagetti Western, haciendo del agente municipal apodado Barrilete, dicho al revés Telerriba (“Hay que aprender idiomas, Telerriba”).
EPISODIO 16 “NO NOS MOVERÁN”
         Su temática es la especulación inmobiliaria. Una promotora quiere edificar un gigantesco complejo de torres de apartamentos, y para ello es imprescindible que Chanquete les venda su terreno frente al mar, pero se niega a tal monstruosidad, pese a las múltiples ofertas, y las presiones del alcalde, los comerciantes del pueblo y el resto de propietarios. Fracasado el intento “por las buenas”, la inmobiliaria decide utilizar malas artes, primero intentando desacreditar a Chanquete con propaganda, y luego agrediéndole físicamente para amedrentarle (a lo que su amigo Frasco, dueño de la taberna, responde a tiros contra la sede de la inmobiliaria). Finalmente, la promotora envía a las bravas a sus excavadoras para derribar La Dorada, pero Julia y la pandilla se plantan delante, entonando una versión de la famosa canción protesta “No nos moverán” (“¡del barco de Chanquete, no nos moverán!”)
         El capítulo denuncia uno de los males endémicos de nuestro país ya por entonces, y que se prolonga hasta nuestros días: la especulación inmobiliaria, la corrupción, y los pelotazos urbanísticos. Además sirve de excusa para algo tan impensable en aquel momento como era emitir por el canal público, y aunque fuera con la letra modificada, una canción tradicional de reivindicación de los movimientos izquierdistas, popularizada, entre otros por Joan Baez o Quilapayún.

CAPÍTULO 18 “ALGO SE MUERE EN EL ALMA”
         Es el famoso capítulo de la muerte de Chanquete, que fue anunciado a bombo y platillo por la prensa nacional incluso antes de su emisión, algo nada habitual, en lo que hoy se conoce como un “spoiler” en toda regla. Se trata de un episodio único, y al margen del tono y el estilo de la serie, en el que toda España lloró al son de la famosa sevillana “Cuando un amigo se va” (“El barco se hace pequeño, cuando se aleja en el mar…”).
Como fan de Verano Azul, y en general de las series televisivas, considero que el episodio de la muerte de Chanquete, es un final en exceso dramático y trágico, que además ponía fin definitivo a la historia en impedía de facto una posible continuación de la serie. Hubiera sido igualmente plausible, y no exento de tensión dramática, un final menos funesto, simplemente con la tristeza del fin de las vacaciones y las despedidas (el propio capítulo 19 “El fin del verano”). Los fans hubiéramos llorado igual, pero sin morir nadie, y se hubiera dejado abierta una posible segunda temporada con los mismos protagonistas.
Fue tanta la repercusión de este capítulo, que España entera llegó incluso a creer que el propio Antonio Ferrandis, Chanquete, había fallecido de verdad. A este respecto, contaré una anécdota personal: A mediados de los ochenta iba con mi abuela por Gandía cuando nos topamos con Antonio Ferrandis en una parada de autobús. Yo me quedé pasmado, pero mi abuela sí que hablo con él, y fue muy amable. Me cercioraba por fin de que los rumores no eran ciertos (el actor falleció en 2000).

VALORACIÓN Y LEGADO
La serie fue un éxito rotundo desde su estreno, y congregaba a grandes y pequeños frente al televisor cada fin de semana (bien es cierto que era la época en que todos veíamos lo mismo, al haber solo los dos canales de la tele pública). Por ello, en la iconografía de nuestra generación, está a la altura de otras series españolas míticas como Curro Jiménez, Turno de Oficio, Anillos de oro o Brigada Central.
Lanzó a la fama a sus protagonistas. En especial al veterano Antonio Ferrandis, un curtido actor secundario, fajado en el cine del Landismo, en papeles casi siempre de tipo serio, por su calva, su bigote, y su imponente vozarrón; muy lejos del entrañable Chanquete, un “abuelo” bonachón de barba y pipa (sin duda Verano Azul fue el papel de su vida, como Curro Jiménez para Sancho Gracia o Juncal para Paco Rabal).
Por su parte, los niños de la serie sufrieron, en muchos casos, el síndrome de la estrella infantil. De hecho, solo Juanjo Artero se dedica hoy en día profesionalmente a la actuación, y con una tortuosa carrera llena de altibajos, en la que solo ha conseguido cierto reconocimiento ya cincuentón, con el gesto más pausado, y la voz educada y profunda, en papeles sobre todo de policía, o capitán de “El Barco”.
Por su parte, Juan José Valero, el Piraña, tuvo un breve paso por el legendario programa infantil y juvenil “La Bola de Cristal”, en el que interpretaba al detective “Mantequilla”, y hoy es profesor universitario en Madrid (como curiosidad, tanto él con Tito, como Pancho con Javi, tuvieron, tras la serie, una breve carrera musical como dúo).
En cuanto a las dos chicas de la panda, Bea y Desi, Pilar y Cristina Torres, son enfermeras. Pancho, (José Luis Fernandez), tras pasar por el infierno de las drogas, vive en el anonimato. Gerardo Garrido (Quique), es fotógrafo, y el pequeño Tito (Miguel Joven), trabaja como guía turístico para el Ayuntamiento de Nerja, su ciudad natal. 
La serie se emitió también en Francia, en Iberoamérica, Portugal, Angola, Argelia, y en algunos países del Este, como Yugoslavia, Checoslovaquia, Polonia, o Bulgaria, causando gran impacto por su temática adolescente y por mostrar aspectos desconocidos entonces en aquellos países como el movimiento Hippie.
Hoy en día, Verano Azul, es, sin duda, con Curro Jiménez, la serie más emblemática de TVE, que la repone regularmente, y forma parte de su oferta gratuita a la carta. Además, en la ciudad de Nerja hay calles y parques dedicados la serie y sus personajes, y una reproducción de La Dorada.
Y los fans solo tenemos una cosa que decir: “A lo mejor”.

Por Víctor Sánchez González

















80 REBOBINADOS (2018, Óscar. C. Segura)



Óscar C. Segura debuta en esto de la literatura con un  librazo - tanto de contenido como de continente (más de 500 páginas lo atestiguan) -  en el que hace un recorrido por nuestra maravillosa década de los 80. Una disección minuciosa y repleta de curiosidades y anécdotas de 80 películas emblemáticas de la década con un estilo ágil, ameno y socarrón que harán las delicias de aquellas personas que, como servidor, amen profundamente estos años. 

No sólo disfrutaréis con los comentarios de clásicos como CAZAFANTASMAS, CONAN EL BÁRBARO, BITELCHÚS, VIERNES 13 O WILLOW, sino que en el apartado Videoclub de los 80 rebobinados volveréis a rebobinar otras películas menos conocidas, pero , en algunos casos, muy disfrutables como EL DRAGÓN DEL LAGO DE FUEGO, LA PRESA, F/X: EFECTOS MORTALES, EL FINAL DE LA CUENTA ATRÁS y un largo etcétera.

Las ilustraciones son obra de Obélix Hell Art y la portada y contraportada nos evocan la tapa de un VHS.

Si os interesa el libro lo podéis comprar a través del siguiente enlace


Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA





LIVE AID: El Festival que salvó millones de vidas


A pesar de que durante nuestra Historia hemos demostrado con creces ser nuestro propio y peor enemigo, ha habido ocasiones en que la actividad del ser humano ha logrado reflejar justo el extremo opuesto, tendiendo puentes y lamiendo las heridas de un prójimo que, aunque normalmente desconocido y a miles de kilómetros de distancia, posee una vida no menos valiosa que la de cualquier otra persona a nuestro alrededor.

Resulta curioso el hecho de que el ser humano en lugar de mantener una férrea disciplina de mutua protección y hermandad, prefiere operar sin embargo a base de fugaces destellos de humanidad, tendiendo a sacar lo mejor de sí mismo cuando las situaciones se tornan especialmente graves, como ocurre con los desastres naturales y las hambrunas. Y es que parece que de un modo u otro hacemos por "lavar nuestra imagen" en relación a las guerras, la contaminación y todo el daño que en general infligimos a nuestros semejantes y demás seres vivos en nuestra codicia y falta de sentido común y de respeto por la vida y la Naturaleza.

Pero lo cortés no quita lo valiente mas no todo está perdido porque como digo a veces, sólo a veces, somos capaces de algo más allá de lo extraordinario y gran prueba de ello fue lo que aconteció un 13 de Julio de 1985 a una y otra orilla del océano Atlántico gracias al mayor evento músico-solidario hasta la fecha y que la propia Joan Báez califico como “la respuesta de los 80 a Woodstock”.

Hay que decir que un artículo completo sobre el Live Aid - el cual tuvo una duración de unas 16 horas - podría dejar exhausto a cualquiera, no sólo a quien lo escriba – que no voy a ser yo - sino también a quienes lo leyeran. Por ello vamos a hacer un “muy resumido resumen” valga la redundancia, de este colosal evento empezando por arrojar unas cuantas cifras que considero importantes para comprender la magnitud del Live Aid:
  • Gracias a los 69 artistas que en él participaron, se recaudaron unos - presumibles - 140 millones de dólares de la época, habiéndose aspirado en un primer momento a una cifra sustancialmente inferior (1,9 millones de dólares).
  • Se estima que el evento fue seguido por entre 1500 y 1900 millones de personas en todo el mundo, siendo retransmitido vía satélite en 72 paises.
  • Y por último, el dato que considero más importante es la estimación de que entre 1 y 2 millones de vidas - de principalmente somalíes y etíopes - fueron salvadas gracias a todo esto.

Poco antes de este macro festival, el mundo de la música había dado muestras de su compromiso para ayudar a paliar la situación del África oriental, concretamente a través del single “Do They Know It’s Christmas?” de 1984, algo posible gracias a una mágnífica unión de caras conocidas del mundo de la música de aquel momento bajo el nombre de Band Aid y el archiconocido tema “We Are The World” - escrito por Michael Jackson junto con Lionel Ritchie y con Quincy Jones en la producción – que también sería una realidad gracias a otra gran alineación de artistas usando el nombre de USA For Africa. Ambas coaliciones merecerían sin duda su propio artículo.


Volviendo al Live Aid, es necesario apuntar que, aunque en un 99% todo lo referente a ello fue evidentemente positivo, hubo un 1% restante que no lo fue dado que, además de muchas luces, también trajo consigo ciertas sombras en la forma de llamamientos a la participación desoídos por ciertos artistas - alegando desde escepticismo a que el dinero llegara realmente a los necesitados hasta necesidad de descansar de las giras propias - , conductas ciertamente reprobables por parte de otros que sí acudieron (como el uso de drogas en el backstage o la declaración - totalmente fuera de lugar - de Bob Dylan de destinar parte de los fondos al pago de las hipotecas de granjeros estadounidenses) y además el hecho de que este evento fue un gran punto de inflexión para muchas de las bandas que en él actuaron ya que mientras unas quedaron todavía más consagradas, otras no ofrecieron su mejor exhibición, viendo algunas de ellas cómo su carrera entraría en barrena tras aquel Live Aid.


Es hora de mencionar a los 2 grandes responsables del festival que no fueron sino Bob Geldof, cantante de una banda de fugaz estrellato como fue The Boomtown Rats y  Midge Ure, líder de Ultravox. Ambas figuras fueron igualmente las precursoras de esa iniciativa previa que fue la Band Aid anteriormente mencionada y además volverían a la carga en 2005 organizando el Live 8 con fines similares.

Curiosamente, una de las bandas damnificadas por el Live Aid fue Ultravox ya que, como según ha declarado el propio Midge Ure décadas más tarde, cuando todo acabó y tocó regresar al estudio, los puntos de vista y la conexión entre los miembros del grupo habían cambiado sustancialmente, teniendo esto como resultado un nuevo – y de hecho último - disco bastante flojo que determinaría la liquidación de la banda.

Tanto The Boomtown Rats – con un Geldof recibido por el público como el héroe solidario que era - como Ultravox actuaron en la primera tanda de conciertos en el Wembley Stadium que - junto con el JFK de Philadelphia - fue uno de los dos estadios a ambos lados del Atlántico que albergarían el evento, sin contar las diferentes conexiones con otras países los cuales ofrecerían su granito de arena apoyando a través de las actuaciones de algunas de sus bandas patrias.

Como decía, esto va a ser algo muy simplificado por ello, hablemos sólo de algunas de las actuaciones de todo ese conglomerado de bandas y artistas que tuvieron a bien regalar algo de su tiempo en pos de una buena causa:

(WEMBLEY) QUEEN

Los amigos de la página de Más Que Cine de los 80 no perdonarían el no empezar hablando de Queen quienes no fueron ni mucho menos los primeros en actuar - en Wembley - sino que salieron al escenario ya en la - épica - séptima tanda de conciertos - tras U2 y Dire Straits – para llevarse el gato al agua con una actuación a todas luces inolvidable y que cuenta de hecho con artículos sólo para ella.

Queen estiró bien los 15-18 minutos que cada grupo tenía hasta el punto de tomarse alguno más como licencia. Empezaron con Mercury al piano para tocar “Bohemian Rhapsody”, levantándose poco después de una muy corta versión de ese primer tema para regocijo de un público que iba a disfrutar acto seguido con una más animada “Radio Ga Ga”. Tras la canción que mucho tiempo después “cierta Lady” cogería prestada para su nombre artístico, llegaría el momento que todo melómano conoce de cuando Freddie Mercury dirigió con cánticos al público el cual procuraba en vano hacer lo imposible: seguir e imitar las entonaciones de la mejor voz del Rock de todos los tiempos. Esto acrecentó aún más la leyenda de Queen colocándola - más si cabe - en el firmamento del Rock, porque si hubo una banda que brilló con intensidad en aquel evento fueron ellos.
Tras aquel ejercicio vocal de plena sintonización con el público siguieron los temas “Hammer To Fall”, “Crazy Little Thing Called Love” (con Freddie armado con una guitarra) y los himnos “We Will Rock You” (en versión mini) y la más que idónea “We Are The Champions”. Posteriormente, ya en la tanda final, Brian May y Freddie regresarían al escenario para deleite del público presente e interpretar “Is This The World We Created...?”, tema muy adecuado para la ocasión.
 
(JFK) BLACK SABBATH

Al otro lado del charco, para comenzar la segunda tanda en el JFK Stadium, tocaron los Black Sabbath. El Live Aid trajo consigo muchas cosas, entre ellas reunificaciones históricas de algunas bandas y esto fue lo que pasó – al igual que con The Who y Led Zeppelin – con Black Sabbath, pues el plantel original acudió a la cita para aportar un poco de Heavy Metal a la causa solidaria.


La actuación de Black Sabbath se ajustó bastante bien al poco tiempo del que cada banda o artista tenía y tocaron 3 temas: “Children of the Grave”, “Iron Man” y “Paranoid”. A pesar de que la voz de Ozzy Osbourne no estaba al 100%, los Black Sabbath dieron un espectáculo decente destacando además las pintas de su cantante.
 
(WEMBLEY) U2

De vuelta en Wembley y de nuevo en la fenomenal séptima tanda que precisamente éste grupo iniciaría, debemos mencionar a los U2, quienes fueron otro de esos grupos que dio el campanazo en el evento, protagonizando además  algunas de las anécdotas más curiosas. Para empezar está la tirada de trastos de Freddie Mercury a Bono con arrinconamiento en el backstage incluido, interrogando al estupefacto irlandés acerca de cómo se pronunciaba su nombre.
Luego está el hecho de que tras haber empezado con “Sunday Bloody Sunday” y ya durante la interpretación de “Bad”, “el bueno de Bono” al ver a una chica – de 15 años y que a saber qué hacía entre toda esa marabunta agolpada – dentro del público de las primeras filas pasando un mal rato, acudió a su rescate cual caballero andante (¿qué mejor escenario para quedar bien que teniendo al mundo entero como público?). Un gesto que en mi opinión puede verse tan loable como oportunista pero que desde luego – junto con el posterior abrazo y besos tanto a la chica como a otras que por ahí andaban - adornó a la perfección una notable actuación por parte de los de Dublín, que además durante su eterno “Bad” hicieron guiños a otros artistas al cantar Bono – en comunión con el público - algunas líneas de “Satellite Of Love” (Lou Reed), “Ruby Tuesday” y “Sympathy For The Devil” (Rolling Stones) y “Walk On The Wild Side” (de nuevo Lou Reed).
Aunque la carrera de U2 ya había más que despegado desde antes del Live Aid y, aun quedándose sin interpretar una – supuesta - tercera canción debido al incidente antes mencionado, se marcharon de allí con su popularidad elevada a la enésima potencia.


(JFK) JUDAS PRIEST

Rob Halford y los suyos quisieron dar un buen espectáculo y decidieron empezar fuerte con su “Living After Midgnight”. Aunque fue una de las varias bandas que sufrirían por fallos técnicos de sonido, ello no impediría que Halford, con sus característicos cueros y sus buenas gafas de sol, caminase cómodo de un lado a otro del escenario mientras su gran voz, en conjunción con el resto de la música de la banda, hacía el resto para configurar una de las actuaciones más memorables del Live Aid, dejando bien claro - y sin necesidad de recurrir a artificios de ningún tipo - quienes mandaron en el JFK Stadium.

 
(WEMBLEY) DAVID BOWIE

El Duque Blanco fue otro de esos grandes que no quiso perderse tamaña cita y aunque tuvo la “mala suerte” de salir tras los grandes ganadores de Wembley (Queen, evidentemente) y justo antes de – unos reunificados - The Who, con su popularidad y saber hacer Bowie se metió al público en el bolsillo con los temas “TVC 15”, “Rebel Rebel”, “Modern Love” y ese “Heroes” tan fantásticamente elegido para la ocasión.


Estas son sólo algunas de las actuaciones de este irrepetible macrofestival cuyo cartel se vería enormemente ensanchado gracias no sólo a estos artistas sino también a tantos otros con mayor o menor relación con los estilos guitarreros pero que en ese 13 de Julio de 1985 vendrían querer contribuir a hacer del mundo un sitio mejor.



Entre todos esos nombres nos encontraríamos también a Phil Collins (¡quien actuó en los 2 estadios gracias a un vuelo en Concorde!), Elvis Costello, Dire Straits, Elton John, Paul McCartney, Status Quo, Sting, Wham!, The Who, Bryan Adams, The Beach Boys, Eric Clapton, Duran Duran, The Style Council, Mick Jagger, Kenny Loggins, Madonna, Boy George, Led Zeppelin, Robert Plant, Tina Turner, Lionel Richie, Santana, Simple Minds, Rod Stewart, Tears For Fears, Stevie Wonder, INXS, Neil Young y muchos, muchos más.

El festival terminó con geniales broches ya que mientras en Wembley ello tuvo lugar con la reunión en el escenario de muchas de las estrellas de la noche para tocar/cantar el "Do They Know It's Christmas?"...


... en Philadelphia ocurrió algo muy parecido pero optándose por el también mítico "We Are The World".


En 2010, la BBC - basándose en el supuesto testimonio de dos mandos del Frente de Liberación Popular de Tigrayan (conocido como Woyane) - se sacó de la manga un artículo en el cual afirmaba que la mayor parte del dinero se destinó en realidad a armas. Poco después, esta cadena se vió obligada a retractarse con las consiguientes disculpas tanto al Gobierno de Etiopía como a los propios organizadores del evento. Bob Geldof, aunque en un principio - y como era de esperar - se cabreó bastante por el reportaje de la BBC, aceptó finalmente esas disculpas si bien puntualizó que lo que había hecho la cadena de televisión fue temerario ya que podría perjudicar seriamente la fe pública en las campañas solidarias.

Tras el Live Aid de 1985 cada 13 de Julio celebramos el Día Mundial del Rock, y en mi opinión no podría haber mejor motivo. Muchísimas gracias por tu lectura.