Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Eliminators ( 1986/Peter Manoogian) Eliminators

 

¡Menuda joya del videoclub que aterriza hoy en el blog! 

Joya de las buenas, con acción, un cyborg, un ninja, un pirata de río y la bella líder del grupo, la más inteligente por supuesto y como no, un villano ido de olla totalmente. Sí ochenters, hoy os traigo : Eliminators

LA TRAMA:
Un Mad doctor ,Abbot Reeves (Roy Dotrice/Amadeus) junto al profesor Takada (Tad Horino/Red Sonja) perfeccionan los viajes en el tiempo, con la ayuda de un cyborg, a quien han creado a partir del cuerpo accidentado de un piloto ( Patrick Reynolds). Pero el cyborg/Mandroid ante la amenaza de ser eliminado huye en busca de su única salvación , Nora Hunter (Denise Crosby/Pet Sematary). Juntos , uniendo sus fuerzas a un caradura como Harry Fontana (Andrew Prine/V ) y a un ninja, Koji ( Conan Lee/ Gymkata) hijo del profesor Takada, lucharán por abortar los planes de Abbot, por ser el nuevo Julio César en la Antigua Roma.



Peter Manoogian fue contratado como director .Ya era conocido por entre otras joyas :Arena, el ring de las galaxias de 1989 o previa a Eliminators, The DungeonMaster, donde ya avanzaba ciertos aspectos en cuanto a los FX de lo que iba a ser la película de la que hablaremos hoy y la cual dirigió en medio de un ambiente bastante distendido en la Sierra de Madrid y alrededores , presentados como México en la película.

Para el papel del Mandroide , esa versión 2.0 de Terminator se eligió a Patrick Reynolds, a quien los fans del culturismo, pudimos ver por primera vez en el documental Pumping Iron y que no debió quedar muy contento con su trabajo en esta película, puesto que fue su último papel para la gran pantalla o mercado de vídeo. Junto a él tenemos al inolvidable lagarto, entre otros muchos papeles Andrew Prine, que encarna a la perfección el papel de caradura y vividor, Conan Lee, como el ninja vengador y Denise Crosby como Nora Hunter la cabeza pensante y líder del equipo. Aunque no debemos olvidarnos del pequeño LOOP, el mini robot superinteligente que es la parte más simpática del grupo y que viene a ser una especie de R2D2 al uso.



Desde el inicio hasta prácticamente la hora y cuarto, la película es una película típica de aventuras de serie B, con Mandroid huyendo a láser y bombazo limpio de la base en la que está retenido ,  en su unidad móvil parecida a un carro de combate y que parece que vaya a volcar en cada giro. Tras eso va en busca de Hunter, quien como no le ayudará en su afán de vengarse de Reeves y harán equipo con Fontana quien les llevará a la jungla mexicana, a través de huidas por lancha motora, evadiendo piratas y es en la jungla donde la cosa se desmadra cuando aparece una tribu de neandertales (más tarde supondrán que fue Reeves quien los trajo) y luego ya conocerán a un sobreactuado Conan Lee, a quien debieron decirle que hiciese el Ninja y eso fue lo que hizo todo el metraje que se le ve, con unas poses muy de Ninja de la Cannon ( eso sí le dejan su momento de lucir dotes marciales , que hay que demostrar que uno es Ninja), eso sí casi al final , porque el equipo de Eliminators no se completa hasta la hora y media para una hora y cuarenta y cinco minutos escasos de película. 

El final es delirante , con Abbot enfrentándose a Mandroid, con una versión 2.0 con escudo romano lanza rayos y con la cara totalmente re-operada ( en el inicio se le ve con el rostro desfigurado), los dos lanzándose rayos , el del doctor de rojo más intenso para resaltar su potencia y que acaba con la muerte por electrocución de Mandroid y con el resto del equipo llegando tarde a la partida de Abbot al Imperio Romano...pero como todo en la vida, cuando algo falla...lo arreglamos a golpesy eso es lo que hace Fontana, golpeando el teclado del control , enviando a Abbot al Pleistoceno en lugar de la época de los romanos.


APUNTES:

La película hay que verla como lo que es, una serie B de aventuras, que bebe de un momento en el que cada productora buscaba tener su Terminator o similar. Si consigues verlo de esta manera, la película se pasa volando y entretiene y con unos efectos especiales currados para la época, aunque cante y mucho, el sonido de las flechas, que parece grabado de un Cartoon de Hanna-Barberá, que por cierto aportó a la producción un clip de los Jetstones y algo de ayuda en la elaboración del Mandroid y del encantador LOOP, que no habla, pero que sus FX de vuelo, o la pantalla LCD son un puntazo para este tipo de producción.

También hay que reseñar los FX del rayo tráctil del profesor Abbot y que podremos ver al año siguiente en Perseguido o la manera en la que crea con el escudo la campana con forma de jaula .

Como nota final, deciros que sólo recaudó 4.601.000 dólares en taquilla, pero que el mercado del videoclub la ha convertido en lo que es y se merece, ser una joya de culto .

NOTA OCHENTER: 7/10 






Verano Azul, serie (Antonio Mercero, 1981-82)


Ochenters, hoy comentamos una de las series emblemáticas de nuestra infancia y adolescencia, Verano Azul, convertida en canon de la España de su época, y una de las más exitosas y repuestas de Televisión Española. Ya os adelantamos, que, como fans declarados de la serie, nos hemos permitido un análisis crítico y en perspectiva, también sobre sus aspectos colaterales, los personajes, y la época, siempre desde el cariño y la nostalgia, ya que la vivimos con ellos y como ellos.
La serie fue un proyecto original del guionista y director Antonio Mercero, un renovador del lenguaje cinematográfico y televisivo, reconocido internacionalmente por su premiadísimo mediometraje La cabina (1972), y que ya había cosechado el éxito en tv con la serie Crónicas de un pueblo (1971-74).

         Al igual que Verano Azul es inseparable de Mercero, también lo es del compositor de su archifamosa sintonía, Carmelo Bernaola, que concibió una melodía alegre y optimista, propia del título y el espíritu de la serie, y que ya forma parte de la banda sonora de nuestra vida. Quién no la recuerda cada vez que monta en bici.



EL ESTRENO TARDÍO
         El proceso de producción de la serie hasta su emisión duró en total tres años, entre escritura del guion, localizaciones, rodaje y montaje. Se rodó entre finales de agosto de 1979 y diciembre de 1980, sobre todo en la localidad malagueña de Nerja (auténtica protagonista también de la serie), aunque también en Vélez-Málaga y en Motril y Almuñécar (Granada). Sin embargo, debido a su complejidad y a la burocracia de TVE, no llegó a la primera cadena de Televisión Española hasta el 11 de octubre de 1981, y sus 19 capítulos se emitieron cada domingo en la sobremesa hasta el 14 de febrero de 1982. 

EL ARGUMENTO Y LOS PERSONAJES
La serie trata sobre el verano de descubrimientos de un grupo de niños y adolescentes, en el que despertarán al mundo y a la vida, acompañados de dos amigos adultos, una pintora en horas bajas y un viejo marinero retirado.
La pandilla de Verano Azul la componen siete chavales de diferentes edades, cinco chicos y dos chicas:
BEA (Pilar Torres): Es la “guapa” del grupo y objeto de interés amoroso de los dos adalides de la panda, Javi y Pancho. Ella mantiene en todo momento la incertidumbre a ese respecto sin decantarse por ninguno, pero, vista la serie tantas veces, da la impresión al final de preferir un poco más a Pancho (que es además el que más hace por conquistarla, Javi espera más que le caiga “por derecho”). Bea es la hermana mayor del benjamín del grupo, Tito.
DESI (Cristina Torres): es la amiga inseparable de Bea y siempre está a su sombra. Pese a ser una joven con atractivo, es retratada como “fea” (al llevar gafas y corrector dental), y además ella asume ese complejo. También lleva mal la separación de sus padres.
JAVI (Juan José Artero): Es el líder de la panda. Orgulloso, seguro de sí mismo, y hecho al mando. Es alto, guapo, rubio, y viste de marca. Aunque no lo reconozca, está enamorado de Bea.
PANCHO (José Luis Fernández): es un amigo temporal de la pandilla, ya que, al contrario que los demás, no es veraneante sino que vive en el pueblo, es huérfano, no estudia, y trabaja como repartidor para su tío. Al principio rivaliza con Javi, tanto por el mando del grupo como por el amor de Bea, pero luego se hacen grandes amigos, pese a que son personalidades y estilos opuestos (Pancho es un chico de la calle, moreno, guapo también, con el pelo largo y un poco “macarra”).
QUIQUE (Gerardo Garrido): es el equivalente de Desi para Bea, el mejor amigo de Javi, y relegado siempre a un segundo plano. “Menos guapo”, algo fondón y con un protagonismo limitado.
PIRAÑA (Miguel Ángel Valero): En realidad se llama Manolito, pero recibe el apodo por su voracidad a la hora de comer. Es uno de los pequeños junto con su inseparable Tito. Pese a ser el “gordito” del grupo, también es el más intelectual, el que lee, y a menudo instruye no solo a Tito, sino también a los mayores.
TITO (Miguel Joven): Es el pequeño del grupo, y también el más ocurrente, espontáneo, y con las frases más divertidas (“Jo, tío, es que tu padre es un plasta”). Como hermano de Bea, es muchas veces el nexo de unión entre chicos y chicas, y también protagonista junto con su amigo Pi, de las situaciones más rocambolescas y jocosas de la serie.


El protagonismo principal de la serie recae también en dos adultos, que se hacen amigos de la pandilla por casualidad:
JULIA (María Garralón): Es una pintora de mediana edad, una mujer instruida, sensible, y de indudable atractivo, que vive envuelta en un halo de misterio. Es el referente sobre todo de las dos chicas de la pandilla, que siempre recurren a ella en busca de consejo.
CHANQUETE (Antonio Ferrandis): Es el personaje más carismático sin duda de la serie, un pescador retirado que vive en un idílico cerro frente al mar, en su viejo barco, La Dorada, habilitado como vivienda junto a su huerta. Si julia es el referente de las chicas, Chanquete lo es de todos, pero en especial de los chicos, a los que aconseja recurriendo a su experiencia y al refranero común, como un filósofo del pueblo y de la vida. Es conocido y querido por todo el vecindario, socarrón y de fácil risotada.


Junto a los protagonistas infantiles y juveniles, que la serie convirtió en iconos para toda una generación de niños y adolescentes, encontramos también a sus familias, madres y padres, encarnados por actores profesionales del cine y la televisión, que reproducen  de alguna forma los estereotipos más instalados en la época, y a los que incluso se los podría encasillar en el espectro sociológico e incluso ideológico del momento (la España de la Transición): el padre tradicional de “ordeno y mando” y bofetada fácil (conservador), encarnado por el padre de Javi, Javier (Manuel Gallardo), el padre dialogante, tolerante y comprensivo, partidario de tomar las cosas con mesura (progresista), el padre de Bea y Tito, Agustín (Manuel Tejada, que aparece además muchas veces leyendo en la playa “El País”).
Luego tendríamos también otros modelos sociales, como el padre entrometido, el de Quique, Enrique (Fernando Hilbeck), el padre siempre ausente, aunque consentidor y dadivoso, Jorge (Carlos Larrañaga), el padre de Desi, y el padre que cree que “se las sabe todas”, Cosme (Manuel Brieva), el padre del Piraña.
Sin embargo, si hay un modelo estereotipado de la época, que se refleja en la serie, es el de las madres, retratadas casi siempre tomando el sol o en labores domésticas, cotilleando entre ellas, o despotricando de sus maridos, de los que asumen ser dependientes en todos los aspectos (en contraposición con el personaje de Julia, una mujer “sin hombre”, autosuficiente, que vive sola, y tiene un pasado misterioso del que nunca habla, salvo a retazos).
Las madres de Bea y Javi, Carmen y Luisa (Elisa Montés -hermana de  Emma Penella y Terele Pávez, y madre de Emma Ozores-, y Helga Liné, ambas actrices de recorrido, curtidas en el Landismo, los Spagetti Western y el Destape), son dos bellezas maduras que aparecen exhibiendo sus hermosos cuerpos, cubiertos tan solo por diminutos bikinis, mientras chismorrean entre ellas de todo y todos (“esa, esa, es que está separada”), ya que dan la impresión de ser amigas de antes y veranear las dos familias juntas.
Por su parte la madre de Quique, Mercedes (Concha Leza), aparece como una mujer manipuladora e intervencionista, que convence a su marido para que se “infiltre” en el grupo de los muchachos, todo un desastre.
Como su hijo, la madre del Piraña, Nati (Ofelia Angélica), es el arquetipo de mujer “gorda” y bonachona, casada con un hombre pequeño y delgado al que dominar, y que atiborra a su hijo de comida ( Pi aparece en casi todas sus escenas deglutiendo bocadillos, hasta en la bici). Y finalmente, la madre de Desi, Pilar (Concha Cuetos), la “mujer doliente”, abandonada por su marido (Larrañaga), un mujeriego empedernido que, sin embargo, piensa que sigue siendo de su posesión (es curioso que Cuetos interpretara un personaje muy similar en el capítulo de Curro Jiménez en el que aparecía, y por cierto, Mercero volvería a recurrir al tándem Cuetos-Larrañaga en los noventa, para su teleserie Farmacia de Guardia).


 LA ESPAÑA DE 1979 EN 1981-82
Ya en su estreno, la serie, pese a ser todo un éxito, llegó a TVE podríamos decir que un poco desfasada. Aunque solo habían pasado un par de años, la España de 1981 casi 82, no tenía nada que ver con la de 1979. En moda y en música, se había pasado ya de la rumba y el pasodoble, al punk, el rock duro y el tecno-pop, de los apretados y exiguos bañadores Turbo, a los bermudas de color fuxia, de la coleta y el vestidito de tirantes, a los cardados, las hombreras y las faldas ra-ra. El mayor deseo de la chavalería ya no era tanto la bicicleta como el Walkman, estábamos en plena Movida y de fuera llegaba la explosión del pop anglosajón de los ochenta.
Sin embargo, hay otros aspectos de la vida infantil y juvenil, que aparecen en la serie, y que si tenían plena vigencia, como los recreativos, el cine de verano, el tabaco ocasional semitolerado, el futbol de chapas, tirar piedras, o “mirarle el culo” a las chicas. Y por supuesto, las bicicletas. Si tanto se ha dicho del protagonismo de Nerja en Verano Azul, ¡qué decir de las bicicletas! ¡Si eran las que teníamos los chavales de la época! (por ejemplo, en mi caso, era la BH azul de Desi).
Además, la serie tuvo el atrevimiento de abordar, aunque que fuera de forma incidental y suavizada, asuntos impensables en la televisión de aquellos tiempos, como la separación y el divorcio, la menstruación femenina, el derecho de protesta, la especulación inmobiliaria, el medio ambiente o los conflictos generacionales. Consiguió así, romper ciertos tabúes, aunque sin cuestionar otros tan “hispánicos” como la religión o la autoridad. También abordaba fenómenos muy en boga a finales de los setenta, como el fenómeno fan y los ídolos musicales, o el movimiento Hippie.


Analizada en perspectiva, la serie reflejaba también la ideología del partido dominante del momento, la extinta UCD (que más tarde heredaría el PSOE), ese conformismo con lo establecido, con cierta tolerancia pero sin cuestionar el orden existente en aras a la “convivencia”, el llamado “Espíritu de la Transición” (hay un discurso de Chanquete en ese sentido, aunque con la excusa de una pelea, “huyamos del enfrentamiento, olvidemos el pasado”). 


LOS EPISODIOS MÁS EMBLEMÁTICOS
         Como suele ocurrir en las series corales, hay capítulos en los que la historia se centra sobre todo en las vivencias de uno de los personajes, otros en un actor invitado, los hay en los que prima la aventura, la trama romántica, una temática seria o más cómica. Aunque no nos faltan ganas, no desgranaremos los 19 capítulos, pero sí tres de los más emblemáticos. El episodio 3 “a lo mejor”, el 16, “No nos moverán”, y el 18, “Algo se muere en el alma”.

EPISODIO 3 “A LO MEJOR”
         La temática de este episodio es el conflicto generacional. Los chavales de la pandilla están hartos de obedecer “porque sí” a sus padres, y debaten la manera de rebelarse con una huelga al estilo obrero. Al final acuerdan no responder ni que “sí” ni que “no” a sus padres, y cuando les digan algo, contestar “a lo mejor”. La estrategia resulta un fracaso, así que deciden cambiar de táctica, y responder de forma elaborada, pero hablando con las sílabas al revés, con lo que nadie les entiende. Al final, después de un montón de situaciones cómicas, padres e hijos, junto con Chanquete y Julia,  acaban ante la policía local.
         Es sin duda el episodio más divertido de la serie, y en él participa como actor invitado el orondo Ricardo Palacios, secundario en infinidad de Spagetti Western, haciendo del agente municipal apodado Barrilete, dicho al revés Telerriba (“Hay que aprender idiomas, Telerriba”).
EPISODIO 16 “NO NOS MOVERÁN”
         Su temática es la especulación inmobiliaria. Una promotora quiere edificar un gigantesco complejo de torres de apartamentos, y para ello es imprescindible que Chanquete les venda su terreno frente al mar, pero se niega a tal monstruosidad, pese a las múltiples ofertas, y las presiones del alcalde, los comerciantes del pueblo y el resto de propietarios. Fracasado el intento “por las buenas”, la inmobiliaria decide utilizar malas artes, primero intentando desacreditar a Chanquete con propaganda, y luego agrediéndole físicamente para amedrentarle (a lo que su amigo Frasco, dueño de la taberna, responde a tiros contra la sede de la inmobiliaria). Finalmente, la promotora envía a las bravas a sus excavadoras para derribar La Dorada, pero Julia y la pandilla se plantan delante, entonando una versión de la famosa canción protesta “No nos moverán” (“¡del barco de Chanquete, no nos moverán!”)
         El capítulo denuncia uno de los males endémicos de nuestro país ya por entonces, y que se prolonga hasta nuestros días: la especulación inmobiliaria, la corrupción, y los pelotazos urbanísticos. Además sirve de excusa para algo tan impensable en aquel momento como era emitir por el canal público, y aunque fuera con la letra modificada, una canción tradicional de reivindicación de los movimientos izquierdistas, popularizada, entre otros por Joan Baez o Quilapayún.

CAPÍTULO 18 “ALGO SE MUERE EN EL ALMA”
         Es el famoso capítulo de la muerte de Chanquete, que fue anunciado a bombo y platillo por la prensa nacional incluso antes de su emisión, algo nada habitual, en lo que hoy se conoce como un “spoiler” en toda regla. Se trata de un episodio único, y al margen del tono y el estilo de la serie, en el que toda España lloró al son de la famosa sevillana “Cuando un amigo se va” (“El barco se hace pequeño, cuando se aleja en el mar…”).
Como fan de Verano Azul, y en general de las series televisivas, considero que el episodio de la muerte de Chanquete, es un final en exceso dramático y trágico, que además ponía fin definitivo a la historia en impedía de facto una posible continuación de la serie. Hubiera sido igualmente plausible, y no exento de tensión dramática, un final menos funesto, simplemente con la tristeza del fin de las vacaciones y las despedidas (el propio capítulo 19 “El fin del verano”). Los fans hubiéramos llorado igual, pero sin morir nadie, y se hubiera dejado abierta una posible segunda temporada con los mismos protagonistas.
Fue tanta la repercusión de este capítulo, que España entera llegó incluso a creer que el propio Antonio Ferrandis, Chanquete, había fallecido de verdad. A este respecto, contaré una anécdota personal: A mediados de los ochenta iba con mi abuela por Gandía cuando nos topamos con Antonio Ferrandis en una parada de autobús. Yo me quedé pasmado, pero mi abuela sí que hablo con él, y fue muy amable. Me cercioraba por fin de que los rumores no eran ciertos (el actor falleció en 2000).

VALORACIÓN Y LEGADO
La serie fue un éxito rotundo desde su estreno, y congregaba a grandes y pequeños frente al televisor cada fin de semana (bien es cierto que era la época en que todos veíamos lo mismo, al haber solo los dos canales de la tele pública). Por ello, en la iconografía de nuestra generación, está a la altura de otras series españolas míticas como Curro Jiménez, Turno de Oficio, Anillos de oro o Brigada Central.
Lanzó a la fama a sus protagonistas. En especial al veterano Antonio Ferrandis, un curtido actor secundario, fajado en el cine del Landismo, en papeles casi siempre de tipo serio, por su calva, su bigote, y su imponente vozarrón; muy lejos del entrañable Chanquete, un “abuelo” bonachón de barba y pipa (sin duda Verano Azul fue el papel de su vida, como Curro Jiménez para Sancho Gracia o Juncal para Paco Rabal).
Por su parte, los niños de la serie sufrieron, en muchos casos, el síndrome de la estrella infantil. De hecho, solo Juanjo Artero se dedica hoy en día profesionalmente a la actuación, y con una tortuosa carrera llena de altibajos, en la que solo ha conseguido cierto reconocimiento ya cincuentón, con el gesto más pausado, y la voz educada y profunda, en papeles sobre todo de policía, o capitán de “El Barco”.
Por su parte, Juan José Valero, el Piraña, tuvo un breve paso por el legendario programa infantil y juvenil “La Bola de Cristal”, en el que interpretaba al detective “Mantequilla”, y hoy es profesor universitario en Madrid (como curiosidad, tanto él con Tito, como Pancho con Javi, tuvieron, tras la serie, una breve carrera musical como dúo).
En cuanto a las dos chicas de la panda, Bea y Desi, Pilar y Cristina Torres, son enfermeras. Pancho, (José Luis Fernandez), tras pasar por el infierno de las drogas, vive en el anonimato. Gerardo Garrido (Quique), es fotógrafo, y el pequeño Tito (Miguel Joven), trabaja como guía turístico para el Ayuntamiento de Nerja, su ciudad natal. 
La serie se emitió también en Francia, en Iberoamérica, Portugal, Angola, Argelia, y en algunos países del Este, como Yugoslavia, Checoslovaquia, Polonia, o Bulgaria, causando gran impacto por su temática adolescente y por mostrar aspectos desconocidos entonces en aquellos países como el movimiento Hippie.
Hoy en día, Verano Azul, es, sin duda, con Curro Jiménez, la serie más emblemática de TVE, que la repone regularmente, y forma parte de su oferta gratuita a la carta. Además, en la ciudad de Nerja hay calles y parques dedicados la serie y sus personajes, y una reproducción de La Dorada.
Y los fans solo tenemos una cosa que decir: “A lo mejor”.

Por Víctor Sánchez González

















Exhumed Movies Año VI Número XII


Los amigos de Exhumed Movies vuelven a la carga con un nuevo Fanzine de cine oscuro, maldito y de culto, en concreto el número XII, plagado, como ya viene siendo habitual, de exhumaciones cinéfilas y cinéfagas que harán las delicias de cualquier amante del cine poco convencional.

En este número XII disfrutaremos de 212 páginas a todo color repletas de ilustraciones magníficas que acompañan los textos en una edición que nada tiene que envidiar a una publicación profesional. Además, de regalo el cómic DALIDA ARTE OSCURO (34 páginas a todo color).



El contenido varía de comentarios de clásicos como Saló o los 120 días de Gomorra a cine oscuro español (Usa violación y venganza), pasando por el giallo de 4 moscas sobre terciopelo azul (escrito por servidor) y otras decenas de películas: Cazador de tiburones, Hermano del espacio, Zona violenta, Safari erótico y un largo etcétera. 
Pero no todo son comentarios de películas. Su contenido lo completan el relato oscuro El bebé, varios cómics, cromos oscuros, una entrevista a Gianni Garko que complementa la acontecida en el anterior número del Exhumed y un artículo sobre la editora de vídeo Play Films. Queda alguna cosilla en el tintero, pero no quiero desvelar todo el contenido y os animo a que lo descubráis íntegro comprando el fanzine.



Su precio es de 18 euros más 5 de gastos de envío. En total son 23 euros. 

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GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA



Y Si No, Nos Enfadamos (1974, Marcello Fondato) Altrimenti Ci Arrabbiamo



                                
Queridos Ochenters, tengo que confesaros que me ha costado como nunca saber cómo empezar a hablaros de otra de las películas de mi infancia, pero es tal el cariño que siento hacia este dúo de justicieros de mano larga, que he tenido que verme la película en cuestión varias veces seguidas (como cuando tenía unos ocho años)
Por aquel entonces, mi pasión por el cine ya estaba latente, por supuesto no podía permitirme comprar las cintas originales pero sí rogar por un VHS virgen que me permitiera grabar todas mis películas favoritas. Una de ellas, que aún conservo a pesar de estar rota por tanto visionado, era la película de la que me dispongo a hablar, “Y Si No, Nos Enfadamos”.

Y los motivos por los que me ha resultado especialmente difícil comenzar son dos; uno de ellos es puramente sentimental, debido al cariño infinito que siento hacia los actores protagonistas y a los que considero una parte importante de mi infancia cinéfila, pero sobretodo, por la dificultad para tratarla, pues apenas hay información de ésta más allá de la propia película y algún dato suelto de producción, aun así, mi pasión por todos los estilos de cine (especialmente musical para maldición de mi familia y amistades) no me permitía dejar en el olvido a mis queridos Carlo Pedersoli y Mario Girotti, o lo que es lo mismo, Bud Spencer y Terence Hill.

Pero no divagaré más y os hablaré de qué trata esta cinta, que, al igual que el mal entendido cine de acción, el guion no es más que una excusa para entretener y sobretodo para ver en pantalla lo que todos esperábamos de pequeños, justicia a golpes. Comencemos.

Ben (Bud Spencer) es un malhumorado mecánico aficionado al automovilismo y que es dueño de un taller mecánico junto a su viejo amigo Jeremías, interpretado por Luis Barbero.


En los primeros minutos de la cinta, vemos cómo Ben se maravilla ante la oportunidad de conseguir un flamante bólido rojo nuevo con capota amarilla modelo “Dune Buggy”, el cual es el primer premio de un concurso de Rallycross.


En ese mismo momento aparece Kid (Terence Hill) para incordio del pobre Ben y como es normal en sus personajes, hace todo lo posible por fastidiar a los interpretados por su compañero, que viene a participar en el concurso de rally para optar también al primer premio.


Tras una frenética carrera y en la que, como era de esperar, ambos ganan, reciben el premio, un único bólido que se tendrán que repartir.


Y aquí somos participes de una disputa por ver cómo deciden quién se queda el coche, produciéndose uno de los diálogos que guardo en el recuerdo y que repetía con mi hermano hasta la saciedad a la hora de decidir cómo nos jugábamos algo.


Kid – ¿Nos lo jugamos a las cartas?
Ben – No. ¿Echamos un pulso a ver quién gana?
Kid – No. ¿Nos lo jugamos a cerveza y salchichas?
Ben – ¿…Dónde?

Para los que no hayáis visto la película, el reto no consiste en otra cosa que beber cervezas y comer salchichas hasta que uno se retire, teniendo que pagar la cuenta y perdiendo el premio, en este caso, el bólido.


Para la “competición” gastronómica porcina y cervecera (más espuma que cerveza) deciden ir al restaurante del parque de atracciones cercano al taller mecánico de Ben, pero al poco entran en escena el estereotipo por excelencia de “los villanos” de la cinta, una parodia de mafia que trabajan para un orondo especulador inmobiliario conocido por todos como “El Padrino” e interpretado por John Sharp, el cual quiere quedarse con los terrenos del parque de atracciones para construir el casino más alto del mundo, y así, como buen villano extorsionador, ordena a sus secuaces que amedrenten a los usuarios del parque y destrocen algunos de los locales comerciales del mismo como advertencia a los vecinos de la zona, empezando como ya he mencionado por el restaurante donde se encuentran Ben y Kid.


También conocemos al “consigliere” del Don, conocido como “El Doctor” e interpretado por “Donald Pleasence”, que realmente es la cabeza pensante de todo el plan para el desalojo del parque de atracciones.


Aquí, y haciéndonos partícipes de lo absurdo, vemos como Ben y Kid siguen con su concurso, absortos ante el destrozo que la banda está causando en el bar, llegando a volar varios taburetes cerca de sus cabezas. Ante tanto “ruido”, y con el bar ya destrozado, deciden marcharse a otro sitio para seguir con el concurso, y es donde sucede el hecho en el que se centra todo el guion, que como vuelvo a repetir, no es más que una excusa para que lluevan los mamporros.

Al salir del local, uno de los secuaces de “El Padrino” que está amenazando a los usuarios del parque bate en mano para que se bajen de sus coches o los destroza, les ordena lo propio a Ben y a Kid, los cuales conducen el bólido. Ante la negativa de estos, pues no entienden el motivo por el que se tienen que bajar del coche, el matón les advierte que si no se bajan del bólido, se lo “carga”.

Kid – Qué nervioso es. ¿por qué tiene empeño en cargárselo?

Al hacer caso omiso al mafioso, siguen su camino. Es entonces cuando uno de los matones golpea el bólido con otro coche provocando un accidente que destroza el bólido, el cual es consumido por las llamas.

Ben no tiene interés en reclamar nada, pues serían muchos líos y no merece la pena, pero tras la insistencia de Kid deciden ir a visitar al “Padrino” para pedirles que les den otro bólido nuevo idéntico al suyo, pues lo han perdido por culpa de sus matones. Pero quiero haceros partícipes del humor absurdo e inocentón que desprende toda la cinta para que comprendáis por qué me gustaban tanto. La escena se desarrolla en un salón de baile, del cual es dueño el "Padrino" y donde las parejas van poniendo una mano al hombro para cambiar de compañero de baile entre los que se encuentran Ben y Kid; uno de los esbirros jefes que se hace llamar Atila (con una cara realmente cómica) los reconoce y decide intervenir para echarlos del local y como veis, termina incluso en una conga. Os dejo la escena.


Como digo, un humor simple pero efectivo que aún a día de hoy me provoca carcajadas.

Tras conseguir llegar al "Padrino", al que ellos llaman “papi”, le explican el por qué de su visita, el mensaje es simple: “Debéis devolvernos nuestro cochechito” ya que lo han perdido por culpa de sus hombres, a lo que el padrino responde con tono desafiante que qué ocurre si se niega, a lo que contestan que si se niega, se enfadan (tremendos). Como es normal, esto enfurece aún más al "Padrino", que ordena a Atila darles una lección. Tras el primer encuentro con Atila, el cual les incendia el coche con ellos dentro, llegan a la conclusión de que tienen que hacérselo comprender para que les devuelvan el bólido. Aquí entramos en una serie de gags de la pareja acosando al matón a cual más divertido, terminando en un gimnasio donde se encuentran entrenando los esbirros del "Padrino". Como era de esperar, empiezan las tortas. Esta escena es puramente Bud Spencer y Terence Hill, con la canción principal de la BSO que casa a la perfección con lo absurdo de la escena. Os la dejo a continuación.


Una vez todos los matones aleccionados y con los mejores golpes clásicos de cada personaje más propios de los dibujos animados que del cine, Ben y Kid quedan a la espera de que los mafiosos respondan a su petición, pero como es normal, estas humillaciones no hacen otra cosa que enfurecer aún más al “Don” el cual envía a un grupo de motoristas para darles otra lección, y les ordena que le vayan relatando a través de una radio cómo va la misión.


Como podéis imaginar, nuevamente son Kid y Ben los que dan la lección a los moteros. El "Padrino" muy enfurecido y siguiendo los consejos de "El Doctor", decide contratar a Paganini, (Manuel de Blas) un asesino a sueldo, para acabar con los problemas con la pareja de una vez por todas.


Paganini, el cual no pronuncia ni una palabra en toda la cinta, como era de esperar tampoco logra su objetivo, llegando a ser coaccionado por Kid que se hace con el mismo fusil que Paganini iba a usar contra ellos durante el caótico ensayo del coro de Bomberos dirigido por un excéntrico director de orquesta que no gana para batutas e interpretado por el cómico español Emilio Laguna, escena que estaréis recordando con una sonrisa y tarareando la famosa canción a la vez.


Paganini es obligado a ir al local del “Padrino” con un violín en mano a cambio del fusil para hacerle comprender al mismo que siguen esperando recuperar su “cochecito”
Tras esto, Ben ya está harto de la situación y decide desistir de su intento en reclamar el coche, pero “El Doctor” decide atacar al que él considera el artífice de todo, al pobre Jeremías, amigo de Ben, al cual conocen porque había trabajado como cocinero en el restaurante del "Padrino".

Esto enfada y mucho a Ben, al igual que a Kid, que deciden dar una paliza a todos los matones del local.

Ben y Kid – “Ya estamos enfadados”

Os dejo esta última pelea.


Queridos ochenters, con este último vídeo dejo la trama… Sí ya, os he contado prácticamente toda la cinta, pero no puedo evitar recordar las escenas de esta fantástica y divertida película.

Para ir terminando, os dejo algunas curiosidades que he ido encontrando sobre la cinta, así como de los propios Carlo y Mario.

-La película fue un éxito, traducida a más de 15 idiomas.


-Se rodó entre Madrid y Roma. Las partes rodadas en Madrid fueron rodadas junto al estadio Vicente Calderón.


-El famoso tema de la película, “Dune Buggy” fue interpretado por Oliver Onions, grupo de música italiano que también participó en películas como “Banana Joe” o “Sandokan”.


-En la escena en el parque de atracciones con el cohete sobre raíles donde los participantes podían demostrar su fuerza y el cohete salía despedido cuando Ben lo lanza, hubo un fallo con la potencia a la que debía salir despedido y éste cayó sobre varios operarios que terminaron en el hospital.


-Carlo Pedersoli, antes de dedicarse a la interpretación, fue campeón de natación durante diez años y participó en dos olimpiadas representando a Italia.


-Su primera aparición fue en “Quo Vadis?”, donde interpretaba a un guardia romano.


-Su nombre artístico procede de la mezcla de su actor favorito, “Spencer Tracy”, con su cerveza favorita “Budweiser”, dando así el nombre por el que a día de hoy lo conocemos, “Bud Spencer”.


-Por el contrario, a Mario Girotti le dieron una lista con veinte posibles nombres en la que tuvo que decidir en menos de veinticuatro horas.


-Mario empezó en el mundo del cine a los doce años en la cinta “Vacanze Col Gangster”


-Mario y Carlo llegaron a ser grandes amigos, rodando hasta diecinueve películas juntos.


-Una multitud despidió a Carlo Pedersoli con gran cariño, así como su amigo Mario, sonando en su funeral el clásico “Dune Buggy” de esta cinta.


Amigos, pues por hoy me despido con la sensación de felicidad que siempre me deja la revisión de esta cinta, tarareando aún sus cómicas canciones y disfrutando de cada una de sus películas como el primer día. No puedo estar más agradecido a Carlo y a Mario por darnos tanto con tan poco. Bud Spencer y Terence Hill siempre formarán parte de nuestra bagaje ochentero, y nos gustase su cine o no, debemos de reconocer que eran únicos en el cine de comedia al más puro estilo del gag clásico. 

Hasta el próximo escrito amigos.