Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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La noche del cometa (1984, Thom Eberhardt) Night of the Comet

 


"Desde la profundidad de los tiempos había vagado por el universo siguiendo una órbita tan grande que su misma existencia fue desconocida por muchas generaciones. Pero ahora, en el declinar del siglo XX el visitante regresaba.

Los habitantes de La Tierra iban a recibir un regalo especial de Navidad. Contemplarían el cometa a una distancia jamás alcanzada. Los científicos habían vaticinado algo espectacular de proporciones estelares. Algo que no sucedía desde hacía 65 millones de años, desde la era en la que desaparecieron los dinosaurios prácticamente de la noche a la mañana.

Algunos pocos veían en este hecho algo más que una coincidencia, pero la mayoría no le concedió importancia..."

Bajo esta premisa se nos presenta una de esas películas que se ha convertido en un clásico de culto y que pese a ser serie B de un escaso presupuesto de 700.000 dólares terminó recaudando más de 14 millones.

Como os podéis imaginar la historia va de un cometa que pasa cerca del planeta Tierra. Esto provoca la muerte de casi toda la humanidad. La mayoría de los supervivientes se convierten en una especie de zombis caníbales y sólo han quedado indemnes una minoría de personas. Entre estas se encuentran las hermanas Belmont (Catherine Mary Stewart y Kelly Maroney), el camionero Héctor Gómez (Robert Beltran) y un grupo de científicos (típicos mad doctors) de actitud sospechosa entre los que se vemos a Mary Woronov, quien fue nominada al premio de mejor actriz en los Satur Awards. Otro que aparece unos minutos en pantalla es Michael Bowen, al que seguro recordaréis por su papel de Buck en Kill Bill 1 de Tarantino. Por cierto, la frase que pronuncia :”Me llamo Buck y vengo a follar” en realidad es una frase original de la película de 1976, Trampa Mortal dirigida por el finito Tobe Hooper.

Vendida como una película de zombis, se aleja sin embargo de esos derroteros (estos aparecen poco) y lo que nos encontramos es una teen movie en la que se mezclan varios géneros como el cine apocalíptico, el de zombies, el humor, la acción, la aventura ,el drama, el cine de adolescentes, y que no se toma en serio a sí misma,  homenajeando al mismo tiempo las películas de ciencia ficción de los 50, dando como resultado una obra única y diferente... Algo así como si el gran John Hugues hubiera incursionado en el subgénero apocalíptico.

Pero no dirige John Hughes, sino Tom Eberhardt, quien también escribió la historia, supongo que basándose en el avistamiento del cometa Halley en 1982 y que pasó junto a La Tierra en 1986. Eberhardt es un director poco conocido pero que había dirigido la interesantísima Sole Survivor: único Superviviente (1984). Su idea era la de realizar una película en la que una fuerte protagonista femenina se desenvolviera en un escenario post apocalíptico al puro estilo de The Omega Man (1971, Boris Sagal). Para escribir el guión se basó en las respuestas de dos chicas que conoció durante un rodaje a la pregunta de que qué harían en un futuro apocalíptico. Sus respuestas fueron acordes a como si vivieran una divertida aventura, así que este fue el enfoque que le dio el director.

Estéticamente La noche del cometa destila esencia ochentera destacando el uso de colores y una música muy atmosférica compuesta por David Campbell; momentazo aquel en el que las hermanas compran en un centro comercial desierto a ritmo de Girls Just Wanna Have fun, interpretada por Tami Holbrook (no por Cindy Lauper).

Con su papel de Regina Belmont, Catherin Mary Stewart logra su papel más conocido, y es que la chica se merienda al resto del reparto con su imponente presencia. De ella hemos hablado hace poco en la entrada de Este muerto está muy vivo.

En definitiva, una película cien por cien nostálgica y completamente recomendable que resume a la perfección el espíritu de la década.



Germán Fernández Jambrina



Escuela privada para chicas (1983, Noel Black) Private School

 



¡Menudo despelote de película! ¡Literalmente!

Escuela privada para chicas es una teen movie un poco subidita de tono al más puro estilo de Porky´s o tantas otras paridas en los 80. Ya sabéis: Instituto o Universidad, jóvenes con las hormonas a flor de piel, despelotes gratuitos a tutiplén, sexo, bromas chorras, situaciones disparatadas y etcétera.

Es una de las pocas películas dirigidas por Noel Black que no fue una TV Movie y también es una de las primeras en las que actúan Phoebe Kates, Betsy Russell o Matthew Modine, todos actores muy conodidos hoy día. También cuenta con Michael Zorek en el papel de Bubba; Zorek es un eterno secundario en películas de adolescentes ochenteras como Lío en la Universidad, La mujer de rojo o Teen Wolf 2.



En ocasiones parece que estemos viendo un videoclip con la incursión de sendos temas musicales acompañando imágenes: alucinante en momento del despelote a caballo de Betsy Russell. 

Y hablando de Russell la verdad es que la chica se come al resto del reparto. No solo está preciosa sino que con su sorna picarona y escenas subiditas de tono roba todo el protagonismo a los que se supone son os protagonistas: Kates y Modine.



Una obra hija de su tiempo que sería impensable en los tiempos políticamente correctos que corren y que fue relativamente bien recibida en taquilla recaudando más de 14 millones de dólares. El final no desmerece el conjunto; un pose masivo de nalgas femeninas... ¡Pa flipar en colores!


¡Que la disfrutéis!



Germán Fernández Jambrina



Verano Azul, serie (Antonio Mercero, 1981-82)


Ochenters, hoy comentamos una de las series emblemáticas de nuestra infancia y adolescencia, Verano Azul, convertida en canon de la España de su época, y una de las más exitosas y repuestas de Televisión Española. Ya os adelantamos, que, como fans declarados de la serie, nos hemos permitido un análisis crítico y en perspectiva, también sobre sus aspectos colaterales, los personajes, y la época, siempre desde el cariño y la nostalgia, ya que la vivimos con ellos y como ellos.
La serie fue un proyecto original del guionista y director Antonio Mercero, un renovador del lenguaje cinematográfico y televisivo, reconocido internacionalmente por su premiadísimo mediometraje La cabina (1972), y que ya había cosechado el éxito en tv con la serie Crónicas de un pueblo (1971-74).

         Al igual que Verano Azul es inseparable de Mercero, también lo es del compositor de su archifamosa sintonía, Carmelo Bernaola, que concibió una melodía alegre y optimista, propia del título y el espíritu de la serie, y que ya forma parte de la banda sonora de nuestra vida. Quién no la recuerda cada vez que monta en bici.



EL ESTRENO TARDÍO
         El proceso de producción de la serie hasta su emisión duró en total tres años, entre escritura del guion, localizaciones, rodaje y montaje. Se rodó entre finales de agosto de 1979 y diciembre de 1980, sobre todo en la localidad malagueña de Nerja (auténtica protagonista también de la serie), aunque también en Vélez-Málaga y en Motril y Almuñécar (Granada). Sin embargo, debido a su complejidad y a la burocracia de TVE, no llegó a la primera cadena de Televisión Española hasta el 11 de octubre de 1981, y sus 19 capítulos se emitieron cada domingo en la sobremesa hasta el 14 de febrero de 1982. 

EL ARGUMENTO Y LOS PERSONAJES
La serie trata sobre el verano de descubrimientos de un grupo de niños y adolescentes, en el que despertarán al mundo y a la vida, acompañados de dos amigos adultos, una pintora en horas bajas y un viejo marinero retirado.
La pandilla de Verano Azul la componen siete chavales de diferentes edades, cinco chicos y dos chicas:
BEA (Pilar Torres): Es la “guapa” del grupo y objeto de interés amoroso de los dos adalides de la panda, Javi y Pancho. Ella mantiene en todo momento la incertidumbre a ese respecto sin decantarse por ninguno, pero, vista la serie tantas veces, da la impresión al final de preferir un poco más a Pancho (que es además el que más hace por conquistarla, Javi espera más que le caiga “por derecho”). Bea es la hermana mayor del benjamín del grupo, Tito.
DESI (Cristina Torres): es la amiga inseparable de Bea y siempre está a su sombra. Pese a ser una joven con atractivo, es retratada como “fea” (al llevar gafas y corrector dental), y además ella asume ese complejo. También lleva mal la separación de sus padres.
JAVI (Juan José Artero): Es el líder de la panda. Orgulloso, seguro de sí mismo, y hecho al mando. Es alto, guapo, rubio, y viste de marca. Aunque no lo reconozca, está enamorado de Bea.
PANCHO (José Luis Fernández): es un amigo temporal de la pandilla, ya que, al contrario que los demás, no es veraneante sino que vive en el pueblo, es huérfano, no estudia, y trabaja como repartidor para su tío. Al principio rivaliza con Javi, tanto por el mando del grupo como por el amor de Bea, pero luego se hacen grandes amigos, pese a que son personalidades y estilos opuestos (Pancho es un chico de la calle, moreno, guapo también, con el pelo largo y un poco “macarra”).
QUIQUE (Gerardo Garrido): es el equivalente de Desi para Bea, el mejor amigo de Javi, y relegado siempre a un segundo plano. “Menos guapo”, algo fondón y con un protagonismo limitado.
PIRAÑA (Miguel Ángel Valero): En realidad se llama Manolito, pero recibe el apodo por su voracidad a la hora de comer. Es uno de los pequeños junto con su inseparable Tito. Pese a ser el “gordito” del grupo, también es el más intelectual, el que lee, y a menudo instruye no solo a Tito, sino también a los mayores.
TITO (Miguel Joven): Es el pequeño del grupo, y también el más ocurrente, espontáneo, y con las frases más divertidas (“Jo, tío, es que tu padre es un plasta”). Como hermano de Bea, es muchas veces el nexo de unión entre chicos y chicas, y también protagonista junto con su amigo Pi, de las situaciones más rocambolescas y jocosas de la serie.


El protagonismo principal de la serie recae también en dos adultos, que se hacen amigos de la pandilla por casualidad:
JULIA (María Garralón): Es una pintora de mediana edad, una mujer instruida, sensible, y de indudable atractivo, que vive envuelta en un halo de misterio. Es el referente sobre todo de las dos chicas de la pandilla, que siempre recurren a ella en busca de consejo.
CHANQUETE (Antonio Ferrandis): Es el personaje más carismático sin duda de la serie, un pescador retirado que vive en un idílico cerro frente al mar, en su viejo barco, La Dorada, habilitado como vivienda junto a su huerta. Si julia es el referente de las chicas, Chanquete lo es de todos, pero en especial de los chicos, a los que aconseja recurriendo a su experiencia y al refranero común, como un filósofo del pueblo y de la vida. Es conocido y querido por todo el vecindario, socarrón y de fácil risotada.


Junto a los protagonistas infantiles y juveniles, que la serie convirtió en iconos para toda una generación de niños y adolescentes, encontramos también a sus familias, madres y padres, encarnados por actores profesionales del cine y la televisión, que reproducen  de alguna forma los estereotipos más instalados en la época, y a los que incluso se los podría encasillar en el espectro sociológico e incluso ideológico del momento (la España de la Transición): el padre tradicional de “ordeno y mando” y bofetada fácil (conservador), encarnado por el padre de Javi, Javier (Manuel Gallardo), el padre dialogante, tolerante y comprensivo, partidario de tomar las cosas con mesura (progresista), el padre de Bea y Tito, Agustín (Manuel Tejada, que aparece además muchas veces leyendo en la playa “El País”).
Luego tendríamos también otros modelos sociales, como el padre entrometido, el de Quique, Enrique (Fernando Hilbeck), el padre siempre ausente, aunque consentidor y dadivoso, Jorge (Carlos Larrañaga), el padre de Desi, y el padre que cree que “se las sabe todas”, Cosme (Manuel Brieva), el padre del Piraña.
Sin embargo, si hay un modelo estereotipado de la época, que se refleja en la serie, es el de las madres, retratadas casi siempre tomando el sol o en labores domésticas, cotilleando entre ellas, o despotricando de sus maridos, de los que asumen ser dependientes en todos los aspectos (en contraposición con el personaje de Julia, una mujer “sin hombre”, autosuficiente, que vive sola, y tiene un pasado misterioso del que nunca habla, salvo a retazos).
Las madres de Bea y Javi, Carmen y Luisa (Elisa Montés -hermana de  Emma Penella y Terele Pávez, y madre de Emma Ozores-, y Helga Liné, ambas actrices de recorrido, curtidas en el Landismo, los Spagetti Western y el Destape), son dos bellezas maduras que aparecen exhibiendo sus hermosos cuerpos, cubiertos tan solo por diminutos bikinis, mientras chismorrean entre ellas de todo y todos (“esa, esa, es que está separada”), ya que dan la impresión de ser amigas de antes y veranear las dos familias juntas.
Por su parte la madre de Quique, Mercedes (Concha Leza), aparece como una mujer manipuladora e intervencionista, que convence a su marido para que se “infiltre” en el grupo de los muchachos, todo un desastre.
Como su hijo, la madre del Piraña, Nati (Ofelia Angélica), es el arquetipo de mujer “gorda” y bonachona, casada con un hombre pequeño y delgado al que dominar, y que atiborra a su hijo de comida ( Pi aparece en casi todas sus escenas deglutiendo bocadillos, hasta en la bici). Y finalmente, la madre de Desi, Pilar (Concha Cuetos), la “mujer doliente”, abandonada por su marido (Larrañaga), un mujeriego empedernido que, sin embargo, piensa que sigue siendo de su posesión (es curioso que Cuetos interpretara un personaje muy similar en el capítulo de Curro Jiménez en el que aparecía, y por cierto, Mercero volvería a recurrir al tándem Cuetos-Larrañaga en los noventa, para su teleserie Farmacia de Guardia).


 LA ESPAÑA DE 1979 EN 1981-82
Ya en su estreno, la serie, pese a ser todo un éxito, llegó a TVE podríamos decir que un poco desfasada. Aunque solo habían pasado un par de años, la España de 1981 casi 82, no tenía nada que ver con la de 1979. En moda y en música, se había pasado ya de la rumba y el pasodoble, al punk, el rock duro y el tecno-pop, de los apretados y exiguos bañadores Turbo, a los bermudas de color fuxia, de la coleta y el vestidito de tirantes, a los cardados, las hombreras y las faldas ra-ra. El mayor deseo de la chavalería ya no era tanto la bicicleta como el Walkman, estábamos en plena Movida y de fuera llegaba la explosión del pop anglosajón de los ochenta.
Sin embargo, hay otros aspectos de la vida infantil y juvenil, que aparecen en la serie, y que si tenían plena vigencia, como los recreativos, el cine de verano, el tabaco ocasional semitolerado, el futbol de chapas, tirar piedras, o “mirarle el culo” a las chicas. Y por supuesto, las bicicletas. Si tanto se ha dicho del protagonismo de Nerja en Verano Azul, ¡qué decir de las bicicletas! ¡Si eran las que teníamos los chavales de la época! (por ejemplo, en mi caso, era la BH azul de Desi).
Además, la serie tuvo el atrevimiento de abordar, aunque que fuera de forma incidental y suavizada, asuntos impensables en la televisión de aquellos tiempos, como la separación y el divorcio, la menstruación femenina, el derecho de protesta, la especulación inmobiliaria, el medio ambiente o los conflictos generacionales. Consiguió así, romper ciertos tabúes, aunque sin cuestionar otros tan “hispánicos” como la religión o la autoridad. También abordaba fenómenos muy en boga a finales de los setenta, como el fenómeno fan y los ídolos musicales, o el movimiento Hippie.


Analizada en perspectiva, la serie reflejaba también la ideología del partido dominante del momento, la extinta UCD (que más tarde heredaría el PSOE), ese conformismo con lo establecido, con cierta tolerancia pero sin cuestionar el orden existente en aras a la “convivencia”, el llamado “Espíritu de la Transición” (hay un discurso de Chanquete en ese sentido, aunque con la excusa de una pelea, “huyamos del enfrentamiento, olvidemos el pasado”). 


LOS EPISODIOS MÁS EMBLEMÁTICOS
         Como suele ocurrir en las series corales, hay capítulos en los que la historia se centra sobre todo en las vivencias de uno de los personajes, otros en un actor invitado, los hay en los que prima la aventura, la trama romántica, una temática seria o más cómica. Aunque no nos faltan ganas, no desgranaremos los 19 capítulos, pero sí tres de los más emblemáticos. El episodio 3 “a lo mejor”, el 16, “No nos moverán”, y el 18, “Algo se muere en el alma”.

EPISODIO 3 “A LO MEJOR”
         La temática de este episodio es el conflicto generacional. Los chavales de la pandilla están hartos de obedecer “porque sí” a sus padres, y debaten la manera de rebelarse con una huelga al estilo obrero. Al final acuerdan no responder ni que “sí” ni que “no” a sus padres, y cuando les digan algo, contestar “a lo mejor”. La estrategia resulta un fracaso, así que deciden cambiar de táctica, y responder de forma elaborada, pero hablando con las sílabas al revés, con lo que nadie les entiende. Al final, después de un montón de situaciones cómicas, padres e hijos, junto con Chanquete y Julia,  acaban ante la policía local.
         Es sin duda el episodio más divertido de la serie, y en él participa como actor invitado el orondo Ricardo Palacios, secundario en infinidad de Spagetti Western, haciendo del agente municipal apodado Barrilete, dicho al revés Telerriba (“Hay que aprender idiomas, Telerriba”).
EPISODIO 16 “NO NOS MOVERÁN”
         Su temática es la especulación inmobiliaria. Una promotora quiere edificar un gigantesco complejo de torres de apartamentos, y para ello es imprescindible que Chanquete les venda su terreno frente al mar, pero se niega a tal monstruosidad, pese a las múltiples ofertas, y las presiones del alcalde, los comerciantes del pueblo y el resto de propietarios. Fracasado el intento “por las buenas”, la inmobiliaria decide utilizar malas artes, primero intentando desacreditar a Chanquete con propaganda, y luego agrediéndole físicamente para amedrentarle (a lo que su amigo Frasco, dueño de la taberna, responde a tiros contra la sede de la inmobiliaria). Finalmente, la promotora envía a las bravas a sus excavadoras para derribar La Dorada, pero Julia y la pandilla se plantan delante, entonando una versión de la famosa canción protesta “No nos moverán” (“¡del barco de Chanquete, no nos moverán!”)
         El capítulo denuncia uno de los males endémicos de nuestro país ya por entonces, y que se prolonga hasta nuestros días: la especulación inmobiliaria, la corrupción, y los pelotazos urbanísticos. Además sirve de excusa para algo tan impensable en aquel momento como era emitir por el canal público, y aunque fuera con la letra modificada, una canción tradicional de reivindicación de los movimientos izquierdistas, popularizada, entre otros por Joan Baez o Quilapayún.

CAPÍTULO 18 “ALGO SE MUERE EN EL ALMA”
         Es el famoso capítulo de la muerte de Chanquete, que fue anunciado a bombo y platillo por la prensa nacional incluso antes de su emisión, algo nada habitual, en lo que hoy se conoce como un “spoiler” en toda regla. Se trata de un episodio único, y al margen del tono y el estilo de la serie, en el que toda España lloró al son de la famosa sevillana “Cuando un amigo se va” (“El barco se hace pequeño, cuando se aleja en el mar…”).
Como fan de Verano Azul, y en general de las series televisivas, considero que el episodio de la muerte de Chanquete, es un final en exceso dramático y trágico, que además ponía fin definitivo a la historia en impedía de facto una posible continuación de la serie. Hubiera sido igualmente plausible, y no exento de tensión dramática, un final menos funesto, simplemente con la tristeza del fin de las vacaciones y las despedidas (el propio capítulo 19 “El fin del verano”). Los fans hubiéramos llorado igual, pero sin morir nadie, y se hubiera dejado abierta una posible segunda temporada con los mismos protagonistas.
Fue tanta la repercusión de este capítulo, que España entera llegó incluso a creer que el propio Antonio Ferrandis, Chanquete, había fallecido de verdad. A este respecto, contaré una anécdota personal: A mediados de los ochenta iba con mi abuela por Gandía cuando nos topamos con Antonio Ferrandis en una parada de autobús. Yo me quedé pasmado, pero mi abuela sí que hablo con él, y fue muy amable. Me cercioraba por fin de que los rumores no eran ciertos (el actor falleció en 2000).

VALORACIÓN Y LEGADO
La serie fue un éxito rotundo desde su estreno, y congregaba a grandes y pequeños frente al televisor cada fin de semana (bien es cierto que era la época en que todos veíamos lo mismo, al haber solo los dos canales de la tele pública). Por ello, en la iconografía de nuestra generación, está a la altura de otras series españolas míticas como Curro Jiménez, Turno de Oficio, Anillos de oro o Brigada Central.
Lanzó a la fama a sus protagonistas. En especial al veterano Antonio Ferrandis, un curtido actor secundario, fajado en el cine del Landismo, en papeles casi siempre de tipo serio, por su calva, su bigote, y su imponente vozarrón; muy lejos del entrañable Chanquete, un “abuelo” bonachón de barba y pipa (sin duda Verano Azul fue el papel de su vida, como Curro Jiménez para Sancho Gracia o Juncal para Paco Rabal).
Por su parte, los niños de la serie sufrieron, en muchos casos, el síndrome de la estrella infantil. De hecho, solo Juanjo Artero se dedica hoy en día profesionalmente a la actuación, y con una tortuosa carrera llena de altibajos, en la que solo ha conseguido cierto reconocimiento ya cincuentón, con el gesto más pausado, y la voz educada y profunda, en papeles sobre todo de policía, o capitán de “El Barco”.
Por su parte, Juan José Valero, el Piraña, tuvo un breve paso por el legendario programa infantil y juvenil “La Bola de Cristal”, en el que interpretaba al detective “Mantequilla”, y hoy es profesor universitario en Madrid (como curiosidad, tanto él con Tito, como Pancho con Javi, tuvieron, tras la serie, una breve carrera musical como dúo).
En cuanto a las dos chicas de la panda, Bea y Desi, Pilar y Cristina Torres, son enfermeras. Pancho, (José Luis Fernandez), tras pasar por el infierno de las drogas, vive en el anonimato. Gerardo Garrido (Quique), es fotógrafo, y el pequeño Tito (Miguel Joven), trabaja como guía turístico para el Ayuntamiento de Nerja, su ciudad natal. 
La serie se emitió también en Francia, en Iberoamérica, Portugal, Angola, Argelia, y en algunos países del Este, como Yugoslavia, Checoslovaquia, Polonia, o Bulgaria, causando gran impacto por su temática adolescente y por mostrar aspectos desconocidos entonces en aquellos países como el movimiento Hippie.
Hoy en día, Verano Azul, es, sin duda, con Curro Jiménez, la serie más emblemática de TVE, que la repone regularmente, y forma parte de su oferta gratuita a la carta. Además, en la ciudad de Nerja hay calles y parques dedicados la serie y sus personajes, y una reproducción de La Dorada.
Y los fans solo tenemos una cosa que decir: “A lo mejor”.

Por Víctor Sánchez González

















Curso de 1999 (1990/Mark L.Lester ) Class of 1999

Casposa, bizarra, plagio, refrito, bazofia psicotrónica, todos esos adjetivos han sido usados para describir esta joyita del ocaso de los ochenta y que os traigo hoy : Clase de 1999.

SINOPSIS:
Estados Unidos, año 1999, el caos se ha apoderado de los institutos americanos, donde las bandas campan a sus anchas, provocando el caos y hundiendo por completo el sistema educativo.
Para poner orden se aprueba la instauración de unos cyborgs programados con directrices educativas para restaurar el orden en las aulas...hasta que se les cruzan los cables, que si no no habría película

OPINIÓN:
Mark L.Lester director de joyas ochenteras como Comando, Ojos de Fuego o la primera parte de la película que nos ocupa Class of 84 , sabía bien donde se metía cuando quiso realizar esta película.
La idea del film llevaba rondando por sus neuronas varios años, hasta que convenció a la productora Taurus para que financiase su película.
La premisa era mezclar a Terminator, Cyborg, un romance entre pija y macarra y aderezarlo con mucho humo, mala baba, FX de andar por casa y cinco actores conocidos para dar empaque. 
Con estos ingredientes, se olía un buen puñado de dólares en taquilla debieron pensar los de Taurus...fue su última producción.

Si nos ponemos a analizar al plantel de actores la verdad es que hay buen material:
Por una parte tenemos al inolvidable Mike Hammer televisivo ( Stacey Keach) como el creador de los cyborgs, los cuales a su vez estarían interpretados por Pam Grier ( Foxy Brown, Jackie Brown) quien retomaba en este film su actividad cinematográfica tras una larga enfermedad, JP Ryan ( El general Taylor de Delta Force 2, MASH serie de tv.) y uno de los villanos por excelencia de los 80 y 90 como Patrick Kilpatric ( El Vengador Tóxico, Remo, Libertad para Morir) y como no, Malcolm Mc Dowell ( La Naranja Mecánica) que sólo trabajó dos días en el rodaje de la película y que aquí interpretó al director del instituto.


El caso es que el tufo a serie Z, no abandona la película en ningún momento. Desde los decorados, hasta los FX de andar por casa ,unidos a unos diálogos simples y unas interpretaciones planas o pasadas de rosca , como fueron las de los tres cyborgs protagonistas, lo cual he de decir, son lo mejor de la película.
Empezando por la señorita Grier , dejándonos para el recuerdo su escena medio cyborg, medio mujer, en la que derrite su brazo para sacar a relucir ese brazo lanzallamas , heredado de su vertiente militar, puesto que tal y como se nos revela en el film, el verdadero motivo y su origen es ser puras armas militares de destrucción.
El señor Ryan, nos deja a su ya habitual sonrisa demencial, su brazo garfio con el que taladra cerebros y su manera de dejar las posaderas en carne viva , cuando sus alumnos se desvían de sus directrices educativas.
Por último nos quedamos con el señor Kilpatrick, una máquina de matar, un nido de malas pulgas y mala baba, que tan pronto se convierte en un despiadado asesino, que corta de raíz los problemas en clase, mediante el desnucamiento, como se nos convierte en un clon de de Terminator, pero un clon hecho con Lego , movido por diez marionetistas con el fin de dar credibilidad a sus movimientos pero ni con esas consigue asustar al personal y sí saca una sonrisilla, pero de lo casposo que es, incluso para aquellos años.

De lo malas o excesivas que son las actuaciones, son buenas, es decir, se les coge cariño, te enganchan, es pura bazofia, pero de esa bazofia que no pones reparos en consumir para disfrutar de una tarde aburrida.
Porque como ya he referido lo mejor son los cyborgs, ya que la pareja protagonista son meros comparsas puestos como adorno, con el único fin de que hay un pretexto para que nuestros cyborgs desaten toda su furia.
Ni Bradley Gregg ni Traci Lind dan el contrapunto para soportar la comparación con nuestros maliciosos robots, si bien el que él forme parte de una banda ( Los corazones negros) nos sirve como vehículo de transporte a una guerra entre bandas, la suya y los cabezas rapadas ( que no tienen la cabeza rapada) y que se pelean por dominar el tráfico de drogas y controlar el mayor territorio posible y ahí es donde se desvelan los verdaderos planes de la empresa liderada por Keach: aniquilar las bandas por completo a través de sus cibersoldados de modo que puedan controlar los lugares situados alrededor de los institutos.

Esta fase de la película es la mejor, ya que es donde dan rienda suelta a los cyborgs, donde cruelmente queman a lo bonzo a uno de los cabezas rapadas y matan al hermano de Cody ( Cregg), dando lugar al enfrentamiento a fuego cruzado en los muelles , que si bien en un principio parece bien planteado como una estrategia para que los pandilleros se maten entre ellos, pronto vemos que se convierte en el típico tiroteo que veíamos en la serie del Equipo A, es decir vemos los tiros pero no cae ni un pandillero y si caen no sabemos porque caen o asistimos al milagro de que con un sólo disparo, mueren cinco...
De aquí , una vez descubierto el engaño de los profesores, los pandilleros se vuelven coleguitas y armados con sus motocicletas y sus metralletas se meten por en medio del instituto con el fin de atrapar a sus queridos maestros.
Y claro, no se salva ni el tato, no vayáis a creer que por ir motorizados iban a poder con unos robots altamente programados para matar, donde vamos a parar, no, claro no, se necesita gas de las bombonas de la clase de química ( así se vuela a la Grier), no sin antes escuchar la frase lapidaria de :Tiene las tetas biónicas.
Se necesita una metralleta en condiciones para volarle la tapadera del router al Ryan , acompañado como no de su frase lapidaria : Ha pasado a la historia profesor.
Y por último se necesita una carretilla elevadora para acabar con Kilpatrick, no sin antes haberlo arrollado con el bus escolar ( aquí veremos ciertas reminiscencias al Terminator  de 1984) , el bus sólo servirá para mostrarnos su cuerpo robótico y su ansia por matar sin control, lo que llevará a matar a su creador el doctor Forrest, interpretado por Keach y a ser desmembrado por la carretilla elevadora antes mencionada , como no acompañada de su frase lapidaria correspondiente: Estire más sus músculos profesor.

CONCLUSIÓN:

La película es bastante casposa, con un primer tramo que ciertamente aburre, hasta que se anima a partir de los asesinatos programados por los cyborgs.
Quizás en su época todos/as la alquilábamos por su carátula y por la idea de ver el instituto prendido en llamas, pero con el paso de los años, ha envejecido para mal y puede que no soporte más de un visionado en la actualidad.
En resumen, sólo recomendada para amantes de lo cutre o de joyitas de difícil ubicación

Nota ochenter: 5/10

Viernes 13, Jason Va Al Infierno (1993, Adam Marcus) Friday The 13th, Jason Goes To Hell

Viernes 13, Jason Va Al Infierno (1993, Adam Marcus) Friday The 13th, Jason Goes To Hell


Que Jason Voorhees es un buen personaje y querido por muchos, es indiscutible, pero que todas sus historias sean merecedoras de esos títulos es otro cantar. Hoy voy a comentaros mi parecer sobre la novena entrega (novena, ahí es nada) de la saga de "Viernes 13" y es que si esta historia hubiese quedado olvidada en el fondo de un cajón oscuro y sucio de cualquier escritorio no creo que a nadie le hubiese molestado en exceso.

Nueve entregas tuvieron lugar para poder dar fin al incomprendido Jason Voorhees (sin contar “Jason X”, “Freddy Vs Jason” y demás remakes) y, al igual que en la sexta entrega de Freddy Krueger se hizo, aquí también se reinventaron elementos que la historia no necesitaba y lo que es peor del propio personaje, para poder seguir rizando el rizo y darle un “final”. Si en la sexta entrega del onírico asesino veíamos que le salían mujer e hija de la nada, aquí Jason no se queda atrás llegando con familia y nuevos poderes que nunca tuvo ni de los que se hicieron mención en toda la saga. Pero de todo esto hablaremos más adelante.

Intentaré esbozaros de qué va toda esta amalgama de malas interpretaciones centrándome en el guion y el bajo talento en su ejecución (todo y siempre, claro está, desde mi punto de vista) por lo que, inevitablemente, tengo que hacer muchos spoilers de la trama, para que comprendáis este sinsentido, que desgrano a continuación.


Empezamos con una mujer que se dirige en su coche hacia el ya conocido campamento Crystal Lake (que está muy bien en esta época del año). Ya allí y tras una bombilla fundida y su pausada sustitución por una nueva (escena totalmente prescindible) pasamos a la típica escena de desnudos femeninos característica de la saga, ya que lo siguiente que hace este personaje tras cambiar la bombilla es darse una ducha (También hubiese valido un baño desnuda en el lago).


Ahora a la ducha

Durante el baño la luz se va nuevamente (si es que no pueden andar bien esos plomos) y reaparece nuestro querido y maltratado Jason Voorhees machete en mano dispuesto a acabar con la desdichada incauta que se ha atrevido a ir a su campamento.


¿Una talla más no tendría usted para la máscara?

¿Y por qué reaparece Jason en Crystal Lake si años atrás quedó maltrecho en las alcantarillas de Manhattan? ¿Desembocan las alcantarillas de Manhattan en Nueva Jersey, lugar donde se encuentra Crystal Lake? ¿O se levantó Jason de resaca y volvió a pie? ¿Una tortuga ninja lo ayudó confundiéndole con un ciclado Casey Jones? No se sabe, y no se sabe porque no se explica (quizá y teniendo en cuenta que estamos en una novena entrega, tampoco debiéramos buscarle lógica) la cosa es que reaparece en Crystal Lake con ganas de sangre, así que volvamos a la joven perseguida por nuestro sanguinario y vengativo Jason.

Bien, de nuevo en la ducha y tras apagarse las luces durante el baño, la joven decide salir a ver qué ocurre y es entonces cuando Jason hace acto de presencia. Tras las típicas escenas de “angustia” donde la joven escapa por los pelos, llegan a un claro en el bosque donde vemos que todo era una trampa para acabar con Jason que termina siendo acribillado sin piedad por agentes del FBI (que parecen sacados de Hot Shots 2) hasta el punto de explotar (literalmente) con el proyectil que le lanzan con un mortero.


¡Es una trampa!

Tras esto pasamos a la escena de créditos iniciales (insufribles créditos iniciales con un tema principal olvidable e igualmente molesto) que se van intercalando con la disección del cadáver de Voorhees (o sea, sus trocitos) a manos del forense el cual es interpretado por Richard Gant (Rocky V, El Gran Lebowski…)


“En mi opinión está más muerto, que la mierda” – Coroner

Tras este diagnóstico (puramente profesional) descubre que el corazón de Jason, el cual rezuma una pringue negra y viscosa, empieza a latir. Entrando en un estado de letargo, el pobre forense es “hipnotizado” por el corazón funcional de Jason y consigue hacer que lo devore para utilizar su cuerpo a modo de vehículo para seguir con sus quehaceres vengativos.


Dieta rica en proteínas de Tommy Gunn

Bien, aquí debemos hacer otro alto y preguntarnos por qué, ya que Jason nunca tuvo este poder, nunca pudo usar otros cuerpos a su antojo para poder desplazarse a pesar de las mil veces que lo mutilaron, una licencia muy arriesgada por parte del guion y que no sentó nada bien a los fans de Voorhees, pero sigamos.

Tras adquirir su nuevo cuerpo, “Jason” (Richard Gant) se marcha en dirección a Crystal Lake, dejando un reguero de víctimas a su paso. Aquí entra en escena otro de los personajes que nos “regala” esta cinta, el autodenominado cazador de cabezas, Creighton Duke.


¿Por qué no me la chupa sheriff? – Creighton Duke

Este misterioso personaje, que parece una mezcla de Chuck Norris con el Van Helsing de Hugh Jackman, aparece en escena en un programa de televisión llamado “Los Casos De América” afirmando en una entrevista que Jason está vivo y que sólo él sabe cómo matarlo por el módico precio de 500.000 dólares. Ante tales argumentos, el presentador acepta el trato y está dispuesto a pagar siempre que le traiga las pruebas pertinentes y así, se incluye su trama en el guion. Pues bien, el siguiente paso de Creighton es ir a Crystal Lake a por “Jason” y acabar con él.

Ya en el pueblo y cerca del campamento de Crystal Lake conocemos a otro personaje de la cinta, Diana Kimble, camarera del restaurante “Joey B.s Dinner” que recibe la visita del cazador de cabezas, el señor Creighton.


Aquí y sin saber por qué (tampoco se nos explica, simplemente se da por hecho), Duke conoce a la perfección a Diana a la que pide su ayuda, pues ella sabe el porqué de esta petición (si lo sabe ella…) tras esto y una acalorada discusión con el novio de Diana, el sheriff del pueblo, Duke se marcha esposado (pues decirle al sheriff que te la chupe nunca es buena idea)

Es aquí cuando entra en escena inmediatamente después otro personaje que parece un amigo íntimo de Diana, Steven Freeman,


Pero que resulta ser el ex yerno de Diana, el cual tuvo una hija con Jessica Kimble (hija de Dianaque ni siquiera conoce, la cual actualmente mantiene una relación con el presentador del programa anteriormente citado “Los Casos De América”

Bien, a estas alturas de la novela, “Jason” ya se ha hartado de su cuerpo prestado, así que decide tomar otro, el elegido en este caso es Josh, ayudante del sheriff; y aquí tengo que detenerme porque tiene lugar una de las escenas más estúpidas que he visto en años en una película de terror slasher. Os pongo en situación, nuestro querido Jason aún con el cuerpo prestado del forense tiene al pobre Josh completamente desnudo sobre una mesa y atado con correas, la tensión va subiendo y Josh no comprende nada, pues él no sabe que el forense es en realidad Jason Voorhees. Tras esto, le acerca una navaja al cuello pero la retira para proceder a untarle crema de afeitar y… lo afeita.


Así es, vemos a Jason afeitando a su próximo cuerpo prestado, debe ser que tiene conocimiento de la cantidad de bacterias que tiene un bigote o barba humanas así que decide curarse en salud.

Tras esta escena tan profunda, escupe una especie de gusano enorme que entra por la boca de Josh y ya toma el control sobre él para dirigirse a casa de Diana y acabar con ella. Al llegar (afeitadito) y tras una pelea con Diana para acabar con su vida llega a la casa su ex yerno y la intenta salvar, pero Diana termina muriendo a manos de Jason el cual escapa tras darle muerte. Justo después, el sheriff entra en escena (el novio de Diana), y, al ver que Diana yace en el suelo y que el único sospechoso es Steven, da por hecho que él es el asesino. Y ¿dónde acaba Steven? Pues en la celda contigua a Creighton Duke, que le revela que la hija de la difunta Diana (su ex) y a su vez, la hija de ésta (su propia hija a la cual no conoce) están en peligro y que sólo él sabe cómo acabar con Jason información que le dará a cambio de pagar un alto precio, el precio a pagar es romperle dedos por información… lo cual nos deja un poco descolocados porque no se sabe qué beneficio saca el insulso Duke de esto, más allá de la pura perversión sin sentido.


Venga, dale ahí.

Tras fastidiarle un par de dedos le confiesa que los asesinatos los está cometiendo Jason Voorhees que aún vive, pero que puede cambiar de cuerpo a su antojo y que sólo un Voorhees puede dar la vida o matar a Jason y aquí debemos detenernos nuevamente para comprender las licencias que se cometen contra Jason y toda la saga Viernes 13, pues nos revelan que Diana es “medio hermana” de Jason por parte de padre Elias Voorhees y la hija de Diana, su sobrina, la cual tiene otra hija (a la que le crece el pelo según escenas) que a su vez es la hija del compañero de celda de Duke, Steven "dedos rotos"…

Pero en todo el meollo que llevamos de cinta, no se sabe cómo Duke conoce todo esto, simplemente lo sabe, por ejemplo, sabe que Jason puede cambiar de forma antes de que lo haga por primera vez (pues no lo ha hecho en ninguna de las anteriores entregas y cuando lo hace no está presente, así que es imposible que sepa esta repentina habilidad) y también conoce a la perfección a la familia restante de Jason, la cual no se menciona en toda la saga ni tienen relación alguna con el primer cuerpo prestado del forense. Tristemente esto pasa en esta cinta más de lo deseado y deja más incógnitas que respuestas. Jason sigue cambiando de cuerpo a su antojo durante la película y a medida que le va conviniendo, como el del actual y malévolo novio de Jessica, el presentador del programa “Los Casos De América” (todo queda en familia) y así continua la cinta hasta su desenlace introduciendo personajes con más o menos éxito.


Básicamente ésta es la historia en la que se desarrolla “Jason Va Al Infierno”, de la que no quiero contaros más (que ya os he contado casi todo) por si aún no la habéis visto.

En su defensa debo reconocer que tiene alguna (escasa) buena escena como la muerte de Josh tras abandonar Jason su cuerpo, ideal para amantes del gore


O la escena final con la máscara de Jason en la tierra (spoiler)


Pero por desgracia, tiene más escenas absurdas que buenas como el ya citado afeitado exprés de Josh antes de la posesión o la muerte de uno de los personajes secundarios, la dueña del restaurante donde trabaja Diana Kimble.


O la inclusión de lo que parece el famoso “Naturom Demonto”, el Necronomicon de la trilogía “Evil Dead


“Klaatu Barada Nik…coughcoughcough” – Ash Williams

Pero, ¿qué hace el famoso libro de los muertos en esta película? Pues nadie lo sabe, simplemente está ahí no se sabe si a modo de guiño a la trilogía de Raimi o insinuando que Jason ha resucitado gracias a él y ahora es un demonio el que lo controla (lo que explicaría las posesiones con el gusano) o quizá era una puerta abierta a un posible crossover de “Jason vs Freddy vs Ash”, guion que sólo se materializó para el mundo del cómic debido a la negativa de Bruce Campbell a la materialización de esta historia muy a nuestro pesar (pero se le perdona después de la excelente Ash Vs Evil Dead).


Por desgracia, la cinta avanza con unas interpretaciones que dejan mucho que desear, los personajes no aportan grandes momentos ni hacen ningún favor a la figura de Jason Voorhees y toda la película respira un tufillo a telefilm de sábado por la tarde que canta demasiado.

No me entendáis mal, el mayor problema que tiene esta cinta quizá, es en quién se basa, pues si en vez de llamarse “Viernes 13” hubiese sido cualquier otro día y número ajeno a Jason y su historia, podría haber sido una película de serie B pasable, pero no así para el asesino Jason Voorhees, porque sobretodo y a estas alturas de la saga, no se puede cambiar a un personaje de manera tan drástica como se hizo en esta novena entrega, pues los fans se sienten traicionados.

La idea de un Jason con poderes que puede tomar cuerpos a su antojo es una mala idea pero vuelvo a decir, mala si la llevan a cabo con Jason Voorhees, pero que con cualquier otro personaje hubiera sido una idea aceptable. De hecho y debido a esto, Jason apenas tiene metraje importante en la película sustituyéndolo por otros personajes, pues su capacidad para tomar cuerpos, hacen que todos puedan ser Jason Voorhees sin serlo.

El funesto guion corrió a cargo de Dean Lorey (“Mayor Payne”, “Qué Muerto De Novio”) y el encargado de dirigirlo fue Adam Marcus, el cual tiene un cameo en su propia película. No hace falta decir que ninguno pasó la prueba para los fans, pasando a ser considerada la peor película de toda la saga (con permiso de “Jason X”) pero la que, a pesar de todo y contando con un presupuesto de más de ocho millones de dólares, logró una recaudación en taquilla de cuarenta y tres millones, mucho más que en entregas anteriores.

Como curiosidad, esta cinta tendrá un documental por su 25 aniversario a modo de retrospectiva que se titulará (ojo al nombre) “El oscuro corazón de Jason Voorhees: Cómo se hizo el viernes final” donde podremos encontrar un montón de metraje inédito así como entrevistas y curiosidades de la película.

Éste estará dirigido por Nick Hunt (Safe) y el propio Adam Marcus lo produce.


¿Pero qué hiciste conmigo Adam? – Voorhees a Marcus

La BSO fue creada y dirigida bajo la batuta de Harry Manfredini que a pesar de ser el autor de toda la bandas sonora de la saga “Viernes 13” y tener más o menos aciertos en ella, ésta novena es, sin duda, su obra más floja, para muestra os dejo el tema principal de “Jason Va Al Infierno”


Para terminar, no puedo dejaros sin algunas curiosidades que guarda la saga al completo de “Viernes 13”

-La saga, como bien sabemos, es conocida bajo el título “Viernes 13” (Friday The 13th) pero en un primer momento, se iba a titular “A Long Night At Camp Blood” (“Una Larga Noche En El Campamento Sangriento”) En su secuela iba a ser llamada simplemente “Jason”, pero fue cambiada por “Viernes 13, Parte II” Esto se mantuvo así hasta llegar a la décima parte, titulada “Jason X”


-Jason no usó su característica máscara de hockey hasta su tercera entrega, de hecho en la primera parte ni siquiera usa máscara, pudiendo verse las malformaciones por las que era objetivo de burlas y acoso. Os dejo la evolución de Jason en la saga.


-Cuando se rodó la primera película, no tenían pensamiento de convertirla en saga, de hecho como recordaréis, el antagonista principal de ésta era una gran Pamela Voorhees interpretada por Betsy Palmer, madre del “difunto” Jason que sólo era un niño inocente víctima de abusos. Este cambio no sentó nada bien a Sean S Cunningham, director de la cinta original


-Jason cuenta con varios videojuegos, el primero fue lanzado en 1989 para Nes sin mucho éxito debido a la mala calidad del título.


Recientemente han sacado incluso una figura basada en este juego.


No volvería a un videojuego hasta 2009 y lo haría como invitado en “Terrordrome” o en “Mortal Kombat X” en 2015 y como protagonista principal en el reciente título “Friday The 13th The Game” no apto para estómagos sensibles en el que podemos ser el propio Jason (en cualquiera de sus entregas) con el objetivo de acabar con todos los adolescentes que encontremos o ser un desdichado campista de Crystal Lake que debe escapar con vida.


-A pesar de no haber llevado nunca una sierra eléctrica como arma, muchos creen que Jason que era el arma principal de Voorhees. Lo más parecido que Jason ha tenido a una sierra es una sierra eléctrica de carpintero y no la usa más que en una entrega. Esto puede deberse a una confusión con “Leatherface” de “La Matanza de Texas”


-Jason Voorhees existe y descansa actualmente a 35 metros de profundidad bajo las aguas de un lago en Minnesota. En realidad es una estatua, obra del artista Curtis Lahr que decidió rendir un homenaje al personaje colocando su obra en el fondo del lago para terror de los bañistas y buceadores del lugar.


Foto real de la estatua bajo el lago.

Bueno amigos, con estos datos me despido por hoy esperando que os haya sido amena la lectura sobre la cinta “Viernes 13, Jason Va Al Infierno” que tristemente no pasará a la historia como la mejor entrega de la saga, pero que inevitablemente forma parte de ella.

Disfrutad del bueno de Jason, pues él lo haría de vosotros y si escucháis su clásica y característica melodía “Shh shh shh ka ka ka” o bien os estáis bañando desnudos o estáis manteniendo relaciones en su campamento.

Hasta el próximo artículo, queridos Ochenters.