Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Verano Azul, serie (Antonio Mercero, 1981-82)


Ochenters, hoy comentamos una de las series emblemáticas de nuestra infancia y adolescencia, Verano Azul, convertida en canon de la España de su época, y una de las más exitosas y repuestas de Televisión Española. Ya os adelantamos, que, como fans declarados de la serie, nos hemos permitido un análisis crítico y en perspectiva, también sobre sus aspectos colaterales, los personajes, y la época, siempre desde el cariño y la nostalgia, ya que la vivimos con ellos y como ellos.
La serie fue un proyecto original del guionista y director Antonio Mercero, un renovador del lenguaje cinematográfico y televisivo, reconocido internacionalmente por su premiadísimo mediometraje La cabina (1972), y que ya había cosechado el éxito en tv con la serie Crónicas de un pueblo (1971-74).

         Al igual que Verano Azul es inseparable de Mercero, también lo es del compositor de su archifamosa sintonía, Carmelo Bernaola, que concibió una melodía alegre y optimista, propia del título y el espíritu de la serie, y que ya forma parte de la banda sonora de nuestra vida. Quién no la recuerda cada vez que monta en bici.



EL ESTRENO TARDÍO
         El proceso de producción de la serie hasta su emisión duró en total tres años, entre escritura del guion, localizaciones, rodaje y montaje. Se rodó entre finales de agosto de 1979 y diciembre de 1980, sobre todo en la localidad malagueña de Nerja (auténtica protagonista también de la serie), aunque también en Vélez-Málaga y en Motril y Almuñécar (Granada). Sin embargo, debido a su complejidad y a la burocracia de TVE, no llegó a la primera cadena de Televisión Española hasta el 11 de octubre de 1981, y sus 19 capítulos se emitieron cada domingo en la sobremesa hasta el 14 de febrero de 1982. 

EL ARGUMENTO Y LOS PERSONAJES
La serie trata sobre el verano de descubrimientos de un grupo de niños y adolescentes, en el que despertarán al mundo y a la vida, acompañados de dos amigos adultos, una pintora en horas bajas y un viejo marinero retirado.
La pandilla de Verano Azul la componen siete chavales de diferentes edades, cinco chicos y dos chicas:
BEA (Pilar Torres): Es la “guapa” del grupo y objeto de interés amoroso de los dos adalides de la panda, Javi y Pancho. Ella mantiene en todo momento la incertidumbre a ese respecto sin decantarse por ninguno, pero, vista la serie tantas veces, da la impresión al final de preferir un poco más a Pancho (que es además el que más hace por conquistarla, Javi espera más que le caiga “por derecho”). Bea es la hermana mayor del benjamín del grupo, Tito.
DESI (Cristina Torres): es la amiga inseparable de Bea y siempre está a su sombra. Pese a ser una joven con atractivo, es retratada como “fea” (al llevar gafas y corrector dental), y además ella asume ese complejo. También lleva mal la separación de sus padres.
JAVI (Juan José Artero): Es el líder de la panda. Orgulloso, seguro de sí mismo, y hecho al mando. Es alto, guapo, rubio, y viste de marca. Aunque no lo reconozca, está enamorado de Bea.
PANCHO (José Luis Fernández): es un amigo temporal de la pandilla, ya que, al contrario que los demás, no es veraneante sino que vive en el pueblo, es huérfano, no estudia, y trabaja como repartidor para su tío. Al principio rivaliza con Javi, tanto por el mando del grupo como por el amor de Bea, pero luego se hacen grandes amigos, pese a que son personalidades y estilos opuestos (Pancho es un chico de la calle, moreno, guapo también, con el pelo largo y un poco “macarra”).
QUIQUE (Gerardo Garrido): es el equivalente de Desi para Bea, el mejor amigo de Javi, y relegado siempre a un segundo plano. “Menos guapo”, algo fondón y con un protagonismo limitado.
PIRAÑA (Miguel Ángel Valero): En realidad se llama Manolito, pero recibe el apodo por su voracidad a la hora de comer. Es uno de los pequeños junto con su inseparable Tito. Pese a ser el “gordito” del grupo, también es el más intelectual, el que lee, y a menudo instruye no solo a Tito, sino también a los mayores.
TITO (Miguel Joven): Es el pequeño del grupo, y también el más ocurrente, espontáneo, y con las frases más divertidas (“Jo, tío, es que tu padre es un plasta”). Como hermano de Bea, es muchas veces el nexo de unión entre chicos y chicas, y también protagonista junto con su amigo Pi, de las situaciones más rocambolescas y jocosas de la serie.


El protagonismo principal de la serie recae también en dos adultos, que se hacen amigos de la pandilla por casualidad:
JULIA (María Garralón): Es una pintora de mediana edad, una mujer instruida, sensible, y de indudable atractivo, que vive envuelta en un halo de misterio. Es el referente sobre todo de las dos chicas de la pandilla, que siempre recurren a ella en busca de consejo.
CHANQUETE (Antonio Ferrandis): Es el personaje más carismático sin duda de la serie, un pescador retirado que vive en un idílico cerro frente al mar, en su viejo barco, La Dorada, habilitado como vivienda junto a su huerta. Si julia es el referente de las chicas, Chanquete lo es de todos, pero en especial de los chicos, a los que aconseja recurriendo a su experiencia y al refranero común, como un filósofo del pueblo y de la vida. Es conocido y querido por todo el vecindario, socarrón y de fácil risotada.


Junto a los protagonistas infantiles y juveniles, que la serie convirtió en iconos para toda una generación de niños y adolescentes, encontramos también a sus familias, madres y padres, encarnados por actores profesionales del cine y la televisión, que reproducen  de alguna forma los estereotipos más instalados en la época, y a los que incluso se los podría encasillar en el espectro sociológico e incluso ideológico del momento (la España de la Transición): el padre tradicional de “ordeno y mando” y bofetada fácil (conservador), encarnado por el padre de Javi, Javier (Manuel Gallardo), el padre dialogante, tolerante y comprensivo, partidario de tomar las cosas con mesura (progresista), el padre de Bea y Tito, Agustín (Manuel Tejada, que aparece además muchas veces leyendo en la playa “El País”).
Luego tendríamos también otros modelos sociales, como el padre entrometido, el de Quique, Enrique (Fernando Hilbeck), el padre siempre ausente, aunque consentidor y dadivoso, Jorge (Carlos Larrañaga), el padre de Desi, y el padre que cree que “se las sabe todas”, Cosme (Manuel Brieva), el padre del Piraña.
Sin embargo, si hay un modelo estereotipado de la época, que se refleja en la serie, es el de las madres, retratadas casi siempre tomando el sol o en labores domésticas, cotilleando entre ellas, o despotricando de sus maridos, de los que asumen ser dependientes en todos los aspectos (en contraposición con el personaje de Julia, una mujer “sin hombre”, autosuficiente, que vive sola, y tiene un pasado misterioso del que nunca habla, salvo a retazos).
Las madres de Bea y Javi, Carmen y Luisa (Elisa Montés -hermana de  Emma Penella y Terele Pávez, y madre de Emma Ozores-, y Helga Liné, ambas actrices de recorrido, curtidas en el Landismo, los Spagetti Western y el Destape), son dos bellezas maduras que aparecen exhibiendo sus hermosos cuerpos, cubiertos tan solo por diminutos bikinis, mientras chismorrean entre ellas de todo y todos (“esa, esa, es que está separada”), ya que dan la impresión de ser amigas de antes y veranear las dos familias juntas.
Por su parte la madre de Quique, Mercedes (Concha Leza), aparece como una mujer manipuladora e intervencionista, que convence a su marido para que se “infiltre” en el grupo de los muchachos, todo un desastre.
Como su hijo, la madre del Piraña, Nati (Ofelia Angélica), es el arquetipo de mujer “gorda” y bonachona, casada con un hombre pequeño y delgado al que dominar, y que atiborra a su hijo de comida ( Pi aparece en casi todas sus escenas deglutiendo bocadillos, hasta en la bici). Y finalmente, la madre de Desi, Pilar (Concha Cuetos), la “mujer doliente”, abandonada por su marido (Larrañaga), un mujeriego empedernido que, sin embargo, piensa que sigue siendo de su posesión (es curioso que Cuetos interpretara un personaje muy similar en el capítulo de Curro Jiménez en el que aparecía, y por cierto, Mercero volvería a recurrir al tándem Cuetos-Larrañaga en los noventa, para su teleserie Farmacia de Guardia).


 LA ESPAÑA DE 1979 EN 1981-82
Ya en su estreno, la serie, pese a ser todo un éxito, llegó a TVE podríamos decir que un poco desfasada. Aunque solo habían pasado un par de años, la España de 1981 casi 82, no tenía nada que ver con la de 1979. En moda y en música, se había pasado ya de la rumba y el pasodoble, al punk, el rock duro y el tecno-pop, de los apretados y exiguos bañadores Turbo, a los bermudas de color fuxia, de la coleta y el vestidito de tirantes, a los cardados, las hombreras y las faldas ra-ra. El mayor deseo de la chavalería ya no era tanto la bicicleta como el Walkman, estábamos en plena Movida y de fuera llegaba la explosión del pop anglosajón de los ochenta.
Sin embargo, hay otros aspectos de la vida infantil y juvenil, que aparecen en la serie, y que si tenían plena vigencia, como los recreativos, el cine de verano, el tabaco ocasional semitolerado, el futbol de chapas, tirar piedras, o “mirarle el culo” a las chicas. Y por supuesto, las bicicletas. Si tanto se ha dicho del protagonismo de Nerja en Verano Azul, ¡qué decir de las bicicletas! ¡Si eran las que teníamos los chavales de la época! (por ejemplo, en mi caso, era la BH azul de Desi).
Además, la serie tuvo el atrevimiento de abordar, aunque que fuera de forma incidental y suavizada, asuntos impensables en la televisión de aquellos tiempos, como la separación y el divorcio, la menstruación femenina, el derecho de protesta, la especulación inmobiliaria, el medio ambiente o los conflictos generacionales. Consiguió así, romper ciertos tabúes, aunque sin cuestionar otros tan “hispánicos” como la religión o la autoridad. También abordaba fenómenos muy en boga a finales de los setenta, como el fenómeno fan y los ídolos musicales, o el movimiento Hippie.


Analizada en perspectiva, la serie reflejaba también la ideología del partido dominante del momento, la extinta UCD (que más tarde heredaría el PSOE), ese conformismo con lo establecido, con cierta tolerancia pero sin cuestionar el orden existente en aras a la “convivencia”, el llamado “Espíritu de la Transición” (hay un discurso de Chanquete en ese sentido, aunque con la excusa de una pelea, “huyamos del enfrentamiento, olvidemos el pasado”). 


LOS EPISODIOS MÁS EMBLEMÁTICOS
         Como suele ocurrir en las series corales, hay capítulos en los que la historia se centra sobre todo en las vivencias de uno de los personajes, otros en un actor invitado, los hay en los que prima la aventura, la trama romántica, una temática seria o más cómica. Aunque no nos faltan ganas, no desgranaremos los 19 capítulos, pero sí tres de los más emblemáticos. El episodio 3 “a lo mejor”, el 16, “No nos moverán”, y el 18, “Algo se muere en el alma”.

EPISODIO 3 “A LO MEJOR”
         La temática de este episodio es el conflicto generacional. Los chavales de la pandilla están hartos de obedecer “porque sí” a sus padres, y debaten la manera de rebelarse con una huelga al estilo obrero. Al final acuerdan no responder ni que “sí” ni que “no” a sus padres, y cuando les digan algo, contestar “a lo mejor”. La estrategia resulta un fracaso, así que deciden cambiar de táctica, y responder de forma elaborada, pero hablando con las sílabas al revés, con lo que nadie les entiende. Al final, después de un montón de situaciones cómicas, padres e hijos, junto con Chanquete y Julia,  acaban ante la policía local.
         Es sin duda el episodio más divertido de la serie, y en él participa como actor invitado el orondo Ricardo Palacios, secundario en infinidad de Spagetti Western, haciendo del agente municipal apodado Barrilete, dicho al revés Telerriba (“Hay que aprender idiomas, Telerriba”).
EPISODIO 16 “NO NOS MOVERÁN”
         Su temática es la especulación inmobiliaria. Una promotora quiere edificar un gigantesco complejo de torres de apartamentos, y para ello es imprescindible que Chanquete les venda su terreno frente al mar, pero se niega a tal monstruosidad, pese a las múltiples ofertas, y las presiones del alcalde, los comerciantes del pueblo y el resto de propietarios. Fracasado el intento “por las buenas”, la inmobiliaria decide utilizar malas artes, primero intentando desacreditar a Chanquete con propaganda, y luego agrediéndole físicamente para amedrentarle (a lo que su amigo Frasco, dueño de la taberna, responde a tiros contra la sede de la inmobiliaria). Finalmente, la promotora envía a las bravas a sus excavadoras para derribar La Dorada, pero Julia y la pandilla se plantan delante, entonando una versión de la famosa canción protesta “No nos moverán” (“¡del barco de Chanquete, no nos moverán!”)
         El capítulo denuncia uno de los males endémicos de nuestro país ya por entonces, y que se prolonga hasta nuestros días: la especulación inmobiliaria, la corrupción, y los pelotazos urbanísticos. Además sirve de excusa para algo tan impensable en aquel momento como era emitir por el canal público, y aunque fuera con la letra modificada, una canción tradicional de reivindicación de los movimientos izquierdistas, popularizada, entre otros por Joan Baez o Quilapayún.

CAPÍTULO 18 “ALGO SE MUERE EN EL ALMA”
         Es el famoso capítulo de la muerte de Chanquete, que fue anunciado a bombo y platillo por la prensa nacional incluso antes de su emisión, algo nada habitual, en lo que hoy se conoce como un “spoiler” en toda regla. Se trata de un episodio único, y al margen del tono y el estilo de la serie, en el que toda España lloró al son de la famosa sevillana “Cuando un amigo se va” (“El barco se hace pequeño, cuando se aleja en el mar…”).
Como fan de Verano Azul, y en general de las series televisivas, considero que el episodio de la muerte de Chanquete, es un final en exceso dramático y trágico, que además ponía fin definitivo a la historia en impedía de facto una posible continuación de la serie. Hubiera sido igualmente plausible, y no exento de tensión dramática, un final menos funesto, simplemente con la tristeza del fin de las vacaciones y las despedidas (el propio capítulo 19 “El fin del verano”). Los fans hubiéramos llorado igual, pero sin morir nadie, y se hubiera dejado abierta una posible segunda temporada con los mismos protagonistas.
Fue tanta la repercusión de este capítulo, que España entera llegó incluso a creer que el propio Antonio Ferrandis, Chanquete, había fallecido de verdad. A este respecto, contaré una anécdota personal: A mediados de los ochenta iba con mi abuela por Gandía cuando nos topamos con Antonio Ferrandis en una parada de autobús. Yo me quedé pasmado, pero mi abuela sí que hablo con él, y fue muy amable. Me cercioraba por fin de que los rumores no eran ciertos (el actor falleció en 2000).

VALORACIÓN Y LEGADO
La serie fue un éxito rotundo desde su estreno, y congregaba a grandes y pequeños frente al televisor cada fin de semana (bien es cierto que era la época en que todos veíamos lo mismo, al haber solo los dos canales de la tele pública). Por ello, en la iconografía de nuestra generación, está a la altura de otras series españolas míticas como Curro Jiménez, Turno de Oficio, Anillos de oro o Brigada Central.
Lanzó a la fama a sus protagonistas. En especial al veterano Antonio Ferrandis, un curtido actor secundario, fajado en el cine del Landismo, en papeles casi siempre de tipo serio, por su calva, su bigote, y su imponente vozarrón; muy lejos del entrañable Chanquete, un “abuelo” bonachón de barba y pipa (sin duda Verano Azul fue el papel de su vida, como Curro Jiménez para Sancho Gracia o Juncal para Paco Rabal).
Por su parte, los niños de la serie sufrieron, en muchos casos, el síndrome de la estrella infantil. De hecho, solo Juanjo Artero se dedica hoy en día profesionalmente a la actuación, y con una tortuosa carrera llena de altibajos, en la que solo ha conseguido cierto reconocimiento ya cincuentón, con el gesto más pausado, y la voz educada y profunda, en papeles sobre todo de policía, o capitán de “El Barco”.
Por su parte, Juan José Valero, el Piraña, tuvo un breve paso por el legendario programa infantil y juvenil “La Bola de Cristal”, en el que interpretaba al detective “Mantequilla”, y hoy es profesor universitario en Madrid (como curiosidad, tanto él con Tito, como Pancho con Javi, tuvieron, tras la serie, una breve carrera musical como dúo).
En cuanto a las dos chicas de la panda, Bea y Desi, Pilar y Cristina Torres, son enfermeras. Pancho, (José Luis Fernandez), tras pasar por el infierno de las drogas, vive en el anonimato. Gerardo Garrido (Quique), es fotógrafo, y el pequeño Tito (Miguel Joven), trabaja como guía turístico para el Ayuntamiento de Nerja, su ciudad natal. 
La serie se emitió también en Francia, en Iberoamérica, Portugal, Angola, Argelia, y en algunos países del Este, como Yugoslavia, Checoslovaquia, Polonia, o Bulgaria, causando gran impacto por su temática adolescente y por mostrar aspectos desconocidos entonces en aquellos países como el movimiento Hippie.
Hoy en día, Verano Azul, es, sin duda, con Curro Jiménez, la serie más emblemática de TVE, que la repone regularmente, y forma parte de su oferta gratuita a la carta. Además, en la ciudad de Nerja hay calles y parques dedicados la serie y sus personajes, y una reproducción de La Dorada.
Y los fans solo tenemos una cosa que decir: “A lo mejor”.

Por Víctor Sánchez González

















Volver a empezar. (1982. José Luis Garci).


VOLVER A EMPEZAR. 1982.
 

“Quiero rendir homenaje a los hombres y mujeres que empezaron a vivir su juventud en los años treinta; y en especial, a los que aún están dándonos ejemplo de esperanza, amor, entusiasmo, coraje y fe en la vida. A esa generación interrumpida, gracias”. Así acaba esta histórica película, con esta dedicatoria por parte de José Luis Garci.

También es necesario leer este comentario del propio Garci sobre su película: “Yo estoy orgulloso de haber ganado el primer óscar para nuestro idioma. Había habido nominaciones, pero nunca se había ganado un óscar en lengua española. Lo había ganado Buñuel, pero por una película hablada en francés. Este fue el primero para nuestro idioma y eso es para sentirte orgulloso”.
 

Además, Garci siempre ha sido muy sincero, y él mismo siempre ha admitido que tuvo mucha suerte de haber sido seleccionada su película para representar a España en los óscar de 1983, que todo fue más bien fruto de la casualidad, como bien explicó el propio director: “La cosa estaba entre La Colmena, que yo creo que era la mejor, y Demonios en el Jardín. Los partidarios de La Colmena, para no votar a Demonios en el Jardín, votaron Volver a Empezar y al revés. De rebote, salimos nosotros”.

Tras esta introducción, me adentraré más en los entresijos de esta histórica película de nuestro cine. Comenzaré por el argumento y luego contaré otros datos y curiosidades.

Argumento:

Miguel Albajara es un famoso escritor gijonés que vive en San Francisco (EEUU) tras un largo exilio de cuarenta años. Acaba de recibir el Premio Nobel de Literatura, y antes de regresar a la Universidad de Berkeley donde imparte clases de Literatura Medieval, hace una escala en su Gijón natal. Allí empieza a evocar su juventud, y sobre todo vuelve a encontrarse son su primer amor Elena. Ambos recorren Gijón y gran parte de Asturias para recordar el gran amor que vivieron cuando eran jóvenes. Tras unos días juntos se dan cuenta que siguen enamorados como si no hubiera pasado el tiempo. Después de todo Albajara acaba volviendo a Estados Unidos para seguir dando clases en la Universidad de Berkeley.
 
 

Reparto:

-      Antonio Ferrandis                Miguel Albajara.

-      Encarna Paso                      Elena.

-      Agustín González                Gervasio Losada.

-      Marta Fernández                 Carolina (telefonista).

-      Pablo del Hoyo                    Botones.

-      Pedro Ruíz                                     Rey Juan Carlos I (voz).

-      José Bódalo                         Roxu.

 

A Antonio Ferrandis le eligió por su gran interpretación en la serie televisiva “Verano Azul” en la que interpretaba a Chanquete. Y a José Bódalo le eligió ya que había rodado con él “El Crack” y le prometió un papel más importante en su nueva película.
 

 

Un dato que es interesante aportar es el del título de la película.

Volver a Empezar (Begin the beguine), en verdad la traducción acabó tergiversándose un poco, ya que la gente creyó que significaba “Volver a empezar”, pero en verdad la traducción correcta es la de “Empezar el beguine”, que no es otra cosa que un baile de salón. Todo esto viene a raíz de que “Begin the Beguine” es el tema musical principal de la película. Es una composición del estadounidense Cole Porter. Hubo problemas con los herederos de los derechos de autor de la obra, así que el título finalmente se quedó  como “Volver a Empezar”.

Otro dato interesante es sobre cómo surgió la idea de realizar esta película. Alfonso Sánchez Martínez propuso a Garci que hiciera una película sobre escritores como Edgar Neville y Miguel Mihura. Entonces Garci recordó a Albajara, que era un poeta amigo de su padre durante la Guerra Civil y que fue apresado y llevado a un campo de concentración y murió en 1940. Así le llegó su primera inspiración, y decidió imaginarse que hubiera pasado si el poeta siguiera vivo y volviera a su tierra natal. El guion lo centró en la historia de amor entre Albajara y Elena.
 

En cuanto a datos de taquilla hay que comenzar diciendo que se estrenó en Gijón y Oviedo con una grandísima acogida, pero en el resto de España no tuvo mucho éxito. Sin embargo, tras el éxito de haber ganado el óscar tuvo que volver a estrenarse y ahora sí con mucho más éxito que el que cosechó al principio. En la primera semana del reestreno recaudó 20.000.000 de pesetas y finalmente fue una de las películas españolas más taquilleras con un total de 862.264 espectadores. La Fox compró los derechos en EEUU.

En cuanto a la valoración de la crítica, la cosa fue mutando al igual que el éxito en taquilla. En principio no obtuvo muy buenas valoraciones por parte de la crítica especializada, pero con el pasar del tiempo la cosa cambió llegando a obtener muy buenas críticas.

 

Garci quiso centrar la historia en torno a una ciudad no muy grande y que él conocía bastante bien. Así que se decantó por Gijón. Ni que decir tiene del gran conocimiento de José Luis Garci sobre dicha ciudad y sobre los alrededores. Como ya nos mostró en “El Crack” es un genio a la hora de mostrarnos los sitios más emblemáticos y bonitos de los lugares donde rueda. Ya lo hizo con Madrid, y ahora en esta película con Gijón y distintos lugares de Asturias. Un bonito catálogo de preciosas y emblemáticas imágenes de esa maravillosa tierra. Además, tengo que decir el gran acierto con la música que combina muy bien con la historia y con los paisajes. Al sumar estos dos aspectos el resultado es una película tierna, visual y romántica.
 

Garci también nos dejó la idea de que el amor no conoce de edades, ni el amor ni el sexo, como vemos en la película. Como dicen los protagonistas en la película “uno es joven mientras ama y es amado”.

Garci y su amor por el Fútbol:
 

Durante toda la película vemos muchísimas referencias al fútbol, empezando por el protagonista, que fue en su juventud jugador del Sporting de Gijón. Variadas y claras alusiones a este deporte. José Luis Garci es amante y gran aficionado al fútbol, sobre todo de dos equipos, el Atlético de Madrid y el Sporting de Gijón. Durante la cinta podemos ver imágenes de chicos jugando al fútbol en las playas de Gijón, varias imágenes del estadio del Molinón, e incluso imágenes reales de un partido de liga entre el Sporting y el Atlético de Madrid, que curioso, sus dos equipos. También, por las fechas, iba a ser el Mundial de fútbol de España 82 y vemos muchas referencias al citado evento, tanto en algunos pósters en el hotel y en el aeropuerto como en el avión de Iberia que le va a llevar de regreso a Estados Unidos. A la vuelta de recoger el óscar lo brindó en el estadio del Molinón en una partido de liga.

 

 

Quisiera hacer una mención especial al grandísimo papel que interpreta Agustín González haciendo de gerente del Hotel Asturias (que por cierto todavía existe en la actualidad). Hace de un gerente servil en exceso, rayando casi la sumisión absoluta para con Albajara. Un clásico y típico pelota. Para mí una de sus mayores interpretaciones, y eso que tiene bastantes y buenas. Para mí uno de los grandes secundarios del cine español que merece más reconocimiento del que tiene.
 

La otra gran protagonista de la película es Gijón y Asturias. Garci sabe cómo mostrarnos la belleza de esta tierra. En pantalla nos muestra lugares bellos y emblemáticos de la época, que hoy en día muchos o no existen o están rehabilitados como pueden ser la vieja estación de ferrocarril o el Cine Robledo, además de lugares como el paseo del Muro en la Playa de San Lorenzo, la Plaza Mayor, el Puerto Deportivo, El Molinón, todo ello en Gijón, pero además otros bellos sitios asturianos como por ejemplo Cudillero, los Lagos de Covadonga y su basílica, Cangas de Onís y la Cueva de Santillana, además de apreciar un buen escanciado de la riquísima sidra asturiana.

 

Para acabar, decir, a título personal, que posiblemente no sea una de las 10 mejores películas españolas, pero tiene su mérito por ciertos aspectos. El primero es que fue pionera en consecución de un premio tan importante y prestigioso como es el óscar. El siguiente aspecto es que sirvió como aprendizaje a otros directores y abrió el camino a nuestro cine y a su reconocimiento a nivel mundial. A mí es una película que me enamora y me enternece. Esa música tan presente en casi toda la película(a parte de la mencionada “Begin the Beguine”  la preciosa “Canon” de Pacheibel) y ese retrato del Gijón de Asturias de la época, hacen una mezcla casi perfecta y aderezado con unas magníficas interpretaciones. Lo que sí que creo fehacientemente es que es una obra imprescindible para los amantes del buen cine, en especial de los amantes del cine ochentero ya que el retrato fiel y nostálgico que consigue José Luis Garci nos transporta a tan querida época para nosotros.


 
Aquí in enlace al tema principal de la película.
 
Y de la otra canción de Pacheibel.
 

El 11 de abril de 1983, en el Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles se celebró la 55 edición de los premios óscar de Hollywood. En el escenario, subidos, estaban Jack Valenti y la actriz Luise Rainer dispuestos a desvelar la película ganadora de ese año como mejor película en lengua extranjera. Luise reiner abrió el sobre con el nombre de la película ganadora, y, alzando los brazos al cielo dijo unas palabras en español; ¡VOLVER A EMPEZAR!, y al escenario subió un  barbudo y joven Garci con un smokin blanco y pajarita negra. Imágenes y palabras que siempre quedarán grabadas en mi memoria.
 

Así que hasta aquí mi artículo sobre esta bonita película de amor y os invito que qué si todavía no la habéis visto lo hagáis, en serio que lo vais a agradecer.

VIVA EL CINE.

 

Benjamín Carretero Montes.