Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Efemérides - 22/07 - Tiburón 3D

 


El 22/07/1983 se estrena Tiburón 3D (Jaws 3D, Joe Alves)

Escuela privada para chicas (1983, Noel Black) Private School

 



¡Menudo despelote de película! ¡Literalmente!

Escuela privada para chicas es una teen movie un poco subidita de tono al más puro estilo de Porky´s o tantas otras paridas en los 80. Ya sabéis: Instituto o Universidad, jóvenes con las hormonas a flor de piel, despelotes gratuitos a tutiplén, sexo, bromas chorras, situaciones disparatadas y etcétera.

Es una de las pocas películas dirigidas por Noel Black que no fue una TV Movie y también es una de las primeras en las que actúan Phoebe Kates, Betsy Russell o Matthew Modine, todos actores muy conodidos hoy día. También cuenta con Michael Zorek en el papel de Bubba; Zorek es un eterno secundario en películas de adolescentes ochenteras como Lío en la Universidad, La mujer de rojo o Teen Wolf 2.



En ocasiones parece que estemos viendo un videoclip con la incursión de sendos temas musicales acompañando imágenes: alucinante en momento del despelote a caballo de Betsy Russell. 

Y hablando de Russell la verdad es que la chica se come al resto del reparto. No solo está preciosa sino que con su sorna picarona y escenas subiditas de tono roba todo el protagonismo a los que se supone son os protagonistas: Kates y Modine.



Una obra hija de su tiempo que sería impensable en los tiempos políticamente correctos que corren y que fue relativamente bien recibida en taquilla recaudando más de 14 millones de dólares. El final no desmerece el conjunto; un pose masivo de nalgas femeninas... ¡Pa flipar en colores!


¡Que la disfrutéis!



Germán Fernández Jambrina



Videodrome (1983, David Cronenberg) Videodrome

 


Televisión Civic: la que te llevas contigo a la cama.

Max, es la hora de volver lenta y dolorosamente al mundo consciente.


El embrión de Videodrome surge de la mente de un pequeño David Cronenberg quien, tras sintonizar en mitad de la noche la señal de una emisora de Bufalo (Nueva York) en su televisión canadiense, comienza a fantasear con la posibilidad de que se emitieran ciertas imágenes que quizás no debiera ver.

Después de haber dirigido su aclamada Scanners, a Cronenberg se le presenta la oportunidad de dirigir El retorno del Jedi, pero este, empeñado en dirigir una película escrita por si mismo, presenta el guión de Scanners a Universal Pictures a pesar de su temor (lógico) de que fuera rechazado por lo extremo de su propuesta. Sorprendentemente Universal aceptó y le otorgó el mayor presupuesto del que había disfrutado hasta ese momento (5,9 millones de dólares); un presupuesto que resultó nada acorde con el batacazo comercial al recaudar menos de la mitad: 2,1 millones. Cosa lógica atendiendo lo arriesgado de su propuesta.

Rick Baker fue el encargado de los efectos especiales y su habitual Howard Shore de la música.


Videodrome cuenta la historia de Max Renn, el presidente de CIVIC-TV, una pequeña televisión de Toronto que emite un contenido sensacionalista basado en soft porn (porno suave) y violencia. Buscando nuevo material encuentra una señal pirata proveniente de Asia que muestra a dos hombres torturando a una mujer. Este programa se llama Videodrom. Max se obsesiona con esta señal y tratando de descubrir su origen se dará cuenta de que no es una señal de televisión normal.

En Videodrome, David Cronenberg da nacimiento a su concepto de La Nueva Carne de forma explícita (“Muerte a Videodrome, larga vida a La Nueva Carne"). Y digo de forma explícita porque de forma implícita ya encontramos la idea en varios de sus trabajos anteriores: Stereo, Rabia, Cromosoma 3, Scanners...

La Nueva Carne supone una transformación o metamorfosis del cuerpo humano producida por la fusión del organismo y algún producto fruto de la tecnología humana. Pensemos en la escena en la que Max introduce directamente la cinta de vídeo (Beta, ya que las VHS eran demasiado grandes para un estómago). Max desarrolla un órgano por el que consumir “desde las entrañas” la cintas; esto es un símil de que lo que vemos conforma nuestra realidad y nuestra percepción. Esta es la tesis de McLuhan (el personaje de Brian O´Blivion está basado en él): "No hay nada real fuera de nuestra percepción". "El medio es el mensaje". Otro ejemplo de esto es cuando la pantalla cobra vida (Rick Baker utilizó una lámina de preservativo para la pantalla elástica) o las alucinaciones de Max producidas por Videodrome.


Cronenberg ahondará en otras de las obsesiones que han caracterizado su cine como el poder de las corporaciones y la lucha del individuo contra ellas, el pensamiento y la técnica como entidades inseparables, la ambivalencia de las transformaciones que si bien por un lado potencian ciertas características del individuo por otro degradan otras.

Pero Videodrome también pone el punto de mira en los efectos que los medios audiovisuales (especialmente la televisión y las películas) tienen sobre nosotros.

Y es que los 80 de Reagan no sólo fueron excesivos en los ámbitos político, económico y social, sino que, evidentemente, el cine fue un campo que no se escapó de esto. En los ochenta se produjo un cambio del modelo cinematográfico que rompió con el cine más reivindicativo y contestatario de los 70 para ofrecer al espectador auténticos panfletos neoliberales a base de películas sin argumento que exponían a tíos hipermusculados que simplemente destrozaban todo lo que se les ponía por delante.  

Los estudios de Hollywood cayeron en manos de multinacionales y los magnates fueron sustituidos por jóvenes ejecutivos expertos en finanzas, pero sin idea de hacer películas: sólo se buscaba el éxito comercial y para ello no les temblaba el pulso en recurrir a interminables secuelas (algo muy característico de los 80): Rocky, Arma Letal, Indiana Jones, Rambo, Pesadilla en Elm Street, Viernes 13, Critters...

En cuanto al argumento, fueron los productores Don Simpson y Jerry Bruckheimer los que crearon lo que se llamó “high concept”: película de argumento casi inexistente basada en gran presupuesto, efectos especiales, música grandilocuente, estrellas protagonistas y mucho marketing. Esta fórmula resultaba ideal para un público cada vez más joven formado en el lenguaje del videoclip que impuso la MTV.

Cronenberg pone el punto de mira sobre esto de forma evidente en diversas ocasiones. De hecho, el propio Videodrome es un ejemplo perfecto de esto: dos hombres torturando a una mujer en una secuencia interminable que carece de argumento. ¿No os recuerda esto a películas de acción ochenteras en las que el héroe chachas simplemente va matando uno a uno a los cientos de sus enemigos?

Y luego está la insensibilización respecto a experiencias vitales provocada por la continua exposición a imágenes. Por ejemplo cuando Max y Nikki se disponen a mantener relaciones sexuales y la única manera de excitarse el uno con el otro es viendo una de las cintas de Videodrome y luego practicar el sadomasoquismo cuando este le atraviesa la oreja a ella con una aguja.


Videodrome también adelanta el mundo oscuro del Internet y el anonimato de los “niks”como cuando Oblivion (que por cierto, en español significa olvido) dice: “Por supuesto Oblivion no es mi nombre real. Es un nombre diseñado para la televisión. Pronto todos nosotros tendremos unos nombres especiales. Unos nombres diseñados.”

Al final Max es un arma , un arma que nace de la transmutación de su mano y que utilizará para tratar de destruir a Videodrome y para suicidarse al final culminando su transformación en Nueva Carne: “Para ser Nueva Carne hay que matar a la vieja”.

Este final fue propuesto por el propio James Woods, quien, por cierto, después de sufrir la experiencia de tener que pegarle prótesis para lograr el efecto de la ranura en su estómago rechazó participar en películas con efectos especiales de maquillaje.

En definitiva, Videodrome no es para todo el mundo. Quien se aventure debe ser consciente de su dificultad y de sus distintas lecturas.

Espero que este comentario ayude a aclarar un poco su significado.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

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La Mosca







De vuestros niños de cincuenta años: Homenaje a “Los payasos de la tele”



Ochenters, suerte tuvimos de vivir aquellos años y aquella tele, con Los payasos, Félix Rodríguez de la Fuente, Gloria Fuertes… Ellos nos hicieron como somos, junto a nuestros padres claro, y les debemos, como a ellos, lo que somos. Por eso vamos a dedicar unas emotivas y cariñosas líneas a aquellos locos vestidos de rojo, que tanto nos hicieron reír, en aquellos años en blanco y negro, a los que empezaba a llegar el color. Ay, aquellos sábados por la mañana con Gaby, Fofó, Miliki, y los demás… ¿Cómo están Ustedes?... ¡Bien!

EL ORÍGEN DE LA LEYENDA
Nuestros héroes vienen de una familia de payasos circenses que se remonta al siglo XIX, y comenzaron en la profesión en los felices años treinta de nuestro siglo, nada menos que en el mítico Circo Price, pero, después de la guerra, fueron de los tantos que emigraron a Hispanoamérica en busca de una vida mejor.
 
Su primer destino fue la soleada y caribeña Cuba, donde los tres hermanos Aragón, Gabriel (Gaby), Alfonso (Fofó) y Emilio (Emilín en un principio, aunque pronto se lo cambiaría por Miliki), comenzaron a hacer sus pinitos en televisión, lo que les hizo conocidos también en México (donde se iniciaron en el cine), Venezuela e incluso Estados Unidos. Su siguiente destino sería Puerto Rico, donde estarían desde 1965 hasta 1971, con el programa El Show de las 5, uno de los más vistos y recordados en la historia de la televisión en aquel país. Luego recalaron en Argentina, donde, ya con la incorporación de Fofito, hijo de Fofó, tienen también su propio Show televisivo y ruedan más películas.
Su éxito en Hispanoamérica hace que una TVE con aires de renovación se fije en ellos, y en 1972 les contrate para el programa El gran circo de TVE, que pasaría a sustituir a Los Chipitirifláuticos.
Su carisma, su talento, y esa conexión mágica que, como Félix o Gloria Fuertes,  tenían con el  público infantil, hizo que alcanzaran un éxito arrollador, y, ya conocidos como Los payasos de la tele, se convirtieran en todo un fenómeno televisivo y social en la España de los setenta y primeros ochenta.

LOS PAYASOS UNO A UNO
         GABY: Su papel era del serio del grupo, el que, supuestamente ponía orden en el caos de los demás. No vestía de payaso, como los otros, sino de frac, y siempre iba un poco al margen de ellos. Tocaba el saxofón.
         FOFÓ: Pese a no ser el mayor, era el que hacía las veces de jefe, el que mandaba (por lo menos entre los de la nariz de payaso), el que quedaba siempre por encima en las situaciones cómicas, y el que llevaba la voz cantante, también en las canciones. Su instrumento era la trompeta. Pese a ser a veces brusco y mandón, era el personaje más querido, hasta el punto de que su fallecimiento inesperado en 1976, fue una tragedia para los niños de entonces, y de un impacto social a nivel nacional, similar al que tendría cuatro años más tarde la trágica muerte en accidente de avioneta del gran Félix Rodríguez de la Fuente, en 1980, de la que también nos enteramos un sábado por la mañana. Siempre nos emocionamos al recordar estos momentos, como al ver la estatua dedicada al Fofo en la entrada al Parque de Atracciones de Madrid.
         MILIKI: Su personaje era quizás el de mayor poso interpretativo, y el que más calaba en la chavalería. Era el más noble, el más soñador, siempre risueño, y también atolondrado. Su instrumento era el acordeón. Al fallecer su hermano Fofó, fue el que, digamos, tomo la jefatura del grupo, aunque siempre con un aire mucho más benévolo y tolerante, también el liderazgo en las canciones, dándoles un toque más entrañable, y también pasó a ocupar el primer lugar en el corazón de los niños.
         FOFITO: Al ser el más joven, era también el más alocado, el más procaz y el que decía siempre la mayor tontería. Tocaba la guitarra, y hoy es el único del cuarteto original que todavía vive, aunque el resto estén siempre en nuestros corazones.
         MILIKITO: Hijo de Miliki, se incorporó al grupo tras el fallecimiento de Fofó. Con una sólida formación musical (es pianista), y un talento natural como mimo, tenía escasa experiencia ante las cámaras, y por ello inicialmente se decidió que fuera mudo (al estilo de Harpo Marx), y se comunicara agitando un cencerro en vez de una bocina como aquel. Sin embargo, más adelante, “recuperó milagrosamente la voz”, revelándose como un excelente payaso. Quizás por ello, dejó el circo en 1981 para emprender carrera en solitario, inicialmente como humorista y cantante (recordemos su mítico programa de gags al estilo Paul Hogan, Benny Hill o Saturday Night Live, Ni en vivo ni en directo), para luego convertirse en presentador y productor con la llegada de las televisiones privadas.
         RODY: Hijo pequeño de Fofó, fue el último en incorporarse a la troupe, entre 1982 y 83, cuando Milikito dejó el show, y éste paso a llamarse, en su última etapa, El loco mundo de los payasos. Rody se pintaba la cara de negro y se caracterizaba de afrocubano. En las últimas décadas, ha sido también el que ha seguido un poco el legado circense de la familia con giras por España, algunas junto a su hermano Fofito.
 
         A estos componentes también habría que añadir a Rita Irasema, hija de Miliki, que, junto a su padre, presentó una variante del programa entre 1993 y 95.

EL CIRCO Y SUS CUATRO PARTES
         El programa se grababa inicialmente en una carpa de circo, en Madrid, con un enloquecido público infantil llenando la grada, normalmente colegios enteros llevados allí en autobús. Comenzaba con la famosa canción que todos recordamos y sabemos tararear: Había una vez… Un circo que alegraba siempre el corazón…
Luego se dividía en cuatro partes:
LA PRESENTACIÓN: Los payasos salían de uno en uno preguntando a los niños del público ¿Cómo están ustedes?... ¡Bien! Cuando los cuatro estaban en pista, hacían un breve entremés cómico al estilo de los payasos del circo clásico.

LA ACTUACIÓN: Era un número de circo, alternando malabaristas, equilibristas, domadores, trapecistas, etc.
LA AVENTURA: Era el momento preferido de los seguidores del programa. Se trataba de una escena de unos 10 minutos de duración, ambientada a modo de telecomedia, en la que los payasos vivían una peripecia cada vez en un lugar distinto, y en la que participaban también otros actores. Entre ellos el personaje recurrente del Señor Chinarro, muy querido también por la audiencia infantil, interpretado magistralmente por el actor Fernando Chinarro, que hacía de un tipo normal, que se veía envuelto en las locuras de los payasos, y se desesperaba con sus tonterías. Hay que decir también que las aventuras muchas veces tenían moraleja, y también las utilizaban para hacer pedagogía (aprender las tablas numéricas, por ejemplo).



LA CANCIÓN: Para terminar el espectáculo, los payasos cantaban una de sus populares canciones, siempre con la participación de los niños del público, y con la ayuda de sus instrumentos musicales. 


AQUELLAS INOLVIDABLES CANCIONES
          Vamos a reseñar tan solo algunas de ellas, las que nuestra generación más recuerda, y también comentaremos su intencionalidad, siempre didáctica o festiva, y, por supuesto, contextualizada a la época:
         HOLA DON PEPITO, HOLA DON JOSÉ: Es quizás la canción más popular junto con la que comentaremos después, La gallina turuleca. Habla de dos señores que se encuentran por la calle y se saludan. Ensalza el valor de la amistad y las buenas costumbres. Como en casito todas, contaba con la participación del público infantil haciendo de coro, y respondiendo al Hola Don Pepito… con un Hola Don José… ¿Pasó usted por mi casa?... Por su casa yo pasé…
         LA GALLINA TURULECA: Como ya hemos comentado, otra de las más recordadas. Tiene una intención didáctica, para ayudar a los más pequeños a aprender los números, porque cuenta la historia de una gallina que ha puesto un huevo, ha puesto dos y ha puesto tres…
         EL AUTO NUEVO: Es la canción por la que más se recuerda a Fofó, también la más divertida, y en la que los niños nos lo pasábamos en grande, porque aparte de cantar, había que hacer movimientos con las manos y el cuerpo (llevar el volante, el tunel, los baches, las curvas…). Su intencionalidad era sobre todo lúdica, aunque, como era constante en ellos, los payasos siempre ensalzaban los valores familiares, y también en este caso la prudencia en la conducción. El viajar es un placer, que nos suele suceder. En el auto de papá, nos iremos a pasear… Vamos de paseo, ¡pí, pí, pí!  Vamos con el semáforo… Rojo, amarillo y... ¡Verde!
                                             El auto de Papá con Fofó
         MI BARBA TIENE TRES PELOS: Es otra de las más divertidas porque es un juego en el que, a medida que avanzan las estrofas, hay que sustituir las palabras, barba y pelos, por gestos. Mi barba tiene tres pelos… Tres pelos tienen mi barba…
         COMO ME PICA LA NARIZ: Otro de los clásicos de su repertorio, en el que los niños tenían que estornudar. Cómo me pica la nariz… Ya no lo puedo resistir…
     DALE RAMÓN: La canción del niño futbolista. Dale Ramón, Dale Ramón… Chuta más fuerte para ver si metes gol…
         ASÍ PLANCHABA: Es una canción deliciosa, y también muy recordada, pero también es quizás por la que más ha pasado el tiempo, ya que reproduce los estereotipos asociados a las niñas, y al género femenino en general, en aquellos tiempos(lavar, planchar, cocinar, rezar… Así planchaba así así…), mientras, como hemos visto en la anterior, al niño se le ponía a correr, saltar y jugar al futbol. Era algo consustancial a los tiempos, espontáneo y nada intencionado por parte de nuestros queridos payasos, que nos querían igual a niños y niñas, y tienen muchas canciones dedicadas a ellas, como la siguiente.
         SUSANITA TIENE UN RATÓN: Es otra de las más recordadas, y también la favorita de Miliki. Susanita tiene un ratón… Un ratón chiquitín…  Aunque asociamos las canciones al conjunto de los payasos, es justo también decir que letra y música son casi siempre de Emilio Aragón padre, Miliki.
         SI TOCO LA TROMPETA: Si toco la trompeta, tara, tara tareta… Con esta canción, los payasos buscaban que los más pequeños conocieran los instrumentos musicales de forma divertida. A este respecto, siempre recordaremos a nuestro Miliki tocando una canción con niños puestos en fila a modo de teclado y con una campana cada uno. Él les tocaba el hombros y así iban nota a nota. ¡Qué momentos!
         FELIZ EN TU DÍA: Es otra de las más famosas, y que aún hoy cantamos a nuestros hijos junto al Cumpleaños feliz, en sus onomásticas. Feliz, feliz en tu día… Amiguito que Dios te bendiga… Que reine la paz en tu vida… Y que cumplas muchos más… Nuestros payasos eran entrañables, les adorábamos, y les adoramos, pero también reconocíamos y reconocemos, que eran bastante tradicionales y beatones. Era la España de entonces.

VALORACIÓN Y LEGADO
         Para un niño de entonces, que además tuvo la ocasión de ir de pequeño con el colegio a ver el rodaje de uno de los programas, os podréis imaginar la emoción que supone hacer este artículo homenaje. Fue una fría mañana de invierno de aquella España aún en blanco y negro. Nunca habíamos estado en un rodaje televisivo. Nos sorprendía todo, desde las cámaras grúa hasta las largas esperas, y las repeticiones. Los payasos tardaron una eternidad en salir, y luego hicieron la presentación por lo menos seis veces (debía ser para ver cuál quedaba mejor), hubo varias actuaciones circenses, un bocadillo más pan que chorizo con una Mirinda, y, para nuestra decepción, nada de Aventura. Y ese sábado por la mañana plantados delante del televisor para vernos, y no salimos, y troceados, hasta meses después. Otra decepción.
         Más adelante, allá por 2001 tuve la ocasión de conocer a mi ídolo de los payasos, el gran Miliki, en una rueda de prensa en la presentaba un libro. Llego tarde también, como todos los artistas, y diciendo ¿Cómo están ustedes? En mi turno, antes de la pregunta, le di las gracias “por la infancia que nos habían dado” a nuestra generación, a lo que él respondió emocionado, hasta tal punto que su gesto salió reflejado en los periódicos del día siguiente. Para él, ya anciano, éramos “sus niños de treinta años” a los que dedicó un CD de canciones.
         Años después, también tuve ocasión de dar las gracias a Rody, que vino con su circo a nuestro barrio. Se llenó de madres y padres cuarentones con hijos pequeños. En las canciones, pidió “un padre” y allí estaba yo para cantar Mi barba tiene tres pelos, junto a mi hijo, que se pegó al micrófono. Y Rody, sinceramente emocionado también, manifestó su sorpresa porque él también se la supiera.
         Como toda historia de payasos, esta también tiene que tener un punto triste, y es que el legado de estos iconos del circo y la televisión, no es un legado de unidad, sino de disgregación, porque los herederos han tomado caminos diferentes. Como ya hemos dicho, Emilio Aragón hijo es un reputado productor de televisión, compositor y director de orquesta, y encarna el legado de Miliki. Por otro lado están Los gabitos, que son hijos de Gaby, que también han sacado sus discos y han montado espectáculos. Y por otro lado, como ya también hemos reseñado, Rody, hijo de Fofó, y que encarna su legado.
         Pero nos quedamos con la magia de entonces, con aquellos recuerdos, con aquel se me luenga la traba, feliz año huevo, y… ¿Cómo están ustedes?... ¡Bien!
        
         Por Víctor Sánchez González @VictorSescritor













“V”, la serie (Kenneth Johnson, 1983-1985)


Ochenters, el mundo se detenía los sábados por la tarde cuando ponían “V”. Los que lo vivimos lo sabemos. Las calles estaban desiertas de chavalería y todos estábamos en casa a las siete de la tarde para ver a Diana, a Julie y a Donovan.
Por eso, esta serie tiene un puesto de honor en los iconos televisivos de los ochenta y nos dejó grabada para siempre la imagen de esa boca abierta de forma inverosímil para tragarse una rata.

LA IDEA INICIAL, EL ARGUMENTO Y LAS TRES PARTES
En un principio, el creador de la serie, Kenneth Johnson, no había concebido una serie sobre extraterrestres invasores, sino una distopía sobre lo que podía ser la instauración de un régimen de tipo nazi en Estados Unidos, inspirado en la novela antifascista de 1935 “It Can't Happen Here” (No puede suceder aquí) de Sinclair Lewis.
Ese argumento no convencía a la NBC, que, en cambio, sí estaba interesada en producir una serie de ciencia ficción para aprovechar el tirón de las películas de “La guerra de las galaxias”. Johnson aceptó el cambio y retocó su historia. No obstante, las referencias a la idea inicial, aunque alegóricas, siguieron presentes. Sin ir más lejos, el emblema rojo y negro de los visitantes es muy similar a la bandera nazi con la esvástica.
Los llamados “visitantes”, llegan a la tierra en formidables naves ovaladas del tamaño de una ciudad. Inicialmente se muestran amistosos y tienen el mismo aspecto que los nosotros, pero pronto se revela su verdadera condición de perversos alienígenas reptilianos cuyo objetivo es la dominación del planeta para esquilmar sus recursos, especialmente el agua, y el sometimiento de la raza humana, que quieren utilizar en su mayoría como alimento, y el resto como esclavos o soldados en sus guerras con otras razas alienígenas.
El engaño es descubierto de forma casual por un avispado cámara de televisión, Mike Donovan, que, junto con la doctora Julie Parrish, organiza un grupo de resistencia a los invasores en la ciudad de Los Ángeles, cuyo símbolo es una letra V mayúscula que pintan con spray sobre los carteles propagandísticos de los visitantes. Pronto, el movimiento se extiende a todo el mundo.

         Aunque los fans solemos recordar “V” como un todo, la serie se divide en tres partes: “V”, que es el realidad un telefilm de dos episodios, “V, la batalla final” de tres, y la serie propiamente dicha de 20 capítulos de una hora de duración.
         En un resumen rápido, podríamos decir que en la primera parte vemos la llegada de los visitantes y la conquista del mundo, en la segunda su derrota aparente, y en la serie propiamente dicha, su regreso y una lucha continua hasta su sorpresiva e inesperada cancelación que pilló a Kenneth Johnson sin un final cerrado.

LOS PERSONAJES PRINCIPALES Y SECUNDARIOS
Los tres protagonistas principales son Donovan, Julie, y la malvada Diana.
Mike Dónovan (interpretado por el apuesto y musculoso Marc Singer, al que habíamos conocido en el cine con “El señor de las bestias” de 1982), es un cámara de televisión que graba por primera vez la nave extraterrestre y es invitado al interior, donde descubre por casualidad que el aspecto humano de los visitantes es un postizo sobre sus escamas de reptil. Las circunstancias lo convierten en líder de la Resistencia humana junto con la bióloga Julie Parrish (Faye Grant). Si Mike es el arquetipo de hombre de acción, Julie representa los valores de una líder: nobleza, inteligencia, entereza… Entre los dos flota siempre una continua tensión sexual no resuelta.
Frente a ellos, la mala, malísima Diana, una espléndida Jane Badler, que dota al personaje de una fuerza y un carisma que han convertido a Diana en la villana por excelencia de los ochenta (quizás junto a la pérfida Angela Channing de Falcon Crest). Badler era una belleza madura con un cuerpo escultural y una abundante melena negra cardada que la hacía enormemente atractiva (todos los adolescentes del momento la amábamos y la odiábamos a la vez), y el personaje adoptaba una pose y fulminaba con una mirada tan penetrante y destructiva como sus lapidarias frases.
 
En papeles secundarios encontramos tanto a jóvenes promesas, como a actores consagrados: el “lagarto bueno” Willie, interpretado por el icono del cine de terror Robert Englund, el luchador de la resistencia Elias (Michael Wright) o la jovencita Robin (Blair Tefkin), el líder de la quinta columna de los visitantes Martin (Michael Ashmore), que apoya en secreto a la Resistencia, o la joven híbrida Elisabeth (Jennifer Cooke), que es hija de Robin y el visitante Bryan, y posee poderes sobrenaturales con los que ayuda a la Resistencia. Elisabeth se enamora del guapo Kyle (Jeff Yagher), que combate al lado de Donovan en la tercera parte.
Entre el elenco, merecen mención aparte dos personajes carismáticos de la serie, uno por cada lado: Lydia por los visitantes, y Tyler por la Resistencia.
         Lydia, interpretada por la bellísima June Chadwick, es la lugarteniente y rival de Diana en la tercera parte. Ambas viven en conflicto permanente, y ponen igual empeño en combatir a la Resistencia como en combatir la una contra la otra. Se traspasan con sus miradas, e incluso a veces Lydia “se vuelve buena” con tal de chinchar a Diana. Su pelo rubio cardado también marcó tendencia, y su atractivo sex appeal incluso nos hizo flaquear a los fans enamorados de Diana, que nos movíamos en la incómoda y a la vez deliciosa dicotomía de amar platónicamente a las dos.
 
Por su parte, Ham Tyler, un, como siempre espléndido Michael Ironside (el villano de “Desafío Total”, esta vez en uno de sus contados papeles de bueno),  es un duro exagente de la CIA al que la Resistencia encarga los trabajos más difíciles. Es el contrapunto a Donovan y Julie, siempre a punto para sacar a pasear la Uzi y cargarse a cuantos más visitantes mejor. Por cierto, una de las razones por las que la Resistencia utilizaba armas convencionales y no las espectaculares pistolas y fusiles laser de los visitantes, no era la excusa de las balas de teflón o que no fueran detectadas como se decía en la serie, sino algo mucho más prosaico:  los disparos de los laser se añadían en postproducción de forma manual con un coste aproximado de 1000 dólares por disparo, por eso se usaban lo justo y solo vemos en contadísimas ocasiones a Donovan y los demás disparando con ellas.


REFERENCIAS Y LEGADO
Tras su cancelación en 1985, se mantuvieron los decorados y atrezzos en espera de que la serie se retomara con nuevas entregas que nunca llegaron. En 2009 se emitió un efectista remake de la serie, aunque sin el encanto de su antecesora, que también fue cancelado prematuramente.
         Hoy “V” es un clásico de la ciencia ficción televisiva y un referente de la década de los 80, recordado con cariño por los fans y los nostálgicos de esa época, y ha tenido notable influencia en producciones posteriores. Un ejemplo palmario es la superproducción cinematográfica “Independence Day” (Roland Emmerich, 1996), que copia literalmente de la serie la llegada de las naves a la Tierra y su gigantesca forma ovalada (aunque, evidentemente, con una factura digital mucho más lograda que los primitivos fundidos de la serie). También vemos lo mismo, aunque de forma más modesta, en la película española “Extraterrestre” (Nacho Vigalondo, 2012).

CONCLUSION
TVE programó en aquella época series emblemáticas los sábados por la tarde: “Los ángeles de Charlie”, “El Equipo A”, “MacGyver”, “La fuga de Golditz”, pero nunca una   con tanto impacto como “V”, que, como hemos dicho al principio, dejaba las calles vacías. ¿Recordáis la colección de cromos de “Teleindiscreta” con la mítica escena de Diana comiéndose la rata? ¿Quién no estuvo enamorada de Donovan y Kyle, o coladito por Diana, Lydia o Julie? ¡Qué tiempos aquellos! 
                                Por Víctor Sánchez González