Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Efemérides - 04/06 - Poltergeist

El 04/06/1982 se estrenó la película POLTERGEIST. Hoy cumple 40 años... 

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA

TRAILER





De vuestros niños de cincuenta años: Homenaje a “Los payasos de la tele”



Ochenters, suerte tuvimos de vivir aquellos años y aquella tele, con Los payasos, Félix Rodríguez de la Fuente, Gloria Fuertes… Ellos nos hicieron como somos, junto a nuestros padres claro, y les debemos, como a ellos, lo que somos. Por eso vamos a dedicar unas emotivas y cariñosas líneas a aquellos locos vestidos de rojo, que tanto nos hicieron reír, en aquellos años en blanco y negro, a los que empezaba a llegar el color. Ay, aquellos sábados por la mañana con Gaby, Fofó, Miliki, y los demás… ¿Cómo están Ustedes?... ¡Bien!

EL ORÍGEN DE LA LEYENDA
Nuestros héroes vienen de una familia de payasos circenses que se remonta al siglo XIX, y comenzaron en la profesión en los felices años treinta de nuestro siglo, nada menos que en el mítico Circo Price, pero, después de la guerra, fueron de los tantos que emigraron a Hispanoamérica en busca de una vida mejor.
 
Su primer destino fue la soleada y caribeña Cuba, donde los tres hermanos Aragón, Gabriel (Gaby), Alfonso (Fofó) y Emilio (Emilín en un principio, aunque pronto se lo cambiaría por Miliki), comenzaron a hacer sus pinitos en televisión, lo que les hizo conocidos también en México (donde se iniciaron en el cine), Venezuela e incluso Estados Unidos. Su siguiente destino sería Puerto Rico, donde estarían desde 1965 hasta 1971, con el programa El Show de las 5, uno de los más vistos y recordados en la historia de la televisión en aquel país. Luego recalaron en Argentina, donde, ya con la incorporación de Fofito, hijo de Fofó, tienen también su propio Show televisivo y ruedan más películas.
Su éxito en Hispanoamérica hace que una TVE con aires de renovación se fije en ellos, y en 1972 les contrate para el programa El gran circo de TVE, que pasaría a sustituir a Los Chipitirifláuticos.
Su carisma, su talento, y esa conexión mágica que, como Félix o Gloria Fuertes,  tenían con el  público infantil, hizo que alcanzaran un éxito arrollador, y, ya conocidos como Los payasos de la tele, se convirtieran en todo un fenómeno televisivo y social en la España de los setenta y primeros ochenta.

LOS PAYASOS UNO A UNO
         GABY: Su papel era del serio del grupo, el que, supuestamente ponía orden en el caos de los demás. No vestía de payaso, como los otros, sino de frac, y siempre iba un poco al margen de ellos. Tocaba el saxofón.
         FOFÓ: Pese a no ser el mayor, era el que hacía las veces de jefe, el que mandaba (por lo menos entre los de la nariz de payaso), el que quedaba siempre por encima en las situaciones cómicas, y el que llevaba la voz cantante, también en las canciones. Su instrumento era la trompeta. Pese a ser a veces brusco y mandón, era el personaje más querido, hasta el punto de que su fallecimiento inesperado en 1976, fue una tragedia para los niños de entonces, y de un impacto social a nivel nacional, similar al que tendría cuatro años más tarde la trágica muerte en accidente de avioneta del gran Félix Rodríguez de la Fuente, en 1980, de la que también nos enteramos un sábado por la mañana. Siempre nos emocionamos al recordar estos momentos, como al ver la estatua dedicada al Fofo en la entrada al Parque de Atracciones de Madrid.
         MILIKI: Su personaje era quizás el de mayor poso interpretativo, y el que más calaba en la chavalería. Era el más noble, el más soñador, siempre risueño, y también atolondrado. Su instrumento era el acordeón. Al fallecer su hermano Fofó, fue el que, digamos, tomo la jefatura del grupo, aunque siempre con un aire mucho más benévolo y tolerante, también el liderazgo en las canciones, dándoles un toque más entrañable, y también pasó a ocupar el primer lugar en el corazón de los niños.
         FOFITO: Al ser el más joven, era también el más alocado, el más procaz y el que decía siempre la mayor tontería. Tocaba la guitarra, y hoy es el único del cuarteto original que todavía vive, aunque el resto estén siempre en nuestros corazones.
         MILIKITO: Hijo de Miliki, se incorporó al grupo tras el fallecimiento de Fofó. Con una sólida formación musical (es pianista), y un talento natural como mimo, tenía escasa experiencia ante las cámaras, y por ello inicialmente se decidió que fuera mudo (al estilo de Harpo Marx), y se comunicara agitando un cencerro en vez de una bocina como aquel. Sin embargo, más adelante, “recuperó milagrosamente la voz”, revelándose como un excelente payaso. Quizás por ello, dejó el circo en 1981 para emprender carrera en solitario, inicialmente como humorista y cantante (recordemos su mítico programa de gags al estilo Paul Hogan, Benny Hill o Saturday Night Live, Ni en vivo ni en directo), para luego convertirse en presentador y productor con la llegada de las televisiones privadas.
         RODY: Hijo pequeño de Fofó, fue el último en incorporarse a la troupe, entre 1982 y 83, cuando Milikito dejó el show, y éste paso a llamarse, en su última etapa, El loco mundo de los payasos. Rody se pintaba la cara de negro y se caracterizaba de afrocubano. En las últimas décadas, ha sido también el que ha seguido un poco el legado circense de la familia con giras por España, algunas junto a su hermano Fofito.
 
         A estos componentes también habría que añadir a Rita Irasema, hija de Miliki, que, junto a su padre, presentó una variante del programa entre 1993 y 95.

EL CIRCO Y SUS CUATRO PARTES
         El programa se grababa inicialmente en una carpa de circo, en Madrid, con un enloquecido público infantil llenando la grada, normalmente colegios enteros llevados allí en autobús. Comenzaba con la famosa canción que todos recordamos y sabemos tararear: Había una vez… Un circo que alegraba siempre el corazón…
Luego se dividía en cuatro partes:
LA PRESENTACIÓN: Los payasos salían de uno en uno preguntando a los niños del público ¿Cómo están ustedes?... ¡Bien! Cuando los cuatro estaban en pista, hacían un breve entremés cómico al estilo de los payasos del circo clásico.

LA ACTUACIÓN: Era un número de circo, alternando malabaristas, equilibristas, domadores, trapecistas, etc.
LA AVENTURA: Era el momento preferido de los seguidores del programa. Se trataba de una escena de unos 10 minutos de duración, ambientada a modo de telecomedia, en la que los payasos vivían una peripecia cada vez en un lugar distinto, y en la que participaban también otros actores. Entre ellos el personaje recurrente del Señor Chinarro, muy querido también por la audiencia infantil, interpretado magistralmente por el actor Fernando Chinarro, que hacía de un tipo normal, que se veía envuelto en las locuras de los payasos, y se desesperaba con sus tonterías. Hay que decir también que las aventuras muchas veces tenían moraleja, y también las utilizaban para hacer pedagogía (aprender las tablas numéricas, por ejemplo).



LA CANCIÓN: Para terminar el espectáculo, los payasos cantaban una de sus populares canciones, siempre con la participación de los niños del público, y con la ayuda de sus instrumentos musicales. 


AQUELLAS INOLVIDABLES CANCIONES
          Vamos a reseñar tan solo algunas de ellas, las que nuestra generación más recuerda, y también comentaremos su intencionalidad, siempre didáctica o festiva, y, por supuesto, contextualizada a la época:
         HOLA DON PEPITO, HOLA DON JOSÉ: Es quizás la canción más popular junto con la que comentaremos después, La gallina turuleca. Habla de dos señores que se encuentran por la calle y se saludan. Ensalza el valor de la amistad y las buenas costumbres. Como en casito todas, contaba con la participación del público infantil haciendo de coro, y respondiendo al Hola Don Pepito… con un Hola Don José… ¿Pasó usted por mi casa?... Por su casa yo pasé…
         LA GALLINA TURULECA: Como ya hemos comentado, otra de las más recordadas. Tiene una intención didáctica, para ayudar a los más pequeños a aprender los números, porque cuenta la historia de una gallina que ha puesto un huevo, ha puesto dos y ha puesto tres…
         EL AUTO NUEVO: Es la canción por la que más se recuerda a Fofó, también la más divertida, y en la que los niños nos lo pasábamos en grande, porque aparte de cantar, había que hacer movimientos con las manos y el cuerpo (llevar el volante, el tunel, los baches, las curvas…). Su intencionalidad era sobre todo lúdica, aunque, como era constante en ellos, los payasos siempre ensalzaban los valores familiares, y también en este caso la prudencia en la conducción. El viajar es un placer, que nos suele suceder. En el auto de papá, nos iremos a pasear… Vamos de paseo, ¡pí, pí, pí!  Vamos con el semáforo… Rojo, amarillo y... ¡Verde!
                                             El auto de Papá con Fofó
         MI BARBA TIENE TRES PELOS: Es otra de las más divertidas porque es un juego en el que, a medida que avanzan las estrofas, hay que sustituir las palabras, barba y pelos, por gestos. Mi barba tiene tres pelos… Tres pelos tienen mi barba…
         COMO ME PICA LA NARIZ: Otro de los clásicos de su repertorio, en el que los niños tenían que estornudar. Cómo me pica la nariz… Ya no lo puedo resistir…
     DALE RAMÓN: La canción del niño futbolista. Dale Ramón, Dale Ramón… Chuta más fuerte para ver si metes gol…
         ASÍ PLANCHABA: Es una canción deliciosa, y también muy recordada, pero también es quizás por la que más ha pasado el tiempo, ya que reproduce los estereotipos asociados a las niñas, y al género femenino en general, en aquellos tiempos(lavar, planchar, cocinar, rezar… Así planchaba así así…), mientras, como hemos visto en la anterior, al niño se le ponía a correr, saltar y jugar al futbol. Era algo consustancial a los tiempos, espontáneo y nada intencionado por parte de nuestros queridos payasos, que nos querían igual a niños y niñas, y tienen muchas canciones dedicadas a ellas, como la siguiente.
         SUSANITA TIENE UN RATÓN: Es otra de las más recordadas, y también la favorita de Miliki. Susanita tiene un ratón… Un ratón chiquitín…  Aunque asociamos las canciones al conjunto de los payasos, es justo también decir que letra y música son casi siempre de Emilio Aragón padre, Miliki.
         SI TOCO LA TROMPETA: Si toco la trompeta, tara, tara tareta… Con esta canción, los payasos buscaban que los más pequeños conocieran los instrumentos musicales de forma divertida. A este respecto, siempre recordaremos a nuestro Miliki tocando una canción con niños puestos en fila a modo de teclado y con una campana cada uno. Él les tocaba el hombros y así iban nota a nota. ¡Qué momentos!
         FELIZ EN TU DÍA: Es otra de las más famosas, y que aún hoy cantamos a nuestros hijos junto al Cumpleaños feliz, en sus onomásticas. Feliz, feliz en tu día… Amiguito que Dios te bendiga… Que reine la paz en tu vida… Y que cumplas muchos más… Nuestros payasos eran entrañables, les adorábamos, y les adoramos, pero también reconocíamos y reconocemos, que eran bastante tradicionales y beatones. Era la España de entonces.

VALORACIÓN Y LEGADO
         Para un niño de entonces, que además tuvo la ocasión de ir de pequeño con el colegio a ver el rodaje de uno de los programas, os podréis imaginar la emoción que supone hacer este artículo homenaje. Fue una fría mañana de invierno de aquella España aún en blanco y negro. Nunca habíamos estado en un rodaje televisivo. Nos sorprendía todo, desde las cámaras grúa hasta las largas esperas, y las repeticiones. Los payasos tardaron una eternidad en salir, y luego hicieron la presentación por lo menos seis veces (debía ser para ver cuál quedaba mejor), hubo varias actuaciones circenses, un bocadillo más pan que chorizo con una Mirinda, y, para nuestra decepción, nada de Aventura. Y ese sábado por la mañana plantados delante del televisor para vernos, y no salimos, y troceados, hasta meses después. Otra decepción.
         Más adelante, allá por 2001 tuve la ocasión de conocer a mi ídolo de los payasos, el gran Miliki, en una rueda de prensa en la presentaba un libro. Llego tarde también, como todos los artistas, y diciendo ¿Cómo están ustedes? En mi turno, antes de la pregunta, le di las gracias “por la infancia que nos habían dado” a nuestra generación, a lo que él respondió emocionado, hasta tal punto que su gesto salió reflejado en los periódicos del día siguiente. Para él, ya anciano, éramos “sus niños de treinta años” a los que dedicó un CD de canciones.
         Años después, también tuve ocasión de dar las gracias a Rody, que vino con su circo a nuestro barrio. Se llenó de madres y padres cuarentones con hijos pequeños. En las canciones, pidió “un padre” y allí estaba yo para cantar Mi barba tiene tres pelos, junto a mi hijo, que se pegó al micrófono. Y Rody, sinceramente emocionado también, manifestó su sorpresa porque él también se la supiera.
         Como toda historia de payasos, esta también tiene que tener un punto triste, y es que el legado de estos iconos del circo y la televisión, no es un legado de unidad, sino de disgregación, porque los herederos han tomado caminos diferentes. Como ya hemos dicho, Emilio Aragón hijo es un reputado productor de televisión, compositor y director de orquesta, y encarna el legado de Miliki. Por otro lado están Los gabitos, que son hijos de Gaby, que también han sacado sus discos y han montado espectáculos. Y por otro lado, como ya también hemos reseñado, Rody, hijo de Fofó, y que encarna su legado.
         Pero nos quedamos con la magia de entonces, con aquellos recuerdos, con aquel se me luenga la traba, feliz año huevo, y… ¿Cómo están ustedes?... ¡Bien!
        
         Por Víctor Sánchez González @VictorSescritor













Firefox, el arma definitiva (Firefox, Clint Eastwood, 1982)




“Piense en ruso”
        
Ochenters, para celebrar el noventa cumpleaños del icónico Clint Eastwood (San Francisco, 31 de mayo de 1930), vamos a comentar uno de sus títulos más ochenters, Firefox, el arma definitiva (1982). Un film atípico en su carrera como actor y director, un espectacular tecno-thriller de acción, espionaje y aeronaves, ambientado en las tensiones de la Guerra Fía, muy diferente de sus producciones habituales, y del que es protagonista absoluto.


UN FILM ATÍPICO EN CLINT


Por esta época, Eastwood ya produce y dirige sus películas. Por ello, su productora Malpaso recibe cantidad de guiones, que Eastwood estudia, rueda o desecha (el único requisito es que tengan como protagonista a un duro maduro con las hechuras y el porte del propio Clint). Normalmente son historias convencionales: policíacos o road movies, con coches, peleas y muchos tacos. Además, sus films son relativamente baratos, y siempre los termina de rodar antes de fecha y por debajo del presupuesto (algo poco habitual en aquel momento).
Sin embargo, Firefox va a ser una excepción. Para empezar no es un guión que le llegue por los cauces habituales, sino que Eastwood adquiere los derechos de la historia tras leer la novela del mismo título de Craig Thomas, y se embarca en la producción de la película, que tampoco es barata, sino que es la más cara haya producido nunca Malpaso, con un presupuesto de 21 millones de dólares, de los que 20 se destinaron exclusivamente a los efectos especiales.
Porque, sí, ochenters, Firefox es una película casi de ciencia ficción, y con unos efectos visuales y sonoros notables para la época, que se disfrutaban en pantalla grande.


EL ARGUMENTO Y EL PERSONAJE DE CLINT EASTWOOD

         Nuestro Clint Eastwood es el mayor Mitchell Grant, un curtido y experimentado piloto de la USAF, prematuramente retirado del servicio activo debido a un trastorno mental provocado por el stress de guerra. Grant vive totalmente aislado en una granja del medio oeste, y está haciendo footing por el campo  cuando un gigantesco helicóptero Super Stallion aterriza a su lado. El momento que tanto temía ha llegado. El Tío Sam le reclama de nuevo para el servicio activo. Su misión es de alto secreto: deberá infiltrarse en el corazón de la Unión Soviética para hacerse con el prototipo de su avión de combate más moderno, veloz y mortífero: el imbatible MiG 31 Firefox, capaz de alcanzar match 6.
         Naturalmente, Grant se muestra reticente. No se ve capaz, dado que su trastorno psíquico le produce bloqueos mentales inesperados aunque pasajeros. Sin embargo, él resulta el hombre adecuado para la misión, no solo por su experiencia como piloto, sino porque además habla ruso perfectamente, y tiene la misma altura y complexión que el piloto de pruebas soviético que maneja el MiG, el teniente coronel Voskov (alter ego de Clint Eastwood en la película, interpretado por el rubio Kai Wulff, un habitual en papeles de ruso). 


CONTEXTO HISTÓRICO: LA PROPAGANDA DE LA GUERRA FRÍA

La película llega en un momento de escalada de la Guerra Fría. Vayamos un poco hacia atrás para entenderlo: Con los acuerdos tácitos entre las dos superpotencias tras la llamada “Crisis de los misiles” de 1962, y sobre todo con la llegada al poder en la URSS de Leoniv Breznev, se inicia el periodo conocido como “distensión”, caracterizada por el modelo denominado “coexistencia pacífica”, en el que, pese a que EE. UU. se embarca en la Guerra de Vietnam o la URSS posteriormente a la de Afgganistán, un conflicto a gran escala entre rusos y norteamericanos se ve lejano e improbable, y de hecho Nixon y Breznev firman históricos acuerdos de desarme nuclear.
Sin embargo, en 1981, con la llegada a la Casa Blanca de Ronald Reagan con su retórica belicista y antisoviética, la situación se pone tensa, coincidiendo además con una etapa de incertidumbre en las altas esferas del Kremlin tras el fallecimiento de Breznev, y con dirigentes de la "gerontocracia" que duran poco tiempo. Tal es la tensión, que se acuña el término “Destrucción mutua asegurada” (MAD, loco, en inglés), porque una guerra nuclear global se ve más cerca que nunca.
Como parte de su estrategia, el presidente Reagan, que fue actor, quiere que Hollywood, al que considera "su mundo”, reme a su favor en esta estrategia de confrontación con la URSS. Y para ello va a valerse sobre todo de las películas de acción tan populares en los 80 (hasta entonces, sobre todo en los 70, el cine había reflejado el clima de distención, y a los rusos de forma conciliadora, un ejemplo de ello es la película “de catástrofes” Meteoro, en la que yanquis y soviéticos colaboran amigablemente y apuntan sus misiles contra un enemigo común, un asteroide).
Títulos como Rambo III, Rocky IV o Amanecer Rojo, destilan ese tufillo antisoviético, al que Clint Eastwood, un republicano convencido, se suma sin problema alguno (incluso entonces, la película recibió muchas críticas por dar una visión tan maniquea del momento histórico, y este detalle es quizás lo único que se puede poner en el debe de un film soberbio en todo lo demás).
Así, la trama reúne todo el catálogo de tópicos  y estereotipos sobre el tema: 
Uno de ellos es el mito de la superioridad tecnológico-armamentística de los soviéticos, que se da por hecho en el film, y que no era por entonces sino un eficaz método de propaganda patriótica para justificar ante la sociedad estadounidense el enorme gasto militar de su administración. Los rusos nunca tuvieron tal superioridad, ni siquiera en los años del MiG 15 y el MiG 21 (es más, “seguir el ritmo” de la OTAN les costaría en una década el hundimiento de su sistema).
Otro de los falsos mitos es el de la supuesta infiltración de la CIA en la Unión Soviética, que sostiene gran parte de la trama de la película. El hermetismo era total y la CIA sabía muy poco, y menos de sus últimos avances aeronáuticos (de hecho, se enteraron de la existencia del novedoso y veloz MiG 25, que inspira en parte al prototipo de la película, cuando uno de ellos se escapó sin dificultad de dos Phantom israelíes en territorio sirio a principios de los 70). En cambio, sí ocurrió al revés, los rusos sí tuvieron durante largo tiempo una red de espionaje en Occidente, algo que sí reflejan por ejemplo, las pelis de James Bond, que siempre han dado una visión mucho más fiel de la relación Este-Oeste en el ámbito del espionaje (recordemos la icónica La espía que me amó).
Otro estereotipo recurrente es el de retratar a los rusos como “malos absolutos”, seres sin alma, que matan a sangre fría, demonios rojos a los que hay que combatir y destruir (en contraposición, claro, con los “buenos siempre” norteamericanos), algo que también era habitual en las cintas de acción de entonces con los asiáticos (chinos, vietnamitas, etc.). Es muy curioso como en el casting de la película, para los militares rusos, se eligen actores asociados a papeles de nazis como Kenneth Coley (que también era oficial del Imperio en Star Wars), Ronald Lacey (el nazi de las SS que persigue a Indiana Jones), o Wolf Kalher, quizás el más encasillado de todos, y que también salía en En busca del arca perdida.
Sin embargo, la película acierta en algunos aspectos, aunque los exagere en exceso. Tal y como cuenta la cinta, sí ocurrió en la URSS que científicos de gran valía, fueran “forzados” a trabajar en proyectos pioneros, es el caso del personaje de Nigel Hawthorne, el Dr. Pyotr Baranovich, cuya esposa, por cierto, es la única mujer que aparece en la película. Un ejemplo en la realidad es el curioso caso de Leon Theremin (inventor del famoso instrumento musical que lleva su nombre), que fue destinado a un laboratorio secreto en el que diseñó un micrófono indetectable con el que los rusos espiaron la embajada americana en Moscú durante años.


EL IMPRESIONANTE MiG 31 FIREFOX

         Si por algo destaca la película es por la espectacularidad de las escenas de combate aéreo con el imponente prototipo denominado MiG 31. El avión se concibió específicamente para la película, aunque está inspirado en modelos ya existentes, como el mencionado caza bimotor soviético MiG 25 de doble alerón trasero, y el veloz y futurista avión espía estadounidense RS-71, del que recoge su color negro, su envergadura alar y sus altas capacidades de aviónica.
         El MiG 31 de la película, aparte de su velocidad, alcance y armamento, cuenta con una innovación increíble aún hoy en día: su casco es capaz de unir piloto y avión mediante conexiones neuronales, de tal forma que el aparato obedezca sus órdenes de vuelo o disparo de manera inmediata, lo que le da una ventaja infalible en combate. Esta característica da origen a la frase más famosa de la película: “Debe pensar en ruso. Piense en ruso.”
         Esta cualidad tecnológica es un viejo sueño de los ingenieros y militares de todas las fuerzas aéreas, que solo se ha conseguido implementar parcialmente en modernos cazas como el Rafale o el Eurofighter, aunque de forma muy básica y con una conexión física o de movimientos, en ningún caso neuronal. Es así también en helicópteros de ataque de última generación como el Tiger, cuyo cañón se direcciona por los movimientos del casco del piloto (algo similar a lo que hacía otra aeronave icónica de los 80, el Trueno Azul).

EL RODAJE Y LOS EFECTOS VISUALES

         Gran parte de la película está ambientada en la Unión Soviética, y para recrear ese escenario, el rodaje se realizó en Austria. También en exteriores de Montana, para el principio de la película, además de California, Londres y la base aérea de Thule, en Groenlandia.
         Para las espectaculares escenas de vuelo, se recurrió al especialista de ILM John Dkystra, que utilizó su por entonces novedosa pantalla azul de fundidos (la misma de “El imperio contraataca”). Por cierto que la maqueta del avión que se utilizó para estas secuencias se expone en el Warner Bros. Museum de Los Ángeles.
         El modelo a escala real del avión evidentemente no podía volar, y se movía toscamente tanto por los hangares, como cuando aterriza en el hielo ártico junto al submarino para repostar, en otra escena espectacular.
         Aunque en el cine nos fascinó, y nos dejó boquiabiertos, hay que reconocer, aun siendo fans incondicionales de la película, que lo que entonces sorprendía, a día de hoy se ve como torpes fundidos en la mayoría de las escenas de vuelo. El paso de los años, y la avalancha del cine actual con exceso de CGI, hacen que “se noten” las carencias del cine clásico contemporáneo en esta y otras pelis. 


CONCLUSIÓN

         La película fue todo un éxito de público y taquilla. No tanto de crítica, por lo que hemos comentado antes, y porque algunos críticos la comparaban con el anterior film de Eastwood The Eiger sanction (traducida en España como Licencia para matar), o con las películas de James Bond. Incluso el New York Times dijo de ella que era “una de 007 sin chicas, y de Superman sin sentido del humor, con solo un poquito más de suspense de lo plausible”.
         En cualquier caso, para los que la vimos de chavales siempre la recordaremos con añoranza, y nos veremos pilotando ese veloz pájaro a velocidades supersónicas a ras de suelo, tumbando los árboles y levantando la nieve o el agua a nuestro paso. Y, por supuesto, pensando en ruso.

Por @VictorSescritor







Brian Dennehy, el malo bueno de los 80


Ochenters, tras su reciente fallecimiento a los 81 años, queremos recordar al gran Brian Dennehy (Bridgeport, Connecticut, 9 de julio de 1938-New Haven, Connecticut, 15 de abril de 2020), el icónico malo bueno de las pelis de acción de los 80, aunque también fue un notable actor teatral, con dos premios Tony a sus espaldas y ganador de un Globo de Oro por la serie “La muerte de un viajante”.
Inseparable de su físico imponente, su presencia en pantalla, con esa corpulencia, ese cabello rubio prematuramente cano, sus hombros cargados, y su aspecto duro, le asociamos a films emblemáticos de los 80 como Rambo Acorralado (First Blood, 1982) o F/X Efectos mortales (1986).
Sin embargo, su carrera comenzó a finales de los setenta, donde apareció en una capítulo de la serie M. A. S. H, y con pequeños papeles en películas como Buscando al Sr. Goodbar, F. I. S. T. (en la que coincidiría por primera vez con Sly), 10 la mujer perfecta o El final de la cuenta atrás.
En 1982 participó en Acorralado, en la que interpretaba al descreído e intransigente Sheriff del pueblucho de montaña al que llega John Rambo dando tumbos por la carretera, del que primero le quiere echar y luego le detiene y maltrata sin motivo. Esta película fue la que le asentó en el panorama de Hollywood como secundario habitual. Como anécdota diremos que tanto Stallone como él, llegaron al papel tras ser rechazado por otros actores debido al tono violento de la película. En el caso de Dennehy, rechazaron el personaje entre otros Gene Hackman y Robert Duvall Lee Marvin.

Su siguiente película fue Gorky Park (1983), uno de sus escasos papeles de bueno, junto con quizás su “bueno” más entrañable, el líder de los bondadosos visitantes alienígenas de Cocoon (1985). Aquel año también se luciría como villano en el soberbio western contemporáneo Silverado, a las órdenes de Lawrence Kasdan.

Un año después le veríamos como casi coprotagonista en F/X Efectos mortales, junto a otro de los actores icónicos de los 80, Brian Brown, en un thriller urbano con los efectos especiales del cine como leiv motiv. Y también repitiendo como malvado en la comedia de acción Peligrosamente juntos, ambientada en el mundillo de del arte neoyorkino, y protagonizada por el trío Robert Redford, Debra Winger y Daryll Hanna.

A partir de ahí le hemos visto como secundario en innumerables películas, por citar solo dos de las siguientes décadas, Presunto inocente (1990), en la que hacía de fiscal de distrito y jefe de Harrison Ford, y Asalto al Distrito 13 (2005), donde, ya avejentado, hacía de veterano policía junto a Ethan Hawk.


Siempre en nuestro recuerdo el gran Brian Dennehy.

Por Víctor Sánchez González











El coche fantástico, serie (1982-1986, Glenn A Larson, Knigth Rider, El auto fantástico, El auto increíble)


 

“El coche fantástico' es una trepidante aventura de un hombre que no existe, en un mundo lleno de peligros. Michael Knight, un joven solitario embarcado en una cruzada para salvar la causa de los inocentes, los indefensos, los débiles, dentro de un mundo de criminales que operan al margen de la ley”

Ochenters, vamos a comentar una de las series más emblemáticas de nuestra querida década, EL COCHE FANTÁSTICO, que lanzó la fama al apuesto y apolíneo David Hasselhoff, y convirtió a KITT en uno de los referentes automovilísticos de los 80.

EL ARGUMENTO Y LOS PROTAGONISTAS


         El protagonista absoluto de la serie es Michael Knight (es constante el juego de palabras tanto en el título de la serie en inglés, Knight Rider, que se podría traducir como caballero andante o caballero montado, como en los títulos de los capítulos). Lo interpreta, como ya hemos dicho, David Hasselhoff, hasta entonces un joven actor casi desconocido, al que apenas habíamos visto en pequeños papeles en series, o en el film de serie Z Star Crash (1979), un remedo barato de La guerra de las Galaxias que hoy es casi un film de culto, en el que era el protagonista junto al icono del género de aventuras Caroline Munro.
         La serie convirtió a Hasselhoff en una estrella, y en uno de los iconos de los 80, con su melena rizada, su media sonrisa, su camisa desabrochada, su chaquetilla de cuero, y sus botas, que le daban un cierto aire de macarra. Como curiosidad diremos que el gran Hoff ha tenido posteriormente una exitosa carrera como cantante, y que, pese a su fama, tardó casi una década en conseguir que alguna cadena televisiva creyera en su siguiente proyecto, la luego exitosa Los vigilantes de la playa.
En EL COCHE FANTÁSTICO, Hasselhoff Interpreta a Michael Arthur Long, teniente de policía, que cae abatido junto a su coche, un Pontiac Trans-Am negro. Para su fortuna, es rescatado por una organización liderada por el magnate Wilton Knight, que, tras salvarle la vida y reconstruirle la cara, le cambia el nombre por el de Michael Knight, y le pone a trabajar para la Fundación para la Ley y el Orden en la lucha contra el crimen y la injusticia. Y lo hará al volante de su mismo vehículo, al que han dotado de la más avanzada tecnología, y han convertido en el poderoso e indestructible KITT (Knight Industries Two Thousand, en español Industrias Knight 2000), un coche dotado de un cerebro electrónico que le permite autoconducirse, y no solo hablar, sino incluso hacerlo con ironía y sentido del humor.
Como jefe en la Fundación, Michael tiene a Devon Miles, interpretado por el veterano Edward Mulhare, secundario en un montón de clásicos del cine de los 50, 60 y 70. Miles es un cincuentón flemático y estirado, que era el principal colaborador del magnate Wilton Knight, y asume la dirección de la Fundación tras su muerte.
A los dos les acompaña una joven mecánica, que es la encargada del mantenimiento y las averías de KITT. Aunque generalmente se considera que este personaje es Bonnie Barstow (interpretada por Patricia McPherson), en la temporada 2 fue April Curtiss (Rebecca Holden).
La historia de este personaje es muy curiosa: al parecer, al final de la primera temporada, y por un problema contractual, McPherson dejó la serie, y se contrató a Holden. Sin embargo comenzaron a recibirse cartas de los fans reclamando la vuelta de Bonnie y los productores se echaron atrás y así quedó hasta el final de la serie. Aunque para la generalidad de los fans, se considera que Bonnie Barstow es el personaje “oficial”, hay también un grupo numeroso que valora el personaje de April y en general la segunda temporada, donde se encuentran algunos de los mejores capítulos de la serie. En cuanto a diferencias, tanto ambas actices como el matíz que dan a sus personajes son muy diferentes. Mientras Patricia McPherson tiene el pelo liso, es alta y apolínea, y su personaje es formal y aséptico, Rebecca Holden es menuda, peliroja (con un cardado superochentero), con mucho sex appeal, y su personaje es cercano, divertido, y además tiene una gran química tanto con Michael como con KITT.
Como curiosidad os diremos que EL COCHE FANTÁSTICO fue la primera serie de televisión en la que un personaje femenino ocupaba el puesto de mecánico principal de del coche protagonista. Y estos arreglos se hacían casi siempre en carretera, a bordo de un camión negro con el emblema de la fundación, un caballo de ajedrez, al que KITT entraba en marcha, a través de una rampa levadiza.
En la cuarta y última temporada se añadió un personaje adicional, el controvertido Reginald Cornelius III o RC, interpretado por el actor de color Peter Parros, en teoría para dar un apunte cómico y étnico a la serie, aunque, la verdad, con poca fortuna, ya que en esta temporada la es cuando la serie más decae.

EL FORMIDABLE KITT
Como ya hemos comentado, el modelo de automóvil que se utilizó en la serie para encarnar a KITT fue un Pontiac Firebird Trans-Am V8, de color negro, que se ha convertido en todo un icono de la década de los 80, a la altura de otros vehículos legendarios como el Delorean de Regreso al Futuro, la furgoneta GMC Vandura  del Equipo A, o el Ford Grand Torino de Starsky & Hutch.
KITT tenía todo tipo de adelantos tecnológicos, scanner, cámaras, videoteléfono, un volante y un salpicadero futuristas, y sus características luces rojas del morro. Y cómo no mencionar su función más espectacular: el TURBO BOOST, un botón que lanzaba el coche en un salto volador que le permitía atravesar muros y pasar por encima de todo tipo de obstáculos: ríos, puentes, camiones, etc.

Para el rodaje de cada capítulo se utilizaban en torno a una decena de coches, de los que dos eran para los primeros planos, y el resto para las tomas lejanas y las escenas de riesgo. Estos últimos acaban casi todos en el taller de chapa.
En la cuarta y última temporada, a KITT se le añadieron vistosas innovaciones, como unos alerones laterales y traseros que se desplegaban cuando Michael activaba el modo superpersecución.
Como curiosidad, en uno de los capítulos, KITT “pierde la memoria”, que resulta ser un aparatoso artefacto que lleva bajo la carrocería (curiosamente muy similar a los reproductores de vídeo de entonces), y que encuentra por casualidad un niño, que es el que le ayuda cuando está perdido.


GARTZ Y KARR, LOS ARCHIENEMIGOS
         Tanto Michael como KITT se enfrentan, en tal vez los capítulos más recordados, a una especie de “versión malvada” de ambos. La de KITT es KARR (Knight Automated Roving Robot, o Robot Rodante Automatizado Knight), que parece en dos capítulos de la primera y tercera temporadas. Se trata de un prototipo diseñado también por Industrias Knight, pero que por un fallo de programación, resulta inestable y potencialmente peligroso.
         Por su parte, el “reverso tenebroso” de Michael es Gartz, hijo legítimo del magnate Wilton Knight, que es malvado y cruel. Odia a Michael porque le ve como un rival ilegítimo, y desarrolla un supercamión llamado Goliath para enfrentarse con KITT. Este personaje aparece en dos capítulos de la segunda temporada.
      Otro de los capítulos legendarios era en el que Michael y KITT se enfrentan a un grupo de moteros que quieren sembrar el caos en una pequeña localidad del medio oeste. Y como curiosidad, en este episodio, la estrella invitada era la actriz Anne Lockhart, a la que los ochenters recordamos como Sheba en Galáctica, estrella de combate.

        Y mencionaremos también el episodio en el que Devon se hace pasar por un excéntrico magnate tejano.


CONCLUSIÓN

Quién no ha hablado a su reloj para decir “KITT, te necesito”, y ha esperado recibir como respuesta un “¿Dónde estás, Michael?”. ¿Quién no recuerda su famosa sintonía?. EL COCHE FANTASTICO forma parte de nuestra esencia ochenter. Es una serie que ha trascendido la leyenda y forma parte de la iconografía de la década. También ha tenido versiones, remakes (bastante flojos, la verdad), y videojuegos. Así que ochenters, conectemos el TURBO BOOST y a volar.

Por Víctor Sánchez escritor