Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Efemérides - 10/06 - Epicus Doomicus Metallicus

 El día 10/06/1986 la banda sueca Candlemass lanza al mercado el disco Epicus Doomicus Metallicus, piedra angular del subgénero doom metal.

Esta casa es una ruina (1986, Richard Benjamin) The Money Pit


Entretenida comedia producto de la Amblin (en este caso alejada del fantástico) de Spielberg , para mayor lucimiento de la estrella Tom Hanks y una Shelley Long que triunfaba como Diane Chambers en la mítica serie Cheers (1982-1993).
Dirige Richard Benjamin, un director de comedias ligeras como Mi año favorito, Mi novia es una extraterrestre o Made in America, pero también de dramas como Adiós a la inocencia o del thriller Espías sin identidad. David Giler escribe el guión de una historia rodada en Nueva York y que hay quien la considera remake de Los Blandings ya tienen casa (1948).

Walter Fielding (Tom Hanks) y Anna Crowley (Shelley Long) son una pareja que vive en el apartamento del ex marido de esta, el excéntrico y egoísta director de orquesta Max Beissard (el difunto Alexander Godunov). Beissard regresa mucho antes de lo que creían y se ven obligados a buscar un nuevo hogar en tiempo record. Pero en vez de alquilar otro apartamento, y considerando que la compra de una propiedad conjunta afianzará su relación, son estafados por una señora que les vende una mansión de (supuestamente) un millón de dólares por 200.000. Y es que esa casa es una ruina ...


A partir de entonces el humor se centrará en todas las desgracias que afrontará la pareja al, literalmente, ir desmoronándose la casa : escaleras que se derrumban, horno que explota, una bañera que hunde el suelo y cae un piso, una alfombra "voraz", la secuencia del derrumbe de los andamios (a destacar)... Y así hasta un millar de desastres que se cebarán , particularmente, en la pobre piel de un Hanks que adquiere protagonismo absoluto y suelta a placer sus características muecas.



Como comedia resulta bastante efectiva al centrarse casi exclusivamente en los gags de la casa, hecho que simplifica mucho un guión que precisamente se ve enturbiado al incluir esa subtrama dramática en la que Beissard trata de reconquistar a Anna causando problemas en su relación con Walter. 


Una comedia muy representativa de los ochenta que además triunfó en taquilla recaudando casi 55 millones de dólares con un presupuesto de diez. 

¡Cómo no lo iba a hacer si sale Tom Hanks!


Por cierto ... ¿A que recordáis esta canción?


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

Karate Kid II, la historia continua (1986 - John G. Avildsen) The Karate Kid II


Con el éxito de su antecesora, era normal que los avispados productores de Columbia, decidiesen realizar una pronta secuela de Karate Kid, en la que como no contaríamos de nuevo con el inolvidable Noriyuki Pat Morita ( señor Miyagi ) y su alumno Ralph Macchio ( Daniel Larousso).

SINOPSIS
Daniel  y Miyagi, deben viajar al pueblo natal de éste, Okinawa, con el fin de que el maestro de su último adiós a su anciano padre.
Pero el retorno es algo complicado, puesto que Miyagi tuvo que abandonar su pueblo, rehusando combatir con su mejor amigo Sato (Dany Kamekona) por el amor de una mujer Yukie (Nobu McCarthy).
Al dejar en evidencia a su amigo, la vuelta se convierte en un asunto de honor, argumento sobre el que girará la trama de la película.
John y Miyagi puliendo cera en una pausa


OPINIÓN
John G.Avildsen, ya se había ganado cierta fama antes de llegar a la saga Karate Kid, puesto que fue el director del inicio de la saga de Rocky , es decir que en el arte del mamporro, era ducho en la materia.
Si en la primera parte se nos ofrece el proceso de aprendizaje del alumno con el maestro, llegando al culmen en la victoria final en el tatami, en ésta las tornas cambian a una vertiente más filosofal y dramática, que en su predecesora.
Si bien, las primeras escenas nos muestran de nuevo la victoria de Larousso en el torneo, se ahonda más en lo que ocurre después, con la aparición estelar de Martin Kove como Kreese, siendo derrotado a manos de Miyagi, el cual intenta salvar a Johnny ( William Zabka), antes de que Riggs lo estrangule.
Esta parte nos daba una idea, que podíamos volver a ver una continuación directa a la primera parte, pero varios motivos, hicieron que hubiese un cambio de rumbo.
Lo primero es que Elisabeth Shue (Alli), no iba a poder aparecer en esta secuela, por tema de estudios, con lo cual hubo de fingir una ruptura entre ella y Daniel y segundo, la productora quería mostrar parte de la vida de Miyagi por lo que ya planeada una tercera entrega, decidieron que la susodicha fuese la continuación directa de la primera y ésta nos llevase al país y al pueblo natal de Miyagi, Japón y Okinawa.
Vamos a practicar tamborileiro Daniel san
De ahí que la dirección tomada por el guionista Robert Mark Kamen (Capturado, El Quinto elemento, Gladiator) quizás no fuese la más acertada en mi opinión, aunque ellos lo veían como una continuación del proceso de aprendizaje de Daniel con Miyagi.
Con la llegada al país del Sol Naciente (que no lo era, puesto que la película se rodó en Hawaii), ya la cosa se tuerce, aunque a primeras no lo parezca, ya que nuestros protas son recibidos por un enviado Chozen ( Yuji Okumoto-Origen), que no tardaremos en intuir que será la versión nipona de Johnny y a buena cuenta que nos enteraremos, cuando descubramos que éste es ni más ni menos que el sobrino de Sato, el cuál sólo permite a Miyagi ver a su padre y luego cerrar cuentas con él, largos años atrasadas.
Kumiko devorando a Daniel San con su mirada
De aquí en adelante, la película es un contínuo proceso de enseñanza de lo importante que es el honor para Miyagi y del enamoramiento de éste de nuevo con Yukie que le ha estado esperando todos estos años de ausencia y luego de Daniel con Kumiko ( Tamlyn Tomita), la cual hacía su debut en esta película y a la cual podemos ver en múltiples series como Teen Wolf o the Good Doctor .
A través de una Okinawa, donde no parece haber pasado el tiempo, es más parece haberse quedado estancada en los años cincuenta, por sus edificios y vehículos y completamente convertida en una base más del ejército americano.
En uno de sus bares, veremos una de las escenas icónicas en aquellos tiempos para los que pudimos disfrutar del estreno de la película en cines...me refiero a aquella en la que Daniel y Kumiko, entran en un bar donde los soldados apuestan a ver quien rompe más láminas de hielo (a algunos nos evocaba a Karate a Muerte en Bangkock), pues bien, como no, el toca narices de Chozen hace su aparición apostando a ver cuantos rompe Daniel y en ese momento entra Miyagi y apuesta a que romperá los seis...y con enfoque, para sorpresa de todo el mundo, Daniel incluido, romperá los seis.
No busquéis escenas marciales en esta película, puesto que escasean ante el rechazo de Miyagi de rendir cuentas con Sato...hasta que el pueblo se ve amenazado y decide aceptar el desafío...pero...tifón al canto, lo que ocurre es que Sato es sepultado por su propia casa, mientras que su sobrino Chozen lo deja por muerto y son Daniel y Miyagi quienes tienen que rescatarlo y como consecuencia Chozen es desprestigiado por su tío, es decir, pierde todo su honor y dicho honor es lo que va a provocar el fin de fiesta de la película, que no nos podían dejar sin mostrarnos las dotes marciales de Daniel (esperar que me deshuevo un poco, que tengo reciente Cobra Kai y el señor Macchio sigue sin tener ni idea de Karate)
Pero claro es una película de karate y tiene que haber ostias como panes, queridos ochenters, y a mi manera de verlo,la escena fue rodada a toda mecha, la pelea final entre Chozen y Daniel, carece de la épica del combate final de la primera parte, volviendo a recurrir a la grulla, pero al final retomando el camino del enfoque para acabar la pelea tal y como Miyagi hiciese con Riggs.

Voy darte lo tuyo y lo de tu kimono
PARA RECORDAR:
El inicio ,continuación directa de la primera parte, y el final, no tanto por la pelea, sino por el baile de Kumiko y el escenario donde se desarrolla.
La música: la partitura de Bill Conti ,Two looking at one y el Glory of love de Peter Cetera, son todo un acierto

PARA OLVIDAR:
El personaje de Chozen , está sobre actuado y podría haber dado más de sí.
Los decorados de la ciudad de Okinawa, anclados en los años 50
Se centra demasiado en la filosofía o en la cuestión del honor así como en un drama de lágrima fácil ( la escena de la playa hablando de la muerte de sus padres, entre Miyagi y Daniel)

VALORACIÓN FINAL 
Inferior a la primera, mantiene su magnetismo, gracias a los personajes de Miyagi y Larousso, pero no es lo que se esperaba  en un principio, amén de haber envejecido bastante mal con el paso de los años.





F/X, efectos mortales (1986, Robert Mandel) F/X


Hoy toca comentar un thriller de acción muy interesante cosecha de la mítica productora Orion Pictures. F/X (también conocida como Murder by Illusion) está dirigida por Robert Mandel (Una banda de dos, El sustituto), escrita por Robert T.Megginson y Gregory Fleeman y se rodó en localizaciones de la ciudad de Nueva York, Rye (Nueva York), Toronto y Ontario. La música es de Bill Conti (¿os suena la melodía de Rocky?).



En principio iba a ser estrenada en televisión como un telefilm, pero el productor Jack Wiener vio posibilidades en el guión para que se estrenase en la gran pantalla. Wiener, junto con el otro productor, Dodi Fayed, decidieron no contratar a ningún director de cine de acción porque querían que la película fuese realista así que se decantaron por Robert Mandel. Este se inspiró en películas como Bullit o The French Connection para rodar las escenas de acción. Los efectos especiales fueron obra de John Stears quien había trabajado en ocho películas de la saga de James Bond y ganado dos Oscar a los mejores efectos visuales por Operación Trueno (1965) y La Guerra de las Galaxias (1977).




El elenco actoral está compuesto por Brian Dennehy, Bryan Brown, Diane Venora, Cliff De Young , Mason Adams y Jerry Orbach. Los que seguro que todos conocéis son a Dennehy por su papel como sherif cabronazo en Acorralado (1982) - aunque ha actuado en cientos de películas seguro que es esta la primera que pensamos al verle - , a Bryan Brown como mentor de Tom Cruise en Cocktail (1988) y a Jerry Orbach por ser el padre de "baby" en Dirty Dancing (1987)




La historia nos cuenta como Rollie Tyler (Brown), un experto en efectos especiales que trabaja en la industria cinematográfica, es contratado por el Departamento de Justicia para simular el asesinato de Nicholas DeFranco (Jerry Orbach), un mafioso que  será incluido en el programa de testigos protegidos. Pero las cosas no salen como Rollie esperaba y parece que la supuesta muerte ficticia ha sido real. El inspector de policía Leo McCarthy (Brian Dennehy) investigará este asesinato tras el que se oculta una trama mucho más compleja de lo aparente.



Así el gran acierto de F/X es que juega constantemente con los conceptos de apariencia y realidad como nos muestra en el asesinato con el que comienza (y que es el rodaje de una película) además de estar plagada de giros de guión y hechos ilusorios (o no). Por otra parte interesará mucho a todos los cinéfilos al mostrar algunas de las técnicas que se usaban para recrear efectos especiales (sobre todo ahora que estamos inmersos en lo digital) tales como explosiones, prótesis de goma, bolsas de sangre, espejos, monstruos mecatrónicos ... y que abundan sobre todo en el tramo final.







Recaudó 20 millones de dólares en Estados Unidos con un presuppuesto de 10. Esto dio pie a una secuela conocida como FX/2, Ilusiones mortales(1991), que repite la estructura de la primera , y a una serie homónima estrenada en 1996 y que finalizó en 1998.


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA








Ejecutor (1986-John Irvin) Raw Deal

Entre Comando y Depredador, Arnold dejó sus músculos al servicio de una trama policial, que simplemente fue un mero vehículo para que pudiese lucirse y de paso finiquitar su relación con la familia De laurentiis

La trama
John Irvin, director conocido por films como Los perros de la Guerra de 1980, La Colina de la Hamburguesa de 1987, junto a los guionistas Norman Wexler y Gary Devore nos traen al sheriff Kaminsky ( Chuache) viviendo en un olvidado pueblo de las afueras de Chicago, donde ha sido degradado de su puesto en el FBI.
Sin embargo, cuando el hijo de un ex-compañero es acribillado en medio de una operación para asesinar a un testigo protegido, debe retomar en la clandestinidad su antiguo rol a petición de su antiguo compañero.

La gomina
Con el pelo repeinado con un kilo de gomina, el roble austríaco realiza en esta película uno de esos papeles de pecho palomo que tanto nos gustaron en los ochenta y que ayudaron a aumentar la clientela en cientos de gimnasios, con aquellos adolescentes deseando convertir sus esmirriados cuerpos en unos forzudos actioners al estilo de Arnold. 
Si bien la película en sí, nos cuenta una historia mil veces vista, con el poli infiltrado en la mafia con el fin de destruirla desde dentro, no es menoscabo decir, que el físico de Arnold y su porte hierática dan un toque de estilo a la trama.
Esta película fue la última colaboración de Arnold  con De Laurentiis y realizada a toda prisa con el fin de que el cineasta consiguiese liquidez y poner en marcha el proyecto de Desafío Total (1990).
Por desgracia la poca recaudación de la película, no dio pie a esa realización y la productora se sumió en la bancarrota, con lo que los derechos del film que años más tarde realizaría Arnold pasarían a manos de la productora Carolco.
¿Y porqué os cuento esta movida, os preguntaréis?, pues por que como se suele decir, las prisas son malas consejeras y esas prisas se notan y mucho en la realización del film, gomina incluida en el pelo de Arnold.

La película
Bien, el principio nos muestra a un Arnold haciendo de sheriff, atrapando a un motorista que se hace pasar por policía, al más "puro" estilo Arnie, es decir prendiendo un purito y arrojando la cerilla en un río de gasolina, para atrapar al motorista.
Después lo veremos en su casa, con una mujer harta de vivir en un pueblucho y haciéndole un pastel por un aniversario que nuestro prota no recuerda y que no quiere comer porque "no se sabe cuento engorda".
De ahí pasamos ya al meollo, recibiendo el encargo de convertirse en Joseph P.Brenner e intentar ganarse el favor de Luigi Patrovita ( Sam Wanamaker) culpable de la muerte del hijo de su compañero.
Aquí es donde luce la película, no en todas, pero sí en buena parte de las escenas de acción. 
Arnold atravesando un casino ilegal con una grúa, no sin antes haber dado una paliza a los delincuentes de turno, lanzando incluso a uno de ellos a una viga del techo, es una buena tarjeta de visita, como para no llamar la atención del lugarteniente de Patrovita, el señor Rocca ( Paul Shenar) y del lugarteniente de éste Max Keller ( Robert Davi), uno de los villanos por excelencia de los ochenta y de quien podríamos decir que es la versión occidental de Al Leong, puesto que al igual que éste, la palma en todas en las películas.
Sin embargo, el haber llamado la atención, es indicador de que Keller tenga la mosca detrás de la oreja y más cuando Arnie le levante a su chica Monique (Kathryn Harrold).
A medida que Arnold va pasando información a su compañero y Patrovita se vea acorralado, llegamos al culmen de la película donde hay escenas muy reseñables.
Una es la persecución en el puerto, con Arnold disparando a un coche, mientras le dicen "es a prueba de balas" y la cámara enfoca al cristal donde pone, adivinad...pues sí bullet proof, por si no nos quedaba claro.
Tras ésta asistimos a la muerte de Harry el amigo de Arnold, a manos de Keller, quien a su vez es asesinado por Arnold en un momento en el que su tapadera ya estaba al descubierto y esta escena es la que da rienda suelta al último cuarto de hora, donde sí parece que se dejó las manos libres a Arnie con el fin de que hiciese lo que mejor sabe, es decir, repartir estopa y matar a todo aquel que se interpusiese en su camino.
El culmen
Pelo engominado, chupa de cuero, camiseta de tirantes blanca, una bolsa llena de todo el arsenal que uno puede llevar, coche descapotable y sin lunas con el fin de pegar tiros de forma más fácil y certera.
Ah y una casette con los Rolling Stones a todo trapo.
Con eso se nos planta el austríaco para acabar con todos los delincuentes de una cementera y así acabar con el centro de blanqueo de dinero de Patrovita y como no ha saciado su sed, rápidamente se va al tugurio de Patrovita y al más puro Arnie Style vacía todoa su munición en todo aquel que se interpone en su camino, Patrovita incluido, sobre el que descerraja los cartuchos de su escopeta.
El veredicto
De las más flojas del roble austríaco, un producto alimenticio, hecho con prisa y con desgana, que sólo sirve para que nuestro actioner luzca músculos y llene su cuenta corriente


La Tienda de los Horrores (1986, Frank Oz) Little Shop Of Horrors

La Tienda de los Horrores (1986, Frank Oz) Little Shop Of Horrors


Amigos, tras la discusión que se creó con las distintas adaptaciones de un payaso devorador de mundos llamado Pennywise, hoy me he atrevido a traeros otra película que es de esos pocos casos en los que no tengo duda alguna entre versiones, decantándome por el remake que supera con creces a la original (desde mi punto de vista, claro) En este caso, mencionaré por encima la original pero sobre todo me centraré especialmente en la cinta que nos ocupa.

Hablaremos ni más ni menos que de "La Tienda de los Horrores”, pero antes de empezar a comentar, os cuento partes de la trama, que en ambas es muy parecida salvo matices y el final, que desarrollaré más adelante.

Seymour Krelboyne, (interpretado por el gran Rick Moranis) es ayudante de dependiente y horticultor de la floristería del señor Mushnik, una tienda de barrio venida a menos que va de mal en peor. Seymour tiene por costumbre pasear por las floristerías cercanas en busca de esquejes para cultivar nuevas plantas. En esa misma mañana y durante su búsqueda, un eclipse solar inunda de oscuridad el barrio y, tras un zumbido venido del cielo, llega del espacio a una de las floristerías una extraña planta (con maceta y todo) que nuestro protagonista, Seymour, encuentra y lleva con él a la tienda del señor Mushnik para cuidarla. Hasta aquí todo muy “normal”.

a
"Te voy a comer con mi boquita"

Seymour bautiza a la planta Audrey II, pues Audrey es el nombre de su compañera de tienda y amor no confeso, la chica buena e ingenua que prepara los ramos y hace los envíos, si es que los hubiese.
En un arrebato de desesperación y tras no entrar un cliente en días, el señor Mushnik decide cerrar la tienda para siempre, a lo que Audrey le pide a Seymour que enseñe esa planta tan rara que guarda en el sótano para exponerla y así intentar atraer clientes. Y el plan funciona a la perfección, nada más colocar la planta en el escaparate entra un cliente y tras éste la gente empieza a venir a la tienda para hacer encargos.
Esa misma noche y antes de cerrar, Audrey II se empieza a marchitar de manera preocupante. Tras un par de quejas por el mal estado de la misma, el señor Mushnik obliga a Seymour a quedarse en la tienda cuidando a la planta para hacer que se recupere. El pobre Seymour prueba con todo; le da luz, tierra, fertilizante… pero nada surte efecto. Nada salvo una cosa, sangre humana, en este caso la sangre de Seymour


Pues bien, básicamente todo consiste en esto, pero ya podréis suponer que todo se va complicando para placer del espectador.

Como anteriormente mencioné, esta maravillosa película es carne de remake (remake por partida doble) ya que se basa en la original “La Pequeña Tienda de los Horrores” de 1960 de Roger Corman, interpretada por Jonathan Haze (odiado por unos y amado por otros) y con un cameo muy especial que posteriormente analizaré, (ya que tengo el corazón dividido en este caso) y también en el exitoso musical de Broadway “Little Shop of Horrors” que a su vez está basado en la película de Corman, por lo que, al contrario de la original que ha llegado a ser hoy día una película de culto de terror y comedia de serie B, “Little Shop of Horrors” es terror y comedia pero musical, la cual también está considerada una cinta de culto.


En esta versión de Corman, Audrey II es conocida como Audrey Junior

Pero el éxito a día de hoy de esta adaptación (pues en su estreno y al igual que la original pasaron con más pena que gloria, al contrario del éxito apabullante que tuvo el musical en Broadway) no es casualidad; la magia que consiguió hacer desprender Frank Oz, director de esta adaptación, acompañado por Howard Ashman al guión y de Brian Henson, hijo de su muchas veces compañero de viaje, el inigualable e irrepetible creador de criaturas, Jim Henson, es a día de hoy imposible de conseguir, pero esto lo trataremos más adelante porque no puedo seguir escribiendo sin comentar de una vez su maravillosa banda sonora con detenimiento y dejaros algunos temas musicales que aún hoy consiguen emocionarme (sí, reconozco que el musical está de los primeros entre mis géneros preferidos cinematográficos)

No nos equivoquemos, os tengo que advertir que aquí no hay personas guapas, los protagonistas no adornaban las carpetas de los adolescentes de la época pues no hay Sandys ni Dannys (ni falta que hacen) ya que son todo lo contrario a lo que nos suelen tener acostumbrados las superproducciones de Hollywood. No destilan elegancia, no son bellezas arrebatadoras, ni siquiera sonríen ya que no son personajes felices y de aquí puede venir parte de la magia que respira esta cinta generando un gusto por lo macabro insertado en la cotidianeidad.


"Los barrios bajos, donde la vida es una burla"

La BSO fue adaptada magistralmente por Alan Menken, conocido por componer las melodías de películas de la factoría Disney como “La Sirenita” “Pocahontas” “La Bella y la Bestia” y “Aladdin” y Howard Ashman autor de las letras de las mismas, los cuales tienen en su haber varios premios de la Academia, pero si esto no os anima pasemos a la acción dejándoos una de las canciones que más disfruto de su BSO y donde nos describe a la perfección cómo se sienten los protagonistas y habitantes del barrio, logrando incluso que empaticemos con ellos.

Os pongo en situación y os dejo el video (disculpad la calidad del mismo) para que lo disfrutéis; el malhumorado señor Mushnik recrimina la actitud de tres chicas que están holgazaneando delante de su tienda, a las que vocifera que hagan algo con su vida para ser alguien y progresar, a lo que responden que si naces en los barrios bajos, en el suburbio, jamás podrás progresar.



Como veis nos presentan de una manera muy directa a los habitantes de un barrio humilde cualquiera, personas que están atrapadas en el suburbio, donde la vida es una mierda y sólo sales de él para ir trabajar para los empresarios ricos de la ciudad, optando únicamente a trabajos de segunda clase que te dan para poco y todo para que, al final del día, vuelvas nuevamente al suburbio del que saliste.
En esta canción podemos ver básicamente cómo Seymour, uno de los integrantes de los barrios bajos, implora por salir del suburbio y ser alguien mientras que, en una escena que bien podría ser sacada de The Walking Dead, los vagabundos parecen querer atrapar a nuestro desdichado protagonista.


"Don't Dead, Open Inside"

Una de las frases que mejor definen a Seymour se da precisamente en esta canción,
“No hago más que preguntarle a dios para qué sirvo y me dice caramba, pues no estoy seguro”


Pasemos a presentar a otro de los personajes clave y vital en esta película, Orin Scrivello, novio de Audrey (el amor platónico de Seymour) e interpretado de manera magistral por Steve Martin (Mejor solo que mal acompañado, El padre de la novia…)


Si habéis visto el remake “La Tienda de los Horrores”, sabéis de quién hablo. Es la personificación de un sádico despreciable, vomitivo, violento y odioso. Disfruta torturando, de hecho entre sus aficiones está la de maltratar a la pobre Audrey… Su madre le decía que tenía un don para hacer sufrir a los demás, que debía compartirlo con la humanidad y sacar beneficio de ello, y aquí llega una de las canciones más divertidas y grotescas de la película, si sois aprensivos os recomiendo que la saltéis.




Fantástica escena usando la perspectiva desde la boca de un paciente de Scrivello.

Si habéis ido al dentista (y si no también) no habréis podido evitar encogeros en el asiento y soltar alguna risilla con esta brutal canción que, al igual que la anterior, “Downtown”, describe a la perfección a este cerdo sin escrúpulos.

Y aquí retomo la escena anteriormente mencionada que, tanto en la original de 1960 como en el remake musical de 1986 me tienen ganado, pues en ambas hacen un cameo dos actores imprescindibles en el mundo del cine, cada uno en su estilo. Os pongo en situación, Arthur Denton (Wilbur Force en la original) es un apasionado del dolor físico, le encanta y necesita de ese dolor para excitarse y ¿a quién acude? Pues a Orin Scrivello. Pues bien, en el musical este personaje es interpretado por el grandísimo Bill Murray, sí como lo oís y como nos tiene acostumbrados, la mayor parte de su texto es improvisado.

¡Oh sí doctor! ¡Es usted increible! - Arthur Denton.

¿Y quién pudo interpretar entonces al personaje en 1960 para que dude entre qué versión prefiero? Pues ni más ni menos que un jovencísimo Jack Nicholson.


"Mucho trabajo y poca diversión hacen de Jack un tipo aburrido" - Jack Torrance.

En la original, es el propio Seymour (tras asesinar al dentista que es igual de sádico que Scrivello pero con mucho menos protagonismo) quien le hace el estropicio a Wilbur Force (Nicholson)


Nicholson tras salir de la consulta del supuesto dentista.

En el remake musical sí es Orin Scrivello, el cual se llega a sentir incómodo, pues si sus pacientes disfrutan, él no lo hace, por lo que le pide que se marche de su consulta. Una escena de pocos minutos pero que no necesita más.

Pasemos a otro de los protagonistas que nos da la película, la propia Audrey, interpretada por Ellen Greene, acepta a Scrivello y su forma de ser, pues según ella es lo que se merece por la vida que llevó y por supuesto, no se merece a un hombre tan bueno como Seymour sin saber que él la ama en secreto. 


"Somewhere That's Green"

Debo hacer mención especial a la dificultad que tiene Ellen Greene en este papel, pues su personaje tiene una forma muy peculiar de hablar (¿os acordáis de la ceceante voz de Martin Prince en Los Simpson? Pues imaginadla así) que tiene que trasladar a las canciones, pero cuando saca su verdadera voz se crece enteros y es una delicia. Por desgracia para nosotros, Ellen Greene a día de hoy se dedica principalmente a teatro pero aún podemos verla en muchas producciones tanto cinematográficas como televisivas. ¿Os acordáis de la madre de Mathilda en Leon: El Profesional? Pues…


Ellen Green harta de su estilista...

Empezó siendo cantante en clubs nocturnos, donde llegó a cosechar muy buenas críticas que la llevaron al teatro musical en el cual siguió su andadura. Tras mucho rodar, le propusieron ser la protagonista femenina de un famoso musical de Broadway basado en una película de 1960… Sí, así es amigos, Ellen Greene fue la “Audrey” del musical de “Little Shop of Horrors”, y, por suerte para todos, ya que el papel de chica bondadosa e ingenua le quedaba que ni pintado y su talento para la canción estaba más que demostrado, lo fue también para el cine a pesar de no ser la primera opción de Frank Oz.
A parte del teatro y el cine, como en la ya citada “Leon El Profesional”, Ellen Green también se ha dejado ver en series como Expediente X, Ley y Orden o incluso en Héroes y como curiosidad, en 2015 hizo una performance de “La Tienda de los Horrores” junto a Jake Gyllenhaal, el cual interpretaba a Seymour.


"Suddenly Donnie"

Y para ir terminando, mi último personaje, como ya podréis suponer, no puede ser otro que Audrey II.


¡Tengo hambre! ¡Quiero comida Seymour!

Una maravilla de animatrónica que para la época en la que se filmó, 1986, hizo que una planta carnívora venida del espacio exterior hiciese una mejor interpretación y con más expresiones faciales que muchos de los actores que llenan las pantallas hoy día. Uno de los encargados de darle vida fue el propio hijo de Jim Henson, Brian Henson y absolutamente todo fue grabado con maquetas y mucha habilidad con la cámara. En relación a lo sonoro no se queda atrás, pues cuenta con la increíble voz del ya fallecido Levi Stubbs, que consiguió darle a Audrey II esa maravillosa personalidad, y nos dejó varias de las mejores canciones de la cinta como “Feedme Seymour” o “Suppertime”

Mención especial tiene Vincent Gardenia en su papel del señor Mushnik, el malhumorado dueño de la floristería, el cual sale mal parado al intentar chantajear a Seymour tras descubrir sus aficiones mortuorias; y por otro lado, Tichina Arnold, Michelle Weeks y Tisha Campbell que durante toda la película nos deleitan con sus voces que van apoyando la trama a modo de coro, integrándose a la perfección en cada escena y resultando imprescindibles en la cinta.


Ya para ir terminando, os quiero dejar con algunas curiosidades de la película que he ido descubriendo con los años:

-La original de Roger Corman de 1960 se rodó con tan sólo 30.000 dólares, la adaptación musical llegó a los 30 millones de dólares.

-Algunas de las escenas de Audrey II con los actores, tuvieron que filmarse a menor velocidad, por lo que éstos tenían que moverse a menor velocidad y sincronizar los labios a cámara lenta.

  
-El papel de Audrey, fue ofrecido principalmente a Cindy Lauper y más tarde a Madonna, pero por suerte para todos, rechazaron el papel siendo Ellen Greene, quien ya había interpretado al personaje en Broadway, la actriz elegida y la única Audrey perfecta.

-Frank Oz rodó un primer final de unos 15 minutos, más parecido a la original y al musical. En este final, Audrey moría y Seymour la llevaba en brazos depositándola en la boca de Audrey II que la engullía… Tras esto, Seymour se dejaba devorar por la planta, que lo agarra y lo traga sin ningún remordimiento escupiendo sus características gafas como final de escena. Así y con el camino libre, miles de Audrey II empiezan a venderse en todas las tiendas del mundo con un potente reclamo comercial sin tener constancia de sus gustos culinarios. Todo termina con infinidad de Audreys II atacando ciudades y devorando a la humanidad…


Sí, éste era el final original de Frank Oz, que a pesar de lo duro y desacertado que os pueda parecer, está rodado magistralmente y merece la pena su visionado sólo por ver la calidad que llegó a alcanzar, y todo con maquetas y juegos de planos hechos de una manera sublime. Por desgracia para él por fortuna para nosotros, este final cosechó tan malas críticas en sus visionados previos al estreno que tuvieron que volver a rodar uno nuevo, el que conocemos a día de hoy a pesar de su inconformidad, pues como digo, Frank Oz quería el final trágico y no hacer de Seymour el héroe que salvase la película.
Esta decisión por parte de Warner es bastante lógica, teniendo en cuenta el presupuesto que tuvo la película y el miedo al fracaso en taquilla y sobretodo, teniendo en cuenta que Hollywood nos tiene acostumbrados a los “Happy End” por lo que este final no hubiese sido el adecuado para el público. De todos modos, os dejo el link que, a pesar de que sólo lo he podido encontrar en inglés, os recomiendo que veáis como curiosidad y por lo brutal del mismo



A día de hoy este final alternativo se puede ver en la edición del blu-ray con el montaje del director y con subtítulos al español, aunque sinceramente, no os recomendaría su compra, al menos en las ediciones actuales, ya que es pobre en contenidos y sin subtítulos forzados para las canciones, por lo que si sois de ver cine con doblaje español, tendréis que ver la película completa con subtítulos o directamente perderos las magníficas letras de las canciones (que también cuentan con una traducción a nuestro idioma bastante lamentable)

-En la versión de Corman, Audrey Junior también devora a Seymour, apareciendo su cara en uno de los nuevos brotes de la planta.


-Hubo una versión animada de “Little Shop Of Horrors” para la televisión en 1991 llamada “Little Shop”, os dejo la intro del programa



-La película cuenta con varios cameos breves a parte del ya mencionado Bill Murray, que es sólo uno de ellos, también podemos ver a John Candy que entrevista a Seymour en la radio tras su éxito con Audrey II.


James Belushi, hermano del fallecido y genial integrante de “Los Blues Brothers”, John Belushi (otra gran película musical del magnífico John Landis que no os podéis perder y en la que hace un cameo el propio Frank Oz) podemos encontrar otra maravillosa colaboración, el cual busca ganar dinero vendiendo a Audrey II al por mayor. 


-Se rumorea que hay un remake de esta versión musical que sería dirigido por Greg Berlanti y adaptado por Matthew Robinson, que esperemos, quede sólo en rumor…

Bueno amigos, pues con estas curiosidades me despido. Espero queridos Ochenters que os haya gustado mi segundo artículo y que os hayan dado ganas, como mínimo, de volverla a ver, o por lo menos recordar su espléndida banda sonora.
Yo mientras tanto iré a visitar los barrios bajos, a tomarme un par de copas y a dar una vuelta por la floristería del difunto señor Mushnik.

Nos vemos en La Tienda de los Horrores.



Cobra, el brazo fuerte de la ley (1986, George. P. Cosmatos) Cobra


Fue en un principio Sylvester Stallone quien iba a protagonizar Superdetective en Hollywood (1984). Stallone trató de cambiar su orientación al humor dándole un toque más serio y puramente policíaco aportando varias ideas de cosecha propia.  Al final el proyecto no cuajó y (como sabemos) Superdetective fue protagonizada por Eddie Murphy mientras que Stallone utilizó estas ideas y se basó superficialmente en la novela criminal de Paula Gosling , Fair Game (adaptada de nuevo en 1995 como Caza Legal),  para escribir el guión de Cobra y volver a trabajar junto con el director  George Pan Cosmatos tras el super éxito de Rambo 2 (más de 300 millones de dólares de recaudación). Produce la Cannon mientras que distribuye Warner Bros.


 No cabe duda que la influencia fundamental tanto de la película como del personaje principal (Marion Cobretti, alias Cobra) son las películas de Harry el Sucio protagonizadas por Clint Eastwood. Incluso dos de los actores de Cobra actuaron en Harry el Sucio (1971): Reni Santoni como Ramón Herrera y Andrew Robinson como Scorpio. Lo que ocurre es que nos encontramos frente a una versión bastante más bestia  de Harry …

La historia : Una organización criminal (parecida a una secta) llamada El Nuevo Mundo comete asesinatos sistemáticos defendiendo la darwinista ley de la supervivencia del más fuerte. Durante uno de esos crímenes, la modelo Ingrid Knudsen (Briggite Nielsen y por entonces esposa de Stallone) ve por casualidad la cara de su jefe, el despiadado Cazador Nocturno (BriaN Thompson). Tras verse amenazada su vida, Cobra (Sylvester Stallone) y su compañero (Reni Santoni) serán los encargados de protegerla.


Ya en el prólogo nos queda bien claro lo que nos vamos a encontrar. La cámara enfoca el dibujo de una Cobra en la empuñadura de una pistola mientras alguien recita con voz solemne:

En América se produce un robo cada once segundos, un asalto a mano armada cada 65 segundos, un delito con violencia cada 25 segundos, un asesinato cada 24 minutos y 250 violaciones al día.

A continuación la pistola apunta a cámara y dispara. Aparece el nombre de la película (COBRA) sobre un cielo rojizo. Brutal.


Y ahora el inicio. Y qué inicio. Uno de los más míticos que recuerdo en el cine de acción…

La silueta recortada de un motorista (del que luego sabemos que es integrante de El Nuevo Mundo) sobre un cielo rojo sangriento avanza por la ciudad mientras se intercalan imágenes dentro de un almacén abandonado donde un grupo de personas chocan sus hachas al unísono como si se tratase un rito satánico. De fondo la música apocalíptica de Sylvester Levay nos pone los pelos como escarpias.


El motorista llega a su supermercado. Entra  como en estado de trance y comienza a disparar contra todo lo que le rodea. La policía lo cerca. Dispara por la espalda a un rehén . Entra en escena un Ford Mercury 1950 (que acabó comprando Stallone) derrapando. Para. Baja un tío con botas de cuero, chaqueta negra, barba de tres días, gafas de sol y una cerilla en la boca. Ha llegado Cobra. Entra en el supermercado. Sus frases lapidarias nos definen claramente su modus operandi:

“Ha llegado el momento de liquidarte a ti”

 “No trato con sicópatas, yo me los cargo”

“El crimen es una plaga y yo su remedio”

Luego le lanza un cuchillo al estómago y le pega cinco tiros. Con dos cojones. Ese es Cobra. En los diez primeros minutos de la película ya nos han resumido de qué va la historia y cómo se las gasta.Nace el mito. 





Sí. Lo sé, para muchos sólo puede encubrir una bazofia fascistoide típica de la década Reagan. Y es cierto. Ya sabemos que en los ochenta proliferaron las películas que ensalzaban la figura del justiciero quien, según la supuesta  laxitud de las leyes para con los criminales, tomaba la justicia por su mano a base de plomo y leña de la buena. Ejemplos: Harry el Sucio, la saga Death Wish, El Exterminador… En Cobra hay decenas de diálogos que van en este sentido: “Dígaselo a los jueces. Nosotros los detenemos y ellos los sueltan”, “Aquí es donde acaba la ley y empiezo yo”…

Pero ideología (obvia) aparte, si analizamos Cobra como producto de acción, lo que más llama la atención con respecto de similares es ese toque tenebroso y oscuro , con una estética muy punki, y que en ocasiones acojona más que una película de terror. También la citada música de Sylvester Levay potencia mucho la atmósfera tétrica y opresiva, como la de los claustrofóbicos asesinatos en los vehículos a manos de unos maníacos que los abren con hachas y luego dejan a sus víctimas a merced de El Carnicero Nocturno. Y es que Brian Thompson en su primer papel principal es un villano de lo más bestial. Fijaros en esa cara de desquicie total , muy marcada, además, de forma que resalta un montón sus rasgos frente a la cámara y ese puto cuchillo diseñado para la película que da pavor sólo con verlo (esa fue la intención).




Luego tenemos escenas de pura acción adrenalínica: las persecuciones en coche y un tramo final a lo Rambo en el que Cobra extermina a decenas de enemigos ; y,  por, supuesto , la lucha final , tan típica en el cine de acción de los ochenta, contra el malísimo  Cazador Nocturno, en la que Cobra lo ensarta en un gancho por la espalda para quemarlo vivo acto seguido. ¡La de Dios!
Pues imaginaros que de la versión final se cortó más me media hora eliminando las escenas más sangrientas y desagradables. Ya hubiese sido para flipar.



 La pena es que esa atmósfera no se conserve durante toda la película y que se vea interrumpida por algún que otro mal chiste (el del salvavidas y las patatas es penoso) o esa especie de videoclip en el que se intercalan planos de la investigación y la sesión de fotos “robótica” de Ingrid. Esos momentos restan fuerza a un conjunto que hubiera resultado aplastante manteniendo su ritmo duro,  implacable y macarra.

En taquilla supuso otro gran éxito en la carrera de Stallone (y de la Cannon no os digo nada), recaudando más de 160 millones de dólares con un presupuesto de 25. Por lo demás, casi me da la lata repetir lo que siempre ocurre con películas de este tipo : muy malas críticas y nominada a seis Razzies. Y sí, repito, es fascistoide y descerebrada. Pero, ¿a quién le importa? También es una de las películas de acción más auténticas de la historia  ¡Qué viva Cobra, Restallone y el VHS!


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA