Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Series ochenter: Camuflaje (1984/1985/Glen A.Larson) Cover-up

 

Del 22 de Septiembre de 1984 al 6 de Abril de 1985 se emitiò una serie que para muchos #ochenters sigue siendo icónica y una de esas que dejaban una impronta tan grande en nuestras mentes, que hoy 38 años después de su estreno es difícil no recordarla.
Hoy #ochenters cogemos el Delorean para irnos a la pequeña pantalla y adentrarnos en el mundo de la moda y una agencia de agentes secretos encubiertos dentro de ese mundillo. Hoy nos ponemos nuestras mejores galas para introducirnos en : Camuflaje.


SINOPSIS:
Una fotógrafa de moda \Jennifer O'Neill une sus fuerzas con un veterano de operaciones especiales \Jon -Erik Hexum los siete primeros episodios y Anthony Hamilton los 14 restantes para combatir el crimen a lo largo de todo el mundo.



Una serie que prometía acción y la daba ,con una intro que destilaba molonidsd por todos los lados , sonando a toda mecha el "Holding out of a Hero" de Bonnie Tyler,  con un piloto de hora y media como presentación en el que asesinaban al marido de Jennifer O'Neil y por el que se veía obligada a contratar a un veterano soldado, apuesto y fornido que le ayudaría a encontrar y castigar a los asesinos de su marido. Con un villano como Louis Jordan, con explosiones y persecuciones , nada hacia presagiar tras el éxito del piloto (sobre todo motivado por presentarnos al que se vislumbraba como nuevo héroe de acción, Jon-Erik Hexum y que ya había mostrado sus dotes en la venerada serie de viajes en el tiempo "Voyagers) que la serie sòlo tendría una temporada.
Porque los episodios rezumaban aroma a las películas de espías de James Bond o series como Misión Imposible , había cameos potentes, como George Lazenby y todo con el sello inconfundible de Glen A.Larson notable productor y guionista que había ideado series como Magnum, Battlestar Galáctica o Misión Imposible. 
Eran episodios autoconclusivos en el que el hilo era siempre el mismo: presentación del entuerto y resolución por parte del equipo , aunque con el matiz de estar metido el mundo de la moda por medio.


SOBREVIVIR A LA TRAGEDIA:
Por desgracia el camino de rosas que llevaba la serie se marchito en el episodio 8.
En uno de los recesos de la serie , Jon-Erik Hexum , se puso a jugar con una pistola de fogueo , poniéndola en su sien, sin ser consciente que a esa distancia, el disparo podía ser mortal.
Su cerebro no aguantó el impacto y tras seis días de agonía falleció.
¿Qué pasó tras el fallecimiento de su estrella?
Pues que Larsson aplicó lo de "el show debe continuar" y en una semana contrato a otro fornido guaperas , como Anthony Hamilton para ser el substituto de Hexum. Sin rubor alguno se rehizo la intro cambiando a Hexum por Hamilton y entres semanas ya se estaba emitiendo el noveno episodio .
Los ratios de audiencia se desplomaron, motivados por el cambio y el hecho palpable de que allí no había pasado nada, pero sí pasó y fue que la serie tras 21 episodios no fue renovada y aquellos infantes que nos deleita vamos con aquellas modelos y aquellas tramas llenas de acción, nos quedamos con lo puesto.



LAS DESGRACIAS Y CURIOSIDADES DE LOS PROTAGONISTAS:
  • Jenifer O'Neil casi muere en 1982 por un manipular un arma cargada. Tuvo nueve matrimonios y multitud de problemas mentales que la han llevado a un semiretiro casi permanente.
  • Anthony Hamilton murió en 1995 por una neumonía surgida como complicaciòn del SIDA. 
  • Hamilton , tras el retiro de Sir Roger Moore como James Bond, fue considerado para el rol de 007. El rechazo oficialmente, fue que era rubio (sic) y que no pintaba un Bond rubio por lo que Timothy Dalton fue la elección. Pero extraoficialmente se criticaba su carácter libertino y su abierta homosexualidad, con el daño que supondría a la imagen de un icono heterosexual como era James Bond . Lo más cerca de Hamilton estaría de ser Bond sería en la nueva serie de Misión Imposible que se rodaría en Australia.


NOTA OCHENTER: 🦸🦸🦸🦸
Ideal para evadirse y disfrutar de una buena sesión de espías, mamporros y bellezas 

José María Molano

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Efemérides - 13/06 - Licencia para matar

 El 13 de junio de 1989 se estrenó Licencia para matar (Licence to Kill, John Glen), la segunda y última película de la saga 007 protagonizada por Timothy Dalton, quien encarnó a un Bond mucho más violento y oscuro que el de sus predecesoras.


Ficha técnica y artística

TRAILER

Condorman (1981/ Charles Jarrot) Condorman

 

Bienvenidos de nuevo al blog queridos y queridas #Ochenters .
Esta vez os traigo una de las joyas que habéis demandado que trayésemos vía redes sociales. Hoy llega Condorman, de la cual por cierto ya disponéis del episodio en nuestro podcast.


Con un reparto de lujo encabezado por Oliver Reed, seguido del bellezòn Bàrbara Carrera y acabado en nuestro protagonista, el ganador de un Tony por el Fantasma de la Òpera, Michael Crawford. 
Basada en la novela de Robert Sheckley Condorman es la historia de un dibujante de cómics, cuyo objetivo es que sus còmics sean lo màs realistas posibles, presentar un superhéroe alejado de lo que podría ser Superman, que puede volar gracias a sus alas mecànicas impulsadas por su propia fuerza ,pero que aquello que hacerlo puede realizar cualquier persona con el entrenamiento adecuado.
Con un presupuesto de 14 millones de dòlares y amparado bajo el manto de Disney, Condorman era una de las apuestas más ambiciosas de la casa del ratón Mickey, pero el batacazo en taquilla fueran monumental que se desestimaron las secuelas planeadas.
A pesar del batacazo, el auge del mercado de alquiler en los años ochenta, hizo posible que la película se convirtiese en una joya de culto y hoy en día es muy recordada por diversos aspectos que detallaré a continuación.

Desde la intro, bañada en la maravillosa BSO de Henry Mancini, con tonos sesenteros , estilo la Pantera Rosa y mezclando en ese mismo estilo imagen real con dibujos animados.
La película es una oda al cine de superhéroes sí, pero también al cine de espías de James Bond o el tono de comedia de la Pantera Rosa .
Es un divertimento puro, desde el traje cantoso ( muy ochentero) hasta las escenas de acción muy bien rodadas , sobre todo las persecuciones en coches , donde el Nova Sterling a tope de gadgets cual Aston Martín de James Bond coge todo el protagonismo, deshaciéndose de los Porches guiados por Brocknoviak o aquellas escenas que tienen lugar en alta mar con una persecución muy del estilo de la que pudimos ver en Desde Rusia con amor (otra vez el guiño a la saga Bond), sin olvidarnos del desmadre en una boda. Escena completamente improvisada, puesto que los novios eran pareja real y fueron Michael Crawford y Bárbara Carrera los que idearon toda la escena para alegría del director que quedó tan contento con el resultado de la toma, que no dudò en ponerla en la película.
Tampoco podemos olvidarnos de la pelea de Woody /Crawford en Turquía con los agentes de la KGB,muy deudora de las còmicas peleas que tenía Clouseau con Sato o los diferentes villanos a los que se enfrentaba y para el final dejo la cachaba de repetición que vemos en las escenas de la antigua Yugoslavia y que debería ser el outfit viejuner por excelencia 


En cuanto al reparto, las actuaciones son más que correctas, con un histriònico Michael Crawford encarnando a nuestro héroe, seguido por la exuberante Bàrbara Carrera en modo pre Domino de Nunca adictas nunca jamás y que aquí ejerce su rol de espía rusa disidente, con suma elegancia y alejada del rol de mujer florero que muchas veces abundaban en las producciones de la época y por último tenemos al villano de la función, Oliver Reed que aquí a pesar de su escasa participación, inunda con su carisma la pantalla, cada vez que aparece, encarnando a Kuvkov.
Pero no puedo olvidarme de dos secundarios de lujo, uno conocido por ser el padre de Michael J.Fox en Teen Wolf, James Hampton y que aquí es el colega de Woody, miembro de la CIA y que es quien mete a Woodyen toda la trama y por último no podemos olvidarnos del jefe de la CIA , interpretado por Dana Elcar, quien años màs tarde sería el jefe de MC Gyver.



Nota Ochenter: 7.5/10
Lo mejor: Divierte, no ha envejecido mal y tiene mucho carisma
Lo peor: Oliver Reed sale poco y no hubo trilogía 

José María Molano

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Nunca digas nunca jamás(1983, Irvin Kershner) Never Say Never Again


Año 1983, el año de guerra de los Bond. Es en este año cuando se da un hito histórico cinematográficamente hablando y no es otro que el hecho de que en pantalla van a coincidir dos películas de la saga Bond, como eran “Octopussy”, protagonizada por el Bond ochentero Roger Moore y “Nunca digas nunca jamás”, protagonizada por el mejor Bond para quien esto escribe, como era Sir Sean Connery.

En realidad “Nunca digas nunca jamás”, debería haberse titulado “Warhead”, pero a Irvin Kischner, su productor, le hizo gracia la frase que Connery le había soltado dourante el rodaje en Marruecos de “El Hombre que pudo reinar” al serle propueso volver a retomar el papel del agente doble cero: “never again, never again”.



Este hecho de que coincidiesen dos filmes de la saga a la vez, radicaba en el hecho de que Kevin Mc Clory había litigado los derechos de “Thunderball” a Ian Fleming y al conseguirlos, buscaba la manera de hacer un remake de ella.

La trama parte del robo por parte de ESPECTRA, de dos cabezas nucleares, con lo que ante el rescate exigido por la organización, el MI6 decide reactivar el programa doble cero con el fin de desbaratar los planes de la organización.

La película en sí huele a nostalgia pura y dura desde el inicio, partiendo de que quien ejerce el rol principal, es el Bond más genuino, como es Sean Connery el cual además conduce el Bentley de las novelas de Ian Fleming.


Sin embargo pronto notamos carencias, desde la ausencia de una escena pre-créditos, la falta de la melodía original y un tema principal malo de solemnidad.

A pesar de contar con un reparto notable con un Max Von Sidow ejerciendo de Blofeld, un Klaus María Brandauer ejerciendo del villano de la función, Largo y unas Bárbara Carrera como villana y una jovencísima Kim Basinguer ejerciendo de chica Bond, la película se ve lastrada por unas escenas de acción que salvo las que tienen lugar en Niza con la moto y el R-5 y las escenas acuáticas, no son de las que suelen enganchar, es más ni siquiera las que ocurren cuerpo a cuerpo son dignas de la saga.


Eso sí Bandauer, da un notable como nota en su rol de villano, con ese tono tan cínico como despiadado, marca de los mejores villanos de la saga.

En general la película pierde atractivo para todos los fans de la saga desde el principio y quizás por ello el resultado en taquilla no fue el esperado y la batalla la ganó con diferencia “Octopussy”.


Ochentesidades:

La escena de sexo con Bond en el baco fue íntegramente rodada por Carrera y Connery  ya que ésta quería saber de primera mano lo que era estar con un doble cero, según cuenta la rumorología.

Fue la última vez que veríamos a “Spectre” hasta el estreno de la película del mismo título en 2015.

El jefe de especialistas era un jovencísimo Steven Seagal, el cual rompió una costilla a Connery durante la preparación de la escena con el gigantón del spa.

Este film fue el debut en el cine de un jovencísimo Rowan Atkinson, que se haría mundialmente famosos por su papel como “Mr Bean.”

Carrera consiguió una nominación a los Globos de Oro como mejor actriz secundaria, más que merecida la verdad.

Fue la última vez que veríamos a Connery sin barba en una película y su segundo regreso a la saga tras la vuelta en “Diamantes para la Eternidad”.

Nota: 5,5.

Lo mejor: Volver a ver a Connery como 007, una Carrera descomunal y una Kim Basinguer que empezaba a despuntar.

Lo peor: No se respira el espíritu 007 desde el inicio y eso lastra la película

JOSE MARÍA MOLANO


Licencia para matar (1989, John Glen) License to Kill



Segunda película de Timothy Dalton como el agente doble cero más famoso y por desgracia para el que esto escribe, es la última aportación del notable actor británico a las andanzas del espía más famoso de todos los tiempos.

SINOPSIS:

James afronta la difícil misión de vengar la muerte de la esposa de su colega de la CIA Felix Leiter en una lucha encarnizada contra el cártel de la droga, encarnado en la figura del narcotraficante Sánchez.

OPINIÓN:

Las novelas se habían acabado, con lo que no había material original para la película, de ahí que el guionista Richard Maybaum decidió centrar la historia en China con los cárteles de la droga como antagonistas de 007. El caso es que viendo las dificultades que podrían tener con el rodaje en el páis asiático, decidieron trasladar la acción a un páis inventado, llamado Isthmus, pero manteniendo la trama de la droga.

Por desgracia una huelga del “Writer´s Guild”, dejó su obra a medio hacer y hubo de completarla Michael G. Wilson, productor asociado a Cubby Broccoli y que ya había colaborado con él en “Sólo para sus ojos”.

De todos modos en esta película lo que vemos es el Bond más genuino de las novelas, un Bond que sufre, profesional, arisco a veces y sobre todo solitario, a pesar de los intentos de la chica Bond Pam Bouvier interpretada por Carey Lowel y de Q (Desmond Lewellyn). Este Bond ya no está al servicio de su patria, si no de sí mismo, en una búsqueda insaciable de venganza en la que no dejará títere con cabeza y usará todos los medios a su disposición con el fin de ejecutarla.
Si ya de por sí el inicio de la película es trepidante y espectacular con el apresamiento de Sánchez, no lo es menos la posterior escapada de éste desde esa carretera que atraviesa de lado a lado los Cayos de Florida y que tantas veces hemos visto en multitud de películas.



Pero sin duda la palma de todas las escenas de acción, se las llevan los veinte minutos finales con la huida de la base de Sánchez a través de los camiones, con unas escenas que ríanse ustedes de las que vemos en “Fast and Furious” y sobre todo hechas con un realismo que para sí quisieran muchas de las obras que vemos en el cine en nuestros días. Lo de la muerte de Sánchez como colofón es algo antológico…y flambeante.

Las chicas Bond, otro de los ganchos de las películas de Bond destacan a partes iguales, si bien Talisa Soto como la pareja de Sánchez destaca por su belleza, yo particularmente me quedo con Carey Lowell, ya más bien por el hecho de que no es una mera mujer objeto, o florero, sino que es una mujer de armas tomar, decidida a ayudar a Bond cueste lo que cueste y con recursos propios, sino atentos a la escena en el bar de los Cayos, con esa escopeta guardada debajo de la mesa y como se enfrenta a los matones en el bar y el modo en el que busca una vía de escape…que queráis o no a mí esa escena de la lancha me ha recordado a esa obra maestra “bondiana” que es “Desde Rusia con Amor”.


El villano Sánchez, encarnado por el pétreo y siniestro a partes iguales, Rober Davi, uno de los mejores villanos de los ochenta , protagoniza uno de esos villanos carismáticos que tanto gustamos de ver en el cine de James Bond y sin el histrionismo que pudiesen tener antecesores suyos, ya que lo único que busca es que la droga se distribuya, cueste lo cueste, de ahí su lema tan famoso por la serie “Narcos” y que popularizó el general de Panamá Noriega: “Plata para los amigos, palo para los indecisos y plomo para los enemigos”. Magistral.

Si nos fijamos en uno de sus acólitos, podremos ver a un jovencísimo Benicio del Toro haciendo de Darío, asesino sanguinario, que aquí interpretó uno de sus primeros papeles de renombre siendo a sus 21 años el más joven villano en la historia cinematográfia de James Bond. Pero no nos podemos olvidar de otro actor de carácter: Cari Hiroyuki Tagawa ejerciendo de agente encubierto y al que actualmente podemos ver en la serie, recomendada por cierto “The Man in the High Castle”.


En cuanto a la música, como no, inolvidable partitura cantada por Gladys Night: “Licence to Kill”, siendo una de las mejores canciones para la saga Bond junto a “Skyfall” o “ We have all the time in the World”, por poner algunas de las mejores.
Sin duda una pena no haber podido disfrutar de más Dalton, porque hubiese sido una leyenda como Bond, viendo el gusto que le había cogido al personaje.

Por José María Molano



Panorama para matar (1985, John Glen) A View to a Kill


Por Víctor Sánchez González

Panorama para matar (View to a Kill, 1985) es la decimocuarta película de la serie Bond y la última en la que aparece Roger Moore encarnado al mítico superespía británico salido de la pluma de Ian Fleming. Fue producida una vez más por Albert R. Broccoli y dirigida por John Glen.


Después de las extremadamente flojas Sólo para sus ojos (1981) y Octopussy (1983), Panorama para matar es una película muy digna y un buen colofón a la carrera de Moore como 007. Tiene un guion solvente, buenos secundarios, algunas escenas de acción memorables (pese a que el protagonista está ya para pocos trotes), y una banda sonora que ha pasado a los anales de la historia por el tema View to a kill de Durán Durán.

Una vez más, los productores repiten el formato que ha permitido mantener a flote y con éxito el personaje durante la década de los ochenta: Un villano de postín, un rival físico para Bond al estilo Tiburón (En este caso una mujer poderosa llamada May Day), un romance para el protagonista, acción y escenarios exóticos, en esta película la Torre Eiffel de París y el Golden Gate de San Francisco.

EL REPARTO
Si en Sólo para sus ojos y Octopussy, nuestro querido Roger Moore daba muestras de cansancio, en Panorama para matar pide el cambio desde el primer minuto. Ya es imposible ocultar los signos de la edad en su cara o sus manos, su estatismo y su falta de forma física lastran la dinámica de la película, pero no obstante, mantiene su natural buen porte y sentido del humor, al que tiene que recurrir de forma constante para suplir su falta de vigor físico.

La “chica bond” (ya sabéis que no me gusta utilizar este término por sus connotaciones machistas, pero es el nombre que reciben las partenaires femeninas del personaje), es en este caso la rutilante Tanya Roberts, una actriz de excepcional belleza que, tras aparecer en 1980 en la última temporada de la serie Los ángeles de Charlie, alcanzó la fama con el film de espada y brujería El señor de las bestias (1982), convirtiéndose para siempre en un icono del género fantástico.
Pese a que la diferencia de edad es evidente, su relación resulta creíble porque Roberts, que interpreta a la geóloga Stacey Sutton, con su sonrisa y sus ojos de color verde intenso, consigue llenar la pantalla y remontarle a Moore todas las escenas en las que salen juntos. Es la auténtica estrella de la película.


Para el personaje de villano el escogido es Christopher Walken, que lo borda como el megalómano magnate de los microchips Max Zorin, que planea destruir medio estado de California con una gran explosión al estilo Lex Luthor, pero esta vez para borrar del mapa Silicon Valley y así monopolizar el mercado de la informática. Al igual que ocurre con Tanya Roberts, la diferencia de edad entre Moore y Walken se hace evidente cuando están juntos.

Como hemos señalado al principio, se busca a Bond un rival físico al estilo Tiburón que en este caso es la modelo, actriz y cantante jamaicana Grace Jones, una mujer alta y fibrosa, con una imagen original y vanguardista que da un toque de modernidad ochentera a la película. Su papel es May Day, ayudante del villano que habla poco y actúa con contundencia pero que al final se pasará al lado de Bond y le ayudará a desactivar las toneladas de explosivo TNT que Zorin ha enterrado en una vieja mina para volar todo el valle.


Acompañan al elenco los habituales del universo Bond de la época: Lois Maxwell como Moneypenny, Desmond Lewelyn como “Q”, el hombre de los gadgets, o Walter Gotell como el general Gogol, jefe de KGB. Mención especial merece la aparición de Patrick Macnee, conocido por la serie de los sesenta Los vengadores, que aparece ya veterano como Sir Godfrey Tibbett, que acompaña a Bond en sus pesquisas en la mansión de Zorin de las afueras de París, en la tediosa mitad de la película.

LAS MEJORES ESCENAS
Tanto por su espectacularidad, como por haber sido inmortalizada en el videoclip de Durán Durán, la escena más recordada de la película es sin duda la persecución en las alturas de la Torre Eiffel entre Bond y May Day, que comienza en el restaurante con el asesinato de un informador, continua con una persecución a tiros por las escaleras de metal de la torre, y termina con el salto al vacío de la malvada asesina para desplegar un paracaídas negro y caer suavemente a orillas del Sena.
Para perseguirla, Bond roba un vehículo utilitario en otra secuencia memorable: la famosa persecución en el entonces novedoso Renault 11, que la marca aprovechó para anunciar el modelo en todo el mundo. El vehículo acaba partido por la mitad después de un espectacular sube y baja por las calles parisinas.

Otras escenas impactantes de la película son: La que ocurre bajo tierra, en la vieja mina saturada de explosivos con inundación incluida, y la secuencia del enfrentamiento final en un dirigible sobre el Golden Gate de San Francisco con Bond peleando en las alturas y cayendo sobre los cables de acero de sostienen el puente colgante.


LA BANDA SONORA
Es sin duda el punto fuerte de la película. La canción View to a kill de Durán Durán, que fue número uno en las listas pop de todo el mundo, está tan asociada a 007 como su propia sintonía de John Barry y Monty Norman o el tema de Goldfinger.


CONCLUSION
Después del adiós de Roger Moore, inaplazable ya por motivos de edad, los productores de la serie optaron por despojar al personaje de todo su glamour, elegancia y sentido del humor, y se empeñaron en convertirlo en un duro de acción al uso, primero con el fallido Timothy Dalton, que sólo aguantó dos películas, después con Pierce Brosnan, el Bond de los noventa, un actor al que el papel le va como anillo al dedo y con una importante vis cómica pero al que forzaban a poner una permanente “cara de ajo”, y actualmente con el incalificable Daniel Craig, una inexpresiva masa de músculos que ha convertido al personaje en un burdo mamporrero al que ya no le queda bien ni la pajarita.

Roger, te echamos de menos.

Por Víctor Sánchez González




007: Alta tensión (1987, John Glen) The Living Daylights



El siete de Agosto de mil novecientos ochenta y seis, Timothy Dalton era anunciado como el siguiente actor que interpretaría al agente doble cero con licencia para matar, tras la retirada del papel del carismático y ya envejecido para el papel Roger Moore.

Dalton ya había hecho el casting para el rol del más famoso agente secreto, tanto como para “007 Al servicio secreto de su Majestad”, como para “Diamantes para la Eternidad” , aunque en ambas ocasiones fue desestimado por ser demasiado joven.

En esta ocasión, las prisas urgían a la productora puesto que se trataba de la película que iba a suponer la celebración del veinticinco aniversario de la saga y tantearon tanto a Sam Neill, que casi se lleva el papel, como Sean Bean, que como recordaréis sería Alex Trebelien en “Goldeneye”, pero al final al que se llevaría el gato al agua sería este actor galés, al que habíamos visto por ejemplo en la adaptación a la pantalla grande de “Flash Gordon”.


En esta ocasión, se tomaba como referencia, no una de las obras de Ian Fleming, si no el relato corto “The living daylights” y la trama que se nos presentaba era como Bond, debía encargarse de la protección de un desertor de la KGB, el general Koskov, el cual luego resulta ser un impostor, cuyo fin es el tráfico de armas y opio junto al general Whitaker.

Para el que suscribe y para muchos otros, Dalton, era el Bond de las novelas, un Bond directo, que se mueve por instintos y cuyo único fin es servir a su Majestad, una pena que este actorazo, sólo estuviese en dos películas de la saga, porque realmente hubiese tenido mucho futuro.

Teniendo en cuenta que veníamos de una época, en la que lo primaba era el humor con Roger Moore, con Dalton, lo que imperaba era sobre todo la seriedad y el directos al grano, sin rodeos, es decir, si había que pegarse o disparar, directamente se hacía.


Desde el inicio de la película en Gibraltar se ve que la película va a ir directamente a la acción, con esa secuencia de la pelea con el jeep lleno explosivos ardiendo, mientras Bond y el saboteador se molen a palos y con un final muy explosivo, como mandan las películas de Bond.

Después la trama nos lleva a la extinta Checoslovaquia y aquí lo que vemos básicamente es una puesta al día de lo que era la “Guerra Fría”, con un Koskov ( Jeroen Krabbé) queriendo desertar de la KGB, pero con truco, ya que como veremos ha engatusado a una chelista de la ópera, Kara Milovy ( bellísima como no, Maryam D’Abo) , para que simule un ataque contra él y todo sea más verídico.

Por cierto que el fusil que usa Bond para interceptar a la supuesta francotiradora, a pesar de su aparatosidad, no era un prototipo creado para la película, si no que el modelo existía en aquella época. La posterior fuga a través del gaseoducto (el cual también era real y hubo de adaptarse para hacer posible la fuga de Koskov) y la huida a Inglaterra, son los momentos más intensos de esta primera parte de la película.

En Inglaterra, más concretamente en la mansión de M, todo se precipita y Koskov hace creer que es raptado y entonces James debe ponerse en marcha para averiguar quien y porqué se han llevado a Koskov, llevándole todas las pistas al general Pushkin ( John Rhys Davies, magistral como siempre) y posteriormente al coronel Whitaker ( Joe Don Baker).

Lo que ocurre tras Inglaterra, son las escenas que más suelen gustar de las películas de Bond, es decir persecuciones, tiroteos, acción a raudales, donde sobre manera debemos quedarnos con esa delirante escapada por la nieve de Bond y Kara montados en la funda del chelo en su bajada a la frontera con Austria y la persecución previa por parte del ejército checo por en medio del lago helado y donde 007 sabe darle un buen uso a todos los gadgets que Q ha incorporado a un Aston Martin que el pobre llevaba cogiendo polvo desde la trágica muerte de la esposa de Bond Tracy D’Vicenzo en “007 Al servicio secreto de su Majestad” ( si no la habéis visto, muy recomendable e infravalorada por desgracia).


El relleno de la estancia en Viena es un lastre que se hubiesen ahorrado en el metraje final, salvo por el asesinato del compañero de Bond, que desembocará en una Kara desesperada, delate su posición a Koskov y por lo tanto haga que Bond y ella misma sean retenidos y enviados a Afganistán, en plena guerra entre los rusos y el pueblo afgano, donde se descubrirá la tapadera del tráfico de opio de Koskov y Whitaker.

Tras una huida al más puro estilo Bond, usando uno de los gadgets de Q, en este caso el llavero del Aston Martin, con gas aturdidor y conseguir la ayuda de lso afganos, todo acabará con la muerte de Whitaker y el apresamiento de Koskov.

Por desgracia, a pesar de que la trama es correcta, fases como la de Viena, no ayudan a la película, encarecen la duración del producto y tampoco ayudan que en esta primera aparición de Dalton, le hayan puesto un villano tan vacío como Krabbé o como Baker. Mucho mejor está el despiadado asesino , esbirro de los dos que interpreta el rubio Andreas Wisnievsky al cual veríamos posteriormente en La Jungla de Cristal.

De todos modos puede considerarse un muy buen debut de Dalton en la saga Bond y el mejor resumen de lo que es en la mayor parte la película lo dijo el propio Dalton en una entrevista: “Bond es un hombre que puede morir en cualquier momento, por lo que el peligro y la tensión deben reflejarse en su modo de vida”, acción, acción y más acción.

Como apunte final, indicar que es la última película de la saga en la que John Barry actúa como compositor y la primera en la que Louis Maxwell no ejerce como Monney Penny.

Y por cierto no hay un tema principal, sino dos, el de “A-Ha” : “The living daylights”, impresionante y el del final de “The Pretenders”: “If there was a Man”.

Por Molano


Programa doble: Sólo para tus ojos (1981) y Octopussy (1983)


Especial Roger Moore, James Bond de los ochenta: “Programa doble”: Solo para sus ojos (1981) y Octopussy (1983) Por Víctor Sánchez González


Sólo para sus ojos (For your eyes only, 1981) y Octopussy (1983) son la decimosegunda y decimotercera películas de la serie Bond. Ambas fueron producidas por Albert R. Broccoli, dirigidas por John Glen (no confundir con el famoso astronauta), y protagonizadas por Roger Moore. Tienen en común, aparte de lo anterior, el dudoso honor de ser las más flojas de su ciclo. No obstante, como fans incondicionales del superespía británico creado por la pluma de Ian Fleming, también os las comentamos con todo el cariño en este especial programa doble.

SOLO PARA SUS OJOS

Tras el subidón de La espía que me amó y Moonraker, la serie Bond empezó los ochenta con un bajón de presupuesto, argumento, espectacularidad y elenco protagonista. El resultado es la endeble Sólo para sus ojos.
Inicialmente, Sólo para sus ojos estaba prevista después de La espía que me amó, de hecho en los créditos finales de ésta así se anunciaba, sin embargo, los productores decidieron adelantar Moonraker, de temática espacial, para aprovechar el boom comercial propiciado por La guerra de las galaxias.

Con el pretexto de volver a una trama de espías más convencional tras el paso por las historias futuristas y espaciales de las dos anteriores, nos encontramos con una película muy plana, sin emociones, casi sin gatgets o escenas espectaculares (apenas aparece el Lotus y lo hace pintado de marrón), sin un malo de postín, con una partenaire femenina muy joven que desentona con un Roger Moore ya maduro, con un Macguffin (recurso que sirve de hilo conductor a la acción) que no engancha (un supuesto “aparatito” llamado ATAC, que sirve para accionar a distancia los misiles nucleares británicos), y, lo que resulta demoledor: sin Tiburón, el personaje que sostiene a Moore en las dos películas anteriores y al que se echa mucho de menos. ¿Tiene algo bueno la película? Quizás las escenas que se rodaron en Grecia, en el espectacular monte Meteora, que ocurren al final de la película.


 La estrella del film es de nuevo y por quinta vez Roger Moore, al que ya se le empiezan a notar los achaques de la edad (apenas hay peleas o escenas en que se mueva y se limita a lucir trajes, hacer gala de su fino humor inglés, aparecer en fundidos o usar un doble).

Le acompaña la actriz francesa Carol Bouquet, que interpreta a Melina Havelock, una joven rica que busca vengar la muerte de su padre y persigue al mismo objetivo que Bond. Melina es una mujer fuerte y decidida pero que termina sucumbiendo a los encantos de Bond. Como hemos mencionado, en sus escenas chirría enormemente la diferencia de edad (tanto es así que a mitad de la película, el guión introduce un breve pero tórrido romance entre Bond y una belleza otoñal más acorde con él, una “condesa” interpretada por Cassandra Harris, que muere convenientemente para no interferir en la historia principal).

El papel de villano recae en Julian Glover (al que todos recordamos por uno similar en Indiana Jones y la última cruzada), como Kristakos, un magnate griego que juega a dos bandas con rusos y británicos. Completa el reparto el actor israelí Chaim Topol, como Columbo, un contrabandista enemigo de Kristakos y que ayuda Bond a desbaratar sus planes de vender el ATAC a los soviéticos. Les acompañan rostros habituales como Lois Maxwell como Moneypenny, Delmond Lewelyn como Q, o Walter Gotell como el jefe del KGB.


Como curiosidades podemos indicar que la película comienza con un guiño a la organización criminal Espectra, ausente en toda la serie de Moore, cuando Bond elimina con un helicóptero a su jefe y su sempiterno gato blanco. Hay una primera parte que el guión sitúa en Madrid, pero son unas escenas campestres que parecen una mezcla entre el sur de Francia y el sur de California. También se rodaron escenas de nieve en Cortina d’Ampezzo, en Italia. Al final de la película se permiten también una licencia humorística al aparecer una actriz caracterizada como la primera ministra británica de entonces, Margaret Thacher. La música esta vez corre a cargo de otro clásico como Bill Conti y el tema principal lo canta la estrella pop de los ochenta Seena Easton.


OCTOPUSSY

Para Octopussy, que se estrenó dos años después de Solo para sus ojos, los productores parecieron haber aprendido del error y recurrieron a un villano con más empaque, el actor francés Louis Jourdán, una protagonista femenina de una edad más acorde con la de Moore, Maud Adams, que además repite como “chica Bond” tras haber protagonizado con Moore El hombre de las pistolas de oro en 1974 (aquí interpreta a la enigmática Octopussy), y a un malo al estilo Tiburón que se enfrente a Bond cara a cara (en este caso llamado Bobinda y encarnado por el actor indio Kabir Bedi, conocido por ser el televisivo Sandokan).

Sin embargo, la película flojea de nuevo en el guión, la historia es insulsa y confusa, no transmite, y además, Roger Moore se mueve menos todavía que en la anterior y recurre de nuevo al fino sarcasmo y a su “enarcar la ceja” como vano intento de sostener el film. En cuanto al hilo conductor de la trama, aquí es el robo de unas joyas rusas con forma de huevo. Después de haber salvado al mundo de dos megalómanos que querían provocar sendos holocaustos desde una ciudad submarina y otra espacial en La espía que me amó y Moonraker (nada menos que con tres submarinos nucleares en una y decenas de lanzaderas espaciales en la otra), es difícil emocionar al espectador con un simple robo de joyas en Octopussy (o una insulsa maleta con botoncitos en Sólo para sus ojos).


Como curiosidades, parte de la película se ambientó en la India, donde tiene su palacio el malvado Kamal Khan (Louis Jourdan). Para ello, aparte de con Kabir Bedi, se contó con la participación de Vijay Amritrá, un tenista del circuito mundial y estrella en su país, que interpreta a un agente indio del MI6 que ayuda a Bond (en una escena, Vijay, que se llama igual en la película, y Bond, hacen un guiño al espectador mostrando por casualidad una raqueta de tenis). También hay gatgets casi autoparódicos, como el minúsculo avión que aparece al principio o el ridículo cocodrilo mecánico con el que Bond llega al palacio. La música es del habitual John Barry y el tema principal "All Time High" lo cantó la veterana estrella del pop y el country Rita Coolidge.


CONCLUSIÓN

Fieles a nuestro lema, desde Cine de los 80 os ofrecemos “lo bueno, lo malo y lo peor”, y sin duda nos encontramos ante lo peor de la “serie Moore” de Bond. No obstante, Sólo para sus ojos tuvo un coste de producción de 28 millones de dólares y recaudó 157, demostrando que el personaje todavía tenía tirón (o que quizás el público pensó que acudía al cine a ver Moonraker 2). Por su parte, Octopussy tuvo que competir en los cines con Nunca digas nunca jamás, el film no oficial del personaje Bond protagonizado de nuevo por Sean Connery, y quedó por delante en taquilla. Afortunadamente, Roger Moore se despediría de su emblemático papel con un una película más que digna, como Panorama para matar en 1985, que comentaremos al mes que viene.

Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ