El 22/07/1983 se estrena Tiburón 3D (Jaws 3D, Joe Alves)
Lo bueno , lo malo y lo peor del cine de los setenta , ochenta y noventa.
Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.
ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
El 14 de junio de 1985 se estrenó The Stuff (La sustancia maldita, Larry Cohen).
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Aunque está basada en la novela de Withley Strieber no es de extrañar que tras Lobos humanos se esconda una fábula ecológica con gran carga de crítica social siendo un trabajo de Michael Wadleigh. Y es que aparte de haber dirigido el documental Woodstock (1970) sobre el afamado y homónimo festival musical que supuso el culmen del movimiento hippie, Wadleigh, es en la actualidad - completamente apartado de la industria cinematográfica- un destacado activista ecológico.
Con un inicio demoledor en el que que intercala planos de la visión subjetiva del atacante y de las inminentes víctimas, junto con esa música inquietante a manos del compositor James Horner (en uno de sus primeros trabajos) unida al sonido de los carrillones de viento, Wadleight da a entender que se ha dedicado a esto del terror toda su vida, cuando, en realidad, supone tanto su primera incursión en el género como su debut (y obra final) cinematográfico.
Wadleight juega con la ambigüedad mezclando personajes estrafalarios como el detective Dewey (Albert Finney), el forense (Gregory Hines) o el zoólogo (Tom Noonan) , ácidos diálogos ("-¿Por qué te hiciste policía? - Porque me gusta matar-") y una supuesta trama terrorista internacional con la especulación urbanística, haciéndonos creer, además, que algunos de los nativos indios son verdaderos licántropos.
Todo esto queda envuelto en una atmósfera de terror y misterio que nos ofrece grandiosos momentos como el mencionado inicio o un final tremebundo en el que destacan las escenas de los espejos y la decapitación.
Para cuando nos enteramos del origen de los wolfen (lobos humanos), Wadleight ya ha cumplido su misión: ofrecernos, tras un envoltorio de entretenimiento, un mensaje ecológico, político y social cargado de connotaciones religiosas (espirituales).
Aún así, no queda del todo claro la naturaleza de estas entidades. ¿Son una especie de lobo ancestral? ¿Son proyecciones animistas provocadas por los indios?
Quizás la versión original del director nos hubiera explicado mejor este punto, pero esta jamás vio la luz; uno de los motivos, sin duda, de que Wadleight abandonase la industria cinematográfica.
Una verdadera lástima.
Germán Fernández Jambrina
Hoy recordamos un título icónico de aquellas disparatadas comedias de los 80: Este muerto está muy vivo (fiel traducción para el título original Weekend at Bernie´s).
Como muchas de las comedias de enredo de los ochenta el argumento es muy ramplón y tiene su fuerte en lo delirante de su propuesta: dos empleados de una empresa de seguros descubren un desfalco y se lo comunican a su jefe. Este les invita a su casa en Hawai como recompensa, pero una vez allí descubren queestá muerto y tratarán de ocultarlo… Como os podéis imaginar, esta trama inverosímil y sin pies ni cabeza, dará lugar a una sucesión de situaciones disparatadas, lo que nos hará pasar un rato entretenido, sin más; y es que no dejamos de asistir a un mismo chiste alargado durante casi dos horas...
Poco más se puede señalar de esta comedia negra con tintes de buddy movie (salvando las distancias) rodada a caballo entre Nueva York y Carolina del Norte (las escenas de la playa), sin embargo, podemos destacar otros aspectos.
Dirige Ted Kotcheff a raíz de un guión de Robert Klane (quien también escribiría y dirigiría la segunda parte). Kotcheff había dirigido la bestial Despertar en el infierno (Wake in Fright, 1971) , una de las películas más duras y terribles sobre los efectos del alcohol en las personas, y el clásico Acorralado (1981, First Blood) - del que poco hay que explicar a estas alturas y por estos lares.
El elenco actoral destaca por sus tres jóvenes protagonistas. Andrew McCarthy fue muy conocido en los ochenta con películas como St. Elmo´s Fire, Maniquí, La dama de Rosa… Jonathan Silverman, sin embargo, es más conocido por esta película y su secuela… La guapísima y dulce Catherine Mary Stewart pone el contrapunto de cordura tan necesario y la recordamos por La noche del cometa, The Last Starfighter, Su primera experiencia…
Pero el que se lleva el gato al agua es Terry Kisser en el papel de difunto, quien sin duda logra un record al permanecer actuando más tiempo como muerto que como vivo en la pantalla.
En taquilla funcionó bastante bien al recaudar 30 millones de dólares con un presupuesto de 15. Esto dio pie a una secuela de 1993 y que dirigió Robert Klane (el guionista de esta primera parte) en la que repiten Andrew McCarthy, Jonathan Silverman y Terry Kiser, la que se bajó del carro fue Catherine Mary Stewart, y se puede resumir como más de lo mismo.
Germán Fernández Jambrina
¡Menudo despelote de película! ¡Literalmente!
Escuela privada para chicas es una teen movie un poco subidita de tono al más puro estilo de Porky´s o tantas otras paridas en los 80. Ya sabéis: Instituto o Universidad, jóvenes con las hormonas a flor de piel, despelotes gratuitos a tutiplén, sexo, bromas chorras, situaciones disparatadas y etcétera.
Es una de las pocas películas dirigidas por Noel Black que no fue una TV Movie y también es una de las primeras en las que actúan Phoebe Kates, Betsy Russell o Matthew Modine, todos actores muy conodidos hoy día. También cuenta con Michael Zorek en el papel de Bubba; Zorek es un eterno secundario en películas de adolescentes ochenteras como Lío en la Universidad, La mujer de rojo o Teen Wolf 2.
Y hablando de Russell la verdad es que la chica se come al resto del reparto. No solo está preciosa sino que con su sorna picarona y escenas subiditas de tono roba todo el protagonismo a los que se supone son os protagonistas: Kates y Modine.
Una obra hija de su tiempo que sería impensable en los tiempos políticamente correctos que corren y que fue relativamente bien recibida en taquilla recaudando más de 14 millones de dólares. El final no desmerece el conjunto; un pose masivo de nalgas femeninas... ¡Pa flipar en colores!
Televisión Civic: la que te llevas contigo a la cama.
Max, es la hora de volver lenta y dolorosamente al mundo consciente.
El embrión de Videodrome surge de la mente de un pequeño David Cronenberg quien, tras sintonizar en mitad de la noche la señal de una emisora de Bufalo (Nueva York) en su televisión canadiense, comienza a fantasear con la posibilidad de que se emitieran ciertas imágenes que quizás no debiera ver.
Después de haber dirigido su aclamada Scanners, a Cronenberg se le presenta la oportunidad de dirigir El retorno del Jedi, pero este, empeñado en dirigir una película escrita por si mismo, presenta el guión de Scanners a Universal Pictures a pesar de su temor (lógico) de que fuera rechazado por lo extremo de su propuesta. Sorprendentemente Universal aceptó y le otorgó el mayor presupuesto del que había disfrutado hasta ese momento (5,9 millones de dólares); un presupuesto que resultó nada acorde con el batacazo comercial al recaudar menos de la mitad: 2,1 millones. Cosa lógica atendiendo lo arriesgado de su propuesta.
Rick Baker fue el encargado de los efectos especiales y su habitual Howard Shore de la música.
Videodrome cuenta la historia de Max Renn, el presidente de CIVIC-TV, una pequeña televisión de Toronto que emite un contenido sensacionalista basado en soft porn (porno suave) y violencia. Buscando nuevo material encuentra una señal pirata proveniente de Asia que muestra a dos hombres torturando a una mujer. Este programa se llama Videodrom. Max se obsesiona con esta señal y tratando de descubrir su origen se dará cuenta de que no es una señal de televisión normal.
En Videodrome, David Cronenberg da nacimiento a su concepto de La Nueva Carne de forma explícita (“Muerte a Videodrome, larga vida a La Nueva Carne"). Y digo de forma explícita porque de forma implícita ya encontramos la idea en varios de sus trabajos anteriores: Stereo, Rabia, Cromosoma 3, Scanners...
La Nueva Carne supone una transformación o metamorfosis del cuerpo humano producida por la fusión del organismo y algún producto fruto de la tecnología humana. Pensemos en la escena en la que Max introduce directamente la cinta de vídeo (Beta, ya que las VHS eran demasiado grandes para un estómago). Max desarrolla un órgano por el que consumir “desde las entrañas” la cintas; esto es un símil de que lo que vemos conforma nuestra realidad y nuestra percepción. Esta es la tesis de McLuhan (el personaje de Brian O´Blivion está basado en él): "No hay nada real fuera de nuestra percepción". "El medio es el mensaje". Otro ejemplo de esto es cuando la pantalla cobra vida (Rick Baker utilizó una lámina de preservativo para la pantalla elástica) o las alucinaciones de Max producidas por Videodrome.
Cronenberg ahondará en otras de las obsesiones que han caracterizado su cine como el poder de las corporaciones y la lucha del individuo contra ellas, el pensamiento y la técnica como entidades inseparables, la ambivalencia de las transformaciones que si bien por un lado potencian ciertas características del individuo por otro degradan otras.
Pero Videodrome también pone el punto de mira en los efectos que los medios audiovisuales (especialmente la televisión y las películas) tienen sobre nosotros.
Y es que los 80 de Reagan no sólo fueron excesivos en los ámbitos político, económico y social, sino que, evidentemente, el cine fue un campo que no se escapó de esto. En los ochenta se produjo un cambio del modelo cinematográfico que rompió con el cine más reivindicativo y contestatario de los 70 para ofrecer al espectador auténticos panfletos neoliberales a base de películas sin argumento que exponían a tíos hipermusculados que simplemente destrozaban todo lo que se les ponía por delante.
Los estudios de Hollywood cayeron en manos de multinacionales y los magnates fueron sustituidos por jóvenes ejecutivos expertos en finanzas, pero sin idea de hacer películas: sólo se buscaba el éxito comercial y para ello no les temblaba el pulso en recurrir a interminables secuelas (algo muy característico de los 80): Rocky, Arma Letal, Indiana Jones, Rambo, Pesadilla en Elm Street, Viernes 13, Critters...
En cuanto al argumento, fueron los productores Don Simpson y Jerry Bruckheimer los que crearon lo que se llamó “high concept”: película de argumento casi inexistente basada en gran presupuesto, efectos especiales, música grandilocuente, estrellas protagonistas y mucho marketing. Esta fórmula resultaba ideal para un público cada vez más joven formado en el lenguaje del videoclip que impuso la MTV.
Cronenberg pone el punto de mira sobre esto de forma evidente en diversas ocasiones. De hecho, el propio Videodrome es un ejemplo perfecto de esto: dos hombres torturando a una mujer en una secuencia interminable que carece de argumento. ¿No os recuerda esto a películas de acción ochenteras en las que el héroe chachas simplemente va matando uno a uno a los cientos de sus enemigos?
Y luego está la insensibilización respecto a experiencias vitales provocada por la continua exposición a imágenes. Por ejemplo cuando Max y Nikki se disponen a mantener relaciones sexuales y la única manera de excitarse el uno con el otro es viendo una de las cintas de Videodrome y luego practicar el sadomasoquismo cuando este le atraviesa la oreja a ella con una aguja.
Al final Max es un arma , un arma que nace de la transmutación de su mano y que utilizará para tratar de destruir a Videodrome y para suicidarse al final culminando su transformación en Nueva Carne: “Para ser Nueva Carne hay que matar a la vieja”.
Este final fue propuesto por el propio James Woods, quien, por cierto, después de sufrir la experiencia de tener que pegarle prótesis para lograr el efecto de la ranura en su estómago rechazó participar en películas con efectos especiales de maquillaje.
En definitiva, Videodrome no es para todo el mundo. Quien se aventure debe ser consciente de su dificultad y de sus distintas lecturas.
Espero que este comentario ayude a aclarar un poco su significado.
GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA
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Estos son tres pequeños comentarios sobre la trilogía de Subspecies que escribí hace poco para el fanzine Vídeo Arqueología que editan los amigos de Exhumed movies. Mantengo el formato original con el que fueron publicadas las reseñas.
SUBESPECIES / Subspecies (Ted Nicolau) 1991- Rumanía / Estados Unidos
Intérpretes: Angus Scrimm, Anders Hove, Irina Movila.
Tres estudiantes norteamericanas viajan a Transilvania para completar sus estudios sobre las costumbres de la región, pero quedarán atrapadas en medio de una lucha fratricida entre dos hermanos vampiros.
Primera película coproducida por Estados Unidos en Rumanía después de la caída del comunismo en este país. Una obra curiosa al más puro estilo de la mítica productora Full Moon Studio de Charles Band que atesora todos sus recurrentes aciertos y fallos. Dio lugar a una saga compuesta por cuatro partes dirigidas por Ted Nicolau: Subspecies (1991), Bloodstone: Subspecies II (1993), Bloodlust: Subspecies III (1994) y Bloodstorm: Subspecies IV (1998). Actualmente está en desarrollo una quinta parte (también dirigida por Nicolau) que sería una precuela de esta.
BLOODSTONE: SUBSPECIES II / Bloodstone: Subspecies II (Ted Nicolau) 1993 – Estados Unidos.
Intérpretes: Anders Hove, Denice Duff, Kevin Spirtas.
Radu regresa y secuestra a Michelle. Becky, la hermana de esta, tratará de encontrarla y salvarla de las garras del temible vampiro.
Una secuela más dinámica, sangrienta, terrorífica y con mejores efectos especiales. Además da mayor protagonismo al personaje de Radu, lo cual es un acierto pleno. Destaca un inicio que no da tregua donde se nos muestra la resurrección de Radu y el asesinato de su hermano a manos de este. También me gusta la ambientación y la caracterización de los personajes. Una película superior en todos los aspectos a su predecesora.
Radu descansa en la profundidad de su castillo junto a su amada Michelle. La hermana de esta, Becky, sigue intentando rescatarla...
Esta tercera parte baja un poco de nivel respecto a la segunda al no avanzar en la trama y repetir básicamente lo ofrecido. Cuenta, sin embargo, con aspectos interesantes como el hecho de profundizar en la psicología y motivaciones de un Radu que es mostrado aquí como una pobre alma en pena que nunca obtendrá su bien más preciado: el amor de Michelle. Así Bloodlust: Subspecies III deviene en una suerte de trágica y terrorífica historia de amor, una especie de La Bella y la Bestia oscura y tétrica y, por supuesto, sin final feliz.
Germán Fernández Jambrina