Lo bueno , lo malo y lo peor del cine de los setenta , ochenta y noventa.
Presentación
Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.
ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
Desde la capital del motor estadounidense, Detroit, nos trasladamos a L.A. y no una, ni dos , sino tres veces en dos décadas distintas, con tres directores con estilos diferentes, pero con el mismo protagonista : Axel Foley.
Hoy nos queremos adentrarnos a fondo en una de las trilogías ( a expensas de la cuarta si llega) de más éxito del cine de los ochenta. Hoy le pegamos un viaje a : Superdetective en Hollywood.
ORÍGENES :
Eddie Murphy no era el actor elegido para ser Axel Foley , sino...redoble de tambores ...Silvester Stallone.
Sí, el amigo Sly era el elegido para ser el emblemático Axel, pero no consideraba que los espectadores le aceptasen como un desaliñado policía ,que se tomase todo a guasa y que fuese de la currante Detroit a luchar contra el crimen en la soleada Beverly Hills...pero luego bien que se metió en la piel de Marion Cobretti , Cobra/1986 viendo que se había equivocado en no aceptar ser Axel y de hecho podemos considerarle como el hermano bastardo de Axel, ya que mucho de lo que bebe Cobra, se lo debemos a Superdetective en Hollywood.
Aunque Sly, era el principal candidato, lo fueron Bruce Willis, James Caan, Chuck Norris , Kurt Russell o Richard Pryor entre otros quedando al final el papel principal para el cómico Eddie Murphy, quien ya había ejercido de actor de acción en 1982 con Límite 48 horas junto a Nick Nolte.
Los productores Joel Silver y Jerry Bruckheimer ( a sus pies dioses del cine de acción) apostaron por un Martin Brest como director de la primera película, el cuál era reticente a dirigir la película por las recientes críticas que había sufrido en Un golpe con estilo y que Paramount no le veía capacitado para dirigir la película...La insistencia de los dos productores, hizo que se decidiese todo a un cara o cruz, literal y gracias que salió cara, porque fue su mayor éxito.
Con el pepinaco que supuso esta primera entrega , el resto de la saga sólo hubo que seguirle los pasos y contar con el carisma y dotes humorísticas de Murphy , acompañándole de unos directores competentes como serían Tony Scott en la secuela y John Landis en la hasta ahora última entrega de la trilogía.
CONEXIONES:
La trilogía tiene un punto en común: LA VENGANZA.
En la primera Axel busca venganza por la muerte de un amigo. En la secuela busca venganza por el intento de asesinato de un amigo, en este caso el teniente Bogomil y en el cierre de la trilogía , busca venganza por el asesinato de su jefe el Inspector Todd ( quien era realmente policía en Detroit) y que junto a Murphy y Judge Reinhold/Rosewood, fueron los únicos que intervinieron en las tres películas.
Esa venganza tiene siempre un mismo destino : Beverly Hills. Si bien el motivo difiere en cada una de ellas.
En la primera , el tráfico de drogas y bonos, en la segunda tráfico de armas y en la última falsificación de billetes.
Otra conexión en las tres, es que desde un principio sabremos quien es el villano principal, encarnados por actores de carácter como Steven Berkoff ( villano en Moonraker), Júrgen Prochnow ( Das Boot) y John Saxon ( Enter the Dragon), si bien en la tercera esa villanía está compartida con Timothy Carhart.
La buddy conection, esa en la que Axel tiene que hacer equipo con dos policías de Beverly Hills . Si en la primera y la segunda lo hacía con Rosewood y Tagart , en la tercera sigue Rosewood aunque unimos a John Flint , encarnado por el siempre eficiente Héctor Elizondo, en lugar de Tagart /John Ashton quien en la tercera película hubo de renunciar por problemas de agenda. Sobre todo en las dos primeras películas, esa química con los otros dos es fundamental para el buen funcionamiento de la película, cosa que decae y mucho en la tercera entrega, donde más adelante saldría a relucir, los problemas personales que asolaban a Eddie en aquellos tiempos, deprimido porque esta película era hecha por dinero ya que sus últimos proyectos habían sido un fracaso como Boomerang y Su distinguida señoría.
Detroit y L.A.: ambas ciudades son los escenarios de las películas. Detroit es el inicio, donde se monta todo el meollo y L.A. es donde desemboca ese meollo, donde se monta el gran circo. El contraste entre ambas ciudades es destacado por los tres directores de la saga, bien mostrando una ciudad oscura y fría , sucia, como Detroit, con una comisaría con aire vintage y luego la soleada y pulcra L.A. con una comisaría puntera, ordenada, donde reina la calma
Y para acabar Axel Foley, Eddie Murphy. Es el alma de la saga, si bien como he recalcado antes, en la tercera la depresión que tenía hizo que bajase el nivel, su sonrisa picaresca, sus dotes humorísticas y su capacidad de improvisación, fue lo que hicieron que la saga triunfase
DIRECTORES:
Martin Brest : Director de la primera entrega a la que llegó a un cara o cruz, literal, tras la insistencia de Silver y Bruckheimer . Fue el que hizo posible que la improvisación fuese algo común en el rodaje y que permitiese que Murphy ,Ashton y Reinhold consiguiesen una química que luce de manera brillante en esta película. No sólo eso, si no que fue el responsable del fichaje de Bronson Pinchot/Serge y el que hizo posible que usase ese acento y ese amaneramiento ,gracias también a un miembro del cast de quien copió la frase : "Don`t be stupid`'' que aquí tradujeron por ¿Estás de cachondeo?. A Martin se le debe también el diseño de la comisaría de Beverly Hills , puesto que el departamento de policía de los Ángeles no permitía que se tomasen fotos en su interior y lo que decidió fue idear lo más parecido a una oficina de una empresa de seguridad con el fin de dar la idea de control en contraposición al caos de la policía de Detroit. Así mismo quedaron tan contentos en la Paramount con el primer pase, que automáticamente aprobaron la secuela.
Tony Scott: Hizo la secuela, una secuela que en principio estaba destinada a ser serie pero que gracias a la insistencia de Murphy se convirtió en secuela . Imprimió su estilo videoclipero, acción a tope y sin freno, donde destacan el atraco en el hipódromo y las escenas finales del tiroteo con un Rosewood completamente en plan Rambo y con una Brigitte Nielsen desbocada en uno de sus mejores papeles y con quien por cierto tuvo un apasionado y aireado affaire .Scott venía del exitazo de Top Gun y estaba en plena forma, con lo que tenía mucha mano para sus proyectos y aquí de hecho consiguió que se rodase por primera vez dentro de la mansión Playboy, con aparición de Hugh Hefner incluida.
John Landis: Al gran director de comedias ( ahora sólo podemos verlo en capítulos de series de Hawaii 5.0, Mc Gyver, Magnum P.I.) le cayó el marronazo de la tercera entrega. Marronazo porque tuvo que lidiar con la depresión de Murphy y con su anhelo por ser tomado como un Wesley Snipes del cine de acción y con un cambio de dirección de la productora que quería primar la acción sobre la comedia. El hecho de que el rodaje fuese en un parque de atracciones, tampoco era de su gusto, ya que prefería el primer boceto que situaba la trama en Londres, haciendo equipo con Scotland Yard y ojo con Sir Sean Connery como compañero de Murphy. Lo que sí consiguió es conseguir un número de cameos enorme : George Lucas, Ray Harrihausen, Joe Dante y John Singleton entre otros . De todos modos tuvo el honor de dirigir la que para la crítica es la peor entrega de la saga.
¿MERECE LA SAGA LA FAMA QUE TIENE?
Pues sí, especialmente las dos primeras que tienen a un Murphy en plena forma, aunque la tercera es igualmente disfrutable .
La BSO es una joya made in 80´s , el tema Axel Foley es uno de los más icónicos de la década de los ochenta y uno que siempre que lo oyes te sube las pulsaciones y sobre todo, sobre todo y es algo con lo que coincidimos mucha gente, es que es una melodía que destila un aroma colegueo y buen rollismo por todos sus poros .
Ese uso de sintetizadores, muy de los ochenta, hizo que fuese TOP 1 en venta de BSO durante varias semanas consecutivas y ayudó a que la primera película e incluso la secuela fuesen número uno en taquilla desde su inicio.
Otra de las razones es debida a que lo que se nos ofrece, es cine de acción puro y duro. Artesano, muy del estilo de los ochenta, acción y comedia a partes iguales. Si bien se traiciona en la tercera entrega , en las dos primeras es puro cine ochentero, con municiones infinitas, villanos definidos desde el principio y muy hijo putas y cuando digo muy hijo putas, al lado de esa definición aparece Jonathan Banks primero y Steven Berkoff después. Sobre todo el primero, destacado secundario en muchas de las películas de los ochenta, haciendo siempre el mismo papel y si no mirar su rol en la serie Other World donde era el villano principal. En la secuela el género cambia porque la villana es Brigitte Nielsen , quien tras Red Sonja, viraba a cogerle el gusto a ser villana, como vimos en su rol de Ludmila en Rocky IV o en Misión de Justicia que ya se pasó por el blog y donde hacía dúo joputista junto a Mathias Hues , el primer narco galáctico.
En la tercera entrega fallan el tiro , porque ni John Saxon, ni Timothy Carhart saben manejar ese rol .
CONCLUSIONES:
Merece la fama que tiene la saga, porque se la ha ganado a pulso. Sobre todo las dos primeras. La tercera, es un cambio, se baja el nivel, se usa más CGI, no hay tanto humor pero sigue siendo igual de disfrutable. ¿Esperamos una cuarta? Yo digo que sí, la saga merece un final acorde a lo que es y esperemos que esta maldita pandemia, permita que el proyecto que ya está en marcha empiece a rodarse de una vez y veamos el retorno de Axel Foley a la gran pantalla.
Estos son tres pequeños comentarios sobre la trilogía de Subspecies que escribí hace poco para el fanzine Vídeo Arqueología que editan los amigos de Exhumed movies. Mantengo el formato original con el que fueron publicadas las reseñas.
SUBESPECIES / Subspecies
(Ted Nicolau) 1991- Rumanía / Estados Unidos
Intérpretes: Angus
Scrimm, Anders Hove, Irina Movila.
Tres estudiantes
norteamericanas viajan a Transilvania para completar sus estudios
sobre las costumbres de la región, pero quedarán atrapadas en medio
de una lucha fratricida entre dos hermanos vampiros.
Primera película
coproducida por Estados Unidos en Rumanía después de la caída del
comunismo en este país. Una obra curiosa al más puro estilo de
la mítica productora Full Moon Studio de Charles Band que atesora
todos sus recurrentes aciertos y fallos. Dio lugar a una saga
compuesta por cuatro partes dirigidas por Ted Nicolau: Subspecies
(1991), Bloodstone: Subspecies II (1993), Bloodlust: Subspecies III
(1994) y Bloodstorm: Subspecies IV (1998). Actualmente está en
desarrollo una quinta parte (también dirigida por Nicolau) que sería
una precuela de esta.
BLOODSTONE: SUBSPECIES II
/ Bloodstone: Subspecies II (Ted Nicolau) 1993 – Estados Unidos.
Intérpretes:
Anders Hove, Denice Duff, Kevin Spirtas.
Radu regresa y secuestra
a Michelle. Becky, la hermana de esta, tratará de encontrarla y
salvarla de las garras del temible vampiro.
Una secuela más
dinámica, sangrienta, terrorífica y con mejores efectos especiales.
Además da mayor protagonismo al personaje de Radu, lo cual es un
acierto pleno. Destaca un inicio que no da tregua donde se nos
muestra la resurrección de Radu y el asesinato de su hermano a manos
de este. También me gusta la ambientación y la caracterización de
los personajes. Una película superior en todos los aspectos a su
predecesora.
BLOODLUST: SUBSPECIES III
/ Bloodlust: Subspecies III (Ted Nicolau) 1994 – Estados Unidos.
Radu descansa en la
profundidad de su castillo junto a su amada Michelle. La hermana de
esta, Becky, sigue intentando rescatarla...
Esta tercera parte baja
un poco de nivel respecto a la segunda al no avanzar en la trama y
repetir básicamente lo ofrecido. Cuenta, sin embargo, con aspectos
interesantes como el hecho de profundizar en la psicología y
motivaciones de un Radu que es mostrado aquí como una pobre alma en
pena que nunca obtendrá su bien más preciado: el amor de Michelle.
Así Bloodlust: Subspecies III deviene en una suerte de trágica y
terrorífica historia de amor, una especie de La Bella y la Bestia
oscura y tétrica y, por supuesto, sin final feliz.
Una bizarrada, una película de cartón piedra, una obra llena de látex, un Terminator teñido de rubio y un resultado que no deja indiferente a nadie.
LA TRAMA:
En un año 2007 apocalíptico, donde el gran terremoto ha convertido a LA en una zona guerra donde se impone el toque de queda y las bandas dominan la noche, los hermanos Lee ( Scott Wolf y Marc Dacascos) deben defenderse de Koga Shuko ( Patrick Kilpatrick) , quien aspira a conseguir la mitad de un medallón que ellos poseen y que según la leyenda lo convertirá en el Doble Dragón .
EL ORIGEN:
Yoshiisha Khishimoto creó en 1987 el popular juego que da nombre a la película. Quien no haya fantaseado con ponerse el kimono rojo de Jimmy Lee y repartir estopa, no ha jugado en su vida a un juego de hostias. No digo lo de ponerse el kimono azul, porque hasta en la película se ríen de él.
Cuando una persona como yo, que le gustaban las artes marciales ( verlas en el cine o jugarlas en las recreativas o en el Spectrum de cinta), se enteró que en su cine de barrio iban a poner Doble Dragón, pues ni se lo pensó dos veces y fuí a verla.
De aquella la sensación que tuve, fue que habiendo visto antes Street Fighter, pues oye, hostias como panes, patadas y puñetazos, haber iba a haberlos, pero...
Bueno, pues hecho el revisionado de rigor esa sensación que tuve hace casi 25 años, se ha vuelto a apoderar de mí, con el agravante de que la película es un querer y no poder de principio a fin.
Primero empecemos por el director.
Si yo quiero hacer una película de artes marciales, contrato a un director que sepa de que va el tema. Vaya, pues el amigo James Yukich, venía del mundo del videoclip y sólo había trabajado con Phil Collins. No digo que venir del videoclip sea malo, a otros les ha ido bien viniendo de ese mundillo, pero el amigo Yukich, no acertó ni una, ya que la mayoría de los actores se caen antes de recibir el golpe y encima desperdicia a uno de los mejores especialistas de cine que hay, como Jeff Imada y no le da ni un minuto para lucirse, casi como al personaje de su hermano en pantalla, el siempre recordado y nunca superado Al Leong, que a pesar de sí tener cierto momento para lucirse, los dos quedan reducidos a un rol cómico de lugartenientes del señor Kilpatrick. Al menos aquí el chino que siempre muere, no muere.
No sólo falla el director en la dirección, si no que la elección del casting , para una película marcial, tampoco fue el adecuado y eso, a pesar de que sí aciertan a mi modo de ver , con el personaje de Dacascos, que se nota que tiene conocimientos marciales y le pone empeño. Elegir como su hermano a Scott Wolf es un fallo y de los gordos, porque sus carencias marciales son imposibles de cubrir con ese tono humorístico que se quiso imponer en la película, con el fin de que alcanzase al público juvenil, que realmente era quien (quienes jugábamos al juego).
Tenemos a la Embrujada , ex hija del señor John Matrix de Comando , Alyssa Milano. Con un tinte de rubia oxigenada, pasada de kilos, para lo que nos tenía acostumbrados en pantalla y haciendo el rol de líder de una banda juvenil en un papel meramente monetario (como ella afirmaba) que le permitiese volver al ruedo cinematográfico, ya que desde Comando, la niña sólo hacía tv movies ( parece el club de Peter Pan, todo lleno de niños, con uves para los skates y máquina recreativas).
Por último el villano , el inolvidable T-1000 Robert Patrick. Teñido de rubio ( debe ser que era la moda), sobreactuado completamente (aunque ahí la culpa haya que dársela al tono de humor que se le quiso imprimir a la película) y cuyo momento de gloria en la película, puede ser en el que haciendo uso del poder del medio medallón que posee , asesina al inolvidable Michael Berryman, haciendo aquí uno de sus habituales papeles apocalípticos. Ojo, si os fijáis bien, en esta escena sale el villano de Cyborg , Fender, es decir Vincent Klyn como uno de los pandilleros.
En resumen:
Si nos atenemos a que en el mismo año se estrenó Street Fighter , en comparación, ésta hace obra maestra a aquella. El tono no es el adecuado, si hubiesen eliminado el humor, por dar más fuerza a las escenas de acción y si junto a Dacascos hubiesen metido a Don Wilson como se rumoreaba, las cosas quizá hubiesen salido mejor y más vistosas en pantalla, aunque teniendo en cuenta que el rodaje se empezó en junio de 1992 y no se acabó hasta noviembre de 1993, con varios parones entre medias, es evidente los problemas que hubo para orientar adecuadamente un film que nunca llega a dar todo su potencial y que quedó muy desvirtuado con un humor anodino y unas coreografías marciales, que sólo Dacascos hacía que brillasen.
Si bien los FX, especialmente a los referidos al personaje de Kilpatrick, no desmerecen, sí es cierto que el látex ( como Street Fighter) y el cartón piedra abundan en pantalla. A día de hoy lo vemos como una cutrez, pero en cierto modo es arte, habida cuenta de que los efectos especiales por ordenador aún estaban en pañales.
A modo de anécdota:
Tenemos en un papel de presentador al inolvidable George Hamilton ( Drácula en Amor al primer mordisco o el Zorro, en Estos zorros, locos, locos, locos)
Ilusion Arts , responsable de los efectos especiales, es la responsable de los mismos en series como Star Trek: Next Generation, Voyager y Enterprise y fue responsable también en las dos primeras de Fast and Furious
NOTA OCHENTER: No es un truñaco, pero tampoco una joya, Dejemos que sea un Geyperman a medio camino .4/10
Una de las cincuenta peores películas del siglo XX. Una obra póstuma de Raúl Julia, una joya de culto para algunos/as y vilipendiada por otros/as. Un caos de rodaje, en resumen: Street Fighter
ARGUMENTO:
El coronel Guile ( JCVD) dirige una fuerza especial de la ONU, con el fin de derrotar a un peligroso y maníaco criminal conocido por el nombre de Byson (Raúl Julia)
RODAJE MALDITO:
Capcom y Universal apostaron muy fuerte por esta película, no en vano sería la primera PG-13 de Van Damme.
Pero los problemas ya empezaron bien pronto para el director Steven E. de Souza, sí el genio que escribió La Jungla de Cristal o Comando .
Problemas con nombre y apellidos, Jean Claude Van Damme. La estrella belga fue un continuo dolor de muelas para todos sus compañeros y compañeras de reparto desde el principio, con numerosas peticiones de divo, desde pedir una suite de lujo con gimnasio incluido, hasta continuos retrasos a la hora de presentarse al rodaje. Dichos retrasos eran debidos en su mayor parte al hecho de que se fundiese diez mil dolares diarios en cocaína y a pesar de que se sabían esos problemas y que el estudio había contratado a un asistente que solventase esos problemas, dicho asistente resultó ser peor que el propio belga.
Para colmo de males, el salario de Van Damme y Juliá, se llevaba casi todo lo destinado para el reparto, extras y dobles, de ahí que el propio De Souza, tuviese que aportar parte de su propio salario con el fin de que todo pudiese hacerse de una manera aceptable, aunque como he mencionado anteriormente, el hecho de que Van Damme fuese un foco de problemas y sumando que Raúl Juliá enfermó de cáncer y estaba sumamente débil, hizo que la improvisación en todos loas ámbitos del rodaje fuese una constante, redundando en las mediocres coreografías marciales que podemos ver en el film, no por culpa del encargado de ellas, Benny The Jet Urquídez, si no porque el pobre hombre apenas tenía medios y tiempo para prepararlas.
Con todo ello y si no fuese poco, aún hubo que sumarle un ambiente de golpe de estado en Tailandia y el hecho de que el agravamiento en la enfermedad de Julia, hiciese que aquellas escenas en las que se requería de cierta pericia física, tuviesen que ser hechas en los primeros días de rodaje, cuando ya Van Damme daba muchos problemas.
Para el recuerdo nos queda además ese affaire amoroso entre Van Damme y Minogue.
OPINIÓN PERSONAL:
Nunca fui un afamado jugador de videoconsolas, salvo los de fútbol tipo PC Fútbol o el FIFA, nuca fui mucho de pasarme horas delante del mando, pero el Street Fighter, fue uno de aquellos juegos entrañables, que evocaban en cierta manera a la esencia del cine de mamporros, con lo que en mi caso, fui uno de los afortunados/as que pudo ir a ver el estreno de esta película en cines.
Claro que con 17 años uno va a ver leñazos e identificar en cierto modo a aquellos personajes que usaba en la PlayStation y ver si se le parecían. En este caso y hablando de los noventa, la copia es fiel, con aquellos kimonos cantosos de Ken y Ryu o las garras y máscara de Vega o incluso el vestuario de Bison.
Vale con 17 años quiero ver mamporros, tiros y copia fiel al video juego, bien por ahí bien, pero cuando uno ve la películas 25 años después, no lo ve desde la misma perspectiva y aparte de que ciertos efectos han envejecido de pena ( los rayos de Byson, esas botas luminiscentes que parecen las que llevan los guajes ahora que van caminando y se iluminan...) y qué decir de Blanca, que parece un revival del Hulk de Ferrigno pero con más melena.
Y luego las coreografías...pobre Jet Urquídez, todo su trabajo en balde, tirado por la borda, salvo brotes verdes como la escena final entre Van Damme y Julia, con esas patadas giratorias tan made in Bélgica que sin embargo esta vez no lucen como debieren.
A parte de eso ,el cartón piedra presente en todo momento, el diseño tan rudimentario de los escenarios, hacen que la película confiera un sabor añejo, artesanal, que si bien canta mucho en estos días, no es óbice para que yo le siga teniendo un cariño especial más si cabe gracias a ver a una jovencísima Ming Na-Wen que parece haber hecho un pacto con el diablo si nos atenemos a su presencia en Agentes de SHIELD y ver a un Van Damme que a pesar de sus excesos sigue siendo un icono para muchos de los que amamos el cine de mamporros.
NOTA OCHENTER: 10/10 para los adolescentes de los 90 6/10 para los cuarenters del milenio
Desde Cine de los 80 y un servidor desearos un feliz 2020 lleno de cine y series
Una joya de culto, un homenaje póstumo a una estrella que se hizo leyenda, una película maldita, una BSO pegadiza , una de esas películas que aunque no te gusten, al final acabas viéndola. Hoy en Cine de los 80...The Crow
Cuerveando:
Con esta película quiero dar el cierre, a las que para mí han sido las tres mejores películas de la breve carrera del malogrado Brandon Lee, si bien he de decir, que el cariño que le profesaba en mi adolescencia a esta película, en cierto modo, he de reconocer que con el visionado en mi edad madura, no me ha llenado tanto como cuando la vi en su estreno en cines, hace ya veinticinco años.
Sinopsis:
Eric Draven ( Brandon Lee), es asesinado en víspera de su boda con Shelley Webster (Sofía Shinas) por la banda de Top Dollar ( Michael Wincott) en medio de la llamada noche del Diablo. Un año después regresará de la muerte con poderes sobrehumanos en busca de venganza
Basado en las novelas gráficas de James O´Barr quien se haría cargo del guión y guiados por la dirección del por entonces novel Alex Proyas ( Dark City, Yo Robot), The Crow se convirtió en una obra de culto ya antes de su estreno.
El motivo fue la prematura muerte de su protagonista Brandon Lee, debido a una bala de fogueo, que acabó con su vida en medio de una escena sin aparente peligro (para los morbosos, la escena es aquella en la que entra en la habitación donde están asaltando a su prometida y recibe un balazo de Funboy, Michael Massee)
El caso es que parecía que al pobre Brandon le había perseguido la misma maldición que a su padre, Bruce Lee, es decir muerte en extrañas circunstancias en medio de un rodaje y el lanzamiento póstumo al estrellato, en caso de su padre tras el estreno de la mejor película de artes marciales de la historia ( en mi humilde opinión) Operación Dragón.
Los mentideros cinéfilos de aquellas época, siempre atribuían a que las mafias chinas, las temidas triadas, estaban metidas detrás del asunto, aunque nunca fue probada esa teoría.
LA PELÍCULA
Aunque Proyas prefería haber hecho toda la película en blanco y negro, para hacerla más acorde a las novelas gráficas en las que se basaba, las imposiciones de la distribuidora, hicieron que se decidiese por una mezcla de rojos y negros, que convirtieron a la otrora reina del automovilismo yankee, Detroit, en el perfecto decorado para ambientar una trama de venganza, con violencia salvaje, explícita, bañada en una banda sonora, que inundaba de brío todas y cada una de las escenas nocturnas (la venganza es en una noche eterna) y sobre todo una canción ,Burn de The Cure, que sería la seña de identidad de la película.
La historia es sencilla, joven resucitado que vuelve de la tumba en busca de venganza y así poder regresar y descansar eternamente con su novia. La manera de conducir la historia por parte del director, aunque a veces sea irregular, en conjunto es efectiva y especialmente impactante en la mayoría de las escenas de acción, como en la escena de la muerte de Tintin, atravesado por sus cuchillos o la que transcurre en la habitación en la que vemos como Eric taladra a jeringazos a uno de los secuaces de Top Dollar ( Wincott) o la muerte de Gideon a manos de Dollar , atravesándole con un sable.
Si bien los desmadres eran continuos en el rodaje por parte del equipo de producción no por Brandon, al final el poso que dejó la película, fue la de una buena propuesta de cine de acción de los noventa, una historia de venganza y de amor del más allá, que hubiese supuesto el lanzamiento a la fama de Brandon Lee y que seguro le hubiese robado muchos papeles a los actioners de aquella época, especialmente a Van Damme que era quien más posibilidades tenía de sufrir su competencia.
Apuntes finales:
Michael Massee confesó antes de su muerte que seguía teniendo pesadillas con la escena en la que había disparado a Brandon y que nunca había podido recuperarse de aquel golpe ni había podido ver la película.
La escena final en la que nuestro protagonista es apuñalado mientras el villano cae de lo alto de la iglesia, guarda similitudes con el final de La Bella y la Bestia,idéntico final, pelea en lo alto de la iglesia y lluvia a raudales.
Tendría tres secuelas e incluso una serie protagonizada por Marc Dacascos, que sin duda es mejor que las secuelas y que es la que más se aproxima a la obra de James O´Barr.
La Nueva Pesadilla De Wes
Craven (1994, Wes Craven) Wes Craven’s New Nightmare.
Hace mucho tiempo, leí que las
pesadillas son la antesala a nuestros miedos más íntimos y que se nos muestran
cuando más vulnerables somos, en los sueños, como si de una ventana directa a
nuestro subconsciente se tratase, y éste resulta aterrador.
Si pensamos en la palabra “pesadilla” ese subconsciente puede que nos derive de
manera fugaz al recuerdo de ese personaje ataviado con un guante de cuchillas y
con el cuerpo y rostro desfigurado por las quemaduras. Ya sea para estremecerte
o para esbozarnos una malévola sonrisa nostálgica, y es que Wes Craven nos regaló un personaje
inevitablemente querido para los amantes del género de terror slasher.
Hoy, para dar punto y
final a los niños de Elm Street,
hablaremos de la última entrega; una vuelta de tuerca al mito en un ejercicio
de metacine a modo de expiación en torno al inevitable declive del personaje y
sus pesadillas.
Con Wes Craven, creador de la primera pesadilla, de nuevo a bordo y a
cargo del guion, la dirección y la producción y tras una muerte de Freddy Krueger en su sexta entrega que
pasó con más pena que gloria a pesar de los riesgos que se tomaron para
intentar lo contrario, Craven optó
por darle un giro a la historia dándonos una obra muy original (que no por ello
aceptada) que le serviría de guía para la fantástica “Scream” años más tarde. Esta forma de cine dentro de la franquicia
no sentó muy bien a los fans de Krueger
y fracasó estrepitosamente en taquilla. Pero sin más dilación, pasemos a
comentar de qué va esta nueva pesadilla de Craven.
Es inevitable haceros spoilers por lo que si aún no la habéis
visto, sabréis partes importantes de la trama.
Comenzamos la cinta en el
rodaje de una nueva entrega de “Pesadilla
en Elm Street”, así es; vemos a los figurantes, a los realizadores,
encargados de efectos especiales trabajando en un nuevo guante, incluso al
mismísimo Wes Craven que va
dirigiendo la escena cámara en mano. En escena, también a Heather Langenkamp, (Nancy
Thompson en la original de “Pesadilla
En Elm Street”) haciendo de Heather
Langenkamp, o sea, de ella misma como actriz de la nueva película, la cual
está presente en el rodaje junto a su hijo pequeño Dylan interpretado por Miko
Hughes(“Cementerio Maldito”, “Poli de Guardería”…) y su marido, Chase Porter (al que da vida David Newsom), el cual es uno de los
diseñadores de la nueva garra y jefe de efectos especiales de la nueva entrega.
Pero algo sale mal (si no
a ver qué hacemos aquí) la garra se ha atascado y emite movimientos
involuntarios haciendo incluso que Chase
sufra un corte en el dedo, aquí la garra pierde el control y, como si el
mismísimo Fred Krueger la portase,
acaba con varios trabajadores de la película y justo cuando va a matar a Chase, Heather despierta y su marido sano y salvo está junto a ella en la
cama mientras un terremoto sacude su casa.
Habiendo pasado el
temblor, Heather aún afectada por la
pesadilla ve que su marido tiene un corte en el dedo, el mismo corte que se
hizo en su sueño y que él atribuye a un corte por la rotura de un espejo de la
habitación por el temblor del terremoto.
Así nos introduce Craven en esta nueva pesadilla, con una
historia dentro de otra en la que los actores con nombres reales (los más
relevantes) protagonizan la cinta desde fuera.
Pero volvamos de nuevo
con Heather, protagonista de esta
última entrega.
Felizmente casada, (a
pesar de los terremotos, las recurrentes pesadillas y unas llamadas de un fan
que la acosa imitando a Krueger) vive
junto a su pequeña familia en una maravillosa casa a las afueras de Los Ángeles.
Tras las escenas
iniciales con la pesadilla y el terremoto, vemos a la familia desayunando y
reponiéndose del temblor. Mientras tanto su hijo se entretiene jugando con la
comida.
Uno, dos… Freddy es rico en fibra.
Tras el apacible y
artístico desayuno, Heather confiesa
a su marido que está teniendo pesadillas en las que él sale perjudicado. Chase intenta calmarla antes de
marcharse, pues se va de viaje de trabajo y tras esto se despide. Ella, sin
estar muy ilusionada por el viaje de Chase,
pues teme por la vida de su marido, se despide también de él. Cuando se marcha,
una réplica sacude nuevamente la casa, provocando las siguientes grietas en la
pared del dormitorio.
Asustada, corre para
avisar a Chase pero la detiene el
sonido de una película que le resulta familiar, pues su hijo pequeño Dylan, está viendo la primera entrega de
Elm Street donde ella es la
protagonista. Heather apaga la
televisión y Dylan grita histérico y
sólo sale de esa histeria cuando suena el teléfono. Heather descuelga y nuevamente es el acosador haciéndose pasar por Freddy Krueger. Heather sobrepasada por la situación, recibe a Julie (interpretada por Tracy
Middendorf), que es la niñera de Dylan,
pues Heather tiene que salir para una
entrevista en un programa de televisión. Heather
acude al programa donde vemos a Robert
Englund ataviado con los ropajes de Freddy
Krueger y totalmente entregado al público del programa.
“Y ahora, todos vosotros sois mis hijos…”
Freddy Krueger
Tras el programa y
después de despedirse de Robert Englund,
Heather recibe una llamada de New Line Cinema, productora de Elm Street, pues tienen algo que
proponerle. Allí la recibe Robert Shaye
productor real de la saga Elm Street
y que se interpreta a sí mismo.
Como es de suponer, la
cita es para proponer a Heather una nueva
entrega de Elm Street; Heather rehúsa la oferta, pues con un
hijo pequeño no quiere hacer películas de terror. Robert le informa de que Craven
lleva un par de meses trabajando en su nuevo guion y su marido Chase, es el encargado de diseñar la
nueva garra, sorprendida por no saber nada del asunto, Heather empieza a relacionar todo lo que le está pasando con el
nuevo guion.
Al volver a casa, Dylan nuevamente está gritando histérico
y al intentar calmarlo repite una de las frases características de la saga de Krueger“No vuelvas a dormir” y muestra a Rex su peluche, el cual dice ser el guardián que lo protege del
malvado hombre de la garra, el cual tiene las marcas de cuchillas típicas del
guante de Freddy.
Al avisar a Chase tras los últimos sucesos, éste
decide volver para estar con su familia, pero durante el viaje de vuelta se
duerme al volante y es atacado brutalmente por la garra de Krueger haciendo que se estrelle y muera, escena que Heather ve a la perfección en otra
pesadilla, pero ésta realmente se cumple, pues recibe la visita de la policía
para informarle del hecho. Para asegurarse, quiere comprobar el cuerpo de su
difunto esposo, que se encuentra en el depósito, y descubre que tiene las
marcas de las cuchillas atravesándole el pecho.
En el entierro y tras un
nuevo terremoto, podemos ver por primera vez la nueva versión de Freddy Krueger en esta cinta, un Fred mucho más diabólico y malvado que
en entregas anteriores y con un guante con cinco cuchillas en lugar de cuatro,
que intenta atraer a Dylan al
infierno a través del ataúd de su padre, siendo una nueva pesadilla de Heather que tras caer al suelo durante
el terremoto se golpea la cabeza con el ataúd de su marido quedando momentáneamente
inconsciente.
En esta escena vemos asistiendo
al funeral a Robert Englund, Wes Craven y a John Saxon (“Pesadilla En
Elm Street”, “Abierto Hasta El
Amanecer”, “Superdetective En
Hollywood 3”…) haciendo de sí mismo, el cual interpretó a Donald Thompson en la primera entrega de
Elm Street, padre de Nancy Thompson (Heather Langenkamp), entre otros representantes de anteriores
cintas.
Poco a poco Dylan se ve más afectado por esta
situación de pesadillas y ataques nocturnos en su dormitorio y Heather sigue sufriendo acoso de manos
de su admirador.
A partir de aquí (y
llevamos casi una hora de cinta) empieza por fin a ponerse interesante la
historia, pues entran en escena personajes con mucha más fuerza que los que nos
han acompañado hasta ahora; por ejemplo la escena en el parque con John Saxon, el cual aconseja a Heather para evitar que se preocupe, mientras
vemos a Dylan escalando el enorme
columpio para que dios se lo lleve.
“Dios no ha querido cogerme” – Dylan Porter
O la llamada de Heather a Englund para preguntar por el nuevo guion de Craven, del cual sólo conoce la última parte en la que Dylan quería que dios se lo llevase,
coincidiendo con la anterior escena vivida en el parque.
Tras estas escenas y tras
alguna pesadilla más con la nueva versión de Krueger y algún homenaje a anteriores entregas de Elm Street.
Heather lleva
a Dylan al hospital para que le hagan
pruebas y tras el interrogatorio de la enfermera y sospechando de un posible
atisbo de esquizofrenia, dejan ingresado a Dylan.
Heather busca
nuevamente a Englund para comentar lo
sucedido pero ha salido de la ciudad, así que decide ir a hablar con Wes Craven y saber de qué va la nueva pesadilla.
Wes
le confiesa que el guion aún no está acabado pues va escribiendo a medida que
las pesadillas aparecen en sus sueños. Aquí le confiesa de qué va hasta ahora
la nueva pesadilla, en donde una entidad muy antigua ha ido adoptando formas
muy diferentes durante los siglos con una única razón de ser, la muerte de la
inocencia. Esta entidad, puede ser retenida y capturada por un escritor
ingenioso (toma vanidad) inventando una historia lo suficientemente buena como
para que la entidad quede prisionera en el cuento como villano principal (Krueger). El problema es que cuando la historia
se agota; bien por explotación comercial, o desinterés, la entidad queda libre.
Aquí podemos ver el
culmen del guion de este genial ejercicio de metacine (que enfadó a muchos
fans), pues nos cuentan que el demonio que hasta entonces había estado atrapado
en Krueger (al igual que el genio de
la botella) y en la saga de Elm Street
por su calidad narrativa, no quiere volver a ser atrapado en otra película, por
eso decide matar uno a uno a los miembros del reparto de la cinta para evitar
que Craven lo atrape nuevamente y así
poder viajar a este mundo como un “Freddy
Krueger” mucho más diabólico, corpulento y sanguinario que nunca. Como era
de esperar, la única persona que puede detenerlo es Heather, ya que interpretó a Nancy,
el primer personaje que se enfrentó a él y por eso, la entidad la ataca en sus
puntos más débiles, su hijo.
Es innegable la
originalidad de la cinta guste o no, de hecho nos encontramos con varias
escenas que tras ser interpretadas por los actores podemos ver en distintos
planos primeros planos del guion con la escena descrita a la perfección,
rompiendo así la cuarta pared con el espectador.
Su BSO, más discreta que
en otras entregas, fue dirigida por J.
Peter Robinson autor de otras bandas sonoras como “Cocktail”, “El Mundo De
Wayne”, “Las Dos Caras De La Verdad”
o “Los Inmortales III” Os dejo el
tema principal de la cinta donde se hace un uso discreto de los sintetizadores
tan clásicos de la saga.
Y la clásica melodía que
nos avisa de que Krueger ha vuelto, y
que no podía faltar en ninguna de sus cintas.
Como digo una BSO que
acompaña a la cinta pero que pasa desapercibida salvo cuando suenan acordes
familiares para los fans.
Por desgracia y como
decíamos líneas atrás, esta enorme licencia de Wes Craven hacia su personaje, Krueger
(para eso es su creador) no sentó nada bien a los fans de la franquicia,
amantes del personaje y del clima creado en torno a él, castigándola duramente
en taquilla y en crítica, pues con ocho millones de dólares de presupuesto recaudó
algo menos de veinte millones; hay que hacer mención a la también vapuleada “Pesadilla Final, La Muerte De Freddy” la
cual tuvo el mismo presupuesto y recaudó setenta y seis millones en taquilla.
A pesar de todo, esta
cinta cuenta con escenas muy recomendables para los fans, como las ya
mencionadas con los actores reales o las interpretadas por el mismo Krueger (ente demoníaco disfrazado de Fred en realidad), que no son más que un
homenaje a sus muchas muertes durante los años, como por ejemplo cuando intenta
devorar a un aterrorizado Dylan.
O cuando acaba con la
vida de Julie mientras ésta cuida de Dylan en el hospital.
O los clásicos ataques de
la lengua libidinosa de Krueger.
Un homenaje a toda la
saga para darle (ahora sí) punto y final al villano onírico más querido del
mundo, sin contar desafortunados remakes o curiosos crossover con gente venida
de Crystal Lake.
Para ir terminando, no
puedo dejar de comentar algunas curiosidades de la cinta.
-Podríamos considerar
esta cinta como la única en la que no aparece Freddy Krueger tal cual, pues en realidad el villano y antagonista
es una entidad demoníaca que adopta su forma.
-Según los créditos finales, Freddy se interpretó a sí mismo.
-En los créditos finales también podemos leer lo siguiente.
"Algunas partes de la película fueron basadas en hechos reales. Otras pueden ser atribuidas a la imaginación hiperactiva de un niño de cinco años... Los nombres reales de los personajes han sido cambiados para proteger a los inocentes. Ciertos sucesos retratados han sido dramatizados, a excepción de aquellos individuos valientes que se interpretaron a sí mismos. Cualquier similitud con el nombre, personaje o la historia de alguna persona, viva o muerta, es completamente fortuita e involuntaria."
-Durante el funeral de Chase, marido de Heather, están presentes Tuesday
Knight, la actriz que interpretó a Kristen
en la cuarta parte.
Jsu
García, el actor que interpretó a Rod Lane en la primera parte.
Así como Robert
Englund, John Saxon, Robert Shaye y Wes Craven entre otros
-En esta última entrega
se le quiso dar a Freddy Krueger un
nuevo look mucho más terrorífico, siendo más alto y corpulento con una imagen
más acorde al ente demoníaco que era en realidad, dejando de lado su vertiente
más cómica que atesoraba en las películas anteriores. Además de su clásico
suéter, sombrero y garra de cuchillas, lleva botas militares, pantalones de
cuero y un abrigo negro.
-En esta nueva entrega, Freddy Krueger porta una nueva garra que
es en sí misma un cameo a la primera entrega, pues es la misma versión de la
garra que aparecía en los carteles promocionales de la cinta original allá por
1984.
A pesar de todo, en la
primera entrega el guante de cuchillas sólo tenía cuatro cuchillas, en ésta
tiene cinco.
-A pesar del escaso éxito
en taquilla, su innumerable merchandising fue como siempre un éxito; desde
figuras con todo lujo de detalles.
-A la nueva versión del
guante de cuchillas.
Bien queridos Ochenters,
dando por finiquitada la saga de Elm
Street con sus altibajos y brindando un cariñoso y agradecido saludo, esté
donde esté, al magnifico Wes Craven
me despido, apreciando más si cabe los intentos de este guionista y director
del terror por darle un digno “hasta otra” al personaje clave de su carrera, Freddy Krueger, el cual siempre quedará
inmortalizado en el cine y vigilándonos desde nuestras pesadillas.