Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Especial series de dibujos de nuestra infancia


Ochenters, vamos a echar la vista atrás hasta nuestra más tierna infancia para recordar aquellas series de dibujos que nos marcaron, nos han hecho como somos, y, sin duda, deberíamos poner a nuestros hijos. Como siempre, Lo hemos hecho con todo el cariño, no hemos podido dedicar largos comentarios a todas, y seguro que nos hemos dejado alguna, pero por lo menos encontraréis, aunque sea sólo mencionadas, las más simbólicas y representativas.


MAZINGER Z

         Nuestra serie de aventuras por excelencia. La historia original se publicó como manga en Japón en 1972, e inmediatamente interesó a la Toei Animation para su adaptación televisiva, que ya la tenía lista para su emisión por la Fuji TV a finales de aquel año, y se emitió allí hasta 1974. Pronto llegó a todo el mundo, y también a España.
         La serie contaba con todos los ingredientes para fascinar al público infantil: Robots gigantes que volaban y lanzaban rayos, jóvenes protagonistas con los que te podías identificar, malvados villanos a los que combatir, y aventura a raudales.
         Todos recordamos su famosa canción de cabecera, el grito “¡planeador abajo!” o “¡puños fuera!” de Koji Kabuto (el chico que manejaba a Mazinger), o el famoso también “fuego de pecho” del robot femenino Afrodita A, compañera de Mazinger, y que pilotaba la joven y bella Sayaka Yumi, probablemente el primer amor platónico/televisivo que tuvimos de los chavales de la época (como Koji lo sería de la chicas).
         La serie original constaba de 92 episodios, de los que TVE compró 33 para su emisión a partir de 1978 en el horario estrella de la sobremesa de los sábados, después del telediario y antes de la película de Sesión de tarde. Como anécdota diremos hubo un glorioso momento, allá por 1979, en el que los sábados ponían Mazinger Z y los domingos La abeja Maya.
          Pese a que la serie fue todo un éxito, TVE no compró más capítulos, y la cortó de sopetón, casi sin avisar, para poner en su lugar Orzowei, una serie italiana con actores, temática muy distinta, ambientada en África, y que resultó bastante decepcionante.
 


VICKIE EL VIKINGO


         Sin duda, la más emblemática de las series de dibujos animados de nuestra infancia, y que TVE emitió por primera vez en 1975 los lunes por la tarde. La serie era una coproducción de las televisiones alemana y austriaca, ZDF y ODF, aunque la factura gráfica corrió a cargo de la prestigiosa productora japonesa Nippon Animation.         
         Al contrario que otras series de dibujos de entonces, como Heidi o Marco, que tenían una trama bastante melodramática e incluso lacrimógena, Vickie el Vikingo era una serie de aventuras, llena humor, optimismo y valores como la amistad, el compañerismo, el respeto a la diferencia, el trabajo en equipo, o el cuidado de la naturaleza.
         Los protagonistas eran los vikingos de la aldea sueca de Flak, liderados por Alvar, padre de Vickie, un niño curioso e inteligente, cuyas ideas sorprendentes e imaginativas salvaban todo tipo de situaciones, y le hacían imprescindible en cada viaje por mar en busca de tesoros.
         En esta serie cabe destacar también su preciosa banda sonora, compuesta por el especialista checosclovaco Karel Svoboda, que combinaba magistralmente los temas cantados que son casi himnos, con la potente música electrónica para las persecuciones, o bellas melodías para los finales felices.

LA ABEJA MAYA

         Si hasta ahora hemos hablado de series, digamos, “de personas”, La abeja Maya es una de esas historias tan propias de la literatura infantil protagonizadas por animales humanizados, que, si bien mantienen las funciones básicas de su especie (en su caso, vuelan, recolectan néctar y polen o hacen miel), por lo demás hablan y se comportan como humanos.
         La serie, de 1975, estaba basada en el libro del escritor alemán Waldemar Bonsels, y nos contaba las aventuras de una pequeña abejita junto con su amigo Willy, el saltamontes Flip, y el resto de los insectos del bosque.
         Al igual que Vickie el vikingo, La abeja Maya era una coproducción de la ZDF y ODF, producida por la Nippon Animation, y compartía con ella su espíritu alegre y optimista, y la preciosa música original de Karel Svoboda, que también forma parte de la banda sonora de nuestra vida.
         Como anécdota diremos que, aparte de lo comentado, Vickie el vikingo y La abeja Maya también compartieron sus voces españolas, ya que las dos dobladoras de los personajes principales de ambas series se intercambiaron los papeles: Matilde Vilariño era Maya e Ílvi, la amiga de Vickie, y Mari Pe Castro, que ponía la voz a Vickie, también lo hacía con el amigo de Maya Willy.

PIPI CALZASLARGAS

Aunque no fuera de dibujos, “Pipi Calzaslargas” fue todo un fenómeno televisivo que marcó a nuestra generación. Estaba inspirada en los libros infantiles de la escritora sueca Astrid Lindgren, traducidos a más de 70 idiomas.
Su origen es muy curioso: Para confortar a su hija enferma durante su convalecencia en cama, Lindgren se inventó un personaje alocado y divertido, una niña peliroja llamada Pippi Långstrump, que llevaba dos trenzas casi horizontales, que vivía con un mono y un caballo, y era imaginativa y rebelde contra todo convencionalismo.
La serie, con guión de la propia autora, se rodó en 1968 y fue emitida por primera vez en Suecia en 1969. Dado su gran éxito internacional, TVE la tenía en su agenda, pero era tan rompedora para la época que no se atrevió a programar  su estreno hasta la agonía del régimen franquista, en 1974. Se emitía los domingos por la tarde y no nos la perdíamos.
Pese a que los niños y niñas adorábamos la serie, tuvo un cierto rechazo por parte de la España carpetovetónica y recalcitrante de entonces, que no la aceptó desde un primer momento, y solo recuerda de ella que en un capítulo se les veía probando un cigarrillo, como si ningún chaval de los sesenta o setenta, incluso ellos mismos, hubiera fumado o al menos dado una calada de chavales.
Desde los sectores más conservadores de la sociedad se creía que la serie era un “mal ejemplo”, al mostrar una niña que daba rienda suelta su imaginación, y animaba a sus amigos Tommy y Anika a jugar y divertirse con libertad, en contacto con la naturaleza, sin ataduras, y a hacer todo tipo de locuras, como caminar hacia atrás, pintarse la cara o dormir con los pies en la almohada (algo escandaloso e impensable parece ser). Por cierto, ese conservadurismo casposo y trasnochado lo representa en la serie la estirada señorita Prysselius, en contraposición con los Settergren, los tolerantes padres de Tommy y Anika. Por cierto, un personaje muy similar al que encontramos en la ya mencionada Heidi, representado por la odiosa Srta. Rottenmeyer, rezongando y protestando por todo, incluso de los maravillosos parajes de los Alpes suizos, y siempre tratando de coartar el espíritu libre y bondadoso de la niña, y su benéfica influencia sobre su amiga Clara, en contraposición con el adusto pero comprensivo abuelo.




LAS SERIES ESPAÑOLAS DE BRB

         Todos recordamos la cabecera de tantas series de nuestra infancia y adolescencia que llevaban el logotipo de BRB Internacional, la productora fundada en 1972 entre otros, por Claudio Biern Boyd, que comenzó como simple distribuidora de muchas de las series que estamos comentando, y otras como Los ángeles de Charlie, La pantera Rosa, Tom y Jerry, El bosque de Tallac, Banner y Flappy, Tom Sawyer o El osito Misha que fue la mascota de los Juegos Olímpicos de Moscú 80.
No fue hasta ese año, 1980, cuando BRB comenzó a producir sus propias series animadas. La primera de ellas fue Ruy el pequeño Cid, que contaba las aventuras infantiles del que luego sería héroe legendario del medievo español, y que le encargó a la Nippon Animation. Después vendrían Fútbol en acción (protagonizada por Naranjito, la mascota del Mundial España 82), David el Gnomo, D'Artacan y los tres mosqueperros o La vuelta al mundo de Willy Fog, imprescindibles en  la sobremesa de los sábados y que tampoco nos perdíamos.
         Contrariamente a lo que se pudiera pensar, otra legendaria y muy popular serie de animación española de la época, Don Quijote de La Mancha (1979), no fue producida por BRB sino que TVE se la encargó a los realizadores Cruz Delgado y José Romagosa, que pese al éxito cosechado, disolvieron su sociedad tras ella. Sin embargo, BRB sigue funcionando hoy en día, y ha distribuido series de referencia para nuestros hijos como Pokemon, y ha seguido produciendo dibujos propios, como los del oso deportista Bernie.



LOS LOONEY TUNES Y HANNA-BARBERA

         No podemos dejar de recordar la avalancha de dibujos animados procedentes de Hollywood, como todos los de la factoría Disney, o los Looney Tunes, de la Warners Bros. Como no recordar las Merrie Melodíes (“fantasías animadas de ayer y de hoy presenta…”), al Pato Lucas, a Porky, el Correcaminos, Silvestre y Piolín, El gallo Claudio, Speedy González, o la estrella del estudio Bugs Bunny (“¿qué hay de nuevo, viejo?”). Todos ellos inseparables de sus creadores, los dibujantes y realizadores David DePatie, Fritz Freeling, Chuck Jones, o Tex Avery.
         Mención aparte merecen también los dibujos de Hanna-Barbera, un estudio de animación independiente fundado en 1957 por William Hanna y Joseph Barbera, que anteriormente habían trabajado para la Metro-Goldwin-Mayer. A ellos les debemos, entre otras, Los Picapiedra, Los Supersónicos, Tom y Jerry, El oso Yogui, Jonny Quest, Hong Kong Phooey, Pixie y Dixie, Maguila Gorila, Leoncio el león y Tristón, Pepe Pótamo, Don Gato, Canuto y Canito, o el gran Scooby-Doo.



LAS SERIES DEL MOMENTO QUE TAMBIÉN VEÍAMOS

Y bueno, para terminar mencionaremos también varias series emblemáticas de nuestra infancia, que, aunque no fueran “para niños” específicamente, pues también veíamos, cuando nos dejaban nuestros padres, como Curro Jiménez, Espacio 1999, Sandokan, Wonder Woman, El increíble Hulk, Starky y Hutch, Los hombres de Harrelson, Galáctica, Verano azul, o la ya referida Los ángeles de Charlie. Luego, ya entrados los 80, llegarían V, El coche fantástico, El Equipo A o MacGyver.



CONCLUSIÓN

Ochenters, suerte tuvimos de crecer con aquellas maravillosas series y dibujos, que, como ya hemos dicho, nos hicieron como somos, y, junto con otros referentes televisivos como Los payasos de la tele, Gloria Fuertes, Félix o Carl Sagan, y también cinematográficos, como los de La guerra de las galaxias, Star Trek, 007, Alien, Conan o Terminator, nos forjaron como mujeres y hombres con carácter, nobleza, generosidad y principios, pero también imaginación, inteligencia, curiosidad y sentido del humor. ¡Somos ochenters!


Por Víctor Sánchez Escritor @VíctorSescritor






















¿Quién Engañó a Roger Rabbit? (1988, Robert Zemeckis) Who Framed Roger Rabbit?

¿Quién Engañó a Roger Rabbit? (1988, Robert Zemeckis) Who Framed Roger Rabbit?


“Toc-toc-toctoc-toc…” U-na-copi-ta…” Si ya habéis saltado entre espasmos y rompiendo la pared en mil pedazos para gritar “¡De Ojén!” ésta es vuestra lectura. 

No puedo referirme a otra película que no sea “¿Quién engañó a Roger Rabbit?” Y permitidme que me recree en este comentario, pues apenas tenía cuatro añitos cuando se estrenó y le guardo especial cariño, además de por su casting, pues siempre quise quiero y querré a Bob Hoskins y a Christopher Lloyd, si no por su magistral forma de mezclar una historia del cine negro clásico de Hollywood con lo mejor de cada casa del mundo de la animación.

Hoy día puede que lo veamos menos impresionante de lo que lo veíamos por aquel entonces (que no) pero esta cinta, con un presupuesto de setenta millones de dólares, llegó a necesitar la friolera de trescientos veinte animadores que tuvieron que dibujar ochenta y dos mil ochenta fotogramas y hacer alrededor de un millón de dibujos… Ahí queda eso. Por suerte la película fue un auténtico éxito generando más de ciento cuarenta millones de dólares. Pero pasemos ya a desgranar un poco la trama, por si hay alguien despistado (que acabase de despertar de una catalepsia mínimo) y que aún no sepa de qué estamos hablando.

En “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”, producida por Steven Spielberg (Tiburón, E.T. El Extraterrestre, Indiana Jones…) y dirigida por el gran Robert Zemeckis (Trilogía de Regreso al futuro, Forrest Gump, La Muerte os sienta tan bien…) nos extrapolan a un mundo alternativo donde los dibujos animados son actores y protagonistas de sus propias películas y conviven con los humanos en su día a día, con exigencias y sueños al igual que los de cualquier actor de  carne y hueso de Hollywood. Basada en la novela de Gary Wolf “¿Quién censuró a Roger Rabbit?”


El film nos cuenta la historia de un detective privado venido a menos, Eddie Valiant, contratado por R. K. Maroon, productor de películas de animación, para investigar la infidelidad de Jessica Rabbit, novia del famoso “dibu” (pues así llaman a los protagonistas animados) Roger Rabbit, pues éste no consigue concentrarse en su trabajo tras leer una publicación en el periódico de la noticia de la posible infidelidad por parte de su mujer, Jessica. La idea es sacar unas fotos a la señora Rabbit con su amante, para intentar hacer que Roger acepte la situación y abra los ojos ante esta traición amorosa. Eddie acepta a regañadientes, pues odia a los “dibus” y hace unas fotos comprometidas a Jessica (palmas palmitas) junto al conocido magnate y dueño de “Dibullywood” Marvin Acme, Como era de esperar y ante la confirmación del hecho, Roger no acepta que su querida Jessica le sea infiel y desaparece. Al día siguiente, Marvin Acme aparece muerto, pues alguien lo ha asesinado tirándole un piano a la cabeza (a lo dibu) por lo que todas las sospechas apuntan a Roger Rabbit. Esta historia, digna de cualquier película de cine negro de la época, es la que nos va a ir desgranando Robert Zemeckis.

Robert Zemeckis y Roger Rabbit durante el rodaje de la película.

Pero dejemos la historia a un lado de sobra conocida por todos y centrémonos en los protagonistas, empezando por el propio Eddie Valiant. Interpretado por el fallecido Bob Hoskins, (Hook, El Mundo Perdido…) el cual es una de las piezas claves para el buen funcionamiento de la película. Hoskins brilla en esta cinta interpretando a un detective venido a menos, deprimido y serio, un papel que le va como anillo al dedo. La causa de su tristeza es debida a la reciente muerte de su hermano, con el que compartía la agencia de detectives Valiant&Valiant, pues un dibu lo ha asesinado.


Lo curioso es que antes de pensar en Bob Hoskins, Zemeckis y compañía barajaron muchos nombres para interpretar este papel, entre ellos se encuentran Robert Redford, Harrison Ford, Sylvester Stallone, Jack Nicholson, Ed Harris y el favorito del director, el Cazafantasmas Bill Murray, al que fue imposible encontrar y tuvieron que desecharlo. Posteriormente Bill Murray se arrepintió de haber estado “desaparecido” pues le hubiese encantado interpretar al detective.

Pasemos a otro de los personajes que hoy día resultaría polémico, pues es un bebé gruñón y mujeriego que fuma puros (ahí es nada) nos referimos a Baby Herman,

“Lo malo es que tengo una lujuria de cincuenta años y un pito de tres” Baby Herman.

compañero y amigo de Roger Rabbit y uno de los pocos que confía en la inocencia del conejo animado. Este dibu, que interpreta a un bebé que tiene que ser atendido por Roger Rabbit en ausencia de su madre, es en realidad un adulto al que han dibujado con el cuerpo de un bebé. Tras todo lo acontecido con Jessica y el posterior asesinato de Marvin Acme, pide a Valiant que investigue y ayude a su amigo Roger, ya que cree que le han tendido una trampa para endosarle al muerto (que me viene al pelo).
Otro de los personajes clave para el desarrollo de la historia es la despampanante y voluptuosa Jessica Rabbit, que consigue transmitir más sensualidad que muchas actrices de hoy día.

“Esa mujer es puro veneno pero él se cree que es Blancanieves” (R. K. Maroon)

Este dibu, es la perfecta recreación del clásico personaje de cine negro conocido como “Femme Fatale” y desencadenante de todo. De hecho tiene una de las mejores frases de la película de la cual salió multitud de merchandising, y es la sentencia de “Yo no soy mala… es que me han dibujado así”. Contaba con la apariencia física del resultado de la mezcla de tres mujeres del cine clásico; el atuendo de Rita Hayworth en Gilda, el pelo de Verónica Lake y la mirada de Lauren Bacall. Además contó con la voz de Katheleen Turner y la voz de la actriz Amy Irving para la canción “Why you don’t do right”, canción con la que nos detendremos más adelante.

Seguimos ahora con el villano más terrorífico que recuerdo en mi niñez, y como supondréis nos referimos al Juez Doom,

Marty, tenemos que regresar al futuro.

Interpretado magistralmente por Christopher Lloyd (La Familia Addams, Regreso al futuro, Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco, Cluedo…), este personaje es el juez y verdugo que va tras el conejo. Tiene la “misión” de ajusticiar con pena de ¿baño? a todos esos dibus que se salten la ley. El “baño” era una mezcla de trementina, acetona y benceno y también lo único que podía matar a un dibu. Aún recuerdo con estremecimiento el sonido de ese dibu, un risueño zapato, disolviéndose en este baño, gritando de terror e implorando por su vida mientras el Juez Doom lo introducía en esta mezcla y ese desagradable sonido del roce del guante de goma cubierto con los restos de pintura (roja para causar más impresión) del ajusticiado dibu…


Este juez tiene varias escenas que todos recordaremos con mayor o menor impresión (depende de la edad con la que la vierais) sobre todo su trágico final, a lo bruja de Oz.
Tampoco nos podemos olvidar de los “esbirros” que acompañaban a este juez, Las Comadrejas. Incansables dibus que seguían las ordenes de su jefe, y que también iban tras la pista del conejo para que cumpla con su pena.


A pesar del magnífico resultado, Christopher Lloyd tampoco fue la primera opción para interpretar al Juez Doom, pues se barajó a Tim Curry para darle vida a este personaje (sí sí, el mismísimo Pennywise de los 90) pero resultó tan terrorífico que fue descartado.

¿Habéis visto a un conejo flotar?

Otro de los personajes recordado y querido por muchos es el taxi Benny, un dibu que protagoniza varias de las frenéticas y divertidas persecuciones de la película, incluso sale en la portada de la misma.


También es amigo de Roger, cree en su inocencia y se ofrece para ayudar al conejo y a Valiant en todo lo que necesiten. Le prestó su voz Charles Fleischer, que no os sonará de nada, pero si os pide con voz rasposa que salvéis el reloj de la torre, quizá os suene algo más.


Y para terminar, no podemos dejar atrás al personaje que da nombre a esta cinta, Roger Rabbit.


 Es la personificación de un bufón animado, creado simplemente para hacer reír, de hecho no concibe un mundo sin risas. De su diseño se encargó Richard Williams, director de animación de la película, y para crearlo utilizó tres premisas; cara al estilo Warner Bros, cuerpo basado en los dibujos de Disney y la excentricidad de los personajes de Tex Avery, todo combinado con unos pantalones al estilo de Goofy, los clásicos guantes de Bugs Bunny o Mickey Mouse y la pajarita de Porky, y para rematar, mezclando los colores de la bandera americana para conseguir la simpatía subliminal del público americano.

Este personaje, fue interpretado por Charles Fleischer, y digo interpretado porque algunos de los actores que interpretaban a los “dibus” estaban de cuerpo presente para evitar que los actores de carne y hueso replicaran a la nada. Para conseguir una mayor sincronía con el personaje, Fleischer acudía a los rodajes ataviado con un cutre disfraz de Roger Rabbit.


La gente que pasaba por los estudios, trabajadores de otras películas y demás, veían a Fleischer de esta guisa y cuchicheaban sobre la extraña película que allí se estaba rodando y bromeaban por el escaso presupuesto que ésta debía tener.
Fue tal el éxito de Roger y de la película, que se lanzaron tres divertidos cortometrajes de animación que fueron proyectados en el cine antes de distintas películas a la antigua usanza. Os los dejo para que los disfrutéis

El primero es “Algo se Cuece”


El segundo es “Roller Coaster Rabbit”


Y el tercero es “Trail Mix Up”


Ahora toca hablar de su BSO, a la que podríamos tratar casi como a un personaje más. Si bien no podemos concebir a Tim Burton sin musicalizar por Danny Elfman, con Robert Zemeckis nos ocurre exactamente igual, pero con su compañero inseparable Alan Silvestri. Por desgracia, este compositor puede resultar menos conocido que otros igualmente grandes como son John Williams, Ennio Morricone o el ya citado señor Elfman, pero sin duda, películas como Regreso al Futuro o la que nos ocupa no habrían sido lo mismo sin el maestro Silvestri. Dotó a la cinta de una maravillosa BSO con tonos de Jazz y Blues clásico, muy típico en películas detectivescas de la época dorada del cine negro pero con su toque particular, pero sobretodo donde podemos ver cómo se crece en las escenas de gran tensión adaptando la música perfectamente, como en el tema “Doom’s a Toon!” que os dejo a continuación.


También mencionar la que es, para mí, la mejor canción de toda la película. Como supondréis es la canción de Jessica Rabbit “Why Don’t You Do Right” interpretada como dijimos anteriormente por Amy Irving. Esta canción, grabada originalmente como “Weed Smoker’s Dream” de los Harlem Hamfats, fue adaptada en 1941 por McCoy, creador de la misma, a la versión del tema que conocemos hoy, ésta fue interpretada por Lil Green. El significado de la letra viene a ser los reproches y castigos de una mujer a su hombre venido a menos por su manera de arruinarse por no hacer buenos negocios, no como otros hombres que sí tienen éxito. Posteriormente fue versionada por Peggy Lee, pues quedó maravillada con la canción, así como por infinidad de cantantes.

Pero centrémonos en disfrutar la que nos ocupa, y lo maravilloso de la escena. A los instrumentos, los cuervos de Dumbo y Jessica Rabbit siendo la auténtica protagonista de la escena por más dibus que puedan aparecer en ella (Lo siento Betty... aunque todavía pitas)

Recordadla

Para ir terminando os dejo con algunas curiosidades que he ido recopilando de la película.
-La primera que os traigo hace mención al famoso túnel que conecta Hollywood con Dibullywood. Este túnel es el mismo que sale en “Regreso al Futuro 2” en la escena que Marty intenta recuperar el almanaque deportivo que el Biff del futuro robó y entregó usando el Delorean al Biff joven.


-En los carteles originales de cine, y a pesar de que el título es claramente una pregunta, se suprimió el signo de interrogación, pues esto era sinónimo de fracaso comercial. (Sí, todos sabemos del poder de los signos de interrogación con respecto al éxito en nuestro subconsciente)

-“¿Quién engañó a Roger Rabbit”, se hizo durante “el descanso” que Zemeckis se tomó entre “Regreso al Futuro“ y su secuela “Regreso al Futuro 2” (el resto de los mortales entre descansos hacemos el intento de pensar en hacer algo que no terminamos de pensar si quiera…)

-Se llegaron a hacer hasta cuarenta versiones de guion y en algunas, Jessica o Baby Herman eran los malos de la historia. Incluso hubo una versión donde el Juez Doom se declara como el villano de la película y a su vez el cazador que acabó con la madre de Bambi.


-El director de animación Richard Williams tenía tres reglas básicas para conseguir esa calidad en el acabado con la animación y poderla integrar de la mejor manera con la imagen real; la primera es que las cámaras se moviesen todo lo posible para que los personajes no pareciesen superpuestos en la imagen, la segunda es que las luces y sombras también tenían que estar reflejadas en los personajes animados, y la tercera, que los personajes reales debían interactuar todo lo posible con los personajes animados. Además, los actores de carne y hueso tenían que agarrar a los personajes animados sin dejar ningún espacio entre los dedos, pues dibujar entre estos huecos al personaje de animación era tremendamente caro, de ahí que todos sujeten a los personajes animados de la misma forma.


-“¿Quién engañó a Roger Rabbit?” tiene el logro de haber reunido a más personajes de Warner Bros y Disney en una misma película, como a Donald con El Pato Lucas o a Mickey con Bugs Bunny, la única condición que pusieron las productoras, dueñas de estos personajes, es que el personaje de la compañía rival no podía ocupar más tiempo en pantalla que el propio, de ahí a que los personajes más característicos de cada compañía compartan escenas.



-Cuando el Juez Doom pregunta en el bar si han visto al conejo animado, uno de los parroquianos dice que sí, que está en ese mismo bar, cuando el juez se acerca le responde que está justo a su lado y hace ademán de abrazar a un conejo llamado “Harvey”.


Muchos creen que hace referencia al conejo “Harvey” de la película de 1950 “El Invisible Harvey” donde vemos a un James Stewart conversar con su amigo imaginario, un conejo gigante llamado Harvey.


Y bien, ¿cómo es que hacen referencia a un personaje ficticio de 1950 si la película se centra en 1947?, Zemeckis ya aclaró en su día que esta película nunca pretendió ser una guía exacta de los personajes animados, sino un homenaje a ellos, y podría pasar por válida esta respuesta, pero no es así, ya que la obra de teatro basada en la misma película de Stewart se estrenó en Broadway en 1944.

Pues nada amigos, espero que mi visita guiada os haya resultado agradable. Yo seguiré mientras tanto buscando el cartel apuntando a Dibullywood y cruzaré el túnel sin miedo alguno, pues como decía aquel “Ríe y verás como este mundo es un magnífico lugar”

Eso es to-… Eso es to-… ¡Eso es todo amigos!



BRB INTERNACIONAL: LOS DIBUJOS DE NUESTRA INFANCIA.



BRB INTERNACIONAL es una empresa española de nivel mundial que se dedica a la producción y distribución, sobre todo de dibujos animados. Fue fundada por Tito Basto, José Rodríguez y Claudio Biern boyd, este último es su cabeza más visible. En el campo de la animación en los 80 lo recordamos por grandes obras de éxito mundial como David el Gnomo, La vuelta al mundo de Willy Fog, D’artacan y los tres mosqueperros.

Por lo que se caracteriza esta empresa es porque sus producciones son tan entretenidas como educativas.




Breve historia:

Comenzaron en 1972 como agencia de merchandising, representando a productoras como Hanna-Barbera y Warner Bros., y de series de televisión como Tom y Jerry, Los Teleñecos, Marco, La Abeja Maya, Vickie el Vikingo, La Pantera Rosa, etc…

En 1975 empezaron con la distribución de series internacionales tan conocidas como Mazinger-Z, El bosque de Tallac, Banner y Flappy y Tom Sawyer.





Pero es a partir de 1980 cuando comienzan a producir y distribuir sus propias series de animación. Para comenzar se decidieron por Ruy, el pequeño Cid. En 1982 con la coprodución de Nippon Animation producen “Fútbol en acción”, la famosa serie ochentera de nuestro querido Naranjito. Con esta compañía japonesa también coprodujeron otras de gran éxito como D’Artacan y los tres mosqueperros y La Vuelta al mundo de Willy Fog.

Pero ahí no se detiene esta gran compañía española. Se han ido adaptando a los nuevos tiempos y a las innovaciones con nuevos contenidos también de gran éxito mundial como Iron Kid, Bernard, Suckers , Canimals y los Invizimals.
BRB Internacional a lo largo de su trayectoria ha acaparado un sinfín de premios, tanto en España como en el extranjero.




Para mí, personalmente, que soy un ochenter acérrimo, BRB ha hecho que mi infancia fuera grandiosa, divertida, entrañable, y encima el plus didáctico. Ya que a través de estos dibujos aprendí buenos valores y mucha geografía e historia. Además de acercarnos a grandes literatos como Alejandro Dumas y Julio Verne. Y de haber sido los que llevaron a dibujos animados a uno de los símbolos más ochenters que puede haber, la figura de nuestro inolvidable NARANJITO con la serie Fútbol en Acción.





CLAUDIO BIERN BOYD.


Ahora quisiera escribir sobre la persona que ideó este mundo fantástico. Sobre todo para los niños españoles de la década de los 80. No es otro que Caludio Biern Boyd. Conocido como el Walt Disney español, es guionista, productor y director de innumerables series animadas. Fue el fundador de BRB Internacional, y actualmente es el presidente de la compañía con sede en Barcelona. Actualmente la compañía se ha modernizado, para poder adaptarse a los tiempos modernos y lanza apps para tablets y smarphones y también para las Smart TV. Para Claudio los dibujos animados tienen una ventaja sobre el cine tradicional y es que no envejecen.

También opina que en España sería imposible hacer una serie como los Simpson, ya que cree que las cadenas son muy conservadoras. Se siente orgulloso de haber trasladado a los niños obras adaptadas de gente como Alejandro Dumas, Emilio Salgari o Julio Verne, porque cree que a los pequeños hay que darles más responsabilidad.


BRB INTERNACIONAL. UNA DE LAS COMPAÑÍAS ESPAÑOLAS MÁS PREMIADAS.

Desde que en 1982 se llevara el TP por la serie infantil más popular con D´Artacan y los tres mosqueperros, y con dicha serie también fue medalla de bronce en el Festival Internacional de Cine y Televisión de Nueva York en el mismo año.

Premios ha conseguido en España, el resto de Europa y toda América.

BENJAMÍN CARRETERO MONTES