Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Darkman (1990, Sam Raimi)



TÍTULO ORIGINAL: Darkman

AÑO: 1990

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Sam Raimi

GUIÓN: Sam Raimi, Chuk Pfarrer, Ivan Raimi, Joshua Goldin, Daniel Goldin.

MÚSICA: Danny Elfman

FOTOGRAFÍA: Bill Pope

REPARTO: Lian Neeson, Frances McDormand, Colin Friels, Larry Drake, Ted Raimi

PRODUCTORA: Universal Pictures / Renaissance Pictures

GÉNERO: Superhéroes. Ciencia Ficción. Acción. Fantástico. 

PREMIOS:

Festival Sitges: Mejor director, Mejores efectos espaciales (1990)


SINOPSIS:

El Dr. Peyton Westlake (Liam Neeson) ha encontrado una fórmula para fabricar piel sintética. Pero la banda liderada por Robert G.Duran (Larry Drake) destruye su laboratorio y le dejan terriblemente desfigurado. Peyton utilizará sus conocimientos científicos para vengarse de aquellos que le arruinaron la vida y tratará de recuperar a su novia Julie (Frances McDormand), quien lo cree muerto.





Ahora soy todos y ninguno. Estoy en todas partes y en ninguna. Llamadme… Darkman 

Desde sus inicios, una idea rondaba por la cabeza de Sam Raimi: adaptar un cómic al cine. Después del éxito cosechado en Posesión Infernal (1981) y Terroríficamente Muertos (1987) y , ante la imposibilidad de llevar a la gran pantalla los cómics de The Shadow o Batman, Raimi decide crear un personaje de cómic propio: Darkman. 

Tomando como referencias El fantasma de la ópera (1925, Rupert Julian), El Hombre Elefante (1980, David Lych) , el personaje del Jorobado de Notre Dame de Víctor Hugo, así como las películas de la Universal de los años 30 y 40, creo el personaje que interpretó el por entonces no tan conocido Lian Neeson : Darkman. Para la creación del primer guión se basó en un cuento de 30 páginas que había escrito él mismo.

Una vez que contó con el beneplácito de la Universal contrató a Chuck Pfarrer para que lo ayudase con el guión y a su hermano Ivan Raimi (médico de profesión) para asesorarlo sobre los aspectos médicos y científicos.


Raimi nunca había soñado con un presupuesto tan holgado. Así, se construiría el laboratorio de Peyton sin reparar en gastos (un laboratorio plagado de referencias al laboratorio del doctor Frankenstein) y se incluirían especialistas para las escenas de acción e incluso helicópteros. 

McDormand (Arizona Baby, Arde Mississippi) y Neeson (Excalibur, La Misión) trabajaron estrechamente en los ensayos y volcaron en sus interpretaciones los conocimientos que ambos tenían del teatro. Entre ellos se consigue una química ideal.

Uno de los momentos más complejos de la producción fue conseguir la caracterización de Neeson como Darkman. Para ello se trabajó en un maquillaje protésico de diez piezas que el actor debía llevar en ocasiones durante 18 horas. El diseñador de los efectos especiales de maquillaje fue Tony Garder (The Blob, La Familia Adams, El Ejército de las Tinieblas).



Pero que no os confundan esas reminiscencias clásicas en un director tan proclive a las locuras. Raimi construye una película cuyas fuentes son claras , sí, pero que reinventa para reciclarlas en su particular estilo. No es una película de superhéroes. Es una película de anti héroes. Darkman es un antihéroe puro que lucha por recuperar su cordura, pero que finalmente acepta con resignación la trágica maldición que le ha tocado vivir y abandona todo para proseguir solo su camino. Incluso sus "poderes" son completamente humanos, siendo su descomunal fuerza producto de una adrenalina desbocada y sus cambio de rostro obra de una ciencia imprecisa que lo condena en varias ocasiones por la inestabilidad de su experimento (su rostro artificial únicamente dura un corto espacio de tiempo expuesto a la luz del sol).

Raimi, además, nos procura algunos momentos desquiciados a lo Posesión Infernal o Terroríficamente Muertos, como la escena (totalmente cómic) de la feria en la que Peyton queda desbordado por un torrente de adrenalina. Momentos para los que la música de Danny Elfman (Tim Burton, Bitelchús, Batman, Eduardo Manostijeras …)le viene como anillo al dedo reflejando la locura del personaje.   Pero todos estos momentos tienen el contrapunto de una historia trágica y poco tiene que ver con el humor gamberro de sus predecesoras.




Durante el proceso de montaje , Raimi se quejó a la Universal del rumbo que tomaba la producción, ya que el editor hacía caso omiso del story board firmado por Raimi. Los primeros pases de prueba fueron muy complicados y la gente la valoraba negativamente. Pero tras los cambios introducidos por Raimi y la campaña emprendida por la Universal terminaría por acumular cerca de 50 millones con un presupuesto de 16.

A Darkman le siguieron dos secuelas ... Pero esa es otra historia ...

PD: Atención al cameo final ... :D


GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA

LA GUERRA DE LAS GALAXIAS: Episodio IV - Una nueva esperanza (1977, George Lucas) Star Wars: Episode IV - A New Hope


Ochenters, vamos a dedicar tres emocionados especiales a las películas de la saga clásica, empezando por la primera de ellas: "La guerra de las galaxias".
Es tanto lo que se ha escrito, hablado, filmado, e incluso filosofado sobre ella que es difícil contar algo que no se haya repetido ya. Por lo tanto, no trataremos de ser pretendidamente originales, ni hablar de un argumento del todo conocido, sino tan solo aportar una mirada más, desde la fidelidad y el cariño, a cómo fue posible que llegara a los cines en 1977 la cinta que marcó a nuestra generación, significó un antes y un después en la historia del séptimo arte, fue el comienzo de lo que hoy es un fenómeno social y cultural en plena vigencia a nivel mundial, y que comenzó "hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana..."

EL GENIO DE GEORGE LUCAS
No es posible hablar de Star Wars sin hacerlo de su creador, el cineasta californiano George Lucas. Nacido en la pequeña ciudad interior de Modesto, que luego recrearía de forma ideal en "American Graffiti", Lucas se veía más como un innovador técnico y narrativo que como un director comercial de éxito, como queda patente en su primer largometraje, "THX 1138", un extraño triller futurista ambientado en una sociedad distópica, deshumanizada y opresiva, protagonizado por Robert Duvall, y que solo le dio un cierto renombre entre los especialistas del mundillo. Pese a ello, y gracias a su amigo y mentor Francis Ford Coppola, que ya había obtenido el éxito con "El padrino", consiguió 700.000 dólares de Universal para hacer otra película, la mencionada "American Graffiti" (1973), un film parcialmente autobiográfico sobre las vivencias de juventud en los años cincuenta, que protagonizaron unos jovencísimos Richard Dreifuss o Ron Howard y en la que Harrison Ford tenía un pequeño papel. Para su sorpresa, la cinta fue todo un éxito y obtuvo cinco nominaciones a los oscar lo que le abrió definitivamente las puertas de los grandes estudios. Así, 20th Century Fox, entonces dirigida por el productor Alan Ladd Jr. (personaje clave en los inicios del fenómeno Star Wars), le ofreció la nada despreciable cifra de 10 millones de dólares, una fortuna en la época, para realizar su siguiente film con absoluta libertad creativa.



CÓMO SE GESTA UNA EPOPEYA
Desde antes de "American Graffiti", Lucas venía trabajando en el guión de una aventura espacial al estilo de los seriales televisivos de su infancia, como Flash Gordon o Buck Rogers, a la que llamó "Star Wars", con el objetivo de revitalizar ese género, que tuvo su esplendor en los cincuenta y que estaba de capa caída.
La ciencia ficción futurista o fantástica que se hacía en los setenta había ido derivando, tras la incomprendida y controvertida "2001 una odisea en el espacio" a visiones apocalíticas, extrañas, excesivamente complejas e intelectuales con títulos como Zardoz, La fuga de Logan o Naves misteriosas. Lucas quería recuperar el espíritu aventurero e intrascendente de los clásicos de los cincuenta y sesenta. Sin embargo, su historia también contenía un poso de intensidad dramática influenciado sobre todo por su director más admirado, el japones Akira Kurosawa, en cuya filmografía y estilo se inspiró, sobre todo en el clásico de aventuras medievales "La fortaleza escondida" de 1958, de la que recoge gran parte de los personajes y el entramado argumental para "La guerra de las galaxias".
Para su epopeya espacial, Lucas escribió un relato de unas doscientas páginas del que se podían extraer hasta nueve películas. Ni el mismo creía que pudiera rodarlas, así que se centró en la parte más factible y épica que se situaba en la parte media de la historia y de ahí salió el guión para "La guerra de las galaxias".
Sin embargo, al ser tan novedoso y rupturista, Lucas pensó que no podía presentarse ante los directivos de Fox con solo unos escritos, así que recurrió al artista gráfico Ralph McQuarrie para que hiciera unos espléndidos bocetos que plasman toda la esencia de lo que luego sería la película.


 

UN CASTING DE MIL PERSONAS
Tal y como hizo para "American Graffiti", Lucas buscó un elenco protagonista entre actores desconocidos o casi debutantes. Prácticamente todos los jóvenes actores y actrices de Hollywood pasaron por las pruebas para ser Luke, Leia o Han Solo.
Para ahorrar dinero Lucas compartía casting con su amigo Brian de Palma que preparaba el film de terror "Carrie", por lo que pasaron por allí William Katt, para ser Luke, o Sisy Spacek para el papel de Leia, al que optaban también Terri Nunn, Jodie Foster o Cindy Williams.
Al final, el papel principal del joven protagonista, Luke Skywalker, fue para el desconocido Mark Hamill, que dejó la serie "Con ocho basta" de la que había rodado el piloto, y el de la princesa Leia para Carrie Fisher, un personaje que la venía como hecho a medida ya que pertencía a la aristocracia de Hollywood (era la hija de la estrella de los cincuenta Debbie Reynolds y el cantante Eddie Fisher).
Para el papel del contrabandista Han Solo se barajó a Kurt Russell, Nick Nolte, Christopher Walken, Perry King o incluso Billy Dee Williams, interpretaría a Lando Calrissian en la segunda entrega. ¿Cómo llegó entonces el papel a Harrison Ford? En principio, Lucas quería caras nuevas y era reacio a contar con actores de "American Graffiti", sin embargo ofreció a Ford, que recientemente había arreglado una escalera de madera en su casa (recordemos que en sus inicios alternaba la carrera de actor con el oficio de ebanista, como deja patente su personaje en "Unico testigo"), un puesto de ayudante en el casting para dar el paso a los actores candidatos en su lectura del libreto. Así, a lo largo de las interminables sesiones de selección, el tono sarcástico y descreído con el que Ford pronunciaba las frases del guión fue convenciendo más y más a George Lucas hasta el punto de ofrecerle el papel. Sin duda un gran acierto porque el personaje de Han Solo en la persona de Harrison Ford es sin duda el más redondo y el que aporta el componente que marca la diferencia a partir del momento en el que aparece en la cantina.
Los tres personajes, Luke, Leia y Han, se van a convertir en personajes icónicos como el joven noble e idealista, la princesa convertida en líder rebelde que no precisa ser rescatada, y el contrabandista sinvergüenza con buen corazón. Sin embargo y por diversas circunstancias, de los tres jóvenes actores que los encarnaron, sólo Harrison Ford tuvo una carrera al estrellato en Hollywood (a Hamill le marcó su accidente de coche que le desfiguró la cara y Fisher tuvo problemas con las drogas en los ochenta).

 
Como el film iba a rodarse en parte en los míticos estudios Pinewood de Londres, para el resto del reparto se recurrió a actores británicos. El legendario veterano de la escena inglesa Sir Alec Guinnes, el mítico coronel Nicholson de "el puente sobre el rio Kwai", sería el maestro Obi Wan, y la leyenda del terror de serie B clásico Peter Cushing, el malvado Grand Moff Tarkin.
En el guión jugaban un papel destacado dos robots, R2D2 y C3PO, uno pequeño y redondeado y otro alto y de aspecto humanoide inspirado en el que aparecía en el clásico del cine mudo "Metrópolis". Para el primero se optó por un actor de corta estatura, Kenny Baker, y el segundo fue a parar a un joven delgado y de voz meliflua, Anthony Daniels, que se decidió a aceptarlo tras ver en uno de los dibujos de Ralph McQuarrie su aspecto afligido y el parecido físico que guardaba con él mismo.
Finalmente, se precisaban dos actores de porte imponente para encarnar al compañero de Han Solo, el peludo Chewacca, y al villano del Film, Darth Vader, embutido en una coraza negra. El primero debía ser un hombre verdaderamente alto y se buscó por la zona de Londres hasta encontrar a Peter Mayew, un melenudo desgarbado de dos metros veinte de estatura, sin experiencia anterior y que trabajaba de celador en un hospital. Para el papel de Vader se recurrió a Dave Prowse, especialista en papeles de monstruo o forzudo en las películas británicas del género. Pese a que su presencia le hacía ideal, a Lucas no le convencía su voz y al final acabó siendo doblado por el actor afroamericano James Earl Jones.



EL RODAJE Y LOS ASOMBROSOS EFECTOS ESPECIALES
"La guerra de las galaxias" es una sencilla historia de aventuras con un argumento lineal y personajes arquetípicos, factor sin duda clave de su éxito y el modo en que ha penetrado en las mentes de grandes y pequeños. Tiene todos los ingredientes propios del género: Escenarios exóticos, acción, humor, una pizca de romance, los buenos, los malos, los rebeldes, el imperio, y, como hemos dicho antes, a Han Solo.
Para el rodaje el equipo primero se desplazó a lomos de mulas al interior de Túnez, muy cerca de una región llamada Tataouine (curiosamente parecido al nombre del planeta de los dos soles: Tatooine), para las escenas del desierto y las montañas donde viven Luke y Ben Kenobi y al que van a parar los dos androides al inicio del film. El calor era sofocante y hubo también alguna tormenta de arena. Cuenta Anthony Daniels cómo le tenían que hidratar por medio de una pajita a través del traje metálico de C3PO y varias veces se dejaron olvidado a Kenny Baker dentro del pequeño cabezudo R2 cuando se hacía un descanso. Las espectaculares escenas de la granja de humedad se rodaron en el subterráneo hotel Sidi Driss, en la localidad de Matmata y el exterior de la cantina de Mos Eisley en Djerba.



Después, el equipo voló a Londres para rodar las escenas espaciales y el interior de la Estrella de la Muerte. Aquí los problemas fueron otros, los impresionantes soldados de asalto resbalaban por el suelo pulido y les era difícil moverse, se aprecia en las algunas tomas, y además el casco les dificultaba la visión, de ahí la famosa escena en la que uno de ellos se golpea con una puerta que se coló en el montaje final y se ha hecho tan famosa. Carrie Fisher contaba cómo los actores se quejaban a Lucas por algunas frases que tenían que decir, como cuando la cautiva princesa Leia es presentada al gobernador Tarkin y le dice que éste "sujeta con la correa su fiel perro Vader" o cuando Guinness no entendía por qué Obi Wan tenía que decirle a Luke "tu camino discurre por sendero distinto al mío", pero George Lucas se mostraba inflexible con los textos, lo que era motivo de mofa entre el grupo de actores jóvenes mientras los veteranos actuaban con exquisita profesionalidad. Eso sí, el achacoso Peter Cushing, aquejado de juanetes en los pies, no soportaba las botas de su uniforme, y, tras rodar su primera secuencia, pidió a Lucas que las siguientes le fueran tomadas en plano medio, a lo que el director accedió, y el resto de sus escenas las hizo en zapatillas de deporte. Otra de las anécdotas más famosas del rodaje es la escena en la que Luke y Leia tienen que saltar de un lado a otro de un precipicio al estilo Tarzán. No tenían dobles y la altura era de unos diez metros (el efecto de abismo se consiguió puliendo el suelo para que hiciera de espejo). Se decidió que lo intentaran los dos actores sujetos al cable con unos arneses ocultos en su ropa. Sorprendentemente la escena salió bien a la primera y se rodó en una sola toma.




Mientras tanto, en California, se trabajaba en los complicados efectos especiales. Al ser una disciplina en decadencia en la que los estudios no invertían y que seguía anclada en tecnologías de los años treinta como los fundidos, los fondos pintados o el stop motion que por entonces solo manejaba el maestro Ray Harryhaussen, ninguna de ellas servía para la complejidad visual de esta epopeya espacial por lo que directamente los efectos especiales en su mayoría hubo que inventarlos de la nada. Para ello, Lucas había creado una división en su pequeña productora Lucasfilm Ltd. llamada Industrial Light & Magic (ILM), formada sobre todo por jóvenes entusiastas de patilla y pelo largo con relativa experiencia que a menudo afrontaban retos imposibles. 
Trabajaron sobre todo con maquetas y el operador John Dykstra tuvo que desarrollar la cámara Dykstraflex capaz de hacer cientos de combinaciones visuales para las escenas de naves y batallas espaciales, el holograma de la princesa Leia pronunciando su famosa frase "ayúdame Obi-Wan Kenobi, eses mi única esperanza" o el ocaso de los dos soles del planeta Tatooine. Para la impresionante y característica banda sonido, el especialista Ben Burt recurrió a grabar objetos cotidianos como batidoras o a subirse a torres eléctricas para golpear cables de alta tensión y así obtener el legendario sonido de los disparos o las espadas de luz.





Las escenas previas a la batalla final de Yavin pertenecen a la ciudad maya de Tikal en la selva de Guatemala, donde se ambienta también la apoteósica última secuencia de la entrega de medallas en la sala del trono; como Lucas no tenía extras suficientes para llenar toda la pantalla se utilizaron algunos soldados de cartón, algo que también se puede intuir cuando se visiona al detalle la película original.


LA BATUTA TRAS LA GUERRA
Las bandas sonoras del género en aquella época eran de música contemporánea o muy extraña, al estilo de "El planeta de los simios", pero Lucas no quería eso, sino una música sinfónica, épica, como la de los grandes clásicos de aventuras del Hollywood dorado. Fue su amigo Spielberg el que le recomendo a John Williams, que había compuesto la inquietante banda sonora de Tiburón. Fue la mejor decisión, la simbiosis perfecta, no es posible entender la trascendencia del fenómeno Star Wars sin la música de Williams.


LOS PROBLEMAS PREVIOS AL ESTRENO
Aunque cueste creerlo, "La guerra de las galaxias" estuvo a punto de no estrenanse. El rodaje en Túnez lleno de contratiempos, los costosos escenarios y efectos especiales, y la poca fé que el estudio tenía en el éxito de la película, pese a contar con el apoyo inequívoco de Ladd Jr., provocaron que los directivos de Fox exigieran un recorte en el presupuesto. En la negociación, Lucas renunció a gran parte de su salario y otros beneficios de taquilla a cambio de quedarse con el merchandising, una parte del negocio poco explotada en la época a la que Fox no daba importancia y que cedió con gusto con tal de ahorrar en una cinta que veían como excesivamente cara y destinada al fracaso. Un gran error de la productora y una gran jugada para Lucas porque los productos relacionados con la película fueron y son hoy en día todo un éxito.
Todos estos problemas generaron A George Lucas una crisis de ansiedad que incluso le impidió participar en parte en el montaje final, que completó su esposa entonces, Marcia, que era montadora, e influyó también posteriormente en su decisión de no dirigir las siguientes películas.
Inseguro con el resultado de su obra y aún sin terminar, Lucas ofreció un pase privado en su casa a sus amigos entre los que se encontraban Brian De Palma, Martin Scorsese, Steven Spielberg o su mentor Francis Ford Coppola. Como la película estaba en plena fase de posproducción, les mostró un premontaje al que le faltaban aspectos claves en el resultado final como la banda de sonido, la música y las escenas de la batalla final de aeronaves, que había sustituido por tomas de cazas de la segunda guerra mundial, pero los que estaban allí eran personas experimentadas y acostumbradas a los copiones o las tomas en bruto y podían hacerse cargo. Todos la visionaron en silencio y al final, cuando Lucas les preguntó, su respuesta fue desalentadora con frases como "¿dónde vas con eso?", "incomprensible", "te la vas a pegar" o "chico, ni la estrenes". Solo uno de los presentes mostró una postura distinta y ese fue Steven Spielberg, que se acercó a él, le estrechó la mano y le dijo algo así como "es la bomba, vas a triunfar".


LA MEJOR PELÍCULA DE TODOS LOS TIEMPOS
El film se estrenó en verano, casi de tapadillo en menos de cuarenta salas de Estados Unidos; en un primer momento funcionó gracias al boca a boca y poco a poco fue convirtiéndose en un fenómeno mundial y la película más taquillera de todos los tiempos. Enganchaba desde el primer minuto, con los acordes atronando, las letras saliendo desde abajo sobre el fondo estrellado y ese destructor imperial entrando entre disparos por encima de nuestras cabezas y que avanzaba y avanzaba, y parecía no acabarse nunca. Era tan real. Nos cambió la vida. Somos la generación de Star Wars. Que la fuerza nos acompañe.

Por VICTOR SANCHEZ GONZALEZ



Muy pronto la segunda entrega
"EL IMPERIO CONTRAATACA" (Empire Strikes back, Irving Kersner, 1980)












Ninja 3: La dominación (1984, Sam Firstenberg) Ninja 3: The Domination

 


Una muchacha es poseída por el espíritu maligno de un ninja que reside en una antigua katana. Cuando toma posesión de su cuerpo comete terribles asesinatos. Tan solo otro ninja podrá evitar que el derramamiento de sangre continúe. (http://www.filmaffinity.com/es/film200951.html)

 Sólo un ninja puede destruir a otro ninja

De lejos la más desfasada de la “trilogía ninja”. Si La justicia del ninja pecaba de no tomarse a sí misma muy en serio y La venganza del ninja era pura acción desenfrenada, Ninja 3: La dominación es un disparate delirante y ochenterísimo que resume a la perfección las películas más desfasadas de la década aunando todos y cada uno de sus excesos. Repite en la dirección Sam Firstenberg y en el guión James Silke, aunque en esta ocasión no salen tan bien parados como en La venganza del ninja. Pero, eh, no me malinterpretéis, la película es mala, pero mala con clase y desopilante de principio a fin.

El inicio sigue la estela de sus predecesoras. Una masacre en la que un ninja (David Chung), tras armarse hasta los dientes con un arsenal escondido en la falsa piedra de una cueva, va liquidando a jugadores del golf y policías sin contemplaciones. ¿Por qué? Ni puta idea, ¡pero mola que flipas! Finalmente el ninja loco resulta acorralado por la policía y malherido a base de una buena dosis de plomo, pero escapa (ya veréis cómo) y se encuentra con una trabajadora de una compañía telefónica a la que cede su espada y posee espiritualmente antes de estirar la pata. La muchacha, Christie (Lucinda Dickey), comienza a tener visiones chunguísimas de los policías que mataron al ninja hasta el punto de perder el norte y cobrar venganza porque claro, está poseída por el espíritu del ninja malote. Una peculiaridad de este personaje es que aparte de trabajar en la compañía telefónica, da clases de aeróbic. Esto puede parecer una chorrada, pero no. Resulta que durante toda la película vamos a disfrutar de canciones marchosas y bailes a tutiplén. Y no creáis que esta puta locura no tiene sentido, lo tiene, en cierto modo. Lucinda Dickey era entonces conocida por haber participado en Grease 2 (1982) y por haber protagonizado las dos partes de Breakin (1984 ), película de bailarines producida por la Cannon y que resultó exitosa. Supongo que a los primos Golan y Globus se les ocurrió aprovechar esta baza y meter a calzador números musicales varios. Total, que lo que resulta es una historia de ninjas con tintes sobrenaturales y amenizada por bailes epilépticos y canciones molonas. ¡Para cagarse!




Seguimos. Íbamos con Chirstie. Bien. Chirstie no mata a todos los policías, porque resulta que se enamora de uno de los implicados. Este tío, Billy, que tiene más pelo en la espalda y el pecho que un gato persa, trata de ayudar a Christie. Ahí es cuando asistimos a la visita de una especie de mago chino (James Hong, conocidísimo actor secundario que recordaréis como Lo Pang en Golpe en la Pequeña China) que por medio de un encantamiento trata de averiguar lo que le pasa. Este , en principio, pone caras como de que no se cree nada, pero cuando un vozarrón de ultratumba sale de la boquita de Christie y esta se pone a dar giros en plan “la niña del exorcista”, pues ya se toman la cosa en serio. Pero falta alguien amigos. ¿Cuál era el único punto en común que unía a esta falsa trilogía? Exacto. Sho Kosugi (Yamada) aparece con un parche acojonante en el ojo y se dispondrá a terminar con el ninja negro (recordad que sólo un ninja puede matar a otro ninja). Entre medias vemos como la pobre Christie se vuelve completamente tarumba cuando la espada ninja sale levitando de su armario con una iluminación que le da el aspecto de un sable láser. Además, la máquina de videojuegos que tiene en casa (y quién no tiene una) le suelta un rayo en toda la jeta. Y eso vuelve loco a cualquiera. 




 Vamos terminando. El combate final se libra en un templo budista donde reposa el cuerpo del ninja negro. Yamada logra expulsar el espíritu de Christie, pero regresa al cuerpo del cabrón de su dueño. Tras un combate bastante chungo– como casi todos los de esta película a diferencia de los de La venganza del ninja – el ninja negro palma, no sin antes mostrar sus habilidades como taladro humano,   y Christie vivirá feliz con su gato persa, Billy.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA



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La venganza del ninja (1983, Sam Firstenberg) Revenge of the Ninja


Procedente de una larga tradición de maestros ninja, Cho Osaki (Shô Kosugi) decide abandonar su Japón natal acompañado por su madre y su hij,o tratando de olvidar el pasado violento que destruyó a su familia. Años después, en Estados Unidos, deberá enfrentarse a la traición y retomar el camino del ninja. (http://www.filmaffinity.com/es/film973148.html)


Sólo un ninja puede detener a otro ninja

Acojonante. Primera palabra que me vino a la boca tras echar un vistazo al 3,9 de nota que tras 178 votos alcanza esta película en la conocidísima web Filmaffinity.  Más acojonante es que La justicia del ninja - ya comentada por estos lares y origen de "La trilogía del ninja" - tenga un 4,9,  o que ese 3,9 sea la nota de El guerrero americano (1985). Es acojonante porque La venganza del ninja  es infinitamente superior a cualquiera de las dos. Pero ya se sabe, que una película sea más popular ya le asegura una votación mayor, y, desgraciadamente, La venganza del  ninja no es tan conocida. Incluso R.O.T.O.R (1989), una puta locura que no tiene pies ni cabeza, o ese explotation cutrísimo de Acorralado titulado Presa mortal (1987) tienen valoraciones similares a la película que nos ocupa. Total, que aunque a veces la calificación obtenida en distintas webs nos puedan orientar por donde van los tiros, muchas otras únicamente nos condicionan a despreciar productos más que válidos (en su línea). Porque el puto error de mucha gente a la hora de evaluar las películas, y no digamos ya de muchos de esos pedantes redomados autodenominados críticos, es no contextualizar lo que valoran o critican y , por supuesto, despreciar temáticas alejadas del cine "serio" o "de calidad". ¿Una película de terror? Mala. ¿Una película de acción? Penosa ¿Una película de serie B o Z? Malísima. ¿Una película de ninjas? Os podéis imaginar ... Pero resulta que rastreando el vasto universo cinematográfico (lo poco que he visto dentro de la infinidad que se puede ver) uno encuentra películas de acción muy buenas, de terror y serie B interesantísimas, y dentro de ese grupo de clásicos intocables, o de ese "impecable" cine "serio" o "comprometido", truños como la copa de un pino. Vamos, que el cine abarca una gama de colores muy amplia y que películas buenas o malas, que nos gustan o nos disgustan, las hay de todos los palos. Y los que se quieran limitar a un solo color pues allá ellos, pero que no traten de denigrar películas por pertenecer a un género o subgénero determinado. Ahí lo dejo.


La venganza del ninja es la segunda parte de la saga conocida como "la trilogía del ninja" de la Cannon. Es un caso curioso de trilogía - en esto recuerda a "la trilogía del Bronx" (aunque la primera y segunda parte sí estén conectadas) - , porque en realidad no lo es. Ni las tres partes guardan relación , ni el argumento tiene que ver, y lo único que las une es la presencia de Sho Kosugi. Recordemos que Kosugi se hizo famosete a partir de La justicia del ninja y que desde entoces fue un figurín en este tipo de pelis. Recordemos también que en el comentario de La justicia del ninja señalaba continuas irrupciones de escenas deliberadamente cómicas en el desarrollo de la acción, un protagonista (Franco Nero) poco apropiado, algunas luchas francamente malas y unos villanos totalmente caricaturescos; quedaba esta película un poco en tierra de nadie. Pero el caso de La vengaza del ninja es el contrario. 




Sam Firsterberg - el mismo de Ninja 3: La dominación y las dos primeras partes de El guerrero americano – dirige una historia mucho más acertada que la de su predecesora, que huye de todos esos defectos señalados y se centra en la acción de manera efectiva, seria y despiadada. El inicio es una muestra perfecta: una matanza que no discrimina a mujeres y niños nos deja clara la naturaleza de estos guerreros nipones. Eso sí, como cualquier producto made in Cannon que se precie no se libra de excentricidades varias como contemplar a una anciana en plena apoteosis ninja o a un mancebo (Kane Kosugi, hijo de Sho Kosugi) pegando unas leches de espanto, por no hablar de un sicario cheroqui,  alguna voluptuosidad femenina absolutamente gratuita y pandilleros de postín. Cosas que por otro lado molan. Tampoco busquemos complejidades argumentales. La historia es tan simplista en su forma como maniquea en cuanto a personajes, pero yo creo que cualquiera que eche un vistazo a un VHS de título LA VENGANZA DEL NINJA no busca precisamente enriquecer su intelecto. Así que también mola una historia en la que Cho Osaki (Sho Kosugi) emigra a norteamerica después que unos ninjas asesinen a su familia (a excepción de a su madre y a su hijo) para verse envuelto en una trama de traición, tráfico de drogas, mafia italiana y, por supuesto, ninjas. Bueno, mejor dicho, ninja. Porque Osaki  desconoce que su supuesto amigo norteamericano (Arthur Roberts) le ha traicionado, así como desconoce que este es el ninja más hijo de puta que ha pisado tierra y que se las tendrá que ver con él para alcanzar la venganza. Ahora sí que tenemos dos enemigos de la misma categoría. El metraje avanza sin dilación y a base de pura acción sin tregua rebosante de combates espectaculares y asesinatos sin remilgos. Como una película de ninjas debe ser. El tramo final es apabullante. Un enfrentamiento plagado de los más variopintos y letales objetos punzantes, explosiones y triquiñuelas para disfrute del personal.  No en vano Firstenberg tardó dos semanas en rodar este combate final coronado con un geiser de sangre al más puro estilo del cine samurai. Lo dicho, acojonante.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA



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La justicia del ninja (1981, Mehanem Golan) Enter The Ninja

 Después de completar su formación como ninja, Cole (Franco Nero) recibe un angustioso telegrama de su amigo Frank (Alex Courtney), pidiéndole que vaya a Filipinas para que le ayude con un grave problema. Tanto él como su esposa están siendo acosados por un grupo de matones. Cole tendrá que emplearse a fondo y más cuando sepa la verdadera naturaleza de su rival. (http://www.filmaffinity.com/es/film607713.html)



 La justicia del ninja supone la primera muestra del subgénero ninja en occidente. Claro que hay precedentes en mostrarnos a los guerreros nipones enmascarados (Sólo se muere dos veces, Los aristócratas del crimen), y en oriente su figura en el séptimo arte fue siempre usual, pero la primera película occidental centrada en el ninja es La justicia del ninja. Una semilla que provocó la proliferación de películas como la trilogía que inicia la que nos ocupa (formada por La justicia del ninja, La venganza del ninja y Ninja 3: la dominación), o la más conocida saga de El guerrero americano (cinco partes en total). La mítica productora Cannon fue la encargada de parir estos productos, pero ,en general, el campo abierto fue caldo de cultivo de las más variopintas productoras que gestaron multitud de películas de serie B y Z.


La idea surge del artista marcial Mike Stone. Él fue quien escribió la historia que dio lugar a La justicia del ninja. A Menahem Golan (jefazo de la Cannon junto con su primo Yoram Globus, además de director) le gustó la idea, pero no quedó conforme con que la protagonizase el propio Stone. Con la idea de obtener beneficios siempre en mente, relegó a Stone al puesto de especialista y contrató a una de las estrellas más rutilantes del spaguetti western, nada más y nada menos que a Franco Nero (Django). Nero fue acompañado por la sensual Susan George (Perros de paja) y de un desconocido Sho Kosugi, quien a partir de esta película se convertiría en un actor fetiche de producciones similares. El rodaje transcurrió en filipinas por motivos económicos, y en su capital , Manila, es donde transcurre la acción.



 



El inicio es trepidante y constituye los mejores doce minutos de toda la película (una secuencia que posteriormente sería copiada hasta la saciedad). Asistimos a una lucha sin cuartel entre un ninja blanco que es perseguido y acosado por un ninja negro y un séquito de ninjas rojos. Todo un despliegue de piruetas, golpes, artimañas y artificios varios a ritmo de música tribal que culminan con la decapitación de un anciano. Entonces descubrimos que se trataba de una prueba para que el ninja blanco (Cole/Nero) obtuviese el grado de maestro ninja. Este logro es festejado por sus compañeros y maestro ante la envidia del ninja negro (Hasegawa/ Kosugi), quien reniega de esta decisión y se convertirá en su enemigo. Cole viaja a Manila porque su mejor amigo le pide ayuda. Allí descubre que él y su mujer (Susan George) son víctimas de la extorsión de un grupo de mafiosos, así que Cole no dudará en emplear sus técnicas ninjitsu para ayudarles. A partir de este punto es cuando la película decae al no soportar el nivel de sus primeros minutos. Se deja ver y tiene su punto entrañable, pero lo que prometía ser una película de acción sin contemplaciones se ve rota por una serie de incursiones ridículas e innecesarias en el terreno cómico al más puro estilo Bud Spencer y Terence Hill. Las peleas son descuidadas, los malos chapuceros y caricaturescos (con el mariposón de Venarius en cabeza) y los efectos de sonido van encaminados a potenciar ese elemento cómico. Asimismo, el romance entre Mary Ann (Susan George) y Cole, también me parece que sobra, pero bueno, supongo que Golan quedó encantado con su actuación en Perros de paja y quiso aprovechar sus atributos. Tampoco ayuda mucho un guión con flashbacks gratuitos que nos muestran a los dos amigos en la guerra, situaciones inverosímiles como la forma en que encuentran el informe del terreno o la película de Hasegawa, o el hecho de que el único modo de cargase a Cole sea contratar a otro ninja (ningún arma podrá acabar con él amigos, sólo otrs ninja) y que encima este sea Hasegawa. Pero bueno, cosas peores hemos visto en los lares del señor.

 

Es en el tramo final donde la cosa mejora, porque si Cole se muestra invencible, ¿a quién van a recurrir los mafiosos para derrotarle? En efecto, al ninja negro. Cuando Hasegawa reaparece la acción resurge y la seriedad con la que tenía que haber sido enfocada la película se hace manifiesta. No es de extrañar que en las siguientes partes Sho Kosugi interpretase al protagonista. Hasegawa constituye la verdadera Némesis de Cole. Un ninja frío y despiadado, muy alejado del papel repleto de chascarrillos de un Nero que ni siquiera sabe artes marciales (en esto me recuerda a Dudikoff, quien , por cierto, tiene un papel no acreditado interpretando a uno de los hombres de Venarius). Hasegawa no dudará en liquidar al mejor amigo de Cole y a cometer una masacre en su territorio con tal de enfrentarse en un combate final como colofón a su rivalidad. Combate librado en un ring de peleas de gallos, guiño a la encarnizada lucha que se va a librar.


Vista en perspectiva, La justicia del ninja es una película sencillamente pasable, pero amerita el ser la primera en su especie y la que impuso la moda ninja que alcanzó su apogeo con la saga de El guerrero americano (de la que sin duda sirvió de base). Sólo por eso merece una oportunidad.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA




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