Presentación

Amantes de mundos fantásticos, bisoños aventureros en busca de tesoros, criaturas de la noche, princesas estudiantiles y fanáticos de cachas de postín, ¡sed bienvenidos!. Invitados quedáis a rebuscar en nuestra colección de VHS, acomodar vuestras posaderas en una mullida butaca, darle al play, y disfrutar de lo bueno, lo malo y lo peor que dieron estas décadas.

ADVERTENCIA: Aquí no se escribe crítica cinematográfica (ni se pretende). Las reseñas son altamente subjetivas y el único objetivo es aprender y disfrutar del cine y, por supuesto, de vosotros.
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Beverly Hills Cop trilogy (Superdetective en Hollywood-La trilogía)

 



Desde la capital del motor estadounidense, Detroit, nos trasladamos a L.A. y no una, ni dos , sino tres veces en dos décadas distintas, con tres directores con estilos diferentes, pero con el mismo protagonista : Axel Foley. 

Hoy nos queremos adentrarnos a fondo en una de las trilogías ( a expensas de la cuarta si llega) de más éxito del cine de los ochenta. Hoy le pegamos un viaje a : Superdetective en Hollywood.

ORÍGENES :
Eddie Murphy no era el actor elegido para ser Axel Foley , sino...redoble de tambores ...Silvester Stallone.
Sí, el amigo Sly era el elegido para ser el emblemático Axel, pero no consideraba que los espectadores le aceptasen como un desaliñado policía ,que se tomase todo a guasa y que fuese de la currante Detroit a luchar contra el crimen en la soleada Beverly Hills...pero luego bien que se metió en la piel de Marion Cobretti , Cobra/1986 viendo que se había equivocado en no aceptar ser Axel y de hecho podemos considerarle como el hermano bastardo de Axel, ya que mucho de lo que bebe Cobra, se lo debemos a Superdetective en Hollywood.

Aunque Sly, era el principal candidato, lo fueron Bruce Willis, James Caan, Chuck Norris , Kurt Russell o Richard Pryor entre otros quedando al final el papel principal para el cómico Eddie Murphy, quien ya había ejercido de actor de acción en 1982 con Límite 48 horas junto a Nick Nolte.

Los productores Joel Silver y Jerry Bruckheimer ( a sus pies dioses del cine de acción) apostaron por un Martin Brest como director de la primera película, el cuál era reticente a dirigir la película por las recientes críticas que había sufrido en Un golpe con estilo y que Paramount no le veía capacitado para dirigir la película...La insistencia de los dos productores, hizo que se decidiese todo a un cara o cruz, literal y gracias que salió cara, porque fue su mayor éxito. 
Con el pepinaco que supuso esta primera entrega , el resto de la saga sólo hubo que seguirle los pasos y contar con el carisma y dotes humorísticas de Murphy , acompañándole de unos directores competentes como serían Tony Scott en la secuela y John Landis en la hasta ahora última entrega de la trilogía.


CONEXIONES:
La trilogía tiene un punto en común: LA VENGANZA.
  • En la primera Axel busca venganza por la muerte de un amigo. En la secuela busca venganza por el intento de asesinato de un amigo, en este caso el teniente Bogomil y en el cierre de la trilogía , busca venganza por el asesinato de su jefe el Inspector Todd ( quien era realmente policía en Detroit) y que junto a Murphy y Judge Reinhold/Rosewood, fueron los únicos que intervinieron en las tres películas.
  • Esa venganza tiene siempre un mismo destino : Beverly Hills. Si bien el motivo difiere en cada una de ellas. 
  • En la primera , el tráfico de drogas y bonos, en la segunda tráfico de armas y en la última falsificación de billetes.
  • Otra conexión en las tres, es que desde un principio sabremos quien es el villano principal, encarnados por actores de carácter como Steven Berkoff ( villano en Moonraker), Júrgen Prochnow ( Das Boot) y John Saxon ( Enter the Dragon), si bien en la tercera esa villanía está compartida con Timothy Carhart.

  • La buddy conection, esa en la  que Axel tiene que hacer equipo con dos policías de Beverly Hills . Si en la primera y la segunda lo hacía con Rosewood y Tagart , en la tercera sigue Rosewood aunque unimos a John Flint , encarnado por el siempre eficiente Héctor Elizondo, en lugar de Tagart /John Ashton quien en la tercera película hubo de renunciar por problemas de agenda. Sobre todo en las dos primeras películas, esa química con los otros dos es fundamental para el buen funcionamiento de la película, cosa que decae y mucho en la tercera entrega, donde más adelante saldría a relucir, los problemas personales que asolaban a Eddie en aquellos tiempos, deprimido porque esta película era hecha por dinero ya que sus últimos proyectos habían sido un fracaso como Boomerang y Su distinguida señoría.
  • Detroit y L.A.: ambas ciudades son los escenarios de las películas. Detroit es el inicio, donde se monta todo el meollo y L.A. es donde desemboca ese meollo, donde se monta el gran circo. El contraste entre ambas ciudades es destacado por los tres directores de la saga, bien mostrando una ciudad oscura y fría , sucia, como Detroit, con una comisaría con aire vintage y luego la soleada y pulcra L.A. con una comisaría puntera, ordenada, donde reina la calma 
  • Y para acabar Axel Foley, Eddie Murphy. Es el alma de la saga, si bien como he recalcado antes, en la tercera la depresión que tenía hizo que bajase el nivel, su sonrisa picaresca, sus dotes humorísticas y su capacidad de improvisación, fue lo que hicieron que la saga triunfase

DIRECTORES:
  • Martin Brest : Director de la primera entrega a la que llegó a un cara o cruz, literal, tras la insistencia de Silver y Bruckheimer . Fue el que hizo posible que la improvisación fuese algo común en el rodaje y que permitiese que Murphy ,Ashton y Reinhold consiguiesen una química que luce de manera brillante en esta película. No sólo eso, si no que fue el responsable del fichaje de Bronson Pinchot/Serge y el que hizo posible que usase ese acento y ese amaneramiento ,gracias también a un miembro del cast de quien copió la frase : "Don`t be stupid`'' que aquí tradujeron por ¿Estás de cachondeo?. A Martin se le debe también el diseño de la comisaría de Beverly Hills , puesto que el departamento de policía de los Ángeles no permitía que se tomasen fotos en su interior y lo que decidió fue idear lo más parecido a una oficina de una empresa de seguridad con el fin de dar la idea de control en contraposición al caos de la policía de Detroit. Así mismo quedaron tan contentos en la Paramount con el primer pase, que automáticamente aprobaron la secuela. 
  • Tony Scott: Hizo la secuela, una secuela que en principio estaba destinada a ser serie pero que gracias a la insistencia de Murphy se convirtió en secuela . Imprimió su estilo videoclipero, acción a tope y sin freno, donde destacan el atraco en el hipódromo y las escenas finales del tiroteo con un Rosewood completamente en plan Rambo y  con una Brigitte Nielsen desbocada en uno de sus mejores papeles y con quien por cierto tuvo un apasionado y aireado affaire .Scott venía del exitazo de Top Gun y estaba en plena forma, con lo que tenía mucha mano para sus proyectos y aquí de hecho consiguió que se rodase por primera vez dentro de la mansión Playboy, con aparición de Hugh Hefner incluida.
  • John Landis: Al gran director de comedias ( ahora sólo podemos verlo en capítulos de series de Hawaii 5.0, Mc Gyver, Magnum P.I.) le cayó el marronazo de la tercera entrega. Marronazo porque tuvo que lidiar con la depresión de Murphy y con su anhelo por ser tomado como un Wesley Snipes del cine de acción y con un cambio de dirección de la productora que quería primar la acción sobre la comedia. El hecho de que el rodaje fuese en un parque de atracciones, tampoco era de su gusto, ya que prefería el primer boceto que situaba la trama en Londres, haciendo equipo con Scotland Yard y ojo con Sir Sean Connery como compañero de Murphy. Lo que sí consiguió es conseguir un número de cameos enorme : George Lucas, Ray Harrihausen, Joe Dante y John Singleton entre otros . De todos modos tuvo el honor de dirigir la que para la crítica es la peor entrega de la saga.

¿MERECE LA SAGA LA FAMA QUE TIENE?
Pues sí, especialmente las dos primeras que tienen a un Murphy en plena forma, aunque la tercera es igualmente disfrutable .
La BSO es una joya made in 80´s , el tema Axel Foley es uno de los más icónicos de la década de los ochenta y uno que siempre que lo oyes te sube las pulsaciones y sobre todo, sobre todo y es algo con lo que coincidimos mucha gente, es que es una melodía que destila un aroma colegueo y buen rollismo por todos sus poros .


 Ese uso de sintetizadores, muy de los ochenta, hizo que fuese TOP 1  en venta de BSO  durante varias semanas consecutivas y ayudó a que la primera película e incluso la secuela fuesen número uno en taquilla desde su inicio.
Otra de las razones es debida a que lo que se nos ofrece, es cine de acción puro y duro. Artesano, muy del estilo de los ochenta, acción y comedia a partes iguales. Si bien se traiciona en la tercera entrega , en las dos primeras es puro cine ochentero, con municiones infinitas, villanos definidos desde el principio y muy hijo putas y cuando digo muy hijo putas, al lado de esa definición aparece Jonathan Banks primero y Steven Berkoff después. Sobre todo el primero, destacado secundario en muchas de las películas de los ochenta, haciendo siempre el mismo papel y si no mirar su rol en la serie Other World donde era el villano principal. En la secuela el género cambia porque la villana es Brigitte Nielsen , quien tras Red Sonja, viraba  a cogerle el gusto a ser villana, como vimos en su rol de Ludmila en Rocky IV o en Misión de Justicia que ya se pasó por el blog y donde hacía dúo joputista junto a Mathias Hues , el primer narco galáctico. 
En la tercera entrega fallan el tiro , porque ni John Saxon, ni Timothy Carhart saben manejar ese rol .


CONCLUSIONES:
Merece la fama que tiene la saga, porque se la ha ganado a pulso. Sobre todo las dos primeras. La tercera, es un cambio, se baja el nivel, se usa más CGI, no hay tanto humor pero sigue siendo igual de disfrutable. ¿Esperamos una cuarta? Yo digo que sí, la saga merece un final acorde a lo que es y esperemos que esta maldita pandemia, permita que el proyecto que ya está en marcha empiece a rodarse de una vez y veamos el retorno de Axel Foley a la gran pantalla.


NOTA OCHENTER POR PELÍCULA:
I: 8.5/10
II:8.5/10
III:6/10



Desmadre a la americana (1978-John Landis)-National Lampoon´s Animal House


1978. Un año en el que los estrenos en el cine, nos ofrecían películas bélicas como La Cruz de Hierro, Un puente lejano, Fuerza 10 de Navarone , comedias como Los Caraduras y Dos misioneros y el acontecimiento del año, como sería el Superman de Donner.
Pero por encima de todas ellas, surgió una comedia, un desmadre de comedia, que tras cuarenta años de su estreno, se ha erigido en una película de culto para muchos de nosotros/as: Desmadre a la americana.


Sinopsis:
Estamos en 1968, en el inicio del curso universitario donde Kent y Larry (Tom Hulce y Stephen Furst) buscan fraternidad a la que asociarse.
Tras ser aislados en la pija Omega, deciden ir a Delta House donde descubrirán el significado de la fraternidad, la diversión, el desmadre y por supuesto, lo que es una fiesta toga, todo en medio de un guerra abierta contra el decano Vormer ( John Vernon), que busca la expulsión de la fraternidad de la Universidad a cualquier coste.

Opinión:
Blutarsky, Día D, Nutria, Lenguado, Niedermayer...ochenters de mi vida, quien no se ha quedado con estos nombres, no sabe de cine. Sí, son nombres que han calado tan hondo en nuestra cultura cinéfila, que es inevitable oirlos y automáticamente relacionarlos con esta comedia desmadrada ( de ahí su traducción al castellano), porque sí, es un completo desmadre desde el principio, cuando Larry y Dorman , llegan al hogar de la fraternidad en medio de ese Louie ,louie y sale volando los restos de un maniquí por la ventana...declaración de intenciones del señor Landis ya desde el principio.
Y a quien se encuentran a la entrada de la casa, con una borrachera tremenda, es a uno de los personajes emblemáticos de la película Bluto (cuarenta años llamándole Pluto y mira por donde resulta que es Bluto) que a parte de miccionarles encima, es su guía de acceso a la fraternidad.
A partir de aquí lo que veremos es una guerra abierta entre el decano Vormer  y la hermandad Omega, versus Delta , con escenas icónicas por medio hasta el clímax final en el desfile por el pueblo.
Porque vamos a ver queridos y queridas ochenters, quien no recuerda la escena del caballo ( me duele la mandíbula de reírme cada vez que la veo, cuando le da el ataque al corazón del disparo de fogueo) o aquel desmadre en la fiesta toga con un Otis Day dándole al clásico Sout a todo trapo, fiesta toga que ha sido homenajeada con la imagen de John Belushi en múltiples películas y series ( Los Simpsons sin ir muy lejos) o qué me decís de la escena (totalmente improvisada por John Belushi) en el comedor de la Uni, acaparando toda la comida posible y soltándolo todo encima de los Omega.
Y como no lo mejor es el clímax final en medio del desfile, donde sacaron todo el arsenal que tenían para dejarnos con la mndíbula partida.
La película es simple, pero efectiva, busca entretenimiento puro y duro y a fe que lo consigue, convirtiéndose en referencia de muchas otras películas que veríamos en décadas posteriores de temática similar ( Los albóndigas, Porky`s, American Pie ).
Sí es verdad que hay momentos que cojean ( la escena del porrete en casa de Donald Sutherland sobra a mi entender, no aporta nada) o bien el tocar temas como el puritanismo o el sexo ( los Omegas serían los castos y los Deltas los viva la Virgen), estos dos sin irnos a los extremos y que le dan un toque irónico o de denuncia de lo que era la sociedad norteamericana en aquellos tiempos. 

Ochentesidades:
  • Muchas universidades, viendo la temática, negaron ceder sus instalaciones para el rodaje, de modo que hubo de rodarse en Eugene en la Universidad de Oregón
  • Ned Tanen presidente los estudios Universal se negó en rotundo a rodar la escena del Dexter Lake Club por temor a revueltas, ( donde por cierto los afroamericanos hubieron de ser traídos de diferentes estados ya que en Oregón no encontraban suficientes). Ante la negatividad de rodar esa escena, Landis envió una copia a Richard Pryor, el cual quedó tan encantado con la película que textualmente dijo: "La película es jodidamente divertida, pero los blancos estáis como cabras"
  • Kevin Bacon  debutó en el cine con esta película. De hecho en el estreno hubo de sentarse con el público, no con sus compañeros de reparto, pues nadie creía que fuese parte de la plantilla del film
  • Donald Sutherland, estaba tan convencido de la falta de potencial de la película, que renunció al porcentaje de beneficios de la película, con lo que a día de hoy una buena cantidad de millones se dejó por el camino
  • Para hacer más veraces sus papeles, todo el casting Delta, asistieron a fiestas de otras fraternidades, que por cierto salieron casi igual que lo que vemos en la película. Exceptuando a John Belushi que se negaba a abandonar su puesto en el Saturday Night Live Show y que rodaba sólo de lunes a miércoles, el jueves se lo pasaba volando a New York , ensayaba el viernes y mañana del sábado para el programa y luego cogía el avión de vuelta a Oregón. La leyenda cuenta que aquí se inició su adicción a las drogas que acabarían con su vida trágicamente
  • Para el clímax final, Landis, necesitaba mil extras, por lo que acudió a la oficina del paro del pueblo y preguntó cuanta gente estaba al paro en el pueblo, "mil" le dijeron, "los contrato a todos/as" replicó. Aquel día no hubo ni un desempleado en Eugene
  • John Belushi era un improvisador nato. Dos muestras: la escena del comedor en la que amontona comida y la acaba con el "soy una foca", fue completamente improvisada, siendo genuino todo lo que ocurrió en aquel momento. Dos, la escena en la fiesta toga, en la que baja la escalera y ve al bigotes tocando la guitarra para unas chicas, le pilló de tan mala leche por los viajes y la bronca que habían tenido sus compañeros de reparto en la fiesta de la fraternidad, que no se le ocurrió otra cosa que coger la guitarra y estamparla y destrozarla contra la pared. No sólo la cara del guitarrista era un poema, si no que el boquete que hizo fue el único incidente en la casa, la cual era de una fraternidad (Sigma Nu) y que como homenaje, no sólo no arregló el boquete, si no que lo rodeó y lo marcó como un homenaje a la película
  • La escena del desnudo de Karen Allen, fue hecha gracias a que Donald Sutherland, accedió a mostrar sus posaderas, para que ella no se sintiese incómoda. De hecho el propio actor siempre ha dicho que a pesar de que no confiaba mucho en la película, sí es cierto que fue la experiencia más divertida de toda su carrera, puesto que toda la plantilla de Delta, hacían fiesta todas las noches con el fin de ser más creíbles en sus papeles
  • El papel de Día D, en principio fue inspirado y escrito para Dan Aykroid compañero de Belushi en el SNL, pero la amenaza de que fuese despedido del `programa hizo que el papel recayese en Bruce Mc Gill ( sí el jefe de Mc Gyver), papel que borda, sobre todo en la escena ( improvisada como no) en la que sube con la moto las escaleras y se pone a tocar con la garganta 
  • La película inspiró una serie protagonizada por el propio Mc Gill llamada Delta House que apenas duró en antena una sola temporada
  • Es considerada como una de las 50 mejores comedias de la historia del cine
  • Si se hubiese cogido al casting original, hubiésemos tenido a Bill Murray, Chevy Chase y Dan Aykroid en lugar de Tom Hulce , Stephen Furst y Bruce Mc Gill. Considerando que Harold Ramis era uno de los guionistas, Ivan Reitman uno de los productores...hubiésemos tenido a media plantilla de los Cazafantasmas en esta comedia
Te gustará:  Si te gustan las comedias descerebradas sin más intención que la de ofrecerte un rato de diversión pura y dura, ésta es tu película sin dudarlo
Pasarás de ella: ¿En serio?, ¿se puede pasar de ella?...NO su visión y revisión es obligada una vez al año


Entre pillos anda el juego (1983, John Landis) Trading Places


Si perdiera el empleo, su hogar, su prometida y sus amistades, y cayera en desgracia y fuera detenido por la policía y lo metieran en la cárcel.
Sí, como delincuente se encontraría como pez en el agua.

Los ricos hermanos Duke, Randolph (Ralph Bellamy) y Mortimer (Don Ameche), sostienen diferentes teorías acerca de la condición humana. Randolph cree que la posición social de las personas depende del ambiente en el que se hayan desarrollado,  Mortimer piensa que simplemente es cuestión de genética. Para resolver esta discusión filosófica deciden poner en práctica un experimento: hundirán en la miseria a Louis Winthorphe (Dan Aykroyd), uno de sus más fieles empleados, y lo reemplazarán por Billy Ray Valentine (Eddie Murphy), un estafador de poca monta ...


Hubo una década en la que John Landis firmó películas del calibre de Blues Brothers (1980), Un hombre lobo americano en Londres (1981) o El príncipe de Zamunda (1988). Entre pillos anda el juego - fiel traducción del original Trading Places (Lugares de comercio) - es , sin duda, comparable por su grandeza a estas. Resultó, además, un éxito en taquilla recaudando más de 90 millones de dólares con un presupuesto de 15.Y es que nos encontramos ante una gran comedia  que además rebosa crítica social, lo cual la hace aún más interesante...

Lo primero que hay que señalar es que puede considerarse una versión de la novela El príncipe y el mendigo (1881) de Mark Twain. También está inspirada en otro relato de Twain llamado El billete del millón de libras - que fue adaptado en 1954 al cine como El millonario (Ronald Neame) - y en la ópera de Mozart Las bodas de Figaro (cuya música es empleada por Elmer Berstein como un recurso narrativo). El guión fue obra de Timothy Harris y Herschel Weingrod quienes también escribieron juntos Los gemelos golpean dos veces, Poli de guardería y Space Jam.



El productor es el activista político Aaron Russo, dato muy significativo ya que nos encontramos con la primera película- cuatro años antes de Wall Street (1987, Oliver Stone) - que pone el dedo en la llaga en la Bolsa de valores desvelando situaciones como la especulación y el acceso a información "secreta" con que cuentan algunos privilegiados.
Pero no sólo la bolsa, sino el racismo, los prejuicios sociales o el eterno debate filosófico ambiente/herencia genética saldrán a la palestra en Entre pillos anda el juego. 
En este aspecto quedan bien clara la postura de los guionistas al dibujar a los ricos como unos egoístas despreciables (los hermanos Duke, el estirado Louis y su pareja y amigos) mientras que los pobres y marginales son mostrados como gente auténtica y de buen corazón. 



Landis firma una comedia de corte clásico, con alguna situación delirante como la del tren (guiño incluido a su debut El monstruo de las bananas), que mantiene un tono general comedido, muy alejado de Blues Brothers (1980) o Desmadre a la americana (1978), pero que da como resultando un conjunto muy divertido y que conjuga a la perfección entretenimiento con un rico contenido. 
En este aspecto hay que destacar las actuaciones de todos los actores principales, sencillamente brillantes en sus interpretaciones. Los hermanos Duke (Bellamy y Ameche) no pueden resultar más repulsivos, Eddie Murphy está monumental, Aykroyd logra trasladar al espectador desde el asco que produce al principio a la compasión final, Denholm Elliott (nuestro Marcus Brody de Indiana Jones y la última Cruzada) lo borda como el mayordomo Coleman y Jami Lee Curtis rebosa sensualidad y simpatía como la prostituta Ophelia (que no deja de recordarme a "Irma, la dulce" de Billy Wilder). Al respecto señalar que tanto Curtis como Elliot ganaron sendos premios a mejor actriz y actor de reparto en los 37 British Academy Film Awards.




Algunos cameos son los de Frank Oz (policía corrupto) y James Belushi. Bellamy y Ameche harían lo propio repitiendo rol de empobrecidos hermanos Duke en El príncipe de Zamunda (1988, John Landis)

Una de las mejores comedias de los ochenta. Indispensable.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA



Un hombre lobo americano en Londres (1981, John Landis) An American Werewolf in London



Artículo publicado en el fanzine NEUTRÓN.

El hecho de recordar Un hombre lobo americano en Londres cobra, en el momento que leáis estas páginas, especial relevancia por dos motivos principales. El primero es que el 21 de agosto de este año se celebra el treinta y cinco aniversario de su estreno en los Estados Unidos (en España se estrenó el 23 de octubre de 1981). El segundo es que su director, John Landis, visitó nuestro país para recoger el premio a Maestro del fantástico otorgado por el festival Nocturna que se celebró en Madrid durante los días 23 y 29 de mayo de este año de nuestro señor Crom.

Pero efemérides y homenajes personales aparte, una película que no sólo fue revolucionaria en su estreno, sino que con el paso de los años sigue siendo reivindicada por legiones de seguidores del fantástico habiendo adquirido el tan aclamado apelativo de "culto", no podría ser más adecuada para ser recordada en un fanzine como Neutron.


Al igual que ocurrió con el subgénero vampírico, y tras la edad dorada de las producciones de la Universal, la Hammer y las protagonizadas por nuestro querido Paul Naschy, las películas de licántropos decayeron en una suerte de autoparodia involuntaria causada por una repetición sistemática de clichés que las condenaron a su estancamiento. Pero los años ochenta no sólo supusieron una eclosión de nuevas ideas, sino que se apostó por proyectos muy arriesgados que germinaron en un crisol de híbridos en cuanto al desdibujamiento de las fronteras de géneros. Si a esto le sumamos una mejora radical de los efectos especiales y visuales, nos encontramos frente a una década en la que se revitalizó el género de terror en general y el universo de los vampiros y los hombres lobo en particular.

Si en el mundo de los vampiros nos encontramos con la visión vanguardista de El ansia (1983, Tony Scott), la comedia-terror de Noche de miedo (1985, Tom Holland), los vampiros adolescentes de Jóvenes ocultos (1987, Joel Schumacher) o el western crepuscular de Los viajeros de la noche (1987, Kathryn Bigelow), en el caso de nuestros amigos los licántropos hay tres películas fundacionales que rompieron ese anquilosamiento propio de décadas anteriores, y todas ellas se estrenaron en 1981: Aullidos (Joe Dante), Lobos humanos (Michael Badleigh) y Un hombre lobo americano en Londres (John Landis) – En compañía de lobos (1984, Neil Jordan) es otro título muy reivindicable por su universo onírico y exploración de ese mal seminal escondido en los cuentos clásicos- . Aullidos, que ostenta el privilegio de ser la primera en estrenarse y por eso una de las más influyentes, rompe con la tradición del hombre lobo solitario y nos ofrece un espectáculo de terror con trasfondo psicoanalítico; Lobos humanos, tras su envoltorio de investigación policíaca y thriller, esconde una crítica social y ecológica solemne; Un hombre lobo americano en Londres reconstruye la clásica película El hombre lobo (1941, George Waggner) en una nueva versión contemporánea; la de John Landis.

Lo destacable de Un hombre lobo americano en Londres respecto a sus coetáneas es que constituye una propuesta sorprendente, única e inclasificable que fluye, de la manera más natural y nada forzada, entre el humor y el terror, además, nos ofrece la que aún hoy día es considerada la mejor transformación de hombre a licántropo de toda la historia del cine. Pero, antes de adelantar acontecimientos, empecemos ... Por el principio ...


En 1969, un joven Landis de 18 años que trabajaba en Yugoslavia como factótum en la película Los violentos de Kelly (1970, Brian G. Hutton) asistió por casualidad a un suceso de lo más peculiar que le impulsó a escribir el guión de Un hombre lobo americano en Londres: un grupo de gitanos estaba enterrando un cadáver amortajado y envuelto con ajos y rosarios en posición vertical y a gran profundidad; el motivo era que no querían que regresase de la tumba ... La vestimenta anacrónica de los gitanos evocó en Landis algunas de las películas de la Universal y , dudando ,al principio sobre qué monstruo clásico elegir, se decantó por el hombre lobo añadiendo la presencia de los muertos vivientes. El guión de Un hombre lobo americano en Londres se escribió en 1969, pero no fue hasta más de diez años después, a consecuencia del éxito de varias de sus comedias como Desmadre a la americana (1978) o Granujas a todo ritmo (1980), cuando Landis obtuvo el beneplácito de la industria cinematógrafica para rodar su ansiado proyecto– aunque no exento de trabas por considerar la película en medio de ninguna parte, ya veremos el porqué – con un presupuesto de diez millones de dólares y que sería producida por Polygram y distribuída por Universal.

Se rodó en localizaciones de Gales y Londres. Landis se había documentado sobre la presencia de hombres lobos "reales", es decir, personas que fueron tomadas por tales en tiempos de superstición exacerbada y descubrió que en Francia y en Gales fueron los lugares donde a más gente se ejecutó por este hecho. Como él no hablaba francés y la literatura gótica de los ingleses siempre le había entusiasmado (con Mary Shelley y su Frankenstein a la cabeza), tuvo claro que Gran Bretaña sería el lugar idóneo para rodar. Pero otro motivo menos bucólico tuvo gran peso en su elección. Y es que en Inglaterra existía un incentivo fiscal conocido como "Plan Eady" mediante el cual los productores recibían un porcentaje de la recaudación nacional. Para esto había que cumplir unas condiciones, la principal que tanto el equipo como los actores fueran británicos (salvo que se tratase de alguna estrella internacional),de ahí la razón de que el 99% del reparto sea inglés. Eso sí, Landis se las amañó para que admitieran a dos actores norteamericanos ...


En principio, los productores querían a Dan Aykroyd y John Belushi en el papel de los jóvenes turistas americanos, pero Landis se negó argumentando que eran actores muy cómicos y que no encajarían en una producción de esas características, además, siempre tuvo en mente que los actores no fuesen conocidos. Finalmente, David Naughton y Griffin Dunne interpretarían a David y a Jack, mientras que el papel de la enfermera Alex recae sobre Jenny Arguter. Por aquella época, John Woodvine pertenecía a la prestigiosa compañía teatral Royal Shakespeare Company y había representado una obra titulada Nicholas Nickleby en Nueva York, obra que Landis había visto y por eso le ofreció el papel del doctor J.S.Hirchs, así como muchos otros papeles secundarios a otros actores de la misma compañía.

La película - dedicada a la memoria del fallecido Jim O´Rourke , quien consiguió el trabajo a Landis en Los violentos de Kelly y fue el productor de El monstruo de las bananas (1973, John Landis) – narra la historia de dos jóvenes mochileros norteamericanos, David (David Naughton) y Jack (Griffin Dunne), que mientras recorren el norte de Inglaterra son atacados por lo que parece ser un hombre lobo. Jack resulta muerto, pero David sobrevive y se despierta en un hospital de Londres donde es atendido por la preciosa enfermera Alex (Jenny Arguter), con quien comenzará una relación, y por el doctor J.S.Hirchs (John Woodvine). Según transcurren los días David es presa de horribles pesadillas que culminan con la aparición de su difunto amigo Jack, quien le avisa de que al haber sido mordido por un hombre lobo él mismo ha quedado a merced de la terrible maldición.


Como veis, se trata de una historia que, en principio, no tiene mayor complejidad, pero con la que Landis, filtrada por su peculiar y caleidoscópica visión, logra crear una obra única, ecléctica y diferente a todo lo visto dentro de esa temática y que aúna el componente trágico que imbuye al mito clásico del hombre lobo con un tratamiento contemporáneo, fresco, desenfadado y repleto de humor, y al mismo tiempo terrorífico.

El comienzo ya nos deja claro que no vamos a ver la típica y tópica película de terror. Y es que unos planos generales del páramo galés acompañados por la dulce melodía de Blue Moon interpretada por Bobby Vinton nunca permitirían conjeturar los catastróficos acontecimientos que se desencadenarán a continuación. Pero es que la banda sonora – todas las canciones elegidas contienen en su título la palabra "moon" (luna) - cobra especial importancia por un uso anempático (es decir, que contrasta con el contenido de las imágenes) que refuerza la sensación general de surrealismo que desprende toda la película. Gran ejemplo de esto es el momento de la brutal transformación de David, donde, en lugar de una inquietante melodía empleada como recurso multiplicador del terror que desprenden las imágenes (trillado uso de este recurso en las películas de género junto al de las subidas de sonido), escuchamos estupefactos las plácidas notas de otra versión del Blue Moon, esta vez la de Sam Cook. Una última versión del Blue Moon, la de The Marcels, al estilo festivo que sugiere el "doo-wop", suena acto seguido de la muerte de David y tras comenzar los créditos finales. A parte de estas tres versiones de Blue Moon, otros temas son Moondace de Van Morrison y Bad Moon Rising de Creedence Clearwater Revival. En cuanto al "score" compuesto por el oscarizado Elmer Bernstein no hay mucho que destacar, y queda eclipsado por el citado uso anempático de algunas de las canciones que componen la banda sonora.

Pero si el empleo de la banda sonora resulta cuanto menos chocante, que decir de la multitud de situaciones estrambóticas que van aconteciendo durante el metraje. Desde la apoteósica entrada en la "acojedora" taberna llamada "La oveja degollada" , hasta conversaciones con muertos vivientes en un cine porno que tratan de convencer a David de que se suicide. El aspecto surrealista de la película queda también muy reforzado por las escenas oníricas, una de las cuales, cuando el grupo de hombres lobo nazis atacan a la familia de David, está concebida como un sueño dentro de un sueño; un homenaje de Landis a Buñuel y a su película El discreto encanto de la burguesía. A esto hay que añadir ciertos elementos metalingüísticos como las conversaciones acerca de la Universal y Lond Chaney Jr o de la misma El hombre lobo de 1941.



Pero si bien ese tono cómico está presente durante todo el metraje, no por ello no dejan de sucederse momentos verdaderamente terroríficos de violencia cruda y sin concesiones: el primer ataque del hombre lobo pone los pelos de punta al escuchar los desesperados gritos de Jack, el ataque de David en el metro es realmente perturbador por su uso de la steady cam y la entrada del licántropo con la cámara fija en contrapicado, por último, el clímax final es un ensalzamiento del caos en forma de muertos, accidentes de coche y un gran lobo que decapita de un mordisco al jefe de la policía en pleno Picadilly Circus. El trágico final que rehuye el "happy end" cierra el círculo que comienza con la llegada de los incautos forasteros a Gales a bordo de un camión de ovejas (sutil metáfora del destino que les aguarda) y que homenajea, una vez más, al clásico de George Waggner.





Por último, no puedo terminar sin comentar como se gestó lo que señalaba como la mejor transformación de un hombre lobo en la historia del cine y otro de los motivos responsables de que esta película permanezca incólume en la retina de cualquier cinéfilo.

Rick Baker y John Landis se conocieron durante el rodaje de El monstruo de las bananas (Schlock, 1973). Landis y Baker, recordemos que Landis ya había escrito el guión de Un hombre lobo americano en Londres, hablaron durante años sobre la idea de la transformación del hombre lobo hasta que a Baker se le ocurrió una técnica que bautizó como "Change-O-Head"y que consistía en una cabeza retráctil cubierta de piel plástica activada por un mecanismo interno. Cuando Landis pudo por fin ponerse manos a la obra con su película, Baker se encontraba precisamente trabajando en otro clásico licantrópico, Aullidos (1981, Joe Dante), pero como llevaba diez años esperando a que se materializase la idea de Landis, Baker abandonó a Dante, dejando a su ayudante, Rob Bottin (La Cosa, Robocop, Desafío Total), otro maestro del maquillaje, al mando. Por eso, paradógicamente, la primera película en mostrar este efecto fue Aullidos al haberse estrenado antes, sin embargo, la transformación de Un hombre lobo americano en Londres resulta más realista y completa; todo un prodigio técnico que tardó en rodarse una semana (salían a uno o dos planos por día) y que nos muestra con todo lujo de detalles, mediante primeros planos y a plena luz, cómo las orejas, pies, manos, cabeza y cuerpo de un ser humano van mutando y adquiriendo apariencia lobuna. Totalmente impresionante y revolucionaria con respecto a los efectos utilizados en producciones previas en las que el hombre lobo no dejaba de ser un hombre con un cuerpo y cara peluda ataviado con pantalones tejanos ... Michael Jackson quedó tan impresionado con esta escena que John Landis terminó por dirigir su famosísimo videoclip "Thriller" mientras que Baker fue el encargado de los efectos de maquillaje.



Un hombre lobo americano en Londres resultó un éxito comercial que recaudó más de sesenta millones de dólares a nivel mundial. A pesar de ello, a la crítica no le convenció esa indefinición dentro de un género, pero para muchos seguidores del fantástico – entre los que se encuentra el que suscribe – resulta la mejor película de John Landis, y, sin duda, una de las mejores sobre hombres lobo.

GERMÁN FERNÁNDEZ JAMBRINA



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